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	<title>#EntrePlazaYPlatea</title>
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	<description>Juan Pablo Quiroga pone especial foco en los temas de agenda y tendencias en materia de opinión pública</description>
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		<title>El temor a la audiencia (o por qué Chiche Duhalde es fan de J.K.Rowling)</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Aug 2013 16:22:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Quiroga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8220;Fiction here is likely to contain more truth than fact&#8221; Virgina Woolf A mediados de julio, se publicó la noticia que J.K. Rowling, la autora de Harry Potter, había publicado una novela negra bajo el pseudónimo de “Robert Galbraith”. La noticia impactó no sólo por la autora en cuestión, sino también por las implicancias que... <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/08/22/el-temor-a-la-audiencia-o-por-que-chiche-duhalde-es-fan-de-j-k-rowling/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right"><em>&#8220;Fiction here is likely to contain more truth than fact&#8221;</em></p>
<p style="text-align: right"><strong>Virgina Woolf</strong></p>
<p style="text-align: justify">A mediados de julio, se publicó la noticia que J.K. Rowling, la autora de Harry Potter, había publicado una novela negra bajo el pseudónimo de “<em>Robert Galbraith</em>”. La noticia impactó no sólo por la autora en cuestión, sino también por las implicancias que tenía sobre la industria editorial, dado que ponía en tela de juicio el valor de la crítica literaria. “<em>The Cuckoo’s calling</em>”, el nombre de la novela, había recibido una serie de críticas muy buenas pero niveles de venta apenas aceptables. Un situación inversa a “<em>The Casual Vacancy</em>”, la primer novela post Harry Potter de Rowling, la cual recibió malas críticas pero un volumen muy importante de ventas.<span id="more-140"></span></p>
<p style="text-align: justify">Más allá de este juego (muchas veces perverso) entre estilo de autor, la institución de la crítica literaria y el funcionamiento (publicitario) del mercado editorial (de hecho, una vez develado el misterio, la suerte de “<em>The Cuckoo’s calling</em>” cambiaría y sus ventas se incrementarían en más de un 500.000%.), lo que resulta interesante es tanto <strong>la renuncia al nombre propio</strong>, una experiencia que Rowling calificó de “liberadora”, <strong>como la negación de la condición de género de la autora</strong>. La pregunta se impone: ¿por qué ante la situación de poder elegir cualquier nombre e identidad posible, una autora mujer elige el nombre de un varón? ¿Por qué la experiencia de liberación (de la fama, del mercado editorial o de lo que fuese) sólo puede asumir la forma misma de la masculinidad?</p>
<p style="text-align: justify">En &#8220;<em>A room of one´s own</em>&#8220;, Virginia Woolf argumentaba, fruto de un devenir literario, una tesis de hecho: una mujer debe poder tener dinero (500 libras al año era, al menos, su cálculo a fines de la década del 20) y un cuarto propio con cerradura para poder escribir ficción. <strong>Exactamente 85 años después, sin saberlo, J.K. Rowling demostraría tanto la validez de esa tesis, como su propia falla</strong>: si ambos componentes son necesarias para que una mujer puede dedicarse a la escritura, no por ello –necesariamente- lo haría con nombre propio.</p>
<p style="text-align: justify">Incluso, la situación no es nueva en la vida de Rowling: ya había ocurrido, cuando publicó el primer libro de la serie de Harry Potter, que por sugerencia de su editor decidió hacerlo borrando las marcas de su nombre. Utilizó entonces la sigla de su primer nombre (Joanne) y una segunda, correspondiente a su abuela (Kathleen), bajo la convicción que -según el editor- ningún joven leería un libro escrito por una mujer. <strong>Una advertencia que pone en evidencia el nuevo desafío de las mujeres una vez que llegan a lugares de consagración: el de su reconocimiento</strong>. Después de grandes luchas y habiendo accedido a lugares claves, se descubre que el poder no reside exclusivamente en las instancias de decisión, de producción diríamos, sino en su reconocimiento. <strong>El temor a la audiencia que manifiesta el editor de Rowling es el correlato de la necesidad de reconocimiento y de la puesta en duda del poder del autor</strong>. Dicho en otros términos, el acceso a lugares de decisión y poder sin reconocimiento social de los mismos, es una trampa que obliga a la negación de la pertenencia propia en nombre de una &#8220;experiencia liberadora&#8221;…</p>
