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	<title>#HerramientasPsicologicas &#187; crueldad</title>
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		<title>Niños atrapados en la irresponsabilidad adulta</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Apr 2015 11:40:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En el amor hay conflictos, siempre. Y ni hablar cuando hablamos del amor de pareja. Es lo más lindo de la vida, sí, pero allí donde se desatan pasiones, donde hay sexualidad directa, en donde hay proyectos, siempre va a haber dificultades; es inherente al ser humano. La unión de dos personas es el ensamble... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/04/24/ninos-atrapados-en-la-irresponsabilidad-adulta/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En el amor hay conflictos, siempre. Y ni hablar cuando hablamos del amor de pareja. Es lo más lindo de la vida, sí, pero allí donde se desatan pasiones, donde hay sexualidad directa, en donde hay proyectos, siempre va a haber dificultades; es inherente al ser humano. La unión de dos personas es el ensamble de dos historias, de dos tribus, con códigos diferentes, con valores y formas disímiles. Las tensiones aparecen. Pero casualmente, en ir superando esas tensiones y conflictos del amor, es que vamos aprendiendo a amar, comprendiendo que no es algo ideal todo ese mundo. Pero más allá de esto que digo, hay amores que son destructivos, enfermos, que se sostienen sólo en la complementariedad de lo peor de cada uno de los sujetos que integran esa pareja: vínculos que están “vivos” sólo por estar vibrando en el conflicto, en la  agresión y descalificación, en las idas y  vueltas… “Y bueno, cada uno hace lo que puede”, dicen por ahí. Es cierto, pero cuando hay hijos…</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/04/niñossss.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-379" alt="niñossss" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/04/niñossss.jpg" width="347" height="145" /></a><span id="more-378"></span></p>
<p>Cuando hay hijos todo -pero absolutamente todo- tiene que repensarse, resinificarse; porque todo lo que hacemos o dejamos de hacer va a influir sobre esas personitas que están en proceso de construcción de su mundo biológico y anímico.</p>
<p>Ser padres responsables es entender que la salud mental de nuestros hijos está por sobre nuestro narcisismo, nuestros enojos, odios rencores, despechos. Somos humanos, naturalmente podemos experimentar esos sentimientos pero, casualmente, ser responsables como padres es entender que no podemos trasladar eso a nuestros hijos. Los niños están a nuestro cuidado, no pueden decidir por sí mismos dónde estar, qué escuchar, qué ver, qué modelos seguir… Siguen e imprimen en sus psiquismos lo que ven en nosotros.</p>
<p>Nuestra tarea es preservarlos de todas las pasiones que puedan desatarse en el territorio de una ruptura, de una separación, de un conflicto transitorio de pareja. Tenemos que hacer el mayor esfuerzo (el mayor) en cuidarlos de eso. Los niños no tienen y no deben ser un instrumento de nuestro odio, no tienen que tomar partido de uno u otro progenitor en un conflicto, no tienen que presenciar (o escuchar) el maltrato, la violencia y los límites que se puedan llegar cruzar producto del odio. Si hay niños, tenemos que hacer un esfuerzo desmedido por poder controlar esas pasiones y no trasladárselas a ellos. Esto es así, sin debate, no todo es relativo, esto tiene que ser así: hay que reducir lo más que se pueda todo eso, siempre. Hacer el mayor esfuerzo para que eso no ocurra por que produce daño, “corta la bocha”, como dicen por allí.</p>
<p>Los niños no tienen el capital simbólico ni la madurez emocional para metabolizar, significar y entender eso que ven o que sienten, todo eso no se va a poder inscribir sanamente ni entender y, por ende, va a ser traumático siempre. Porque los niños cuando ven violencia o reciben violencia directa (en cualquiera de sus formas), no pueden comprenderlo: se llenan de terror, no pueden defenderse, no quieren “traicionar” a ningunos de los dos padres,  sienten que tienen que tomar partido por el “aparentemente” más débil,  pero su la vez, quieren mantenerse neutrales, pues no quieren perder el amor de ninguno de los dos. Ni de los familiares implicados en las escenas familiares. En la mente infantil, esos debates generan enormes angustias y síntomas, es una situación realmente insoportable y confusa para ellos.</p>
