<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>#MamáPor2 &#187; jardin de infantes</title>
	<atom:link href="http://blogs.infobae.com/mama-por-2/tag/jardin-de-infantes/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://blogs.infobae.com/mama-por-2</link>
	<description>Constanza Crotto comparte anécdotas del oficio de ser mamá de mellizos</description>
	<lastBuildDate>Fri, 06 Sep 2013 10:48:40 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Hay que pasar el invierno</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/mama-por-2/2013/05/30/hay-que-pasar-el-invierno/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/mama-por-2/2013/05/30/hay-que-pasar-el-invierno/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 30 May 2013 10:16:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Constanza Crotto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[bebes]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedades]]></category>
		<category><![CDATA[jardin de infantes]]></category>
		<category><![CDATA[maternidad]]></category>
		<category><![CDATA[mellizos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/mama-por-2/?p=413</guid>
		<description><![CDATA[Amo el invierno. Bah, lo amaba. Hasta que fui mamá. Es que, cuando empezaba a disfrutar del primer frío,  llegaron los mocos y la tos, el catarro y la fiebre. Y arrancó una catarata de virus y bacterias imposible de parar. Que si los mandás al jardín desde tan chiquitos van a vivir enfermos porque... <a href="http://blogs.infobae.com/mama-por-2/2013/05/30/hay-que-pasar-el-invierno/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Amo el invierno. Bah, lo amaba. Hasta que fui mamá. Es que, cuando empezaba a disfrutar del primer frío,  llegaron los mocos y la tos, el catarro y la fiebre. Y arrancó una catarata de virus y bacterias imposible de parar.</p>
<p><span id="more-413"></span></p>
<p>Que si los mandás al jardín desde tan chiquitos van a vivir enfermos porque se contagian todo, que dejalos en tu casa, vas a ver como no se pescan nada. Ya se me de memoria los dimes y diretes de madres y abuelas en contra de la escolaridad antes de los dos años. Pero, como estoy segura de que hay muchas del otro lado del monitor que sufren conmigo, <strong>quiero hacer catarsis y contarles que también somos blanco de todo bichito que circula por el aire.</strong></p>
<p>El martirio arrancó hace varias semanas, cuando la mínima se fue por debajo de los diez grados. Desde aquel día, las velas de las narices de los chicos aparecieron para nunca jamás irse. <strong>Perdón si les da un poco de asco pero tengo que ser ilustrativa.</strong> El primer moco fue acusoso y molesto, como líquido que caía desde sus narices. Con el pasar de los días se fue poniendo amarillo y más espeso, con tintes verdosos, acompañado de una tos molesta, sobre todo de noche. Y vino la fibre, ¡bingo!  ¿El primer diagnóstico? Neumonitis. Primero uno y, obviamente, después el otro<strong> (así es la vida de la madre múltiple, nada es de a uno, todo es de a dos).</strong></p>
<p>La enfermedad trajo aparejada una semana sin jardín. Cinco días eternos y aburridos. Las primeras 48 horas fueron duras porque se sentían pésimo y apenas esbozaban sonidos más que llantos. Gracias a los mágicos antibióticos, los siguientes tres días estuvieron estupendos, desbordantes de energía y se convirtieron en dos huracanes que dieron vuelta el departamento.</p>
<p>Fue un lunes cuando regresaron al jardín sin carilinas ni pañuelos, impecables e impolutos. Les duró poco, obvio, porque cuando los fui a buscar empezaron los tímidos  “achís, achís” y otra vez sopa, <strong>arrancó el círculo vicioso que terminó diez días después en una bronquiolitis.</strong></p>
<p>Guardia va, guardia viene. Pasar los 39 de fiebre con llantos desesperados (míos y de los chicos). Toses, toses y más toses que  me hicieron sufrir de a poquito. ¡Cómo atacan estos bichos a nuestros enanos! ¡Cuánta fortaleza a pesar de su corta vida!  Otros cinco días más en casa, inventando actividades para pasar el día y haciendo malabares para dormir de noche. Cremas con tomillo para purificar los pulmones, baños de vapor, nebulizaciones varias veces al día (casi imposible), humidificador en el cuarto y h<strong>asta probé con una cebolla partida que impregnó de olor asqueroso  toda la casa pero juro que fue infalible contra la tos nocturna</strong> (gracias @sofiasolamente por el datazo vía twitter).</p>