<p style="text-align: justify">Un ejemplo en el mismo sentido vivimos en esta realidad post-PASO a la que asistimos. Es un hecho que las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires fueron lideradas por dos mujeres. En términos numéricos, más de 920.000 votos fueron ejercidos positivamente en la personas de Gabriela Michetti como candidata a Senadora Nacional y Elisa Carrió a Diputada (593.945 y 326.131, respectivamente). Aun así, las declaraciones de Chiche Duhalde en torno a un debate sobre si la mujeres están o no preparadas para la función pública, busca –justamente- poner en discusión las bases de reconocimiento de esos lugares que empiezan a ganarse por mérito propio. De hecho, a diferencia de Chiche, ni Carrió ni Michetti deben su lugar en política a conyugues o maridos.</p>
<p style="text-align: justify">Sea como fuere, lo que intento decir es que <strong>consagrado el acceso de muchas mujeres a posiciones de decisión, empieza a vislumbrarse la nueva pelea por la producción y reproducción de las condiciones de su reconocimiento</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Mito y riesgos del Postkirchnerismo</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Aug 2013 19:59:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Quiroga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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		<category><![CDATA[Santiago Kovadloff]]></category>

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		<description><![CDATA[A casi una semana de las PASO, nos toca asistir a un debate con muy pocas disidencias y con opiniones, más o menos fundadas, en relación a la presunta agonía del Kirchnerismo. El análisis no es nuevo, a tal punto que obligó a periodistas y columnistas a establecer diferencias con la derrota electoral del oficialismo... <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/08/15/mito-y-riesgos-del-postkirchnerismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">A casi una semana de las PASO, nos toca asistir a un debate con muy pocas disidencias y con opiniones, más o menos fundadas, en relación a la presunta <strong>agonía del Kirchnerismo</strong>.<span id="more-134"></span></p>
<p style="text-align: justify">El análisis no es nuevo, a tal punto que obligó a periodistas y columnistas a establecer diferencias con la derrota electoral del oficialismo en 2009, tras la cual se había sentenciado su muerte. Sentencia a la que el oficialismo respondió con un retoma de la agencia legislativa (aun con serios inconvenientes en materia de quórum) y la victoria en 2011 con el 54% de los votos.</p>
<p style="text-align: justify">Sea como fuere, los argumentos publicados en estos días en relación al <strong>advenimiento de lo que muchos han denominado ya “Poskirchnerismo”</strong> tienen en común, por lo menos, 5 supuestos.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify"><strong># 1 Inacción oficial.-</strong> Todas las crónicas y opiniones anuncian un final ya cerrado. El resultado del domingo sólo puede, en este contexto, entenderse como absoluto: nada hay que pueda hacerse. Después de todo, en palabras de <a href="http://www.lanacion.com.ar/1609836-las-ensenanzas-de-un-domingo-que-estuvo-cargado-de-futuro">Kovadloff para La Nación</a>: <em>“Pocas veces el porvenir político argentino anticipó tanto de sí mismo como en esta ocasión (…) Hoy se dejó entrever el futuro”.</em> Inacción, por cierto, no fundada en la falta de voluntad, sino en la evidencia y contundencia de los hechos: no es que el Gobierno no pueda o no quiera revertir la situación, sino que el resultado fue terminante.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>#2 Vocación rearticulatoria del peronismo.-</strong> La contracara de la inacción o impotencia en el accionar oficial estaría dado por la rapidez del peronismo y sus referentes por realinearse. <strong>El peronismo es, en estos términos, la geografía misma de una traición siempre por ocurrir</strong>. Muerto el Rey, todas las facciones proclaman un nuevo monarca: “<em>la nueva estrella en el firmamento peronista</em>”, como argumenta <a href="http://www.lanacion.com.ar/1609860-el-fracaso-de-la-presidenta">Joaquín Morales Solá</a>.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>#3 Divorcio entre el Kirchnerismo y la opinión pública.