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	<description>Mati Shapir te cuenta las insólitas y graciosas experiencias que vive con sus vecinos de Boedo</description>
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		<title>De la mano de mi vecino Andrés Pecten entro al mercado de capitales</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Apr 2013 15:26:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mati Shapir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[El día miércoles me desperté con una tremenda inflamación testicular sin motivo aparente. Me encuentro entonces frente a la famosa disyuntiva de siempre: puedo pedir un turno en el Hospital Italiano y esperar dos meses sentado mientras veo estallar parte de mis órganos reproductores, o puedo&#8230; autodiagnosticarme con Google. Luego de entrar a varios sitios... <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/04/23/de-la-mano-de-mi-vecino-andres-pecten-entro-al-mercado-de-capitales/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El día miércoles me desperté con una tremenda inflamación testicular sin motivo aparente. Me encuentro entonces frente a la famosa disyuntiva de siempre: puedo pedir un turno en el Hospital Italiano y esperar dos meses sentado mientras veo estallar parte de mis órganos reproductores, o puedo&#8230; autodiagnosticarme con Google.</p>
<p>Luego de entrar a varios sitios web y constatar la información por medio del método científico, todo indica a las claras que hasta que no cambie el fuelle del inodoro, elimine la gotera, y deje contenta a Sharon, la inflamación no retrocederá.</p>
<p><span id="more-115"></span></p>
<p>Si señor. Me encuentro como tantas otras veces en esta epopeya de fontanero amateur, para lo cual cuento siempre con Jorge: el ferretero. Decir que Jorge me hizo hombre no alcanza siquiera para ilustrar la mitad del conocimiento que él me transfirió a lo largo de este año.</p>
<p>Luego de varias idas y venidas, cambio de fuelles que no eran lo suficientemente cortos, largos, anchos o finitos&#8230; puedo decir sin miedo a equivocarme que fracasé. Fracasé y terminé con una lumbalgia que lógicamente me tuve que autodiagnosticar, pues no puedo contar para nada con mi obra social, están muy ocupados curando a otra gente.</p>
<p>Mi suegra me recomienda entonces llamar al plomero Monsalve. Al plomero Monsalve lo conozco muy bien, y dada su reputación —que no puedo mencionar sin riesgo de comerme un juicio— lo llamaría únicamente ante un grave caso de inflamación testicular y/o lumbalgia. Entonces lo llamé.</p>
<p>Obviamente no vino, y por estas cosas de la vida, de las necesidades fisiológicas y todo eso, volví a intentar colocar el fuelle, cosa que no sucedió, pero&#8230;</p>
<p>Estaba caminando por el pasillo, con el típico hedor de quien intenta infructuosamente reparar un inodoro, y me encuentro con Andrés Pecten.</p>
<p>Viste cuando vos sabés que desprendés algún tipo de olor, pero no sabés bien si los demás también lo huelen. Estaba tratando de resolver esta ecuación matemática que indica a cuántos centímetros de mi cuerpo puedo ser olido con precisión, pero por suerte Andrés Pecten rompe el hielo y dice:</p>
<p>—Tenés un olor particular, ¿no?</p>
<p>Andrés Pecten es un yuppie de la city porteña. Dice trabajar en el mundo de la bolsa, las operaciones financieras, y todo eso. Le expliqué la situación, se mostró lo suficientemente empático como para tocarme el hombro a pesar de mi estado y hacer una mueca de lástima, pero no tan empático como para ofrecer su ayuda. De cualquier modo dijo:</p>
<p>—Te estaba buscando porque tengo un negocio que te puede interesar.</p>
<p>Por un lado&#8230; yo no quería dar la imagen de un hombre con el sí fácil, regalado, ansioso por entrar a cualquier empresa que le propusieran. Por el otro, hay que reconocer que con un fuelle en la mano y fuerte olor a caca&#8230; hacerme el difícil podía ser una estrategia demasiado audaz.</p>
<p>Quedamos entonces en que el jueves lo iba a ir a visitar a su oficina del centro.</p>
<p>Llego el jueves a las 10 AM, completamente perfumado con una colonia barata que uso solo en ciertas ocasiones. Me abre la puerta un obeso con auriculares y me hace pasar.</p>
<p>Puedo no saber cambiar un fuelle, pero sé muy bien que en un mundo sofisticado tengo que parecer sofisticado. Agarré entonces una revista que estaba por ahí y sin entender absolutamente nada, la miré fijo por varios minutos, asintiendo con la cabeza y haciendo cierto tipo de ruidos para que pareciese un tipo interesado en lo que leía. De cualquier modo nadie me prestaba atención, todos estaban bastante ocupados en esto de la especulación financiera.</p>
<p>Pocos minutos después se acerca el obeso y me explica que Andrés Pecten se va a demorar algunos minutos más, pues los jueves a la mañana rezan.</p>
<p>—¿rezan? —le pregunto soreprendido.</p>
<p>—rezan —me dice a secas.</p>
<p>—¡ja! —digo casi sin querer— yo pensaba que esto de la bolsa era un poco más&#8230; ¿refinado? —le dije— basado en normas científicas —al tiempo que tiraba la revista sobre la mesa, cansado de aparentar con estos fanáticos religiosos.</p>
<p>El obeso me miró como si lo hubiera ofendido y me explicó que eran una empresa con un rol social bien definido, que recibe capitales religiosos.</p>
<p>—¡ja! —grité nuevamente. Estos tipos deben estar muy sucios si antes de empezar el día laboral ya se disculpan con el creador.</p>
<p>Me acerqué despacio hacia la puerta, intentando irme antes de caer en las garras de esta gente que a esta altura ya no tenía ninguna duda, eran ladrones profesionales.</p>
<p>Estaba cerca de la puerta y este obeso ni enterado, estaba con sus auriculares escuchando &#8220;Estás para ganar&#8221;, de Johny Tolengo, a todo volumen&#8230; mirá lo que son estos tipos, dicen que tienen posgrados en el exterior y toda la bola y lo único que hacen es rezar y poner canciones místicas para ver si embocan una&#8230; ¡pero siempre con tu dinero!, no en vano son profesionales.</p>
<p>De pronto escucho que alguien grita &#8220;¡El Cosaco cerró su posicion!&#8221;. Ni siquiera puedo empezar a pensar en qué significa eso, cuando aparece Andrés Pecten y me da un fuerte abrazo.</p>
<p>Me descoloca bastante, me fastidia que este pseudo yuppie me abrace como si yo fuera su mejor amigo, cuando ayer mismo me vió con un huevo inflamado y presumiblemente cagado encima, y ni siquiera se dignó a ofrecerme ayuda con el fuelle.</p>
<p>Paso a la oficina de Andrés, me siento cómodo, cruzado de piernas, emulando la seguridad de quien ha hecho negocios en varios continentes, y para no dejar dudas de que Mati Shapir ha llegado al mercado, pido un whisky sin hielo.</p>
<p>Andrés comienza a contarme de qué va la cosa, cuando suena mi teléfono. &#8220;Monsalve&#8221;, puedo ver en la pantalla, el plomero.</p>
