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		<title>África, China y su sed petrolera</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Apr 2014 16:39:47 +0000</pubDate>
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<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10.0pt;font-family: Arial">Con el objetivo de diversificar sus fuentes de aprovisionamiento de crudo, China se propuso en la última década hacer pie en el continente africano. ¿Cuáles son las características de esta nueva “diplomacia petrolera” y cómo se explican sus disímiles resultados, a través los ejemplos de Angola y Nigeria?</span></p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/def/files/2014/04/angola.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-315" alt="ANGOLA-OFFSHORE-PETROLE" src="http://blogs.infobae.com/def/files/2014/04/angola.jpg" width="624" height="408" /></a></p>
<p><strong>De la Revista DEF / Especial para Infobae<span id="more-310"></span></strong></p>
<p>“La industrialización y urbanización de China continuarán acelerándose y la demanda de energía seguirá aumentando”, advertían las autoridades de Beijing en un documento sobre política energética publicado en octubre de 2012. Allí se reconocía que la dependencia del exterior se había incrementado notablemente durante la primera década del siglo XXI, al pasar del 32 por ciento al 57 por ciento del total de petróleo consumido en el país. Esa cifra llegará al 77 por ciento en 2030, según las proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Para hacer frente a esa urgente necesidad de nuevas fuentes de aprovisionamiento, el gobierno chino y sus principales compañías estatales han comenzado a dar importantes pasos fronteras afuera. No se trata únicamente de acceder a una materia prima fundamental para el desarrollo económico del gigante asiático. La diplomacia energética encarada por Beijing es, al mismo tiempo, un factor central para su seguridad nacional.</p>
<p><b>CHINA EN BUSCA DE SU SEGURIDAD ENERGÉTICA</b></p>
<p>En un trabajo publicado por la investigadora Carla Fernandes, de la Universidade Nova de Lisboa –<i>Contributo de Angola para a Segurança Energética Chinesa</i>–, se mencionan los aspectos centrales de la “diplomacia energética” de China, que se plantea como objetivo el abastecimiento de petróleo “a través de la compra de participaciones en mercados extranjeros, exploración y perforación en el exterior”, como así también “construcción de refinerías, gasoductos y oleoductos”. “La diplomacia energética funciona también como un impulso importante para la implementación del <i>going out (Qu Chu Zou)</i>”, destaca la autora, en referencia al proceso de internacionalización de la principales compañías chinas del sector. Allí es donde entran en escena, como actores protagónicos de esta ambiciosa estrategia, los colosos estatales CNPC (China National Petroleum Company), Sinopec (China National Petrochemical Corporation) y CNOOC (China National Offshore Oil Company).</p>
<p>Según explica Fernandes, desde finales de la década del 90, CNPC, Sinopec y CNOOC cuentan con el “apoyo político, diplomático y financiero” del gobierno chino, lo que se traduce –en términos económicos– en acceso a créditos preferenciales de bancos comerciales, como el China EximBank o el China Development Bank. Desde el punto de vista político, el anzuelo para convencer a los gobiernos africanos de los beneficios del comercio con Beijing es la oferta de distintos “paquetes” que se traducen en el intercambio de “petróleo por préstamos”, “petróleo por infraestructura” o “petróleo por armas”, según las necesidades de cada caso, como veremos a continuación, en el análisis de la relación bilateral con Angola y Nigeria. De esa forma, Beijing se asegura el petróleo que necesita –<i>equity oil</i>– y consigue, al mismo tiempo, nuevos mercados donde colocar sus exportaciones y radicar sus inversiones.</p>
<p><b>ANGOLA, UN SÓLIDO ALIADO COMERCIAL</b></p>
<p>El caso de Angola es un ejemplo exitoso de los mecanismos utilizados por China para su desembarco en la región. Establecidas en 1983 las relaciones diplomáticas entre ambos países y firmado un año más tarde el primer acuerdo comercial bilateral, hubo que esperar hasta 2004 –finalizada la guerra civil en Angola– para que Sinopec adquiriera su primera participación en la industria petrolera local, al quedarse con el 50 por ciento del bloque 18, ubicado en aguas profundas 160 kilómetros al noroeste de la capital Luanda –el restante 50 por ciento es controlado por la transnacional BP–. En los hechos, el ingreso de la empresa china se instrumentó a través de Sonangol Sinopec International Limited (SSI), una <i>joint venture </i>entre Sinopec y la compañía petrolera estatal Sonangol (Sociedade Nacional de Combustiveis de Angola).</p>
