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	<title>#HerramientasPsicologicas &#187; sexo</title>
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		<title>Identidad de género: reflexión</title>
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		<pubDate>Fri, 08 May 2015 15:06:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No hace mucho tiempo, miles mujeres en el mundo empezaban a luchar por la igualdad entre los géneros. Peleaban por sus derechos, por nuevas leyes, en las diferentes instituciones por donde transitaban. Se ha logrado bastante, falta: aún tenemos muchos flagelos sociales que están sostenidos desde cuestiones de género: pero estamos mejor, la meta anhelada... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/05/08/identidad-de-genero-reflexion/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left">No hace mucho tiempo, miles mujeres en el mundo empezaban a luchar por la igualdad entre los géneros. Peleaban por sus derechos, por nuevas leyes, en las diferentes instituciones por donde transitaban. Se ha logrado bastante, falta: aún tenemos muchos flagelos sociales que están sostenidos desde cuestiones de género: pero estamos mejor, la meta anhelada está cada vez más cerca. Las cosas llevan su tiempo en este tipo de transformaciones, son miles de años de desigualdad, eso no se da vuelta fácilmente.  El mundo tracciona así. Nosotros mismos -pensemos- lo que nos cuesta hacer cambios, el tiempo que lleva, todo es muy lento.<a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/05/genero.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-388" alt="genero" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/05/genero.jpg" width="462" height="260" /></a></p>
<p><span id="more-387"></span>Ahora bien, algunas de aquellas luchadoras, en su momento, tomaban caminos destructivos socialmente; pues consideraban que para lograr algo, tenían que ir “contra los hombres”, contra el género opuesto, contra el mundo: como lo hacen los adolescentes, que  para diferenciarse y ser ellos mismos van “contra”… lo que sea.  Pero lo importante es que así surgieron las versiones más violentas del feminismo, en donde todo era resentimiento y reacciones desmedidas. Para quien escribe, cualquier forma de feminismo o machismo  -leve, moderado o severo-  no aporta nada, como cualquier “ismo”;  son posiciones dogmáticas, fundamentalistas: y todo eso limita el pensamiento, lo empobrece, y genera violencia social.</p>
<p>Con la cuestión de la identidad de género, mucha gente está volviendo a confundir el camino, como lo hicieron en su momento algunas feministas. A ver: considero  que una parte importante de la población mundial ya  acepta y entiende a las personas que han elegido un género diferente al que dicta su anatomía: la gente está empezando a comprender el sufrimiento, el maltrato, la discriminación, el hostigamiento y la crueldad que ha  gatillado siempre “el diferente” en estas cuestiones , pero es más, extendamos esto a otras áreas; a personas que tienen prácticas sexuales no convencionales,  o una religión diferente a la de uno, o color,  nacionalidad, etc. ; los seres humanos somos <i>heterofóbicos</i>,  rechazamos, agredimos, atacamos y tenemos cierta “fobia” a “todo lo hetero” (diferente): y considero que tenemos que rechazar siempre cualquier tipo de crueldad, de prejuicio, o mal trato, son  la gran peste de la humanidad. Por eso a mí, a esta altura, ni siquiera me cabe ya hablar de violencia de género, de violencia infantil: prefiero hablar de violencia a secas, en cualquiera de sus formas, todo destructivo para el tejido social. Por supuesto, los movimientos en la historia siempre tienen algo de pendular,  fueron muchos años de discriminación, maltrato y exclusión; pero nada justifica la violencia ni la falta de razón para abordar estos temas.</p>
<p>En general somos naturalmente violentos, hacia el planeta, con  los animales, con el otro. Es así, lo regulamos vía contrato social, pero “eso letal”&#8230;está dentro nuestro; como también -por supuesto-  podemos amar y bien tratar, ser solidarios, ser generosos, compartir amistad…y decenas de cosas buenas. Es una lucha de fuerzas el asunto, a nivel social e individual. En función de cómo cada uno haya sido criado,  y de las posibilidades que a cada quien le hayan tocado, es  que somos más destructivos que constructivos, y viceversa.</p>
