<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>#HerramientasPsicologicas &#187; mujer</title>
	<atom:link href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/tag/mujer/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas</link>
	<description>Otro sitio más de Blogs Sites</description>
	<lastBuildDate>Wed, 15 Jul 2015 00:04:06 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>La sexualidad después de los hijos</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/12/09/la-sexualidad-despues-de-los-hijos/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/12/09/la-sexualidad-despues-de-los-hijos/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 09 Dec 2014 10:51:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[maternidad]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[proyecto]]></category>
		<category><![CDATA[psicologo]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>
		<category><![CDATA[sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[vinculo]]></category>
		<category><![CDATA[vinculos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/?p=226</guid>
		<description><![CDATA[Es una realidad observable, una cuestión que se escucha a diario, ya sea en  pacientes individuales, en consultas de pareja o en los diferentes ámbitos por donde circulamos: sostener la pasión, el erotismo, con la venida de los hijos, se hace muchas veces difícil. Para abrir el tema, me gustaría decir que no hay que... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/12/09/la-sexualidad-despues-de-los-hijos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr">Es una realidad observable, una cuestión que se escucha a diario, ya sea en  pacientes individuales, en consultas de pareja o en los diferentes ámbitos por donde circulamos: sostener la pasión, el erotismo, con la venida de los hijos, se hace muchas veces difícil.</p>
<p dir="ltr">Para abrir el tema, me gustaría decir que no hay que alarmarse o sentirse en falta con uno, con la pareja: es algo que en mayor o menor medida, le ocurre a todo el mundo. La llegada de un hijo es un acontecimiento extraordinario, en el mejor de los casos ese niño viene desde hace meses ya en las fantasías de esos padres. Son momentos de mucha expectativa; de una espera que puede ser hermosa, pero también es tensionante y se acoplan montones de lógicos miedos; y ni hablar cuando la pareja es primeriza.  No tengan ninguna duda: tener un hijo es un acontecimiento traumático, nacer también. Es un hecho tan, pero tan extraordinario y delirante, que supera ampliamente nuestra capacidad de metabolizarlo, de simbolizarlo. Es un tsunami de estímulos visuales, emocionales, racionales&#8230; todo en horas. Pero ocurre que hay traumas positivos y otros negativos. Entiendan “lo traumático” como aquel acontecimiento o situación  que nos supera en la capacidad de procesarlos, no como sinónimo de algo negativo. Por ejemplo: la metamorfosis de la pubertad es un acontecimiento traumático, pero es parte de la evolución. Allí lo biológico, el cuerpo y sus transformaciones, van delante de la apropiación simbólica/emocional de ese suceso. Con un hijo es algo por el estilo, la escena (potente y desorganizante como lo es un parto) se presenta antes de que tengamos las herramientas para entenderla y digerirla… por eso “traumatiza” un poco. Nadie está preparado para esos partidos.<a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/12/sexo-e-hijos.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-227" alt="sexo e hijos" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/12/sexo-e-hijos.jpg" width="300" height="168" /></a><span id="more-226"></span></p>