<p>A través de esa misma empresa binacional, Sinopec ingresó posteriormente en la explotación de los bloques 15/06 (SSI participa con un 25 por ciento), 17/06 (SSI controla el 27,5 por ciento) y 18/06 (SSI posee el 40 por ciento), todos ellos ubicados en aguas ultraprofundas frente a la costa angoleña. Una herramienta similar, la <i>joint venture </i>China Sonangol, le permitió a Sinopec entrar en los bloques 3/05 (con un 25 por ciento), 3/05A (con un 25 por ciento) y 6/06 (con un 20 por ciento). Finalmente, en julio de 2009, Sinopec y CNOOC llegaron a un acuerdo económico con la estadounidense Marathon Petroleum para quedarse con el 20 por ciento del bloque 32, también en aguas ultraprofundas. El único cortocircuito producido hasta el momento entre las autoridades de Beijing y de Luanda fue la fallida participación de Sinopec –con un aporte del 30 por ciento– en  la construcción de la refinería Sonaref, en la localidad costera de Lobito, 390 kilómetros al sur de Luanda. Finalmente, debido a desacuerdos comerciales, Sinopec desistió del proyecto y Sonangol decidió hacerse cargo de la financiación del 100 por ciento de la obra, que debería inaugurarse en 2015.</p>
<p>Actualmente, Angola se ha convertido en el segundo mayor proveedor de crudo de China –detrás de Arabia Saudita–, siendo China, a su vez, el principal destino de las exportaciones petroleras angoleñas. Carla Fernandes precisa que “el petróleo angoleño es más atractivo, aun cuando sea más caro que el de Medio Oriente, ya que es el más adecuado para las refinerías chinas diseñadas para el tipo de petróleo local, que tiende a ser, al igual que el angoleño, bajo en contenido de azufre”. ¿Cuál ha sido el modelo seguido por China para seducir al gobierno de Angola? Por una parte, el otorgamiento  de préstamos: desde 2002, el EximBank y el China Construction Bank (CCB) han suministrado financiación para la reconstrucción de la infraestructura dañada o inexistente luego de tres décadas de guerra civil. Por otro lado, Beijing se asegura la participación de sus empresas en las obras.</p>
<p>“Las empresas chinas traen el capital, la tecnología y equipos necesarios; como contrapartida, Angola paga a las empresas chinas con sus recursos”, sintetiza Carla Fernandes. Al ahondar en el mecanismo de funcionamiento de estos acuerdos, en un capítulo que integra el informe <i>Thirst for African Oil </i>publicado por Chatham House,  los investigadores Alex Vines, Markus Weimer e Indira Campos afirman que el éxito de los créditos chinos en Angola se debe “en parte a su tamaño, pero también a que los términos son más concesivos en cuanto a plazos de gracia y períodos de repago”. Además, claro está, se trata de “dinero fresco”. En la práctica –aclaran Vines, Weimer y Campos– funcionan como cuentas corrientes: “Cuando el Ministerio de Finanzas de Angola lo ordena, el EximBank realiza el desembolso transfiriéndolo directamente a las cuentas de los contratistas. El repago se inicia tan pronto como el proyecto ha sido completado. A su vez, los ingresos por la venta de petróleo, realizados bajo estos acuerdos, son depositados en una cuenta de garantía bloqueada, desde la cual se deducen los montos exactos destinados a hacer frente al servicio de la deuda. Por último, el gobierno de Angola es libre de utilizar discrecionalmente el dinero remanente”.</p>
<p><b>NIGERIA Y SUS VAIVENES POLÍTICOS</b></p>
<p>A diferencia de Angola, donde la conducción del presidente José Eduardo Dos Santos –en el poder desde 1979– ha asegurado una continuidad en las grandes líneas políticas, la experiencia china en Nigeria ha tenido mayores obstáculos debido a la sucesión de tres jefes de Estado en los últimos 15 años. La llegada de las empresas petroleras chinas se dio durante el mandato de Olusegun Obasanjo (1999-2007), favorable a la política de “petróleo por infraestructura”. Durante su administración, se realizaron cuatro rondas licitatorias. En la tercera de ellas, en 2006, se le adjudicaron a CNPC dos áreas en el delta del río Níger y otras dos en la cuenca del Chad, a cambio de un compromiso de inversión por 2000 millones de dólares en la modernización de la refinería de Kaduna, 211 kilómetros al norte de la capital Abuja. En la cuarta ronda que tuvo lugar en 2007, CNPC consiguió una concesión adicional y CNOOC pudo quedarse con cuatro áreas licitadas como contrapartida de un crédito del Exim Bank por 2500 millones de dólares para la modernización de la línea férrea Lagos-Kano y la construcción de la represa hidroeléctrica de Mambilla.</p>
<p>Sin embargo, el escenario cambió con el final del segundo período de gobierno de Obasanjo –un cristiano yoruba del sur del país– y la llegada al poder, en mayo de 2007, de Umaru Yar’Adua –un musulmán fulani del norte–. El nuevo presidente adoptó una política que el periodista e investigador Gregory Mthembu-Salter define como “<i>oil for cash</i>” (“petróleo por efectivo”) y dejó de lado la posibilidad de ligar la explotación del crudo nigeriano a la realización de proyectos de infraestructura. “La suspensión por parte de la administración de Yar’Adua de los acuerdos de <i>petróleo por infraestructura</i> del período de Obasanjo significó un revés para la política del gobierno chino hacia Nigeria, lo que implicó una completa revisión del modo de hacer negocios con ese país”, señala el autor en su trabajo <i>Elephants, Ants and Superpowers: Nigeria’s Relations with China</i>, publicado por el South African Institute for Internationals Affairs (SAIIA). Una muestra de este nuevo enfoque fue la decisión de Sinopec de adquirir, en junio de 2009, los activos de la firma canadiense Addax Petroleum, quedándose con sus concesiones petroleras en Nigeria.</p>
