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	<title>#MundoEnCrisis &#187; Individualismo</title>
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	<description>Darío Mizrahi aplica los conocimientos generados por la sociología e invita a reflexionar sobre los cambios culturales que transforman a la sociedad</description>
	<lastBuildDate>Mon, 29 Apr 2013 23:20:52 +0000</lastBuildDate>
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		<title>La corrupción, EL MAL del siglo XXI</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Mar 2013 21:32:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Mizrahi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[Individualismo]]></category>
		<category><![CDATA[siglo XXI]]></category>

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		<description><![CDATA[Las 5 claves para entender por qué la corrupción mata. Segunda Parte Ver: 1. Por qué la corrupción está en la naturaleza humana  ¿Cómo puede la corrupción ser parte de la naturaleza humana y, a la vez, ser algo específico de nuestro tiempo? Si siempre estuvo ahí y, de un modo u otro, las sociedades... <a href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/03/26/la-corrupcion-el-mal-del-siglo-xxi/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/files/2013/03/images.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-161" src="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/files/2013/03/images.jpg" alt="" width="184" height="274" /></a></p>
<p><a title="Las 5 claves" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/03/12/las-5-claves-para-entender-por-que-la-corrupcion-mata/" target="_blank"><strong><em>Las 5 claves para entender por qué la corrupción mata</em></strong></a><strong>. Segunda Parte</strong></p>
<p><strong>Ver:</strong><br />
<strong><em><a title="Por qué la corrupción está en la naturaleza" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/03/19/por-que-la-corrupcion-esta-en-la-naturaleza-humana/" target="_blank">1. Por qué la corrupción está en la naturaleza humana</a></em> </strong></p>
<div>¿Cómo puede la corrupción ser parte de la naturaleza humana y, a la vez, ser <strong>algo específico de nuestro tiempo</strong>? Si siempre estuvo ahí y, de un modo u otro, las sociedades sobrevivieron, ¿por qué preocuparse especialmente por ella en el Siglo XXI?</div>
<p>Porque es posible que sus <strong>efectos</strong> no hayan sido nunca <strong>tan potencialmente devastadores como en esta época</strong>.<span id="more-160"></span></p>
<p>Cuando alguien comete un hecho de corrupción no hay que preguntarse qué lo llevó a hacerlo. Sin pensar demasiado uno se da cuenta de lo atractivo que puede resultar la transgresión de las normas: <strong>uno se corrompe porque persigue un deseo</strong>. De enriquecerse, de volverse más poderoso, más popular, en una palabra, <strong>de distinguirse</strong>.</p>
<p>La distinción, cualquiera sea la manera en la que se busque, es uno de los deseos más hondos. ¿<strong>Por qué no corromperse cuando la transgresión</strong> de ciertas normas puede ofrecer <strong>una vía mucho más rápida y efectiva</strong> hacia la satisfacción de ese deseo?</p>
<p>La pregunta más interesante es por qué no corromperse. <strong>¿Cómo se explica que, siendo tan evidentes las ventajas de la corrupción, muchas personas elijan no valerse de ella?</strong></p>
<p>La respuesta son los infinitos mecanismos de regulación social que hacen posibles todas las sociedades que existieron y existirán. Si <strong>muchos deciden no corromperse</strong> es porque tienen incorporadas <strong>represiones que ponen límites a la satisfacción de ciertos deseos</strong>, y que establecen qué se puede y qué no.</p>
<p>Por eso, la corrupción es siempre una falla en los mecanismos de regulación social. Como decía en <a title="Por qué la corrupción está en la naturaleza" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/03/19/por-que-la-corrupcion-esta-en-la-naturaleza-humana/" target="_blank"><strong>el post anterior</strong></a>, es inevitable que esto ocurra en cierta medida. Pero cuando la transgresión deja de ser algo marginal y se vuelve una cosa común, la sociedad tiene un problema muy serio.</p>
<p>¿Por qué la corrupción es el mal del siglo XXI? Porque <strong>desde las últimas décadas</strong> del siglo pasado comenzó un <strong>proceso de desregulación creciente</strong>.</p>
