Cómo se interpretan los valores de presión arterial:
De las dos cifras, por ejemplo 160/90, la primera y más alta corresponde a la presión sistólica, e indica el grado de presión arterial cuando el corazón se contrae y bombea sangre a las arterias. La segunda cifra, presión diastólica, indica el grado de presión en los vasos cuando el corazón se relaja. La presión considerada como normal para un adulto sano es alrededor de 120-80. Valores por encima de 140/90 suelen considerarse altos.
Tipos de Hipertensión:
Sí, cuando la causa que origina la tensión alta es desconocida, se dice que la persona tiene Hipertensión primaria o esencial, es la más frecuente, y según las cifras tensiónales, será ligera, moderada o grave, Cuando la causa de esta hipertensión es conocida, está relacionada normalmente con alguna otra enfermedad, por ejemplo, de tipo renal, endocrino, o con el embarazo, se llama Hipertensión secundaria. Existe otro tipo llamado Hipertensión maligna, que es infrecuente y se asocia a lesiones en pequeños vasos en múltiples órganos, e incluso en cerebro.
Cuál es tan importante controlar la tensión
La tensión alta es un factor que contribuye a desarrollar enfermedades cardiovasculares, especialmente enfermedad cardíaca (ataque al corazón, insuficiencia cardíaca, derrame cerebral, embolia o insuficiencia renal).
El sodio que ingerimos en la alimentación habitual procede del contenido en el propio alimento, es el sodio de constitución; y el cloruro sódico (sal común) que añadimos en la mesa o en la cocina, es sodio de adicción.
En la alimentación habitual consumimos de 10 a 15 g de cloruro sódico (sal común) que equivalen a 3.900 a 5.900 mg de sodio. (1 g de cloruro sódico (sal común) = 390 mg de sodio).
Existen algunas medidas que contribuyen a nuestro bienestar general y al control de la tensión arterial:
1. Dejar de fumar.
Reduce los factores de riesgo, y la probabilidad de complicaciones aún cuando persiste la hipertensión.
2. Controlar el peso.
El sobrepeso le añade una carga extra al corazón.
3. Reducir el consumo de sal y comer alimentos saludables, que no incidan negativamente sobre el nivel de colesterol.
4. Evitar el consumo excesivo de alcohol.
El alcohol aumenta la presión en las arterias.
5. Hacer ejercicio físico regular.
Elejir un programa sencillo, que se pueda mantener, y hacerlo regularmente, aunque sólo sea caminar 15 ó 20 minutos al día ó una hora durante al menos 3 días a la semana.
6. Reducir el estrés.
Si se relaja, mejorará su presión arterial.
7. Tomar los medicamentos.
Exactamente como el médico lo indicó. No dejar de tomarlos, aún cuando uno se siente bien. Si tiene alguna duda o problema consulte con su médico.
Alimentos con alto contenido de sal:
Sal de cocina y mesa, sal yodada, sal marina, sal de apio.
Carnes saladas, ahumadas y curadas.
Pescados ahumados y secados, caviar.
Embutidos en general.
Quesos en general.
Pan y bizcochos con sal (excepto cantidades menores de 50 gr).
Aceitunas.
Sopa de sobre, purés instantáneos, cubitos, papas fritas.
Frutos oleaginosos salados.
Pastelería industrial.
Manteca salada, margarina con sal.
Agua con gas, bebidas gaseosas en general.
Condimentos salados, mostazas, pepinos, conservas en vinagre, ketchup, ablandadores de carne.
Conservas en general.
Alimentos permitidos:
Carnes, aves.
Vísceras: lengua, riñones, hígado.
Pescados frescos de agua dulce o de mar.
Huevos.
Leche, yogures.
Queso sin sal.
Pan y bizcochos sin sal (hasta 50 gr se permite con sal).
Harina, pastas alimenticias, cereales.
Papas, legumbres.
Verduras, hortalizas (tomate crudo).
Fruta natural, en compota, jugos naturales (manzana, naranja)
Frutos secos sin sal.
Manteca, margarina, crema de leche, aceites vegetales, mayonesa sin sal.
Azúcar, pastelería casera, helados caseros.
Chocolate, cacao.
Condimentos: pimienta, pimentón, azafrán, canela, mostaza sin sal, hierbas aromáticas.
Bebidas alcohólicas excepto restricciones específicas.
Agua natural o minerales de baja mineralización, sifón o gaseosa.
Recomendaciones generales:
Para hacer más sabrosa la cocina “sin sal” es recomendable potenciar el sabor natural de los alimentos:
Cociéndolos al vapor, la cocción simple con agua diluye el sabor de los alimentos.
También en “papillote” (envuelto el alimento en papel de horno), estofados o a la plancha.
Utilizando potenciadores de sabor como:
Ácidos: vinagre, limón (los asados de carne roja o blanca con limón potencian el sabor de las mismas e incluso un filete a la plancha gana en sabor).
Aliáceos: ajo, cebolla, cebolletas, puerros.
Especias: pimienta, pimentón, curry, azafrán, canela, mostaza sin sal.
Hierbas aromáticas: albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, menta, perejil, romero, tomillo…
Utilizando aceite con sabor, como el de oliva. El vinagre y el aceite pueden ser aromatizados con finas hierbas, estragón, ajo…
Sales de régimen: suelen estar confeccionadas a base de cloruro potásico; su sabor no es exactamente agradable por lo que no se debería acostumbrar al paciente a su ingesta.
Condimentos aconsejables:
Ternera: clavo, pimienta, laurel, ajo.
Aves: curry, salvia, estragón.
Estofados: laurel, ajo, albahaca, orégano, tomillo.
Verduras: nuez moscada, eneldo, romero.
Cuidado con:
Las confituras y frutas en almíbar (excepto elaboración casera).
Medicamentos que contengan sodio en su fórmula (comprimidos efervescentes).

