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	<title>#MundoEnCrisis &#187; Libertad</title>
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	<description>Darío Mizrahi aplica los conocimientos generados por la sociología e invita a reflexionar sobre los cambios culturales que transforman a la sociedad</description>
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		<title>Los riesgos de la libertad</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Jan 2013 00:31:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Mizrahi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>

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		<description><![CDATA[En las últimas décadas pasamos de un modelo de sociedad en el que todo estaba regulado y las personas no tenían mucho espacio para decidir, a uno en el que prima el libre albedrío para planificar la vida. El problema es que el primer modelo venía acompañado de una fuerte protección social: el Estado, la... <a href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2013/01/06/los-riesgos-de-la-libertad/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/files/2013/01/bronx-ghetto_0.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-76" src="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/files/2013/01/bronx-ghetto_0-300x209.jpg" alt="" width="300" height="209" /></a>En las últimas décadas pasamos de un <strong>modelo de sociedad</strong> en el que todo estaba regulado y las personas no tenían mucho <strong>espacio para decidir</strong>, a uno en el que prima <strong>el libre albedrío para planificar la vida</strong>.</p>
<p>El problema es que el primer modelo venía acompañado de una <strong>fuerte protección social</strong>: el <strong>Estado, la familia, el barrio y el trabajo</strong> aseguraban que <strong>a nadie le faltara nada</strong>. En cambio, en la actualidad cada uno está <strong>solo frente a sus éxitos y fracasos</strong>, y corre el riesgo de quedar <strong>a la deriva</strong> si no tiene la suerte o la capacidad para sobrevivir.<span id="more-74"></span>“<strong>Trabajadores responsables</strong> y organizados, consumidores satisfechos, padres de familia, <strong>estudiantes disciplinados y ciudadanos conformistas</strong>. Ese era un modelo”, explica <strong>Miguel Serna</strong>, sociólogo de la <a title="Sitio oficial" href="http://www.universidad.edu.uy/" target="_blank"><strong>Universidad de la República</strong></a>, Uruguay, en diálogo con <a title="El Blog" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/" target="_blank"><strong><em>MundoEnCrisis</em></strong></a>.</p>
<p>“Pero después aparece otro modelo, de sujetos que no se sienten parte de las instituciones, sino que hacen <strong>uso de su autonomía y de su libertad</strong>. Demandan trabajo digno, que les dé un buen ingreso. Son <strong>apasionados por el consumo</strong> y buscan consumir cosas distintas todo el tiempo. Son estudiantes que cada vez le piden más cosas a la educación. Y <strong>ciudadanos activos</strong>, que permanentemente golpean la puerta de la democracia y <strong>reclaman más</strong>, porque si algo tuvo de bueno el último cuarto del siglo XX fue que extendió la ciudadanía a la gran mayoría de la población”.</p>
<p>¿Qué cambió para que la vida empezara a organizarse de manera tan distinta? Muchas cosas, pero fundamentalmente se produjeron <strong>cambios en la economía</strong> que afectaron todas las demás relaciones.</p>
<p><iframe width="640" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/xPNmHPjkxdk?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><strong><a title="Ficha de la película" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Roger_and_me" target="_blank">Roger and Me</a></strong><em>, de <a title="Vida y obre del documentalista" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Moore" target="_blank"><strong>Michael Moore</strong></a>, es un documental que muestra las drásticas consecuencias que sufre un pueblo luego del cierre de una inmensa planta automotriz que daba trabajo a miles de personas, en un contexto en el que el Estado y los sindicatos ya no ofrecen protección.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Hay transformaciones en el trabajo que han debilitado la capacidad de integración social por el desarrollo del <a title="Sobre el trabajo flexible" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2012/12/14/los-10-hechos-que-cambiaron-el-mundo-del-trabajo/" target="_blank"><strong>trabajo flexible</strong></a>. El trabajo ya no es tan firme, y se debilitó su <strong>capacidad de protección</strong>, que había sido un logro del siglo XX”.</p>