<p>Me disculpo con Andrés y atiendo el teléfono, intentantando parecer lo más intrigante posible. Monsalve, del otro lado, me pregunta si puede pasar esta tarde.</p>
<p>—El proyecto sigue vigente, deberíamos revisar los detalles —le digo, para luego seguir— los lineamientos no han cambiado, pero necesito gente comprometida, no hay lugar para los débiles.</p>
<p>Monsalve, confundido, me pregunta si tiene que comprar el fuelle.</p>
<p>—¡Si! ¡Si! —empecé a gritar— ¡Comprá!, ¡Comprá!</p>
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		<title>Mi vecino Philippe Donofrio, el filósofo</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Apr 2013 23:44:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mati Shapir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Philippe Donofrio no tiene segundo nombre. La manera, el porte que ya le brindan su nombre de pila y su apellido, haría del uso de un nombre adicional una pura excentricidad. Philippe Donofrio es filósofo, una especie de filósofo barrial que diserta sobre diversos temas de actualidad. Además, como si esto fuera poco, es mi... <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/04/10/mi-vecino-philippe-donofrio-el-filosofo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Philippe Donofrio no tiene segundo nombre. La manera, el porte que ya le brindan su nombre de pila y su apellido, haría del uso de un nombre adicional una pura excentricidad. Philippe Donofrio es filósofo, una especie de filósofo barrial que diserta sobre diversos temas de actualidad. Además, como si esto fuera poco, es mi vecino.</p>
<p><span id="more-105"></span></p>
<p>Debo reconocer que en el pasado me sentí amenazado por la inteligencia innata de Philippe. Siempre supe que a nivel físico, yo no era el macho alfa del condominio. Tal vez por mis pechos caidos, o simplemente por mis brazos con consistencia de flan, no creí apropiado buscar ese lugar. Eso no me impidió forjar una falsa seguridad masculina a partir de ciertas capacidades que no todos en este PH tienen. Por ejemplo, leer y escribir, contar hasta cincuenta, etc.</p>
<p>Cuando Philippe Donofrio llegó al vecindario toda mi autoestima se desmoronó, y no tuve más remedio que matarlo.</p>
<p>Lo maté a preguntas a ese pseudo filósofo en la conferencia que dió la semana pasada a la vuelta de casa. Llevé mi listado de preguntas, punzantes algunas, con trampa otras, preguntas capaces de ridiculizar a cualquier orador. No lo conseguí.</p>
<p>&#8220;Con motivo de la presentación de su nuevo libro, Philippe Donofrio disertará el sábado 6 de abril en Castro Barros al 600&#8243;, pude leer en un cartel en la vía pública. Castro Barros al 600, mis queridos amigos, no es otra cosa que <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/29/el-nuevo-vecino-juan-pablo-oks/">el boliche swinger al cual amenacé hace poco</a>.</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td></td>
<td width="90%"><span style="font-size: small;"><span style="text-decoration: underline;">Nota del autor</span>: Si fuera ud. no seguiría leyendo este relato sin interiorizarme primero sobre este boliche swinger y su modus operandi. <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/29/el-nuevo-vecino-juan-pablo-oks/">Click aquí</a></span></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Se lo vendí a Sharon como una oportunidad única de conocer este local bailable, digamos, desde lo cultural, desde el intelecto y sin que nos garchen. No quiso saber nada.</p>
<p>Llegamos puntualmente con el Pipi y Pablo Tetilla. Un patovica nos detiene en la puerta para informarnos que es un evento de traje y corbata.</p>
<p>—¿Vos me estás diciendo que en este lugar, al cual la gente viene a coger desenfrenadamente en forma grupal, hay un protocolo que nos impide entrar sin corbata? —dijo Pablo Tetilla sacado.</p>
<p>Pocos segundos después aparece Donofrio y soluciona este inconveniente, diciendo que eramos sus amigos.</p>
<p>—Yo vine por los canapés —dijo el Pipi en voz baja— me va a tener que servir más de cien canapés para que sea su amigo —dijo indignado cerca de mi oido, incomodándome con su aliento caliente cerca de mi oreja.</p>
<p>Entramos nomás. Había una tarima montada entre un caño para bailar y unos sillones de terciopelo, posiblemente recuperados de algún cabaret de los sesenta. Sobre la tarima se encontraba, bien visible y a todo color, con tapa plastificada, el libro escrito por Donofrio: &#8220;Entrevistas con Philippe Donofrio&#8221;. Así se llama.</p>
<p>—Deforestaron un bosque para imprimir esto —dijo el Pipi, agitando una copia del libro de Donofrio, al tiempo que masticaba un bocado de queso y pepinillo que servían en la recepción—. Estamos condenados —añadió.</p>
<p>Le dije al Pipi que deberíamos ser más cautos, darle una chance a Donofrio de sorprendernos con su material, aunque luego me solté y le reconocí que estaba ahi con el único fin de desenmascarar a ese cerdo.</p>
<p>El evento estaba retrasado. La verdad es que muy poca gente se acercó a escuchar a Donofrio. Yo lo sentí como una victoria personal. Ni siquiera juntándolo con un evento de sexo grupal el tipo logra una audiencia respetable, pensé.</p>
<p>Tetilla se acercó con una copa de champagne en la mano, frotándose de forma extraña los brazos y el torso, estiró su brazo y me ofreció la copa. Pensé que, después de todo, Tetilla no era un mal tipo, aunque luego de terminar de rascarse todo el cuerpo me exigió que le devolviera la copa.</p>
<p>—Cinco segundos me apoyé en esos sillones —dijo Tetilla mostrando una especie de urticaria en sus brazos— cinco segundos ¿podés creerlo?</p>
<p>—¿No serás alérgico al terciopelo? —preguntó el Pipi, mostrando un falso interés mientras buscaba con la mirada al mozo que repartía unos calentitos— ¡muy completa la recepción eh! —agregó luego.</p>
<p>—No Pipi —respondió Pablo Tetilla—, lo que pasa es que acá la gente viene llena de preservativos, pero lo que fluye es la sarna ¿me entendés lo que te digo? Acá no hay enfermedades venéreas, son tipos muy preparados, pero sarnosos.</p>
<p>Los minutos pasaban y Donofrio estaba desconsolado, realmente apenado. Ya era prácticamente de noche, había que ir levantando campamento para darle lugar a la gente que venía a hacer un uso real de las instalaciones, gente que efectivamente ya estaba haciendo cola en la puerta. No nos olvidemos, después de todo, que era sábado, ¡noche si las hay para realizar el coito grupal!</p>
<p>Improvisamos rápidamente una ronda de preguntas y respuestas para que Philippe Donofrio no se sintiera tan fracasado, y convenimos en seguir la noche en la parrilla de la esquina, lo de Rosendo.</p>
<p>En la puerta, saliendo, nos encontramos con la hija de Pablo Tetilla (19), quien estaba ingresando al boliche swinger junto con una amiga y tres amigos.</p>
