<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>#HerramientasPsicologicas &#187; psicoanálisis</title>
	<atom:link href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/tag/psicoanalisis/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas</link>
	<description>Otro sitio más de Blogs Sites</description>
	<lastBuildDate>Wed, 15 Jul 2015 00:04:06 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Maltrato infantil.</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/07/15/maltrato-infantil/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/07/15/maltrato-infantil/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 15 Jul 2015 00:04:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[maltrato]]></category>
		<category><![CDATA[MALTRATO INFANTIL. FILISIDIO]]></category>
		<category><![CDATA[psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[psicopatia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/?p=437</guid>
		<description><![CDATA[Ser padres no nos hace, de por sí, buenas personas. Tener hijos no nos hace padres. ¿Lo central? amor, cuidados primarios y limites pues,  esas personitas, tienen que entender de chicos que “todo no se puede”. La sociedad funciona con normas. Cruzar esas normas,  es exponerse a peligros, pues los niños no las  comprenden. La... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/07/15/maltrato-infantil/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ser padres no nos hace, de por sí, buenas personas. Tener hijos no nos hace padres. ¿Lo central? amor, cuidados primarios y limites pues,  esas personitas, tienen que entender de chicos que “todo no se puede”. La sociedad funciona con normas. Cruzar esas normas,  es exponerse a peligros, pues los niños no las  comprenden. La rebeldía, es parte de la sana evolución de los seres humanos. Ustedes observen: los chicos tienden a la  violencia, al egoísmo, poseen  cantidades importantes esas cualidades. Les cuesta compartir sus juguetes o integrar a otros a sus juegos. Hay una tendencia al sadismo, a dominar, a someter, a romper, al capricho, a manipular, al bullyng…a la vagancia;  a no estudiar. Es decir: todo esto, a cierto volumen, es parte de los seres humanos. El  hombre primitivo, antes de ser Sapiens, resolvía todo  a garrotazo limpio.  Pero bueno, ahora tenemos pensamientos, podemos reflexionar e ir moderando y gobernando esos componentes.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/07/abusoss-100809.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-438" alt="abusoss-100809" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/07/abusoss-100809.jpg" width="378" height="234" /></a></p>
<p><span id="more-437"></span>El punto es que nosotros, los adultos, que sí sabemos el daño que produce la pérdida de control, la violencia, el maltrato y el egoísmo, tenemos que llevar a ese niño a un territorio en donde entienda que las cosas que hacemos y decimos tienen sus consecuencias sobre otros coterráneos. Pero insisto: pobre de aquel niño que no muestre alguna de las cosas que hemos mencionado, pues estaríamos ante una sobreadaptación peligrosa. Cuando vienen mis pacientes y me dicen “mi hijo es impecable: estudia solo y es sobresaliente, no hace lio, es súper educado, no tiene maldad…”  me preocupo más que si me dice que tiene ciertos problemas adaptativos. A ver, es sano que los chicos hagan lio y no se dejen mucho manejar.</p>
<p>Entonces, los niños nacen siendo un caos, un manojo de impulsos y emociones desordenadas. ¿Han jugado al Scrabble alguna vez? Bueno, tiramos todas las piezas sobre la mesa, algunas quedan al derecho, mostrando letra, otras al revés, todo desordenado. La cultura, los padres, las intuiciones… van ordenado el juego, armando las primeras palabras, los primeros sentimientos organizados, los primeros caminos a seguir. Y esto, queridos lectores, se produce fundamentalmente por imitación/identificación de ellos sobre nosotros: se reflejan, se identifican; aprenden e imitan conductas. La construcción de lo que se llama personalidad, es la sedimentación de los vínculos, las conductas, las pasiones que un niño ha vivido y observado.</p>
<p>Ahora bien: hay decenas de miles de adultos que son malos o crueles con los niños.  ¿Podemos hablar de maldad? ¿Suena raro que un psicólogo hable de maldad verdad? Pero si: en rigor, tendría que hablar de la pulsión de muerte, que es esa  -como describirla-  ¿Sustancia o fuerza  interna que empuja y  nos lleva a la destrucción de uno y de los otros? Hablemos de maldad como sinónimo de crueldad. Ese niño que es maltratado, cuando vivencia ese caudal de agresividad por parte de sus cuidadores, piensan: “Papa malo” “Mama mala”. La cuestión central es que esos “padres malos”  golpean, atormentan, castigan y hasta pueden dan muerte a esos niños que solo están viendo que es esto de “ser humanos”. Si un niño hace lio, o anda mal en el colegio, o si le pega a la hermana, o destroza el juguete del hermano; o si vacía la billetera del padre…si nosotros, los adultos, los humillamos, los golpeamos, los maltratamos como castigo, lo que le queda al chico es el terror, el dolor y el sentimiento de impotencia de no poder reaccionar  ¡pues no pueden! Son chiquitos, ese padre o madre que “se les viene encima” y que lo golpea en soledad o públicamente, mide tres metros para él, tiene mucha fuerza, voz muy fuerte, cara de loco/loca fuera de control. Al chico no le va a quedar el mensaje de que ha hecho algo mal o que no debe hacer tal o cual cosa, no:  le va a quedar el terror, la forma que ha implementado ese padre para poner “un límite”. No queda la palabra educadora, queda el maltrato.</p>
<p>Por supuesto no me meto aquí con el maltrato más asociado a la indiferencia, a los padres poco afectuosos o  abandonadores; o  a aquellos que no dan el suficiente amor y limites para que el niño se desarrolle lo más sanamente posible. Tampoco abro el tema del abuso sexual, ese tipo de maltrato lo dejo para otro escrito.</p>
<p>Ustedes no se dan una idea de la cantidad de adultos consultantes que han pasado por tormentos descomunales en su niñez.  Miles de niños son maltratados, golpeados, atormentados en los hogares. Y esto no discrimina clases sociales. Gente considerada “buena persona” para muchos – puertas adentro-  con los frágiles, con los indefensos: con los hijos o ancianos o animalitos…tremendos jodidos. Miles son los filicidios a nivel mundial. La crueldad de los adultos, la psicopatía, la perversión… está por encima de los vínculos y las filiaciones. Todo esto que menciono ocurre, existe, no es una ficción.  Si yo soy un tipo sádico y cruel, o si usted tiene esa predisposición natural a gozar del dolor y de la angustia del otro (de un niño inocente e indefenso en este caso) y bueno, lo va a hacer  con sus hijos. Nada cambia. El sadismo no discrimina.</p>
<p>Por eso invito a una profunda reflexión sobre la naturaleza humana. Todo padre alguna vez puede perder la paciencia o un poco el control o pasarse de rosca con un reto un hijo. Puede ocurrir alguna vez: pero tenemos que pedir disculpas: “mi mama/papa hizo algo malo, pero reflexionó y me pidió disculpas, estaba desbordado, no fue con crueldad”, eso es lo que le tiene que quedar al niño. No podemos enojarnos con nuestros hijos: ¿se entiende que un adulto no puede enojarse en serio con un chico de seis años? Simplemente eso, no puede: el niño está aprendiendo cosas, erra, se equivoca, no pasa nada. Podemos “hacer que nos enojamos”, teatralizar un poco para lograr un efecto de que el niño se calme, pero no podemos enojarnos de verdad, o maltratar. El vínculo es asimétrico en todo aspecto. Tenemos que combatir el maltrato, la crueldad y el desprecio por la vida en cualquiera de sus formas. Poner límites es difícil, a un jefe del laburo, a los padres si son jodidos y metidos, a los compañeros de vida; al tipo que nos atiende agresivamente en el supermercado. Cuesta, es verdad. Hay que trabajar en lo actitudinal y desde donde uno pone un límite a otro,  si la actitud es firme, el niño entiende, aprende y acepta, y capta que era para su bien. El sadismo y la crueldad son, sin duda, el gran enemigo de la sociedad.  Allí donde se posan…hay destrucción de vidas y situaciones. Empecemos a atacarlo dando el ejemplo con las nuevas generaciones pues, en definitiva, el futuro es de ellos. Por supuesto del maltrato se vuelve, quedan marcas, cicatrices:  pero se puede, con trabajo y amor reparador, construir una vida linda por más que se hayan vivido estas experiencias en la infancia. Eso se los aseguro. Hoy la sociedad ha sufrido una gran perdida..un niño ya no está entre nosotros&#8230;producto de la crueldad humana&#8230; a ese chiquito dedico este texto&#8230;que no sea en vano esta perdida.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/07/15/maltrato-infantil/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Niños atrapados en la irresponsabilidad adulta</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/04/24/ninos-atrapados-en-la-irresponsabilidad-adulta/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/04/24/ninos-atrapados-en-la-irresponsabilidad-adulta/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 24 Apr 2015 11:40:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[crueldad]]></category>