<p dir="ltr">Y bueno, ese niño fantaseado, deseado ya está en el mundo: se mueve, llora, demanda y uno no sabe bien qué hacer, o sí sabe, pero no se tiene la experiencia práctica. Tener un hijo, sobre todo para la mamá, es una tarea atlética. Sí, es físico el asunto: hasta lo afectivo pasa casi por una tarea muy asociada a lo corporal, a un esfuerzo de un cuerpo para vitalizar y cuidar a otro cuerpo y aquí. Las mujeres gastan enormes cantidades de energía para sostener en todos los aspectos a su cachorro. Los hombres, por más colaboradores que seamos, nos tenemos que ir a laburar, nos dan solo algunos días de licencia; pero igualmente, si pudiésemos  estar las veinticuatro horas con nuestra mujer e hijo, ese niño, al menos en los primeros tiempos, “se pega”, “se suelda”, más a la figura materna, pues es la que  puede ir interpretando mejor las demandas, las necesidades de ese niño que lucha por sobrevivir.</p>
<p dir="ltr">Entonces: la ternura,  el amor, el agotamiento físico que implica ocuparse responsablemente de los niños copan la parada. Es así. Y en un principio, tiene que ser así. Por otro lado, la casa se va llenando de  Mickey, de Poco- yo  y de ositos de todos los calibres. También de “memas”, “pañales” y de una infinidad de insondables objetos asociados a los cuidados del nuevo integrante. Digo: la ternura entra en la casa a lo loco y eso puede opacar un poco el erotismo ¡y ni hablar del olfato que tienen los bebés para despertar justo cuando los padres arrancan con el asunto! Dar de comer, bañarlos, cambiarlos, ocuparse de que no falten las cosas básicas cotidianas, pasar tiempo con ellos, jugar, cantarles… Todo este movimiento que apunta a nutrir de amor y cuidados  al cachorro es a fuerza de libido y allí es donde –naturalmente-  la pasión, la libido libre que uno podría destinar a la sexualidad, termina siendo poca. Y sumemos el tema del sueño, que siempre se trastorna un poco… Es decir: dentro de lo apasionante y hermoso que es ser padres y por más que todo esto que decimos es parte del juego, sería imposible que la sexualidad de la pareja no sufra alguna modificación. Por supuesto que hay parejas que tiene problemas con esto desde siempre y que un hijo, en todo caso, sólo acentúa algo previo; no estoy hablando aquí de ello. Solo estoy describiendo el escenario que suele presentarse en parejas en donde eso caminaba más o menos sin mayores problemas antes de los hijos.</p>
<p dir="ltr">Lo primero que como profesional uno recomienda es que se naturalice un poco todo esto. Porque si no, todo esto deriva en parejas sobrepreocupadas y atormentadas, que se sienten en falta: “ no atiendo más a mi mujer o a mi hombre”. Mal camino. Reconocer que esto es un poco así siempre, es empezar a aliviarse y comenzar a buscar una forma para apostar a la reconexión amorosa. Sostener el amor, en todas sus áreas, es un arte;  y si hablamos de arte tenemos que pensar en la creatividad. La tendencia es a  volvernos un poco sonámbulos, el agotamiento de los primeros tiempos nos seca un poco la cabeza, por eso es central –ya una vez que ese niño se va adaptando al mundo y a la vida familiar- empezar a hacer algunas cosas, aunque sea de manera medio forzada. Sí, forzada. El cansancio, ciertas rutinas en las que nos introducen los bebes (necesarias para la vida cotidiana de ese niño) nos aplastan un poco. Es ahí donde tenemos que salir a la calle, tratando que esas salidas sean de la pareja primaria, sin familiares o amigos. Escapadas a lugares verdes, caminatas por el barrio con el cochecito, mirar a nuestro hombre o mujer en otros contextos o paisajes que no sean la casa o departamento. Arreglarse para el otro, aunque sea para salir a caminar 10 minutos. No perder eso de ponerse “lindo” para el ser amado. Tener esa charla a la noche, a solas, en la cena: charlas sobre la nueva vida, sobre la experiencia que se está transitando,  de cómo va llevando cada uno el “ser padres”. Yo recomiendo no ver TV, o ver poca. Un hijo precisa atención permanente, cuando la pareja está a solas y el bebe duerme, hay que conectarse con el otro y no con la TV. Son pocos los momentos en donde se puede estar a solas y sin estar haciendo cosas para la criatura. Esas charlas tienen que estar, allí también se puede empezar a hablar del tema de la sexualidad: hablar de ella es empezar a activar el asunto.</p>