<p>Volviendo a nuestro tema: tengo la impresión de que muchos de los que están luchando por esos  derechos, están tornándose personas intolerantes, con reacciones muy desmedidas ante cualquier situación. La ansiedad, las malas maneras, la falta de grandeza para entender que los procesos sociales (lo muestra la historia) llevan su tiempo, la prisa: el querer que sea  “todo ya”&#8230;no suma y es, por sobre todo, una posición infantil, o por lo menos, inmadura: nada es “todo ya”. Los niños quieren “todo ya”, sí, pero los padres vamos educando en que eso no es posible en el mundo real. Porque toda esta frecuencia espantosa de escraches públicos, de ataques, de cyberbullyn a personas que se equivocan en un artículo o palabra; o las reacciones violentas cuando alguien dice  algo que no es lo que los fanáticos quieren escuchar…sólo está  destruyendo la fuerza transformadora de una sociedad, y se están empobreciendo todos los debates públicos sobre este tema. No se está pensando.</p>
<p>Cierta vez,  una chica travesti me dijo algunas cosas piolas que me terminaron de confirmar en mis posiciones: que lo anatómico no determine la identidad de género, no significa que la anatomía no exista. Esta paciente me decía que ella estaba orgullosa de sus genitales masculinos, y de poder usarlos como lo que eran  más allá de que ella siempre había respirado la realidad desde una posición femenina, como mujer; y que se sentía mujer, ¿se entiende? Ella también me comentaba que la ley  ya le permitía ser, decirse,  circular por las instituciones y tener derecho a ser nombrada y a presentarse como mujer, pero (textual) &#8211; Gervasio, no soy tonta, no puedo tener hijos  por vía biológica, no tengo ovarios, mis pechos son de goma, si no me hago “la definitiva” soy un oso, soy un “como sí”, me siento mujer, y ahora, con la ley, soy  más feliz, ahora soy yo-. Esto me lo decía con humor, era una persona muy inteligente y de una gran lucidez; muy sufrida: obviamente había sido objeto durante toda su infancia y adolescencia de muchísimo maltrato, nuestro trabajo estaba muy orientado a curarla de ese pasado de tormento. Pero lo más  interesante es que quizá, otra persona, de sus mismas características, nos podría  decir otra cosa: como que quiere sacarse los genitales…o puede estar peleada con sus rasgos anatómicos masculinos, en fin, hay muchas variables en cómo cada  quien vive estas cuestiones.</p>
<p>Lo que quiero decir es que hoy, los salvajes de la palabra, los escrachadores, los nuevos fundamentalistas, están haciendo lo que en su momento hicieron las  feministas virulentas: reaccionar, agredir e ir&#8230;contra todo, y eso genera sólo ruptura, obturación de la palabra, violencia y resentimiento. Y, compañeros, querer ser políticamente correctos, “progres”, se nota, se ve: y les digo más, muchas personas, por sobre todos periodistas y gente del medio, están con miedo de criticar algún punto sobre todo esto; temen que las diferentes comunidades que luchan por estos temas les salten al cuello. La vez pasada, una persona me decía: &#8211; yo también considero que a un niño de seis años no se le puede dar un cambio de género, pero mirá: cada vez que hablo, me atacan, no toco más  el tema puntual. Y así muchos: con las cuestiones de género decenas de personas están tomando ese camino,  se los aseguro, o no hablan o dicen cosas que realmente no piensan ni sienten.</p>
<p>Intergénero, transgérero, intersexualidad, homosexualidad, gay, bisexualidad, lesbianismo, travesti, trasnsexualidad…gente: las diferencias, las formas correctas de ir nombrando las cosas; el hecho de que se está incorporando todo un nuevo mundo simbólico&#8230;lleva tiempo de metabolizar. Y, les digo,  toda esa nueva “wikipedia” de rótulos y nombres nuevos”, a mí, me importan poco. Como psicólogo y comunicador de medios, lo tengo que aprender, si claro: uno tiene que informar, pero son nada para mí. Yo no pienso la realidad con rótulos, ni tampoco las personas que son “diferentes” se hacen tanto problema por eso. Viven su vida y listo. La ley está, sí, ya llegó: pero si ustedes ven la historia del hombre sobre la tierra, primero viene y se instala la norma, y luego nos vamos adaptando a ella.</p>