		<category><![CDATA[cura]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[maltrato]]></category>
		<category><![CDATA[maltrato infantil]]></category>
		<category><![CDATA[psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[sindrome de alienacion parental]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/?p=378</guid>
		<description><![CDATA[En el amor hay conflictos, siempre. Y ni hablar cuando hablamos del amor de pareja. Es lo más lindo de la vida, sí, pero allí donde se desatan pasiones, donde hay sexualidad directa, en donde hay proyectos, siempre va a haber dificultades; es inherente al ser humano. La unión de dos personas es el ensamble... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/04/24/ninos-atrapados-en-la-irresponsabilidad-adulta/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En el amor hay conflictos, siempre. Y ni hablar cuando hablamos del amor de pareja. Es lo más lindo de la vida, sí, pero allí donde se desatan pasiones, donde hay sexualidad directa, en donde hay proyectos, siempre va a haber dificultades; es inherente al ser humano. La unión de dos personas es el ensamble de dos historias, de dos tribus, con códigos diferentes, con valores y formas disímiles. Las tensiones aparecen. Pero casualmente, en ir superando esas tensiones y conflictos del amor, es que vamos aprendiendo a amar, comprendiendo que no es algo ideal todo ese mundo. Pero más allá de esto que digo, hay amores que son destructivos, enfermos, que se sostienen sólo en la complementariedad de lo peor de cada uno de los sujetos que integran esa pareja: vínculos que están “vivos” sólo por estar vibrando en el conflicto, en la  agresión y descalificación, en las idas y  vueltas… “Y bueno, cada uno hace lo que puede”, dicen por ahí. Es cierto, pero cuando hay hijos…</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/04/niñossss.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-379" alt="niñossss" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/04/niñossss.jpg" width="347" height="145" /></a><span id="more-378"></span></p>
<p>Cuando hay hijos todo -pero absolutamente todo- tiene que repensarse, resinificarse; porque todo lo que hacemos o dejamos de hacer va a influir sobre esas personitas que están en proceso de construcción de su mundo biológico y anímico.</p>
<p>Ser padres responsables es entender que la salud mental de nuestros hijos está por sobre nuestro narcisismo, nuestros enojos, odios rencores, despechos. Somos humanos, naturalmente podemos experimentar esos sentimientos pero, casualmente, ser responsables como padres es entender que no podemos trasladar eso a nuestros hijos. Los niños están a nuestro cuidado, no pueden decidir por sí mismos dónde estar, qué escuchar, qué ver, qué modelos seguir… Siguen e imprimen en sus psiquismos lo que ven en nosotros.</p>
<p>Nuestra tarea es preservarlos de todas las pasiones que puedan desatarse en el territorio de una ruptura, de una separación, de un conflicto transitorio de pareja. Tenemos que hacer el mayor esfuerzo (el mayor) en cuidarlos de eso. Los niños no tienen y no deben ser un instrumento de nuestro odio, no tienen que tomar partido de uno u otro progenitor en un conflicto, no tienen que presenciar (o escuchar) el maltrato, la violencia y los límites que se puedan llegar cruzar producto del odio. Si hay niños, tenemos que hacer un esfuerzo desmedido por poder controlar esas pasiones y no trasladárselas a ellos. Esto es así, sin debate, no todo es relativo, esto tiene que ser así: hay que reducir lo más que se pueda todo eso, siempre. Hacer el mayor esfuerzo para que eso no ocurra por que produce daño, “corta la bocha”, como dicen por allí.</p>
<p>Los niños no tienen el capital simbólico ni la madurez emocional para metabolizar, significar y entender eso que ven o que sienten, todo eso no se va a poder inscribir sanamente ni entender y, por ende, va a ser traumático siempre. Porque los niños cuando ven violencia o reciben violencia directa (en cualquiera de sus formas), no pueden comprenderlo: se llenan de terror, no pueden defenderse, no quieren “traicionar” a ningunos de los dos padres,  sienten que tienen que tomar partido por el “aparentemente” más débil,  pero su la vez, quieren mantenerse neutrales, pues no quieren perder el amor de ninguno de los dos. Ni de los familiares implicados en las escenas familiares. En la mente infantil, esos debates generan enormes angustias y síntomas, es una situación realmente insoportable y confusa para ellos.</p>
<p>Entonces: los niños captan todo, desde bebes ya todo. Que no lo puedan poner en palabras, no significa que no “sepan” lo que ocurre. Lo expresan en síntomas, en sus dibujos, en sus juegos, lo saben,  por más que no lo puedan verbalizar. Aparte, y fundamentalmente, todo eso va a traer enormes dificultades en la vida adulta.</p>
<p>Por otro lado, no olvidemos: los niños tienen sus derechos, y ni hablar , por ejemplo, en cuestiones de identidad. Yo les aseguro, si ustedes le preguntan a un niño de uno, dos, cinco años, si quiere que se sepa públicamente  acerca de la incertidumbre que hay con respecto a saber de quién es hijo, el niño diría: -“no, prefiero que eso quede en el ámbito de lo familiar, de lo privado, y no que se haga público”. Sin duda que respondería eso. Por supuesto que también tiene derecho de saber quién es su padre biológico y del corazón, pero el derecho a que eso quede en el ámbito intrafamiliar es tan fundamental como el otro. Pero es más: tiene el derecho -lo digo en el territorio simbólico y legal- a que así sea; pero ese derecho lo tenemos que hacer valer los adultos que muchas veces somos, casualmente, quienes lo publicamos en todos lados.</p>
<p>Ese niño circula y seguirá circulando por un mundo muchas veces cruel con ese tipo de información, un mundo en donde todos van a saber algo de él que él no sabe o simplemente él no va a saber lo que la gente sabe de él. Y eso es injusto e inaceptable. Por amor, por los derechos civiles del niño, es un gran atropello de parte de los adultos dar a conocer ciertas cosas de una persona, un niño en este caso.</p>
<p>Una pavada para muchos quizá: hace mucho tiempo, estando con una gente amiga -éramos seis personas-, una mamá en un momento dice, delante de su hijo de ocho años: &#8211; Bueno, ahora estamos con el tema de que -y mira a su hijo- Miguel se está haciendo pis en la cama. El niño se puso colorado, se sentía avergonzado de que eso se diga públicamente. Fue sutil el asunto, pero el niño se incomodó. Bueno, es nada en relación a todas las cosas que veníamos mencionando, pero ¿saben qué? El niño tiene derecho de que eso quede en el territorio intrafamiliar, más los médicos o psicólogos tratantes si los hay. Uno puede contar eso a los amigos, a los seres queridos, uno habla de los hijos siempre, de lo que les pasa,  no hay cosa más linda; pero ese tipo de información, no delante del niño en público.</p>
<p>Pero volviendo al tema: los adultos podemos volver de ciertas cosas, hasta tenemos derecho a destruirnos la vida si queremos ¿Por qué no? pero ellos no pueden decidir, no pueden “hacer con eso” que sucede, no pueden defenderse. No naturalicemos la crueldad hacia los niños, somos humanos, podemos cometer un error tomados por el odio y los enojos, pero si es así, reparemos y apréndanos de la experiencia, y no repitamos conductas que los dañan.</p>