<p><iframe width="640" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/LO3aipUvfK8?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><a title="Ficha de la película" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Wall_Street_(pel%C3%ADcula)" target="_blank">Wall Street</a><em>, de Oliver Stone, es un testimonio de los efectos que tiene el debilitamiento de los marcos regulatorios sobre las relaciones económicas. La película cuenta la historia de un joven que se debate entre seguir el ejemplo trabajador de su padre o inclinarse por el camino más rápido en el mundo de las finanzas, siguiendo a un broker corrupto que no tiene límites con tal de enriqucerse.</em></p>
<p>Las instituciones que antes se ocupaban de dar forma a la conducta de las personas, como <strong>la familia, la escuela, la religión, los clubes, los partidos políticos y el Estado</strong>, están todas en crisis y cada vez <strong>tienen menos efectividad para imponer sus condiciones a los individuos</strong>.</p>
<p>Lo vemos todos los días en nuestra vida o en los medios de comunicación: <strong>padres que no son capaces</strong> de (o no les interesa) <strong>poner límites a sus hijos</strong>, estudiantes que no dan ninguna importancia a lo que dicen sus profesores, y personas que se indignan ante cualquier decisión que provenga de <strong>una autoridad</strong>, sin importar de cuál se trate.</p>
<p>Esto explica <strong>el individualismo que distingue a nuestra época</strong>: ya no es la sociedad a través de sus instituciones la que regula a las personas, sino que cada uno se regula a sí mismo como quiere y como puede.</p>
<p>Este giro, que se produjo entre fines del siglo XX y principios del XXI, <strong>no tiene precedentes en la historia de la humanidad</strong>: en todas las épocas anteriores los individuos debían adaptarse a las exigencias de la sociedad, pero desde hace unas décadas nos encaminamos a que sea <strong>la sociedad la que deba adaptarse a lo que pretenden los individuos</strong>.</p>
<p>Así, ¿quién pone límites a los deseos?</p>
<p>No se puede negar que el debilitamiento de las regulaciones haya tenido consecuencias positivas, como mayores libertades. Pero sin instituciones que hagan a las personas adaptarse a las necesidades del bien común corremos riesgos muy grandes.</p>
<p>No hay ejemplo más contundente que <strong>el aumento descontrolado de la corrupción</strong>. Sin límites ni marcos sociales de contención bien definidos, las personas se corrompen más fácilmente.</p>
<p>Cuando no hay ninguna institución que se ubique por encima de las personas, están <strong>ellas solas frente a sus brutales desigualdades</strong>.</p>
<p>Ésa es la <strong>ley del más fuerte</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Amenaza N° 5: El colapso ambiental del planeta</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Mar 2013 03:01:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Mizrahi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ecologismo]]></category>
		<category><![CDATA[Individualismo]]></category>
		<category><![CDATA[Miedo]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Las 5 grandes amenazas del Siglo XXI. Quinta Parte Ver: Amenaza Nº 1: La disolución de la familia Amenaza Nº 2: La violencia sin control Amenaza N° 3: La fragmentación de la sociedad Amenaza Nº 4: Las enfermedades Calentamiento global, tornados y huracanes, inundaciones, sequías, destrucción de flora y fauna autóctonas, agotamiento de las fuentes... <a href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/03/05/amenaza-n-5-el-colapso-ambiental-del-planeta/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><a title="Las 5 grandes amenazas del Siglo XXI" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/01/14/las-5-grandes-amenazas-del-siglo-xxi/" target="_blank">Las 5 grandes amenazas del Siglo XXI</a>. Quinta Parte</em></strong><br />
<strong><em></em></strong></p>
<p><strong><em>Ver: </em></strong><br />
<strong><em></em></strong></p>
<p><a title="Amenaza Nº 1: La disolución de la familia" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/01/21/amenaza-no-1-la-disolucion-de-la-familia/" target="_blank"><strong><em>Amenaza Nº 1: La disolución de la familia </em></strong></a><br />
<a title="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/01/28/amenaza-no-2-la-violencia-sin-control/" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/01/28/amenaza-no-2-la-violencia-sin-control/" target="_blank"><strong><em>Amenaza Nº 2: La violencia sin control</em></strong></a><br />
