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	<title>#HerramientasPsicologicas &#187; vacío</title>
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		<title>Ludopatía: cuando “jugar” no construye</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2015 01:27:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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		<description><![CDATA[-“No lo puedo parar Gervasio, he llegado  -y lo digo con vergüenza- a hacer mis necesidades parado al lado de la máquina para no cortar la racha, estoy loco, lo sé” -“Es más fuerte que yo, pienso todo el día en el juego; ya en el taxi,  se me pone la boca seca, tengo palpitaciones;... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2015/04/17/ludopatia-cuando-jugar-no-construye/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>-“No lo puedo parar Gervasio, he llegado  -y lo digo con vergüenza- a hacer mis necesidades parado al lado de la máquina para no cortar la racha, estoy loco, lo sé”</p>
<p>-“Es más fuerte que yo, pienso todo el día en el juego; ya en el taxi,  se me pone la boca seca, tengo palpitaciones; me agarra como un estado de desesperación, de abstinencia”</p>
<p>-“Cruzo  la puerta del  bingo o las maquinitas y me pierdo, es una suerte de estado narcótico;  he llegado a estar veintidós horas jugando sin parar, casi sin hidratarme ni ir al baño, mi marido ya no sabe qué hacer”</p>
<p>-“Entro en un estado en que el mundo desaparece, nada importa, sólo las cartas o esa ruleta…me pierdo, no me importan mis hijos, mi mujer, mi trabajo… no me importa nada. Es, y se lo digo de verdad, como cuando uno tiene sexo, que se pierde la cabeza y se olvida de todo, pero haciendo algo que uno sospecha que le hace mal”</p>
<p>-“Mi padre era jugador, mi infancia fue de lo más rara: llegábamos a Mar del Plata a una casa increíble,  llenos de lujos, y a los tres días  teníamos que volvernos porque papá se había quedado sin nada, los vecinos nos daban para la nafta, si es que todavía había auto…yo no entendía, era chica”</p>
<p>-“ Ya no sé qué hacer con mi vieja, está todo el día en las maquinitas, casi ya no ve a sus nietos, mis hijos, no acepta que le diga nada, es negadora, se pone irascible, me ataca o me trata como enferma a mí, que estoy delirando, me dice. Ahora entiendo el por qué era y fue siempre una madre ausente, ahora sé donde estaba”</p>
<p>Queridos lectores de “Herramientas Psicológicas”… ¿duro verdad? Estos relatos, sacados de mi trabajo diario, son sólo algunas imágenes elegidas para que ustedes puedan comprender, imaginar, “la fuerza impulsiva e imparable” que suele gobernar al jugador, son casos ya muy avanzados, es cierto: la ludopatía, como enfermedad, es algo que se va instalando de manera progresiva, siempre de menos a más; y digo esto para que podamos entender que se puede identificar cuando se está gestando, y detenerla, antes de que la catástrofe ya esté instalada, y los fondos que se toquen sean irreversibles.</p>
<p>La ludopatía, o adicción al juego, como quieran llamarlo, es una enfermedad,  acaso de las más salvajes: es un tipo de trastorno de la conducta y de los pensamientos que puede empujar a la persona, y a su entorno, a una vida llena de angustia y sobresaltos. Y digo salvaje como expresión de algo “indomable”; porque ese impulso que “toma” al sujeto y lo lleva a jugar una y otra vez, es así, imparable. La persona está literalmente “arrasada” por esa fuerza interna (impulso) y no puede parar  de hacer aquello que le hace daño. Pero no es solo jugar; el juego está todo el tiempo en la mente del jugador, de manara obsesiva e intrusiva, digo: piensa todo el día en el juego, y no puede frenar esos pensamientos, y luego pongo “en acto” esos pensamientos”.<a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/04/images-2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-374" alt="images (2)" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2015/04/images-2.jpg" width="285" height="177" /></a><span id="more-373"></span></p>
<p>El asunto es totalmente irracional y autodestructivo: por más que el jugador sabe y tiene evidencia de sobra en relación al resultado final de su accionar o conducta, no puede salir. Es la “puesta en acto” de un masoquismo muy primitivo y sin ley. El jugador es “un creyente”. Sí,  cree que va a poder ganarle al azar (cree que puede ordenar el caos…) construye hipótesis, ideas y pensamientos que suenan sensatas, pero que son irracionales e incomprobables desde el punto de vista de la experiencia directa.   Eso es lo que solemos llamar “pensamiento mágico”. En el juego se empiezan a expresar   toda una serie de mecanismos de compensación que sólo fortalecen la enfermedad. Y es así que juegan hoy, para compensar la angustia de la pérdida de ayer, o van a otro lugar porque “el asunto es que tal sitio da mala racha”; o se cambia de juego, o lo que sea…pero la cosa siempre termina en esos altibajos de euforia y depresión (y desesperanza) que tanto conocen los jugadores.</p>