<p dir="ltr">Muchas veces es sólo cambiar un poco de ambiente, salir del mundo de Mickey, digamos. Recuerdo una pareja: habíamos pensado que ellos,  como trabajaban a cuadras uno del otro, podían encontrarse al mediodía, en sus horas de almuerzo, en un hotel. Luego de ir pensando en ello, le encontraron la vuelta para hacerlo cada 15 días. En la casa no se podían conectar, no había manera. Ambos tenían prejuicio con el hecho de “ir forzados al hotel a hacerlo”, yo les decía que sí, que quizá era un poco así, pero que dependía de ellos el poder apropiarse de esa escena y terminar conectando y disfrutando. La primera experiencia de hotel no pudieron soltarse, de hecho, en un intento de aflojarse empezaron a tomar (no eran de tomar) y medio se mamaron ¡un lunes a la una de la tarde! Recuerdo que vinieron al consultorio y me dijeron: “Ganó Pluto Doc, no hicimos nada, nos re mamamos, no pudimos volver al laburo, somos dos losers”. Lo de Pluto me lo decían porque que se había instalado como joda con ellos de que “Mickey y Pluto les estaban cagando la vida, eran los responsables de la no sexualidad”. El asunto es que a la segunda y tercera vez, ya arrancaron conectarse.</p>
<p dir="ltr">Otra consultante, que venía de una vida sexual muy intensa antes del hijo, me relataba lo mal que estaba con ese tema su matrimonio. No había manera: habían tenido gemelos, no tenían fuerza “ni para darse un beso”, me decía. Algunas veces intentaban y no podían, se quedaban dormidos literalmente. Bueno, a ella –en sesión- se le ocurrió proponerle al marido sentarse a ver cine condicionado. Venía y me decía: “es patético lo que estamos intentando Gervasio ¡aparte justo enganché una porno rusa que la mina tenía una cicatriz enorme de una cesárea, me impresioné y empezó a dolerme la mía. Cero erotismo!” (era una tipa muy graciosa en su modo de relatar). El asunto es que no aceptaban su cansancio natural, su agotamiento, querían que la pasión surja de la nada y no: muchas veces hay que estimular, obligarse un poco a hacer algunos movimientos inclusive, con pocas ganas. Es como en las depresiones, donde es común que los depresivos, naturalmente, no tengan ganas de hacer nada; nada los enciende. Pero bueno, hay que obligarse a hacer algunos movimientos, sino la depresión, no se va.  Es decir, reactivar la pasión, es un desafío que a veces puede resultar medio un trabajo, pero es la actitud. Son los pequeños movimientos los que van haciendo que “los cepos” se vayan soltando.</p>
<p dir="ltr">Ser padres es entrar en otro mundo, uno en donde las responsabilidades como padres están por sobre nuestro narcisismo y, muchas veces, por sobre nuestros disfrutes, pero no tiene uno por qué eternizarse en eso, son cosas lógicas y que se pueden dar vuelta sin problema. Agreguemos a esto que el hombre, cuando ve a su mujer tan en madre, literalmente se le materniza un poco en su inconsciente  y eso le apaga en cierta medida algo de su deseo. Y a la mujer se le apaga porque es tanto, pero tanto, lo que pone en ese bebe, que queda con el tanque vacío. Queridos lectores: es tan increíble lo que hace una madre, tan sorprendente su trabajo, esa pasión, ese “hacer por el otro” &#8230; es estar todo el día o lo que dure esa licencia de trabajo con un bebe haciendo y haciendo: atletismo puro.</p>