<a title="Amenaza N° 3: La fragmentación de la sociedad" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/02/04/amenaza-n-3-la-fragmentacion-de-la-sociedad/" target="_blank"><strong><em>Amenaza N° 3: La fragmentación de la sociedad </em></strong></a><br />
<a title="Amenaza Nº 4: Las enfermedades" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/02/25/amenaza-no-4-las-enfermedades/" target="_blank"><strong><em>Amenaza Nº 4: Las enfermedades</em></strong></a></p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/files/2013/03/1280x1024-1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-128" src="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/files/2013/03/1280x1024-1-300x240.jpg" alt="" width="300" height="240" /></a><strong>Calentamiento global</strong>, tornados y huracanes, inundaciones, sequías, destrucción de flora y fauna autóctonas, agotamiento de las fuentes de agua potable.</p>
<p>Todas estas <strong>amenazas reales que pueden destruir nuestro planeta</strong> son, por distintos motivos, una <strong>novedad de fines del Siglo XX y principios del XXI</strong>. También lo son las formas de acción social que surgieron como reacción.<span id="more-127"></span></p>
<p>La <strong>sociedad industrial y capitalista nacida en el Siglo XVIII</strong> posibilitó la producción de una cantidad y calidad de bienes y servicios sin precedentes en la historia de la humanidad. De la mano de un retroceso del pensamiento mágico y religioso, y del <strong>avance de la lógica instrumental</strong>, las ciencias aplicadas a resolver problemas de la vida cotidiana tuvieron un impulso inusitado.</p>
<p>El resultado de este doble proceso fue que, en sólo unas cuantas décadas, las sociedades pasaron de estar <strong>cíclicamente amenazadas por las hambrunas y las pestes</strong>, a vivir en un mundo de abundancia de alimentos, medicamentos y tratamientos que hicieron posible una <strong>increíble prolongación de vida</strong>. Incluso a pesar de la muy desigual distribución de esos beneficios, <a title="La esperanza de vida en África" href="https://www.google.com.ar/publicdata/explore?ds=d5bncppjof8f9_&amp;met_y=sp_dyn_le00_in&amp;tdim=true&amp;dl=es&amp;hl=es&amp;q=esperanza%20de%20vida%20mundial#!ctype=l&amp;strail=false&amp;bcs=d&amp;nselm=h&amp;met_y=sp_dyn_le00_in&amp;scale_y=lin&amp;ind_y=false&amp;rdim=region&amp;idim=region:SSA&amp;ifdim=region&amp;hl=es&amp;dl=es&amp;ind=false" target="_blank"><strong>aún los países más pobres del mundo duplicaron y hasta triplicaron su esperanza de vida</strong></a>.</p>
<p>Como corolario, <a title="Evolución de la población mundial" href="http://www.google.com.ar/publicdata/explore?ds=d5bncppjof8f9_&amp;met_y=sp_pop_totl&amp;idim=country:ARG&amp;dl=es&amp;hl=es&amp;q=poblacion%20en%20argentina#!ctype=l&amp;strail=false&amp;bcs=d&amp;nselm=h&amp;met_y=sp_pop_totl&amp;scale_y=lin&amp;ind_y=false&amp;rdim=region&amp;ifdim=region&amp;tdim=true&amp;hl=es&amp;dl=es&amp;ind=false" target="_blank"><strong>entre 1960 y 2010 la población mundial pasó de 3 mil millones de personas a 7 mil millones</strong></a>. Es decir que en sólo 50 años aumentó más que en toda la historia pasada de la humanidad.</p>
<p>Pero acá el problema no es sólo el riesgo futuro de pensar que si la población sigue creyendo a este ritmo llegaremos a una instancia en la que ya no habrá más lugar ni recursos para albergarnos y satisfacernos a todos. De hecho, la tendencia muestra una <strong>desaceleración en el crecimiento poblacional</strong>, producto de un mayor control de la natalidad.</p>
<p>La amenaza es mucho más profunda y tiene que ver con cómo es nuestra organización social. Semejante incremento en la producción de bienes y servicios sólo fue posible porque al mismo tiempo <strong>las personas se desataron de los rígidos compromisos sociales</strong> que determinaban su vida en el pasado. Todos los seres humanos comenzaron a pensar y a actuar individualmente, persiguiendo la satisfacción de sus deseos más íntimos.</p>
<p>Este esquema de <strong>individuos deseantes y una industria ávida de satisfacerlos</strong> y, a su vez, estimular el surgimiento de nuevos deseos en ellos, funcionó relativamente bien hasta que, hacia fines del Siglo XX, muchos empezaron a notar las consecuencias de esa falta de regulación social.</p>