<p>La ludopatía es una enfermedad de negación, la persona niega, desestima, minimiza su problema, “sólo voy para desenchufarme un poco”,  “no juego lo que no tengo” “yo lo controlo, el juego no me controla a mí”…y así, las escusas y los razonamientos para negar el problema son interminables; y ni hablar de la red de mentiras que el jugador tiene que armar para “poder jugar tranquilo”. Y los afectos… la familia: la vida intrafamiliar suele transformarse en un verdadero zamba (ese juego que estaba un el Italpark, ¿lo recuerdan?), lo cotidiano son los sobresaltos, la inestabilidad, la confusión, desorientación; pues el engaño, la  negación, confunden mucho al entorno. A ver, no lo hacen de “malos”, de jodidos (más allá de que dentro de los jugadores hay de todo, como en la vida) simplemente, están enfermos.</p>
<p>Ahora bien: la ludopatía se puede tratar y detener, no curar, pero si detener. No es una enfermedad como otras que, más allá de la buena voluntad que se ponga en un tratamiento, no se cura, digo: si una persona se enferma de, por ejemplo, cáncer o diabetes, lo que puede hacer es hacer el tratamiento en tiempo y forma, y trabajar lo anímico para un mejor pronóstico, pero no depende de él la cura. En la ludopatía sí, está en sus manos  detener la enfermedad, depende enteramente de él y su actitud, y de que pueda tomar conciencia de que se es responsable de aceptar y tratar la patología. No hay escusas con eso. Porque se puede frenar, dejando de jugar, de manera absoluta, y luego revisar las coordenadas históricas que llevan a una persona a adquirir ese trastorno. Y lo cierto es que hay decenas de millares de personas que lo han logrado, y están bien,  rearmaron su vida; llegaron a un gobierno sobre los impulsos y pensamientos, y a recuperar los afectos perdidos. Porque, les digo: la adicción al juego es una enfermedad de pérdida; se pierde dinero, trabajos, afectos, objetos…vínculos…y la persona&#8230;el que se pierde es, fundamentalmente, el jugador.</p>
<p>Hay placeres que son destructivos, el masoquismo, en cualquiera de sus formas (la ludopatía es una forma de masoquismo bien claro),  generan placer, si las cosas autodestructivas no proporcionaran “placer” no habría tanta gente atrapada  en las adicciones. Lo que ocurre es que son placeres narcisistas, de gozar con uno mismo, desconectándose parcialmente o totalmente de la realidad y tienen  costos muy caros. A ese placer en lo destructivo lo llamamos “goce”, pero eso es para los colegas;  ustedes sólo tengan presente que algo puede ser placentero para un parte de nosotros y displacentero para otra. El jugador está  atrapado en una búsqueda desesperada de “la tierra prometida”, busca esa “recompensa” desde un gran vacío existencial. Algunos se juegan…hasta la vida; de  hecho, es así en la famosa  “Ruleta Rusa”, que si bien es algo muy extremo y que casi nadie llega hasta allí, nos sirve para graficar la complejidad de esta enfermedad. La palabra juego, lo lúdico, es una parte fundamental en la construcción de la personalidad de los seres humanos; por ese medio simbolizamos la realidad, expresamos nuestros conflictos,   fundamentalmente durante toda la infancia, nos “construye”, nos adapta al mundo. Bueno, en la ludopatía nada de eso ocurre, “el juego” en la ludopatía, sólo destruye.</p>
<p>Como decía, es muchísima la gente que sale, a mi criterio, lo mejor, es la combinación de terapia  -para descubrir el origen y la  historia del por qué se produjo esa problemática- y los grupos de autoayuda tipo Jugadores Anónimos que son realmente muy buenos, y son los que tienen mayores estadísticas de recuperación, y  que dentro de su estructura, conviven con  grupos de autoayuda para los familiares de la persona portadora del problema.  Pues el jugador genera un clima emocional muy desorganizante y nocivo para el buen  desarrollo familiar.  Y algo no menor: estos grupos son totalmente gratuitos.</p>
<p>Después está el asunto de lo social: el juego es algo asociado a divertirse y es totalmente legal. Digo, con el alcohol y las drogas hay penas, si usted maneja alcoholizado, hay sanción, si le encuentran drogas, hay leyes, aquí no; no sólo es legal, sino que se lo estimula y promociona.</p>