<p>Se hizo un silencio muy grande. Una eternidad. Yo estaba de espectador preferencial. Me faltaba el pochoclo. Realmente hubiera deseado comer un poco de pochoclo en ese momento. El Pipi me miraba, yo lo miraba. Ambos sonreíamos discretamente. La hija de Pablo me mira, yo la miro. Todos nos miramos en silencio.</p>
<p>De pronto, inesperado, como un caballero templario al rescate, Donofrio dice &#8220;¿qué pasó chicos? Les dije que la presentación del libro era a las 19hs&#8221;</p>
<p>Entendí que Donofrio era un caballero, un tipo inigualable. Miré su libro nuevamente y me prometí empezarlo ese mismo día, cosa que finalmente no hice, pero lo empecé al día siguiente.</p>
<p>Llegamos a la parrillita, pedimos bondiola, tira, vacío, morcillas y provoletas.</p>
<p>—Mirá como me quedaron los brazos con ese sillón de mierda —dice Tetilla nuevamente, mostrando su desagradable urticaria.</p>
<p>—¿¡Viste lo que pica!? —gritó su hija.</p>
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		<title>Abducido por fiambreros</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Apr 2013 00:09:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mati Shapir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Todavía no eran las 5 AM cuando empecé a escuchar fuertes golpes en la puerta de casa. Golpes desesperados sobre la puerta de chapa. Pensé en despertar a Sharon pero era una tarea de alto riesgo, pues ya estaba completamente cubierta en esa capa de baba que suele emanar todas las noches. Es como un... <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/04/02/abducido-por-fiambreros/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Todavía no eran las 5 AM cuando empecé a escuchar fuertes golpes en la puerta de casa. Golpes desesperados sobre la puerta de chapa.</p>
<p>Pensé en despertar a Sharon pero era una tarea de alto riesgo, pues ya estaba completamente cubierta en esa capa de baba que suele emanar todas las noches. Es como un líquido viscoso y transparente que le sale a borbotones de la boca. No siempre fue así.</p>
<p><span id="more-86"></span></p>
<p>Los golpes en la puerta se profundizaron y empecé a escuchar gritos. Nunca me había pasado algo así. Bajé rápido las escaleras pero con prudencia. Hay dos escaleras, una externa que sale por la terraza y otra interna que sale por la habitación. Siempre trato de usar la externa, pero esta vez fui por la otra, la que lleva al living. Esa escalera puede ser algo resbaladiza. Es conveniente bajarla sin medias. Óptimo con pies húmedos para lograr un mayor agarre a la superficie.</p>
<p>Llegué a tiempo para ver cómo el último de los imanes que tenemos sobre la puerta caía, todas las fotos ya estaban desparramadas por el piso.</p>
<p>La verdad es que yo estaba bastante acobardado en ese momento y no sabía si mirar por la mirilla o no&#8230; Traté de hacer el menor ruido posible y no dejar que mi sombra llamara la atención por debajo de la puerta. Eso lo aprendí del cine.</p>
<p>Finalmente tomo valor y miro&#8230;</p>
<p>Siento un desconcierto absoluto al ver al <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/18/dale-pipi-bajame-la-bondiola/">Pipi y Raúl</a> de traje&#8230; Jamás vi a estos dos energúmenos sin la bata de fiambreros, y de repente ¿traje? ¿y corbata?</p>
<p>—¿Qué pasó? —les pregunto asustado, sabiendo casi con seguridad que estaban allí para avisarme que había muerto Nilsa—, ¡Espero que sea importante! —grité. Yo estaba con mis calzoncillos Dufour negros, agujereados, y medias hasta la rodilla, torso desnudo. Un verdadero asco.</p>
<p>—¿Qué pasó? —grité— ¿¡Qué pasó!? —grité ahora con más fuerza, para darle más dramatismo al asunto. Pues en caso de que hubiera muerto Nilsa, quería parecer acongojado.</p>
<p>Raúl me mira serio y dice —Matías, tenemos una situación. ¿vos sabés algo de computad&#8230;?</p>
<p>—Yo sé todo de computadoras!! —lo interrumpí a los gritos—, Conozco más de 15 lenguajes de programación&#8230; así que vos no vengas a mi puerta a ningunearme de esta forma.</p>
<p>—No pero&#8230; —me trató de calmar.</p>
<p>—¡Pero nada! —lo interrumpí nuevamente—, si vos estás sugiriendo que porque vine a vivir a este PH de pelagatos soy un mal profesional, ¡estás muy equivocado! ¡muy equivocado Raúl! —dije, y al terminar la frase, noté que no estaba tan equivocado. Si bien soy un gran programador de computadoras, he tomado malas decisiones que me trajeron a este PH y fundamentalmente, a este blog.</p>
<p>El Pipi me abrazó desde atrás porque me vió muy conmovido. Recién ahí entendí que no venían a buscar pelea. Me sostuvo con fuerza y me tapó la boca, obligándome a escuchar a Raúl. Puede ser que me haya apoyado.</p>
<p>—No te quiero ofender, no vine a buscar contienda —dijo Raúl, mientras sacaba un pedacito de parmesano del bolsillo y me lo daba en la boca. Esto me tranquilizó mucho y pude seguir escuchando, al tiempo que masticaba el queso y trataba de pensar cómo es que un hombre de cuarenta y pico empieza a usar la palabra &#8216;contienda&#8217; en pleno siglo 21.</p>
<p>—Tenemos una teleconferencia con nuestro proveedor de Rosca Polaca en Varsovia y no anda el Skype —dijo él.</p>
<p>Sentí el impulso de cerrarle la puerta en la cara e irme de nuevo a dormir&#8230; pero algo me llevó a seguir adelante. Seguramente el hecho de que su hermano aún me tenía inmovilizado.</p>
<p>—Bueno Raúl, ahora me visto y voy en cinco minutos —le dije.</p>
<p>—No, no no&#8230; estás muy bien así&#8230; —dijo él.</p>
<p>—Raúl, estoy semidesnudo y tu hermano me está apoyando, te lo pido como un amigo, dejame ir a vestirme —le dije yo.</p>
<p>—No, no no&#8230; Slotsky es un hombre muy exigente. No tolera la impuntualidad —insistió nuevamente.</p>
<p>—Bueno&#8230; parece que estamos ante una urgencia&#8230; —me rendí, al tiempo que agarraba las llaves y salí haciendo el menor ruido posible para no despertar a Sharon.</p>
<p>Llegué a la casa del Pipi algunos segundos después, un olor a queso insoportable inundaba el ambiente principal. Sentí que podía ver el olor, como aureolas de queso tibio flotando en el aire. —Pipi, ni Bill Gates puede trabajar en estas condiciones&#8230; aireame un poco esto por favor —le dije—, y traeme una Cindor con galletitas!</p>
<p>—¡Prontísimo! —dijo el Pipi.</p>
<p>Unos pocos segundos me tomó enchufar el micrófono a la computadora y resolver definitivamente el problema. Raúl en la cocina me preparaba el desayuno.</p>
<p>A las 5:08 AM ya estaba sonando el Skype&#8230; Para mi total sorpresa el Pipi atiende en lo que parece ser un perfecto Polaco, y en un segundo empieza la reunión. Raúl me deja rápido el desayuno sobre la mesa y abre un Powerpoint con gráficos y estadísticas. Una cosa tremendamente sofisticada.</p>