-</strong> La serie se completa, en tercer lugar, con la constatación de un divorcio entre “la gente” y el Gobierno. Una separación que se presenta en términos absolutos y no reconoce al oficialismo siquiera el hecho de mantener, después de 10 años de gobierno, la fidelidad de un tercio de los electores y un caudal creciente en distritos como la Ciudad de Buenos Aires. De esta forma, al igual que sus aliados peronistas en el punto anterior, es sólo cuestión de tiempo para que el 27% de los votantes a nivel nacional que retiene se de cuenta que la “<em>la Reina está desnuda</em>”. Después de todo, siempre según Morales Solá, “<em>Ya ni siquiera habrá margen para el kirchnerismo residual (…) ¿Por qué votar por un perdedor si se puede votar por un ganador?”.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong>#4 Divorcio que sería más fuerte que todo entramado institucional.-</strong> En cuarto lugar, el énfasis sobre la opinión pública y el carácter decisivo de su pronunciamiento incurre, desde mi punto de vista, el error más grave de las lecturas que se hicieron en 2009: la ponderación de la opinión pública por sobre el entramado institucional, de base y de organizaciones que le dan sustento al gobierno y que constituyen una de las garantías más fundamentales de la gobernabilidad. Cegados por las implicaciones que describimos como <strong>#1</strong> y <strong>#2</strong>, se pasa por alto, una vez más, el hecho que pese a la derrota electoral el Kirchnerismo conservaría (a) las mismas bancas; (b) una fuerte presencia territorial a nivel nacional; a la vez que (c) sigue siendo el principal articulador de demandas diversas como los organismos de derechos humanos, muchas de las universidades nacionales, organizaciones en defensa de derechos sexuales y reproductivos, entre otros.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>#5 Desatención a la especificidades.-</strong> Por último, se pasan por alto especificidades básicas que en cualquier análisis obligan a relativizar ciertas argumentaciones o bien ponderar otras. Entre ellas, las más significativas son las que tienen que ver con las diferencias propias entre las elecciones de medio términos y aquellas tendientes a elegir a los poderes ejecutivos locales y nacionales. Así como aquellas propias que separan a las elecciones primarias de las generales.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify">En una palabra, no existe forma de declarar la muerte clínica del kirchnerismo sin incurrir en alguna o varias de estas omisiones. De lo contrario, deberían no perderse de vista datos contrarios a esa afirmación como el hecho que haya conservado en una elección interna de medio término, el 50% de los votos que había ganado en la interna de 2011 a presidente de la Nación, en un contexto casi 10% más pesimista, en promedio, en cuanto a la evaluación de la economía y el país.</p>
<p style="text-align: justify"><a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/08/Ipsos-Mora-y-Araujo.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-137" alt="Ipsos Mora y Araujo" src="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/08/Ipsos-Mora-y-Araujo.jpg" width="561" height="288" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Conservar el voto de casi un tercio del electorado, en un contexto signado por evaluaciones y percepciones negativas sobre la situación financiera personal y colectiva,<strong> es el indicador mismo de la militancia</strong>. Un punto clave que los columnistas y especialistas pasan por alto al confundir cantidad (la caída en el caudal de votos) con calidad, el hecho mismo que la confianza del tercio “pro-k” sea ciega. Algo que adelantábamos <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/06/18/todo-kirchnerista-sabe/">acá</a>: <strong>todo kirchnerista sabe de la práctica agonística de apostar el todo por el todo.</strong> Mas aun si se la compara contra los otros dos tercios fluctuantes en donde impera una lealtad por la negativa: adhesiones parciales, coyunturales, a diversas figuras, no sobre atributos positivos (un programa, una propuesta o un referente), sino sobre la oposición misma al proyecto kirchnerista.</p>
<p style="text-align: justify">El <strong>riesgo del mito postkirchnerista</strong> radica no sólo en generar falsas expectativas sobre el devenir de la política futura, sino también en <strong>confundir debilidad con superación</strong>. <strong>El kirchnerismo está débil y proclive a errores muchas veces susceptibles de ser tildados de absurdos</strong> (algo de eso puede verse en la sobrevaloración que la misma Presidenta hace del poder de los medios o de cómo éstos tratan a la oposición), <strong>pero no debería llevar al error de creer que la debilidad del kirchnerismo es condición necesaria de su superación</strong>.</p>