<p>Salir de estos cuadros es tarea que requiere mucho trabajo, mucho compromiso con los tratamientos, en donde el secreto, al menos durante los primeros tiempos, es no subestimar a ese enemigo interno que emerge camuflado para llevarnos de vuelta a la derrota frente a los impulsos. Aceptación de la enfermedad, tratamiento, y mantenimiento a partir de incorporar conductas saludables, disfrutes y placeres sanos, sin necesidad de destruirse o destruir a otros.  Como complemento es este escrito,  les recomiendo que lean “El Jugador”, del gran escritor ruso Fiodor Dostoievski, acaso&#8230;el más gran traductor de los conflictos del alma humana.</p>
<p>* Infobae no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas, como así tampoco por el contenido de las publicaciones.</p>
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		<title>El valor del enojo y el desastre de la violencia</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Nov 2014 09:57:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left">Enojarnos con determinadas situaciones o personas es parte de la vida. Hay momentos en  que, si no fuera por ese estado emocional, no podrían resolverse los conflictos. Muchos logros sociales y personales, muchos cambios en la vida, arrancan desde esa baldosa. En algún punto –  si instrumentamos y colocamos bien ese enojo en la realidad – es motor de adelanto social e individual. Enojarse es mucho más productivo que la pasividad, que  vivir atragantado y sin reaccionar ante las cosas que consideramos injustas. El punto es cuando el asunto toma mucho volumen y se pasa a la ira o furia incontrolable y ya estamos en los límites de la violencia. Hoy me enojé  con un tipo del seguro que me hizo una trampita, de esas que hacen los vendedores. Fue con la persona directa, pues era en un banco.  Mi enfado fue captado por el amigo y, finalmente, el conflicto se resolvió. A decir verdad mi enojo era mínimo, pero “actuaba” para lograr el objetivo. Un poco como uno hace con los hijos: sus conductas pueden dispararnos enojos, pero tenemos que entender que no podemos estarlo realmente, pues son niños, están aprendiendo a vivir y sólo tenemos que educarlos ¿qué hacemos? o  ¿qué debiéramos hacer? Actuar un poco, construir un “como si”.  El enojo puede estar, real y válido, pero tenemos que instrumentarlo a los fines de que el chico entienda   -por ejemplo-  que tiene de dejarse de “joder” con los fósforos, con el fuego.<a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/11/Cómo-controlar-el-enojo.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-183" alt="Cómo-controlar-el-enojo" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/11/Cómo-controlar-el-enojo.jpg" width="436" height="384" /></a></p>
<p>Cuando los enojos se transforman en furia o  ira y los impulsos pierden su cauce… terminando perdiendo el gobierno sobre nosotros mismos. Es importante que entendamos que la violencia no es un camino o un método de resolución de conflictos, al contrario, los potencia.  El mundo y la vida cotidiana están llenos de violencia;  las grandes ciudades son fabricas de tensión y gatillan lo peor de los hombres.  Pero la experiencia muestra que la violencia, en cualquiera de sus formas, sólo hace que las personas sigan devorándose entre sí. Sigamos apostando a la palabra, a las vías legales para resolver los conflictos que genera la compleja vida anímica de los seres humanos.</p>
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		<title>El maltrato infantil</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Oct 2014 10:34:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ser padres no nos hace, de por sí, buenas personas. Tener hijos no nos hace padres. ¿Lo central? amor, cuidados primarios y limites pues,  esas personitas, tienen que entender de chicos que “todo no se puede”. La sociedad funciona con normas. Cruzar esas normas,  es exponerse a peligros, pues los niños no las  comprenden. La... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/10/26/el-maltrato-infantil/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ser padres no nos hace, de por sí, buenas personas. Tener hijos no nos hace padres. ¿Lo central? amor, cuidados primarios y limites pues,  esas personitas, tienen que entender de chicos que “todo no se puede”. La sociedad funciona con normas. Cruzar esas normas,  es exponerse a peligros, pues los niños no las  comprenden. La rebeldía, es parte de la sana evolución de los seres humanos. Ustedes observen: los chicos tienden a la  violencia, al egoísmo, poseen  cantidades importantes esas &#8220;cualidades&#8221;. Les cuesta compartir sus juguetes o integrar a otros a sus juegos. Hay una tendencia al sadismo, a dominar, a someter, a romper, al capricho, a manipular, al bullyng…a la vagancia;  a no estudiar. Es decir: todo esto es parte de los seres humanos, y es sano si no cruza cierto umbral. El  hombre primitivo, antes de ser Sapiens, resolvía todo  a garrotazo limpio. Pero bueno, ahora tenemos pensamientos, podemos reflexionar e ir moderando esos componentes.</p>