<p>En fin, recién hace dos días salimos de este cuadro (ellos, porque ahora la apestada soy yo) y toco madera para que gocen de buena salud al menos un tiempito más. Aunque lo dudo, porque hoy ya aparecieron otra vez las benditas velas vaticinando que algo nuevo está por llegar. <strong>Y bue, habrá que pasar el invierno…</strong></p>
<p style="text-align: center">¿Cómo combaten tanta peste? ¿Las mamás primerizas? ¿Las mamás cancheras?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/mama-por-2/2013/05/30/hay-que-pasar-el-invierno/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Sala de uno?</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/mama-por-2/2012/10/02/sala-de-uno/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/mama-por-2/2012/10/02/sala-de-uno/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 02 Oct 2012 10:47:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Constanza Crotto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[jardin de infantes]]></category>
		<category><![CDATA[maternidad]]></category>
		<category><![CDATA[sala de uno]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/mama-por-2/?p=18</guid>
		<description><![CDATA[Me agarró la loca y desde hace unos días no puedo dejar de pensar qué será de mi vida el año que viene. Los chicos se largaron a caminar y convivir demasiado tiempo en el departamento se está volviendo cada vez más difícil. Como se duermen al alba, se levantan bien temprano y apenas aguantan... <a href="http://blogs.infobae.com/mama-por-2/2012/10/02/sala-de-uno/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Me agarró la loca y desde hace unos días no puedo dejar de pensar qué será de mi vida el año que viene. Los chicos se largaron a caminar y convivir demasiado tiempo en el departamento se está volviendo cada vez más difícil.</p>
<p>Como se duermen al alba, se levantan bien temprano y<strong> apenas aguantan una o dos horas encerrados entre cuatro paredes.</strong> Juro que intento entretenerlos jugando con autitos, pelotas y encastrando piezas pero la única manera de mantenerlos tranquilos es hipnotizándolos con dibujitos animados, cosa que no es lo ideal (y si la pediatra lee esto, me mata).<span id="more-18"></span></p>
<p>A lo que quiero llegar con mi relato es que cada vez estoy con más ganas de anotarlos para el año que viene en un jardín de infantes, en sala de uno y medio, también llamada “Prekinder”. <strong>Sería un solo turno, tres horitas por la mañana, ni más ni menos.</strong></p>
<p>A mamá, como era de esperarse, le indignó. “¿Que cómo vas a mandar un chico que todavía tiene pañales al jardín? ¡Todavía es un bebé, tiene que estar con su mamá! Esperá un año más y que entren a sala de dos”.</p>
<p>Les confieso que un poco me desalentaron sus palabras. Pero igual empecé a llamar por teléfono a los jardines del barrio, al menos para averiguar cómo viene la mano en cuanto a horarios, actividades, infraestructura y, por sobre todo, precios(no se olviden que tengo dos y que el dolor de bolsillo es doble).</p>
<p>Aunque cueste creerlo,  a dos meses de que termine el año, ya casi no hay vacantes en sala prekinder, cosa que tiene dos lecturas posibles. La mala: el tiempo corre, me tengo que apurar. <strong>La buena: no soy la única que piensa en mandar a sus hijos tan chiquitos al jardín, cosa que me alivia demasiado.</strong></p>
<p>La semana pasada me animé a visitar  uno de los jardines y quedé encantada. Son salas de 15 chicos, con una maestra y una auxiliar. Hacen actividades súper entretenidas y aprenden a jugar con papeles, botellas, a bailar, a cantar y, lo más importante,<strong> aprenden a sociabilizar con otros chicos y a compartir</strong> ¡Mucho más divertido que quedarse jugando en casa toda la mañana!</p>
<p>Obvio que conozco las desventajas del tema. La principal, dicen, es que se enferman muchísimo porque se contagian todas las pestes  y que, al principio, se la pasan faltando a clases.</p>
<p>Todavía no tengo conclusión para este tema. Sólo tengo claro que me quedan pocas semanas y que, como viene la mano, las vacantes son cada vez más escasas y yo tengo dos niñitos que ubicar.</p>
<p>A las mamás les pregunto, <strong>¿cómo fue su experiencia en el jardín? ¿a qué edad mandaron a sus hijos? ¿Qué harían en mi situación?</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/mama-por-2/2012/10/02/sala-de-uno/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 0.581 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-29 20:43:34 -->