<p dir="ltr">Es tanto, pero tanto lo que nos dan los hijos, que todo esto que digo tiene que ver con “los problemas del progreso”, son sólo algunos costos que tiene el deseo: la gente tiene hijos por deseo (yo creo que casi  todos los niños, en algún punto, vienen desde el deseo) pero los deseos, y su realización, no son algo ideal. Nada es ideal, ni el amor, ni los hijos, ni el trabajo que tengo que es resultado de mi vocación, nada: todo tiene su complejidad, la vida humana es con complejidad y contradicciones, siempre. Pero eso es casualmente lo lindo de la vida: continuar y reinventarse pese a eso. Todo es parte de un proceso pero es recomendable que no descuidemos la sexualidad por mucho tiempo o que la pareja pase periodos muy prolongados sin relaciones sexuales porque eso deteriora un poco la vida amorosa. Tomemos el desafío de encontrarle la vuelta, no dejemos que  Mickey o Pluto o Poco-yo (como diría nuestra simpática pareja) ganen la batalla. Y recomiendo tener hijos, de la manera que sea. Yo estimulo eso, cuando sospecho un deseo oculto detrás de algunas resistencias, lo estimulo en los consultantes ¿por que no? Armar una familia, dure el tiempo que dure, intentar cambiar cosas de uno&#8230; por los otros; ponerse desafíos colectivos, disfrutar la vida y las cosas que ocurren en el mundo con otros, y con esos ñatos quilomberos que corren por la casa, es una gran cosa, compañeros, una gran cosa.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/12/09/la-sexualidad-despues-de-los-hijos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El hombre en la pareja</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/11/03/el-hombre-en-la-pareja/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/11/03/el-hombre-en-la-pareja/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 03 Nov 2014 14:03:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[amor posible]]></category>
		<category><![CDATA[angustia]]></category>
		<category><![CDATA[hombre]]></category>
		<category><![CDATA[locura]]></category>
		<category><![CDATA[media naranja]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[paraja]]></category>
		<category><![CDATA[pareja]]></category>
		<category><![CDATA[problemas del amor]]></category>
		<category><![CDATA[proyecto]]></category>
		<category><![CDATA[psicologo]]></category>
		<category><![CDATA[ternura]]></category>
		<category><![CDATA[vinculos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/?p=175</guid>
		<description><![CDATA[“No me escucha Gervasio, nunca me escucha” “No ayuda en nada de la casa, pero no solo eso: desordena todo, permanentemente” “Las mismas leyes se aplican diferente para él que para mí” “Es un tipazo, bueno, contenedor, pero no me enciende” “Gran persona, pero le falta agresividad, dominio” “No es conmigo como es con nuestros... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/11/03/el-hombre-en-la-pareja/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>“No me escucha Gervasio, nunca me escucha”</p>
<p>“No ayuda en nada de la casa, pero no solo eso: desordena todo, permanentemente”</p>
<p>“Las mismas leyes se aplican diferente para él que para mí”</p>
<p>“Es un tipazo, bueno, contenedor, pero no me enciende”</p>
<p>“Gran persona, pero le falta agresividad, dominio”</p>
<p>“No es conmigo como es con nuestros hijos”</p>
<p>“No me cuenta nada de su vida cotidiana, y a los bobos de los amigos, no me los banco más te juro”</p>
<p>Los sufrimientos derivados del amor de pareja  son el puesto número Nº 1 en la práctica cotidiana de un psicólogo. Infidelidad, destrato, autismo vincular, sexualidad, odio, competencia, posesión&#8230; es que los seres humanos poseemos grandes cantidades de egoísmo, de posesividad, de celos y de un  sin número de sentimientos y emociones que, desde ciertos ideales, tendrían que estar excluidos de la escena amorosa.</p>
<p>El amor de pareja, queridos lectores, es un escándalo para todo el mundo. A los seres humanos nos cuesta adaptarnos y funcionar acorde a la necesidad del otro, en general nos movemos por intereses narcisistas. El amor es una suerte de espejismo: si uno va caminando por el desierto, con toda una serie de necesidades vitales insatisfechas, desde esa desesperación, va a tender a ver un oasis, repleto de agua, comida y demás cosas para aliviar esas necesidades.  Para nuestro caminante desesperado, ese lugar que ve a lo lejos, es la fuente perfecta, completa… que lo tiene todo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/11/descarga.