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	<title>#BorgesDelFuturo</title>
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	<description>Nicolás Mavrakis entrevista a jóvenes escritores y propone a los lectores conocer nuevos libros y temáticas de la literatura argentina y mundial</description>
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		<title>&#8220;Forasteras&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 09 May 2013 17:52:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Mavrakis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Autor #24 Nombre: Bárbara Duhau Edad: 24 Libro: Forasteras (La Parte Maldita, 2013) Temas: Enfermedad. Cuerpo. Mundos femeninos. Por qué hay que leerlo: Como sistema de codificación de la experiencia, la novela encontraría límites insospechados -y por insospechados uno quiere decir límites con la capacidad de deshacer el género- en libros ambiguos, polivalentes, incluso dudosos, como la historia clínica del crítico... <a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/2013/05/09/forasteras/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div><strong>Autor #24</strong></div>
<div><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/05/bar.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-234" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/05/bar-775x1024.jpg" alt="" width="384" height="507" /></a></div>
<div><strong><br />
Nombre:</strong> Bárbara Duhau<br />
<strong>Edad:</strong> 24<br />
<strong>Libro:</strong> <em>Forasteras</em> (La Parte Maldita, 2013)<br />
<strong>Temas:</strong> Enfermedad. Cuerpo. Mundos femeninos.<br />
<strong>Por qué hay que leerlo: </strong>Como sistema de codificación de la experiencia, la novela encontraría límites insospechados -y por <em>insospechados</em> uno quiere decir límites con la capacidad de <em>deshacer</em> el género- en libros ambiguos, polivalentes, incluso dudosos, como la historia clínica del crítico de arte Aby Warburg (<em>La curación infinita</em>) o las <em>Memorias de un enfermo de nervios</em> del alemán Daniel Schreber. A la inevitable pregunta hamletiana acerca de si eso <em>es o no es</em> literatura puede anteponerse otra: ¿hasta dónde puede leerse cualquier texto y cuál es entonces, desde la lectura antes que desde la escritura, la laxitud de la categoría literaria en sí misma? Vinculada al naturalismo, la literatura -y en particular la <em>novela</em> naturalista- volvería sobre las cuestiones del cuerpo como <em>urbi et orbi </em>de los humores que laceran ya no a los individuos que los padecen sino como síntomas (signos) de un organismo supramaterial, simbólico y estatal que los contiene y que determina, para bien o para mal, su sentido último. El giro autobiográfico volvería sobre la misma cuestión en un camino completamente inverso. <em>Forasteras</em>, de Bárbara Duhau, por su lado, explora lo autobiográfico desde la explícita ficción de una primera persona que pronto se vuelve dos primeras personas, narrándose a sí mismas en simultáneo y entrecruzándose como dos pacientes que se miran de reojo a través del cortinado de una misma habitación. Dos mujeres cuyos <em>humores </em>se ven patológicamente afectados por situaciones que plantean un zigzag entre el <em>interior</em> -cuerpos que enferman, se tumorizan y padecen- y el <em>exterior</em> -un mundo donde lo laboral, afectivo y familiar enferma, se tumoriza y padece- y desde esa condición exigen un doble tratamiento: el físico y el psíquico.<br />
<span id="more-233"></span>Silvina y Cecilia son un antes y un después, también, de lo femenino en sí mismo. Una, la mayor, habrá de renunciar por la fuerza del bisturí a los órganos que la &#8220;representan como mujer&#8221;. Otra, la menor, habrá de poner en juego todas sus pulsiones emocionales para afrontar el mal propio con la compañía del hombre que parece dar sentido suficiente a su feminidad. La mirada de los otros -ese gran catalizador a través del cual el mundo exterior vuelve permeable al interior-, la lógica de los intercambios -un <em>call center</em> donde la absorción de injurias se vuelve tóxica- y hombres que oscilan entre el vínculo filial y conyugal ubican a las dos mujeres narradas por Duhau en algo más que en el <em>racconto </em>de una peripecia médica. <em>Forasteras</em> se trata, en última instancia, sobre los modos en que el territorio mínimo del cuerpo puede ser enajenado. ¿Cómo <em>deshabitar</em> lo único bajo lo cual somos habitables? ¿Cuál es el proceso a través del cual esa enajenación se cobra <em>su libra de carne</em>? ¿Qué resta después? Las interrogantes son relevantes porque es el cuerpo, parece repetir <em>Forasteras</em>, nada más que el cuerpo, en definitiva, el que elige.<a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/05/tapa-forasteras.png"><img class="aligncenter  wp-image-235" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/05/tapa-forasteras.png" alt="" width="287" height="402" /></a></p>
</div>
<div>
<div><em><strong><br />
¿Por qué leer </strong></em><strong>Forasteras</strong><em><strong> en el futuro?</strong></em></div>
<div>En realidad, no espero que alguien lo lea en el futuro. Con que alguien lo lea ahora va a estar bien para mí. Pero si pienso en el futuro imagino que podrá ser una parte ínfima de la historia que se estudiará el próximo siglo. Quizás sirva para entender algo de esta época, de esta década, de este tiempo, pero no mucho más<em><strong>¿Papel o bytes?<br />
</strong></em>Desde que escribo lo hago en la computadora y no se me ocurre que eso vaya a cambiar en algún momento. Para la lectura todavía me encantan los libros en papel y la costumbre de meter la nariz en un libro nuevo para olerlo no se puede reproducir con uno electrónico, pero tengo que admitir que el Kindle fue uno de los mejores regalos que me hicieron y pude leer cosas con él que de otra manera no hubiese podido. Así que bytes, definitivamente.</p>
</div>
</div>
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		<title>&#8220;Monjas chinas&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Apr 2013 17:08:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Mavrakis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Autor #23 Nombre: Leonardo Novak Edad: 30 Libro: Monjas chinas (Alción, 2012) Temas: Mundos privados. Por qué hay que leerlo: Los cuentos de Monjas chinas construyen su tiempo midiendo con precisión la extensión del lenguaje que les da su forma y su argumento. El recurso es una sintaxis depurada y precisa, cuidadosamente estilizada, hilvanando historias y personajes a través de la... <a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/2013/04/11/monjas-chinas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left"><strong>Autor #23</strong></p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/04/leo_borgesdelfuturo.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-221" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/04/leo_borgesdelfuturo.jpg" alt="" width="442" height="295" /></a></p>