<p>Si antes las personas trabajaban <strong>casi toda la vida en la misma empresa</strong> o en el mismo rubro, sus salarios estaban protegidos por <strong>grandes sindicatos</strong> y la educación, la salud y la jubilación eran garantizadas por el Estado, ahora gran parte de eso se terminó.</p>
<p>Los empleados <strong>ya no ganan todos igual</strong> sin importar lo que trabajen, ni están condenados a hacer siempre lo mismo. Cada uno puede pelear su contrato libremente, y si le va bien, puede llegar a <strong>ganar mucho más dinero</strong> que en el pasado.</p>
<p>La contrapartida es la <strong>incertidumbre</strong>. Como todo depende de uno mismo, y el mercado laboral es muy cambiante, nadie puede estar seguro de que la bonanza de hoy durará hasta el mes siguiente.</p>
<p>En el mejor de los casos, esto genera <strong>ansiedad, estrés y adicción al trabajo</strong>. En el peor de los casos, entre aquellos que no tienen tanta suerte o <strong>no poseen las calificaciones</strong> que exige un mundo tan competitivo, <strong>sólo queda la desesperanza</strong>, porque los sindicatos, las asociaciones vecinales y el <strong>Estado ya no están ahí para ayudarlos</strong>. Y si están, no pueden hacerlo con la misma efectividad que antes, porque son instituciones que quedaron muy debilitadas.</p>
<p>“Se multiplicaron las <strong>zonas de vulnerabilidad social y la desigualdad</strong> económica es cada vez mayor. Hoy aparecen múltiples espacios de desintegración y descomposición del tejido social. Por ejemplo, <strong>en los años ochenta</strong>, la <strong>pobreza</strong> en Chile, Argentina y Uruguay estaba en torno al <strong>5 o el 7 por ciento </strong>de la población. <strong>Hoy supera el 15 por ciento</strong> en las mediciones más optimistas”.</p>
<p>“En Europa se habla de la sociedad de los tercios. Hay dos tercios de la población que están fuertemente insertos en la educación y el trabajo, y otro que está en la periferia no integrada, que no puede usufructuar todos los beneficios de la modernidad. Sus estrategias no son de reclamo, sino de supervivencia. Para ello se apoyan en redes de solidaridad barrial, en la asistencia social, en los vecinos, y muchas veces <strong>se encierran en el territorio</strong> como un lugar de integración. Ante la crisis del mundo del trabajo, estos sectores tratan de hacerse visibles en el espacio, en el territorio”.</p>
<p>El mundo nos da hoy muchas <strong>más oportunidades que en el pasado</strong>, pero en un contexto mucho más competitivo. Impera algo bastante parecido a <strong>la ley del más fuerte</strong>: triunfan los que tuvieron la posibilidad de estudiar, capacitarse y tener muchas armas para competir. Los que no, apenas pueden pelear para sobrevivir, y en algunos casos ni siquiera eso.</p>
<p><strong>Nadie podría rechazar la libertad. Pero si viene sola puede volverse una condena</strong>. El mundo sería bastante más vivible si a la libertad se la pudiera acompañar con algo más de organización y de contención social.</p>
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		<title>¿Y vos, de qué clase social sos?</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Dec 2012 17:34:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Mizrahi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Clase social]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>

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		<description><![CDATA[Probablemente de clase media. Al menos eso es lo que piensa casi todo el mundo en los países occidentales. Pero si todos están en el medio, ¿quiénes están arriba y abajo? Así no tiene mucho sentido hablar de medio. Además, las diferencias sociales son demasiado evidentes como para pensar que todos pueden pertenecer a la... <a href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2012/12/29/y-vos-de-que-clase-social-sos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/files/2012/12/Los-compañeros.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-63" src="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/files/2012/12/Los-compañeros-300x185.jpg" alt="" width="300" height="185" /></a>Probablemente <strong>de clase media</strong>. Al menos eso es lo que piensa casi todo el mundo en los países occidentales.</p>
<p>Pero si todos están en el medio, <strong>¿quiénes están arriba y abajo?</strong> Así no tiene mucho sentido hablar de medio. Además, las diferencias sociales son demasiado evidentes como para pensar que todos pueden pertenecer a la misma clase.</p>