<p>La muerte de Yar’Adua en mayo de 2010 modificó nuevamente el panorama político en una inestable Nigeria, que venía sufriendo desde 2006 una fuerte campaña de desestabilización y sabotaje a sus estratégicas instalaciones petroleras por parte del Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (MEND). De esa conflictiva región es justamente originario el nuevo presidente, Goodluck Jonathan, quien buscó encauzar las relaciones con China y, a poco de asumir, firmó un memorando de entendimiento con Beijing para la construcción de tres refinerías y una planta petroquímica. Un año más tarde, la compañía estatal NNPC (Nigerian National Petroleum Corporation) suscribió con la CSCEC (China State Construction Engineering Corporation) un acuerdo para la financiación de las obras por un total de 28.500 millones de dólares, que en un 80 por ciento provendrían de un crédito del Industrial and Commercial Bank of China (ICBC). En conjunto, las refinerías de Brass, Lokoja y Lekki deberían alcanzar una capacidad de procesamiento total de 400.000 barriles diarios. Sin embargo, hasta la fecha los trabajos no han comenzado.</p>
<p>En el caso nigeriano, concluye Gregory Mthembu-Salter, los acuerdos de “petróleo por infraestructura” han demostrado ser “inviables”. “Beijing –asevera este analista– ha tomado conciencia de lo duro que es en la Nigeria actual lidiar con los ciclos electorales que pueden echar por tierra cualquier negocio, ya que cuando el poder estatal es transferido a través de elecciones de una élite a otra, concretamente desde una élite procedente del sur cristiano a una musulmana del norte, el botín del Estado es sometido a una renegociación”. La recomendación del autor para las empresas chinas interesadas en Nigeria es que “adquieran los activos petroleros con pagos en efectivo” y les advierte que, aun así, es posible que “tengan que realizar pagos extras por sus adquisiciones cuando la siguiente élite asuma el control del Estado”.</p>
<p><b>PETRÓLEO, DIPLOMACIA E INVERSIONES</b></p>
<p>A pesar de los obstáculos, Beijing está decidido a hacer pie en el territorio africano y los resultados están a la vista. Entre 2001 y 2011, las importaciones chinas de crudo procedentes de África registraron una tasa de crecimiento anual acumulado del 34 por ciento. En 2011, por ejemplo, los países africanos fueron responsables de la producción del 18 por ciento del crudo importado por Beijing. Además, si tomamos el período acumulado 2003-2010, más de la mitad de la inversión extranjera directa de China en África se orientó hacia el sector petrolero. Esta demanda irá en aumento en el mediano plazo y las grandes compañías estatales del gigante asiático seguirán saciando su sed de petróleo en estas costas. El gran interrogante es si los gobiernos africanos serán capaces de aprovechar esta oportunidad para saldar sus cuentas pendientes en términos de mejora en las condiciones de vida de su población y modernización de su infraestructura.</p>
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		<title>Europa, la crisis política en Ucrania y la necesidad de un nuevo corredor energético</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Feb 2014 05:16:16 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La crisis política en Ucrania y las sanciones comerciales contra Rusia han puesto de relieve la necesidad de nuevas fuentes de aprovisionamiento para reducir la estrecha dependencia que muchos países del Viejo Continente tienen respecto de Moscú. El Gasoducto Transadriático será el primer escalón en esa estrategia de diversificación energética encarada por Bruselas. ¿Cuál será... <a href="http://blogs.infobae.com/def/2014/02/27/europa-la-crisis-en-ucrania-y-un-nuevo-corredor-energetico/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La crisis política en Ucrania y las sanciones comerciales contra Rusia han puesto de relieve la necesidad de nuevas fuentes de aprovisionamiento para reducir la estrecha dependencia que muchos países del Viejo Continente tienen respecto de Moscú. El Gasoducto Transadriático será el primer escalón en esa estrategia de diversificación energética encarada por Bruselas. ¿Cuál será su impacto geopolítico?</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/def/files/2014/02/southern-corridor.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-213" alt="southern-corridor" src="http://blogs.infobae.com/def/files/2014/02/southern-corridor.jpg" width="678" height="440" /></a></p>
<p><strong>De la Redacción de DEF / Especial para Infobae</strong></p>
<p><span id="more-212"></span></p>
<p>“Europa representa el mayor mercado mundial y debe hacer valer sus intereses en la escena internacional para garantizar la seguridad del suministro energético”, señalaba la Comisión Europea en un documento sobre política energética difundido en julio de 2012. Allí se hacía referencia a la estrecha dependencia del exterior y se fijaba como una de las principales metas a mediano plazo el logro de una mayor diversificación de las fuentes de aprovisionamiento. El diagnóstico de la Comisión era el siguiente: “Aunque si se considera la UE en su conjunto, el abastecimiento está diversificado en tres corredores –Corredor Septentrional desde Noruega, Corredor Oriental desde Rusia, Corredor Mediterráneo desde África– además del GNL, algunas zonas siguen dependiendo de una fuente de suministro única”. El  gas ruso y su tránsito por una convulsionada Ucrania son una muestra palmaria de esta situación.</p>