<p>—Nunca pensé que el sector quesero fuera tan refinado —pensé y dije en voz alta. Del otro lado, este hombre que se hace llamar Zlotsky y dice controlar el negocio de los embutidos de exportación, me calló de un modo violento. &#8220;uciszyć proszę&#8221;, llegué a escuchar.</p>
<p>Zlotsky parecía un hombre muy rudo y estaba rodeado de muestras de embutidos que iba mostrándole a Pipi y Raúl. Me quedé una hora presenciando esta maravilla y desayunando. Cuando terminó la reunión ellos estaban realmente entusiasmados, se notaba que habían logrado algo importante.</p>
<p>Me fui sin preguntar demasiado, cargando una horma de queso que me regalaron. Ya había amanecido y todavía estaba semidesnudo, así que corrí lo más rápido que pude por el pasillo.</p>
<p>Entré lo más sigilosamente que pude, pero Sharon ya estaba ahí, desayunando. Yo tenía la horma de queso al hombro, y cualquiera que mirara con atención entre los agujeros de mi calzoncillo Dufour negro, podría haber visto parte de mis genitales.</p>
<p>—¡No me vas a creer! —le dije a Sharon.</p>
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		<title>El nuevo vecino: Juan Pablo Oks</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Mar 2013 22:15:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mati Shapir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Si hay alguien que encarna el verdadero peligro en este condominio, ese es el nuevo vecino, Juan Pablo Oks. No estoy hablando del típico matón de pasillo que podría apuñalarte por ruidos molestos, no, giladas no. Juan Pablo Oks podría representar una mente criminal mucho más sofisticada, o tal vez, quizá, podría ser un gran... <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/29/el-nuevo-vecino-juan-pablo-oks/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Si hay alguien que encarna el verdadero peligro en este condominio, ese es el nuevo vecino, Juan Pablo Oks.</p>
<p>No estoy hablando del típico matón de pasillo que podría apuñalarte por ruidos molestos, no, giladas no. Juan Pablo Oks podría representar una mente criminal mucho más sofisticada, o tal vez, quizá, podría ser un gran tipo que sólo tiene algunos problemas de sociabilización. No lo sé.</p>
<p><span id="more-78"></span></p>
<p>Ya era tarde, bajamos con Sharon por la escalera dispuestos a reventar la noche, lo que se dice tomar la vida por los cuernos, y bueno, estábamos dispuestos como muchos otros jueves a enfilar rumbo a este boliche swinger —que todos los que viven por acá conocen— sólo que nosotros siempre seguimos media cuadra de largo para llegar a la parrila de Don Rosendo.</p>
<p>Ojo, no tengo nada contra los swingers, pero me parece un error grosero poner semejante boliche a media cuadra de una parrilla. ¿En qué mundo un grupo de sexagenarios en tanga le podría competir a una bondiola de cerdo a punto?</p>
<p>—Shhh, ¡cuidado que está el loco! —le dije a Sharon ni bien lo vi en el pasillo. Hay que decirlo, ella no sabe tanto como yo de psicología, tiene más bien un pensamiento de hippie naif, con cierta tendencia al exceso de sociabilización, algo poco recomendado en estos casos.</p>
<p>—Dijimos que no le íbamos a decir loco ni perturbado —me reprimió Sharon—, vamos a darle una oportunidad.</p>
<p>—¡No le hables! —dije yo—, la mayoría de estos loquitos siempre establecen algún tipo de contacto previo con la víctima —le dije en voz baja, y luego de una pausa seguí—, lo vi en CSI Miami.</p>
<p>Acá voy a resumir un poco porque la charla se dió en unos términos que a mi personalmente me ofendieron. Sharon dijo que si yo me puedo relacionar con el rengo apestoso del quinto, y los fiambreros desagradables del décimo, entonces ella va a hablar con cualquier perturbado que se le cruce. Yo le dije que desde mi perspectiva hay que diferenciar lo que representa un mero desagrado visual o si se quiere, olfativo, de un verdadero riesgo de vida. Ella dijo que yo debería estar medicado —esto también lo había dicho mi psicólogo antes de que lo mande a la puta que lo parió—. Yo dije que no espere actos heroicos de mi parte, que cada uno está por su cuenta en esta riesgosa empresa.</p>
<p>Nos acercamos un poco más a Juan Pablo Oks, pudiendo ahora notar que caminaba sobre las líneas en forma zigzagueante, estrictamente sobre las líneas de cemento que unen las baldosas. Como podía preveerse, Sharon lo saludó.</p>
<p>—Hola, soy Sharon —dijo—. Él es Matías.</p>
<p>—Ella es Sharon —repetí yo, al tiempo que daba un paso hacia atrás—. Sharon. Con ese y hache —insistí, intentando que se olvide lo antes posible mi nombre y todo lo relacionado conmigo.</p>
<p>Juan Pablo nos saludó tartamudeando. Yo ya sabía que era tartamudo porque me lo dijo Elisa, Pero cuando lo escuché tartamudear, cuando me dí cuenta la forma perversa en que arrastraba la &#8216;a&#8217;, la &#8216;a&#8217; de asesino, sentí un escalofrío, supe que era el final. —Estamos muertos —le dije a Sharon por lo bajo —te lo agradezco —agregué.</p>
<p>Totalmente desinteresada en mi opinión, Sharon siguió hablando con Juan Pablo, quien haciéndose el inocente, nos invitó a cenar esa misma noche a su casa.</p>
<p>—Imposible —dije yo— ya tenemos planes.</p>
<p>Sharon me miró con cara de reprobación. —Dijimos que íbamos a probar cosas nuevas, que íbamos a dejarnos llevar —me dijo.</p>
<p>—No me vengas ahora a tildar de conservador —le dije yo—, sabés bien que soy un tipo abierto al cambio, a seguir los impulsos.</p>
<p>Ella puso cara de duda, como ninguneándome. Yo reaccioné rápido trayendo pruebas irrefutables.</p>
<p>—¿o no te dije que hoy en lo de Rosendo pidamos matambre en vez de bondiola? —le pregunté.</p>
<p>—Estoy hablando de otra cosa —dijo ella—. Necesitamos asumir riesgos.</p>
<p>—Mirá&#8230; —dije abriendo los brazos y resoplando, pero dispuesto a negociar. Sé que toda relación de pareja se basa en la negociación—. ¿Sabés qué? Vamos a lo de Rosendo, pedimos una parrillada para cuatro y dos provoletas, nos ponemos en pedo y le vomitamos la puerta a los swingers cuando volvemos.</p>
<p>Sharon sólo me miraba. Hubo un tiempo en que todas mis ideas le parecían buenas, y posiblemente se hubiera sumado a esta odisea de vómito sexual, pero ya hace tiempo de eso. Ya sabía que esto no tenía posibilidades, sólo se trataba de ganar tiempo.</p>
<p>—Te lo digo, le llenamos la vereda de queso y morcilla a los swingers esos&#8230; —dije entusiasmado, a los gritos, casi jadeando.</p>
<p>Por un momento me olvidé de todo, de Juan Pablo, de Sharon, de todos. Ya estaba completamente embarcado en este nuevo proyecto.</p>
<p>—¡Que se enteren de una vez! —grité— ¡este es un barrio de monógamos carnívoros!.</p>
<p>Hubo un silencio largo. Yo estaba agotado. Me dejaron cansarme solo. Cuando me di cuenta eran las 22hs y estábamos cenando en la casa de Juan Pablo.</p>
<p>Tengo que decirlo, Juan Pablo es un tipo macanudísimo. Volvimos de madrugada, luego de varios vinos.</p>