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-176" alt="descarga" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/11/descarga.jpg" width="301" height="167" /><span id="more-175"></span></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bueno,  la ilusión, el relato inconsciente que se pone en juego en el amor, es ese: el otro nos va a completar y hasta, quizá, por un momento, nos transforme en inmortales. No olvidemos que el amor (la matriz, el esquema primario de lo que es el amor) nace de un acto de desesperación de un niño que, al salir al mundo desde el cuerpo materno,  movilizado por una profunda necesidad de sobrevivir, se aferra a esos adultos que pueden decodificar lo que le pasa y lo cuidan, lo alimentan, le dan ternura: somos y seguimos en el camino gracias a eso. Esa experiencia que todos transitamos, nos marca, y yo creo que en algún punto muy primario, por más bien que estemos, vamos al amor para sobrevivir, por desesperación, pues ese otro (la madre por sobre todo) nos salvó realmente del fin, en el origen  el asunto fue así.</p>
<p>¿Pero usted es un apocalíptico, licenciado? No, casualmente: creo profundamente que el amor existe. Pero me gusta trabajar  para que la gente <i>construya amores reales y no ideales</i>. Es que la vida es el arte de lo posible: el amor  –el hecho de llegar a construir un amor medianamente sano-  está directamente relacionado a poder ir debilitando todos esos componentes que mencionábamos, que son destructivos y que los seres humanos tenemos dentro. Allí, en ese arte de transformar la destrucción en ternura y erotismo, está el desafío de la vida. En amar “pese a eso” (a esos rasgos humanos constitutivos, antropológicos) está la libertad para poder lograr un amor posible, real.</p>
<p>Pero insisto: es central que tengamos presente las características destructivas de nuestra especie, pues si no, es empezar un viaje desde una profunda y letal ingenuidad.</p>
<p>El amor muta, se va metamorfoseando a lo largo del tiempo en una pareja, se transforma. La pasión, el enamoramiento, pueden sostenerse por supuesto, pero va sufriendo ciertas modificaciones que tiene que ver con decenas de factores: los hijos, los proyectos, la edad. El amor es un movimiento pendular constante entre dos personas diferentes,  atravesados por estados de ánimo cambiantes y ambivalentes, entre sujetos con historias disímiles y, cosa central,  entre dos géneros con características más opuestas aún.</p>
<p>Sigmund Freud decía que <i>“el amor nacía de un cálculo de conveniencia”</i>. Cien años después, Gustavo Cerati, retrucaba<i>: “creo en el amor porque nunca estoy satisfecho”.</i> Dos hombres, dos mundos diferentes, dos visiones realistas sobre el fenómeno del amor.</p>
<p>En la vida amorosa hay, por lo menos, seis participantes: los dos protagonistas, y sus padres. Es sorprendente lo que cuesta desprenderse de esos modelos primarios y poder <i>“crear”</i> algo nuevo. Es lógico: durante la primera infancia los padres son el centro del universo, imprimen en nuestra cabeza un sin fin de emociones, de formas de trato: son los modelos de donde se parte y desde donde, muchas veces, no podemos salir. En síntesis: el amor cuesta por todo esto que vengo mencionando hasta aquí.</p>
<p>Ahora bien: la experiencia de mi práctica profesional cotidiana me indica que los hombres maduramos mucho más tarde que las mujeres,  y que tenemos mucha más dificultad  para entender que el amor  implica cierto grado de renuncia narcisista. Una mujer, a los veinte años –hablo en general-  ya está preparada para el mundo del amor. A los hombres nos cuesta más: a esa misma edad los varones solemos tener la cabeza en todos y en ningún lado. Considero que el universo  del amor, el de entender que hacen falta ciertas renuncias (+); el hecho de compartir tiempo, el armar ciertos goces compartidos, es una tarea que tracciona más desde las interioridades femeninas. Son ellas las que trabajan y marcan con más frecuencia la importancia de ser escuchadas, de ir armando proyectos. No es que eso no esté en nosotros: es sólo que esas actitudes, en el varón, van surgiendo más retrasadas.</p>