<p style="text-align: justify">De hecho, <strong>la oposición no debería subestimar el hecho que –aun muy pese a ella- el kirchnerismo es lo que la anima</strong>. Después de todo, <strong>no hay unidad opositora tras la muerte del kirchnerismo, porque no hay proyecto positivo de oposición por fuera del acto mismo que la empuja a oponerse. He aquí el núcleo mismo que hace imposible el advenimiento del postkirchnerismo</strong>: más allá de conservar un núcleo duro, convencido, confiado y militante de 27% del electorado, más allá de mantener bancas y espacios de poder en todos los ámbitos de la realidad nacional, <strong>el motivo por la cual el kirchnerismo está lejos de advenir es que al día de hoy en él se encuentra la razón de ser de todo el funcionamiento político</strong>. Oficial y Opositor. A punto tal que existe un riesgo certero que llegado algo que se le parezca a lo que muchos denominan postkirchnerismo, sería la antesala misma de la debacle de la oposición.</p>
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		<title>¿Cuánto vale (políticamente) un artista?</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Aug 2013 19:27:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Quiroga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En las últimas semanas, una serie de eventos y situaciones llevaron a la comunidad artística y su relación con la política, a primera escena. En realidad, todo comenzó a principios de año con una entrevista a Ricardo Darín por parte de una revista del Grupo La Nación, en donde el actor manifestaba sus dudas sobre... <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/08/09/cuanto-vale-politicamente-un-artista/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En las últimas semanas, una serie de eventos y situaciones llevaron a la comunidad artística y su relación con la política, a primera escena.<span id="more-126"></span></p>
<p style="text-align: justify">En realidad, todo comenzó a principios de año con una entrevista a Ricardo Darín por parte de una revista del Grupo La Nación, en donde el actor manifestaba sus dudas sobre el patrimonio de la Presidenta de la República. Opinión que le valió no sólo duras réplicas de muchos de sus colegas, como Federico Luppi, sino también de la misma Primera Mandataria.</p>
<p style="text-align: justify">La saga continuó (no necesariamente en secuencia, pero sí en intensidad de debate) con un informe realizado por Jorge Lanata en su programa, algunas emisiones atrás, en relación a los subsidios del Gobierno Nacional a la industria audiovisual. Denuncia a la que le siguió una contundente respuesta de gran parte de la comunidad artística.</p>
<p style="text-align: justify">Por último, la secuencia terminó esta semana con dos hechos que cobraron una especial importancia al calor del cierre de las campañas de cara a las elecciones primarias. Se trató, en primer lugar, de los cruces entre actores y periodistas en y post la fiesta de los <em>Martín Fierro</em>; y, en segundo término, la presentación por parte de Massa de una serie de artistas que apoyarían su candidatura.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/08/Sergio-Massa-SHA-apoyanEMANUEL-FERNANDEZ_CLAIMA20130807_0036_14.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-127" alt="Sergio-Massa-SHA-apoyanEMANUEL-FERNANDEZ_CLAIMA20130807_0036_14" src="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/08/Sergio-Massa-SHA-apoyanEMANUEL-FERNANDEZ_CLAIMA20130807_0036_14.jpg" width="600" height="358" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">Ahora bien, de todo esto, y del debate subsidiario, pueden extraerse cuatro primeras conclusiones.</p>
<ul style="text-align: justify">
<li><strong>#1 Un vinculo…</strong> En primer lugar, se hace evidente la existencia de un vínculo (en lo absoluto nuevo) entre la comunidad artística y la política en todas sus manifestaciones, tanto oficialista como opositora.</li>
<li><strong>#2 Un vinculo de sospecha…</strong> En segundo término, lo interesante de esta relación es la <em>sospecha </em>que existe sobre el vínculo mismo. Hay algo malo, a los ojos de la opinión pública, en la relación entre ambos “mundos” aun cuando no se sepa bien por qué o qué es lo que habría de poco &#8220;natural&#8221; en ella.</li>
<li><strong>#3 Un vínculo de sospecha selectiva…</strong> Asimismo, lo interesante de esta sospecha es –justamente- su carácter <em>selectivo</em>: se desconfía del vínculo entre políticos y actores sólo cuando implican al oficialismo. Después de todo, no se ve con malos ojos que la oposición presente candidatos de la farándula como Gianola o Del sel, entre otros).</li>
