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		<title>Maltrato infantil.</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Jul 2015 00:04:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Ser padres no nos hace, de por sí, buenas personas. Tener hijos no nos hace padres. ¿Lo central? amor, cuidados primarios y limites pues,  esas personitas, tienen que entender de chicos que “todo no se puede”. La sociedad funciona con normas. Cruzar esas normas,  es exponerse a peligros, pues los niños no las  comprenden. La rebeldía, es parte de la sana evolución de los seres humanos. Ustedes observen: los chicos tienden a la  violencia, al egoísmo, poseen  cantidades importantes esas cualidades. Les cuesta compartir sus juguetes o integrar a otros a sus juegos. Hay una tendencia al sadismo, a dominar, a someter, a romper, al capricho, a manipular, al bullyng…a la vagancia;  a no estudiar. Es decir: todo esto, a cierto volumen, es parte de los seres humanos. El  hombre primitivo, antes de ser Sapiens, resolvía todo  a garrotazo limpio.  Pero bueno, ahora tenemos pensamientos, podemos reflexionar e ir moderando y gobernando esos componentes.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/07/abusoss-100809.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-438" alt="abusoss-100809" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/07/abusoss-100809.jpg" width="378" height="234" /></a></p>
<p><span id="more-437"></span>El punto es que nosotros, los adultos, que sí sabemos el daño que produce la pérdida de control, la violencia, el maltrato y el egoísmo, tenemos que llevar a ese niño a un territorio en donde entienda que las cosas que hacemos y decimos tienen sus consecuencias sobre otros coterráneos. Pero insisto: pobre de aquel niño que no muestre alguna de las cosas que hemos mencionado, pues estaríamos ante una sobreadaptación peligrosa. Cuando vienen mis pacientes y me dicen “mi hijo es impecable: estudia solo y es sobresaliente, no hace lio, es súper educado, no tiene maldad…”  me preocupo más que si me dice que tiene ciertos problemas adaptativos. A ver, es sano que los chicos hagan lio y no se dejen mucho manejar.</p>
<p>Entonces, los niños nacen siendo un caos, un manojo de impulsos y emociones desordenadas. ¿Han jugado al Scrabble alguna vez? Bueno, tiramos todas las piezas sobre la mesa, algunas quedan al derecho, mostrando letra, otras al revés, todo desordenado. La cultura, los padres, las intuiciones… van ordenado el juego, armando las primeras palabras, los primeros sentimientos organizados, los primeros caminos a seguir. Y esto, queridos lectores, se produce fundamentalmente por imitación/identificación de ellos sobre nosotros: se reflejan, se identifican; aprenden e imitan conductas. La construcción de lo que se llama personalidad, es la sedimentación de los vínculos, las conductas, las pasiones que un niño ha vivido y observado.</p>
<p>Ahora bien: hay decenas de miles de adultos que son malos o crueles con los niños.  ¿Podemos hablar de maldad? ¿Suena raro que un psicólogo hable de maldad verdad? Pero si: en rigor, tendría que hablar de la pulsión de muerte, que es esa  -como describirla-  ¿Sustancia o fuerza  interna que empuja y  nos lleva a la destrucción de uno y de los otros? Hablemos de maldad como sinónimo de crueldad. Ese niño que es maltratado, cuando vivencia ese caudal de agresividad por parte de sus cuidadores, piensan: “Papa malo” “Mama mala”. La cuestión central es que esos “padres malos”  golpean, atormentan, castigan y hasta pueden dan muerte a esos niños que solo están viendo que es esto de “ser humanos”. Si un niño hace lio, o anda mal en el colegio, o si le pega a la hermana, o destroza el juguete del hermano; o si vacía la billetera del padre…si nosotros, los adultos, los humillamos, los golpeamos, los maltratamos como castigo, lo que le queda al chico es el terror, el dolor y el sentimiento de impotencia de no poder reaccionar  ¡pues no pueden! Son chiquitos, ese padre o madre que “se les viene encima” y que lo golpea en soledad o públicamente, mide tres metros para él, tiene mucha fuerza, voz muy fuerte, cara de loco/loca fuera de control. Al chico no le va a quedar el mensaje de que ha hecho algo mal o que no debe hacer tal o cual cosa, no:  le va a quedar el terror, la forma que ha implementado ese padre para poner “un límite”. No queda la palabra educadora, queda el maltrato.</p>
<p>Por supuesto no me meto aquí con el maltrato más asociado a la indiferencia, a los padres poco afectuosos o  abandonadores; o  a aquellos que no dan el suficiente amor y limites para que el niño se desarrolle lo más sanamente posible. Tampoco abro el tema del abuso sexual, ese tipo de maltrato lo dejo para otro escrito.</p>
<p>Ustedes no se dan una idea de la cantidad de adultos consultantes que han pasado por tormentos descomunales en su niñez.  Miles de niños son maltratados, golpeados, atormentados en los hogares. Y esto no discrimina clases sociales. Gente considerada “buena persona” para muchos – puertas adentro-  con los frágiles, con los indefensos: con los hijos o ancianos o animalitos…tremendos jodidos. Miles son los filicidios a nivel mundial. La crueldad de los adultos, la psicopatía, la perversión… está por encima de los vínculos y las filiaciones. Todo esto que menciono ocurre, existe, no es una ficción.  Si yo soy un tipo sádico y cruel, o si usted tiene esa predisposición natural a gozar del dolor y de la angustia del otro (de un niño inocente e indefenso en este caso) y bueno, lo va a hacer  con sus hijos. Nada cambia. El sadismo no discrimina.</p>
<p>Por eso invito a una profunda reflexión sobre la naturaleza humana. Todo padre alguna vez puede perder la paciencia o un poco el control o pasarse de rosca con un reto un hijo. Puede ocurrir alguna vez: pero tenemos que pedir disculpas: “mi mama/papa hizo algo malo, pero reflexionó y me pidió disculpas, estaba desbordado, no fue con crueldad”, eso es lo que le tiene que quedar al niño. No podemos enojarnos con nuestros hijos: ¿se entiende que un adulto no puede enojarse en serio con un chico de seis años? Simplemente eso, no puede: el niño está aprendiendo cosas, erra, se equivoca, no pasa nada. Podemos “hacer que nos enojamos”, teatralizar un poco para lograr un efecto de que el niño se calme, pero no podemos enojarnos de verdad, o maltratar. El vínculo es asimétrico en todo aspecto. Tenemos que combatir el maltrato, la crueldad y el desprecio por la vida en cualquiera de sus formas. Poner límites es difícil, a un jefe del laburo, a los padres si son jodidos y metidos, a los compañeros de vida; al tipo que nos atiende agresivamente en el supermercado. Cuesta, es verdad. Hay que trabajar en lo actitudinal y desde donde uno pone un límite a otro,  si la actitud es firme, el niño entiende, aprende y acepta, y capta que era para su bien. El sadismo y la crueldad son, sin duda, el gran enemigo de la sociedad.  Allí donde se posan…hay destrucción de vidas y situaciones. Empecemos a atacarlo dando el ejemplo con las nuevas generaciones pues, en definitiva, el futuro es de ellos. Por supuesto del maltrato se vuelve, quedan marcas, cicatrices:  pero se puede, con trabajo y amor reparador, construir una vida linda por más que se hayan vivido estas experiencias en la infancia. Eso se los aseguro. Hoy la sociedad ha sufrido una gran perdida..un niño ya no está entre nosotros&#8230;producto de la crueldad humana&#8230; a ese chiquito dedico este texto&#8230;que no sea en vano esta perdida.</p>
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		<title>El autoboicot</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jul 2015 00:10:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Por estos días estuvo en la escena pública el episodio de los dos pilotos y una reconocida vedette del medio. La escena ocurrida en la cabina puso a la sociedad en alarma, pues son situaciones que visibilizan el estado de anomia general que impera en nuestra sociedad. Ahora bien: este legítimo malestar social frente a ese “todo es posible”…se mezcla, esta vez, con profundas cuestiones que hacen a mi práctica cotidiana.</p>
<p>Los seres humanos atentamos contra nosotros mismos. Hay una tendencia destructiva que apunta a la aniquilación de  nuestra especie. Las guerras, el poco cuidado del planeta, la violencia en cualquiera de sus formas, es hacia nosotros, siempre: en el fondo no hay enemigos, sólo fuerzas  que se va anclando en diferentes odios o argumentos para desplegarse, pero el resultado final es siempre el mismo… “el hombre es el lobo del hombre”.<a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/07/descarga.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-434" alt="descarga" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/07/descarga.jpg" width="267" height="189" /></a></p>
<p><span id="more-433"></span>Entonces: en el territorio más individual,  tenemos una tendencia masoquista, autodestructiva, ejecutamos  acciones en contra nuestra. Es curioso, y puede ser paradójico para muchos, pero la realidad lo demuestra día a día. Gente que se destruye la salud con drogas, tabaco&#8230;comida…hasta morir o enfermar gravemente; personas que eligen y construyen vínculos no convenientes y enfermos; tipos que andan a trescientos kilómetros por hora en la panamericana; mujeres y hombres que tienen relaciones sexuales sin cuidarse; personas que el día del examen final para graduarse no van o se quedan dormidos; sujetos que salen a la ruta sin cinturón de seguridad; gente que escala montañas sin anclajes ni soga; personas con potencial que se autoimponen una vida limitada; individuos que muestran sus infidelidades para destruirlo todo…o los ludópatas… etc. La lista es larga, cosas grandes o pequeñas e inofensivas…pero es cotidiano: somos una lucha de fuerzas, una parte impulsiva, autodestructiva e inconsciente y otra más racional y erótica que intenta tomar la delantera. Conciencia, inconsciente, enemigos internos…núcleos sanos que se defienden…somos muy complejos.</p>