<p>Paciencia, no pasa nada, es poca la gente que va en contra de los cambios de paradigma. El mundo está cambiando, la institución familia está mutando, se está metamorfoseando. Ya hay variables. Pero no podemos seguir con este grado de violencia ante estos asuntos, desde allí, no se construye, nada. Yo trabajo y he trabajado los últimos 15 años con decenas de personas con diversas identidades,  cerradas, mixtas, homo, trans… lo que se les ocurra. Me considero un estudioso de lo que pasa por la cabeza  las personas (de hecho es mi vocación)  y, desde mi práctica profesional,  me dedico a dar herramientas para que estas personas superen la “mirada del otro” y tengan una vida como la de cualquiera; y creo, realmente, que no tengo ningún prejuicio. Pero, por ejemplo,  estoy taxativamente en contra  de que se le cambie un DNI a un nene de seis años. Me parece un acto de profunda violencia hacia un niño, hacia la infancia en general, y de un profundo desconocimiento de lo que son las capacidades, las posibilidades emocionales, cognitivas y subjetivas que puede tener un niño de, por ejemplo, cinco años. Hacer algo así, es pensar a un niño desde una lógica de  adulto.  ¿Eso me hace retrogrado? ¿Cerrado? ¿Homofóbico? No, eso me hace pensante, y tengo al menos, trescientas razones (teóricas y prácticas) para argumentar el por qué considero que eso es un acto casi infanticida.</p>
<p>Por supuesto que no lo puedo explicar en un minuto  en un programa de tv, pero lo intento cada vez que surge el tema. Y lo digo, en los medios, en las charlas de café, en mi consultorio cuando he tenido algún caso. Y sí, vienen agresiones, que por supuesto siguen de largo, porque la infancia, queridos, es sagrada, y siempre tenemos que tomar posición cuando consideramos que se la daña.  Brevemente: en esos casos, deciden los padres, o el estado, que da el cambio de identidad, pero nunca el niño, pues no está en condiciones para hacerlo.  Pero, sin embargo, un grupo de personas, en teoría pensantes, ha dado ese DNI. ¿Por qué ocurrió esto? Por el fanatismo, por la pasión desmedida que nubla siempre la razón y genera excesos destructivos, por un puñado de militantes que se dogmatizaron y se olvidaron <i>de lo que es un niño</i>. Y así las cosas. Seamos libres, lo demás nada importa… decía San Martin. Si claro, pero ser libres es cuidar las formas, es hablarnos bien, es  decir el contenido de nuestro mensaje de buena manera, porque si no, lo que queda, es la mala forma, el mal modo, y no el contenido de lo que decimos. Y  considero que todo este clima de tensión y crispación, está haciendo retroceder este sano debate y los avances de la sociedad en estos temas. Así es nuestro querido país, siempre pirotecnia, siempre una lucha feroz entre “la razón” y “la pasión”. Eso está bueno algunas veces, pero es lo mejor y, muchas veces (como en este caso) lo peor de los argentinos.</p>
<p>* Infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones.</p>
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		<title>La sexualidad después de los hijos</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Dec 2014 10:51:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr">Es una realidad observable, una cuestión que se escucha a diario, ya sea en  pacientes individuales, en consultas de pareja o en los diferentes ámbitos por donde circulamos: sostener la pasión, el erotismo, con la venida de los hijos, se hace muchas veces difícil.</p>
<p dir="ltr">Para abrir el tema, me gustaría decir que no hay que alarmarse o sentirse en falta con uno, con la pareja: es algo que en mayor o menor medida, le ocurre a todo el mundo. La llegada de un hijo es un acontecimiento extraordinario, en el mejor de los casos ese niño viene desde hace meses ya en las fantasías de esos padres. Son momentos de mucha expectativa; de una espera que puede ser hermosa, pero también es tensionante y se acoplan montones de lógicos miedos; y ni hablar cuando la pareja es primeriza.  No tengan ninguna duda: tener un hijo es un acontecimiento traumático, nacer también. Es un hecho tan, pero tan extraordinario y delirante, que supera ampliamente nuestra capacidad de metabolizarlo, de simbolizarlo. Es un tsunami de estímulos visuales, emocionales, racionales&#8230; todo en horas. Pero ocurre que hay traumas positivos y otros negativos. Entiendan “lo traumático” como aquel acontecimiento o situación  que nos supera en la capacidad de procesarlos, no como sinónimo de algo negativo. Por ejemplo: la metamorfosis de la pubertad es un acontecimiento traumático, pero es parte de la evolución. Allí lo biológico, el cuerpo y sus transformaciones, van delante de la apropiación simbólica/emocional de ese suceso. Con un hijo es algo por el estilo, la escena (potente y desorganizante como lo es un parto) se presenta antes de que tengamos las herramientas para entenderla y digerirla… por eso “traumatiza” un poco. Nadie está preparado para esos partidos.<a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/12/sexo-e-hijos.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-227" alt="sexo e hijos" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/12/sexo-e-hijos.jpg" width="300" height="168" /></a><span id="more-226"></span></p>