<p>En algún punto creo que las damas, en el amor de pareja, terminan cumpliendo una terea. ¿Cómo decirlo? ¿Educativa? Educan, enseñan a amar y ser amados (como lo hace una mamá con su bebé). Bueno, creo que sí. He trabajado mucho con parejas, tiendo a pensar  que es el género femenino el que va delatando los pantanos en los que se suele entrar en las relaciones de pareja. Muchas veces  las mujeres empujan esto que digo desde una emotividad muy desmedida (la mujer funciona desde allí, mientras que los hombres tendemos más a lo intelectual, a la razón como método de resolución de conflictos)  pero -cómo sea-  considero que los hombres vamos haciendo ciertos saltos madurativos gracias a la tracción pasional femenina.</p>
<p>También es cierto que  la capacidad práctica que naturalmente tenemos los hombres para la resolución de conflictos, alivia tremendamente al alma femenina, y la pueden sacar de la locura más imparable en medio segundo. Una mujer, librada a navegar por el océano infinito de su emotividad, termina padeciendo mucho, o finaliza en una locura cotidiana muy displacentera.</p>
<p>Entonces: la media naranja, la fantasía de que existe “el ensamble perfecto”, en el territorio del amor es  -paradójicamente-  el causante de las más grandes frustraciones.</p>
<p>Escuchemos más las intuiciones femeninas, seamos más permeables a ciertas críticas. Los hombres, en nuestra antropológica necesidad de realizarnos y de lograr ciertas potencias, olvidamos algunos matices del mundo afectivo, simplemente se nos pasan. Los varones siempre, en nuestras fantasías inconscientes, tenemos una sombra amenazante que nos está apuntando con un 38 corto en la nuca y que nos dice: “tenes que ir para adelante hermano, siempre”. Eso nos erosiona, nos estresa mucho;  pero es lo que  -también-  nos empuja a la vida y a ser alguien en esta experiencia que es existir. La búsqueda  de dinero y de  realización personal ( muchas veces la presión social ejercida sobre nosotros en ese punto) nos puede hacer descuidar la vida cotidiana, los hijos, nuestra mujer (el amor es la vida cotidiana, “corta la bocha” diría I.C). Ser conscientes de eso, tener presente esa tendencia, nos reconecta con los deleites del amor del día a día. Pero insisto, escuchemos el alma femenina,ciertas criticas que de allí vienen, es una brújula, a veces medio descalibrada, pero portadora de un rumbo y, queridos lectores: lavemos los platos, así sea llorando y penando, a ellas les gusta, es un acto de amor<em>. Y recuerden: nunca jamás un hombre, en la historia de la humanidad, ganó una discusión con una mujer</em>. El próximo escrito va desde esta frase última.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/11/03/el-hombre-en-la-pareja/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Qué es ser una mujer?</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/10/18/que-es-ser-una-mujer/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/10/18/que-es-ser-una-mujer/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 18 Oct 2014 15:09:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[angustia]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
		<category><![CDATA[feminidad]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[misterio]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[pareja]]></category>
		<category><![CDATA[psicologo]]></category>
		<category><![CDATA[realización]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/?p=160</guid>