<p>El punto es que nosotros, los adultos, que sí sabemos el daño que produce la pérdida de control, la violencia, el maltrato y el egoísmo, tenemos que llevar a ese niño a un territorio en donde entienda que las cosas que hacemos y decimos tienen sus consecuencias sobre otros coterráneos. Pero insisto: pobre de aquel niño que no muestre alguna de las cosas que hemos mencionado, pues estaríamos ante una sobreadaptación peligrosa. Cuando vienen mis pacientes y me dicen “mi hijo es impecable: estudia solo y es sobresaliente, no hace lio, es super educado, no tiene maldad…” me preocupo más que si me dice que tiene ciertos problemas adaptativos. A ver, es sano que los chicos hagan lio y no se dejen mucho manejar.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://www.diazcastelli.com/wp-content/uploads/2014/10/abusoss-100809.jpg"><img class="aligncenter" alt="abusoss-100809" src="http://www.diazcastelli.com/wp-content/uploads/2014/10/abusoss-100809-300x185.jpg" width="529" height="326" /></a></p>
<p><span id="more-164"></span>Entonces, los niños nacen siendo un caos, un manojo de impulsos y emociones desordenadas. ¿Han jugado al Scrabble alguna vez? Bueno, tiramos todas las piezas sobre la mesa, algunas quedan al derecho, mostrando letra, otras al revés, todo desordenado. La cultura, los padres, las intuiciones… van ordenado el juego, armando las primeras palabras, los primeros sentimientos organizados, los primeros caminos a seguir. Y esto, queridos lectores, se produce fundamentalmente por imitación/identificación de ellos sobre nosotros: se reflejan, se identifican; aprenden e imitan conductas. La construcción de lo que se llama personalidad, es la sedimentación de los vínculos, las conductas, las pasiones que un niño ha vivido y observado.</p>
<p>Ahora bien: hay decenas de miles de adultos que son malos o crueles con los niños.  ¿Podemos hablar de maldad? ¿Suena raro que un psicólogo hable de maldad verdad? Pero si: en rigor, tendría que hablar de la pulsión de muerte, que es esa  -como describirla-  ¿Sustancia o fuerza  interna que empuja y  nos lleva a la destrucción de uno y de los otros? Hablemos de maldad como sinónimo de crueldad. Hablo de padres con rasgos evidentemente psicopáticos: no sienten empatía con la angustia de ese niño (entienden lo que le pasa a ese  niño, pero no sienten nada; a eso lo podemos llamar empatía fría). Podría mencionar decenas de rasgos más, pero ese es el central. Pero lo fundamental aquí es que los chicos,  cuando vivencian ese caudal de agresividad por parte de sus cuidadores, piensan: “Papa malo” “Mama mala”. Un niño no pude entender el porqué ese adulto  -que tendría que amarlo y protegerlo- lo maltrata. Pero es más:  cómo mecanismo de supervivencia, y de defensa, tiende a amarlo y a buscar su tranquilidad para que no se desate la furia o enojo.  La cuestión central es que esos “padres malos”  golpean, atormentan, castigan  o son desmedidamente rígidos, y  hasta pueden dan muerte a esos niños que solo están viendo qué es esto de “ser humanos”. Si un niño hace lío, o anda mal en el colegio, o si le pega a la hermana, o destroza el juguete del hermano; o si vacía la billetera del padre…si nosotros, los adultos, los humillamos, los golpeamos, los maltratamos como castigo, lo que le queda al chico es el terror, el dolor y el sentimiento de impotencia de no poder reaccionar: ¡pues no pueden! Son chiquitos, ese padre o madre que “se les viene encima” y que lo golpea en soledad o públicamente, mide tres metros para él, tiene mucha fuerza, voz muy fuerte, cara de loco/loca fuera de control. Al chico no le va a quedar el mensaje de que ha hecho algo mal o que no debe hacer tal o cual cosa, no:  le va a quedar el terror, la forma que ha implementado ese padre para poner “un límite”. No queda la palabra educadora, queda el maltrato.</p>
<p>Por supuesto no me meto aquí con el maltrato más asociado a la indiferencia, a los padres poco afectuosos o  abandonadores; o  a aquellos que no dan el suficiente amor y limites para que el niño se desarrolle lo más sanamente posible. Tampoco abro el tema del abuso sexual, ese tipo de maltrato lo dejo para otro escrito.</p>
<p>Ustedes no se dan una idea de la cantidad de adultos consultantes que han pasado  maltratos  en su niñez.  Miles de niños son maltratados o destratados, golpeados, atormentados en los hogares. Y esto no discrimina clases sociales. Gente considerada “buena persona” para muchos – puertas adentro-  con los frágiles, con los indefensos: con los hijos o ancianos o animalitos…tremendos jodidos. Miles son los filicidios a nivel mundial. La crueldad de los adultos, la psicopatía, la perversión… está por encima de los vínculos y las filiaciones. Todo esto que menciono ocurre, existe, no es una ficción.  Si una persona  sádico y cruel o fría,  o si usted tiene esa predisposición natural a gozar del dolor y de la angustia del otro (de un niño inocente e indefenso en este caso) y bueno, lo va a hacer  con sus hijos. Nada cambia. El sadismo no discrimina.</p>