<p dir="ltr">Y bueno, ese niño fantaseado, deseado ya está en el mundo: se mueve, llora, demanda y uno no sabe bien qué hacer, o sí sabe, pero no se tiene la experiencia práctica. Tener un hijo, sobre todo para la mamá, es una tarea atlética. Sí, es físico el asunto: hasta lo afectivo pasa casi por una tarea muy asociada a lo corporal, a un esfuerzo de un cuerpo para vitalizar y cuidar a otro cuerpo y aquí. Las mujeres gastan enormes cantidades de energía para sostener en todos los aspectos a su cachorro. Los hombres, por más colaboradores que seamos, nos tenemos que ir a laburar, nos dan solo algunos días de licencia; pero igualmente, si pudiésemos  estar las veinticuatro horas con nuestra mujer e hijo, ese niño, al menos en los primeros tiempos, “se pega”, “se suelda”, más a la figura materna, pues es la que  puede ir interpretando mejor las demandas, las necesidades de ese niño que lucha por sobrevivir.</p>
<p dir="ltr">Entonces: la ternura,  el amor, el agotamiento físico que implica ocuparse responsablemente de los niños copan la parada. Es así. Y en un principio, tiene que ser así. Por otro lado, la casa se va llenando de  Mickey, de Poco- yo  y de ositos de todos los calibres. También de “memas”, “pañales” y de una infinidad de insondables objetos asociados a los cuidados del nuevo integrante. Digo: la ternura entra en la casa a lo loco y eso puede opacar un poco el erotismo ¡y ni hablar del olfato que tienen los bebés para despertar justo cuando los padres arrancan con el asunto! Dar de comer, bañarlos, cambiarlos, ocuparse de que no falten las cosas básicas cotidianas, pasar tiempo con ellos, jugar, cantarles… Todo este movimiento que apunta a nutrir de amor y cuidados  al cachorro es a fuerza de libido y allí es donde –naturalmente-  la pasión, la libido libre que uno podría destinar a la sexualidad, termina siendo poca. Y sumemos el tema del sueño, que siempre se trastorna un poco… Es decir: dentro de lo apasionante y hermoso que es ser padres y por más que todo esto que decimos es parte del juego, sería imposible que la sexualidad de la pareja no sufra alguna modificación. Por supuesto que hay parejas que tiene problemas con esto desde siempre y que un hijo, en todo caso, sólo acentúa algo previo; no estoy hablando aquí de ello. Solo estoy describiendo el escenario que suele presentarse en parejas en donde eso caminaba más o menos sin mayores problemas antes de los hijos.</p>
<p dir="ltr">Lo primero que como profesional uno recomienda es que se naturalice un poco todo esto. Porque si no, todo esto deriva en parejas sobrepreocupadas y atormentadas, que se sienten en falta: “ no atiendo más a mi mujer o a mi hombre”. Mal camino. Reconocer que esto es un poco así siempre, es empezar a aliviarse y comenzar a buscar una forma para apostar a la reconexión amorosa. Sostener el amor, en todas sus áreas, es un arte;  y si hablamos de arte tenemos que pensar en la creatividad. La tendencia es a  volvernos un poco sonámbulos, el agotamiento de los primeros tiempos nos seca un poco la cabeza, por eso es central –ya una vez que ese niño se va adaptando al mundo y a la vida familiar- empezar a hacer algunas cosas, aunque sea de manera medio forzada. Sí, forzada. El cansancio, ciertas rutinas en las que nos introducen los bebes (necesarias para la vida cotidiana de ese niño) nos aplastan un poco. Es ahí donde tenemos que salir a la calle, tratando que esas salidas sean de la pareja primaria, sin familiares o amigos. Escapadas a lugares verdes, caminatas por el barrio con el cochecito, mirar a nuestro hombre o mujer en otros contextos o paisajes que no sean la casa o departamento. Arreglarse para el otro, aunque sea para salir a caminar 10 minutos. No perder eso de ponerse “lindo” para el ser amado. Tener esa charla a la noche, a solas, en la cena: charlas sobre la nueva vida, sobre la experiencia que se está transitando,  de cómo va llevando cada uno el “ser padres”. Yo recomiendo no ver TV, o ver poca. Un hijo precisa atención permanente, cuando la pareja está a solas y el bebe duerme, hay que conectarse con el otro y no con la TV. Son pocos los momentos en donde se puede estar a solas y sin estar haciendo cosas para la criatura. Esas charlas tienen que estar, allí también se puede empezar a hablar del tema de la sexualidad: hablar de ella es empezar a activar el asunto.</p>