<li><strong>#4 Una red de intereses…</strong> Por último, se asiste a una relación que se sustenta en una red de intereses mutuos. Desde el punto de vista de los artistas, los intereses son más o menos claros y van desde la militancia manifiesta hasta las necesidades de financiamiento y trabajo, pasando por la convicción real y comulgación efectiva de ideas.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify"> Ahora bien,<strong> lo que nunca parece quedar en claro es cuál es la ganancia (¿<em>plusvalor</em>?) que la política saca del trabajo de los artistas</strong>. En otras palabras: ¿Cuál es el valor de esa relación para la política? ¿En qué radica su importancia?</p>
<p style="text-align: justify">La respuesta parece asomar cuando se presta atención a uno de los actores (opacos pero) claves de nuestras democracias: los indecisos. Un segmento social cada vez más decisivo en las elecciones (algo mencionábamos en este <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/08/02/los-datos-y-la-campana/">post</a> en relación al <em>proceso de despartidización</em>). En una palabra,<strong> la importancia del artista está en los límites mismos de la política</strong>. En el lugar donde ella fracasa: en el acto de convencer a los indecisos. A un segmento poblacional que constituye una suerte de <strong>núcleo duro que se resiste a la política y sus argumentos</strong>. Es indiferente por completo a sus formas y sus relatos. De hecho, el esfuerzo creativo (o no tanto) de los equipos de campaña se ve obligado a apelar a formas externas a la política para poder llegar a él. Sin duda un ejemplo ilustrativo, en este sentido, lo dieron en esta elección <a href="http://www.infobae.com/notas/723384-Gil-Lavedra-y-Donda-fanaticos-del-Candy-Crush.html">Gil Lavedra y Victoria Donda jugando a Candy Crush</a> como mecanismo tendiente a explicar (!?) su posicionamiento en relación a los presuntos hechos de corrupción de público conocimiento.</p>
<p style="text-align: justify">Los artistas son otra de estas formas derivadas, indirectas, de llegar a los indecisos. En pocas palabras,<strong> allí donde la política falla por fuerza de su descrédito, los artistas le sirven de prótesis</strong>: ofrecen a los indecisos una serie de referencias de segundo orden sobre la política, su &#8220;mundo&#8221; y sus referentes. Después de todo, si bien los indecisos se resisten a la política, permanecen indiferentes a ella, no quedan ajenos al mercado y consumo de bienes de culturas. Leen libros, ven películas y series de televisión, escuchan música y –lo más importante- se interesan por la vida de sus artistas y se dejan llevar por ella.</p>
<p style="text-align: justify">En este orden de ideas, la respuesta –calificada por muchos de desmedida- de Cristina Fernández a Darín a principios de año, debe entenderse en este mismo sentido: una señal a la comunidad artística en general de <strong>cuál es el costo por expresiones públicas que tiendan a desarticular lo que intenta presentarse como una relación natural entre ciertos exponentes de la comunidad artística y el Gobierno Nacional</strong>. Articulación que Lanata -por cierto- lejos de poner en duda, ayudó a realinear: su crítica a la financiación de la producción audiovisual, al cuestionar la base misma de funcionamiento de gran parte de la industria, realineó las posiciones entre los artistas y sus referentes, por un lado, y la política por otro.</p>
<p style="text-align: justify">Si hay algo que la entrega de los premios <em>Martín Fierro</em> ha dejado en evidencia es que o los artistas y los periodistas no son “hermanos” o bien la Ley Primera que debería unirlos no aplica a ellos&#8230; La entrega fue la puesta en acto de una división, entre artistas y periodistas, que –aunque difusa- parece corresponderse bastante con el péndulo que oscila entre el apoyo y la crítica al relato.</p>
<p style="text-align: justify">Pero, entonces, volviendo sobre el interrogante con el que abrimos este post, <strong>¿cuánto vale políticamente un artista?</strong> Tanto como la suma de su influencia sobre los indecisos.</p>