<p style="text-align: left"><strong>Nombre:</strong> Leonardo Novak<br />
<strong>Edad:</strong> 30<br />
<strong>Libro:</strong> <em>Monjas chinas</em> (Alción, 2012)<br />
<strong>Temas:</strong> Mundos privados.<br />
<strong>Por qué hay que leerlo: </strong>Los cuentos de <em>Monjas chinas </em>construyen su tiempo midiendo con precisión la extensión del lenguaje que les da su forma y su argumento. El recurso es una sintaxis depurada y precisa, cuidadosamente estilizada, hilvanando historias y personajes a través de la mímesis de un habla coloquial -como en el caso de la anciana de &#8220;Monjas chinas&#8221;-, climas y espacios como en &#8220;Escenario Berlín&#8221; o voces atravesadas por conflictos internos y externos en &#8220;Todas las batallas de la Tierra&#8221;. Para dominar esa labor hace falta un juego consciente con las posibilidades más fronterizas de la gramática, pero también el <em>timing </em>que ubica cada palabra en la consonancia justa con su objetivo. <em>Monjas chinas</em> no se propone como meta el preciosismo del lenguaje, sino partir desde ahí como plataforma a través de la cual darle densidad a la percepción de una mujer que identifica al mundo como aquello que se le aproxima para despedirse poco a poco, cuando es en realidad ella la que ya no volverá a verlo nunca más. O el periodista que, harto de un matrimonio agobiado, se interna en la grisura de un pueblo intrascendente donde la maldad toma primero la forma de un detalle sumario para, de a poco, a su ritmo, con sus sutilezas, seducirlo y devorarlo por completo.</p>
<p><span id="more-220"></span></p>
<p><em>Monjas chinas </em>construye su mirada del mundo a partir de la introspección profunda de cada uno de esos personajes, atados entre sí por la certeza de que toda representación y toda realidad -en definitiva, que todos los mundos y el mundo- no son más que acciones e intensidades dadas <em>en</em> y <em>a través</em> de un lenguaje y los usos de ese lenguaje. Esa es la potencia que anima el cuidado delicado de las palabras de Leonardo Novak, las construcciones complejas, el <em>timing</em> demorado de su efecto. Un efecto que se toma su tiempo porque se sabe, definitiva y fatalmente, inevitable.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/04/Monjas-chinas_borgesdelfuturo.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-223" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/04/Monjas-chinas_borgesdelfuturo-660x1024.jpg" alt="" width="230" height="357" /></a></p>
<p><em><strong><span style="text-align: left">¿Por qué leer </span></strong></em><strong><span style="text-align: left">Monjas chinas</span></strong><em><strong><span style="text-align: left"> en el futuro?<br />
</span></strong></em>No sabría decir bien. Tal vez el libro no se propone trabajar con “temas actuales” (vaya uno a saber qué es eso) y, en el futuro, sea difícil no considerarlo un libro desfasado o fuera de su época. Me imagino que alguien se puede preguntar por qué, en un momento donde por lo general no priman las oraciones largas, las adjetivaciones, o las preguntas por los “viejos temas” (sigo chapaleando), alguien prefirió esas formas y no otras. Creo que podría servir como contrapunto para pensar en las sintaxis o en la cuestión formal de lo que se escribe hoy. Además, intenté que los cuentos, desde lo formal, interrogaran sobre nuestras proyecciones de tiempo y de qué manera operan sobre nuestro presente, que es, para mí, lo más importante y lo más difícil de asir. Tal vez esa pueda ser otra punta desde donde agarrarlo.</p>
<p><em><strong>¿Papel o bytes?<br />
</strong></em>Para leer prestando atención, papel. Aunque hablo desde el prejuicio. Nunca tuve un/a kindle, por ejemplo. Eso hace que mi relación con la lectura vía bytes sea exclusivamente desde una PC o una notebook, en páginas web, donde siempre hay luces buscando llevarte para otro lado, infinitamente. Leo artículos, algún que otro cuento o capítulo pequeño, pero jamás soporté terminar un libro. Creo que prefiero el olor de las hojas, la superficie del papel, que ocupen lugar en la biblioteca, que me pese en las manos cuando estoy tirado. Siento que eso le da un espacialidad en mi vida, cierta importancia. Es un poco fetichista el gusto.</p>
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		<title>&#8220;Almirante de sal&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Apr 2013 16:55:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Mavrakis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Autor #22 Nombre: Jorge Goyeneche Edad: 60 Libro: Almirante de sal (Parque Moebius, 2011) Temas: Historia. Familia. Aventura. Por qué hay que leerlo: Almirante de sal combina el vuelo elevado de la erudición histórica con la densidad literaria de la ficción. Sobre esa premisa, Jorge Goyeneche elabora un lenguaje específico de frases precisas e imágenes definitorias: la pregunta inevitable -hasta... <a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/2013/04/04/almirante-de-sal/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left"><strong>Autor #22</strong></p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/04/jorge-goyeneche.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-213" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/04/jorge-goyeneche.jpg" alt="" width="320" height="184" /></a><br />
<strong>Nombre:</strong> Jorge Goyeneche<br />
<strong>Edad:</strong> 60<br />
<strong>Libro:</strong> <em>Almirante de sal</em> (Parque Moebius, 2011)<br />
<strong>Temas:</strong> Historia. Familia. Aventura.<br />
<strong>Por qué hay que leerlo:</strong> <em>Almirante de sal</em> combina el vuelo elevado de la erudición histórica con la densidad literaria de la ficción. Sobre esa premisa, Jorge Goyeneche elabora un lenguaje específico de frases precisas e imágenes definitorias: la pregunta inevitable -hasta qué punto la historia real y la ficción literaria pueden o no distinguirse entre sí- es también el andamiaje del <em>behind the scenes</em> del joven genovés que, a mediados del siglo XV, inspirado por los relatos sobre el mar con los que lo entretenía su abuelo, decide abandonar el ritmo de un futuro sellado y construir la aventura que le permitirá descubrir la otra mitad del mundo. <strong></strong></p>
<p><span id="more-212"></span></p>