<p>No planteo una vida intrafamiliar en donde todo sea color de rosa, el mundo no es eso: los niños pueden presenciar esas peleas cotidianas e inofensivas del amor adulto, lo que taxativamente no pueden presenciar es el odio, la mala leche, la venganza&#8230; Esos sentimientos son la gran peste pandémica del mundo, no se los tenemos que enseñar, eso destruye, jamás construye.</p>
<p>Seamos cuidadosos. Los niños son ellos mismos, pero también son el futuro, son “nosotros en el mundo cuando ya no estemos”. Antes de trasladarles el odio, el rencor, de hacerles daño con relatos culpabilizadores,  “con todo lo que hice por vos y ahora apoyas a tu padre”, o de ponerlos como instrumentos del odio o ventilar algo sobre su intimidad, mirémoslos a los ojos, miremos la cara de nuestros hijos, la transparencia de su mirada, no saben qué carajo hacer con todo eso, con esa toxicidad que a veces tenemos los adultos, no lo pueden elaborar,  sólo enfermar y limitarse la vida. Despertemos, hay muchas formas de maltrato hacia ellos, los niños primero, siempre. Veo mucha violencia hacia la infancia últimamente, tema que debe preocuparnos de verdad.</p>
<p>* Infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/04/24/ninos-atrapados-en-la-irresponsabilidad-adulta/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El ataque de pánico: un grito salvaje</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/04/02/el-ataque-de-panico-un-grito-salvaje/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/04/02/el-ataque-de-panico-un-grito-salvaje/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 02 Apr 2015 10:33:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[amgustia]]></category>
		<category><![CDATA[ataque de paanico]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[crisis de angustia]]></category>
		<category><![CDATA[cura]]></category>
		<category><![CDATA[epidemia]]></category>
		<category><![CDATA[locura]]></category>
		<category><![CDATA[mazazo]]></category>
		<category><![CDATA[pánico]]></category>
		<category><![CDATA[psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[terapia]]></category>
		<category><![CDATA[terror]]></category>
		<category><![CDATA[tratamiento]]></category>
		<category><![CDATA[vinculo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/?p=360</guid>
		<description><![CDATA[-“Lo que experimenté es como si hubiese saltado de un avión y, en el aire, de repente, descubrir que no tenía puesto el paracaídas” -“Es lo peor que me pasó, es sentir la muerte inminente, el descontrol total de mi mente y cuerpo” -“Sentía temor a partirme en mil pedazos” -&#8221;Como si me hubiese estallado... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/04/02/el-ataque-de-panico-un-grito-salvaje/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>-“Lo que experimenté es como si hubiese saltado de un avión y, en el aire, de repente, descubrir que no tenía puesto el paracaídas”</p>
<p>-“Es lo peor que me pasó, es sentir la muerte inminente, el descontrol total de mi mente y cuerpo”</p>
<p>-“Sentía temor a partirme en mil pedazos”</p>
<p>-&#8221;Como si me hubiese estallado una bomba adentro&#8221;</p>
<p>Y así describen los consultantes esta situación. Queridos lectores: cuando una persona está “tomada”, “gobernada” por esos instantes de pánico/terror…no hay consuelo, la realidad  cae, pierde el brillo, todo se vuelve opaco;  el desamparo y la indefensión son absolutos, ¿vieron los bebes cuando despiertan en estado de pánico en la noche? Bueno, eso. Son estados muy regresivos: el miedo es a la fragmentación,  el “yo” teme pulverizarse. A ver, estoy hablando de un ataque de pánico franco y no de esos episodios de angustia fuertes que tienen muchas personas, y que se suelen confundir con el pánico.<a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/04/mazazo.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-361" alt="mazazo" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/04/mazazo.jpg" width="220" height="294" /></a></p>
<p><span id="more-360"></span>Un ataque de pánico es un golpe de estado que nos  hace el cuerpo y la mente; perdemos casi  todo “gobierno” sobre nosotros mismos. El asunto implica un rayo de padecimiento grande, de un alto poder traumático: entendamos por trauma a aquello que “se nos viene encima o nos invade” (desde dentro o de afuera) de manera sorpresiva, intensa, y que nuestro psiquismo no puede simbolizar, metabolizar, tramitar y  -entonces-  colapsa. Explota en todos esos síntomas físicos y psíquicos, que no son otra cosa que un intento desesperado por descargar todo lo que ocurre.</p>
<p>Ahora bien: la persona, una vez que el estallido pasa, teme que eso vuelva a ocurrir: &#8211; “¿y si voy a la cena de trabajo y me agarra, licenciado?”… -“¿y si salgo con esta mujer que me encanta y me agarra?” Entonces, muchas veces, se  empieza a acotar la vida social;  de hecho, pueden armarse fobias sociales con diferentes grados de intensidad. Las personas, asustadas, van acotando sus actividades, se van  aislando;  el temor va armando “cepos” y, como consecuencia de todo esto, mucha gente se deprime, o empieza a armar hipocondrías fuertes con todo el típico  peregrinaje por decenas de médicos para “descartar si no tengo algo grave”.</p>
<p>Y así las cosas: presentado  de esta manera, es una catástrofe el asunto. Es que sí, se vive como algo así. Pero que algo se viva como una catástrofe, no significa que lo sea. Lo que “parece” a veces  no “es”. El pánico es una experiencia muy cinematográfica, las personas quedan muy impresionadas, con  mucho miedo posterior; pero es -por lejos- de los motivos de consulta que mejor pronóstico tienen  ¿por qué? Por eso, es la instalación de una crisis, salvaje, pero es eso: una crisis.  Las personas, a medida que van trabajando “la causa” que pudo haber  detonado el estallido de angustia (pues eso es, la angustia sale a lo loco, tipo tsunami y arrasa toda posibilidad de defensa), se van mejorando, transformando su vida. Pero es central  ubicar la situación actual  -real o fantaseada- que lo desató,  eso siempre se encuentra.</p>
<p>Los ataques de pánico son el último eslabón de una cadena: siempre hay señales antes, algunos elementos empiezan a hablar en nosotros, a decirnos: “algo anda mal”, “hay que parar con el ritmo”, “hay que establecer prioridades en la vida”, “hay algo que no estás viendo”, “algo te está apretando el alma y estás siguiendo de largo”. El pánico es la expresión salvaje de un profundo conflicto interno, y es el resultado de una acumulación sistemática de angustia;  el pánico viene a decirnos con un mazazo en la cabeza, “hay que dar un giro en la viva, cambiar el rumbo”. Es la manifestación de que algo&#8230;no camina más, y que hay que ponerse a trabajar con las emociones, con la angustia, con nuestra historia, con la actualidad de la vida diaria y no seguir haciéndonos los distraídos y acumular y acumular.</p>
<p>El líneas generales, bien tratado, encarado a tiempo, es un cuadro que cae a corto plazo. Por supuesto que implica trabajo y, la verdad, es que no alcanza con psicoterapia (cualquiera sea la teoría que se aplique), hace falta tener a raya, regulada, a la ansiedad: con deporte, sexualidad, sublimación, aprendiendo a sacar el malestar en cuotas, en dosis, y no de golpe.  También están los psicofármacos, los psicólogos siempre tenemos un psiquiatra de confianza al cual acudimos cuando consideramos que la vida de ese paciente…se hace invivible, y  que no alcanza con la palabra y el vínculo para que la persona mejore, pero  como un último recurso. A ver: muchos ya  acuden a la consulta medicados, pues en las guardias, cuando se presentan personas con este cuadro, los medican enseguida; pero la idea es que luego la persona salga y supere esta problemática con sus propios recursos y que, en todo caso,  -y si el malestar continúa- la medicación,  que en general es muy suave y  que un bien médico psiquiatra, sabe retirarla a corto plazo.</p>
<p>Si las personas se enganchan con un buen terapeuta, que conozca el tipo de padecimiento que se pone en juego allí, (el rol del psicólogo es ser generoso en el vínculo con su paciente, atender el teléfono, dar, contener y ayudar a simbolizar, a poner en palabras lo traumático; ayudar a “armarlo” y sostenerlo, para que no caiga al abismo temido).  El grueso del problema se elimina en los primeros seis meses de tratamiento. Pero el asunto central, una vez que la persona está ya más tranquila, es investigar, a partir de un trabajo historización, y  descubrir las coordenadas que nos llevaron a esa situación.</p>