<p>Los cierto es que estos hombres fueron arrasados por los peor de sí. A ver: es claro que hay mujeres que generan tensiones eróticas y caudales de excitación sexual que pueden desorganizar psíquicamente a mucha gente, ese componente estuvo: cuando la sexualidad (la actitud sexual) de una dama está muy en 3D, muchas personas quedan devastadas en su capacidad de razonar, entran en estados casi hipnóticos, les bajan las defensas y aparece lo peor de sí. Yo creo que lo que ocurrió fue un verdadero autoatentado en los pilotos, incluso en la dama en cuestión. Estamos hablando de personas que lo perdieron todo, y con una profunda condena legal y social sobre sus espaldas, por nada, ¿por nada? ¿Por babosos? No: por su núcleo masoquista que se los llevó puestos. Todas las alarmas estaban encendidas, se estaba filmando; sabían que iban hacia un abismo: pero no pudieron frenar, se los tragó el enemigo interno. Es como esa persona que me decía cierta vez &#8211; “cuando tuve relaciones sin preservativo, y mientras estaba allí, sabía que era una potencial portadora&#8230;pero no pude frenar”.</p>
<p>Lo que vimos fue  cómo tres personas se entregaban alegremente a perderlo todo. Es interesante como se camufla lo peor de nosotros, ¿verdad? Porque la chica también se jugaba mucho,  y no pudo escuchar, entender, la complejidad de la situación.</p>
<p>Pero también está lo fálico, sí: muchos hombres, en su necesidad de afirmar su masculinidad, o de impresionar a una mujer -o incluso a otro hombre-  pueden batirse a duelo y morir en un segundo. Y algo de eso ocurrió allí: los autos, los aviones, son símbolos fálicos, de potencia, de virilidad;  son sustitutos hacia donde se desplaza la necesidad de potencia que siempre, en mayor o menor medida, tenemos todos los varones. El avión fue usado como sustituto directo de esa potencia;  a ver: los tipos pasaron a buscar con la Ferrari a la chica para impresionarla, fue eso, sí, sí: lo que pasa es que en esa nube de excitación sexual…de depredación de todo lo simbólico que ordena el mundo…olvidaron que era un avión con pasajeros y que había riesgos. Si nos ponemos más agudos, podemos decir que allí se pulverizó el contrato social que regula las conductas entre los seres humanos.</p>
<p>Y así las cosas, yo sé que esto podría a haber derivado en una catástrofe, con muertos, con decenas de víctimas colaterales; con mucho dolor social. También es importante mencionar  la cantidad de gente que tiene miedo, fobia a volar, y que con todo esto se angustia más aún y se fortalecen sus síntomas.  Pero no ocurrió, por eso hago estos análisis, porque -sepan disculpar-  no puedo dejar de ver a los tres tripulantes desde lo mío, desde mi perspectiva. Son acciones que pueden  costar muy caro: si una persona en un enojo con su mujer, yendo en su auto, empieza a acelerar…se está exponiendo a matarse….es masoquista sí, pero, también, es sádico….pues está arrastrando a la muerte a otros. Pero, de todas maneras, considero que aquí, lo ocurrido, tiene predominantemente este componente masoquista, fue más contra ellos mismos que contra otros.</p>
<p>Todo fue una escena emblemática de cómo los seres humanos atentamos contra nosotros mismos y lo  perdemos todo. Se han puesto a jugar  alegremente a la ruleta rusa, la bala salió, no fue letal, pero fue un acto irreversible para ellos. La justicia tiene que accionar, el mundo funciona con un sistema de premios y castigos, pero, a mí, y en particular con la dama, me cabe una sanción del tipo probation, de trabajo social, de poner a otros como protagonistas, de obligatoriedad a una terapia…de dedicarse a otros, en serio, mucho: reparar desde allí, quizá eso cura y mejora a las personas con exceso de narcisismo, los saca del espejo. Realmente el caso de la dama en cuestión, la verdad, no puedo ver mucha responsabilidad, más allá de algunos aspectos de su personalidad le nublan la razón y la exponen (y exponen) a este tipo de cosas, como recién decíamos.</p>
<p>Hoy quería acercarles estas reflexiones, el episodio fue algo muy extraordinario, que merece que lo sigamos pensando.</p>
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		<title>El amor real</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Jun 2015 12:47:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El amor existe, y se impone al odio y la crueldad de los seres humanos: el mundo sería un lugar siniestro sin esa fuerza que neutraliza lo peor de nosotros; pues así como tenemos la capacidad  de amar, también podemos ser crueles, odiar, destruir.  El mundo, y todo lo que ocurre en él, es una lucha permanente  entre esas dos fuerzas; de cómo se equilibren entre sí, y de quien tome la delantera,  está el destino de la humanidad y de cada uno de nosotros.  Pues la fuerza del odio es muy grande: emerge fácil, de manera explosiva o planificada, y opaca todo el brillo de la vida. La historia de la humanidad y las noticias que escuchamos cada día lo demuestran.</p>
<p>Hago esta breve intro para hablar del amor de pareja, ustedes se preguntaran qué tiene que ver. Bueno, creo que es desde ahí, y desde lo que cada quien logre construir en ese plano, que arranca la resistencia a todo eso negativo que describíamos antes. Considero que el blindaje ante ciertas cosas espantosas que pasan, se construye apostando a estar “es estado de amor”, que es simplemente, estar y trabajar para él. No es una cosa hippie o espiritual lo que planteo, solo digo que es en esa dimensión donde tenemos que  trabajar y pulir lo que somos, estar atentos a eso. Porque cuando amamos, cuando alguien nos ama, un destrato, una desatención, un maltrato, duele,  angustia. A uno, al otro. Porque lo que uno observa es que es casualmente en el mundo del amor, en donde  paradójicamente, muchas veces  la gente se “autoriza” a sacar lo peor de sí. El vínculo ya está armado, va en piloto automático digamos, puede haber hijos, grandes proyectos o no, y es allí en donde (esas fuerzas destructivas de las que hablábamos antes) se empiezan a abrir camino y a degradar la vida amorosa.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/12/freud.jpg"><img class="aligncenter" alt="freud" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/12/freud.jpg" width="420" height="336" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span id="more-428"></span>Es que el amor angustia, el deseo del otro hacia uno, angustia y genera fobias de todo tipo, por eso, aguantar esos embates, nos da tanta sabiduría. En el amor la dimensión del trabajo existe; es traccionar, es proponer, proyectar, hacer. El amor es un sentir, pero también es fundamentalmente un hacer; es estar atentos a las emociones del otro, a las de uno. Vale decir: es una construcción cotidiana a partir de estar en un mismo campo emocional con alguien.</p>
<p>Hay decenas de maneras de ir erosionando y empobreciendo un vínculo amoroso: los celos, la violencia o ir dejando la sexualidad de lado. Son solo las formas más evidentes. Pero hay muchas más. Cuando en una pareja se va disolviendo la creatividad, los vínculos se empantanan. Muchas veces la monotonía (no las lindas rutinas) literalmente  “agarran” a la pareja y lo llevan a un espacio de “sin sentido”, de vacío, de falta de proyectos y disfrutes cotidianos… Y empieza el aburrimiento, que deriva y saca lo peor de cada uno.</p>
<p>Queridos lectores, el amor es un universo de cosas, en donde esos amores  ideales que nos plantean las películas o las frases hechas,  ¡tienen que ver con la realidad, si claro! pero no es la constante. Y soy un convencido de que se puede lograr un amor profundo, sano, intenso y duradero, lo veo cada día en el consultorio, en la vida, por los lugares por donde circulo. Pero en el amor hay –también- sufrimiento, porque en ese estado del alma se actualiza nuestra historia.</p>
<p>Pretender que no haya malos entendidos, discusiones, enojos pasionales, o lo que sea, es querer navegar en un mas sin olas, sin viento, no es eso el amor. Muchas veces se tarda mucho en comprender profundamente que el amor ideal no existe, ni el hombre o la mujer ideal. Todos lo sabemos y lo decimos racionalmente, pero en algún núcleo de nuestro ser, el “otro ideal”, el “amor ideal”, existen…y si…  “es que realmente existió”… en nuestra niñez.</p>
<p>Nuestros padres en un periodo de la vida fueron “eso ideal”, ese registro está en nuestro inconsciente, y nosotros –también de manera inconsciente- perseguimos ese estado en donde todo era ideal.</p>
<p>Muchas personas no alcanzan a amar y ser amados por eso, mucha gente se va quedando sola por qué no tolera la incompletud del amor, la del otro, y ante las primeras frustraciones, se rompen los vínculos, pues nada de la realidad, de las personas reales, alcanza o se acerca a ese ideal.</p>