<p>Es a través del dominio de las imágenes visuales donde la gramática de la prosa se permite tonalidades poéticas con las que <em>Almirante de sal</em> logra narrar, en pocas páginas, el clima de los hombres y de la época que zarparían hacia América no sólo con las esperanzas de mejorar su propia fortuna, sino también con el espectro, entre mítico y científico, de quienes lo habían intentado antes, habían vislumbrado los extraños bordes del mundo y habían fracasado en su exploración. El vértigo de esa composición llega incluso a la intercalación directa del registro histórico del siglo XV, una intertextualidad que Goyeneche se ocupa de hacer brotar con la sutileza del pintor que contornea las nubes de su propio paisaje. El mérito de toda esa labor es borrar la pregunta por el género -¿una novela histórica? ¿historia? ¿ficción?- bajo el peso predominante del lenguaje. Se trata, inevitablemente, de literatura. Se trata, también, de la inquietud ontológica de un navegante genovés, antes que de la historia, verídica o no, de Cristóbal Colón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/04/almi.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-214" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/04/almi-758x1024.jpg" alt="" width="448" height="605" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left"><em><strong>¿Por qué leer </strong></em><strong>Almirante de sal</strong><em><strong> en el futuro?</strong></em><br />
No sé si existe el tiempo para los libros. <em>Antígona</em> de Sófocles me conmociona 2500 años después de haber aparecido, y <em>La vida es sueño</em>, <em>La metamorfosis</em>, un cuento de Cortázar, alguna poesía inédita de un joven amigo. Independiente de su calidad, las obras están  al alcance de un lector que pueda disfrutarla. ¿Quién leerá mis novelas en el futuro? ¿Quién las lee ahora? Fuera del estrecho circuito de amigos y parientes, es una sorpresa constante lo que ocurre hoy (inmenso desconocido para el vecino y aplaudido por un exótico noruego estudiante de español). La literatura tiene esos recorridos inexplicables por el espacio y el tiempo que casi no puede manejar el mercado.</p>
<p><em><strong>¿Papel o bytes?<br />
</strong></em>Ambos. El libro es a la lectora como el teatro al cine. Hay una carnalidad, un intenso contacto físico en las hojas que pasaron o pasarán por las manos de otros, o de uno mismo antes. Pero también amo mi Kindle, aunque imperial y engañosa donde no caben libros en francés y apenas hay novedades en español, me permite el acarreo de diccionarios, las <em>1001 noches</em>, el <em>Ulysses</em>, el Quijote, todo Shakespeare, etc. en menos de 250 gramos. Cine y teatro.</p>
<p style="text-align: left">
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		</item>
		<item>
		<title>&#8220;Paco&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Mar 2013 14:50:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Mavrakis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Autor #21 Nombre: AA. VV. Edad: EE. VV. Libro: Revista Paco (WordPress, 2013) Temas: Internet. Redes sociales. Autobiografía. Violencia. Cine. Cultura. Política. Entrevista. Deportes.   Por qué hay que leerla: En 1921, un recién aporteñado Jorge Luis Borges se plegaba junto a sus amigos para escribir, producir, distribuir y promocionar la revista Prisma. Su objetivo era demostrar que existía una versión... <a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/2013/03/07/paco/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left"><strong>Autor #21</strong></p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/03/Paco.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-203" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/03/Paco.jpg" alt="" width="760" height="334" /></a><br />
<strong>Nombre: </strong>AA. VV.<br />
<strong>Edad: </strong>EE. VV.<br />
<strong>Libro: </strong><em><a href="http://revistapaco.com.ar/">Revista Paco</a> </em>(WordPress, 2013)<br />
<strong>Temas: </strong>Internet. Redes sociales. Autobiografía. Violencia. Cine. Cultura. Política. Entrevista. Deportes.  <strong><br />
Por qué hay que leerla: </strong>En 1921, un recién aporteñado Jorge Luis Borges se plegaba junto a sus amigos para escribir, producir, distribuir y promocionar la revista <em>Prisma</em>. Su objetivo era demostrar que existía una versión complaciente de construir objetos culturales de acuerdo a las coordenadas esperables del presente, pero que también existía una posibilidad más sulfurosa ligada a los horizontes del futuro. <em>Prisma</em> era una revista mural; es decir, un pedazo de papel pensado para pegarse en la clandestinidad de la noche a lo largo de cuatro o cinco puntos estratégicos de Buenos Aires. Convertida en un muro de Facebook años antes de Facebook, la teoría de una revista mural era que la interpelación resultaría inevitable y <em>Prisma</em> atravesaría las conciencias de los transeúntes más allá de su indiferencia. No es del todo inevitable imaginar que aquel ánimo de acción, hijo del ímpetu de la juventud pero también de la conciencia de una posición, encontraría hoy en la web su espacio preferencial. Los <em>muros</em>, esos jardines delanteros de los vastos parques donde transitan y se reproducen las subjetividades contemporáneas, se multiplican. ¿Dónde estaría hoy el imaginario staff de <em>Prisma</em>? ¿Mendigando las piadosas monedas de la subvención estatal para producir un espectáculo deficiente, especulador y autocomplaciente en base a sus penosas limitaciones estéticas y mentales? ¿O lanzado a la revitalizadora barbarie de la era digital?</p>
<p><span id="more-199"></span></p>
<p>Construida por algunos de los escritores más interesantes de la literatura argentina -Juan Terranova, Hernán Vanoli, Carlos Godoy, Sebastián Robles, <a href="http://revistapaco.com.ar/about/">entre otros</a>- <em><a href="http://revistapaco.com.ar/">Revista Paco</a></em> propone en la web, desde la web y para la web una <em>summa</em> plástica y omnicomprensiva de contenidos cuyo valor se asigna y reasigna y se renueva de acuerdo a la lógica de circulación de la web y sus audiencias. Inspirados en productos como <em>Vice</em> o <em>Cracked</em>, escritores, críticos, sociólogos, periodistas y un número heterogéneo de colaboradores producen algo que se parece menos a un medio digital que a una caja de resonancia donde, con suerte y astucia, pueden percibirse los decibeles más agudos de lo que <em>está pasando</em>. El abanico va desde Twitter hasta <a href="http://www.facebook.com/RevistaPaco?ref=hl">Facebook</a>, pasando por webmasters, ingenieros, nerds, músicos, hackers, pornógrafos, especialistas en armas, cinéfilos, <em>hikikomoris</em> y pervertidos. La categoría <em>revista</em>, en ese sentido, funciona en <a href="http://revistapaco.com.ar/"><em>Paco</em> </a>más como una limitación nominal del lenguaje para intentar llamar al compendio imposible, neurótico y fantástico de lo que atraviesa y da forma a la web durante cada segundo colectivo de lo existente. El trance maravilloso en el que <em>se africaniza tu mente en un Apocalipsis frío.</em></p>