<p>—¿Viste? —dijo Sharon— había que darle una oportunidad.</p>
<p>—Si, la pasamos bien&#8230; —le respondí— pero lo del vómito también era buen plan.</p>
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		<title>Me encontré en Coto con el plomero Pablo</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Mar 2013 21:28:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mati Shapir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Me considero un tipo abierto que respeta a todas las minorías. No me voy a poner a discutir acá si estamos ante una enfermedad, una desviación psicológica, una simple elección de vida o una perversión&#8230; aunque no comparta su estilo de vida, a los vegetarianos los respeto como son. El lunes por la tarde me... <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/27/me-encontre-en-coto-con-el-plomero-pablo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Me considero un tipo abierto que respeta a todas las minorías. No me voy a poner a discutir acá si estamos ante una enfermedad, una desviación psicológica, una simple elección de vida o una perversión&#8230; aunque no comparta su estilo de vida, a los vegetarianos los respeto como son.</p>
<p><span id="more-64"></span></p>
<p>El lunes por la tarde me encontraba caminando por el Coto de la calle Independencia, aprovechando el descuento del quince por ciento, y veo entre la multitud al <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/20/baja-presion-de-agua-en-la-vecindad/">plomero Pablo</a>, y unos metros más allá, cerca de la góndola de los vegetales, a su infatigable hijo.</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td></td>
<td width="90%"><span style="font-size: small;"><span style="text-decoration: underline;">Nota del autor</span>: El plomero Pablo no es un hijo de puta cualquiera. Para continuar es conveniente saber bien de quién estamos hablando. <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/20/baja-presion-de-agua-en-la-vecindad/">Click aquí</a></span></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Me escondí detrás de la góndola del pan, aprovechando para agarrar el pan &#8220;Komogusta&#8221;, tal como me había encomendado Sharon.</p>
<p>Si me preguntaran qué me atrae del pan &#8220;Kómogusta&#8221;, diría &#8220;nada&#8221;, o sólamente el precio. Por su sabor escaso, definitivamente no recomendaría este pan.</p>
<p>De cualquier modo, lo que pude observar&#8230; bah!, quiero aclarar primero que no estoy siguiendo al plomero Pablo ni a su hijo. Simplemente los estaba observando porque, dadas mis experiencias pasadas con ellos, digamos que no confío en esta gente.</p>
<p>Lo que pasó entonces es que al girar la cabeza, veo al pasar al hijo del plomero Pablo metiéndose uvas en la nariz. Uvas negras.</p>
<p>Primero las acariciaba, como intentando comprender su textura, y si pasaban este primer control, luego las introducía en su nariz por unos segundos, para seleccionar únicamente aquellas que cumplieran con alguna característica que no pude determinar.</p>
<p>Me molestó mucho ver que estos timadores profesionales compraran verdura en Coto, la frutería más cara del barrio, mientras yo todavía estoy intentando reponerme de su engaño. Me imaginé a estos dos veganos embusteros sentados alrededor de una mesa redonda, contando billetes y riéndose de mi. El hijo de Pablo saca una naranja de su bolsillo, se la muestra al Papá, y se empiezan a reir con más fuerza&#8230;</p>
<p>Este pensamiento, más verlos en esa verdulería burguesa, me embroncó todavía más, aunque también tengo que reconocer que si quisiera meterme uvas en algún orificio de mi cuerpo probablemente no iría a la frutería de Boedo y Estados Unidos. Simplemente no siento que cumplan con las normas básicas de salubridad que garanticen una introducción saludable.</p>
<p>De cualquier modo me acerqué al plomero Pablo y le dije &#8220;Hola Pablo, ¿cómo estás? disculpá que te moleste&#8221;</p>
<p>Pablo retrocedió, se tocó los bolsillos, miró a los costados en busca de la salida más cercana, se secó el sudor de la frente y dijo&#8230; &#8220;Hola, ¿pasó algo?&#8221;</p>
<p>&#8220;Si, gordo puto, pasó que me clavaste con el arreglo de la canilla hace tres meses ya&#8230;&#8221;, pensé en decirle&#8230; pero no me animé.</p>
<p>Es obvio que Pablo se reconoce culpable del delito de estafa y su cuerpo lo manifiesta una y otra vez. No me sorprendería que sea víctima de una psoriasis psicosomática grave.</p>
<p>—Pablo&#8230; —le dije—. No sé si notaste que el vegano infradotado de tu hijo está midiendo el diámetro de las uvas con la nariz&#8230;</p>
<p>Tengo que reconocer que yo estaba muy enojado con esta gente por lo que me hizo en diciembre. No suelo ponerme así de violento por cualquier inserción nasal de alimentos que presencie.</p>
<p>—Yo no soy un especialista&#8230; —le advertí—, pero&#8230; ¿crees que a tu hijo le puede estar faltando un poco de carne en el cerebro?</p>
<p>Pablo hizo un pequeño movimiento. Recién ahí yo tomo conciencia de que estoy rodeado entre las góndolas de fruta, el cuerpo de Pablo y un grupo de curiosos que asistían a la situación.</p>
<p>Empecé a retroceder despacio, abrazado al pan &#8220;Komogusta&#8221;, como buscando protección en esta marca que hace unos momentos había despreciado.</p>
<p>Retrocedí unos metros más y le dije: &#8220;Pablo, tu hijo está pidiendo un poco de atención&#8230; Es fundamental que dejes de estafar full-time y le dediques las tardes a este vegano poseso&#8221;</p>
<p>Seguí retrocediendo unos metros más. Yo ya estaba muy asustado, finalmente me decidí y empecé a correr hacia la salida de la calle Boedo. No consideré prudente detenerme en la fila de caja, por lo que tiré el pan, salí del Coto y me perdí entre la gente.</p>
<p>En la esquina me esperaban Sharon y Nico. Llegué aturdido y sudado, nervioso. Sharon me dice —¿y el pan?</p>
<p>—¿podés creer? —le digo— parece que hay faltante de pan por el control de precios.</p>
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		<title>Los vecinos de abajo</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Mar 2013 17:34:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mati Shapir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Con &#8220;los de abajo&#8221; tenemos una relación muy personal, íntima. No vivimos juntos, pero casi. Yo sé todo de ellos, y ellos saben todo de mi. Para ser sincero, en verdad nunca los he visto, salvo a Marcelo. Al resto no los conozco, pero sé que están ahí. Puedo oirlos. Marcelo es el tipo más... <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/25/los-vecinos-de-abajo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Con &#8220;los de abajo&#8221; tenemos una relación muy personal, íntima. No vivimos juntos, pero casi. Yo sé todo de ellos, y ellos saben todo de mi.</p>