<p>Los dificultades en el amor son el gran motivo de consulta, de alguna manera todos vienen sorprendidos.de “que el amor es un quilombo”. Todos esperábamos que, en ese plano, la cosa marche sin mayores problemas. Pero no es así. Yo creo que la clave es ponerse sistemáticamente en el lugar del otro: considero que es desde allí de donde se construyen los amores más sanos y de donde salen la conductas más acordes al mundo del amor. Vale decir: es a partir de hacer un esfuerzo cotidiano de debilitar nuestro narcisismo (hablo del narcisismo negativo, de ese que atenta contra los vínculos) que se construye el amor. Y de ser tolerantes y de saber negociar, ceder y aflojar, poniendo como estandarte el bien común o un valor más alto  que nuestro propio orgullo. Tener grandeza es eso: es salir de la lógica de  “o vos o yo”, del blanco sobre negro, nadie tiene la verdad en una discusión de pareja: puede ser que uno de los dos esté razonando mejor en relación a algo, pero es central no imponer esa razón y, en todo caso, tratar de que el otro entienda el fundamento y después ver, pero más en frío.</p>
<p>Hay una frase por ahí de Jacques Lacan que dice <i>que “amar es dar lo que no se tiene a quien no es</i>”. ¿Cómo entenderla? Simple: yo no tengo para darle al otro lo que ese otro cree que yo tengo, y viceversa. No tengo la espada de la felicidad, no soy la persona ideal que el otro cree que soy, no la puedo completar, no soy su media naranja…pero en esa ilusión, en esa fantasía, se sostiene el amor, y diría casi todas las cosas, por sobre todo el deseo,  siempre insatisfecho, porque persigue y funciona desde las ilusiones.</p>
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		<title>&#8220;El caso Elvira&#8221;&#8230;</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Jun 2015 11:32:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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		<description><![CDATA[-Mi cuerpo está lleno de cicatrices y machuques de todo tipo. A esto tenemos que sumarle que he tenido tres hijos, todos varones. En tan solo cinco años consecutivos saqué tres personas de mis entrañas. Una locura. Los nombré Paul, John y George. A mi analista le pareció algo “un poquito desmedido” -así me dijo-... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/06/19/el-caso-elvira/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>-Mi cuerpo está lleno de cicatrices y machuques de todo tipo. A esto tenemos que sumarle que he tenido tres hijos, todos varones. En tan solo cinco años consecutivos saqué tres personas de mis entrañas. Una locura. Los nombré Paul, John y George. A mi analista le pareció algo “un poquito desmedido” -así me dijo- pero yo no le di bola. ¿Su argumento? Me dijo que era enchufarles  algo muy mío…pero bueno, él no me va a entender jamás, seguramente no se ha puesto a escuchar detenidamente a estos cuatro marcianos del siglo XX. También le conté a mi “Psico”. -así le digo yo-  que como no podía tener más hijos, en  compensación, me había comprado un perro y  que lo había nombrado “Ringo”. Echó a reír a carcajadas y me dijo: &#8211; Bueno, Elvira, está bien, usted gana, usted gana.  Años después terminé medio amigota de ese terapeuta, era un muy buen tipo, muy astuto, pero  musicalmente  equivocado. Un día fuimos a su casa y en la biblioteca tenía una foto de  Queen!! Freddie Mercury! Ese gritón todo sudado.  Ese espasmódico insoportable! Esa foto hizo que mi terapeuta termine por caer, eso cerró definitivamente nuestro pasado como paciente y analista.<a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/06/the-beatles.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-423" alt="the beatles" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/06/the-beatles.jpg" width="304" height="166" /></a></p>
<p><span id="more-422"></span>Pero les contaba acerca  de mis accidentes. Anoche, mientras le enumeraba  a mi marido los beneficios de un nuevo jabón en polvo que sacaba las manchas con oxígeno concentrado, pensaba -en paralelo- en el número de accidentes que he acumulado. Pero antes de eso les digo: ¡Cómo me gustan los jabones en polvo! Y ni hablar los quitamanchas. Miren, si ustedes algún día me encuentran por la calle o me invitan a su casa…sáquenme el tema; si  se ponen a hablar de jabón en polvo o de quitamanchas,  yo me enciendo, puedo hablar seis horas seguidas sobre el tema, me apasiona. Es un mundo casi  místico para mí. Hay para diferentes tipos de ropa y tela o fibras,  para diferentes colores y texturas…puedo estar 50 minutos frente a la góndola mirando y gozando de esos envases milagrosos. Hay uno de un jabón en polvo marca Skip que me produce, – se los digo con cierta vergüenza- me produce excitación! Si,   me erotizo un poco cuando lo veo o agarro. Se trata del “Skip Perfect Black”. Su envase es totalmente negro, contundente…es como el “All blacks “de los jabones en polvo. Lo puede todo. Siempre que lo introduzco en mi lavarropas automático “Eslabón de lujo” imagino las batallas de mi producto contra las manchas; es casi una épica para mí lo que “ahí sucede”.</p>
<p>Entonces: entre accidentes mínimos, como puede ser quemarme con la asadera del horno, hasta caerme de la escalera, he contabilizado más o menos ochocientos   en lo que va de mis 43 años. De chica patinaba, mucho. Mis codos, manos y rodillas eran realmente de película de terror. Vivía en el piso “limándome”. No había manera. Mis padres &#8211; judíos, pesados y llenos de miedo &#8211; ya no sabían qué hacer conmigo. Me mandaron a Hockey, ¡para qué! Varias fracturas, moretones por todos lados. Nunca controlé muy bien mi cuerpo y mis fuerzas. Cuando agarraba la pelota ponía quinta. y siempre seguía de largo hasta tragarme literalmente el alambrado. Eso es hasta hoy, mi cuerpo suele manejarme a mí, algo he regulado eso (el “fan de Queen” ayudó mucho), pero es mi temperamento. Rompo todo y me rompo toda siempre. ¿Perdón? ¿Por mi marido, me preguntan? Miren, mi marido es una gran persona, hace veintidos  años que cada día que lo miro a los ojos me enciende y le da sentido a mi vida.Me gusta, me parece “viril” y también es muy tierno. Pero no me entiende. En el fondo soy una incomprendida. Él “desestima” ciertas preocupaciones mías. Dice que son “banales”. El muy cretino me dice que son ¡BA NA LES! A veces lo odio profundamente. Pero entiendo que el amor es eso, y que también es un trabajo.  “El Fan” siempre me decía – Elvira tranquilizate, el amor también es sufrimiento, tenés que trabajar más para el amor.  Me jodía con eso constantemente. Cuando conocí a su mujer me sorprendí tremendamente.  Era una enana.  Era un Hobbit. Muy linda, ex bailarina clásica, femenina&#8230;pero pelirroja, eso no me gustó nada; no confío en las pelirrojas nativas. Son traidoras. Bueno, son cientos los accidentes que he tenido. De todas maneras ya he gastado en los últimos 2 años cerca de cincuenta  mil pesos en “tunearme”. Me retoqué toda. Me harté de verme “Todas Desflecada”, luego de mis partos y mis accidentes. Ahora estoy espléndida. Mi marido no parece haber registrado demasiado el “tuning”, él siempre tiene ganas, con o sin flecos. Pero bueno, los tengo que dejar, tengo cosas que hacer, no sean tan demandantes conmigo, sigan en sus cosas, después les sigo contando.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¡Quiero ser amada!</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Jun 2015 17:55:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[-    Sabes qué, Gervasio, me tenés harta. La verdad es esa: hace tres meses que me venís diciendo esto de que “el amor no es eso ideal que yo anhelo”, ¿no tenés otra cosita para decirme? Sos monotemático, viste; yo tengo derecho a seguir buscando a mi príncipe azul, siempre me pinchás el globo,... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/06/05/quiero-ser-amada/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>-    Sabes qué, Gervasio, me tenés harta. La verdad es esa: hace tres meses que me venís diciendo esto de que “el amor no es eso ideal que yo anhelo”, ¿no tenés otra cosita para decirme? Sos monotemático, viste; yo tengo derecho a seguir buscando a mi príncipe azul, siempre me pinchás el globo, sos un mala onda infernal, ¿qué teoría aplicas vos?, ¿dónde estudiaste? Si, lo sé: los modelos que yo tuve en el territorio del amor fueron catastróficos, bla, bla, bla… lo veo claramente a eso ¡Y ahí te doy mérito, eh! Yo no lo veía con claridad. Pero repetirme cada sesión eso del amor&#8230;es mucho, viste.  También acepto, y te juro que te he odiado profundamente por eso, que soy una máquina de elegir mal. Y es cómo decís: mis malas elecciones están muy relacionadas por lo que trabajamos acá. Pero me sigue pasando lo mismo,  pero porqué son  todos nabos, nadie quiere compromiso. <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/06/dreloj.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-411" alt="dreloj" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/06/dreloj.jpg" width="213" height="213" /></a><span id="more-410"></span></p>
<p>-   ¿Puedo meter algunas palabras? ¿Me dejás? Lo primero que te digo es que vos a mí también me tenés harto, y bueno, será un tratamiento entre dos personas que no se soportan, que va a ser. Pero si te mejorás, sirve igual…poco importa eso, es más: voy a tratar de curarte lo más rápido posible para no verte más la cara.</p>
<p>-    Ja, ja, sos de terror ¿tan pesada soy? Ja, ja, por lo menos me  hiciste reír un poco.</p>
<p>-    Continúo. ¿podés dejar de hacer sociología de los varones? Entre todos esos “nabos” hay un solo factor común: vos. Con lo cual, muy probablemente, el problema seas más vos que ellos.</p>