<p style="text-align: left"><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/03/paco_logo_b1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-204" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/03/paco_logo_b1.jpg" alt="" width="140" height="180" /></a><br />
<em><strong>¿Por qué leer </strong></em><a href="http://revistapaco.com.ar/"><strong>Paco</strong></a><em><strong> en el futuro?<br />
</strong></em><strong></strong><em>Paco</em> es un potlach contemporáneo, un híbrido entre red social y revista de variedades. Para ser mejor tendría que parecerse más a la revista <em>Gente</em> y menos a <em>Noticias</em>.</p>
<p><em><strong>¿Papel o bytes?<br />
</strong></em>El primero puede transportar cantidades virtualmente infinitas de información en poco tiempo y cubriendo las distancias más perfectamente largas. Es el vehículo más perfecto que existe para trasladar libros, películas, aromas, recetas, puntos del PBI, etc. Es un elemento con total funcionalidad tecnológica y ningún prestigio. El papel es lo contrario: un dispositivo obsoleto como soporte de información pero con un gran prestigio residual que surge de circuitos consolidados hace muchísimos años en torno a su existencia, cuando esta era todavía productiva. El papel está destinado a morir y el byte es un elemento de la emancipación o la destrucción o la domesticación final de la humanidad. Así que el byte, supongo.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>&#8220;Bahías&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Mar 2013 04:25:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Mavrakis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Autor #20 Nombre: Emiliano Vuela Edad: 36 Libro: Bahías (Hemisferio Derecho, 2010) Temas: Infancia. Juventud. Masculinidad. Bahía Blanca. Por qué hay que leerlo: Emiliano Vuela convierte la ciudad de Bahía Blanca en un escenario de cuatro actos a través de los cuales sus cuentos representan instantes distintos. Esas diferencias se rigen a lo largo del... <a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/2013/03/01/bahias/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Autor #20</strong></p>
<div>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/03/Emiliano-Vuela.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-190" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/03/Emiliano-Vuela.jpg" alt="" width="288" height="384" /></a></p>
<p><strong>Nombre:</strong> Emiliano Vuela<br />
<strong>Edad:</strong> 36<br />
<strong>Libro:</strong> <em>Bahías</em> (Hemisferio Derecho, 2010)<br />
<strong>Temas:</strong> Infancia. Juventud. Masculinidad. Bahía Blanca.<br />
<strong>Por qué hay que leerlo:</strong> Emiliano Vuela convierte la ciudad de Bahía Blanca en un escenario de cuatro actos a través de los cuales sus cuentos representan instantes distintos. Esas diferencias se rigen a lo largo del eje del tiempo con historias sobre la infancia, recuerdos construidos alrededor de episodios como la guerra de Malvinas y escenas que retratan el despertar sexual que clausura el mundo de la niñez para inaugurar un horizonte con nuevos códigos para la violencia. La ficción de <em>Bahías</em> cumple con la tarea de añadirle a lo que asoma como simple rememoración la densidad suficiente para convertirlo en una literatura que habla sobre aquello que late bajo la superficie de una ciudad aparentemente <em>tranquila</em>, a la vez que convierte en una batalla personal la sombra de una guerra verdadera en 1982.</p>
<p><span id="more-189"></span></p>
<p>Como en los relatos de la <em>América profunda </em>de la literatura norteamericana, los cuentos de Emiliano Vuela construyen su tono desde la deliberada confusión entra la anécdota de registro autobiográfico y la imaginación, tensión que se traslada a relatos de tenor amoroso o de crítica social sin abandonar las resonancias del espacio que las contiene. Protagonista omnipresente de todos los cuentos de <em>Bahías</em>, la ciudad de Bahía Blanca imprime sus propias coordenadas de morosidad, crueldad o anonimato según la perspectiva de los personajes, evitando cualquier piadoso provincialismo a favor del encumbramiento de una ciudad con caras múltiples, a veces demasiado claras y otras inevitablemente oscuras.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/03/Tapa-Bahías-2.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-191" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/03/Tapa-Bahías-2-648x1024.jpg" alt="" width="384" height="607" /></a></p>
<p><em><strong>¿P</strong></em><em><strong>or qué leer </strong></em><strong>Bahías</strong><em><strong> en el futuro?<br />
</strong></em>Pienso que habría que leer <em>Bahías</em> en el futuro para ver qué cosas siguen vigentes y cuáles desaparecieron de esas Bahías que trato de recrear y construir. Me parece, ahora que lo releo, que en cada cuento hay una cuenta pendiente que tienen los protagonistas con la ciudad, un conflicto que repercute en el presente y que seguramente seguirá en el futuro. Es mi confianza que en este sentido los relatos van a tener una vigencia más allá de un contexto histórico particular y de unos paisajes que se modifican día a día y posiblemente ya no existan en el futuro. Me gustaría también que se leyera (o leerlo) para ver qué cosas continuaron y cuáles se modificaron de mi manera de contar y recrear con esfuerzo un mundo.</p>
</div>
<div><em><strong>¿Papel o bytes?</strong></em><br />
Empecé escribiendo en papel a máquina de escribir, más fascinado por el acto de apretar las teclas, ver el golpe contra la hoja y la marca profunda y entintada. De ahí paso al cuaderno y a la birome, con tachaduras y oraciones que se extienden por los márgenes. Actualmente, es solo la compu: pantalla en blanco, culo en la silla, música en los auriculares (de madrugada en la cocina como ideal). Voto por los bytes, junto al cuaderno con anotaciones ocasionales que pocas veces recuerdo a qué aluden.</div>
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		<title>&#8220;Bailando con los osos&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Feb 2013 16:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Mavrakis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Autor #19 Nombre: Fernando Krapp. Edad: 29 Libro: Bailando con los osos (17grises, 2012) Temas: Los lazos sociales. Por qué hay que leerlo: La atmósfera general de los cuentos de Bailando con los osos se resuelve en ese mismo título. De lo que se trata no es de apropiarse de las preocupaciones preciosistas de Gustave... <a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/2013/02/07/bailando-con-los-osos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left"><strong>Autor #19</strong></p>
<p style="text-align: left"><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/02/Fernando.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-164" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/02/Fernando.jpg" alt="" width="448" height="336" /></a><strong>Nombre: </strong>Fernando Krapp.<br />