<p dir="ltr">Muchas veces es sólo cambiar un poco de ambiente, salir del mundo de Mickey, digamos. Recuerdo una pareja: habíamos pensado que ellos,  como trabajaban a cuadras uno del otro, podían encontrarse al mediodía, en sus horas de almuerzo, en un hotel. Luego de ir pensando en ello, le encontraron la vuelta para hacerlo cada 15 días. En la casa no se podían conectar, no había manera. Ambos tenían prejuicio con el hecho de “ir forzados al hotel a hacerlo”, yo les decía que sí, que quizá era un poco así, pero que dependía de ellos el poder apropiarse de esa escena y terminar conectando y disfrutando. La primera experiencia de hotel no pudieron soltarse, de hecho, en un intento de aflojarse empezaron a tomar (no eran de tomar) y medio se mamaron ¡un lunes a la una de la tarde! Recuerdo que vinieron al consultorio y me dijeron: “Ganó Pluto Doc, no hicimos nada, nos re mamamos, no pudimos volver al laburo, somos dos losers”. Lo de Pluto me lo decían porque que se había instalado como joda con ellos de que “Mickey y Pluto les estaban cagando la vida, eran los responsables de la no sexualidad”. El asunto es que a la segunda y tercera vez, ya arrancaron conectarse.</p>
<p dir="ltr">Otra consultante, que venía de una vida sexual muy intensa antes del hijo, me relataba lo mal que estaba con ese tema su matrimonio. No había manera: habían tenido gemelos, no tenían fuerza “ni para darse un beso”, me decía. Algunas veces intentaban y no podían, se quedaban dormidos literalmente. Bueno, a ella –en sesión- se le ocurrió proponerle al marido sentarse a ver cine condicionado. Venía y me decía: “es patético lo que estamos intentando Gervasio ¡aparte justo enganché una porno rusa que la mina tenía una cicatriz enorme de una cesárea, me impresioné y empezó a dolerme la mía. Cero erotismo!” (era una tipa muy graciosa en su modo de relatar). El asunto es que no aceptaban su cansancio natural, su agotamiento, querían que la pasión surja de la nada y no: muchas veces hay que estimular, obligarse un poco a hacer algunos movimientos inclusive, con pocas ganas. Es como en las depresiones, donde es común que los depresivos, naturalmente, no tengan ganas de hacer nada; nada los enciende. Pero bueno, hay que obligarse a hacer algunos movimientos, sino la depresión, no se va.  Es decir, reactivar la pasión, es un desafío que a veces puede resultar medio un trabajo, pero es la actitud. Son los pequeños movimientos los que van haciendo que “los cepos” se vayan soltando.</p>
<p dir="ltr">Ser padres es entrar en otro mundo, uno en donde las responsabilidades como padres están por sobre nuestro narcisismo y, muchas veces, por sobre nuestros disfrutes, pero no tiene uno por qué eternizarse en eso, son cosas lógicas y que se pueden dar vuelta sin problema. Agreguemos a esto que el hombre, cuando ve a su mujer tan en madre, literalmente se le materniza un poco en su inconsciente  y eso le apaga en cierta medida algo de su deseo. Y a la mujer se le apaga porque es tanto, pero tanto, lo que pone en ese bebe, que queda con el tanque vacío. Queridos lectores: es tan increíble lo que hace una madre, tan sorprendente su trabajo, esa pasión, ese “hacer por el otro” &#8230; es estar todo el día o lo que dure esa licencia de trabajo con un bebe haciendo y haciendo: atletismo puro.</p>
<p dir="ltr">Es tanto, pero tanto lo que nos dan los hijos, que todo esto que digo tiene que ver con “los problemas del progreso”, son sólo algunos costos que tiene el deseo: la gente tiene hijos por deseo (yo creo que casi  todos los niños, en algún punto, vienen desde el deseo) pero los deseos, y su realización, no son algo ideal. Nada es ideal, ni el amor, ni los hijos, ni el trabajo que tengo que es resultado de mi vocación, nada: todo tiene su complejidad, la vida humana es con complejidad y contradicciones, siempre. Pero eso es casualmente lo lindo de la vida: continuar y reinventarse pese a eso. Todo es parte de un proceso pero es recomendable que no descuidemos la sexualidad por mucho tiempo o que la pareja pase periodos muy prolongados sin relaciones sexuales porque eso deteriora un poco la vida amorosa. Tomemos el desafío de encontrarle la vuelta, no dejemos que  Mickey o Pluto o Poco-yo (como diría nuestra simpática pareja) ganen la batalla. Y recomiendo tener hijos, de la manera que sea. Yo estimulo eso, cuando sospecho un deseo oculto detrás de algunas resistencias, lo estimulo en los consultantes ¿por que no? Armar una familia, dure el tiempo que dure, intentar cambiar cosas de uno&#8230; por los otros; ponerse desafíos colectivos, disfrutar la vida y las cosas que ocurren en el mundo con otros, y con esos ñatos quilomberos que corren por la casa, es una gran cosa, compañeros, una gran cosa.