<p>-   ja, ja  Si re perdoname, vine  frustrada hoy, me la agarro con vos: es que ese chico con el que salí el lunes, viste, Martín&#8230;ni me llamó: lo esperé en casa, cociné&#8230;me puse re linda&#8230;el pibe me dijo que la pasó re bien… se quedó a dormir y todo, pero estamos a jueves y&#8230;ni un mensaje&#8230;y eso me angustia mucho. Porque siento que estoy haciendo mucho para revertir el estado de soledad que siento en mi alma; sé que he sido una gran histérica: que a muchos buenos tipos que pasaron por mi vida los he sepultado vivos, como vos me decís siempre tan simpático con tus metáforas, pero bueno, eso ya es pasado. Ahora quiero amar, ser amada, tener un “baby”, eso. No quiero terminar en un banco de esperma como una loser total.</p>
<p>-    No veo que una mujer que recurra a un banco sea una perdedora, hay muchas mujeres que encuentran ese camino, puede ser válido, primero buscan realizarse en la maternidad, mientras van en busca de pareja&#8230;que se yo, la sociedad está cambiando, no te digo que lo hagas, sólo te digo que no tengas prejuicios con nada.</p>
<p>-   Sí, me estás diciendo que vaya al banco, sos de terror.</p>
<p>-   Noooo, nena, no te estoy diciendo eso.</p>
<p>-   Bueno, la vez pasada me decías que con los hombres “pongo en acto”  esta desesperación de ser amada, y eso “se capta” y los tipos rajan. Me            mataste con eso. Resulta que ahora estos nabos intuyen no se qué cosa de algo que  ni yo se qué carajo es ¿nabos con sexto sentido? cualquiera,     Te juro, me estoy volviendo loca con los disparates que me decís.</p>
<p>A la otra sesión.</p>
<p>-   Helouuuuu. Me llamó Martincito nene, el padre tuvo un ACV.</p>
<p>-   Bueno, a la gente le pasan cosas, no todo lo que pasa en el mundo tiene que ver con vos, al parecer.</p>
<p>-    Bue, ya empezaste…Le ofrecí ayudarlo con el padre, farmacia, ayudar a cuidarlo, le pasé el teléfono de un amigo neurólogo. Le dije que cuente conmigo para lo que necesite. Es más, fui al hospital, de sorpresa, le llevé chocolates.</p>
<p>-     Pará, pará, Elvira, ves: ya pusiste quinta de vuelta, es mucho, siempre la desmesura, aflojemos con los bombones. Es mucho, el tipo te llama, en medio de un cuadro familiar complicado, lo taponas de cosas, de ofertas, de servicios y de bombones…</p>
<p>-      Bueno, soy así, que querés que haga, doy todo por los demás&#8230;pero ahora que me decís, ¿sí, no?..Uhhh, tenés razón…me pasé de rosca ¿es mucho, no? No vengo más, te juro, ¡ves que estoy cada vez peor!</p>
<p>-   Temo que eso de que vas a dejar de venir no va a ocurrir, pero escuchame: es mucho Elvirita querida, menos es más a veces. Con escucharlo, con ofrecerte para lo que necesite ya sobraba, bien. ¡Le caíste con los bombones loca! Ni lo conoces al tipo.</p>
<p>-      Sí&#8230;tenés razón. Y ¿sabes qué? Cuando estaba por entrar en el hospital…sabía que era una locura&#8230;lo tenía latente…que quizá&#8230;esa acción&#8230;lo iba a espantar&#8230;pero no pude retroceder… ¿Vos decís que  arruiné? ¿que “ya lo eyecté”?</p>
<p>-      Mmm, no se, no está todo perdido. Pero si seguís subida a la Ferrari, raja seguro. La vez pasada me contabas que tu mamá era así, ¿te acordás? Muy invasiva, que te cayó en tu casa con tres plantas y se instaló once horas&#8230; que no paró de hablarte, que quedaste agotada, ¿te acordás?</p>
<p>-    Sí, sí ¿y qué tiene que ver eso con lo de Martin?</p>
<p>-   No, no, nada que ver, sólo decía, viste&#8230;</p>
<p>-   Uhhhhh  ”… me tenés agotadaaaaaa ¿Vos decís que yo le hago a los hombres lo que mi mamá me hace a mí? Y que tiene que ver, mi mama es mujer, yo mujer, no entiendo, sos un retorcido vos Gervasio ¿Cómo que me vengo de mi mamá con Martin? No, vos sos un caso de libro, lic.</p>
<p>Tercera sesión.</p>
<p>-   Vengo a despedirme, nada personal, me perecés un buen tipo, te valoro como persona, pero como psicólogo sus un inoperante. Al tipo le encantó el gesto de los bombones, no pegas una.</p>
<p>-  Bueno, que le haya gustado no significa que la acción no haya sido desmedida e impulsiva: a veces,  en esos movimientos, sale una bien y nueve salen mal. El resultado no anula que haya sido todo muy  desmedido. De hecho, desde que venís acá, cuatro chicos que te gustaban, fueron eyectados por tu acelere, por tu prisa, por tus planteos anticipados, sin estar aún el vínculo armado.</p>
<p>-   Sí, tenés razón, ok, ¿estás contento? Bueno, me quedo un tiempo más, entonces. Escuchate esta: me invitó a San Pedro, a una cabaña, tres días. Ja, ja  ¡No te la esperabas eh! Te maté, te rompo todas las teorías, no podes creer: la verdad, vos tendrías que pagarme a mí.</p>
<p>-    Sí, de hecho lo estoy pensando. Pero me das los derechos del libro sobre tu caso y ahí ni te explico cómo me voy a vengar.</p>
<p>-   Ja ja, bueno: ¿qué me recomendás para el viajecito con mi príncipe azul? ¿Te da bronca de diga eso, no?</p>
<p>Un año más tarde.</p>
<p>-  ¿Te lo puedo traer a Martincito?. Ayer le dije que vos decís que es medio inmaduro.</p>
<p>-  Porque no se lo dijiste a título personal, legitimas tu palabra conmigo, sos cobarde, eh. Vos afirmaste que era un inmaduro, que no se comprometía y que lo ibas a echar de tu casa, que venga, pero mirá que te puede salir mal.</p>
<p>-      Bueno, el asunto  es que está enojado con vos, y quiere venir.</p>
<p>Sesión con “Martincito”…</p>
<p>-El es Martín.</p>
<p>- Vos me dijiste que se llamaba Martincito.</p>
<p>-Hola, sí: ella me dice Martincito siempre y, la verdad, le dije mil veces que no me gusta, pero no frena. Ni en eso ni en nada en realidad.</p>
<p>-Bue, yo no frenaré, o vos capaz sos muy lento, nene.</p>
<p>-Vea, licenciado, así es todo el día, bélica, todo el día así, la quiero mucho y, la verdad, mírela, es una mujer hermosa, me gusta mucho y por momentos me hace reír mucho, pero no la soporto más, me presiona todo el día con todo.</p>
<p>- Bué…todo es presión para vos querido, ya estás bastante grandecito para tanta sensibilidad, viste, sos un inmaduro: lo que pasa es que no querés tener hijos conmigo, eso es lo que pasa, y no te animás a decírmelo, a ver, decilo ahora, ¡vamos, animate!</p>
<p>- Así todo el día, licenciado: ahora está con lo del hijo. Me fui a vivir con ella, vivo para ella, y creo que le doy todos los gustos. Pero nada le alcanza, hace trece meses que la conozco, para mí es apresurado tener un hijo ya, aparte ella es muy inestable, la quiero mucho, y es muy buena persona&#8230; Pero es un torno odontológico en mis oídos con esto del hijo, me lo dice todas las semanas, a todo volumen, no se puede vivir así.</p>
<p>- Tenés treinta y cinco años, nene, y yo treinta, ¿a qué edad querés tener un hijo? Sí, soy medio intensa, lo sé, pero estoy comprometida con este amor, vos&#8230;más o menos.</p>
<p>- A ver, mi amor, ¿cuáles son los elementos de la realidad que tomás para decirme que no estoy comprometido? A los seis meses nos fuimos a vivir, tenemos una economía compartida, hay proyectos de viajes, de un auto en común. Lo que pasa es que vos querés todo ya, y si no es como decís, soy un bobo que no me quiero comprometer. Para mí tiene que tomar una medicación, no es normal, Gervasio.</p>
<p>-Ah, pero sos de terror vos nene, ahora soy una “anormal”… mirá, y vos un cobarde.</p>
<p>- No dije que eras una “anormal” por dios, tergiversas las cosas, dije que no era normal que vivas tan acelerada…</p>
<p>- Es lo mismo, “anormal”&#8230;sos de cuarta, nene.</p>
<p>- ¿Ve? Ahora toma eso, y ya está: dos semanas me va a tener con que la traté de anormal y así, una de estas por semana. Discutimos,  toma algo que digo, lo saca de contexto, y me vuelve loco todo el día. ¿Y me quiere tentar a tener un hijo?</p>
<p>Un año  después, mensaje de texto, largo&#8230;siempre eran larguísimos…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Hola lic. (Me decía así, “lic.”) Hace dos meses no lo veo, sí, seguro me extraña. Me separé del nabo, pero ahora creo que realmente estoy enamorada. Es medio viejo, tiene cincuenta, pero es un hombre de verdad, ¿me da hora? Se va a sorprender, prepárese&#8230;llevo novedades importantes.</p>
<p>Cuatro años después, y luego de un año  y medio de terminado el trabajo terapéutico. Caminando por el shopping Palermo veo que se acerca una mujer con un carrito y un bebe.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-¡Lic., lic.! Cómo anda,  mire lo que tengo, ¡lo maté, eh!</p>
<p>- Uh, Elvirita, qué hermosa niña, bueno, lástima la madre que le tocó, pero bue, todo no se puede.</p>
<p>- Ja, ja, siempre tan macanudo usted, ¿cómo anda? Le digo, soy una madre increíble.</p>
<p>- Sí, Elvira, no lo dudo, sos una muy linda persona, regulando “algunas cositas” todo tiene que andar bien.</p>
<p>- Hace rato que no escuchaba esa palabra: “regular”. Sí, me lo decías todo el tiempo. Estoy mejor te digo, y ya casi no tomo medicación, ando menos maníaca, ¿pero, qué me dice de  Sofía? ¿Un amor, no? El padre va y viene, es piloto, no se si eso es bueno o malo, pero eso de que no esté tanto&#8230;funciona, cuando lo veo y está con nosotros, todo es tranquilo, es medio turro, viste&#8230;para mí que “le da” a alguna azafatita, pero ¿sabés qué? Hago la vista gorda, lo quiero igual, y aparte me trae cosméticos sin parar, y  mirá la niña que me dio ja, ja. Te digo, lo elegí justo, lo vi alto, con esos ojos, esa nariz… y me dije, me puede dar algo bueno, estoy chocha. Aparte es buen tipo, me tiene paciencia, no me toma muy en serio, un poco como hacía usted, pero bueno, usted era mi psicólogo.   Ya que estamos, si quiere, lo voy a ver, así pulimos algunas cosas, mi vieja está con cáncer, y eso me tiene un poco triste, pero ando bien, para lo que soy de loca, ando bien. ¿Te morís de ganas de tenerme como paciente de vuelta, no?</p>