<strong>Edad: </strong>29<strong><br />
</strong><strong>Libro: </strong><em>Bailando con los osos</em> (17grises, 2012)<strong><br />
</strong><strong>Temas: </strong>Los lazos sociales.<strong><br />
</strong><strong>Por qué hay que leerlo: </strong>La atmósfera general de los cuentos de <em>Bailando con los osos</em> se resuelve en ese mismo título. De lo que se trata no es de apropiarse de las preocupaciones preciosistas de Gustave Flaubert y <em>le mot juste</em>, sino de abrir la cita a la prestancia de nuevas resonancias. Una construcción social atravesada por una subjetividad ordenadora que asume <em>a priori</em> la posibilidad de un cruce con su opuesto inevitable, la naturaleza. Pero no cualquier naturaleza, sino con una naturaleza <em>animal</em>. Es sobre los instantes en el que se resuelve el desenlace de ese cruce improbable -el momento en que el baile artificial deviene acecho <em>natural</em> y el momento en que el animal domesticado deviene peligro <em>salvaje</em>- donde Fernando Krapp encuentra los intersticios de sentido que mejor potencian sus cuentos.<br />
<strong></strong></p>
<p><span id="more-163"></span></p>
<p>La pregunta acerca de la naturalidad presunta de los lazos sociales que dan forma a lo humano se repite una y otra vez bajo ese efecto. ¿Qué son la amistad, la paternidad y el amor cuando son deportados forzosamente al territorio de lo siniestro? ¿Cuál es el sabor de la violencia natural de una cacería cuando se resuelve al modo de una matanza <em>entre</em> humanos? La pregunta, en última instancia, es también profundamente literaria. ¿Cómo representa el lenguaje la ambigüedad de la experiencia cuando sus verdades se vuelven peligrosamente extranjeras? Fernando Krapp hace de <em>Bailando con los osos</em> un viaje correcto y ordenado alrededor de algunas de estas inquietudes.</p>
<p style="text-align: left"><strong><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/02/17Grises-1.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-165" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/02/17Grises-1-778x1024.jpg" alt="" width="384" height="505" /></a></strong><strong><em>¿Por qué leer </em>Bailando con los osos</strong><em><strong> en el futuro?<br />
</strong></em>No tengo el DeLorean, y calculo que especular si el libro tiene un valor literario para el futuro no es mi tarea. Pero bueno, supongamos que un erudito en literatura del 2113 se pone a buscar patrones de escritura sobre cien años atrás; quizás encuentre entonces una cierta “revalorización” de algunos géneros (terror, fantástico, extraño), algo que se estuvo dando en otros autores a los largo de la primera década de este siglo. En ese caso, mi libro encajaría bien por esa línea. Y con esa distancia temporal ya no importa que el libro sea bueno o malo, sino que sea una novedad vieja en donde ubicar otras cosas para sacar conjeturas.</p>
<p style="text-align: left"><em><strong>¿Papel o bytes?</strong></em><br />
Hace poco me compré un Kindle y la verdad que está muy bueno. Todo lo que no quiero comprar pero quiero leer, lo busco en Internet y si me agrada trato de conseguirlo en papel para engrosar mi biblioteca. Así que lo tengo para testear. Como tengo dos horas de viaje a mi trabajo también me viene bien; no ocupa espacio, etc. Pienso lo mucho que me hubiera facilitado las cosas tener ese aparatito en mis épocas de estudiante; no hubiera comprado todas esas fotocopias asquerosas con olor a gato rancio, hubiera ahorrado mucha plata y árboles para el mundo.</p>
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		<title>&#8220;Correo sentimental&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Feb 2013 15:16:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Mavrakis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Autor #18 Nombre: Valeria Iglesias. Edad: 43 Libro: Correo sentimental (Pánico el Pánico, 2012) Temas: Amor como obsesión y deseo. Por qué hay que leerlo: Correo sentimental es el monólogo de una mujer cuyo status de amante de un hombre comprometido con otra la convierte en grafómana. Esa grafomanía oscila entre la obsesión y la... <a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/2013/02/01/correo-sentimental/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Autor #18</strong></p>
<p style="text-align: left"><strong><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/02/valeria.iglesias.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-155" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/02/valeria.iglesias.jpg" alt="" width="432" height="576" /></a></strong><strong>Nombre</strong>: Valeria Iglesias.</p>
<p style="text-align: left"><strong>Edad</strong>: 43</p>
<p><strong>Libro</strong>: <em>Correo sentimental</em> (Pánico el Pánico, 2012)</p>
<p><strong>Temas</strong>: Amor como obsesión y deseo.</p>
<p><strong>Por qué hay que leerlo: </strong><em>Correo sentimental</em> es el monólogo de una mujer cuyo status de amante de un hombre comprometido con otra la convierte en grafómana. Esa grafomanía oscila entre la obsesión y la terapia, y encuentra su soporte en la escritura de mails que no siempre se envían. Esos envíos, esa falta de envíos, ese control represivo de las pulsiones, ese sobreabundante análisis de la anatomía de un amor no correspondido -en el que la palabra <em>deseo</em>, tal como la malgastan en sus consultorios los psicoanalistas, se repite como en la mente recién aflorada de una adolescente con inquietudes metafísicas- se vuelven, también, materia de más discurso, de más palabras, de más obsesión. Atravesada por el ansia narcisista del sufrimiento -regodeo que en el plano actual de ciertas novelas sentimentales podría equipararse al regodeo en la muerte de ciertas novelas setentistas-, la voz de la protagonista de <em>Correo sentimental</em> se construye a sí misma bajo un martirio de proporciones en la frontera de la redundancia.</p>
<p><span id="more-154"></span></p>
<p>Atrapada entre la glosa cauterizada del diván, la autoflagelación emocional y un <em>amor</em> que no puede pensarse más allá de las tribulaciones de una voz femenina arrasada por una experiencia que no termina jamás de desnudarse -pero que se deja intuir como iniciática y tardía a la vez en el amplio campo de las relaciones humanas contemporáneas-, la presencia silenciada del hombre amado deviene, por ese mismo proceso de abolición, en la del ominoso proveedor de placeres incautos que sólo pueden decodificarse más tarde como justos castigos. ¿El eco de una imagen paterna que vuelve? ¿El castigo moral para quien ha transgredido las costumbres más beatas del amor? ¿La hagiografía de una mujer que sacrifica su psíquis, su palabra y su neurosis ante el hombre que le ha retirado la posibilidad llana del placer? Tal vez sea el ímpetu irreflexivo del sentimentalismo adolescente, ligeramente <em>dark</em> y ligeramente ingenuo, flotando de principio a fin en <em>Correo sentimental, </em>la principal barrera para que esas preguntas no terminen jamás de formularse, ni responderse.</p>