		<description><![CDATA[¿Qué es ser una mujer? o ¿qué es el &#8220;ser mujer&#8221;? Quizá, este recorte de lo que cierta vez me dijo una consultante, nos ayude a entender y responder estas preguntas: “Mis padres no me dejaban salir casi nada, eran muy castradores, eso hizo que no pueda tener muchas amigas, ni conocer chicos, o tener... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/10/18/que-es-ser-una-mujer/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué es ser una mujer? o ¿qué es el &#8220;ser mujer&#8221;? Quizá, este recorte de lo que cierta vez me dijo una consultante, nos ayude a entender y responder estas preguntas:</p>
<p><i>“Mis padres no me dejaban salir casi nada, eran muy castradores, eso hizo que no pueda tener muchas amigas, ni conocer chicos, o tener casi vida social por fuera de la familiar. Durante toda mi niñez y adolescencia las salidas eran ir al colegio y hacer las compras por las tardes y alguna salida a cumpleaños y, una vez por año, alguna matiné. Recuerdo que me pintaba, me súper arreglaba porque, camino al almacén, estaba el chico que me gustaba. Mi fantasía era ser vista por él, resultarle linda, que me diga algo y que -finalmente- me bese y tome en sus brazos. Pero no, volvía y me sentía sola, sin haberlo visto, frustrada; me sacaba el maquillaje medio triste. Siempre me acuerdo de esas escenas, y me deprimo, me doy lástima. Pero bueno,  hoy tengo un hombre que me mira con amor y ternura y que, cuando me abraza o besa, me hace sentir única, linda, protegida. ¿Entiende lo que le digo, Gervasio?”.</i></p>
<p>Las frases hechas, de grandes pensadores o psicoanalistas, también hacen su aporte; pero son los relatos de cada mujer  -una mujer es todas las mujeres- (cada hombre es todos los  hombres decía J. L. Borges) las que me interesan. ¿Qué desea una mujer? Muchas cosas, al igual que los hombres. Desarrollarse, tener proyectos, estudiar, trabajar; ser buenas y evolucionar en lo que hacen. Las pasiones, los deseos.  Pero ser amadas, y tener hijos (algo antropológico, ancestral…empuje biológico de la especie…) esa es la gran búsqueda inconsciente/consciente del alma femenina. De gran parte de las mujeres.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/10/frase-que-tan-bueno-es-ser-marilyn-monroe-por-que-no-puedo-simplemente-ser-una-mujer-normal-una-marilyn-monroe-193716.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-161" alt="frase-que-tan-bueno-es-ser-marilyn-monroe-por-que-no-puedo-simplemente-ser-una-mujer-normal-una-marilyn-monroe-193716" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/10/frase-que-tan-bueno-es-ser-marilyn-monroe-por-que-no-puedo-simplemente-ser-una-mujer-normal-una-marilyn-monroe-193716.jpg" width="850" height="400" /></a><span id="more-160"></span></p>
<p>Está chica, que estuvo cuatro años en tratamiento conmigo, tenía enormes dificultades para relacionarse con los hombres. Por temores, por falta de modelos, por toda una serie de cuestiones históricas. Ella siempre me decía <i>“por qué  soy tan retorcida con el tema hombres”.</i> De hecho, se había instalado la cómica situación de que su diagnóstico era “trastorno retorcido”. Imagínense: un trastorno -en psicología-  es hablar de algo confuso, si a eso le agregamos “retorcido”&#8230;y bueno, ¡es intentar leer un papiro escrito en arameo! Por otro lado, profesionalmente, era una chica muy desarrollada y exitosa; una gran intuitiva en relación al cómo moverse en el mundo del trabajo que era, también, su vocación.</p>
<p>Obviamente, para poder ser receptora de un amor real, Andrea  &#8211; llamémosla así-  había tenido que trabajar mucho con sus falsos ideales en relación al amor y con su tendencia a pasarle la minipimer a decenas de  buenos muchachos. Pero, finalmente,  fue capaz de dejarse amar y construir un amor posible, y bastante bueno por cierto. Un día se apareció con el novio, sin avisar. Alegremente, ni bien entró dijo: <i>“lo traigo para que me lo evalúe un poquito”</i>. Era brava, con mucho sentido del humor (elemento central,  indicador de que hay chances de mejorar)  había podido lograr reírse un poco de su historia que, por cierto, era realmente muy complicada. Dentro de poco voy a sacar su caso, ella me ha autorizado formalmente a que pueda contar su experiencia terapéutica<i>: “cómo no, licenciado, para que otras mujeres puedan  acceder al amor”, </i>me dijo. Miren: si les digo que era un personaje, es poco.</p>