<p><strong>Una salida para el gas del Caspio</strong></p>
<p>La Comisión invitaba a los Estados socios a encarar una estrategia común y ejercer puntualmente “toda su influencia en negociaciones complejas para llevar hasta sus fronteras los recursos de gas de la cuenca del mar Caspio”, que deberían abastecer de aquí al año 2020 entre el 10 y el 20 por ciento de la demanda continental de ese fluido, lo que equivale a entre 45.000 y 90.000 millones de metros cúbicos anuales. Las reservas probadas de gas del Caspio ascienden a 13 billones de metros cúbicos, aunque se estima que existen reservas recuperables por unos 26 millones de metros cúbicos. En su trabajo <i>El corredor energético del Cáucaso Sur y sus implicaciones para Europa</i>, el economista español Gonzalo Escribano Francés aclara que la actual aportación del Caspio a la producción mundial de gas “es menor que su peso en las reservas”, representando el 4,7 por ciento de la producción global del fluido.</p>
<p>El Corredor Meridional –o Corredor Sur– supone, para Escribano Francés, “la ruta óptima para diversificar la dependencia de Rusia de los países del este y sudeste de Europa, muchos de ellos incorporados a la UE en las últimas ampliaciones”. Para lograr ese objetivo, precisa la Comisión Europea, será necesaria “una extensa cooperación entre varios Estados miembros y a nivel europeo, ya que ningún país por sí solo necesita incrementar sus volúmenes de gas en una medida suficiente para justificar la inversión en una infraestructura de gasoductos”. Las alternativas que se barajaron para transportar ese gas incluyeron el redimensionado Nabucco West, con una extensión de 1329 kilómetros, que llegaría a Austria pasando por Bulgaria, Rumania y Hungría, y el Gasoducto Transadriático, de 870 kilómetros, que llegaría al sur de Italia a través del Adriático, luego de atravesar territorio de Grecia y Albania.</p>
<p>En junio de 2013, el consorcio operador del campo gasífero Shah Deniz II, ubicado en el mar Caspio bajo jurisdicción de Azerbaiyán, anunció su decisión de exportar la producción de ese yacimiento hacia Europa a través del Gasoducto Transadriático (<i>Trans Adriatic Pipeline</i>, TAP), en detrimento de Nabucco, que ha quedado momentáneamente fuera de carrera. La transnacional BP –en su calidad de operadora–, la noruega Statoil, la francesa Total y la compañía petrolera azerí SOCAR son accionistas mayoritarios tanto del consorcio Shah Deniz II como del TAP. Participan además del consorcio Shah Deniz II la petrolera iraní NIOC, la rusa Lukoil y la turca TPAO; mientras que en el caso del TAP también está integrado por la belga Fluxys, la alemana E.ON y la suiza Axpo. La presencia de grandes transnacionales y de compañías regionales en ambos emprendimientos permite dimensionar la importancia de esta obra de infraestructura para el futuro abastecimiento del mercado europeo.</p>
<p><strong>Turquía, un actor clave</strong></p>
<p>Una pieza fundamental en este rompecabezas es Turquía, que además de haberse convertido en un mercado de consumo del gas procedente del Caspio, es territorio de paso obligado de cualquier infraestructura que pretenda transportar el fluido hacia el mercado europeo. “Ankara parece tomar cada vez más conciencia de que posee la acción de oro en los planes de tránsito desde el Caspio hacia Europa”, afirma la investigadora Natalia Shapavalova en su trabajo <i>Reaching out to the Caspian</i>. “Más aún –añade esta analista–, el creciente consumo de energía de Turquía y la diversificación de sus planes (recientemente decidió cesar sus importaciones desde Rusia) están llevando a Ankara a incrementar sus importaciones desde Azerbaiyán y, potencialmente, desde otros países de Asia Central”.</p>
<p>En ese sentido, cabe señalar que los 9000 millones de metros cúbicos producidos anualmente por el campo Shah Deniz I se destinan hoy en su totalidad al mercado turco, a través del Gasoducto del Cáucaso Sur (<i>South Caucasus Pipeline</i>, SCP), de 692 kilómetros, que fue inaugurado en 2006. En el caso de Shah Deniz II, se calcula una producción anual de 16.000 millones de metros cúbicos hacia 2020, de los cuales 6000 millones serán destinados a abastecer el mercado turco y los restantes 10.000 millones se dirigirán a Europa a través del Gasoducto Transadriático (TAP). ¿Cómo se conectará la producción de Shah Deniz II con el TAP? Será a través del Gasoducto Transanatólico (<i>Trans Anatolia Pipeline</i>, TANAP), bautizado como “la ruta de la seda de la energía” y que atravesará 1950 kilómetros de territorio turco desde su frontera con Azerbaiyán hasta el Mar de Mármara. El acuerdo definitivo para su construcción fue sellado por el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, en junio de 2012.</p>