<p>Si <strong>las adicciones a las drogas</strong>, a la comida o a las compras son una <strong>consecuencia del consumo descontrolado</strong>, el calentamiento global y todos sus efectos son un resultado de la producción industrial desaforada.</p>
<p>Si el mundo en el que vivimos es precisamente un resultado de la desregulación, de que las personas dejaran de estar obligadas a responder a las necesidades de la sociedad y cada uno pasara a ser <strong>libre de producir y consumir lo que sus deseos e intereses</strong> individuales indicaran, ¿cómo parar este proceso?</p>
<p><strong>¿Es realmente posible administrar socialmente el consumo</strong> y la producción como en el pasado o como lo intentó fallidamente el socialismo real? Por otro lado, ¿hay alguna esperanza de revertir el viaje hacia el colapso sin controlar lo que consumimos y lo que producimos?</p>
<p><iframe width="640" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/vDXOBm_9dIg?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><a title="El día después de mañana" href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_d%C3%ADa_despu%C3%A9s_de_ma%C3%B1ana" target="_blank"><strong>El día después de mañana</strong></a><em>, de Roland Emmerich, es un testimonio de este fenómeno por partida doble: como ficción, por mostrar las calamitosas consecuencias que tendrá sobre el planeta un calentamiento global descontrolado; y como documento de época, por ser una clara expresión de cómo el temor al colapso ambiental está calando hondo entre los habitantes de todo el mundo.</em></p>
<p>No es casual que los <strong>intentos diplomáticos de disminuir la producción de gases</strong> de efecto invernadero, como los planificados por el <a title="La prórroga del protocolo" href="http://america.infobae.com/notas/62860-Aprueban-prorroga-del-protocolo-de-Kioto-hasta-2020.html" target="_blank"><strong>protocolo de Kyoto</strong></a>, terminen en un rotundo fracaso.</p>
<p>La inevitable realidad nos muestra que, lejos de encaminarnos hacia sociedades más reguladas, <strong>el Siglo XXI pronostica un mundo cada vez más individualizado y descontrolado</strong>.</p>
<p>Pero no todo es negro en nuestro futuro. Aunque pueda parecer contradictorio, las mismas causas sociales que dieron lugar a estos problemas posibilitaron el surgimiento de movimientos y acciones sociales que pretenden dar una respuesta a este estado de cosas.<br />
<strong>El ecologismo</strong> en todas sus manifestaciones e intensidades es una de las grandes novedades de nuestro tiempo. Tiene todas las características de <strong>una militancia del Siglo XXI</strong>:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>1. Surge del mismo individualismo que pretende atacar</strong>: como las personas son independientes, desarrollan más fácilmente una mirada crítica y autónoma del mundo que las rodea. Por eso son capaces de ver las consecuencias nefastas de nuestro modo de vida e intentar un cambio.<br />
<strong>2. Se manifiesta en un activismo flexible</strong>: cada uno puede ser activista a su manera y todo lo que haga aporta a la causa. Desde el que empieza a reciclar en su casa y a ahorrar energía, hasta <a title="Greenpeace" href="http://www.greenpeace.org/argentina/es/" target="_blank"><strong>el que se enrola en Greenpeace</strong></a>, más emparentado a una militancia tradicional.<br />
<strong>3. Es apartidario</strong>: si bien hay partidos verdes en muchos países, la potencia del movimiento los sobrepasa largamente. El ecologismo escapa a los casilleros político-ideológicos tradicionales, por eso tiene dificultades para traducirse políticamente. Pero al mismo tiempo es como consecuencia de esto que puede agrupar en su seno a personas de la más variada ideología e incluso a aquellos que rechazan la política tradicional.<br />
<strong>4. Atraviesa las clases sociales</strong>: como el colapso ambiental es un riesgo para todos porque amenaza nuestra existencia física, no reúne sólo a los miembros de un grupo de interés determinado. Como lo muestran los movimientos contra la megaminería contaminante, son los pueblos enteros los que se sienten amenazados cuando su suelo, su agua y el mundo que los rodea están en peligro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero por más interesante que pueda ser el movimiento ecologista, y por más adeptos que pueda ganar en el futuro, la conclusión es siempre la misma: no es suficiente.</p>