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		<title>Los datos y la campaña</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Aug 2013 18:32:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Quiroga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La semana pasada recibimos una consulta, de un conocido portal que chequea información pública, sobre los spots de campaña. Nos preguntaban entonces, cuál creíamos era su funcionalidad y qué relación guardan con datos que puedan ser verificables. La preocupación del periodista en cuestión radicaba en que, según su visión, lejos de recurrir a afirmaciones contrastables... <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/08/02/los-datos-y-la-campana/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La semana pasada recibimos una consulta, de un conocido portal que chequea información pública, sobre los spots de campaña. Nos preguntaban entonces, cuál creíamos era su funcionalidad y qué relación guardan con datos que puedan ser verificables.</p>
<p style="text-align: justify">La preocupación del periodista en cuestión radicaba en que, según su visión, lejos de recurrir a afirmaciones contrastables con la realidad, los spots sólo giraban en torno a frases con poco contenido político.<span id="more-120"></span></p>
<p style="text-align: justify">Efectivamente, puede decirse sin exagerar que el objetivo de los spots lejos de suministrar datos a la discusión pública, es el de generar conocimiento y recordación de un candidato. Un uso en lo absoluto nuevo o vinculado a un modo emergente de hacer política en la Argentina. Por el contrario, forma parte integral de un proceso más amplio, de más de 20 años en el país, donde la importancia de los indecisos al momento de definir una elección creció significativamente. Una tendencia verificable, incluso, a nivel mundial, pero que en Argentina tiene como correlato el <strong>proceso de “despartidización” de la política</strong>.</p>
<p style="text-align: justify"><a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/08/Partidización-IPSOS-Mora-y-Araujo.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-121" alt="Partidización - IPSOS Mora y Araujo" src="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/08/Partidización-IPSOS-Mora-y-Araujo.jpg" width="742" height="587" /></a></p>
<p style="text-align: justify">La importancia de los indecisos es correlativa, a su vez, a una <strong>pérdida de importancia de los datos y del programa de los partidos</strong>. En una palabra, con la pérdida del valor programático (si bien es cierto que subsisten partidos con un fuerte compromiso en este sentido), la funcionalidad del spot quedó reducida a captar el interés de esos indecisos para que conozcan y recuerden a cierto candidato.</p>
<p style="text-align: justify">Ahora bien, este cuadro de situación no implica –en lo absoluto- que spots “impresionistas” y con cierto componente “zen”, como los que hoy pueden verse en los espacios de televisión abierta (en donde predominan palabras como “juventud”, “energía”, “positividad”, “unión” y “diálogo”, entre otros), tengan necesariamente un mayor efecto o “poder” sobre sus audiencias. Después de todo, <strong>los efectos de un spot guardan relación con el clima político general y con ciertas corrientes en un determinado momento a nivel de la opinión pública</strong>.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>En una palabra: la tendencia a que haya más spots de este tipo responde menos a su eficacia que al carácter decisivo –como decíamos antes- de los indecisos</strong>. Un segmento menos a fin al desarrollo de programas y más vulnerable a las impresiones y buenas intenciones. <strong>Se busca conmover al indeciso y no ya convencerlo. Se intenta, por todos los medios posibles, evitar “discutir” con él</strong>.</p>
<p style="text-align: justify">Dicho esto, existen partidos que mantienen su decisión de presentar programas o propuestas en los avisos audiovisuales. Iniciativas –por cierto- que tienden estar más a la izquierda del arco político que a la derecha del mismo.</p>
<p style="text-align: justify">En esos casos, los datos suelen cumplir dos usos básicos y antagónicos, entre si. El primero es <strong>dimensionar los resultados de la gestión</strong>, en el caso de un candidato oficialista. El segundo, en cambio, busca discutir esa gestión de gobierno, en el caso de la oposición, por ejemplo, o bien <strong>visibilizar aspectos que están por fuera del “relato” oficial</strong>. Una función fuertemente polémica, que busca discutir y disputar, por sobre “conmover” o “emocionar”. Algo –curiosamente- a lo que gran parte de la oposición ha renunciado y que pone de manifiesto la <strong>trampa lógica en la que (parte de) la oposición ha decidido colocarse a sí misma</strong>. Después de todo, porque se emociona en la unidad y se discute en la diferencia, la apelación a slogans de “reconciliación” y “diálogo”, sólo puede hacerse a costa de sacrificar la discusión política de fondo sobre proyectos y formas.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Transferencia de riesgos</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Jun 2013 18:51:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Quiroga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Estudios de Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Sexuales y Reproductivos]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelina Himitian]]></category>