<p>Entonces: los niños captan todo, desde bebes ya todo. Que no lo puedan poner en palabras, no significa que no “sepan” lo que ocurre. Lo expresan en síntomas, en sus dibujos, en sus juegos, lo saben,  por más que no lo puedan verbalizar. Aparte, y fundamentalmente, todo eso va a traer enormes dificultades en la vida adulta.</p>
<p>Por otro lado, no olvidemos: los niños tienen sus derechos, y ni hablar , por ejemplo, en cuestiones de identidad. Yo les aseguro, si ustedes le preguntan a un niño de uno, dos, cinco años, si quiere que se sepa públicamente  acerca de la incertidumbre que hay con respecto a saber de quién es hijo, el niño diría: -“no, prefiero que eso quede en el ámbito de lo familiar, de lo privado, y no que se haga público”. Sin duda que respondería eso. Por supuesto que también tiene derecho de saber quién es su padre biológico y del corazón, pero el derecho a que eso quede en el ámbito intrafamiliar es tan fundamental como el otro. Pero es más: tiene el derecho -lo digo en el territorio simbólico y legal- a que así sea; pero ese derecho lo tenemos que hacer valer los adultos que muchas veces somos, casualmente, quienes lo publicamos en todos lados.</p>
<p>Ese niño circula y seguirá circulando por un mundo muchas veces cruel con ese tipo de información, un mundo en donde todos van a saber algo de él que él no sabe o simplemente él no va a saber lo que la gente sabe de él. Y eso es injusto e inaceptable. Por amor, por los derechos civiles del niño, es un gran atropello de parte de los adultos dar a conocer ciertas cosas de una persona, un niño en este caso.</p>
<p>Una pavada para muchos quizá: hace mucho tiempo, estando con una gente amiga -éramos seis personas-, una mamá en un momento dice, delante de su hijo de ocho años: &#8211; Bueno, ahora estamos con el tema de que -y mira a su hijo- Miguel se está haciendo pis en la cama. El niño se puso colorado, se sentía avergonzado de que eso se diga públicamente. Fue sutil el asunto, pero el niño se incomodó. Bueno, es nada en relación a todas las cosas que veníamos mencionando, pero ¿saben qué? El niño tiene derecho de que eso quede en el territorio intrafamiliar, más los médicos o psicólogos tratantes si los hay. Uno puede contar eso a los amigos, a los seres queridos, uno habla de los hijos siempre, de lo que les pasa,  no hay cosa más linda; pero ese tipo de información, no delante del niño en público.</p>
<p>Pero volviendo al tema: los adultos podemos volver de ciertas cosas, hasta tenemos derecho a destruirnos la vida si queremos ¿Por qué no? pero ellos no pueden decidir, no pueden “hacer con eso” que sucede, no pueden defenderse. No naturalicemos la crueldad hacia los niños, somos humanos, podemos cometer un error tomados por el odio y los enojos, pero si es así, reparemos y apréndanos de la experiencia, y no repitamos conductas que los dañan.</p>
<p>No planteo una vida intrafamiliar en donde todo sea color de rosa, el mundo no es eso: los niños pueden presenciar esas peleas cotidianas e inofensivas del amor adulto, lo que taxativamente no pueden presenciar es el odio, la mala leche, la venganza&#8230; Esos sentimientos son la gran peste pandémica del mundo, no se los tenemos que enseñar, eso destruye, jamás construye.</p>
<p>Seamos cuidadosos. Los niños son ellos mismos, pero también son el futuro, son “nosotros en el mundo cuando ya no estemos”. Antes de trasladarles el odio, el rencor, de hacerles daño con relatos culpabilizadores,  “con todo lo que hice por vos y ahora apoyas a tu padre”, o de ponerlos como instrumentos del odio o ventilar algo sobre su intimidad, mirémoslos a los ojos, miremos la cara de nuestros hijos, la transparencia de su mirada, no saben qué carajo hacer con todo eso, con esa toxicidad que a veces tenemos los adultos, no lo pueden elaborar,  sólo enfermar y limitarse la vida. Despertemos, hay muchas formas de maltrato hacia ellos, los niños primero, siempre. Veo mucha violencia hacia la infancia últimamente, tema que debe preocuparnos de verdad.</p>
<p>* Infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones.</p>