<p>Mientras no haya un <strong>convencimiento político y subjetivo</strong> de que es necesario que instancias supraindividuales se pongan por encima de nosotros como individuos y <strong>regulen aunque sea un poco nuestras vidas</strong>, el futuro de la humanidad seguirá siendo oscuro.</p>
<p>Así como el <strong>gastador compulsivo</strong> un día llega a entender que con su modo de vida sólo obtiene <strong>placeres pasajeros y un profundo sufrimiento en el largo plazo</strong>, y que sólo ahorrando podrá gozar de un bienestar duradero, al precio de no disfrutar tanto hoy; debemos comprender como sociedad que <strong>llegó el momento de empezar a ahorrar para tener un mundo sustentable y vivible en el futuro</strong>.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Amenaza Nº 4: Las enfermedades</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/02/25/amenaza-no-4-las-enfermedades/</link>
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		<pubDate>Tue, 26 Feb 2013 02:18:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Mizrahi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Individualismo]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>

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		<description><![CDATA[Las 5 grandes amenazas del Siglo XXI. Cuarta Parte Ver: Amenaza Nº 1: La disolución de la familia Amenaza Nº 2: La violencia sin control Amenaza N° 3: La fragmentación de la sociedad Al final de la primera década del Siglo XXI, la esperanza de vida mundial era de 70 años. En sólo medio siglo,... <a href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/02/25/amenaza-no-4-las-enfermedades/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><a title="Las 5 grandes amenazas del Siglo XXI" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/01/14/las-5-grandes-amenazas-del-siglo-xxi/" target="_blank">Las 5 grandes amenazas del Siglo XXI</a>. Cuarta Parte</em></strong><br />
<strong><em></em></strong></p>
<p><strong><em>Ver: </em></strong><br />
<strong><em></em></strong></p>
<p><a title="Amenaza Nº 1: La disolución de la familia" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/01/21/amenaza-no-1-la-disolucion-de-la-familia/" target="_blank"><strong><em>Amenaza Nº 1: La disolución de la familia </em></strong></a><br />
<a title="Amenaza Nº 2: La violencia sin control" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/01/28/amenaza-no-2-la-violencia-sin-control/" target="_blank"><strong><em>Amenaza Nº 2: La violencia sin control</em></strong></a><br />
<a title="Amenaza N° 3: La fragmentación de la sociedad" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/02/04/amenaza-n-3-la-fragmentacion-de-la-sociedad/" target="_blank"><strong><em>Amenaza N° 3: La fragmentación de la sociedad</em></strong></a><br />
<a href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/files/2013/02/Sicko1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-122" src="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/files/2013/02/Sicko1-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Al final de la primera década del Siglo XXI, <a title="Esperanza de vida mundial" href="https://www.google.com.ar/publicdata/explore?ds=d5bncppjof8f9_&amp;met_y=sp_dyn_le00_in&amp;tdim=true&amp;dl=es&amp;hl=es&amp;q=esperanza%20de%20vida%20mundial" target="_blank"><strong>la esperanza de vida mundial era de 70 años</strong></a>. En sólo medio siglo, <strong>se había incrementado más de 17 años</strong>.</p>
<p><a title="La esperanza de vida en Suecia" href="https://www.google.com.ar/publicdata/explore?ds=d5bncppjof8f9_&amp;met_y=sp_dyn_le00_in&amp;idim=country:DEU&amp;dl=es&amp;hl=es&amp;q=esperanza%20de%20vida%20alemania#!ctype=l&amp;strail=false&amp;bcs=d&amp;nselm=h&amp;met_y=sp_dyn_le00_in&amp;scale_y=lin&amp;ind_y=false&amp;rdim=region&amp;idim=country:SWE&amp;ifdim=region&amp;hl=es&amp;dl=es&amp;ind=false" target="_blank"><strong>En países como Suecia, las personas viven en promedio 81 años</strong></a>, casi tres veces más de lo que vivió el hombre durante la mayor parte de su existencia.</p>
<p>Sin embargo, cada vez tenemos <strong>más miedo de sufrir una enfermedad terminal</strong> o de que una epidemia nos mate a nosotros y a muchos de nuestros seres queridos.<span id="more-119"></span></p>