<p>Para ser sincero, en verdad nunca los he visto, salvo a Marcelo. Al resto no los conozco, pero sé que están ahí. Puedo oirlos.</p>
<p><span id="more-53"></span></p>
<p>Marcelo es el tipo más importante del PH, es la persona con la cual nadie quiere problemas. No es juez. No es policía. Marcelo es electricista. Es el tipo que puede —o no— reparar los filamentos de los tapones cuando saltan. Y lo ha hecho. Cuando Sharon compró, y enchufó, uno de esos caloventores que parecen inofensivos pero consumen la misma electricidad que cinco heladeras con freezer, fue Marcelo quien nos devolvió la electricidad.</p>
<p>Los ventanales y el patio que me separan de la casa de &#8216;los de abajo&#8217; no impiden que me entere de ciertas cosas, detalles por decirlo de algún modo. Sé que Marcelo compró dólar paralelo en diciembre para ir a visitar a su hermano al exterior. Sé que el hijo de Marcelo tuvo un episodio extraño en el que le salieron gusanos de la nariz. Y sé que la esposa de Marcelo&#8230;</p>
<p>Hace unos días intentaba grabar unos videos laborales. Nada importante, nada hot. Luego de varios intentos fallidos (teléfono, ladridos de Nico, etc), y ya agotado de repetir lo mismo frente al micrófono de la computadora, estaba logrando mi cometido cuando de repente&#8230;</p>
<p>—¡Pendejooooo!, ¡Pendejooooo abrí! —se escucha por la ventana.</p>
<p>Intenté seguir con la grabación apostando todo a que no se escuchen los improperios de, quien sabía, era la esposa de Marcelo.</p>
<p>—¡Abrí pendejo infradotado! ¡abrí! —se escucha nuevamente, acompañado por varios timbrazos.</p>
<p>—Parece que el pendejo ese no se encuentra —dije, al tiempo que sacaba la cabeza por la ventana y veía por primera vez a Dominga.</p>
<p>Dominga&#8230; Podría escribir un libro sobre Dominga.</p>
<p>Dominga es ama de casa y, como su casa es pequeña, tiene bastante tiempo libre. Habla por teléfono. Habla por teléfono todo el día con su amiga Raquel —la infiel— y con Carmen. Por suerte su pequeño hijo —el pendejo— suele estar en clase cuando Raquel le cuenta a Dominga sobre sus encuentros con el verdulero de Boedo y Estados Unidos. Un muchacho muy bien dotado según se escucha desde abajo.</p>
<p>—Parece que el pendejo ese no se encuentra —le dije a Dominga.</p>
<p>—Está, está pero no me abre —dijo Dominga, maldiciendo a su hijo, que no llega a los dos años.</p>
<p>—Ah&#8230; qué pena —le dije yo—. ¿Pensás que vas a gritar &#8220;pendejo&#8221; mucho más tiempo? —le pregunté— Es que estoy grabando un video laboral, nada sofisticado viste, pero quería darle un tono, no sé, menos violento. Menos pandillero.</p>
<p>—Voy a gritar mientras grite —dijo ella, llevándome a un estado de confusión total.</p>
<p>—Un estimado&#8230; ¿cinco minutos? ¿diez minutos? —le volví a preguntar.</p>
<p>—Me fui a ver a mi amiga Carmen y él no quiso venir —se lamentó ella. —Un bebé que sabe lo que quiere —traté de consolarla yo.</p>
<p>Dominga se puso muy nerviosa y empezó a patear la puerta y gritar más fuerte que antes. Yo entendí que lo del video ya era una causa perdida.</p>
<p>—Hay que entender esto como un caso concreto de Darwinismo y selección natural —la asesoré, antes de que Sharon me sacara de la ventana a los empujones y ocupase mi lugar— ¡Esto podría contribuir a la mejora de la especie! —me fuí gritando.</p>
<p>—¿Necesitás ayuda? —le preguntó Sharon a Dominga.</p>
<p>—Si, gracias por preguntar —dije yo— necesito ayuda para finalizar este video.</p>
<p>—Le preguntaba a Dominga —dijo Sharon.</p>
<p>—Dominga necesitaba ayuda esta mañana para cuidar a su hijo, incapaz de abrir una puerta, ahora el daño ya está hecho —indiqué con total claridad, para luego seguir— En cambio mi video multimedia está a tiempo de ser salvado —le dije a Sharon señalándole la puerta de mi estudio.</p>
<p>Sharon se retiró de la casa y bajó las escaleras para encontrarse con Dominga en la planta inferior. Lograron abrir la puerta, pero luego de una búsqueda intensiva, notaron que el niño no estaba en la unidad.</p>
<p>Cerca del mediodía, hora en que Sharon entra habitualmente al trabajo, tuvo que marcharse. Ni siquiera el más inocente de los niños, corriendo peligro de vida, lograría quitarle a Sharon su extra por presentismo.</p>
<p>Pocas horas después aparecieron unos policías por el PH, haciendo preguntas sobre lo sucedido. Conté toda la historia, incluyendo detalles innecesarios sobre mi video multimedia, Darwin y Malthus. El policía que me indagó tomó unas notas y se fue.</p>
<p>Alrededor de las 21 llegó Sharon. —¿Alguna novedad de Guido? —preguntó</p>
<p>—¿Quién es Guido? —dije yo.</p>
<p>—El nene, el hijo de Dominga.</p>
<p>—Ah&#8230; ni idea&#8230; —le dije—. Terminé el video, ¿querés que te lo muestre?</p>
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		<item>
		<title>Baja presión de agua en la vecindad</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Mar 2013 17:53:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mati Shapir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Jamás en la historia de Boedo se había llegado a un punto de inflexión tan oscuro como el de hoy. Cerca de las 11 AM Nico me empezó a mirar con esa cara tan típica que, por donde la mires, expresa: &#8220;Me estoy cagando ahora mismo, ¿calle o terraza?&#8221;. Nico está en un período del... <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/20/baja-presion-de-agua-en-la-vecindad/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Jamás en la historia de Boedo se había llegado a un punto de inflexión tan oscuro como el de hoy.</p>
<p>Cerca de las 11 AM Nico me empezó a mirar con esa cara tan típica que, por donde la mires, expresa: &#8220;Me estoy cagando ahora mismo, ¿calle o terraza?&#8221;. Nico está en un período del año en que las consecuencias de ignorarlo suelen ser muy severas, por lo que decidí darle lugar a su pedido.</p>
<p><span id="more-46"></span></p>
<p>Bajamos inocentemente por las escaleras sin imaginar que en el pasillo central se encontraba <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/17/estamos-en-contacto/">Pablo Tetilla</a>, completamente enjabonado junto a una cubeta de agua. No me refiero a un típico balde de plástico, sino a un recipiente mucho más sofisticado, posiblemente de algún metal pesado.</p>
<p>Nos acercamos despacio para no asustarlo. Él estaba dándonos la espalda y enjuagándose la parte interna del antebrazo. Nico levantaba alto el hocico y las orejas, probablemente tan sorprendido como yo por el hecho de que Pablo Tetilla, contra todo lo que uno podía suponer, sea un hombre que se higieniza las axilas con jabón.</p>
<p>En un momento dado, Pablo se da vuelta, quizá para agarrar una esponja naranja que se encontraba detrás de él, y se sobresalta al vernos.</p>