<p>Por eso invito a una profunda reflexión sobre la naturaleza humana. Todo padre alguna vez puede perder un poco el control o pasarse de rosca con un reto un hijo. Puede ocurrir alguna vez: pero tenemos que pedir disculpas: “mi mama/papa hizo algo malo, pero reflexionó y me pidió disculpas, estaba desbordado, no fue con crueldad”, eso es lo que le tiene que quedar al niño. No podemos enojarnos con nuestros hijos: ¿se entiende que un adulto no puede enojarse en serio con un chico de 6 años? Simplemente eso, no puede: el niño está aprendiendo cosas, erra, se equivoca, no pasa nada. Podemos “hacer que nos enojamos”, teatralizar un poco para lograr un efecto de que el niño se calme, pero no podemos enojarnos de verdad, o maltratar. El vínculo es asimétrico en todo aspecto. Tenemos que combatir el maltrato, la crueldad y el desprecio por la vida en cualquiera de sus formas. Poner límites es difícil, a un jefe del laburo, a los padres si son jodidos y metidos, a los compañeros de vida; al tipo que nos atiende agresivamente en el supermercado. Cuesta, es verdad. Hay que trabajar en lo actitudinal y desde donde uno pone un límite a otro,  si la actitud es firme, el niño entiende, aprende y acepta, y capta que era para su bien. El sadismo y la crueldad son, sin duda, el gran enemigo de la sociedad, allí donde se posan…hay destrucción de vidas y situaciones. Lo que quiero que quede claro en este escrito, es que cualquier forma de maltrato hacia un niño es de las cosas más graves que hay; denunciemos, juntemos coraje, tenemos que intervenir cuando presenciamos escenas donde se maltrata a un niño. Empecemos a atacarlo dando el ejemplo. Por supuesto que del maltrato se vuelve, quedan marcas, cicatrices: pero  con trabajo y amor &#8211; que todo lo repara- se puede  construir una vida linda (una vida posible, como la de todos) eso se los aseguro. Pero de eso, me ocuparé en un próximo escrito, de lo que produce, de cómo identificarlo, y de cómo reparar y suturar esas marcas del miedo y de la falta de amor.</p>
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		<title>La vida sin proyectos.</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Aug 2014 13:09:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Uno de los mayores problemas que se presentan en los consultantes es la falta de proyectos. Por sobre todo en gente joven que, muy precozmente, va perdiendo el rumbo y no saben para dónde ir,  o de dónde vienen; sienten que han perdido el tiempo, entienden que están empantanados, pero no hay dirección, no hay... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/08/21/la-vida-sin-proyectos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/08/proyecto.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-83" alt="proyecto" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/08/proyecto.jpg" width="640" height="480" /></a></p>
<p>Uno de los mayores problemas que se presentan en los consultantes es la falta de proyectos. Por sobre todo en gente joven que, muy precozmente, va perdiendo el rumbo y no saben para dónde ir,  o de dónde vienen; sienten que han perdido el tiempo, entienden que están empantanados, pero no hay dirección, no hay proyectos: les falta ese anhelo que empuja hacia adelante y  entonces, lo que aparece, es la depresión, el vacío, y toda una florida serie de síntomas psicopatológicos. La vida, de esta manera, se transforma en ir al trabajo, volver a casa, TV o series hasta la ceguera, salida con amigos; algunos  pueden  ocuparse de los suyos en el caso de que haya familia, pero el asunto es que pasan los días, los meses y no hay cambios…y la vida va perdiendo su sustancia vital.<span id="more-82"></span></p>
<p>A ver: no se trata de ir a estudiar a la universidad o de planificar un ascenso al Aconcagua. Hablo de pequeños proyectos asociados a los intereses y  deseos que, quizá, están encapsulados y no se han podido desarrollar o desplegar en el mundo. Puede ser, como me decía ayer una persona, arrancar con el viejo proyecto gastronómico de vender bandejas de comida en la zona de oficinas. O planificar, remodelar, con dinero o a pulmón, la casa, ponerla linda.  