<p>¿Por qué nos sentimos <strong>tan vulnerables</strong> cuando todo indica que <strong>deberíamos sentirnos más seguros</strong> que nunca? Porque la seguridad no se construye solamente a partir del éxito de los sistemas sanitarios.</p>
<p>Hay por lo menos <strong>tres grandes causas</strong> de que temamos más por nuestra salud hoy que en épocas pasadas. <strong>La primera es que</strong> <strong>nos acostumbramos a vivir más</strong>.</p>
<p>Aunque parezca contradictorio, es bastante lógico: en un mundo en el que hay tanta tecnología puesta al servicio de prolongar la vida, y en el que todos consideran que es posible vivir cada vez más, <strong>la muerte se vuelve muy difícil de aceptar</strong>. Mientras que en épocas en las que <strong>muy pocos vivían más de 40 años</strong> y las enfermedades tenían una efectividad asesina, la muerte formaba parte de lo cotidiano.</p>
<p><strong>La segunda</strong> es que nos estamos dando cuenta de que <strong>nuestro estilo de vida es altamente destructivo</strong>: comidas saturadas de grasas, sedentarismo, pocas horas de sueño y jornadas laborales interminables, forman un conjunto explosivo. El <strong><a title="Aumento obesidad" href="http://saludable.infobae.com/cerca-del-10-de-los-ninos-seran-obesos-en-2020/" target="_blank">aumento en los casos de obesidad</a>,</strong> y sus drásticas consecuencias para el organismo, es uno de los ejemplos.</p>
<p><strong>La tercera</strong> -y la más importante- es la <strong>crisis de las grandes instituciones</strong>, empezando por el Estado. Los ciudadanos de todo el mundo perciben que las organizaciones políticas ya no son capaces de responder eficientemente a sus demandas, que por otro lado son cada vez más complejas.</p>
<p><iframe width="640" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/uD9Id4CG_c8?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><a title="Ficha de la película" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sicko" target="_blank"><strong>Sicko, </strong></a><em><a title="Ficha de la película" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sicko" target="_blank"><strong>de Michael Moore</strong></a>, es un documental sobre la fragilidad de un sistema sanitario que no es capaz de ocuparse de la población y que deja el cuidado de la salud librado a los recursos y esfuerzos individuales que cada uno sea capaz de desplegar.</em></p>
<p>Los sistemas de salud de todo el mundo se acercan peligrosamente al colapso. En parte por la <strong>creciente crisis presupuestaria</strong> por la que atraviesan, en parte por son cada vez más las personas a atender, sin que crezcan al mismo ritmo los aportantes.</p>
<p>Aunque todavía más preocupante que los problemas financieros y sus consecuencias es el cambio de paradigma: <strong>el Estado, y la sociedad entera, ya no se sienten responsables ante las personas que los integran</strong>.</p>
<p>Que no es algo que incumbe sólo al Estado lo muestra el comportamiento del pedacito más elemental de toda sociedad: la familia. En nuestras sociedades fragmentadas, de conjuntos familiares cada vez más reducidos, <strong>son pocos los que tienen tiempo de cuidar a sus viejos y enfermos</strong>.</p>
<p>Pero los hijos no cuidan de sus padres no solamente porque no tienen tiempo por estar sumergidos en la adrenalina de nuestra época, sino porque <strong>no consideran que les corresponda</strong>. Los lazos familiares no son lo suficientemente fuertes como para hacerlos dejar a un lado sus intereses personales en favor de los colectivos.</p>
<p>Además, todos se hacen una pregunta difícil de contestar: <strong>si nadie se ocupa de mí, ¿por qué debería ocuparme yo de otros?</strong></p>
<p>En suma, <strong>la salud dejó de ser un problema público</strong>, social, y se convirtió en una cuestión a afrontar individualmente. En un mundo crecientemente individualista, cada uno se hace cargo en soledad de su propia salud.</p>
<p>Una expresión de este proceso es el auge de los movimientos que se preocupan por llevar una vida más sana, que aparecen como una reacción a los estilos de vida que antes describía.</p>
<p>Las rutinas de gimnasia, el yoga, las dietas, <strong>el vegetarianismo y el veganismo</strong> son algunos ejemplos de esta situación.</p>
<p>No obstante, estas respuestas individuales a los desafíos que presenta el nuevo siglo a nuestra salud servirán de poco para darnos algo más de seguridad. No sólo porque favorecen la reproducción de <strong>la ley de la selva</strong>: se salvan sólo los más informados, los que tienen los recursos culturales y económicos para hacerse cargo de su salud.</p>