<p>En mi experiencia, los ataques de pánico son siempre una verdadera posibilidad de cambio. Si, por supuesto: ese grito del cuerpo y del alma, se presenta de manera muy brutal. Pero sí es cierto que, lamentablemente, las personas hacemos cambios en la vida cuando tocamos ciertos fondos, es así, no lo digo yo, lo dicen los pacientes, lo muestra la experiencia de la humanidad. Casualmente, un análisis  -un buen análisis-  “educa” a la persona para que escuchen las alarmas antes de que estallen las bombas. Que tomen decisiones más sanas y responsables; es ayudar a que un sujeto pueda mirarse al espejo y ver otra cosa, es  muchas otras cosas: pero  un tratamiento tiene que levantar síntomas, suavizar el malestar y generar mejor calidad de vida, y no muy a largo plazo. Y algo central: nos tenemos que amigar un poco con nuestra historia, con nuestras miserias y limitaciones, pelear siempre por superarlas, sí,  y evolucionar con las experiencias,  pero aceptar que ciertas cuestiones de la personalidad de base, no se modifican mucho, sólo es aceptarnos, siempre un poco más; después, está el mundo que es harto complejo. El gran problema de la humanidad, es que el odio, la violencia, la envidia, la psicopatía&#8230; son pasiones, ¿se entiende?  Y bueno, como dicen en el campo: “no hay mal que por bien no venga”. Entonces, el terror/pánico sacude sí, pero –a mi criterio- puede ser un invalorable motor de cambio. La vida moderna, y su cultura de la manía y de la euforia,  genera mucha devastación.</p>
<p>Queridos: no pasa nada, del pánico se vuelve, no tienen por qué eternizarse los síntomas, ni el miedo, ni  “el corralito” social que suele armarse, ni la fobia&#8230;ni la depresión, ni los fármacos, se resuelve: pasa, bien encarado pasa rápido. Pero el asunto es escuchar el por qué vino.</p>
<p>* Infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/04/02/el-ataque-de-panico-un-grito-salvaje/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Cómo elegir un buen profesional en salud mental?</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/03/20/como-elegir-un-buen-profesional-en-salud-mental/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/03/20/como-elegir-un-buen-profesional-en-salud-mental/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 20 Mar 2015 12:28:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[angustia]]></category>
		<category><![CDATA[cura]]></category>
		<category><![CDATA[elegir]]></category>
		<category><![CDATA[pacientes]]></category>
		<category><![CDATA[proyecto]]></category>
		<category><![CDATA[psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[psicologo]]></category>
		<category><![CDATA[terapia]]></category>
		<category><![CDATA[tratamiento]]></category>
		<category><![CDATA[tratamientos]]></category>
		<category><![CDATA[vinculo]]></category>
		<category><![CDATA[vinculos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/?p=351</guid>
		<description><![CDATA[En  el país de más psicólogos por habitante, en  donde la gente consulta masivamente, vamos a pensar algunas cosas.  Las personas, al decidir emprender un proceso terapéutico, llegan con muchas expectativas; siempre se consulta en estado de  sufrimiento en algún área de la vida. Los consultantes vienen a su sesión en busca de algo que... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/03/20/como-elegir-un-buen-profesional-en-salud-mental/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En  el país de más psicólogos por habitante, en  donde la gente consulta masivamente, vamos a pensar algunas cosas.  Las personas, al decidir emprender un proceso terapéutico, llegan con muchas expectativas; siempre se consulta en estado de  sufrimiento en algún área de la vida. Los consultantes vienen a su sesión en busca de algo que los alivie o que  -por lo menos- les aporte una manera diferente de pensar sus problemas, de pensarse a sí mismos. Para empezar a hablar de lo que les pasa, los pacientes depositan mucho en la figura del psicólogo; de alguna manera él será el conductor en ese proceso de “cura”. Bien, aquí la cuestión: ¿en manos de quién dejamos nuestros secretos, nuestras emociones, nuestras debilidades? ¿Cómo saber si la persona que tenemos enfrente es apta o está en condiciones de ayudarnos?</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/07/psicologia11.jpg"><img alt="psicologia1" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/07/psicologia11.jpg" width="351" height="396" /></a></p>
<p><img title="Más..." alt="" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif" /><span id="more-351"></span>La vez pasada una joven, en su primera consulta, me relataba que venía de una mala experiencia. Había estado nueve meses con una psicóloga que  le hablaba muy poco, que casi no le daba devoluciones; que la profesional fumaba en sesión, que el trato era rígido y distante. Otro me decía que el profesional al que había asistido tenía muchísimo sobrepeso  y que anotaba todo y la miraba muy poco. Otro, me dijo cierta vez,  que su psicólogo, también médico, en la primera sesión, le había recetado medicación: -&#8221;me pareció apresurado, ni me conocía, no me veo tan mal, como para que, de entrada, sin saber mi historia, me medique&#8221;.  Puedo contar muchos relatos de este tipo.  En un momento, la chica de la psicóloga &#8220;fumadora&#8221;, me dijo. :- “mire licenciado, la verdad es que yo me voy a tomar el trabajo de hacer un diagnóstico de usted, de si está en condiciones de ayudarme, porque más allá de la experiencia que  acabo de contarle le digo: yo tengo un montón de amigos y conocidos psicólogos y están todos chapa, tienen millones de quilombos no resueltos y viven mal…y van… y atienden pacientes”-.</p>
<p>Bien, pero tomemos el ejemplo de la joven:<i>- </i>una chica muy lúcida e inteligente por cierto -.  Más allá de la problemática que relataba,  tenía una sana desconfianza en relación a elegir en donde quedarse. Ojalá todos los pacientes pudieran hacer eso en vez de quedarse años en tratamientos autistas que se empantanan y no generan ningún cambio real en su vida. Porque hay algo central: tiene que haber cambios concretos  y reales en las diferentes áreas de su vida, o en alguna, pero cambios, y más o menos a corto plazo. Por supuesto nuestro laburo no es exactamente levantar síntomas, la &#8220;cura por la palabra&#8221; tiene muchos objetivos, no solo ese; pero la gente viene para sentirse mejor &#8220;corta la bocha&#8221;, como dicen por ahí.  Veamos: una  profesional, psicóloga en este caso, que atiende fumando -casualmente la paciente venía luchando por dejar el cigarrillo &#8211; pero eso es anecdótico si se quiere, puede no estar luchando contra el cigarrillo la paciente, es lo mismo. El tema es que allí hay un  profesional que fuma en sesión. A ver: al menos, si se está atrapada en una adicción&#8230;no lo exhibas frente a tus pacientes. El hecho es que la psicóloga le mostraba “en acto” al consultante que estaba atornillada en una adicción tan destructiva como el tabaquismo, que es pulsión de muerte lisa y llanamente. El otro, con el tema del sobrepeso, también mostraba o “decía” en acto: “soy dejada con mi cuerpo, no me cuido, no tengo control sobre mis impulsos, como y como,  hasta la obesidad”. A ver, hay excepciones en donde el sobrepeso ( la obesidad es una enfermedad en sí misma) es producto de problemas médicos muy complejos, pero, en líneas generales, está más asociado a cierto desorden y destructividad, y es una enfermedad que en gran parte de los casos, depende de nosotros &#8220;curarla&#8221; o mantenerla bajo nuestro control.  ¿Complicado no? ¿Acaso lo que tiene llegada no son los ejemplos? ¿Y si a esa psicóloga le llega una persona que lucha contra el sobrepeso? Digo, los consultantes se fijan en esas cosas, somos un cuerpo, nuestra apariencia habla de nosotros, mucho; el lenguaje es solo una forma de comunicación. El cuerpo, nuestras conductas, nuestras actitudes, nuestra mirada, también comunican. ¿Todo un tema verdad? Con el trato rígido o distante igual, eso no suma a que las personas se suelten.</p>