<p>- Hace diez minutos que estoy rezando internamente para que no me pidas un turno!</p>
<p>-Ja, ja, bueno, lo llamo. ¿Qué me dice de la nena?</p>
<p>-Hermosa, y simpática, le felicito: mirá que linda que la vestís.</p>
<p>-Sí, a mis amigas les digo que “la decoro” ja, ja.</p>
<p>Una terapia es el arte de lo posible, es ayudar a que la persona encuentre un rumbo, podemos debatir cuál es la función de un proceso terapéutico por años, si quieren; pero, a mi criterio, lo que se tiene que generar siempre, es que el consultante encuentre un rumbo y  que deje  de andar a la deriva, con eso, sobra.</p>
<p>Este escrito es una mezcla de realidad y ficción tomada de una vieja paciente mía, una tipa bastante genial por cierto, muy divertida: el asunto es que en su condición de peleadora serial, y con su híper demanda, me enseñó mucho. Fue una paciente de mis primeros años de trabajo. No está de más aclarar que absolutamente todos los datos han sido cambiados a los fines de que no haya manera de que se devele la identidad. Y tiene cosas que son ficción, pues es mi tendencia, a ficcionar un poco todo por mi vocación de escritor, pero realmente, el trato, lo esencial de lo que fue  el tratamiento, es tal cual ustedes lo leen.  ¿Qué vida pudo armar Elvira? ¿Buena, mala? ¿Cuáles son los parámetros de salud mental&#8230;de logros esperables&#8230;de formatos de pareja&#8230;de familia, de lo que se puede y de lo que no? Poco importa todo eso: lo importante es que todos nosotros podamos armar una vida con un rumbo y con cierto grado de realización personal, después, &#8211; lo sabemos- los seres humanos somos muy complejos. Luego les sigo contando de nuestra amiga Elvira…</p>
<p>( gracias &#8220;Elvira&#8221; por permitirme sacar algunas cositas de nuestra historia terapéutica)</p>
<p>* Infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Monólogos de la envidia</title>
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		<pubDate>Fri, 29 May 2015 18:57:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>No soporto ver el éxito ajeno, licenciado. No tolero contemplar cómo otros tienen lo que yo anhelo y deseo. Me duele, me siento una infeliz;  me percibo  nada cuando veo que hay gente que ama, que disfruta y goza de lo que yo no puedo tener y gozar.  Eso es lo que me pasa, esa es mi verdad. Estas son mis miserias, me odio por eso: es un sentimiento que me gobierna, y me hace vivir mal; pero se me impone, me toma. Tengo pensamientos destructivos hacia los que tienen lo que yo creo no poder tener.</p>
<p style="text-align: left">La vez pasada observaba a una conocida que tiene un  novio súper  caballero, que la acompaña a todos lados: un tipo potente económicamente, y me llené de odio. Muy probablemente sufra de un profundo complejo de inferioridad, lo sé. Pero poco importa eso. El asunto sigue siendo que yo sigo sin tener lo que el otro tiene.  ¿Seguramente  usted está pensando que soy mala persona no? Si, no hace falta que me lo diga: es lo que ud cree; pero no me condene, no lo soy.<a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/05/envidia.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-405" alt="envidia" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/05/envidia.jpg" width="360" height="240" /></a></p>
<p><span id="more-404"></span>No sé cómo nació este sentimiento en mí, lo  percibo  desde niña: odiaba a una compañerita, la más linda y que tenía mucha personalidad. Envidiaba cada centímetro de su cuerpo, lo que tenía, lo que era, su casa, sus padres, su perro; pero jamás le hice daño ¿cree ud que sí le hice no? ¡Se equivoca! nunca he hecho mal a nadie o&#8230; sí,  quizá un poco: difamar, inventar… o reproducir cosas para  ensuciar a mis envidiados de turno, pero no mucho más que eso. Por otro lado creo que mi vida no es digna de ser envidiada en nada. Mi anterior analista me dijo toda una serie de cosas que jamás entendí sobre mi madre, mi padre;  sobre la dinámica que existía o que ellos habían generado entre mis hermanos y yo. Pero el asunto es que no se me va. He logrado algunas cosas, pero todo…es nada: siempre hay alguien que tiene más que yo, y cuando lo veo, sufro, padezco.</p>
<p>Nunca envidio virtudes, envidio “potencias”,  rasgos o cosas que el otro tiene y que, en definitiva,  son más materiales que espirituales. Quizá sí el amor: ver gente feliz y con cierto equilibrio me da tirria.</p>
<p>Me siento sola: la envidia siempre es en solitario, no es un sentimiento compartido, nadie declara poseerla, no hay mesas redondas con este padecer. Estoy al tanto de que,  en mayor o menor medida,  es un sentimiento negativo que todos tienen. Pero a mí me gobierna, y me hunde en la más profunda de las soledades humanas. Se envidia desde la cripta, licenciado: es siempre un acto vampírico, oscuro, solitario, no se comparte. Otros sentimientos son comunitarios, la ira, el odio: se odia en masa; la envidia no “hace masa”, no se socializa.</p>
<p>Odio fingir ponerme feliz por los logros de los otros, me siento sucia, me vampirizo aún más.  He llegado  -usted creerá que estoy loca- a envidiar a mi mascota. Si,  su vida es serena: mi perro no precisa  proyectos para vivir, sólo come,  juega y me espera. Y no envidia: estoy seguro que no tiene ese sentimiento dentro de sí, y eso… me contamina el vínculo con él.</p>
<p>¿Cree que estoy loca? Bueno, créalo, es su problema, no el mío; yo solo quiero ser escuchada, quiero salir de la soledad, quiero que usted mastique conmigo todo esto, yo ya no puedo metabolizar lo que me pasa.</p>
<p>Le digo todo esto de una. Jamás  en mi vida pude decirle todo esto a alguien; es la primera vez que me decido a salir de la cárcel en la que me ha metido este sentimiento. Quiero exorcizar, sacarme de encima esta calamidad: necesito desterrar de mi alma esta peste que gobierna mis estados de ánimo, quiero ser libre.</p>
<p>Tengo la humana y profunda necesidad de  ponerme contenta con los logros del otro, quiero reírme de verdad con alguien. Ya no me río, sólo hago muecas para fingir alegría, muecas que son como cicatrices, duras, rígidas.</p>
<p>Quiero que usted me explique el por qué  siento que no puedo nada y,  los demás&#8230;pueden todo. Quiero ser una persona normal. ¿Es mucho pedir?  ¿Usted, podrá ayudarme? Seguramente no le interesa mi caso: si, dígamelo, dele, condéneme usted también como lo hace mi enemigo interno;  hágalo, no siga con esta farsa de escucharme y comprenderme.</p>
<p>Seguramente usted está pensando que lo mío no tiene arreglo, pues póngalo en palabras, no sea canalla: estoy preparada para todo, váyase al diablo. Poco me importo lo que ud crea sabe.</p>
<p>Le hago una pregunta: ¿usted me ve linda mujer? No, mejor no, deje, no me responda, seguramente ve un monstruo lleno de odio. Probablemente usted tiene una vida feliz, llena de equilibrio y de afecto ¿es posible que yo a ud no lo envidie? ¿Qué opina? Viniendo para aquí pensaba que quizá mi cura es construir un primer vínculo en donde yo no experimente este sentimiento. ¿Qué opina? Bueno, de todas maneras lo tengo que dejar, tengo que llevar a mi hija al club. Lo llamo, gracias por escucharme, me voy mejor ¿quizá todo esto no es tan grave no? ¿Usted qué piensa?</p>
<p>Noelia se levanta y, antes de llegar a la puerta, me muestra una foto carnet que estaba en su billetera:</p>
<p>- Esta es mi hija, Sofía, dígame ¿no es un sol?</p>
<p>- Si sí, muy linda niña, y tiene mirada intensa, inteligente; como la suya Noelia.</p>
<p>– ah muchas gracias, me voy más aliviada. Si quiere vuelvo, tengo mucho para contarle. ¿Quiere que vuelva?  Lo dudo. De todas maneras yo creo que mi caso le va a sumar mucho a usted, pero es su decisión, cualquier cosa espero su llamado.</p>
<p>Fin de sesión.(relato inspirado en historias de consultorio)</p>
<p>* Infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones.</p>
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		<title>La violencia femicida</title>
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		<pubDate>Fri, 15 May 2015 14:55:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>¿Saben qué? En cuestiones de violencia de género, no puedo decirles nada que ya no hayan leído o escuchado. Hoy prefiero hablarles como persona, desde la impotencia que siento como ciudadano cuando me levanto a la mañana y, al leer los  diarios, me entero de casos como el de Lola, Chiara, Ángeles y tantas otras. Pibas con todo por delante, llenas de vida, pero que un día -un verdugo de turno- las toma como si fueran un objeto, y las retira del mundo como si nada. ¿Cómo puede ser? ¿Cómo alguien puede hacer algo así? Repetimos hasta la locura. Y lo hacemos pensando en esas niñas adolescentes, en sus padres: tratamos de no imaginar lo que pudieron ser sus horas finales; nos identificamos con esos padres desgarrados de dolor e impotencia. Pensamos en nuestros hijos, nietos, en nuestros sobrinos, hermanos: nos vienen a la mente sus cartitas, sus cuerpos, el vínculo que tenemos con cada uno de ellos.<a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/05/femicidio.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-395" alt="femicidio" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/05/femicidio.jpg" width="320" height="310" /></a><span id="more-394"></span></p>