<p>Aún los más informados y preparados estamos en problemas si debemos asumir las grandes amenazas del mundo contando sólo con nosotros mismos, sin ningún apoyo social. Mientras no logremos articular una <strong>respuesta colectiva a problemas que son públicos</strong> vamos a seguir con la irremediable sensación de que nuestra salud está colgando de un hilo.</p>
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		<title>¿El fin de la dominación masculina?</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Nov 2012 12:47:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Mizrahi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Género]]></category>
		<category><![CDATA[Individualismo]]></category>
		<category><![CDATA[Machismo]]></category>
		<category><![CDATA[Meryl Streep]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>

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		<description><![CDATA[La división sexual del trabajo era bastante clara: el hombre era el dueño de la vida pública, el que tomaba todas las decisiones relevantes en la sociedad y, al interior de la familia, el sostén y el jefe al que la mujer debía atender. Esta imagen de familia que se instaló a mediados del sigo... <a href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2012/11/29/el-fin-de-la-dominacion-masculina/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La división sexual del trabajo era bastante clara: <strong>el hombre era el dueño de la vida pública</strong>, el que tomaba todas las decisiones relevantes en la sociedad y, al interior de la familia, el sostén y <strong>el jefe al que la mujer debía atender.</strong></p>
<p>Esta imagen de familia que se instaló <strong>a mediados del sigo XX</strong> podía tener bastante de fantasía, pero algo de eso efectivamente ocurría. Para dar sólo dos ejemplos, era muy raro ver a<strong> mujeres estudiando en las universidades</strong> y ni siquiera tenían derecho a votar.</p>
<p><span id="more-30"></span></p>
<p><iframe width="640" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/OpyT6ysZdB4?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><em>Los puentes de Madison, de Clint Eastwood y coprotagonizada por una increíble Meryl Streep, cuenta la historia de una típica ama de casa estadounidense de los cincuenta, dedicada al cuidado de sus hijos y de su esposo, que no sabe qué hacer frente al repentino amor con el que se encuentra.</em></p>
<p>Este panorama parece haberse <strong>modificado completamente en los últimos años</strong>, y no sólo porque es cada vez más común ver a mujeres presidentas y líderes políticas. Según el censo 2010, en Argentina <strong>el 54 por ciento </strong>de las personas que<a title="Los datos del Censo" href="http://www.censo2010.indec.gov.ar/resultadosdefinitivos_totalpais.asp" target="_blank"><strong> tienen un título universitario son mujeres.</strong></a> Y está lejos de ser un caso aislado.</p>
<p>“En Uruguay las mujeres son <strong>más educadas que los hombres</strong>: representan <strong>el 70 por ciento</strong> de quienes estudian en universidades y terciarios. Por eso tienen que hacerse a la idea de que van a tener <strong>parejas de menor nivel educativo</strong> que ellas”, cuenta la<a title="Currículum de Marrero" href="http://www.sni.org.uy/buscador_sni/exportador/ExportarPdf?hash=1d141c850af2b51d4c4199dfc6845f99" target="_blank"><strong> socióloga Adriana Marrero</strong></a>, de la Universidad de la República (Uruguay), en diálogo con<em><strong> #MundoEnCrisis.</strong></em></p>
<p>“Constituyen el <strong>52 por ciento de la Población Económicamente Activa</strong>. Es interesante ver cómo las relaciones de género pueden perjudicar a las mujeres, pero también a los hombres”, agrega.</p>