Animarse a retomar aquella actividad que nos daba placer, de niños, o arrancar eso que nos gusta y que -por una u otra cosa- postergamos. Quizá es arrancar con el proyecto de hacer ropa de diseño casera y comercializarla, o comenzar ese curso que nos va a hacer mejores en nuestra profesión. También un objetivo es volver a militar en las causas que defendemos, o colaborar activamente en la cooperadora del colegio de nuestros hijos…o hacer algo por nuestro barrio o edificio. Lo que quiero transmitir es que no tienen que ser grandes cosas, pero sí es importante que el asunto implique la planificación, la dedicación y la búsqueda de un resultado; que haya un objetivo digo, que nos de placer, satisfacción ya que, en general, los verdaderos placeres de la vida, implican un grado de dedicación y esfuerzo: si a mí me gusta el surf y, bueno, voy a tener que meterme horas al agua, no hay otra.  Ese resultado puede ser algo abstracto o concreto, pero la fuerza de trabajo que ponemos en la realización de nuestros deseos y proyectos se tiene que ver o sentir.</p>
<p>Si yo tuviera que delimitar o decir cuál es el gran problema actual en la gente…y…es el vacío: la falta de proyectos genera una sutil pero efectiva depresión en las personas. Se van “desvitalizando”, comienzan a aburrirse (si, la gente se aburre y no sabe qué hacer con su tiempo libre) y eso &#8211; para mí- es algo complicado. La vida es una sola, lo sabemos, podemos camuflar todo este asunto diciendo que hay otra, que estamos de paso, lo que quieran. Pero hay un argumento que es o se impone como una verdad absoluta: el vacío de proyectos y  de deseos genera angustia, malestar y síntomas, en muchos casos. Pero también produce empobrecimiento subjetivo, nos vuelve opacos, nos va aislando del mundo que es, fundamentalmente, movimiento y sana actividad. Y nos transformamos en una batería, una pila que dura hasta que se acaba la carga. Tomémonos cinco minutos por día para evaluar cómo andamos en relación a lo que planteo, siempre podemos cambiar el rumbo de nuestra vida.</p>
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		<title>¿Qué  es la depresión? Un mal de nuestra época.</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Aug 2014 02:39:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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		<description><![CDATA[De entrada les digo  que no se puede hablar de “la depresión”  sino de “las depresiones” y que, dentro de ellas, hay diferentes grados de intensidad. La depresión se está trasformando en un verdadero flagelo social: la vida moderna, los tiempos actuales que no nos permiten conectarnos con las tristezas en la vida cotidiana, van... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/08/14/que-es-la-depresion-un-mal-de-nuestra-epoca/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr">De entrada les digo  que no se puede hablar de “la depresión”  sino de “las depresiones” y que, dentro de ellas, hay diferentes grados de intensidad.</p>
<p dir="ltr"><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/08/depre.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-77" alt="depre" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/08/depre.jpg" width="275" height="183" /></a></p>
<p dir="ltr">La depresión se está trasformando en un verdadero flagelo social: la vida moderna, los tiempos actuales que no nos permiten conectarnos con las tristezas en la vida cotidiana, van empujando a la gente a armar estados depresivos de todo tipo. Realmente es un problema en el mundo del trabajo, en millones de familias&#8230;el asunto está aumentando alarmantemende.   Si les parece, vamos por los criterios generales. Entonces: el deprimido es un sujeto frustrado libidinalmente. ¿Qué quiero decir con esto? La persona comienza a acumular toda un serie de “fracasos”, de pérdidas, de frustraciones  (que pueden ser cosas objetivamente dolorosas para todo el mundo, o simplemente nimiedades, pero que &#8211; para una persona muy frágil &#8211; pueden  ser una gran amenaza para su mundo emocional); su libido, sus intereses y anhelos, van hacia el mundo en busca de satisfacerse pero  se frustran, no logran esa satisfacción. “Estoy deprimida”, me dijo ayer una chica en su primera sesión: su novio, al que ella quiere mucho, la había dejado. Ese caudal libidinal queda frustrado, de golpe, entonces aparece el enorme vacío, ya no tiene al otro que le garantizaba  placer y amor; quiere a su novio, pero ya no lo tiene. Otra me decía  “me echaron del trabajo” qué frustración. “No sé qué hacer con mi vida, nada me satisface, nada me enciende”, acumulación de libido no colocada en el mundo.<span id="more-76"></span></p>
<p dir="ltr">Frustración…frustración&#8230;de eso se trata. Los ejemplos pueden ser muchos, pero lo central es que   toda esa carga  queda  “flotando y sin objeto o lugar donde  encauzarse”  y esto es, en  una parte importante, lo que genera eso que llamamos depresión. Pueden ser depresiones “reactivas”, digo: este cuadro puede presentarse “en reacción” a  algún acontecimiento desafortunado bien puntual y,  luego pasar, y que siga la vida. Puede ser una tendencia crónica (continua) que emerge o está sistemáticamente, frente a cualquier frustración lógica de la vida.</p>