<p>Y seguimos reflexionando sobre la crueldad del ser humano, en la falta de justicia. Y los crueles, los sádicos,  los psicópatas que “entran y salen”…y que en una de esas salidas… van… y se llevan vidas ajenas. Y sabemos que entre ese grupo tan particular de personas que se dedican a destruir la sociedad, hay una conducta imitativa, hay contagio: hay “causa común”…y al adolecer de una justica legítima,  al no funcionar los resortes institucionales que regulan la violencia y la criminalidad…siguen matando…tranquilamente, total… “no pasa nada”. Sin premios y castigos justos, ninguna sociedad ha funcionado a lo largo de la historia.  Porque la justicia es lenta, pero  los depredadores son un rayo: son un instante, y esas chicas se van en ese instante.</p>
<p>Sabemos y decimos con los nuestros: “ya tenían  antecedentes, ya había denuncias por violencia, por abuso, por intento de homicidio&#8230;” pero la prevención no funcionó y ya es tarde. Y no podemos entender, “no entramos en razón”, no queremos entrar en razón, no nos cabe nada. Nos angustiamos pero…tenemos que ir al trabajo, hay que llevar a los  hijos al colegio, o ir a esa cena con amigos, o al partido esta noche, o a la fábrica: el mundo sigue traccionando y hay que seguir viviendo.</p>
<p>Y no hay reacción de los jueces, los fiscales, y la sociedad se inunda de garantistas extremos que hablan pavadas y no tienen sentimientos, son reptiles sin emociones, burócratas, teóricos que ponen una firma y liberan al verdugo de la próxima víctima. ¿Saben qué? Son unos canallas, están hechos de la misma sustancia que los depredadores, la empatía la tiene con los victimarios, y no con los inocentes, con las víctimas.</p>
<p>Y cómo mecanismo de defensa, para no hundirnos en el desencanto y la impotencia y el escepticismo, seguimos para adelante: amando, cenando, jugando con nuestros hijos, charlando con amigos. Es que para no ser “tomados” por el dolor y el pesimismo, decidimos seguir honrando la vida: la vida como experiencia, como asunto que hay que valorar y enseñar a que se valore. Y metemos nuestro voto en las urnas, casi como niños, que esperan un premio. Tratamos de elegir a alguien que, entre otras cosas, se ocupe de evitar la violencia: si, es tarea nuestra,  esa, claro: pero precisamos de las instituciones, pues nuestros hijos están, son y andan por el mundo. Y los políticos, en su mayoría, sin empatía, no manifiestan dolor: los vemos hablar y hablar sobre internas partidarias, asuntos menores, y poco de las cosas en donde va la vida. Y así es el astado estado actual de cosas: si no nos ocupamos de esto en serio, vamos hacia ser Honduras, México, en donde mueren miles de mujeres, niños y adolescentes producto de los violentos. La psicopatía, queridos lectores  -entendámoslo de una vez-  no es una patología, es un “modo de ser”, los tipos no están enfermos y hay que “curarlos”, la pasan bien. Por sus tres minutos de satisfacción narcisista y homicida,  destruyen una vida, y la de decenas de víctimas colaterales. Cárcel efectiva de por vida, no tenemos otra opción. El psicópata, el depredador franco, sale, y repite conducta, ¿lo digo yo? No: lo dice la realidad, la estadística, lo dicen nuestros muertos.</p>
<p>A mí, a esta altura, me gusta hablar de violencia: ni de género, ni infantil, ni nada: violencia, crueldad, a secas.</p>
<p>El gran remedio para todo este asunto es hacer, cado uno, lo que corresponda. Generar conciencia en casa, con los vecinos, en la escuela de los hijos: proponer que se hagan charlas sobre la violencia ya desde los primeros años. Tenemos que lograr que las nuevas generaciones rechacen la violencia y la crueldad en cualquiera de sus formas. Con educación, con talleres, con juegos de roles,  se crea conciencia y se logra que los chicos construyan empatía y deseen el bien común. Y educar en el arte del amor  y  la ternura como sustancia vital y reparadora de todo aquello que daña. Y enseñar a tratar bien, desde el ejemplo: somos humanos, todos podemos tener algún mal modo, algún trato cuestionable para con otro. Pero lo central es verlo, pedir disculpas, tratar de modificarlo. La violencia, la agresión, el sadismo está en nosotros, es parte del “Ser Humano”: la historia lo muestra,  pero lo podemos debilitar y  ser lo suficientemente buenas personas para no joder a nadie;  sabiendo que cierta dosis de capacidad de agresión, para responder al maltrato, para defender una postura, para ganar un partido de tenis, es necesaria.  Este estado de cosas es el resultado directo de la ausencia de los gobiernos en políticas específicas y  leyes mejores en  criminalidad y delito.  Uno, como psicólogo, como persona que trabaja con el dolor, con el desamparo que genera la injusticia, a veces, les juro, no sabe qué decir. Están las herramientas, decenas, todas para reparar y lograr que la gente siga viviendo lo mejor que pueda con lo que le tocó, pero siempre somos ortopedistas del desgarro que dejan estos episodios en una persona.</p>
<p>Ahora la sociedad, no los políticos, los fiscales, los jueces, está reaccionando. En los próximos días tenemos una marcha  de la que sugiero participar. Cada uno, cada día, puede aportar algo para que esto se detenga, ese es mi deseo.</p>
<p>* Infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones.</p>
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		<title>Identidad de género: reflexión</title>
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		<pubDate>Fri, 08 May 2015 15:06:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No hace mucho tiempo, miles mujeres en el mundo empezaban a luchar por la igualdad entre los géneros. Peleaban por sus derechos, por nuevas leyes, en las diferentes instituciones por donde transitaban. Se ha logrado bastante, falta: aún tenemos muchos flagelos sociales que están sostenidos desde cuestiones de género: pero estamos mejor, la meta anhelada... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/05/08/identidad-de-genero-reflexion/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left">No hace mucho tiempo, miles mujeres en el mundo empezaban a luchar por la igualdad entre los géneros. Peleaban por sus derechos, por nuevas leyes, en las diferentes instituciones por donde transitaban. Se ha logrado bastante, falta: aún tenemos muchos flagelos sociales que están sostenidos desde cuestiones de género: pero estamos mejor, la meta anhelada está cada vez más cerca. Las cosas llevan su tiempo en este tipo de transformaciones, son miles de años de desigualdad, eso no se da vuelta fácilmente.  El mundo tracciona así. Nosotros mismos -pensemos- lo que nos cuesta hacer cambios, el tiempo que lleva, todo es muy lento.<a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/05/genero.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-388" alt="genero" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/05/genero.jpg" width="462" height="260" /></a></p>
<p><span id="more-387"></span>Ahora bien, algunas de aquellas luchadoras, en su momento, tomaban caminos destructivos socialmente; pues consideraban que para lograr algo, tenían que ir “contra los hombres”, contra el género opuesto, contra el mundo: como lo hacen los adolescentes, que  para diferenciarse y ser ellos mismos van “contra”… lo que sea.  Pero lo importante es que así surgieron las versiones más violentas del feminismo, en donde todo era resentimiento y reacciones desmedidas. Para quien escribe, cualquier forma de feminismo o machismo  -leve, moderado o severo-  no aporta nada, como cualquier “ismo”;  son posiciones dogmáticas, fundamentalistas: y todo eso limita el pensamiento, lo empobrece, y genera violencia social.</p>
<p>Con la cuestión de la identidad de género, mucha gente está volviendo a confundir el camino, como lo hicieron en su momento algunas feministas. A ver: considero  que una parte importante de la población mundial ya  acepta y entiende a las personas que han elegido un género diferente al que dicta su anatomía: la gente está empezando a comprender el sufrimiento, el maltrato, la discriminación, el hostigamiento y la crueldad que ha  gatillado siempre “el diferente” en estas cuestiones , pero es más, extendamos esto a otras áreas; a personas que tienen prácticas sexuales no convencionales,  o una religión diferente a la de uno, o color,  nacionalidad, etc. ; los seres humanos somos <i>heterofóbicos</i>,  rechazamos, agredimos, atacamos y tenemos cierta “fobia” a “todo lo hetero” (diferente): y considero que tenemos que rechazar siempre cualquier tipo de crueldad, de prejuicio, o mal trato, son  la gran peste de la humanidad. Por eso a mí, a esta altura, ni siquiera me cabe ya hablar de violencia de género, de violencia infantil: prefiero hablar de violencia a secas, en cualquiera de sus formas, todo destructivo para el tejido social. Por supuesto, los movimientos en la historia siempre tienen algo de pendular,  fueron muchos años de discriminación, maltrato y exclusión; pero nada justifica la violencia ni la falta de razón para abordar estos temas.</p>
<p>En general somos naturalmente violentos, hacia el planeta, con  los animales, con el otro. Es así, lo regulamos vía contrato social, pero “eso letal”&#8230;está dentro nuestro; como también -por supuesto-  podemos amar y bien tratar, ser solidarios, ser generosos, compartir amistad…y decenas de cosas buenas. Es una lucha de fuerzas el asunto, a nivel social e individual. En función de cómo cada uno haya sido criado,  y de las posibilidades que a cada quien le hayan tocado, es  que somos más destructivos que constructivos, y viceversa.</p>