<p>“La clase tiende a interpretarse como una <strong>cuestión de carácter personal</strong>. Por eso, cuando el <strong>80 por ciento</strong> de un grupo de panaderos dice que es de clase media, en realidad no están contestando a la pregunta de <strong>cuánto dinero tienen</strong>, o cuánto poder, sino de cómo se valoran a sí mismos. La respuesta es: <strong>‘Soy bastante bueno’</strong>”, asegura <a title="Quién es Sennett" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Sennett" target="_blank"><strong>Richard Sennett</strong></a> en <strong><em>La corrosión del carácter</em></strong> (página 67).<span id="more-62"></span></p>
<p>Pero esto no fue siempre así. Para que la pertenencia a una clase sea interpretada en clave personal, la <strong>sociedad</strong> <a title="Las causas del individualismo" href="http://blogs.infobae.com/mundo-en-crisis/2012/11/21/los-5-motivos-por-los-que-somos-mas-individualistas/" target="_blank"><strong>tiene que estar muy individualizada</strong></a>. Como las personas no se sienten parte de ningún <strong>grupo humano que las contenga</strong>, optan por dar una definición vaga e imprecisa, que habla más de ellas que de su posición social.</p>
<p>Para mostrar las diferencias en cómo se vivía la pertenencia a una clase a <strong>mediados del siglo XX</strong> y cómo se vive ahora, Sennett  regresó a <strong>principios de los 2000</strong> a una panadería en la que había hecho una de sus primeras investigaciones como sociólogo, varias décadas atrás.<br />
<strong></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Antes</strong></p>
<p><iframe width="640" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/CymDXhRYANU?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><a title="Ficha de la película" href="http://www.imdb.com/title/tt0056945/" target="_blank"><strong>Los compañeros</strong></a><em>, de Mario Monicelli, y protagonizada por<a title="La vida del actor" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marcello_Mastroianni" target="_blank"> <strong>Marcello Mastroianni</strong></a>, muestra el compañerismo y la solidaridad que surge en una fábrica del siglo XIX, y los problemas que eso genera.</em></p>
<p>&nbsp;<br />
“Cuando entrevisté por primera vez a los <strong>panaderos de Boston</strong> (Estados Unidos), la panadería tenía un nombre italiano y se preparaban panes italianos. La mayoría de <strong>los trabajadores eran griegos</strong>, hijos de panaderos que habían trabajado para la misma empresa” (p. 67).</p>
<p>“Los puestos de <strong>trabajo habían pasado de padres a hijos</strong> a través del <strong>sindicato local</strong>, que también estructuraba rígidamente los salarios, los beneficios y las pensiones” (p. 68).</p>
<p>“La preparación del pan era un ejercicio coreográfico que requería <strong>años de entrenamiento</strong> para salir bien. No obstante, imperaba el bullicio: el olor a la levadura se mezclaba con el del sudor humano, <strong>las manos de los panaderos se sumergían</strong> constantemente en la harina y el agua, y los hombres usaban la nariz y los ojos para saber cuándo estaba listo el pan. A menudo se quemaban con el horno, la amasadora primitiva <strong>requería mucha fuerza</strong>, y además era un trabajo nocturno. <strong>El orgullo del oficio era fuerte</strong>, aunque los hombres decían que no disfrutaban con su trabajo” (p. 68).</p>
<p>El empleo es el principal <strong>organizador de la vida en sociedad</strong>. De cómo sea y del lugar que se ocupe en él depende la posición social que se ocupe y la manera de percibirse en relación al resto de las personas.</p>
<p>El trabajo antes creaba un <strong>sentido de pertenencia muy grande</strong> cuando reunía a personas de un mismo origen para realizar una tarea compleja que requería de un aprendizaje, y que era algo que realizaban durante toda la vida, al igual que sus padres. Cuando uno se siente parte de un grupo de gente con el que comparte tantas características, se da cuenta de las diferencias que lo separan de otros grupos de rasgos muy distintos.</p>
<p>Así se explicaban las distinciones de clase. Por eso <strong>un obrero podía sentirse claramente obrero</strong>, diferente de un profesional como un abogado o un médico.</p>
<p>“<strong>La panadería unía</strong> efectivamente a sus empleados creándoles una <strong>conciencia</strong> de sí mismos” (p. 68).</p>
<p>&nbsp;<br />