<p dir="ltr">Como generalidad, lo que se observa,  en estos casos, es a personas sin voluntad para hacer cosas, y con una imposibilidad muy general de experimentar placer en lo  que realiza. No tienen  “ganas” (me gusta más hablar de “ganas” que de “deseo”);  vemos gente que se va apagando;  que era una bombita de  75  o  de 100 watts y ahora es una de 25.   Personas  para las  cuales  la vida y el mundo,  la realidad, han perdido un poco el sentido. En  ese momento  se está en un proceso depresivo   -ya sea temporal o crónico- el mundo se va volviendo opaco,   nada   enciende la mecha o estimula;  la sexualidad se apaga, todas las necesidades vitales de desordenan.  Ahora bien,  hay gente que (en depresiones leves y moderadas), pese a estar deprimida, hace, trabaja, está en el mundo,  pero en forma casi automática, sin empuje vital.</p>
<p dir="ltr">Hay todo un debate sobre su origen, si hay un componente biológico;  si es más psíquico, mental  o anímico. Yo creo que en las depresiones mayores, graves, o en las melancolías (en donde hay mucho autorreproche, autocastigo y culpabilidad desmedida), se puede hablar de que hay algo biológico. Pero no lo central. A mi criterio el eje del asunto pasa por falta de nutrientes emocionales en la infancia.  Cuando en la  niñez no nos valoran, no nos hacen sentir importantes, no nos marcan las cosas buenas que hacemos…en la vida adulta, pueden aparecer los problemas. Déficits en la idea y valorización de nosotros mismos, en la autoestima.</p>
<p dir="ltr">Por estos días nos hemos enterado del suicidio de Robim Williams. Al parecer, es  el resultado de una depresión severa, y de  una historia de adicciones muy desenfrenada,  con períodos de abstinencia y otros de duras recaídas. Ahí tenemos: una persona que ha conquistado todos los premios en lo suyo, todo el reconocimiento social pero, sin embargo, decide partir, de esa manera.  Vemos, de esta forma, que la cosa va por dentro. Podemos lograrlo todo, o mucho, pero si nos sentimos nada (o nos hicieron sentir nada o poco)&#8230;la vida&#8230;se vuelve una cáscara vacía.  Por supuesto que en este caso, y en gran parte de ellos, el consumo de drogas juega un rol central en el deterioro y potenciación del cuadro depresivo. Y ni hablar  en el suicidio en sí, en lo que es el “rapto suicida”, siempre hay drogas o psicofármacos o alcohol.  Una lástima lo de este hombre. Valoremos la vida, honremos el hecho de existir que es una gran cosa, están los amigos, los hijos, el amor, tantas cosas, no nos dejemos llevar por el negativismo de que el mundo y la gente son  un desastre. Hay cosas incomprensibles y espantosas, pero  -también- hay muchas, pero muchas cosas buenas, la mayoría. Miremos hacia allí.  Y permitámonos estar tristes o eventualmente deprimidos también, es parte de la vida compañeros.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Cómo elegir una buena pareja? Casi un arte.</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Jul 2014 15:19:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gervasio Diaz Castelli</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace unos años, se hizo una encuesta mundial a gente de más de 80 años. A esa edad las personas, en general, suelen tener un claro balance de lo que ha sido su vida, lo bueno y lo malo, los errores y aciertos cometidos… es un momento  muy particular. Por supuesto que a esa altura,... <a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/2014/07/17/como-elegir-una-buena-pareja-casi-un-arte/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos años, se hizo una encuesta mundial a gente de más de 80 años. A esa edad las personas, en general, suelen tener un claro balance de lo que ha sido su vida, lo bueno y lo malo, los errores y aciertos cometidos… es un momento  muy particular. Por supuesto que a esa altura,  aún puede haber proyectos ¿por qué no? pero es verdad que también, los años  -el camino recorrido y la proximidad de la muerte- hace que la gente haga ciertos balances de lo que ha sido su existencia. Es decir: se mira un poco más el pasado que el futuro, es algo natural y no tiene por qué ser algo tremendo, depende. ¿De qué depende? De eso quiero hablar.</p>
<p>Las preguntas fundamentales de esa encuesta eran las siguientes: ¿de qué se arrepiente?  ¿Qué cambiaría de su pasado? ¿Le hubiese gustado que algunas cosas hayan sido diferentes?  Casi nadie habló de cosas materiales. Pocos hablaron de sus hijos o de algo referido a ese tipo de vínculo. En raros casos también se mencionaron  cuestiones del mundo vocacional o del trabajo.  La gran mayoría respondió sobre asuntos, en definitiva, asociados al amor de pareja y a la sexualidad ¿interesante no?<img title="Más..." alt="" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif" /><img title="gallery ids=&quot;39&quot;" alt="" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/wp-includes/js/tinymce/plugins/wpgallery/img/t.gif" /><span id="more-41"></span></p>