<p>Volviendo a nuestro tema: tengo la impresión de que muchos de los que están luchando por esos  derechos, están tornándose personas intolerantes, con reacciones muy desmedidas ante cualquier situación. La ansiedad, las malas maneras, la falta de grandeza para entender que los procesos sociales (lo muestra la historia) llevan su tiempo, la prisa: el querer que sea  “todo ya”&#8230;no suma y es, por sobre todo, una posición infantil, o por lo menos, inmadura: nada es “todo ya”. Los niños quieren “todo ya”, sí, pero los padres vamos educando en que eso no es posible en el mundo real. Porque toda esta frecuencia espantosa de escraches públicos, de ataques, de cyberbullyn a personas que se equivocan en un artículo o palabra; o las reacciones violentas cuando alguien dice  algo que no es lo que los fanáticos quieren escuchar…sólo está  destruyendo la fuerza transformadora de una sociedad, y se están empobreciendo todos los debates públicos sobre este tema. No se está pensando.</p>
<p>Cierta vez,  una chica travesti me dijo algunas cosas piolas que me terminaron de confirmar en mis posiciones: que lo anatómico no determine la identidad de género, no significa que la anatomía no exista. Esta paciente me decía que ella estaba orgullosa de sus genitales masculinos, y de poder usarlos como lo que eran  más allá de que ella siempre había respirado la realidad desde una posición femenina, como mujer; y que se sentía mujer, ¿se entiende? Ella también me comentaba que la ley  ya le permitía ser, decirse,  circular por las instituciones y tener derecho a ser nombrada y a presentarse como mujer, pero (textual) &#8211; Gervasio, no soy tonta, no puedo tener hijos  por vía biológica, no tengo ovarios, mis pechos son de goma, si no me hago “la definitiva” soy un oso, soy un “como sí”, me siento mujer, y ahora, con la ley, soy  más feliz, ahora soy yo-. Esto me lo decía con humor, era una persona muy inteligente y de una gran lucidez; muy sufrida: obviamente había sido objeto durante toda su infancia y adolescencia de muchísimo maltrato, nuestro trabajo estaba muy orientado a curarla de ese pasado de tormento. Pero lo más  interesante es que quizá, otra persona, de sus mismas características, nos podría  decir otra cosa: como que quiere sacarse los genitales…o puede estar peleada con sus rasgos anatómicos masculinos, en fin, hay muchas variables en cómo cada  quien vive estas cuestiones.</p>
<p>Lo que quiero decir es que hoy, los salvajes de la palabra, los escrachadores, los nuevos fundamentalistas, están haciendo lo que en su momento hicieron las  feministas virulentas: reaccionar, agredir e ir&#8230;contra todo, y eso genera sólo ruptura, obturación de la palabra, violencia y resentimiento. Y, compañeros, querer ser políticamente correctos, “progres”, se nota, se ve: y les digo más, muchas personas, por sobre todos periodistas y gente del medio, están con miedo de criticar algún punto sobre todo esto; temen que las diferentes comunidades que luchan por estos temas les salten al cuello. La vez pasada, una persona me decía: &#8211; yo también considero que a un niño de seis años no se le puede dar un cambio de género, pero mirá: cada vez que hablo, me atacan, no toco más  el tema puntual. Y así muchos: con las cuestiones de género decenas de personas están tomando ese camino,  se los aseguro, o no hablan o dicen cosas que realmente no piensan ni sienten.</p>
<p>Intergénero, transgérero, intersexualidad, homosexualidad, gay, bisexualidad, lesbianismo, travesti, trasnsexualidad…gente: las diferencias, las formas correctas de ir nombrando las cosas; el hecho de que se está incorporando todo un nuevo mundo simbólico&#8230;lleva tiempo de metabolizar. Y, les digo,  toda esa nueva “wikipedia” de rótulos y nombres nuevos”, a mí, me importan poco. Como psicólogo y comunicador de medios, lo tengo que aprender, si claro: uno tiene que informar, pero son nada para mí. Yo no pienso la realidad con rótulos, ni tampoco las personas que son “diferentes” se hacen tanto problema por eso. Viven su vida y listo. La ley está, sí, ya llegó: pero si ustedes ven la historia del hombre sobre la tierra, primero viene y se instala la norma, y luego nos vamos adaptando a ella.</p>
<p>Paciencia, no pasa nada, es poca la gente que va en contra de los cambios de paradigma. El mundo está cambiando, la institución familia está mutando, se está metamorfoseando. Ya hay variables. Pero no podemos seguir con este grado de violencia ante estos asuntos, desde allí, no se construye, nada. Yo trabajo y he trabajado los últimos 15 años con decenas de personas con diversas identidades,  cerradas, mixtas, homo, trans… lo que se les ocurra. Me considero un estudioso de lo que pasa por la cabeza  las personas (de hecho es mi vocación)  y, desde mi práctica profesional,  me dedico a dar herramientas para que estas personas superen la “mirada del otro” y tengan una vida como la de cualquiera; y creo, realmente, que no tengo ningún prejuicio. Pero, por ejemplo,  estoy taxativamente en contra  de que se le cambie un DNI a un nene de seis años. Me parece un acto de profunda violencia hacia un niño, hacia la infancia en general, y de un profundo desconocimiento de lo que son las capacidades, las posibilidades emocionales, cognitivas y subjetivas que puede tener un niño de, por ejemplo, cinco años. Hacer algo así, es pensar a un niño desde una lógica de  adulto.  ¿Eso me hace retrogrado? ¿Cerrado? ¿Homofóbico? No, eso me hace pensante, y tengo al menos, trescientas razones (teóricas y prácticas) para argumentar el por qué considero que eso es un acto casi infanticida.</p>
<p>Por supuesto que no lo puedo explicar en un minuto  en un programa de tv, pero lo intento cada vez que surge el tema. Y lo digo, en los medios, en las charlas de café, en mi consultorio cuando he tenido algún caso. Y sí, vienen agresiones, que por supuesto siguen de largo, porque la infancia, queridos, es sagrada, y siempre tenemos que tomar posición cuando consideramos que se la daña.  Brevemente: en esos casos, deciden los padres, o el estado, que da el cambio de identidad, pero nunca el niño, pues no está en condiciones para hacerlo.  Pero, sin embargo, un grupo de personas, en teoría pensantes, ha dado ese DNI. ¿Por qué ocurrió esto? Por el fanatismo, por la pasión desmedida que nubla siempre la razón y genera excesos destructivos, por un puñado de militantes que se dogmatizaron y se olvidaron <i>de lo que es un niño</i>. Y así las cosas. Seamos libres, lo demás nada importa… decía San Martin. Si claro, pero ser libres es cuidar las formas, es hablarnos bien, es  decir el contenido de nuestro mensaje de buena manera, porque si no, lo que queda, es la mala forma, el mal modo, y no el contenido de lo que decimos. Y  considero que todo este clima de tensión y crispación, está haciendo retroceder este sano debate y los avances de la sociedad en estos temas. Así es nuestro querido país, siempre pirotecnia, siempre una lucha feroz entre “la razón” y “la pasión”. Eso está bueno algunas veces, pero es lo mejor y, muchas veces (como en este caso) lo peor de los argentinos.</p>
<p>* Infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones.</p>
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		<title>Cuando el pasado nos gobierna&#8230;</title>
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		<pubDate>Fri, 01 May 2015 20:51:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El odio, el enojo o resentimiento hacia personas que  han formaron parte de nuestra vida, nos consume hermosa energía psíquica que no podemos usar para otras actividades o para rearmar nuestro presente y  futuro. Es común que tras separaciones o rupturas, las personas se queden enganchadas desde la bronca o resentimiento. Más allá de que... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/05/01/cuando-el-pasado-nos-gobierna/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El odio, el enojo o resentimiento hacia personas que  han formaron parte de nuestra vida, nos consume hermosa energía psíquica que no podemos usar para otras actividades o para rearmar nuestro presente y  futuro.</p>
<p>Es común que tras separaciones o rupturas, las personas se queden enganchadas desde la bronca o resentimiento. Más allá de que existan razones válidas para ciertos enojos, e independientemente de que, en un primer momento, esos “enconos”  puedan ser condición necesaria para comenzar un proceso de ruptura y encarar un duelo vincular; si nos quedamos en esa baldosa, la mente nos consume,  termina siendo vampírica la cosa, nos consume, nos saca; nos chupa vitalidad y nos priva de poder volver la  página y rearmar nuestra existencia.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/05/sonia-tiempo-lineal.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-384" alt="sonia-tiempo-lineal" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/05/sonia-tiempo-lineal.jpg" width="224" height="210" /></a><span id="more-383"></span></p>
<p>En el territorio del amor, toda ruptura o separación es dificil (haya sido bueno o malo el vínculo) y ni hablar si hay hijos. Pero nos queda el arte de la ética, el de hacer una autoevaluación sobre el cómo hemos actuado nosotros… con ese otro. Las pasiones negativas (el odio, la envidia, los celos etc) son “estados del alma” que los seres humanos tenemos, es así. Pero tenemos que ser astutos, ponernos  más allá de esas tendencias que tienden a gobernarnos  y tratar de debilitar esos “estados” y así poder rearmar la vida amorosa.</p>