<p>—¡uh! ¡que susto me diste! —me dice— ¡todo bien!, ¡todo bien! —aclara enérgico, como si yo le hubiera preguntado—. Estoy acá bañándome porque tengo una reunión por un posible trabajo y no me llega el agua al tanque.</p>
<p>Fijate la soberbia que tiene este tipo, la forma en que me subestima,  que cree necesario aclarar que no le llega el agua al tanque, como si no lo supiéramos todos desde hace tiempo.</p>
<p>—No te preocupes que esto se soluciona en unos días —me dice sin advertir que, ahora que lo veo lavándose los sobacos, estoy mucho menos preocupado que antes—. Estoy tratando de comunicarme con el plomero Pablo —dice al pasar.</p>
<p>El plomero Pablo es la antítesis de un hombre honesto, o en criollo moderno, un gordo hijo de puta. Vino en diciembre con su perturbado hijo vegetariano que no paraba de  comer naranjas de mi heladera, y no sólo las quería peladas, sino que escupía la pulpa porque &#8220;no le gusta la consistencia&#8221;. El plomero Pablo no sólo es el típico plomero que te clava en 4 de cada 5 citas, sino que viene al quinto encuentro con su pequeño hijo vegano, te liquida la poca fruta que tenés en la heladera, te saca 830 $ por un trabajo a medio hacer, y no vuelve. Lo escracharía en este blog si no fuera porque sus brazos tienen el diámetro de la parte más gorda de mis piernas.</p>
<p>—Bueno, suerte con eso —le dije a Pablo Tetilla refiriéndome a su búsqueda del plomero Pablo, y traté de irme antes de que a este rengo miserable se le ocurriese preguntarme si podía usar mi ducha algún día.</p>
<p>Intenté llegar a la puerta lo más rápido que pude. Nico seguía en su asombro, torciendo el cuello hacia atrás para ver a Tetilla, ahora enjuagándose las piernas.</p>
<p>Estábamos llegando a la puerta, ya confiados del éxito de nuestra salida. Nico, especialmente ansioso, empezó a preparar sus movimientos intestinales porque sabe que no tiene demasiado tiempo, dispone exactamente de los minutos que tardamos en realizar una caminata hasta la esquina ida y vuelta. Estiré la mano para agarrar el picaporte, cuando se escucha &#8220;¡pará, pará, huevon!. ¡Me olvidé de decirte algo!&#8221;.</p>
<p>No sé si fue antes o después de verlo renguear hacia mi totalmente enjabonado, pero me empezó a picar todo el cuerpo por el fastidio de toda la situación.</p>
<p>—¿Viste lo del papa? —dijo él, mientras se limpiaba un resto de jabón de la ceja derecha.</p>
<p>—Escuché algo, si —le dije yo.</p>
<p>—Vos y yo podríamos ayudarnos mutuamente —dijo mientras me apuntaba con el dedo índice.</p>
<p>—Si&#8230; me ayudaría mucho que me dejes ir a pasear al perro —le dije ya de espaldas, abriendo la puerta.</p>
<p>—Andá tranquilo —dijo él—. A la tarde te toco el timbre.</p>
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<img src="http://www.sappco.com/contVisitas.asp" alt="" /></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>¡Dale Pipi! ¡Bajame la bondiola!</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/18/dale-pipi-bajame-la-bondiola/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/18/dale-pipi-bajame-la-bondiola/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 18 Mar 2013 23:16:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mati Shapir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Como muchos otros lunes, hoy me desperté con: &#8220;Dale Pipi !! la concha de tu madre ! bajame la bondiola que estoy parado en doble fila !&#8221;. &#8216;Pipi&#8217; es mi vecino Ernesto. Y el que habla, su hermano, Raúl. Es muy típico que los lunes a primera hora descarguen mercadería y se la lleven al... <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/18/dale-pipi-bajame-la-bondiola/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Como muchos otros lunes, hoy me desperté con: &#8220;Dale Pipi !! la concha de tu madre ! bajame la bondiola que estoy parado en doble fila !&#8221;.</p>
<p>&#8216;Pipi&#8217; es mi vecino Ernesto. Y el que habla, su hermano, Raúl.</p>
<p><span id="more-35"></span></p>
<p>Es muy típico que los lunes a primera hora descarguen mercadería y se la lleven al local que tienen en Independencia y Colombres. En la casa de Pipi sólo tienen un pequeño depósito, &#8220;entre 200 y 250 kilos de fiambre&#8221;, según sus propias palabras.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/15/tetilla/">Pablo Tetilla</a> odia a Pipi porque dice que hace un tiempo le vendió queso Fimbo en vez de Pategrás&#8230; de hecho, cuando Pablo Tetilla desapareció, uno de los rumores que esparció Elisa fue que Raúl lo mató y lo tenían en un Freezer de la fiambrería. Pero era todo infundado.</p>
<p>Elisa ama inventar historias porque está sola y jubilada&#8230; es muy común que me toque el timbre para contarme algo. Me pone un poco incómodo porque Nico siempre le empieza a oler la entrepierna. Nico tiene fascinación por la entrepierna de Elisa y de la vecina del 6to. En segundo plano le interesan las bolas de Pablo Tetilla.</p>
<p>Nunca sé qué actitud tomar frente a esto. La dinámica es la siguiente: Elisa toca el timbre, yo abro la puerta, nico viene corriendo desde arriba en cámara lenta, llega, le clava el hocico en la vagina a Elisa, Elisa sigue hablando como si nada, Nico está inmóvil, yo grito &#8216;Nico!&#8217;, Nico me mira con cara de &#8216;Si yo contara todo lo que sé de vos&#8217;&#8230; y esto se repite y repite por mucho tiempo porque como dije, Elisa está sola y jubilada.</p>
<p>Bueno, el tema es que Pipi y Raúl están empezando a diversificarse y abrieron un punto de venta por Mercado Libre&#8230; principalmente para fiambres de alta gama, leberwurst italiano, queso camembert&#8230;</p>
<p>Yo a veces les doy una mano con las entregas porque no dan abasto. &#8220;El futuro está en el fiambre&#8221;, siempre dice Pipi. &#8220;Ningún negocio va a crecer tanto en 2013 como el de los embutidos&#8221;.</p>
<p>En fin, simplemente cuando se van, me avisan, y dejan un cartelito abajo que dice &#8220;Fiambrería depto 9&#8243;, así los compradores me tocan el timbre a mi. Después siempre me tiran 50 o 60 gramos de queso de máquina por entrega.</p>
<p>Podría pedir más, eh! No me gusta presumir, pero la verdad es que soy el tipo más capacitado del PH para hacer estas entregas&#8230; tengo flexibilidad horaria, buena presencia&#8230;</p>
<p>De todos modos hace unos días vino el Pipi muy angustiado y me dice &#8220;Nos calificaron negativo&#8221;. &#8220;¿Qué pasó?!&#8221;, le digo yo.</p>
<p>&#8220;Mirá, el de la pata de Jamón Crudo nos puso esto&#8221;, y me muestra la netbook:</p>
<p>&#8220;Los fiambres son muy buenos, precios accesibles y el que entrega es una persona tremendamente simpática&#8230; pero ya fui más de 5 veces y no puedo evitar ver las <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/17/estamos-en-contacto/">tetillas de un rengo desagradable en la puerta</a>&#8221;</p>