<p>En un trabajo para el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), el analista Francisco Ruiz González admitía que “convertir a Turquía en el corredor clave de recursos hacia Europa, en un momento de reafirmación de ese país como potencia regional y de frustración con la UE por la falta de avances hacia la adhesión, puede no ser la mejor decisión”. En desacuerdo con el argumento esbozado por quienes defienden la necesidad de reducir la dependencia del gas ruso, el citado autor se preguntaba si no hubiera sido una mejor opción “fomentar la relación energética con un país europeo como Rusia, cuyos ingresos de divisas por vena de recursos a la UE son clave para sus cuentas públicas y que además precisa de inversiones y del <i>know-how</i> que las grandes corporaciones de los países de la Unión pueden proporcionarle para actualizar sus infraestructuras de tránsito”.</p>
<p><strong>Turkmenistán: un gran signo de interrogación</strong></p>
<p>Teniendo en cuenta que en el futuro es muy factible que los suministros procedentes de Azerbaiyán no sean suficientes para abastecer este nuevo corredor energético europeo y que será necesario incorporar mayor producción de gas, surge la pregunta respecto de Turkmenistán, país centroasiático que detenta las sextas reservas de gas natural del planeta. Según advierte Gonzalo Escribano Francés en el informe ya mencionado, el acceso al gas turcomano “resulta mucho más problemático, en la medida en que depende de una competencia a tres niveles difíciles de despejar entre la UE y China por conseguir suministros de Turkmenistán; entre Turkmenistán y Azerbaiyán por abastecer el mercado europeo; y entre Turkmenistán y Rusia por la política rusa referida al tránsito del gas” de ese país por su territorio.</p>
<p>El anhelo de la UE es la construcción del Gasoducto Transcaspiano, que permitiría conectar Turkmenistán con Azerbaiyán e incorporar la producción de los yacimientos turcomanos en el Caspio. Sin embargo, el principal obstáculo proviene del diferendo respecto del estatus legal y la delimitación de fronteras en el mar Caspio, discusión en la que se encuentran involucrados los citados países centroasiáticos, además de Rusia e Irán. Al referirse a estos últimos dos actores regionales, a Francisco Ruiz González no le caben dudas de que “tras la posición de Moscú se encuentra la preocupación ante la posibilidad de que el gas turcomano pueda llegar algún día directamente a la UE, el cliente preferente de Gazprom”. Siempre siguiendo la argumentación del mencionado analista, a Irán tampoco le disgustaría que la tensión entre turcomanos y azeríes dilatara la construcción del ducto impulsado por Bruselas.</p>
<p><strong>China mueve sus fichas en Asia Central</strong></p>
<p>Otro actor clave en todo este proceso es China, que ha picado en punta para asegurarse el abastecimiento del gas turcomano. El Gasoducto Centroasiático (<i>Central Asia Gas Pipeline</i>), proyecto construido en solo 28 meses e inaugurado en diciembre de 2009, tiene una extensión de 1883 kilómetros y cuenta con una capacidad de transporte de 30.000 millones de metros cúbicos anuales hasta la región autónoma china de Xinjiang, donde a su vez se conecta con el <i>Second West-East Gas Pipeline</i> que recorre el país de oeste a este hasta llegar a Hong Kong. El Gasoducto Centroasiático es operado por la estatal china CNPC, que inició en 2007 su cooperación estratégica con la compañía nacional turcomana (Turkmengaz) y espera alcanzar un volumen total de 65.000 millones de metros cúbicos anuales de gas importado en 2020.</p>
<p>La región de Asia Central se ha convertido en un “laboratorio para la política exterior china”, según explica el analista François Godement, en su introducción al informe <i>The Great Game in Central Asia</i> publicado en 2011 por el European Council on Foreign Relations (ECFR). No está de más recordar que China ha sido un convencido impulsor de la Organización de Cooperación de Shanghai (<i>Shanghai Cooperation Organisation, SCO</i>), un foro intergubernamental que también integran Rusia, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. Si bien Turkmenistán no forma parte del organismo, mantiene con sus vecinos centroasiáticos relaciones muy estrechas y el Gasoducto Centroasiático ha significado también un impulso para las economías de Uzbekistán y Kazajstán, cuyo territorio atraviesa antes de internarse en China.</p>
<p><strong>Europa, en busca de su “seguridad energética”</strong></p>
<p>Más allá del análisis geopolítico, los especialistas advierten sobre los regímenes autocráticos que llevan las riendas de los países de la zona, entre los cuales se encuentra el hermético gobierno de Turkmenistán. “No se puede ignorar que los países de la región del Caspio son democracias inestables, plagadas de corrupción, represión política y virtual ausencia del estado de derecho”, sostiene Nika Prislan, investigadora del ECFR. Al mismo tiempo, reconoce que no se puede soslayar el hecho de que tal vez sea para la UE “la última oportunidad” de diversificar sus fuentes de aprovisionamiento y asegurarse el gas para el futuro. “En consecuencia, si la UE tomara en serio la región del Caspio y jugara un rol activo en el desarrollo de gasoductos no solo hacia Europa sino también entre los países que rodean la zona, ello podría tener un efecto positivo para su propio abastecimiento y el de esos países, los cuales no tendrían que depender tan fuertemente de Rusia”, añade.</p>