<p>Pero volviendo al tema: ¿cómo saber si estamos frente a una persona que está en condiciones de ayudarnos? Bueno, lo primero que tenemos que hacer es tomarnos tres o cuatro  sesiones para ver si nos sentimos cómodos y si esta persona parece sensata y “normal” en el trato. ¿Qué quiero decir con esto? Bueno, el tipo de trato social de un psicólogo con su paciente no tiene por qué diferir, en esencia, de otras modalidades  que tenemos entre seres humanos. A ver: es un vínculo asimétrico, eso es así, los consultantes lo captan, pero no hace falta resaltarlo con distancia o no sé qué cosa.  En nuestra vida diaria, cuando charlamos con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo, la cosa fluye, hay intercambio permanente de opiniones, interrupciones,  etc. Bueno, en un consultorio no tiene por qué ser muy diferente. Es diferente sí: habla más el paciente en general,  pero no tiene por qué serlo tanto.  Les cuento todo esto porque realmente  creo que esa postura “seria y aséptica”  que adoptaron y adoptan miles de psicólogos en nuestro país ha generado bastante daño en la gente. Si, considero que el tipo de vínculo que tiene que generarse dentro de un consultorio tiene que ser de intercambio permanente, de devoluciones y de tensiones también, ¿por qué no?  Pero tensiones productivas y no esas  innecesarias: las del excesivo silencio, la  de la distancia que algunos profesionales ponen con sus pacientes, o del diván  -el diván es una “herramienta de trabajo” muy cuestionable, instituida, pero cuestionable-  al menos yo lo veo así.  Porque el punto es que todo eso termina generando, con el tiempo, tratamientos autistas, improductivos, terapias que se empantanan. Muchas veces se construyen  grandes pensamientos, inteligentes  interpretaciones de <i>“lo que me pasa”,</i> pero, en <i>la realidad, </i> no  hay cambios, no hay disfrute de la vida.</p>
<p>Entonces, yo creo que los pacientes, frente a un escenario como el que describimos, pueden defenderse e ir a profesionales más sueltos y que propongan sesiones más dinámicas y productivas. Porque, aparte, esa rigidez o ese “encuadre” distante que el psicólogo proponga…incluso a veces el uso del diván (no digo siempre) puede hablar de ciertas  limitaciones del profesional, de que no puede sostener el cara a cara,   hay profesionales muy buenos que lo usan, que yo lo considere una herramienta obsoleta, no anula que a muchos consultantes o a algunos colegas les funcione.  En general, en salud mental, los  más efectivos, son aquellos que cuando vamos a la primera sesión,   notamos cierta soltura en el trato, algo normal, algo  común digamos, sin tanto misterio. Y cierta actitud -cómo decirlo- ¿vital?..Sí, eso.  Armarse un personaje misterioso y silencioso quizá garpa más, da más enigma&#8230;misterio, pero&#8230;a mi criterio, eso no camina. Y algo central: las personas tienen que irse más aliviadas en su dolor al terminar la sesión, quizá más en conflicto, pero menos angustiadas;  y tienen que partir sintiendo que fueron comprendidas en lo que les pasa. En relación a la rigidez recuerdo que una vez un paciente me contó que su psicólogo no le quiso decir de qué cuadro era.  A esta persona le había parecido tan anormal esa actitud que el vínculo se fue enfriando y finalmente se fue. Yo me hubiese ido también.  Bueno, la gente, hoy por hoy, rechaza a ese modelo de psicólogo mezquino y rígido en el trato. También se rechaza el exceso de intelectualidad en el tratamiento o los psicólogos que aplican “técnicas” violentas, como atender 10 minutos y cortar la sesión,  un disparate. Por más mal que una persona llegue al consultorio puede hacer, aunque sea por unas sesiones, una pequeña evaluación del profesional.</p>
<p>Ahora bien: ¿un psicólogo, psiquiatra,  tiene que ser una persona con todos los problemas resueltos y ser un sujeto completo y feliz? No  -eso no es posible &#8211; ni para nosotros ni para nadie.   Pero tiene que haber vivido una experiencia sostenida y productiva como paciente. Y si, tiene que tener un grado importante de dominio de sus pulsiones destructivas, un importante conocimiento de sí mismo y  -por sobre todo-  tiene que tener gobierno sobre sus enemigos internos y cierto manejo y realización de sus deseos. Y algo no menos importante: tiene que haber vivido, mucho. Somos nuestras experiencias, y lo que aprendimos de ellas…también como psicólogos eso está en juego, tratamos de no poner mucho &#8220;de nuestros pensamientos y experiencias&#8221;, pero eso es un ideal, y es más: ante escenarios de mucha devastación, tenemos que jugar ciertas cartas asociadas a nuestra vida, no pasa nada, si uno sabe por qué y para qué.  Todos los seres humanos tenemos dentro un enemigo que empuja a vivir mal, y a que hagamos goles en contra. Los que trabajamos con el dolor humano tenemos la responsabilidad ética de trabajar profundamente con nosotros, de ser, por qué no, ejemplo de gobierno sobre lo peor de nosotros.  Un sujeto atrapado en sus fantasmas difícilmente pueda aportar algo a alguien, imposible diría. Después, claro, en la vida pasan cosas, y somos como cualquier persona en relación al abanico de emociones que podemos sentir.  Tómense su tiempo para elegir terapeuta,  agudicen sus intuiciones para hacer una breve evaluación. Hagan eso también para elegir pareja o para tomar cualquier tipo de decisión en la vida, no nos apuremos para las cosas. Y no olviden: &#8220;lo que cura”, si hablamos de terapias, cualquiera sea la teoría que el profesional use, ES EL VINCULO. Si el profesional les mezquina el vínculo&#8230;o si les dice cosas demasiado raras&#8230;a seguir buscando.</p>
<p>* Infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/03/20/como-elegir-un-buen-profesional-en-salud-mental/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Cuál es el drama masculino por excelencia?</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/03/06/cual-es-el-drama-masculino-por-excelencia/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/03/06/cual-es-el-drama-masculino-por-excelencia/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2015 10:10:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[angustia]]></category>
		<category><![CDATA[cura]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
		<category><![CDATA[disociación]]></category>
		<category><![CDATA[drama masculino]]></category>
		<category><![CDATA[edipo]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[hombre]]></category>
		<category><![CDATA[masculinidad]]></category>
		<category><![CDATA[psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[psicologo]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<category><![CDATA[varon]]></category>
		<category><![CDATA[vinculo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/?p=335</guid>
		<description><![CDATA[Ser varón, la masculinidad, está atravesada por un drama fundamental, podríamos decir “estructural”: una  parte de los hombres, en mayor o menor medida, en el territorio del amor de pareja, luchan con la siguiente situación: allí donde aman…les cuesta desear; y donde desean, les cuesta amar. A ver: esto es lo que, desde el psicoanálisis... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/03/06/cual-es-el-drama-masculino-por-excelencia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ser varón, la masculinidad, está atravesada por un drama fundamental, podríamos decir “estructural”: una  parte de los hombres, en mayor o menor medida, en el territorio del amor de pareja, luchan con la siguiente situación: allí donde aman…les cuesta desear; y donde desean, les cuesta amar. A ver: esto es lo que, desde el psicoanálisis se explicita cómo resolver, fusionar, unir, lo tierno -amoroso- con lo erótico (sexualidad, pasión), en una misma mujer.<a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/03/hombre.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-336" alt="hombre" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/03/hombre.jpg" width="178" height="210" /></a><span id="more-335"></span></p>
<p>No digo que este drama (hablo de drama porque es así como se vive internamente) sea exclusivamente patrimonio del género masculino; muchas mujeres también viven su vida de pareja así; pero tengo que hablar de lo que observo; en el universo femenino esta disociación entre lo erótico y lo amoroso se presenta de manera más suave, o puede no presentarse, no producir síntomas o grandes líos digamos. La modalidad de cómo las damas viven su sexualidad, sus tiempos; la tendencia biológica y antropológica a la maternidad, a armar un hogar para los cachorros; el empuje a unir, hace que este asunto no constituya la regla en el cosmos femenino.</p>