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		<title>50 sombras de fantasía: la tierra prometida</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Feb 2015 18:57:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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		<description><![CDATA[                                                  “La crueldad lejos de ser un vicio es el primer sentimiento que imprime en nosotros la naturaleza”  Marques De Sade. Todos tenemos sombras, zonas oscuras, lados “B”, muchas veces no... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/02/13/50-sombras-de-fantasiala-tierra-prometida/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><i>                                                  “La crueldad lejos de ser un vicio es el primer sentimiento que imprime en nosotros la naturaleza</i>”  Marques De Sade.</p>
<p>Todos tenemos sombras, zonas oscuras, lados “B”, muchas veces no son visibles a simple vista, para uno mismo, para los otros: pero  más allá de si son percibidas o no, pueden gobernar nuestra vida. La tendencia a autodestruirnos, a destruir a otros, al sadismo…a construir vínculos enfermos…todo eso  está en nosotros, en nuestra naturaleza.  A veces, ese submundo de fuerzas que luchan dentro nuestro, se presenta de manera visible, pero otras no: están más camufladas  y se hace difícil  identificarlas,  pero están allí, produciendo efectos.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/02/sado.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-304" alt="sado" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/02/sado.jpg" width="259" height="194" /></a></p>
<p><span id="more-303"></span>Lo cierto es que por estos días, “sale a la luz” un film: “50 Sombras de Grey”  que viene siendo un fenómeno descomunal, lo fue también el libro. Ambos muy flojos, pero no lo digo desde un lugar intelectual que pregona solo leer J. L. Borges o Dostoievski, no: hay mucha literatura y cine hecho solo para entretener que está muy bien, pero  bueno: no es el caso.  A ver: se cuenta una historia, bastante trillada, sobre un hombre atormentado por una infancia brutal…una niña virgen que se enamora de él… un “cuarto del dolor”…dos clases sociales&#8230;es una suerte de “La Cenicienta” pero con AC/DC de fondo a todo volumen. Pero de veras: tiene  todos los elementos de la literatura clásica Universal;  es “de libro” en eso. De todas maneras, el asunto es que nos sirva  de disparador para pensar algunas cosas.</p>
<p>El film, sintéticamente, trata sobre una relación entre un hombre y una mujer en donde se empieza a imponer, lentamente,  un vínculo  del tipo amo-esclavo sadomasoquista. El mensaje general es&#8230;medio pobre… negativo en casi todo;  pero no por esto del sadomasoquismo,  si se quiere, sino  por  todo el planteo de fondo general, y ni hablar si nos ponemos a pensar  la “obra” desde cuestiones de género, o desde ciertas ideas o conceptos generales como el amor, los vínculos,  la educación  sexual en niños y niñas, sus deferencias, etc. Por otro lado, la piba, se acerca al muchacho desde una suerte de &#8220;fantasia de rescate&#8221; , casi sin experiencia de vida, de vínculos&#8230;eso es un punto a pensar tambien. Pero bueno,  locura, furor en cine y en librerías… ¡ey! Algo está pasando: cuando algo tiene mecha tan corta, y desata  tan intenso fanatismo y exaltación, es porque ha tocado algún punto del inconsciente colectivo y de ciertas fantasías o tendencias que todos tenemos y que han encontrado  “algo” en la realidad (film, libro) para abrirse camino y hacer su  catarsis (descarga).</p>
<p>Decíamos: la crueldad,  las tendencias autodestructivas y demás “cositas”, son parte de la naturaleza humana, lo vemos todos los días: es un componente central en la historia de la humanidad y en la vida cotidiana. Ya desde niños todo eso emerge en nosotros: nacemos bastante jodidos digamos: celosos, posesivos, violentos, autodestructivos  y bueno, con suerte, la sociedad, los padres, las instituciones, nos van regulando un poco todo eso como para poder vivir en sociedad y para que no nos auto eliminemos. Por supuesto que los seres humanos también tenemos decenas de cosas fantásticas: el amor, la ternura, la generosidad, la amistad, pero lo que digo es la  pulsión de vida y de muerte es constitutiva de nuestra especie.</p>