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<p>El primer paso ya ha sido dado, pero aún queda por recorrer un largo camino para que Europa logre materializar su tan ansiada política de seguridad energética. De no conseguirlo, concluye Prislan, la UE se despertará un día y descubrirá que “su dependencia de los suministros energéticos del exterior será tan alta, en un orden energético en el que los poderes emergentes dominarán el mercado internacional, que la geopolítica prevalecerá sobre la geoeconomía y las oportunidades de revertir la situación serán prácticamente nulas”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/def/files/2014/02/gasoductos-caspio.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-220" alt="tap_eu4446_22_juli12" src="http://blogs.infobae.com/def/files/2014/02/gasoductos-caspio.jpg" width="720" height="262" /></a></p>
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		<title>&#8220;La potencia extranjera más importante en Sudamérica será China&#8221;</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2014 00:20:29 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La creciente presencia china en Sudamérica no solo se explica a través de las grandes inversiones del gigante asiático en la región, sino que también existe una historia oculta de paralelismos ideológicos bajo el influjo del Partido Comunista Chino. Esta es la tesis central del libro La invasión silenciosa: el desembarco chino en América del... <a href="http://blogs.infobae.com/def/2013/12/31/la-potencia-extranjera-mas-importante-en-sudamerica-sera-china/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La creciente presencia china en Sudamérica no solo se explica a través de las grandes inversiones del gigante asiático en la región, sino que también existe una historia oculta de paralelismos ideológicos bajo el influjo del Partido Comunista Chino. Esta es la tesis central del libro <i>La invasión silenciosa: el desembarco chino en América del Sur</i>, de Diego Guelar. El autor nos revela algunas de las pistas de ese correlato desconocido.</p>
<p><img title="guelar" alt="" src="http://www.defonline.com.ar/wp-content/uploads/2013/12/guelar1-541x360.jpg" width="541" height="360" /></p>
<p><strong>De la Revista DEF. Especial para INFOBAE</strong></p>
<p><span id="more-83"></span></p>
<p><b>-China es una temática recurrente para el análisis político internacional, pero poco se ha escrito sobre su incidencia en América Latina. ¿Cuál es el enfoque de su trabajo? </b></p>
<p>-Tiene tres enfoques centrales: uno cubre el tema de las inversiones chinas en la región; otro se ocupa del comercio; y el tercero, creo el más interesante de todos, plantea el paralelismo de la toma de poder en el Partido Comunista. Es decir, en todos los informes que hago sobre cada país de América Latina señalo que casi simultáneamente con el nacimiento del Partido Comunista Chino, influido y patrocinado por el comité internacional de Moscú, nacen los partidos comunistas en toda nuestra región. Sin embargo, hay una gran diferencia, y es que en la región el Partido Comunista pierde la batalla ideológica, pero el paralelo existe. La ruptura entre el maoísmo y la Unión Soviética está marcada por la aparición de los partidos comunistas revolucionarios. Es apasionante, porque uno se da cuenta de la existencia de la visión nacionalista como proceso que se repite, como un calco, país por país. Los movimientos tienen un paralelismo absoluto. Creo que lo más interesante es esto, y particularmente los paralelismos entre la Revolución Cultural y los 70 en la región. En China, los jóvenes de ese período estaban reprimidos por el último Mao, el más dogmático y anticapitalista, que, si bien se abre a Estados Unidos a partir del 72, quiere volver a las fuentes del comunismo más brutal. Entonces hay purgas. En América Latina, mientras tanto, las dictaduras militares más proamericanas producen una matanza y una represión brutales. Todos estos procesos están claramente resumidos en el libro para que se entiendan mejor y se puedan ver los paralelismos.</p>
<p>-<b>Es un abordaje novedoso este último, porque últimamente China se explica solo por sus números.  </b></p>
<p>-Los números están, pero lo de las inversiones y el flujo de comercio lo describiría abiertamente como lo más aburrido. De todos modos, tenía que ponerlo, porque yo sostengo que en cinco años la potencia extrazona más importante en América del Sur será China. Si uno proyecta los números planteados en el libro país por país, la conclusión es casi matemática. Entonces, el dato de los números tenía que estar, si no todo es un dato ideológico. El libro podría haber sido más extenso, pero creo que logré una síntesis que permite entender el tema en profundidad. Hay un objetivismo en sí mismo al plantear hasta qué punto el comunismo chino es capitalista hoy, cosa que es falsa. Una conclusión central que incluyo es que para el Partido Comunista Chino, pobreza y socialismo son incompatibles; esa es su enseñanza de los errores éticos y populistas. O sea, hay que generar