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Los 3 motivos más frecuentes de consulta</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Aug 2014 01:19:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/08/MOTIVOS.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-66" alt="MOTIVOS" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/08/MOTIVOS.jpg" width="439" height="115" /></a></p>
<p>En el <i>“Ranking de los 40 principales”</i> en los motivos de consulta que nos hacen a los psicólogos, sin duda que el tema que más suena se llama <i>“Los Problemas del Amor”</i> (¿Parece el titulo de una canción de Arjona verdad?) Ese  es el que más se escucha, es el <i>Puesto número 1. </i> Gana por goleada en relación a lo que motoriza a la gente a consultar. El amor es algo complejo para todo el mundo, es lo mejor  que se puede vivenciar,  lo que da más placer y felicidad, pero también, a veces,  es una fuente de  sufrimiento. Es lógico, se ponen  en juego muchas cosas; toda nuestra historia de cómo fuimos amados, se juega lo que observábamos cuando niños  entre nuestros padres (o sustitutos de ellos), de cómo vivían el amor, en fin. Por más bien que eso marche en un sujeto, en los conflictos del amor siempre “va la vida” ( “Va la Vida”, otro tema para Arjona”) así se experimenta el asunto, siempre es medio trágico ese mundo.</p>
<p><span id="more-65"></span></p>
<p>En el puesto <i>número 2, </i>yo ubico lo que podemos llamar o titular como las problemáticas del “¿<i>qué  hago con mi vida</i>?”. A esto lo podemos  relacionar directamente con las pasiones, con la vocación, con lo difícil que es para la gente encontrar aquello que los “encienda” y le dé cierto sentido a su existencia y a su vida cotidiana. ¿El arte? ¿Algún oficio? ¿El deporte? ¿Estudiar algo? ¿Qué área de la realidad, qué porción del mundo me da curiosidad, me  intriga y me invita a meterme en ella? Esto es un verdadero problema en las personas; genera mucha angustia, simplemente sienten que pueden pasar su vida sin encontrar algo que los motive. Esto es complicado, porque nuestra existencia se termina  trasformando en algo así  como  una batería de celular o de auto: es durar  hasta que la carga se acaba y  -en el medio- no pasó demasiado.</p>
<p>Ustedes tengan en cuenta que mucha gente joven, con todo por hacer, se aburre, si, está aburrida. Esto lo observo más en la franja de  entre 30 y 40 años. Por supuesto que detrás de ese aburrimiento y falta de ganas para emprender cosas, hay pequeñas depresiones ocultas, digo: estar deprimido no es estar tirado todo el día en una cama sin ganas de vivir, esa es solo una forma o tipo de depresión, dentro de muchas.  Hoy por hoy, con las pasiones y los deseos (y con el cómo se sostienen) hay todo un tema. En “la era del vacío”, como dicen por allí, el sin sentido, el desierto de intereses y pasiones, está erosionando tremendamente a la sociedad.  Pero lo central aquí es que ese vacío&#8230;&#8221;lo llenan&#8221;  los síntomas, de todo tipo que se les ocurra.</p>
<p>Curiosamente en nuestro Ranking Radial, la sexualidad, pocas  veces se presenta como el motivo de consulta directo. Estamos en el puesto <i>número 3</i> entonces. Pero sin duda es el tercer puesto: la vida sexual humana es compleja y está condicionada por decenas de factores, hay  interferencias lógicas, nadie “la tiene atada” es ese punto. Pero, insisto, no suelen mencionarse de entrada, quizá aparecen diferidas o camufladas   más tardíamente. Son muchos los motivos del por qué ocurre esto. Hace falta que el vínculo con el terapeuta esté sólido, la vergüenza, los temores y  &#8211; por supuesto- la enorme represión que hay en la cultura sobre este tema. El mundo ha evolucionado, pero las represiones siguen allí “metamorfoseadas” pero están.</p>
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