		<category><![CDATA[Instituto Gino Germani]]></category>
		<category><![CDATA[La Nación]]></category>
		<category><![CDATA[Métodos Anticonceptivos]]></category>

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		<description><![CDATA[Al llegar ayer a la oficina, presencié un debate (intenso, por cierto, y con todo un abanico de aditamentos personales y anécdotas) en relación a un artículo de la periodista Evangelina Himitian, publicado en La Nación, sobre el uso del preservativo y la (mal llamada) “pastilla del día después” en adolescentes. La nota toma como... <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/06/26/transferencia-de-riesgos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Al llegar ayer a la oficina, presencié un debate (intenso, por cierto, y con todo un abanico de aditamentos personales y anécdotas) en relación a un artículo de la periodista Evangelina Himitian,<a href="http://www.lanacion.com.ar/1595210-sexualidad-adolescente-usan-mas-la-pildora-que-el-preservativo"> publicado en La Nación</a>, sobre el uso del preservativo y la (mal llamada) “pastilla del día después” en adolescentes.<span id="more-115"></span></p>
<p style="text-align: justify">La nota toma como punto de partida una investigación del Instituto Gino Germani en donde, en función de la comparación de dos encuestas autoaadministradas (una en 2005 y otra en 2012), se evidenciaría un crecimiento en el uso de la “píldora del día después” (que pasa de un 8% en 2005 a un 47% en 2012), mientras que el uso del preservativo decrecería 10 puntos porcentuales en el mismo período, pasando de 76% en 2005 a un 66%.</p>
<p style="text-align: justify">La nota es menos interesante por los datos que arroja que por el <strong>esfuerzo retórico en establecer una correlación entre el crecimiento en el uso de una y la caída del otro</strong>. De hecho, el título del artículo es “<em>Sexualidad adolescente. Usan más la “píldora” que el preservativo</em>”, aun cuando ambos usos<strong> no son mutuamente excluyentes</strong>, por lo que no puede establecerse sobre la base de la evidencia disponible ninguna correlación de ese tipo. Después de todo, la baja del uso del preservativo como método no explica el crecimiento del uso de la “píldora”: el uso o no de uno no determina el uso o no del otro, sino que –sin ir más lejos- bien puede el crecimiento en el uso de las pastillas simplemente deberse a la decisión de muchas jurisdicciones de comenzar a distribuirlas de forma gratuita en Centros de Salud.</p>
<p style="text-align: justify">De hecho, la idea que expone el artículo en relación a que los adolescentes le temen más al embarazo que a las enfermedades de transmisión sexual (ETS), por eso el uso creciente de la “píldora” en detrimento del preservativo (aun cuando esta correlación, como dijimos, sea dudosa), tiene como presupuesto que (a) todos los adolescentes tienen un amplio conocimiento de ambos métodos, (b) que existe <strong>disponibilidad</strong> y <strong>acceso libre</strong>, <strong>fácil</strong> y –sobre todo- <strong>por igual</strong> a ambos métodos por parte de cualquier adolescente y (c) que este grupo conoce acabadamente contra qué los protege cada uno de esos métodos y -en un acto de racionalidad perfecta- sopesan contra qué quieren protegerse (si ETS o embarazos), eligiendo en consecuencia. Todas premisas que se dan por supuestas pero de dudosa vigencia, sobre todo si consideremos las formas en que se vive la sexualidad adolescente en sectores con derechos vulnerados y acceso diferencial a los servicios de salud…</p>
<p style="text-align: justify">En una palabra, el artículo busca establecer una correlación que –en mi opinión- <strong>sólo puede tener por objetivo poner en discusión el uso (polémico, para ciertos sectores) de la “pastilla del día después” y la efectividad de las políticas públicas en materia de educación sexual</strong>, al precio de subestimar otras dimensiones. De hecho, el artículo menciona -al pasar- un dato que encuentro mucho más alentador e interesante que el resto: <strong>el número de los adolescentes que no se cuidan se redujo de un período a otro a un 8%</strong>, aunque se omita decirnos en qué proporción ocurrió este cambio.</p>