riqueza siguiendo el modelo de Marx, porque el socialismo es la fase superior del capitalismo. Porque si usted no llega a la fase superior del capitalismo, no tiene condiciones económicas para generar el socialismo. Entonces, para tomar el poder, como Partido Comunista tienen que generar la contradicción. Porque, al principio, no existía la propiedad privada, pero lo que no podían producir era riqueza. Estuvieron 30 años en la pobreza y la marginación. Eso cambia en los 80, cuando entienden que tienen que desarrollar el modelo económico no desde el punto de vista capitalista. Por eso, los chinos dicen que son una sociedad en vías de desarrollo que está generando las condiciones para el socialismo. Claro, tienen el poder desde el año 49, no tienen que derrotar a un gobierno capitalista. Su tarea es llevar a cabo el proceso siguiendo una ortodoxia marxista muy bien desarrollada y, ahora, como se excedieron, viene la campaña contra la corrupción, ahora buscan volver a que el objetivo siga siendo el comunismo y no generar una sociedad capitalista corrupta.</p>
<p><b>-Entonces, el foco principal del libro busca las correspondencias con América Latina que no tienen que ver solo con los números o el comercio.</b></p>
<p>-Creo que ahí está lo más importante, que hay un flujo de relacionamiento que no tiene que ver solo con lo económico. De los 70 al año 2000, prácticamente la relación comercial es poca. Desde 2000 hasta 2005, estalla lo comercial con superávit desde nuestra región hacia China. Y desde 2005 hacia adelante, estalla la inversión y cambia el giro comercial: empieza el superávit chino. Yo sostengo que aquí este enorme poder mundial, hoy poder en la región, no ha venido a adoctrinar, no ha venido a conquistar militarmente, no ha venido a extender su ideología. En el libro, lo aclaro, predomina un espíritu del imperio del centro: el mundo va hacia ellos porque ellos son el centro.</p>
<p><b>-Y cuando salen afuera es solo para buscar lo que ellos necesitan adentro. </b></p>
<p>-Claro, no hay una operación imperial. No hay operación militar, doctrinaria ni ideológica. No está, la puede inventar, pero no está. No hay invasión, lo que hay es un dato extractivo y aprovisionante que en la región pasa por el hierro, el cobre, la soja, el petróleo y la bauxita, que está empezando en Surinam y Guyana. Es extractiva de minerales y de <i>commodities</i> alimentarios. Toda esa estructura que necesitan para alimentar el tránsito entre 1300 y 1500 millones en el curso de los próximos diez años genera una necesidad voraz, una voracidad aprovisionadora. Y fueron aprendiendo en todo el proceso. Los números y las inversiones hablan de una explosión. En el libro, pongo país por país, con las fechas, los nombres de las empresas y las áreas.</p>
<p><b>-¿Cómo se logra articular ese mapa conceptual?</b></p>
<p>-Yo tengo 63 años, y una cosa que sé de grande es lo corto que es el tiempo. Yo estoy a tres vidas de San Martín, o sea que el proceso entre 1921, cuando nace el Partido Comunista chino, fue ayer; eso pasó 29 años antes de que yo naciera. Entonces, empezás a entender que 50 o 100 años no son nada en términos históricos, son períodos cortísimos. Hay un acompañamiento y paralelismo desde 1921, y ese fenómeno de Shanghai estaba pasando de la misma manera en América del Sur. Pero es necesario abordarlo desde la perspectiva de cada país y no como un todo.</p>
<p><b>-¿Por qué?</b></p>
<p>-Hay una parte donde la genérica América Latina ya no sirve para nada, tiene que ver con el origen español-portugués de la colonización de México hacia el sur, pero creo que no es una dimensión analizable desde el punto de vista geopolítico y económico. Y lo fundamento en la especificidad mexicana. Le doy un solo dato: México exporta 6000 millones de dólares, y China a México 60.000 millones de dólares; esa enorme exportación es para dar productos a Estados Unidos; ese fenómeno no se da en otra región de América del Sur. El otro hecho triangular ocurre en Paraguay: China exporta a Paraguay 3500 millones de dólares y Paraguay exporta a China 400 millones. Esos productos van centralmente a Brasil y Argentina como contrabando. Es decir, se ven ejes internos diferentes.</p>
<p><b>-¿La relación comercial China-Estados Unidos se apoya básicamente en México? </b></p>
<p>-La relación México-Estados Unidos incluye la relación con China. Y todo está avalado por los números. Usted ve que ahí efectivamente no hay ni gran aprovisionamiento ni hecho extractivo, casi no hay inversiones. Para Estados Unidos y para China, México es parte de su estructura de relación. Los números de México y de China los tenés que relacionar con Estados Unidos. Casi no hay inversión china en México, lo más importante es un sistema portuario que termina en el puerto mexicano de Cárdenas, que se comunica por tren hasta Denver. Productos que van directo como productos o que se incorporan como materia prima en productos industriales que van a Estados Unidos. Creo que es la mejor explicación de por qué México no tiene nada que ver con América del Sur, y la Alianza del Pacífico no existe.</p>
<p><b>-¿Cómo reacciona Estados Unidos frente a este avance chino en América del Sur?</b></p>