<p>Hay hombres y mujeres que aman a varias personas a lo largo de su vida, y hasta tienen hijos con distintas parejas; otros la viven  sólo con una persona, son formas, todas válidas. No gastemos energía en enojos neuróticos, son balas perdidas: pongámosla en “el arte de rearmar otra vida” habiendo aprendido de nuestra experiencia. Hay que transitar el dolor, no apurarse si: pero con odios y rencores muy activos no podemos encarar ni siquiera el dolor, hablo de un dolor sano, productivo, que nos lleve a un aprendizaje.  Hoy solo quería acercarles esta pequeña reflexión, esta semana en el consultorio vi y trabajé mucho este tema. Quedémonos en el pasado para aprender de él, no para empantanar nuestro presente.</p>
<p>* Infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones.</p>
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		<title>Niños atrapados en la irresponsabilidad adulta</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Apr 2015 11:40:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En el amor hay conflictos, siempre. Y ni hablar cuando hablamos del amor de pareja. Es lo más lindo de la vida, sí, pero allí donde se desatan pasiones, donde hay sexualidad directa, en donde hay proyectos, siempre va a haber dificultades; es inherente al ser humano. La unión de dos personas es el ensamble... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/04/24/ninos-atrapados-en-la-irresponsabilidad-adulta/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En el amor hay conflictos, siempre. Y ni hablar cuando hablamos del amor de pareja. Es lo más lindo de la vida, sí, pero allí donde se desatan pasiones, donde hay sexualidad directa, en donde hay proyectos, siempre va a haber dificultades; es inherente al ser humano. La unión de dos personas es el ensamble de dos historias, de dos tribus, con códigos diferentes, con valores y formas disímiles. Las tensiones aparecen. Pero casualmente, en ir superando esas tensiones y conflictos del amor, es que vamos aprendiendo a amar, comprendiendo que no es algo ideal todo ese mundo. Pero más allá de esto que digo, hay amores que son destructivos, enfermos, que se sostienen sólo en la complementariedad de lo peor de cada uno de los sujetos que integran esa pareja: vínculos que están “vivos” sólo por estar vibrando en el conflicto, en la  agresión y descalificación, en las idas y  vueltas… “Y bueno, cada uno hace lo que puede”, dicen por ahí. Es cierto, pero cuando hay hijos…</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/04/niñossss.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-379" alt="niñossss" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/04/niñossss.jpg" width="347" height="145" /></a><span id="more-378"></span></p>
<p>Cuando hay hijos todo -pero absolutamente todo- tiene que repensarse, resinificarse; porque todo lo que hacemos o dejamos de hacer va a influir sobre esas personitas que están en proceso de construcción de su mundo biológico y anímico.</p>
<p>Ser padres responsables es entender que la salud mental de nuestros hijos está por sobre nuestro narcisismo, nuestros enojos, odios rencores, despechos. Somos humanos, naturalmente podemos experimentar esos sentimientos pero, casualmente, ser responsables como padres es entender que no podemos trasladar eso a nuestros hijos. Los niños están a nuestro cuidado, no pueden decidir por sí mismos dónde estar, qué escuchar, qué ver, qué modelos seguir… Siguen e imprimen en sus psiquismos lo que ven en nosotros.</p>
<p>Nuestra tarea es preservarlos de todas las pasiones que puedan desatarse en el territorio de una ruptura, de una separación, de un conflicto transitorio de pareja. Tenemos que hacer el mayor esfuerzo (el mayor) en cuidarlos de eso. Los niños no tienen y no deben ser un instrumento de nuestro odio, no tienen que tomar partido de uno u otro progenitor en un conflicto, no tienen que presenciar (o escuchar) el maltrato, la violencia y los límites que se puedan llegar cruzar producto del odio. Si hay niños, tenemos que hacer un esfuerzo desmedido por poder controlar esas pasiones y no trasladárselas a ellos. Esto es así, sin debate, no todo es relativo, esto tiene que ser así: hay que reducir lo más que se pueda todo eso, siempre. Hacer el mayor esfuerzo para que eso no ocurra por que produce daño, “corta la bocha”, como dicen por allí.</p>
<p>Los niños no tienen el capital simbólico ni la madurez emocional para metabolizar, significar y entender eso que ven o que sienten, todo eso no se va a poder inscribir sanamente ni entender y, por ende, va a ser traumático siempre. Porque los niños cuando ven violencia o reciben violencia directa (en cualquiera de sus formas), no pueden comprenderlo: se llenan de terror, no pueden defenderse, no quieren “traicionar” a ningunos de los dos padres,  sienten que tienen que tomar partido por el “aparentemente” más débil,  pero su la vez, quieren mantenerse neutrales, pues no quieren perder el amor de ninguno de los dos. Ni de los familiares implicados en las escenas familiares. En la mente infantil, esos debates generan enormes angustias y síntomas, es una situación realmente insoportable y confusa para ellos.</p>
<p>Entonces: los niños captan todo, desde bebes ya todo. Que no lo puedan poner en palabras, no significa que no “sepan” lo que ocurre. Lo expresan en síntomas, en sus dibujos, en sus juegos, lo saben,  por más que no lo puedan verbalizar. Aparte, y fundamentalmente, todo eso va a traer enormes dificultades en la vida adulta.</p>
<p>Por otro lado, no olvidemos: los niños tienen sus derechos, y ni hablar , por ejemplo, en cuestiones de identidad. Yo les aseguro, si ustedes le preguntan a un niño de uno, dos, cinco años, si quiere que se sepa públicamente  acerca de la incertidumbre que hay con respecto a saber de quién es hijo, el niño diría: -“no, prefiero que eso quede en el ámbito de lo familiar, de lo privado, y no que se haga público”. Sin duda que respondería eso. Por supuesto que también tiene derecho de saber quién es su padre biológico y del corazón, pero el derecho a que eso quede en el ámbito intrafamiliar es tan fundamental como el otro. Pero es más: tiene el derecho -lo digo en el territorio simbólico y legal- a que así sea; pero ese derecho lo tenemos que hacer valer los adultos que muchas veces somos, casualmente, quienes lo publicamos en todos lados.</p>
<p>Ese niño circula y seguirá circulando por un mundo muchas veces cruel con ese tipo de información, un mundo en donde todos van a saber algo de él que él no sabe o simplemente él no va a saber lo que la gente sabe de él. Y eso es injusto e inaceptable. Por amor, por los derechos civiles del niño, es un gran atropello de parte de los adultos dar a conocer ciertas cosas de una persona, un niño en este caso.</p>
<p>Una pavada para muchos quizá: hace mucho tiempo, estando con una gente amiga -éramos seis personas-, una mamá en un momento dice, delante de su hijo de ocho años: &#8211; Bueno, ahora estamos con el tema de que -y mira a su hijo- Miguel se está haciendo pis en la cama. El niño se puso colorado, se sentía avergonzado de que eso se diga públicamente. Fue sutil el asunto, pero el niño se incomodó. Bueno, es nada en relación a todas las cosas que veníamos mencionando, pero ¿saben qué? El niño tiene derecho de que eso quede en el territorio intrafamiliar, más los médicos o psicólogos tratantes si los hay. Uno puede contar eso a los amigos, a los seres queridos, uno habla de los hijos siempre, de lo que les pasa,  no hay cosa más linda; pero ese tipo de información, no delante del niño en público.</p>
<p>Pero volviendo al tema: los adultos podemos volver de ciertas cosas, hasta tenemos derecho a destruirnos la vida si queremos ¿Por qué no? pero ellos no pueden decidir, no pueden “hacer con eso” que sucede, no pueden defenderse. No naturalicemos la crueldad hacia los niños, somos humanos, podemos cometer un error tomados por el odio y los enojos, pero si es así, reparemos y apréndanos de la experiencia, y no repitamos conductas que los dañan.</p>
<p>No planteo una vida intrafamiliar en donde todo sea color de rosa, el mundo no es eso: los niños pueden presenciar esas peleas cotidianas e inofensivas del amor adulto, lo que taxativamente no pueden presenciar es el odio, la mala leche, la venganza&#8230; Esos sentimientos son la gran peste pandémica del mundo, no se los tenemos que enseñar, eso destruye, jamás construye.</p>
<p>Seamos cuidadosos. Los niños son ellos mismos, pero también son el futuro, son “nosotros en el mundo cuando ya no estemos”. Antes de trasladarles el odio, el rencor, de hacerles daño con relatos culpabilizadores,  “con todo lo que hice por vos y ahora apoyas a tu padre”, o de ponerlos como instrumentos del odio o ventilar algo sobre su intimidad, mirémoslos a los ojos, miremos la cara de nuestros hijos, la transparencia de su mirada, no saben qué carajo hacer con todo eso, con esa toxicidad que a veces tenemos los adultos, no lo pueden elaborar,  sólo enfermar y limitarse la vida. Despertemos, hay muchas formas de maltrato hacia ellos, los niños primero, siempre. Veo mucha violencia hacia la infancia últimamente, tema que debe preocuparnos de verdad.</p>
<p>* Infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones.</p>
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