<p style="text-align: left"><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/02/correo-sentimental.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-156" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/02/correo-sentimental.jpg" alt="" width="326" height="500" /></a><br />
<strong><em>¿Por qué leer </em></strong><strong>Correo sentimental<em> en el futuro?<br />
</em></strong>Porque seguimos leyendo <em>Las desventuras del joven Werther</em> aunque ya nadie escriba cartas en papel.</p>
<p style="text-align: left"><strong><em>¿Papel o bytes?<br />
</em></strong>En la pregunta de bytes o papel tengo que elegir el &#8220;o&#8221; porque es lo que está en el medio. Creo que bytes y papel es posible y necesario.</p>
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		<title>&#8220;Vómito&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Jan 2013 12:58:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Mavrakis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Autor #17 Nombre: Facundo Falduto. Edad: 26 Blog: Vómito (Tumbrl, 2012) Temas: Internet y la educación sentimental. Gramáticas web. Por qué hay que leerlo: Desdoblada en la web, la existencia admite canales diversos pero unívocos. Ya sea en Twitter, Facebook, Instagram o cualquiera de las redes imaginables, la existencia verbal de Facundo Falduto es un... <a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/2013/01/24/el-vomito/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Autor #17</strong></p>
<p style="text-align: left"><strong><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/01/vomito2.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-146" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/01/vomito2.jpg" alt="" width="450" height="300" /></a></strong><strong>Nombre:</strong> Facundo Falduto.</p>
<p style="text-align: left"><strong>Edad:</strong> 26</p>
<p><strong>Blog:</strong> <em><a href="http://insomniodigital.tumblr.com/tagged/vomito">Vómito</a></em> (Tumbrl, 2012)</p>
<p><strong>Temas:</strong> Internet y la educación sentimental. Gramáticas web.</p>
<p><strong>Por qué hay que leerlo: </strong>Desdoblada en la web, la existencia admite canales diversos pero unívocos. Ya sea en <a href="https://twitter.com/elfaco">Twitter</a>, <a href="http://www.facebook.com/elfaco?fref=ts">Facebook</a>, <a href="http://instagram.com/eccefaco">Instagram</a> o cualquiera de las redes imaginables, la existencia verbal de Facundo Falduto es un fenómeno estrictamente <em>online</em>. Ahora bien, ¿cuáles son las posibilidades de que una parte de esa verborrea constante decante en un formato de aspiración literaria? La pregunta implica el de la existencia misma de la literatura, su autonomía como objeto y la evolución de una estética. Rompecabezas de formatos digitales varios —chats, mails, tuits, posts—, <em>Vómito</em> se escribe al unísono de una subjetividad consciente de nuevas temporalidades y espacialidades digitales. &#8220;Me levanto, miro los mails en el celular, desayuno, twitteo en el subte al laburo. Después estoy 9 horas conectado. En el viaje de vuelta sigo twitteando. Llego a casa, ceno, y sigo toda la noche en internet. Sólo cuando duermo no estoy conectado. Y a esta altura tampoco estoy muy seguro de eso&#8221;, escribe el protagonista<em>.</em></p>
<p><span id="more-145"></span></p>
<p>No hace falta ser un crítico literario para adivinar que el verdadero Borges del futuro —desde las precarias certezas y desafíos que plantea el estricto presente— será quien asimile la gramática digital de internet dentro de (o por fuera de) las perennes formas analógicas del cuento o la novela. Esa necesidad de trasvasamiento tecnológico —inquietud común a todas las vanguardias de su época, intensa labor formal de argentinos como Manuel Puig y también abismo banal al que se arrojan sin cuidado numerosos <em>escritores de Facebook</em>—, define su éxito o su fracaso en la medida en que cierta estetización de la palabra —por definir de forma zippeada <em>lo literario</em>— triunfa a través de una elaboración consciente de sus sentidos, o fracasa en la gimnasia estibadora de su mera traslación. Con esas coordenadas en cuenta, Facundo Falduto cuenta la educación sentimental —por momentos tardíamente adolescente y tardíamente romántica; por momentos, también, perceptivamente abierta a los nuevos horizontes para la renovación <em>online</em> de los códigos de lo amoroso y lo romántico— de un porteño al que la web lo absorbe para arrancarle y añadirle dones en idénticas y crueles proporciones. Por fuera de esa trama argumental, <em>Vómito</em> es también un laboratorio donde buena parte de la narrativa de ficción actual explora y expande —habrá de verse si con éxito o fracaso— los bordes de su <em>estado de situación</em>.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/01/vomito1.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-147" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/01/vomito1.jpg" alt="" width="687" height="428" /></a></p>
<p><strong><em>¿Por qué leer </em>Vómito<em> en el futuro?<br />
</em></strong>Porque aspiro a que funcione como un retrato de época. Uno de mis mayores temores es el miedo al apocalipsis digital. Temo que el mundo siga, pero que todo lo que conocemos hoy como internet desaparezca. ¿Quedará registro de los últimos años de comunicación digital? ¿Habrá alguna piedra de Rosetta de la web? No sé. Pero espero que, un día, mis hijos o mis nietos, puedan leer esto y entender que hubo una época en la que nos comunicamos enteramente a través de pantallas, que nos relacionamos por el &#8220;me gusta&#8221;, que le contamos nuestros más grandes secretos a desconocidos, que nos enamoramos de gente a la que nunca vimos. También espero que comprendan que en Buenos Aires en esta década hubo una generación de postadolescentes semiescolarizados, neuróticos, adictos, perdidos, cínicos pero enamoradizos, relacionándose a través de consumos culturales vacíos y otros lazos intangibles, vaciando muchos de los mejores contenidos existentes a Twitter y Facebook, sin creer que iban a cambiar el mundo, sólo para pasar el rato y buscar un poco de amor. O, si internet sigue existiendo más o menos como la conocemos, al menos aspiro a que entiendan un poco cómo funcionaba en esta época. Y sobre todo que se rían un poco. Espero que cualquiera que lea #Vómito en cualquier época se ría bastante.</p>
<p><strong><em>¿Papel o bytes?<br />