<p>-Creo que ellos no lo ven. Este libro va a ser un material bomba para el Departamento de Estado. Hace un año, en un <i>workshop</i> en Estados Unidos, expresé que en veinte años China iba a ser potencia, y me miraron sorprendidos. El Departamento de Estado es la organización más débil de la administración norteamericana, y eso tiene una razón de ser: Estados Unidos nunca se ha definido como imperio. Los imperios tienen un ministerio colonial que forma parte de su definición. Estados Unidos siempre rechazó la definición, no cree en la definición imperial. Entonces, el Departamento de Estado, en vez de ser un departamento de colonias, tiene un departamento de relaciones internacionales con el mundo, de muy bajo poder interno. Es una burocracia pequeña, desfinanciada, de muy poca intensidad de poder. Esto es algo que el mundo en general no entiende. El secretario de Estado es un RR. PP. de los Estados Unidos, con quien poco tenés para negociar. Por eso, creo que no existe un<i> report</i> como el que hago en el libro. Quizá en el único lugar en donde se ve la presencia de Estados Unidos es en el capítulo de Colombia, que representa, en el marco regional, la única relación demorada con China. Por ejemplo, Colombia no le ha dado a China el estatus de economía de mercado en la OMC.</p>
<p><b>-Estados Unidos explica en parte esa demora.</b></p>
<p>-O es Estados Unidos o es una autocensura de la clase dirigente colombiana. Es en el único lugar donde se ve una marcada demora en las relaciones con China. Ese vínculo claramente va a otra velocidad. No pasa en Ecuador, ni en Perú, ni en Chile, ni en Bolivia, ni en Paraguay. La otra relación en la que se ve la presencia de Estados Unidos sería México. La relación México- Estados Unidos es evidente, México es el sur de los Estados Unidos. En la relación Colombia-China hay iniciativas chinas no aprobadas o demoradas por Colombia; en la relación China-México hay un consenso por el hecho triangular.</p>
<p><b>-¿Cómo analiza las relaciones de China con la Argentina, en ese marco de correspondencias idelógicas que usted señala en el libro?</b></p>
<p>-Le doy enorme importancia a la relación con Perón. Mao se vio solamente con dos líderes sudamericanos: el Che y Allende. Fue en 1973, Perón estaba invitado, pero no fue por cuestiones de salud. Perón identificaba a China como un país nacionalista, entonces decía  que la relación entre China y Argentina se caracterizaba por solidaridad entre naciones independientes del imperio y no por identificación ideológica. Pero ahí yo hago énfasis en el encuadramiento de los últimos años del exilio, donde Perón convivió con Cuba, con la juventud maravillosa, con China, etc. Perón fue un precursor. La tercera posición de Perón no tenía lectura en la década del 40, recién aparece como producto mundial en el 69 con la constitución del Movimiento de Países No Alineados, y después el propio Mao en 1974  formaliza el nombre de Tercer Mundo.</p>
<p><b>-¿China será entonces la gran potencia hegemónica?</b></p>
<p>-Mire, hay corrientes psicoanalíticas que dicen que a los cinco años ya nos terminamos de formar; seamos generosos y digamos que a los 30. De los 30 en adelante, es más de lo mismo. Si bajamos esta relación a China, es evidente que será la potencia hegemónica porque va a ser más de lo mismo. Si yo hubiese escrito el libro en 2005, hubiese tenido   que hacer futurismo, una hipótesis. Hoy los números te permiten llegar a otra conclusión. En estos meses ya están pasando ciertas cosas y decisiones de inversión que se han tomado, que ya han cambiado la realidad en el mismo sentido. Se incrementa la presencia china y se  agregan elementos para que la invasión no sea silenciosa.</p>
<p><b>-O que sea cada vez menos silenciosa.</b></p>
<p>-Lo sucedido en los últimos cinco años es notable. Yo tengo en cuenta la inversión directa y el préstamo recuperable en <i>commodities</i>, que están haciendo los chinos con Venezuela, lo hicieron con Brasil, Ecuador, y lo van a hacer con Argentina. Les dan créditos a 10 años que los países deben pagar en petróleo u otras <i>commodities</i>. Es una forma de inversión, porque ellos están adelantando el suministro. Ellos están metiendo 10.000 millones en concreto en cada país. O sea, es una operación que ya viene muy montada y que tiene proyección. Estimo en 100.000 millones de dólares el stock de inversiones chinas en Sudamérica desde 2005 en adelante. Este es un stock muy importante. Entonces, se está frente a un poder que no se manifiesta en términos políticos e ideológicos, pero si juntás todos los datos, incluyendo la historia oculta… porque ¿dónde está el partido comunista venezolano? En el Partido Único de la Revolución. ¿Dónde está el partido comunista en Ecuador? En el partido de Correa. ¿Dónde está el partido comunista en Bolivia? Con Evo Morales. Novedad en Chile: el partido comunista apoya a Bachelet. ¿Dónde está el partido comunista en Uruguay? En el gobierno. ¿Dónde está en Brasil? Con Dilma. Argentina es el único lugar en el que, por el fenómeno peronista, el dato del partido comunista como tal tiene menos entidad, porque el fenómeno peronista ha bloqueado también al comunismo.</p>
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