<p>Ahora bien: ¿por qué ocurre esto? En el varón, el famoso Complejo de Edipo, es una tendencia inconsciente muy profunda. Cuando el hombre va hacia el amor, y cuando va pasando ya el período de enamoramiento, y empiezan a consolidarse proyectos – ya sea convivir, empezar a armar una familia, etc. – muchas veces la madre interna se empieza a… ¿soldar con la mujer elegida?…va por ahí. Esto puede intensificarse más aún cuando pasa a ser madre de nuestro cachorro. Allí, el varón, recuerda a esa madre constructora del hogar, dadora de amor, de cuidados, de alimentos, de ternura. Y bueno, allí la sexualidad, el deseo, puede empezar a trabarse. Esa “mujer-madre”, ahora asociada a esa figura casi antropológica de “la madre”…puede perder el brillo erótico para un varón. Y acurre que es allí en donde aparecen todos los mecanismos defensivos de fuga, falta de afecto, dejadez, poca paciencia, presencias ausentes, de las cuales muchas mujeres se quejan.</p>
<p>De todas maneras no digo que esto sea algo irreversible, ni mucho menos: simplemente describo lo que se presenta una y otra vez como motivo de consulta en mujeres y hombres, es decir: desde los lados de este problema que planteo.</p>
<p>Dar vuelta esta situación, ganar esta batalla -que en realidad se juega en las sombras de territorios pasionales, inconscientes- es, acaso, “el desafío” que la realidad impone al varón a resolver. Y la experiencia dice que con trabajo y cierta toma de conciencia, el asunto tiene solución, pero es central el rol de la mujer allí. Los hombres con capacidad de amar saben tomar los reclamos de sus mujeres, resisten un poco al principio, pero todo queda, y produce efectos. Es central que la mujer empuje y se autorice a sí misma a marcar lo que ve, con buenas formas -cosa central- y no a “todo volumen” (como suele ocurrir) para llevar a que su hombre identifique que está ausente, replegado sobre sí mismo o poco atento.</p>
<p>Considero que al amor (el amor entendido como proyecto común entre dos personas) en realidad, lo sostienen más las mujeres: a ellas se le suelen encender primero las alarmas cuando algo anda mal y el vínculo se está empantanando. Por eso la importancia de que hablen, digan, marquen, pues, queridas: los hombres nos hacemos en la esquina sí, y con el modelo paterno que a cada quien le toque; pero mucho más es lo que crecemos y maduramos gracias a las mujeres que pasan por nuestra vida y nos van haciendo señalamientos, desde el amor, desde la entrega, o desde vínculos pasajeros también.</p>
<p>Porque en este género, en esta cuestión de armarnos a nosotros mismos (y la presión cultural que hay en relación a esto), muchas veces, hace que se nos escapen ciertos detalles. El tema de ir para delante, de desplegar potencias, de ser valientes, de producir, conducir y sostener el timón del barco…es una presión y una tendencia muy fuerte para nosotros, desde el origen de los tiempos es así el asunto.</p>
<p>Tenemos que ir para el frente: laburar, defender, proveer, y las mujeres se fijan en el desarrollo de esas potencias, cosa que está perfecto; pero también tienen que comprender que es una presión que está allí como telón de fondo en todo hombre, lo diga o no. Porque la mujer, una vez que arma su feminidad, eso queda: se logra construir “el ser mujer” y ya mujer se es siempre, eso perdura. En cambio, la masculinidad está siempre bajo amenaza: se puede perder digamos, por eso siempre fantaseamos con ser héroes, y ser “un maricon” o un “pecho frío”, o tibio o lo que sea…en esas cosas se juega mucho para nosotros y la sociedad condena esas actitudes. En la pérdida de un trabajo se puede jugar todo lo que somos, no es así en la mujer: en la mujer, casi en nada “va la vida” (sólo en la cuestiones de maternidad), en los varones, en casi todo. Es así de dramático el asunto. En una discusión de tránsito, o en cualquier tipo de debate o conflicto con otros hombres, en cualquier situación cotidiana de lo que sea, podemos –eventualmente- poner en juego nada más y nada menos que…todo. Es lo mejor y peor que tenemos, queridas. Lo que nos da fuerza y, a su vez, lo que nos puede paralizar y deprimir profundamente.</p>
<p>No estoy diciendo “vivimos sufriendo”, para nada: digo que todo esto se juega en nuestro inconsciente y orienta gran parte de nuestras conductas y produce efectos, visibles e invisibles: conocer esa esencia es, casualmente, poder gobernar muestra vida y poder llevar una vida feliz, dentro de lo que el mundo y los quilombos lógicos de la vida, permiten.</p>
<p>Entonces: los grandes temas del hombre, podemos sintetizar, son el despliegue de su potencia por un lado y, por otro, poder lograr, en una misma mujer, la pasión sexual y lo amoroso o tierno, agrego una tercera (muy cercana a lo que estoy planteando), bancarse una mujer con capacidad de amar, poder sostener y gozar de una mujer deseante, amadora: pero lo desarrollaré en otro escrito eso. La masculinidad, de manera implícita o explícita, siempre se tiene que seguir afirmando, así parece, y ahí sí me animo a decir que esto es un tema de género. Y eso es también lo lindo de ser hombre, no es algo ridículo o tonto: desde los primeros hombres esto es así: el hombre primitivo salía a cazar y traía sus presas y se las presentaba orgulloso a la tribu, a su mujer o hijos. Vivimos, de diferentes maneras, haciendo el Haka.</p>
<p>Esa tenacidad, esa sana ambición, esa capacidad de mantenernos fríos para algunas cosas, es lo que buscan la mayoría de las mujeres, lo digan, no lo digan o lo nieguen, buscan esa firmeza y contundencia del varón. Pero también luchan contra esa cosa disociada, que muchas veces se presenta de maneras muy rabiosas. Y así las cosas y, por favor, dejemos de querer desdibujar las productivas y hermosas diferencias entre los géneros; no dejemos que la posmodernidad siga triturándolo todo, porque es eso: para la posmodernidad es todo lo mismo, todo es relativo y todo es combate entre géneros vieron, un plomo che, salgamos de ahí, eso no produce nada, solo dogmas y peleas estériles ¿lo más interesante de la vida? La diferencia. Viva la diferencia, entonces. Igual, la próxima, voy a escribir sobre “el drama femenino”…</p>
<p>* Infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/03/06/cual-es-el-drama-masculino-por-excelencia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Las vacaciones: reflexiones.</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/12/26/las-vacaciones-reflexiones/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/12/26/las-vacaciones-reflexiones/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 26 Dec 2014 22:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[viaje]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[disfrute]]></category>
		<category><![CDATA[estres]]></category>
		<category><![CDATA[euforia]]></category>
		<category><![CDATA[psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[terapia]]></category>
		<category><![CDATA[vacaciones]]></category>
		<category><![CDATA[vinculos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/?p=247</guid>
		<description><![CDATA[Irse de vacaciones es hacer una ruptura con las responsabilidades y las rutinas de la vida cotidiana. Es alejarse un poco de todas esas zonas de tensión que implican ciertos mundos a los cuales no nos queda otra que pertenecer.  Todos tenemos rutinas, y no tiene por qué ser  algo displacentero tenerlas; pero  romper con... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/12/26/las-vacaciones-reflexiones/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Irse de vacaciones es hacer una ruptura con las responsabilidades y las rutinas de la vida cotidiana. Es alejarse un poco de todas esas zonas de tensión que implican ciertos mundos a los cuales no nos queda otra que pertenecer.  Todos tenemos rutinas, y no tiene por qué ser  algo displacentero tenerlas; pero  romper con ellas, es algo imprescindible para renovarse. Entregarse al ocio,  poder  funcionar con tiempos propios, y no con los  que nos imponen las instituciones (trabajo, escuelas, clubes&#8230;lo que sea) es algo central. Lo más interesante del asunto, es que uno puede manejar el tiempo; pero bueno, no muchas personas logran ese acto de libertad. Simplemente  no saben qué hacer con el ocio cuando “no tienen nada que hacer en él”. La falta de obligaciones angustia. Y esto es independiente de que uno use el ocio de manera más activa que otros.<a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/12/abierto-por-vacaciones1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-248" alt="abierto-por-vacaciones1" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/12/abierto-por-vacaciones1.jpg" width="400" height="259" /></a><span id="more-247"></span></p>