</em></strong>Nací en 1986. Tuve mi primera computadora, una Atari XE, a los tres años. Aprendí a escribir en bytes antes que a leer en papel. Prácticamente no leo libros, y casi ninguno de ellos en papel. Mucho menos diarios. Tengo un Kindle, leo mucho en la computadora, y hoy no puedo concebir el proceso de lectura ni el de escritura en modo <em>offline</em>. Me parece necio, estando en 2013, intentar una literatura en contra o a pesar de internet.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>&#8220;Libertad Condicional&#8221;</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/2013/01/17/libertad-condicional/</link>
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		<pubDate>Thu, 17 Jan 2013 14:24:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Mavrakis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Autor #16 Nombre: Agustina González Carman. Edad: 30 años. Blog: Libertad Condicional (WordPress, 2012) Temas: Maternidad. Género. Bitácora de un embarazo. Ensayo. Por qué hay que leerlo: La trayectoria de la palabra escrita en la web traza un pacto de lectura que suele fundarse en lo autobiográfico pero cuyas derivaciones pueden ser tan imprevisibles como... <a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/2013/01/17/libertad-condicional/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Autor #16</strong></p>
<p style="text-align: left"><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/01/Agustina-González-Carman.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-135" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/01/Agustina-González-Carman.jpg" alt="" width="403" height="332" /></a><strong>Nombre:</strong> Agustina González Carman.</p>
<p style="text-align: left"><strong>Edad: </strong>30 años.</p>
<p><strong>Blog:</strong> <em><a href="http://libertadcondicionalblog.wordpress.com/">Libertad Condicional</a></em> (<em>WordPress</em>, 2012)</p>
<p><strong>Temas:</strong> Maternidad. Género. Bitácora de un embarazo. Ensayo.</p>
<p><strong>Por qué hay que leerlo: </strong>La trayectoria de la palabra escrita <em>en</em> la web traza un pacto de lectura que suele fundarse en lo autobiográfico pero cuyas derivaciones pueden ser tan imprevisibles como interesantes. Entre el punto inicial de esa presunta narración del Yo y la intersección dinámica y turbulenta que los lectores online realizan de esa palabra, se funda —con mayor o con menor éxito— una <em>estética</em>. En un estilo intimista que evade toda confusión entre candor e ingenuidad, Agustina González Carman ha sabido convertir su relación cotidiana con la maternidad, el cuerpo y el embarazo —primero desde Twitter (<a href="https://twitter.com/angulita">@angulita</a>) y luego desde WordPress— en un relato donde el anecdotario de la vida corriente —como en una buena <em>sitcom</em>— no se convierte en parábola cerrada y aleccionadora sobre los diversos sucesos de la vida sino en la oportunidad de interrogarlos y nublar la fraudulenta transparencia de sus sentidos.</p>
<p><span id="more-134"></span></p>
<p><em><a href="http://libertadcondicionalblog.wordpress.com/">Libertad Condicional</a></em>, el blog donde narra su embarazo desde el Evatest inicial hasta el sentido mismo de lo femenino, combina la elegancia del ensayo con un tono capaz de interpelar por igual a mujeres y hombres porque precisamente simula —por el puro efecto del estilo— evitarlo desde de la simple reflexión individual. Es ese ímpetu narrativo el que separa las dosis precisas de exhibición para evitar el mero impudor —que agota sus posibilidades en espacios como Facebook—, y se inocula  contra el vano registro de solemnidad o el <a href="http://www.bajalibros.com/No-ficcion/NUEVE-MESES-SIN-CENSURA-Gisela-Marziotta-Libro-12202">trivial ánimo <em>provocateur</em></a> de un género extraño y oportunista como el de la pedagogía higienista para futuras madres. Álbum de postales narradas durante un embarazado, diario de las peripecias de un cuerpo lanzado a la aventura de su propia multiplicación, guía de las muchas interrogantes acerca del significado contemporáneo de ser madre, novia y mujer, <em>Libertad Condicional</em> es también buena literatura online.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/01/article-2263616-16F5A3B6000005DC-758_634x356.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-137" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/01/article-2263616-16F5A3B6000005DC-758_634x356.jpg" alt="" width="600" height="288" /></a></p>
<p style="text-align: left"><strong><em>¿Por qué leer </em>Libertad Condicional<em> en el futuro?<br />
</em></strong>Si bien la mayor parte del público del blog está formado por madres desbordadas con las que formé una especie de grupo de autoayuda, también apunto a pensar en qué tipo de familias estamos construyendo. Esto hizo que vaya aumentando la participación de los hombres en los debates sobre la estereotipación de los roles y la desmitificación de muchos supuestos en relación a la maternidad. En un momento histórico donde pareciera que el individualismo y la autocomplacencia rige la conducta de muchas parejas, es increíble ver la cantidad de personas que igualmente deciden tener hijos por mandato o para responder a presiones familiares, y no exclusivamente por el deseo. Esto, sumado a un desconocimiento absoluto de la cantidad de espacio personal que uno debe resignar para criar hijos, hace que todo el idilio en el que las parejas se sumergen durante el embarazo se vaya por la borda en los primeros meses de vida del bebé. Muchas personas me han planteado que el blog tiene una postura negativa y que estaría bueno que cuente la parte linda de tener hijos, a lo que yo me opongo precisamente porque todo eso ya está escrito. Las madres de clase media que hoy rondan los 30 años están (estamos) muy solas, ejerciendo una maternidad privada e individual y agobiadas por la sobreinformación de internet, lo que redunda en una neurotización desmedida sobre nuestras prácticas como madres. Una vez que ya tenés hijos la parte más difícil es no seguir recetas de nadie, porque la crianza de los hijos es super ideológica y para nada universal. Y ahí se presentan dos obstáculos: la hostilidad del entorno (laboral y familiar principalmente) y el mainstream de la literatura sobre maternidad que es muy dañino, muy culpógeno y arcaico. Leer y participar en el blog ayuda a reforzar la idea de comunidad no sólo para hacer catarsis y reírnos de nosotras mismas sino para repensar los roles de cada uno en las nuevas estructuras familiares y pensar porqué tenemos hijos. Lo que más satisfacción me da es cuando me dicen que el blog no da ganas de no tener hijos sino de ejercer una maternidad punk.</p>
<p><strong><em>¿Papel o bytes?<br />