<p>¿Cómo fue esto posible? Por muchos factores. Primero, las luchas de las propias mujeres por tener los mismos derechos que el sexo opuesto. Segundo, que vivimos en un <a title="Razones del individualismo" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2012/11/21/los-5-motivos-por-los-que-somos-mas-individualistas/" target="_blank"><strong>mundo crecientemente individualista</strong></a>, en el que todos ganaron autonomía para decidir quiénes quieren ser.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿El nuevo sexo dominante?</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe width="640" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/mPDLyklzjC4?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><em>El diablo viste a la moda, de David Frankel (también protagonizada por Streep), muestra a la perfección a la mujer del siglo XXI. No tanto por el personaje de la jefa omnipotente, sino por el de la joven firmemente decidida a triunfar con su carrera, aún a riesgo de perder a su pareja, que es quien está la mayor parte del tiempo esperándola a ella.</em></p>
<p>“No hay nadie que pueda discutir que en este siglo que pasó ha ocurrido un <strong>enormísimo proceso de igualación</strong> de las mujeres en relación con los hombres, pero es algo que se da sólo en los países occidentales. En Afganistán, China, Paquistán y otros, la situación de la mujer es desesperante”, explica Marrero.</p>
<p>Entonces, el primer <em>pero</em> es que, si bien estos procesos marcan tendencias irrefrenables hacia las que parece dirigirse todo el planeta, es un <strong>desarrollo muy contradictorio</strong>. No sólo en otros países. Son transformaciones que esencialmente se dan en los <strong>medios urbanos de alto nivel educativo</strong>, de los que gran parte de la población está todavía exenta.</p>
<p>“Por otro lado, la sobreeducación de las mujeres tiene que ver con la conciencia de su propia <strong>situación desventajosa en el mercado laboral</strong>, que es claramente favorable a los hombres. Por eso buscan tener cosas que ellos no tienen: títulos”.</p>
<p>De hecho, entre los que tienen <strong>un título de posgrado</strong> en Argentina, <strong>las mujeres son el 49 por ciento</strong>. Es decir que siguen siendo superadas por los hombres, incluso a pesar de ser muchas más las que se gradúan de las universidades.</p>
<p><strong>La cúspide económica</strong> sigue siendo principalmente <strong>masculina.</strong> Son ellos los que ocupan la mayor parte de los puestos directivos y los que, ante igualdad jerárquica, reciben mejores salarios.</p>
<p>¿Los motivos? Por un lado es cierto que las mujeres se orientan más hacia <strong>carreras con un perfil social</strong>, lo que deja a las ciencias duras con más población masculina, y de allí salen los principales ejecutivos. Además el hecho de que las mujeres puedan quedar embarazadas hace que algunas empresas teman perderlas de un día para el otro. Por último, nunca falta una <strong>dosis de machismo</strong> en esos sectores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Hacia el desvanecimiento de las diferencias</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Ya no cuenta eso de que el hombre cuanto más feo, más hermoso. <strong>Hoy hay modelos de masculinidad más variados</strong>. Es una sociedad que estandariza, pero que al mismo tiempo favorece que expresemos nuestra propia identidad. Se acepta que se manifiesten distintas formas de sexualidad y que cada uno tenga un estilo personal, una propia individualidad”.</p>
<p>Los cambios en el lugar de la mujer no se pueden separar de los que atraviesan también a los hombres, porque se trata de relaciones. Si las mujeres presentan hoy <strong>rasgos que antes se asociaban a lo masculino</strong>, lo mismo pasa con los hombres, que <strong>se feminizan</strong>.</p>
<p>“Hay patrones de juventud que se imponen en ambos sexos. Ahí empiezan las <strong>depilaciones, los peelings y las cirugías en los varones</strong>, que deben responder a esas demandas sociales”.</p>
<p>Si antes los hombres y las mujeres se comportaban en sus vidas de forma diametralmente opuesta era porque la <strong>familia, las religiones, la escuela, los clubes y los grupos de amigos</strong> condicionaban mucho esos comportamientos. Cuando esas <strong>instituciones entran</strong> en crisis no dejan de moldear la conducta de los individuos, pero ya no lo hacen con la misma efectividad que antes. Por eso los gustos y las modas atraviesan las clases sociales y también los sexos.</p>
<p>Al hacerse más tenues, las diferencias generan <strong>menos conflictos sociales</strong>. Pero, por el mismo motivo, producen <strong>identidades más débiles</strong> y cambiantes. Y muchas veces puede resultar angustiante tener que pasar parte importante de la vida preguntándonos quiénes somos, sin ser capaces de responder.</p>
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