<p>Lo que es indudable, es que las vacaciones, si uno tiene la sabiduría y la capacidad de saber disfrutar de la vida, nos dan un marco para una mayor libertad. Ya sea si nos vamos en pareja, con amigos, en familia; siempre  se trata de una verdadera situación de cambio en donde se depositan muchos anhelos, fantasías y aspiraciones de romper con las rutinas. Pero muchas veces, esa búsqueda frenética de libertad, nos puede generar angustia. En esas típicas depresiones que se generan cuando las personas van al encuentro de algo ideal y sólo encuentran realidad, y ellos  allí parados, frente a esa realidad que no los satisface.</p>
<p>Lo que ocurre es que se ha impuesto una suerte de “idea moral” de lo que es o debería ser el disfrute en las vacaciones. Y  es allí donde lo que vemos es que las propuestas son “nadar con delfines en un mar turquesa”; o ir a instituciones de placer con “todo incluido” en donde  “uno no tiene que hacer nada”&#8230;o las típicas ventas de las “vacaciones de la euforia”&#8230;en donde el asunto pasa por vivir a mil de adrenalina tres semanas  seguidas.</p>
<p>Hoy,  la industria del entretenimiento, ha montado decenas de dispositivos (grandes cruceros,  ciudades con todo incluido, viajes a lugares inhóspitos con cataratas de excursiones, etc. Lugares para no hacer nada de nada) todo para salir de la rutina, salir del estrés: el tema es que todo ese montaje, muchas veces, no deja lugar para la recreación personal, para el deseo, para una conexión más auténtica con las cosas fundamentales de la vida: los afectos, estar con  nosotros mismos&#8230;</p>
<p>Yo les propongo que se sienten a pensar sobre qué es lo que realmente ustedes disfrutan, qué es lo que les gusta hacer. Y que lo hagan acorde a lo real de sus posibilidades económicas, pues es muy común ver mucha gente endeudarse, y padecer luego meses por eso. Sin planificar mucho, salgan a la ruta: en auto, en avión, en colectivo;  ejerciten   -más que nunca-  la plasticidad, la capacidad de poner en marcha la creatividad y no meterse en planes muy estructurados o propuestas de “combos” muy rígidos. Hay que aprender a disfrutar en nuestra vida cotidiana, a generar actividades desestresantes y de esparcimiento y ocio en  ella; eso no anula que las vacaciones sean algo fundamental  en el cierre de un año. Pero poner todo allí,  depositar desmedida expectativa en ciertas cosas, genera sólo ansiedad y  frustración y puede destruir  “la novedad”, lo que ocurre producto del azar.  En mi último texto para Infobae de este año, les deseo disfruten de sus viajes, de sus aventuras, de sus seres queridos en otros paisajes y cielos y nos encontramos para seguir compartiendo el próximo año.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/12/26/las-vacaciones-reflexiones/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Diciembre: balances</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/12/19/diciembre-balances/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/12/19/diciembre-balances/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 19 Dec 2014 02:46:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[balances]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
		<category><![CDATA[deseos]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[pacientes]]></category>
		<category><![CDATA[pareja]]></category>
		<category><![CDATA[problemas del amor]]></category>
		<category><![CDATA[proyecto]]></category>
		<category><![CDATA[psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<category><![CDATA[sostener]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/?p=231</guid>
		<description><![CDATA[Diciembre es un mes en donde confluyen  muchas cosas: el cansancio acumulado durante al año, las fiestas (siempre algo tensionantes), el cierre o finalización de muchas actividades, la planificación de las vacaciones, las reuniones. Es un mes en donde, en general, no tenemos demasiado tiempo para pensar. Sin embargo, casi naturalmente, todos hacemos algún tipo... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/12/19/diciembre-balances/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Diciembre es un mes en donde confluyen  muchas cosas: el cansancio acumulado durante al año, las fiestas (siempre algo tensionantes), el cierre o finalización de muchas actividades, la planificación de las vacaciones, las reuniones. Es un mes en donde, en general, no tenemos demasiado tiempo para pensar. Sin embargo, casi naturalmente, todos hacemos algún tipo de balance. La vida es ciclos, como el día y la noche: el tiempo es una convención cultural, pero  apropiarnos de él, planificarlo, es un arte necesario.</p>
<p><span id="more-231"></span></p>
<p>El asunto es que llegó el último mes del año y  todos miramos un poco hacia atrás,  lo que pudimos o no hacer en él, los cambios internos, las transformaciones y aprendizajes que hayamos logrado…nos meten, naturalmente, en un balance. ¿Pude sostener aquello que en marzo me propuse? ¿Logré  mantener mis pasiones o intereses? ¿Conseguí evolucionar en algo como persona? ¿Y,  en el  amor? ¿Y, en el mundo del trabajo? Es decir: ese fragmento de historia que queda detrás,  puede mostrar muchas cosas, podemos aprovecharlo para hacer  introspección y   -a partir de  un sano balance-  evaluar y aferrarnos a los logros o, si lo que vemos no nos conforma, cambiar el rumbo y modificar ciertas cosas, evolucionar.</p>
<p>Todos tenemos una suerte de idiota dentro, una especie de enemigo interno que nos quiere anestesiados, limitados, achatados,  en nuestros deseos  y pasiones. Ese idiota vive de lo mejor de nosotros y nos limita la vida,  en el amor, en nuestra capacidad de disfrutar de nuestras potencialidades; nos mete un cepo en el arte de gozar de la sexualidad, de los hijos…del trabajo: ser conscientes de esa tendencia interna negativa, no es ser paranoicos, es simplemente no dar ventaja, y tratar de vivir lo mejor que se pueda, lo más acorde a nuestro verdadero potencial.</p>
<p>En los últimos meses del año aumentan muchísimo las consultas. En esas charlas,  es muy común escuchar cosas de este estilo:   “otro año que se va…y yo sigo igual;  abandoné las cosas que había arrancado…sigo  mal con mi pareja;  no hice los cambios que me había propuesto”;  gente que mira para atrás y ve otro año de pantano, de falta de aprendizaje, de derrotas contra lo peor de sí mismo. Es que vivir, disfrutar de la vida, incluso entender y aceptar que la angustia es parte de ella, es todo un tema. Y aclaro esto último porque noto que últimamente  se ve como prohibido sufrir, es que el nuevo mandato es estar  “¡para arriba!”, siempre, y eso no suma, pues sentirnos mal, tener momentos de sana melancolía, de necesaria tristeza&#8230;es normal, y hasta puede ser  útil, puede ser combustible para ciertos cambios.</p>
<p>De todos modos, para mí, lo central de esos balances está en revisar  si hemos evolucionado en el territorio en cuanto a ser  mejores personas. Es fundamental, por ejemplo,  que nos preguntemos sobre  cómo es el trato que tenemos hacia los demás: ¿Cómo trato yo a  las personas,  en general? Considero que esa pregunta es central, pues nos mete de lleno en  nuestro narcisismo, en  nuestra historia más profunda. También es bueno preguntarnos si hemos tomado algún señalamiento de los seres queridos en relación a algún rasgo de nuestra personalidad. ¿Qué aprendizaje hemos hecho, en qué pudimos mejorar en relación a nosotros y a los otros? En el mundo actual, en donde se impone el híper consumo y  la exaltación de los goces narcisistas, el refugio, la defensa  frente a  toda la artillería de nuevos mandatos, está en las pasiones verdaderas y en los afectos. Es en el amor de pareja, en los amigos, en los hijos, etc,  en donde tenemos que crecer.  Allí  donde hay que poner el  foco en  los balances.</p>