<p>Seguramente  todos coincidimos en que para que un encuentro sexual tenga cierto vuelo o intensidad, muchas veces, se juega un poco al “sometimiento”, a cierta cosa  de “agresión”, de posesión del otro; pero  todo eso,  legitimado, aceptado, es lo que  llamamos erotismo: a ese componente de  agresión, pasión,  pero colocada al servicio del placer compartido en una relación sexual intensa y de mutuo acuerdo. No estamos diciendo que esa sea la única sexualidad válida, hacer el amor con ternura y suavidad puede ser una experiencia también súper intensa, pero en donde no se ve, en principio, tanto el componente agresivo.  Ahora bien: ¿Cuál es el límite de ese juego de sometedor -sometido, de sujeto- objeto, de esa “agresión” legitimada?</p>
<p>El film explota al máximo ese límite, esa delgada línea que describimos, allí está todo el asunto de esta novela. Todos van al cine al contemplar, a espiar  “lo prohibido”. Todos quieren, cual voyeristas, asisten a ver esa  trastienda en donde están los que, desde las fantasías,  acceden a un goce superlativo. Y esa es la primera trampa. Porque con esa lógica, allí están los libres, los “sin represiones”…los que “se animan, y del otro lado,  los infelices que gozamos poquito, llenos de limitaciones y represiones, seres aburridos que “no se animan” a lo Thrash Metal. Ni a eso, ni a la bisexualidad, ni al intercambio de parejas,  a que se yo que cosa. Amigos, cada cual hace lo que le gusta en la intimidad, pero no es que los que hacen ciertas cosas, gozan más o son más libres: la capacidad de disfrutar de la sexualidad, no pasa por allí, en todo caso, se puede ir logrando libertad de montones de maneras, el trabajo con uno, con nuestra historia, es lo que más resultado da para ir  “soltándose” cada vez más, y la creatividad compartida con otro, ocasional o un “otro del amor”. Pero ese goce de “libertad”  al que empuja la película&#8230;y la sociedad en general es, de alguna manera,  la nueva versión de  “la tierra prometida”. De hecho es muy común que cuando en las redes criticamos el film, se agrede con la palabra &#8220;pacato&#8221;, ¿se entiende? De alguna manera, su tu modalidad de gozar la sexualidad no tiene algo de lo que allí se muestra&#8230;sos eso; un reprimido moralista.</p>
<p>Muchas personas, por medio de esos  juegos eróticos legitimados, realizan un poco ciertas fantasías,  juegan  a serlo en sus relaciones íntimas: pero el sadomasoquismo, en el sentido duro del término, es otra cosa. Por otro lado pensemos: ver a una mujer o un hombre siendo azotado, es la escena de este tipo de relacion por excelencia, emblemática,  pero cualquier forma de maltrato entre los seres humanos, o de automaltrato, cotidiano si se quiere, está en esa línea: fumar dos paquetes de cigarrillos por día es masoquista, ir al casino y salir pelado es masoquista 100%;  maltratar a una mujer o a un niño,  a un perro o a un hombre,  descalificar, ningunear…es sadismo: y esas conductas no están enmarcadas dentro de una relación sexual. Es decir: no circunscribamos sadomasoquismo solo a la esfera de lo sexual puro.</p>
<p>Pero volviendo al  tema: allí el goce, el disfrute, no está en el placer, sino que está en el dolor, en el de uno,  en el del otro: ese dolor es placentero para una parte del YO de la persona en la escena, y displacentero para otra. Las personas en esas situaciones están bastantes divididas y van y vienen en esa línea delgada entre dolor y placer. Insisto, es una cuestión de “volumen” de esos componentes en una relación lo que  determina el pasaje del juego a la agresión directa, a la crueldad. (Volumen del tipo perilla de un equipo de música, que va subiendo). Pero lo cierto es que, en el dolor y muchas veces en la angustia del otro, está  el placer. El sadomasoquista pone  en acto, “realiza”, hace (pero de verdad), lo que en su  gran mayoría queda en el territorio de la fantasías o de ciertos juegos eróticos. De todas maneras, y retomando el tema del disfrute  “superlativo” al que acceden ciertas personas: simplemente son sujetos que pueden hacerlo. Igual ojo: ponen millones de reglas, casi obsesivas, para construir las diferentes escenas sadomasoquistas, no es “el libre albedrío”, más bien, todo lo contrario. Sadomasoquismo franco es cuando es “sí y solo si eso” o no gozo nada. Incluso, la meta del orgasmo o eyaculación, queda relegada. El único disfrute digamos, es el látigo, sin eso, no hay nada. Desde ese punto de vista, es una limitación si claro;  pero no se puede hablar de patología, de enfermedad y mucho menos de cuestiones morales.</p>