<p>Las dos respuestas que más salieron y ganaron por goleada fueron: “me hubiese gustado disfrutar más de la sexualidad”; y la otra fue “me arrepiento de haber elegido a la persona equivocada en el territorio del amor”. Por supuesto que los entrevistadores de este estudio eran personas muy preparadas y astutas para poder generar un buen clima emocional en esas charlas.  En definitiva ¿de qué se trataba el asunto en esas respuestas? Del amor y de la sexualidad, lo más primario; de esas dos cosas sale o parte todo lo demás.</p>
<p>En relación a la elección de pareja, a esa persona que elegimos para armar un proyecto de amor o de familia,  yo siempre digo: hay que entregarse a la pasión, eso seguro, pero no perder la prudencia. Conocer a ese otro que vamos eligiendo lleva su tiempo, mucho. No hay que  armarse una idea del otro solamente por cómo es  con uno. No, es ver  al otro en otros contextos ¿cómo es con sus amigos? ¿Con los niños? ¿Con los animales? ¿Con su familia primaria? ¿Con sus compañeros de trabajo? ¿Qué tipo de vínculo tiene con el mundo y lo que ocurre en él?…y  -algo muy central- ¿es una persona independiente de sus padres? Es decir, movilizados por la pasión y  el enamoramiento y la explosión sexual,  nadie ve mucho nada, o no se ve tanto al “otro real”. Pero la idea es, en definitiva, que podamos armar una especie de visión más ética sobre el otro. Eso no falla.</p>
<p>Embarcarse en un proyecto  con una persona que tiene diferentes valores  o códigos que los nuestros en el territorio de la ética (de lo que está bien, de lo que no, de lo que es la ternura, la agresión, el dinero, el respeto),  si eso falla, y bueno,  la cosa se pone muy fea. Y una vez que  ya estamos arriba del bote…. y si ya hay  hijos&#8230;y si el otro resultó ser demasiado diferente a uno, es un martirio. Lo veo, lo escucho permanentemente en mis consultantes; gente que ha elegido mal, que no vio ciertas cosas,  sufren mucho. Me dicen “no me di cuenta”, “no vi esto de él o ella” o “si, lo vi, pero subestime ese aspecto de él” “¿cómo puede ser?  “No me gusta como es él ni conmigo ni con su familia de origen”. Es decir: ¡Sorpresa! No hay seguridad 100%  de nada en esta vida, pero si somos un poco prudentes, las posibilidades de que “la realidad nos sorprenda” va a ser menor.</p>
<p>La otra cuestión de la encuesta es la sexualidad. Bueno, nadie la tiene atada allí, las represiones  o mandatos sociales, familiares y religiosos generan enormes torniquetes mentales y la capacidad de disfrute y libertad se reduce. Al parecer, y si pensamos en esta encuesta, la gente lamenta no haber sido más libre. Y esto vale  si se estuvo sólo con una persona toda la vida o con millones. La libertad en ese plano pasa por otro lado.</p>
<p>Hay que valorarse, cada uno de ustedes merece y precisa de alguien que los respete, ame y valore. Después bueno, el amor también es peleas, discusiones, diferencias; el tema es a que volumen está todo eso.</p>
<p>Tómense su tiempo para elegir quien es la persona, miren su interior, eso es eterno. Miren mucho a los ojos a la persona que van eligiendo&#8230;mucho: los ojos&#8230;son lo interior, allí está la esencia del otro, y en su capacidad de dar ternura.  No se apuren, elegir un compañero de ruta ( que puede estar hasta el final del viaje con ustedes o solo un tramo, es un arte.Ese otro que elijan va a tener decenas de grietas, como ustedes: pero no en las centrales, con eso no se negocia, si no, la vida se trasforma en algo áspero y -muchas veces-  hay situaciones que son muy difíciles de revertir, o se revierten, pero con costos altísimos para uno o para muchos.  La experiencia dice que las parejas que funcionan son aquellas que tiene un importante universo simbólico de códigos y de disfrutes  en común; el mito de que los opuestos se atraen la supuesta complementariedad entre personas muy diferentes…la experiencia muestra que es más un mito que una realidad del amor.</p>
<p>Les dejo una frase de Gustavo, acaso, el que mejor le ha cantado al amor, bueno, al menos para mí, un grande&#8230;entre los grandes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/07/gustavoceraticoma.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-42" alt="amor" src="http://blogs.infobae.com/herramientas-psicologicas/files/2014/07/gustavoceraticoma.jpg" width="650" height="694" /></a></p>
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