<p>En el tema de las pasiones,  lo central es entender que, sin ellas, la vida se va vaciando: puede ser escribir, correr, nadar, hacer  teatro, cocina, carpintería&#8230;lo que sea, pero que implique un “hacer”. Leer, ver cine…son cosas centrales&#8230;pero no son un “hacer”. Son actividades en donde somos espectadores. El asunto es sostener  los goces en donde uno sea el protagonista: las verdaderas transformaciones parten de allí. Sostener las pasiones es complejo ¿qué paradoja, verdad? Tendría que surgir naturalmente el hecho de mantener algo que nos gusta: pero no, cuesta. Es el ser humano,  es siempre ese idiota interno que atenta  contra todo lo bueno de la vida, y nos aferra a lo displacentero y destructivo.</p>
<p>Por eso, luego de ese balance, y mientras vamos haciendo conscientes ciertas tendencias inconscientes que nos gobiernan…hay que ponerse a trabajar para que el próximo año sea mejor; para sostener…amar&#8230;y aprender a enfrentar las lógicas angustias de la vida, los miedos,  con más dignidad, sin que nos paralicen. De eso se trata: eso es lo que yo les deseo para un nuevo año que comienza, que tengan deseos y pasiones, y que los sostengan a capa y espada, si no, la vida, se va transformando en un “durar en la monotonía”…y eso, queridos, es naufragar. Pongamos las velas, demos  un rumbo  al barco, a navegar en esta aventura que es la vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/12/19/diciembre-balances/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La acción como salida a los problemas</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/11/17/la-accion-como-salida-a-los-problemas/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/11/17/la-accion-como-salida-a-los-problemas/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 17 Nov 2014 00:08:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[acción]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[ficción]]></category>
		<category><![CDATA[pacientes]]></category>
		<category><![CDATA[proceso]]></category>
		<category><![CDATA[proyecto]]></category>
		<category><![CDATA[psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[psicologos]]></category>
		<category><![CDATA[psicopatia]]></category>
		<category><![CDATA[tratamiento]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/?p=186</guid>
		<description><![CDATA[En nuestro país la psicología está por todos lados. Se presenta  en televisión, revistas, diarios, internet. Todo esto tiene un costado muy positivo: la gente ya sabe que esa herramienta existe y que está comprobada su eficacia, que ayuda, que suma y que -muy a menudo- salva vidas humanas, muchas. Pero también, la excesiva presencia... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/11/17/la-accion-como-salida-a-los-problemas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En nuestro país la psicología está por todos lados. Se presenta  en televisión, revistas, diarios, internet. Todo esto tiene un costado muy positivo: la gente ya sabe que esa herramienta existe y que está comprobada su eficacia, que ayuda, que suma y que -muy a menudo- salva vidas humanas, muchas. Pero también, la excesiva presencia de la psicología o el psicoanálisis en nuestra sociedad ha generado algo curioso. Les cuento: la vez pasada yo le decía a una persona algo así:  - vos has pasado por varios psicólogos y teorías; ya tenés una vastísima idea de los condicionamientos que te ha impuesto tu historia familiar. Ya sabes, en líneas generales, la subtrama de muchos de tus síntomas y angustias. También comprendiste a muchos de tus enemigos internos: es hora de empezar a vivir.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/11/accioin.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-187" alt="accioin" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/11/accioin.jpg" width="211" height="239" /></a><span id="more-186"></span></p>
<p>Entonces, es muchísima la gente que anda deambulando por diferentes tratamientos, buscando  “al gran psicólogo prestigioso y de apellido” o “la teoría” que lo alivie o cure: y  pasa años pensando  y construyendo hipótesis, intelectualizando, racionalizando. Pero se olvida que lo que realmente cura es vivir.  Si, suena como una canción de Ricky Arjona <i>“Lo que realmente cura es vivir”,</i> puesto número uno en todas las FM, pero es así.  A ver: si el problema fundamental de una muchacha son los hombres, bueno,  se resuelve estando con hombres, y no sólo hablando de si su madre la anuló como mujer o de si su padre fue un gran seductor.  Si el problema es al amor; si el tema es que no puede producir dinero;   o la vocación… o la sexualidad. Lo que importa -en todos estos casos- es que el sujeto “salga al mundo a buscar experiencias” para resolver esos conflictos  o bloqueos y, con esas experiencias cosechadas, ponerse a trabajar y ahí sí: averiguar  por qué le pasa tal o cual cosa.</p>
<p>Es decir: la terapia es una pata del asunto, pero absolutamente estéril e improductiva si se transforma en un espacio sacro en donde se razona  y no se sale al encuentro del mundo. No hay mejorías o “cura” si no se vive, si no se toman ciertos riesgos productivos. <i>¡No hay “cura” sin Arjona digamos!</i> No hay evolución si no intentamos adelantarnos a nuestros pre-juicios (los prejuicios sobre diferentes  asuntos  suelen ser el enemigo silencioso más destructivo para un proceso curativo) e ir hacia el  mundo, a vivir experiencias, incluso a veces en contra de nuestra voluntad y nuestros supuestos “gustos y elecciones válidos”; hay que hacer, como sea y con lo mucho o poco que se tenga.</p>
<p>Por supuesto que todo es progresivo;  a una persona totalmente inhibida no se la puede empujar a que “salga a vivir&#8221;. Pues seguramente ese sea su motivo de consulta, que no puede hacer nada o muy poco. Pero luego sí. La vida es acción, hasta ficción es acción.  Muchos analistas, muchos psicólogos y pacientes transforman un proceso terapéutico en una gran ficción de palabras. ¿Ud. quiere mejorar? Bien: en algún momento va a tener que actuar, se va a tener que trasformar en un “hacedor” de situaciones;  buenas, regulares, medio fallidas: pero si no, la cosa, queridos amigos, no camina. Mucha gente se mejora más por la actitud de salir a vivir y por acontecimientos o causas a veces azarosas, que por el tratamiento en sí.  Es que cuando uno empieza a caminar,  a circular por el mundo, “pasan cosas”. Entonces: bien encarado, un proceso terapéutico, hace que las personas encuentren ciertas respuestas, pero, para eso, hay que estar en movimiento real en esto que llamamos “el mundo”.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/11/17/la-accion-como-salida-a-los-problemas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Psicologos, en manos de quien dejamos nuestra salud mental.</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/07/10/psicologos-en-manos-de-quien-dejamos-nuestra-salud-mental/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/07/10/psicologos-en-manos-de-quien-dejamos-nuestra-salud-mental/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 10 Jul 2014 19:12:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[cura]]></category>
		<category><![CDATA[peligro peligros]]></category>
		<category><![CDATA[prudencia]]></category>
		<category><![CDATA[psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[psicoanalista]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>
		<category><![CDATA[psicologo]]></category>
		<category><![CDATA[psicologo peligroso]]></category>
		<category><![CDATA[psicologos]]></category>
		<category><![CDATA[psicoterapias]]></category>
		<category><![CDATA[terapia]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo.]]></category>
		<category><![CDATA[tratamiento]]></category>
		<category><![CDATA[vinculo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/?p=27</guid>
		<description><![CDATA[En]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/07/10/psicologos-en-manos-de-quien-dejamos-nuestra-salud-mental/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 0.493 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-29 14:37:17 -->