<p>Entonces: una cosa es “jugar a ser” y otra serlo. “50 sombras…”  ha habilitado a que una enorme masa de la población, vía identificación con sus personajes, realice un poco esas fantasías sadomasoquistas. Por otro lado, es central debatir el tema de la&#8221;decision&#8221;, pues a veces, mucha gente , frágil, manipulable, es llevada a ese tipo de escenas, y la cosa termina en una cosa peligrosa y de sometimiento de verdad, pero no por decision, sino por imposibilidad de decir no.</p>
<p>Ahora bien:  en el cine (es allí más fuerte que en una lectura, por el predominio de lo visual) esa identificación con los personajes puede ser muy masiva;  es allí en donde hablamos de “Identificación Introyectiva”, traduzco: “me identifico a tal punto con el personaje del film  que “me lo meto adentro” lo introyecto (intro = adentro), lo incorporo tipo comida,  y paso a ser yo mismo ese personaje “yo soy él”;  y hago y vivo en  carne propia lo que él hace y goza, ahí ya no hay más espectador. Es como una suerte de&#8230; ¿despersonalización? Sí: cuando en una película construimos ese mecanismo… nos despersonalizamos, pasamos  a ser otra persona por un rato ¿comprenden?  Pero también la identificación puede ser más suave, ahí estaríamos hablando de “Identificación Proyectiva”: soy “un poco” como el otro, estoy identificado sí, estoy proyectado parcialmente en el personaje (le proyecto aspectos míos, se los deposito) pero mantengo un anclaje en la realidad, estoy dividido,  sigo siento espectador, pero a su vez vivo y gozo lo del  personaje. En los dos mecanismos, ya sea leyendo o mirando… hay disfrute y excitación sexual franca en el lector/ espectador. El magnetismo de esta novela tiene que ver con eso. Mujeres y hombres se van a identificar, en un lugar o en otro, masoquistas o sádicos (siempre la identificación es en los dos lados, pero con más predisposición a uno u otro polo), en función de nuestra historia, de cómo fuimos educados, de nuestras vivencias, de lo que observamos de niños en los padres y vínculos primarios.</p>
<p>Por supuesto que gran parte de esos “fantaseadores”, frente a la situación real de una escena sadomasoquista franca (no de juego) se angustiarían tremendamente, se paralizarían o entrarían en el pánico más profundo. Pues gozar del dolor y de  la angustia y del sometimiento&#8230;no es para cualquiera. Los que estamos en salud mental hablamos de los sadomasoquistas como perversos. Pero, insisto, sáquenle toda connotación moral; entiéndanlo  simplemente  un tipo de persona;  que también, puede ser portadora de un grado de psicopatía (con todos los mecanismos que se juega allí) pero eso no es exclusivo de los perversos, puede estar en todas las personas a estructuras mentales.</p>
<p>Entonces: no existe el masoquista o el sádico: son los dos en uno, siempre. El sádico goza identificándose (relean la explicación de identificación proyectiva e introyectiva) con el masoquista, y viceversa. Allí, en esa escena, yo soy yo y el otro…cada uno es él y el otro a la vez. El que está ubicado en el lugar del sometido, goza identificándose con el sometedor que  lo castiga. Comprenden. Un gran lío, pero es así.</p>
<p>Por ahí hay una canción infantil que dice “juguemos en el bosque, mientras el lobo no está”. Si, jugar, pero cuando aparece un lobo real, que le puede ocurrir a cualquiera de ustedes si se  encuentran con una persona que les pide dolor o que  les propone ponerse de objeto para recibirlo (dolor “placentero”)…no podrían tolerarlo;  es un submundo muy complejo en donde está todo invertido y hay que tener un carnet muy especial para poder entrar en él.</p>
<p>Pero bueno: es lo que hay. Si quieren captar  bien  ciertos submundos, o jugar un poco con ellos&#8230;lean al Marques de Sade (la palabra sadismo viene de allí), es bueno de verdad, gran escritor, un loco de atar, rebelde total de su época, ¿un amoral?, quizá, pero un tipo brillante, formado, admirado por los grandes de la literatura y el pensamiento. A los que les interese, les paso títulos de él, los que a mí más me han gustado. Sus cuentos eróticos son buenos, pesados eh! 50 sombras…es Antojito en comparación, y  sus planteos sobre la religión…son una maravilla, y tienen 200 años.</p>
<p>Esta novela, y su pasaje a la pantalla grande, es una cáscara vacía… al menos para mí, no tiene  ningún planteo interesante de fondo, no hay subtrama, no hay nada, sólo pirotecnia con pólvora vencida… pero me hizo escribir estas palabras para ustedes: misión cumplida compatriotas.</p>