</em></strong>He transitado el pasaje de los libros a los bytes sin ninguna nostalgia. Soy de las personas que todavía se asombran de las maravillas del mundo digital y la tablet se ha convertido en un apéndice de mi cuerpo, sobre todo para los viajes diarios. El minimalismo me sienta bien, no me interesa <em>per se</em> la acumulación de diarios, revistas y libros. Creo que el fetiche con las bibliotecas va a tardar más en desaparecer, no como pasó con las videotecas y las colecciones de cds, que ya no tienen nada de atractivo. Soy de las que va de visita y escanea los libros ajenos con minuciosidad, pero creo que debe ser porque –a partir de una serie de  prejuicios– imagino que de acuerdo a lo que la gente lee puedo saber más de ellos. Uno no expone su e-reader como expone su biblioteca y ese misterio del otro en relación a sus lecturas un poco me desorienta.</p>
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		<item>
		<title>&#8220;El gusto&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Jan 2013 15:25:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Mavrakis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Autor #15 Nombre: Leticia Martin Edad: 37 Libro: El gusto (Pánico el Pánico, 2012) Temas: Femineidad. Trabajo. Sensualidad. Convivencia. Urbanidad. Por qué hay que leerlo: La transmigración desde el lenguaje de la poesía hacia el lenguaje de la novela —esa compleja procesión entre lo sublime y lo maquínico, remarca algún francés— hace de la primera... <a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/2013/01/10/el-gusto/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Autor #15</strong><strong></strong></p>
<p style="text-align: left"><strong><a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/01/leyendo-en-el-CCC.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-127" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/01/leyendo-en-el-CCC.jpg" alt="" width="403" height="302" /></a></strong><strong>Nombre:</strong> Leticia Martin</p>
<p style="text-align: left"><strong>Edad: </strong>37<strong></strong></p>
<p style="text-align: left"><strong>Libro: </strong><em>El gusto</em> (Pánico el Pánico, 2012)<strong></strong></p>
<p style="text-align: left"><strong>Temas: </strong>Femineidad. Trabajo. Sensualidad. Convivencia. Urbanidad.</p>
<p style="text-align: left"><strong>Por qué hay que leerlo: </strong>La transmigración desde el lenguaje de la poesía hacia el lenguaje de la novela —esa compleja procesión entre lo <em>sublime</em> y lo <em>maquínico</em>, remarca algún francés— hace de la primera novela de Leticia Martin, autora del poemario <em><a href="http://es.scribd.com/doc/86859576/Breviario-o-El-Oficio-Religioso-Leticia-Martin-Funesiana-2012">Breviario o el oficio religioso</a></em> (<a href="http://editorialfunesiana.blogspot.com.ar/2012/10/problemas-tecnicos.html">Funesiana</a>, 2012), un texto que, a través de un concienzudo esfuerzo estilístico, elabora una atmósfera de cuidadosa detención entre argumento, personajes y narración. De esa manera, Lorena, la bailarina del interior que llega a Buenos Aires para integrarse al cuerpo de ballet del Teatro Colón, se transforma menos en un personaje femenino —con todos los protocolos de subjetivación necesarios— que en una <em>plataforma de observación</em> desde la cual construir el sentido de un mundo —urbano, sensual, amatorio, enigmático, musical— observado en cuidadoso <em><a href="http://fr.wikipedia.org/wiki/Ralenti">ralenti</a></em>. Esa velocidad ambigua donde la narración deviene argumento y el argumento deviene, a su vez, excusa para poner en funcionamiento las particularidades de la maquinaria perceptiva —&#8221;Todo está dispuesto para la distracción&#8221;, dice la protagonista ingenuamente aturdida por el rancio colorido de la calle Corrientes— hacen de <em>El gusto</em> una novela que esquiva categorías narrativas de ánimo meramente costumbrista, etnográfico o —la más torpe y <em>elemental</em>— femenino.</p>
<p><span id="more-126"></span></p>
<p>Constatar la irrelevancia de la trama —no desde el simple sentido de lo <em>trivial</em> sino desde el largo sesgo canónico de lo cotidiano entendido como suma de episodios no necesariamente dramáticos, ni necesariamente cómicos— permite constatar la relevancia de la mirada. Es en el trabajo sobre esa delicada franja de percepciones ralentizadas donde Leticia Martin logra sugerir un vasto <em>más allá. </em>Aquello indefinido que orbita alrededor de peripecias tan corrientes como comprar frutas, mudarse con un compañero de trabajo, comenzar un trabajo o desquebrajar el rigor profesional de una dieta. <em>El gusto</em> se puede leer, entonces, como verdaderos ejercicios de prosa poética preocupados por indagar a través del poder de la sugestión —sin perder el tiempo volviéndose explícita— qué hay detrás del sentido del deber, de la amistad, del deseo, la vocación e incluso de la voluntad.</p>
<p style="text-align: center"><strong> <a href="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/01/el-gusto.png"><img class="aligncenter  wp-image-128" src="http://blogs.infobae.com/borges-del-futuro/files/2013/01/el-gusto.png" alt="" width="263" height="375" /></a></strong></p>
<p><strong><em>¿Por qué leer </em></strong><strong>El gusto<em> en el futuro?<br />
</em></strong>Mi madre se quejaba de tener que agitar manualmente una bomba de agua instalada en el patio de su casa para lavarse las manos. Nosotros movemos un dedo, sin tocar el grifo, y tenemos agua en los baños de los shoppings. Quiero decir, los cambios tecnológicos de la modernidad a esta parte parecieran perseguir la velocidad de la luz. Y con los cambios, casi a la par, cambian o surgen subjetividades nuevas. <em>El gusto</em> cuenta la conformación de cierta subjetividad femenina que, dentro de cien o doscientos años, se parecerá mucho a la prehistoria del género. Imagino a algún amante de lo viejo encontrando un libro de tapas marrones, polvoriento, perdido en la baulera de algún amigo que lo compró por estas épocas. Una especie de rescatista del olvido que luego, con sólo pensar una frase de la novela, podría colgarla en el espacio virtual de alguna <em>matrix</em> de la que todavía no nació su Mark Zuckemberg.</p>
<p><strong><em>¿Papel o bytes?<br />
</em></strong>No todas las tecnologías vienen a reemplazar a sus predecesoras. Muchas sólo son antecedentes, pruebas que preparan el terreno a la novedad que sí llegará para quedarse. Leer un libro impreso es tocar, oler, marcar, y después coleccionar, ordenar con determinados criterios. Algo que no pasa en la pantalla de una computadora. Sin embargo, y a la vez, ¿cómo le robaríamos tiempo al trabajo para leer si no existieran los bytes? ¿No es grandioso tener libros en el celular? Somos una generación sobre-estimulada por la idea de elegir. En este caso no creo que haga falta quedarse con uno u otro soporte. La “o” es excluyente. Yo la cambiaría  por una &#8220;y&#8221;, y me quedaría con los dos.</p>
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