<p><img src="http://www.sappco.com/contVisitas.asp" alt="" /></p>
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		<title>Estamos en contacto</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Mar 2013 15:09:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mati Shapir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace varios días mi vecino Pablo me avisó que estábamos en contacto. Digo &#8220;Me avisó&#8221; porque cuando Pablo habla siempre hay un tufillo a mafia dando vueltas por el aire. La primera vez que lo vi me dijo &#8220;¿vos conocés a un tal Mati Shapir?&#8221; y casi le digo que no por el cagazo&#8230; ¿... <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/17/estamos-en-contacto/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hace varios días <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/15/tetilla/">mi vecino Pablo</a> me avisó que estábamos en contacto.</p>
<p>Digo &#8220;Me avisó&#8221; porque cuando Pablo habla siempre hay un tufillo a mafia dando vueltas por el aire.</p>
<p><span id="more-21"></span></p>
<p>La primera vez que lo vi me dijo &#8220;¿vos conocés a un tal Mati Shapir?&#8221; y casi le digo que no por el cagazo&#8230; ¿ quién hubiera dicho que ese hombre del cual me quise esconder iba a terminar siendo el mismo tipo dueño del par de tetillas masculinas que más veces vi en mi vida ?</p>
<p>De cualquier modo estaba un poco ansioso por el tema de contactarme nuevamente con él&#8230; si bien suponía que no se refería precisamente a que me iba a agregar a LinkedIn o algo así, no sabía cuál podía ser su próxima movida. Miedo.</p>
<p>El Martes suena el teléfono&#8230; y aunque me anoté en el registro de la ciudad para no recibir llamadas indeseadas, si, era Pablo.</p>
<p>&#8220;Ah, que lindo recibir tu llamado, no sabía que tenías mi teléfono&#8221;, le dije, irradiando alegría&#8230; Él me dijo que tenía el teléfono porque era muy amigo de Carlos, el anterior pobre hombre que vivía acá hasta hace 10 meses. Lo que Pablo no sabe es que Carlos se refería a él como &#8220;el lumpen del quinto&#8221;, así que muy amigos no debían ser.</p>
<p>Bueno, no me quiero extender. Pablo me dijo &#8220;Te tengo que pedir un gran favor&#8221;.</p>
<p>&#8220;Pablo, no insistas, ya sabés que la clave de WiFi no te la puedo prestar&#8221;, le dije.</p>
<p>&#8220;Nada que ver&#8230; no te preocupes, voy para allá y te explico mejor&#8221;.</p>
<p>A los 20 segundos tocaron el timbre y para hinchar las bolas pregunté &#8220;¿quién es?&#8221; y del otro lado responden &#8220;dale pajarón!, soy Pablo&#8230;&#8221;</p>
<p>Me dice &#8220;escuchame una cosa, tengo un gran problema&#8230; ¿conocés a mi ex mujer? la rubia esa petisa! la tenés que haber visto alguna vez!&#8221;</p>
<p>Personalmente la hubiera desripto como &#8220;gorda platinada&#8221;, pero &#8220;rubia petisa&#8221; también puede funcionar.</p>
<p>Y luego sigue&#8230; &#8220;la resentida de mi ex mujer vino y se llevó el alicate de pie&#8230; ¿podés creerlo?&#8221;</p>
<p>&#8220;Puedo creer cualquier cosa de ustedes&#8221;, pensé en decirle&#8230; pero sólo dije &#8220;descarada!&#8221;</p>
<p>Y luego siguió con &#8220;tengo a mi pibe con la uña encarnada&#8230; y con la pierna así no puedo ir a ningún lado&#8221;, me dice mientras muestra cómo renguea.</p>
<p>Tengo un testículo inflamado de ver a pablo renguear por el pasillo&#8230; a mi los rengos me dan mala espina y me toco por si acaso.</p>
<p>Dicen que el mercado inmobiliario está complicado, pero te juro que antes de compartir mi alicate con Pablo vendo la casa a tipo de cambio oficial y me voy del barrio.</p>
<p>No pienso bien bajo presión&#8230; tenía que inventar algo rápido. &#8220;mmmm&#8230; mmmm&#8230; mmme parece que durante el día se lo lleva Sharon&#8230;&#8221;, le dije. &#8220;eeeh&#8230; ¿querés que la llame a ver a qué hora vuelve?&#8221;</p>
<p>&#8220;No&#8230; dejá&#8230; le voy a pedir a Vincent que parece bastante más organizado que vos&#8221;, me dijo.</p>
<p>Pobrecito. Vincent es un muchacho francés que se vino a vivir al PH hace dos meses&#8230; ¿qué? ¿se pensaban que este vecindario es poca cosa para un europeo?&#8230;</p>
<p>Ya voy a hablar sobre Vincent&#8230; no todo lo que brilla es oro.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/15/tetilla/">Ir al capítulo anterior</a></p>
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		<title>Tetilla</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Mar 2013 22:40:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mati Shapir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Recién, hace unos minutos, estaba tranquilo comiendo unos cereales Granix y suena el timbre. Me acerco a la puerta y pregunto &#8220;¿quién es?&#8221;… nadie responde. Me fijo por la mirilla y veo un torso desnudo con pelos. Cualquiera que haya venido dos o tres veces a este PH puede reconocer con facilidad las tetillas de... <a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/15/tetilla/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Recién, hace unos minutos, estaba tranquilo comiendo unos cereales Granix y suena el timbre. Me acerco a la puerta y pregunto &#8220;¿quién es?&#8221;… nadie responde.</p>
<p>Me fijo por la mirilla y veo un torso desnudo con pelos.</p>
<p><span id="more-13"></span></p>
<p>Cualquiera que haya venido dos o tres veces a este PH puede reconocer con facilidad las tetillas de mi vecino Pablo. Al tipo nunca lo vimos con remera. Al menos desde el accidente.</p>
<p>Voy a resumir la historia para no extenderme demasiado. Pablo vive en el quinto. Hace un tiempo desapareció y nadie sabía nada. Había muchos rumores y la familia no aclaraba las cosas. Nos reunimos en asamblea de copropietarios y decidimos darle lugar a la versión del tiroteo con la policía. Algunos meses después apareció y resulta que en verdad se había caido al vacío mientras ayudaba a su amigo Beto, en Temperley, a colgarse del cable. Desde entonces no usa remera y renguea.</p>
<p>Todo esto no impide que Pablo sea uno de los tipos más sensatos del condominio y un hombre de mi extrema confianza, razón por la cual abrí la puerta sin pensarlo. Aún cuando el pasillo está lleno de hostiles.</p>
<p>Básicamente el tipo está al pedo… según sus propias palabras “pasó a saludar y ver si necesitábamos algo”.</p>
<p>“Si, mirá… necesito que saques urgente tus tetillas desnudas de mi propiedad”, pensé en decirle…</p>
<p>Al final se fue por donde vino y quedamos en que “Seguimos en contacto”, sea lo que sea que eso quiera decir&#8230;</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/13/mudanza/">Ir al capítulo anterior</a></p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/boedo/2013/03/17/estamos-en-contacto/">Ir al capítulo siguiente</a></p>
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