<p>Por una serie de hechos, las mujeres consultan más. El asunto es que  uno escucha diariamente mucho sobre su idiosincrasia. La situación de una consulta se presta para que el fantasear y la forma de respirar el mundo que tienen las mujeres, se abra de manera más fluida.  Lo que observo es que el tema de ser amadas y protegidas, y el asunto de los hijos…finalmente…se termina abriendo como “el tema” central, y esto es hasta  en las almas mas feministas.  No es esto algo que yo pienso, una opinión mía digamos: es el resultado de lo que observo en mis consultantes por sobre todo y, también en la vida; por los lugares por donde circulo. En la intimidad, hasta las más feministas, buscan eso; su realización está muy asociada a este planteo.</p>
<p>Recibo y he recibido  decenas mujeres talentosísimas en lo que hacen: artistas, periodistas, empresarias…pero, en general, si la realización que menciono no está…el vacio aparece y aprieta fuerte la subjetividad femenina. Ahora bien,  por supuesto que esto se complica mucho  en la histeria: allí lo que no hay es entrega o deseo a  “un hombre”. El disfrute histérico es generar deseo, pero están medio impedidas de realizarlo, de desear ellas; o sí buscan ser amadas, pero por “todos los hombres” “por el mundo todo”… pero no por uno, entonces es ninguno.  Están completas, y ama el que está en falta: amamos por que nos faltan cosas y porque  -al parecer-  es mejor compartir esta experiencia de  vivir…con otros. Por eso, también, la gente muy narcisista no puede acceder a un amor real, pues a ellos  “nada les falta”, están completos.</p>
<p>Pero lo central es  que  los hombres, entramos en la grieta (me está saliendo una metáfora casi erótica), nos metemos en lo que falta, eso nos convoca: proteger, mimar, dar amor y protección. Vale decir: por más moderno que sea el discurso hoy, en el fondo, la cosa es más simple. El disfrute del hombre está más en el dar (amor, protección, seguridad económica, por qué no) y, en la mujer, en recibir todo eso; se siente segura y amada desde esos lugares. Hay muchas otras búsquedas y “cosas que convocan” atracción y deseo de una mujer hacia un hombre, pero hablo de las básicas.  Allí donde hay una mujer con capacidad de amar, la cosa va por ese lugar. Y esto es independiente de que la mujer logre todo eso por sus propios medios: en el hombre, busca eso. De hecho, en las mesas de mujeres se habla de esto en relación a “otras mujeres”, o con relación a los “los hombres”.</p>
<p>Toda mujer busca el secreto de lo que “es su esencia” en otras mujeres.</p>
<p>¿Cómo son? La  mujer indaga el secreto de lo que “es ser una mujer”…en otras mujeres ¿Cómo es esa mujer? ¿Qué tiene al lado? ¿Cómo accedió a tal o cual cosa? Por eso, por ahí dicen, que <i>“El problema de la mujer no son los hombres, sino, la otra mujer”</i>&#8230;es una frase medio trillada sí,  pero algo de eso hay.Freud murió diciendo: “La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de todos mis años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?”… ¿Interesante  lo del viejo Freud no? Los hombres tenemos menos misterio, nos construimos con ecuaciones más simples, para bien y para mal. Pero es central volver a estos planteos. Las posmodernidad nos hizo creer que a las mujeres ya todo esto que digo en el texto, no les interesa; que buscan realizarse a sí mismas  y que ya estamos “de vuelta” de estas cosas. Pero, queridos, en la intimidad de su alma&#8230;los anhelos…de ellas…de los seres humanos, son siempre los mismos… los primarios: amar, ser amados y “ser” y “tener” algunas pocas cosas.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/10/18/que-es-ser-una-mujer/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 0.687 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-29 21:31:34 -->