<p><i>infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones</i></p>
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		<title>Inseguridad: el exceso de garantismo y la crueldad</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Sep 2014 18:13:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Nadie en su sano juicio puede cuestionar al garantismo como corriente  del pensamiento jurídico. Es una  línea teórica que  aporta herramientas fundamentales para que puedan cumplirse  derechos inalienables de los individuos. Gracias a estas ideas, estamos defendidos de posibles arbitrariedades y tenemos garantías de  un buen proceso en el territorio de las instituciones judiciales.... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/09/17/inseguridad-el-exceso-de-garantismo-y-la-crueldad/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Nadie en su sano juicio puede cuestionar al garantismo como corriente  del pensamiento jurídico. Es una  línea teórica que  aporta herramientas fundamentales para que puedan cumplirse  derechos inalienables de los individuos. Gracias a estas ideas, estamos defendidos de posibles arbitrariedades y tenemos garantías de  un buen proceso en el territorio de las instituciones judiciales. Ahora bien: hasta acá, todo correcto. El asunto es que existen los fundamentalistas y los que caen  en el exceso…y suprimen la realidad.</p>
<p>Pero entremos en el tema de la enorme crispación social que hay por la inseguridad. Ante todo, queridos lectores,  es fundamental que legitimemos la enorme  angustia general que flota en el aire en estos tiempos. La gente está con miedo, por sí misma, por sus seres queridos; siente que todo es posible&#8230;y, sistemáticamente, vivencia estados de desamparo e impotencia.  Hay un estado de anomia general en este país; no es ser pesimista decirlo. Reconocer el problema es empezar a resolverlo. Por otro lado, no es central si los medios  de comunicación <a title=" Hornos de Barro" href="http://www.hornoselcardal.com.ar/">fogonean</a> o no el asunto;  lo importante es que el malestar de la población es real, es “un sentir físico”.  Poco importa si los que “salen a gritar” sobre ese miedo son “los salvajes de la palabra”, o gente un poco  exaltada o fuera de control. Lo ideal sería que los que gritan  “nos están matando”, fuesen  personas coherentes y precisas en su modalidad de expresarse. Pero bueno, los aullidos sociales se abren camino como pueden. Nada es ideal. Y, en el estado actual de cosas, me parece un tema menor también.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/09/inseguridad.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-134" alt="inseguridad" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/09/inseguridad.jpg" width="740" height="555" /></a><span id="more-133"></span></p>
<p>Pero volviendo a los “talibanes del garantismo”, a los dogmáticos: lo primero que noto es el enorme desconocimiento que tienen en  asuntos de psicología básica. Primer punto: los psicópatas y sociópatas que están en las calles produciendo  actos aberrantes <i>no son enfermos</i>. Las personas que matan, violan, que abusan,  maltratan y golpean gente indefensa y débil, son psicópatas  y,  la psicopatía, es un “modo de ser”, un “tipo de personalidad”, no una enfermedad a curar o recuperar. El psicópata no tiene contradicción interna en sus actos, no experimenta culpa o arrepentimiento, pues no puede entrar en resonancia con la angustia o dolor de su víctima. Actúa sólo por satisfacción personal y, simplemente, no siente nada. Hace lo que quiere hacer, disfruta de hacerlo… y se va al cine, o a tomar una  cerveza. Por lo tanto, la insistencia de los fundamentalistas del garantismo en rehabilitarlos, etc, etc, es un error de criterio desde el vamos. Ahora bien, como psicólogo, les puedo hablar diez horas  seguidas sobre el por qué un sujeto puede tener esas conductas destructivas;  les puedo decir que de chico  no recibió amor, que fue maltratado, golpeado, violado, excluido. ¿Y?, nada, pues millones de personas viven hechos  de ese calibre  en su infancia, o han atravesado por grandes carencias  (yo atiendo pacientes que han sufrido experiencias  tremendas)  pero son incapaces de producirle daño a alguien. Entonces, la maldad,  los “Hijos de pu…”  existen, que vamos a hacer, son “el más allá” de la psicología. Son pura pulsión de muerte, destruyen. Por cinco segundos de placer narcisista&#8230;le destruyen la vida a una familia entera,  por años.  