<strong>Ahora</strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><iframe width="640" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/fGEx1IMfWyc?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><a title="Ficha de la película" href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_m%C3%A9todo_(pel%C3%ADcula)" target="_blank"><strong>El método</strong></a><em>, de Marcelo Piñeyro, describe el particular método de selección de personal aplicado por una empresa española, que consiste en elegir al más calificado para el puesto, poniendo a competir a los aspirantes. La solidaridad parece una utopía en una organización semejante.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“<strong>El dueño de la panadería</strong> es ahora una <strong>cadena gigante</strong> del ramo de la alimentación. Trabaja utilizando <strong>máquinas complejas y reconfigurables</strong>. Un día los panaderos pueden hacer mil barras de pan francés, y al día siguiente mil <a title="Qué es un bagel" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bagel" target="_blank"><strong><em>bagels</em></strong></a>, según la demanda del mercado de Boston. La panadería ya no huele a sudor y es asombrosamente fresca. Todo tiene un aspecto extrañamente silencioso” (p. 69).</p>
<p>“Desde el punto de vista social, <strong>ya no es una panadería de griegos</strong>. Algunos jóvenes <strong>italianos</strong> trabajan ahora, junto con dos <strong>vietnamitas</strong>, un <strong>hippy</strong> incompetente y varios individuos sin una identidad étnica discernible. Además, ya no sólo trabajan hombres. Los trabajadores vienen y van a lo largo del día; la panadería es una compleja <strong>red de horarios a tiempo parcial</strong>. El poder del sindicato de panaderos se ha debilitado. Como resultado, los más jóvenes no están cubiertos por contratos sindicales, y trabajan con un régimen contingente y <strong>horarios flexibles</strong>” (p. 69).</p>
<p>“La mayoría de las personas permanece, <strong>a lo sumo, dos años en la panadería</strong>” (p. 72).</p>
<p>“Los trabajadores no tienen <strong>contacto físico con los ingredientes</strong> ni con los panes. Supervisan todo el proceso a través de una <strong>pantalla</strong>. Como resultado, los panaderos ya <strong>no saben cómo se hace el pan</strong>. Dependen de un trabajo informático y, en consecuencia, no pueden tener un conocimiento práctico del oficio” (p. 70).</p>
<p>“Uno de los italianos me dijo: ‘En casa sí que hago pan, soy panadero. <strong>Aquí aprieto botones</strong>’. Cuando le pregunté por qué no había asistido al seminario de capacitación, me respondió: ‘No importa, no voy a hacer esto el resto de mi vida’. Una y otra vez, la gente dijo lo mismo con otras palabras: en realidad, <strong>no soy panadero</strong>. Son personas con una <strong>identidad laboral débil</strong>” (p. 73).</p>
<p>“En este lugar de trabajo flexible y altamente tecnologizado donde todo es de fácil manejo, <strong>los trabajadores se sienten degradados</strong> por la manera en que trabajan” (página 70). “La gente se identifica con las tareas que son un reto para ellos, tareas que son difíciles. Pero en este lugar de trabajo flexible, con sus trabajadores de distintas lenguas que entran y salen cumpliendo un horario irregular, con pedidos radicalmente distintos cada día, la <strong>maquinaria es el único criterio real</strong> de orden, y por eso tiene que ser sencilla para todos. La <strong>dificultad es contraproducente</strong> en un régimen flexible” (p. 74).</p>
<p>Cada vez son menos los trabajos organizados como la primera panadería y el modelo de la segunda es el que se impone. Lugares en los que se convive con personas de orígenes muy distintos, y donde casi <strong>no hay manera de forjar lazos de solidaridad</strong> porque nadie se queda demasiado tiempo.</p>
<p>Esto tiene aspectos positivos. Nadie está <strong>condenado a permanecer</strong> siempre en el mismo empleo, <strong>la diversidad abre la cabeza</strong> y  nos vuelve <strong>menos discriminatorias</strong>, y las condiciones de trabajo se pueden negociar con <strong>mayor libertad</strong>.</p>
<p>Como contrapartida, se hace más difícil encontrar <strong>una identidad y un lugar en el mundo</strong>. Con la simplificación del trabajo es menos frecuente sentirse orgulloso de lo que uno es o hace, lo que puede generar un <strong>sentimiento de vacío</strong>. Además, si uno tiene problemas laborales, no tiene ya un <strong>grupo de compañeros en quienes apoyarse.</strong></p>
<p><strong>Somos más libres. Pero estamos más solos</strong>.</p>
<p>&nbsp;<br />
<em><strong>Sennett, Richard (2000): La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Barcelona: Editorial Anagrama.</strong></em></p>
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