Es muy peligroso que sigamos haciendo sociología con estas personas.  Después está el tema de la exclusión y sus efectos en la gente: eso es real, y hay mucho por hacer; pero son cosas a largo plazo, por el lado de inclusión y de la educación está la solución, eso es así.  También es cierto que hay una porción grande de delincuentes que son recuperables, pero no son los que recién describíamos. Yo les puedo decir que, por ejemplo, yo atiendo a una persona que fue 15 años pirata del asfalto; cuando lo conocí, aún robaba: hoy ya hace más de tres años que no lo hace, labura y está dispuesto a ser libre, por él, por sus hijos. Este hombre producía daño social, por supuesto, pero no era psicópata. Esos sí se recuperan.  Entonces, ¿qué hacemos? Lo sensato es que las  personas con ese grado de crueldad, de sadismo y perversión, no salgan más, vía juicio justo, por supuesto, el mundo funciona con leyes, pero no salen más. Porque no <a title="A leña" href="http://www.hornoselcardal.com.ar/hornos-a-lena/">estamos hablando</a> de una enfermedad psiquiátrica o de una persona que en emoción violenta hizo tal o cual cosa.</p>
<p>Pero voy a lo central: un sujeto que pide la eliminación de la reincidencia como agravante. O personas que en medio de tanta angustia social salen a hablar de reducción de penas. O un comisario,  juez o fiscal, que &#8211; vía corrupción-  suelta a estos personajes; o las instituciones penitenciarias que, también  vía corrupción, hacen informes para que los depredadores salgan&#8230;bueno, esas personas…son tan psicópatas y crueles como los detenidos que devuelven  a la sociedad. ¿Se entiende? Son tan responsables  por la vida  que se va, o que queda destrozada, como  el que comete el hecho. La relación es directa. Son casi lo mismo. El tipo que en el 76 estaba en el escritorio escuchando radio  y a tres metros de él había un psicópata torturando, es, también, el torturador, es indisociable. Participa  de esa escena aún escuchando un partido. Por eso, la corrupción y la complicidad psicopática son los primeros responsables de que estos individuos sigan en la calle. También es cierto que muchos jueces no tienen opción, que les llega una carpeta llena de elementos jurídicos que avalan una excarcelación y no hay opción: digo, lejos estoy de hacer generalidades con los que ponen en práctica las leyes.</p>
<p>Por último el tema drogas. Quien escribe ha trabajado con poblaciones muy marginales y mucho en adicción, allá, por mis comienzos. He tratado a adictos muy rabiosos, al paco y a otras drogas. A mi  criterio, no sacan nada que no esté en la personalidad de base del sujeto. Digo: miles de pibes que están atrapados en la adicción más destructiva no matan, no violan, no golpean a un niño o anciano. En los casos que yo tuve, que fueron muchos, casi todos terminaban haciendo actos ilegales, o robando. Robaban a familiares desde las sombras, autos, comercios, de noche, venta de drogas. Pocos eran los que salían armados a matar o que cometían  actos aberrantes con niños o mujeres…. o lo que sea. ¿Comprenden? No es un justificativo, tampoco, que un tipo esté dado vuelta. No es un atenuante. Hay excepciones, claro.  Pero son las excepciones.</p>
<p>Señores garantistas extremos, dogmaticos: agarren los libros de psicología, no muerden, dejen de estar solamente en el  “del mundo de las ciencias del  derecho”. Traten de empatizar con la angustia de los ciudadanos, sientan (traten de sentir queridos reptiles) el dolor de una persona a la cual le matan, violan o le desaparecen un ser querido. Sientan el sufrimiento de los otros de manera sana, dejen de defender la crueldad, pues, si lo hacen, son crueles y criminales también (sí, también). Lo son de hecho y desde, seguramente, sus fantasías inconscientes. Porque quizá se trata de eso: en algún punto ustedes, soltando, defendiendo y justificando con teorías impecables a estas personas, realizan sus fantasías  sádicas y  perversas y de maltrato y  de desprecio hace la vida humana. Tal vez disfrutan un poco del dolor y de la angustia de la gente. Quizá disfrutan eróticamente de todo este asunto de la crueldad. Tal vez  ustedes tienen, dentro de sí la misma “sustancia” destructiva y perversa, pero ustedes  están más camuflados, más  adornados de títulos y honores universitarios.</p>
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