<p style="text-align: justify">Se omite, incluso, en toda esta comparación un rasgo de género fundamental que atraviesa esos “usos” en materia de métodos anticonceptivos y “métodos de emergencia” (como es la “pastilla”): <strong>no puede establecerse una correlación de usos o desusos entre y otro por que su consumo está marcado fuertemente por la condición de género de los usuarios</strong>. Es más, lo más lo “alarmante” del los resultados del estudio del Germani, si se quiere, no es que un uso baje y otro crezca, sino<strong> la transferencia de riesgo que con lleva sobre las mujeres</strong>. En el crecimiento del uso de métodos de emergencia como métodos de anticoncepción (la “pastilla”) son las mujeres las que terminan asumiendo el riesgo sobre su propio cuerpo (por el impacto hormonal que implica) y la responsabilidad sobre un eventual embarazo, del placer sexual de todos.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Todo kirchnerista sabe…</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Jun 2013 15:18:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Quiroga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Gasto Improductivo]]></category>
		<category><![CDATA[George Bataille]]></category>
		<category><![CDATA[Max Weber]]></category>
		<category><![CDATA[Oposición]]></category>
		<category><![CDATA[Principio de Utilidad]]></category>

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		<description><![CDATA[En la primera mitad del siglo veinte, un intelectual francés de nombre George Bataille desarrolló una sólida crítica al principio clásico de utilidad. Según el autor, la sociedad moderna se concentró en una forma limitada de adquisición, al punto que la productividad quedó reducida a la producción de la vida material y la reproducción de... <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/06/18/todo-kirchnerista-sabe/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En la primera mitad del siglo veinte, un intelectual francés de nombre George Bataille desarrolló una sólida crítica al principio clásico de <em>utilidad</em>.</p>
<p style="text-align: justify">Según el autor, la sociedad moderna se concentró en una forma limitada de adquisición, al punto que la productividad quedó reducida a la producción de la vida material y la reproducción de vidas humanas para conservar la vida. Era la inseguridad sobre las condiciones materiales futuras y de la descendencia por venir lo que imperaba al momento de <strong>racionalizar los gastos</strong>.<span id="more-105"></span></p>
<p style="text-align: justify">De esta forma, la sociedad occidental se habría edificado –en paralelo al auge y consolidación del capitalismo y la razón instrumental- sobre una serie de cuestionamientos (éticos, incluso) a todo gasto improductivo. Toda una “<em>filosofía de la avaricia</em>” –como escribió Max Weber- que desatendía –progresivamente- una dimensión antropológica fundamental de los intercambios humanos: aquella tendiente a <strong>derrochar y destruir sin sentido aparente alguno</strong>. Una dimensión que, aun cuando sigue presente en nuestra vida cotidiana en pequeñas prácticas, es vivida con culpa por la incapacidad de la sociedad moderna de justificar utilitariamente esa conducta.</p>
<p style="text-align: justify">Según Bataille, el fundamento de esta experiencia del derroche sin sentido es la adquisición pero no para conservar, sino para<strong> adquirir un poder para perder</strong>. Después de todo, <strong>no es en el acto de conservar, sino en el principio de perder en donde las sociedades definen el honor y el status</strong>.</p>
<p style="text-align: justify">En el fondo, Bataille no perseguía otro interés académico que demostrar a través de ejemplos etnográficos que la:</p>
<blockquote><p>&#8220;<em>la vida humana (…), de hecho (…), no puede quedar, en ningún caso, limitada a los sistemas que se le asignan en las concepciones racionales.&#8221; </em></p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Por el contrario, la humanidad comienza en la quiebra de esos sistemas. En estos términos, la vida humana era una apuesta por que lo agonístico, lo orgiástico, lo improductivo, generoso y desmesurado. La experiencia misma del abismo.</p>
<p style="text-align: justify">Ahora bien, el cierre de las candidaturas para cargos legislativos nos expone a dos lógicas similares. No es novedad, en este sentido, que el kirchnerismo se estructure sobre la base de una filosofía política del gasto improductivo, donde tanto el principio de utilidad, como el de adquisición para la conservación de poder son permanentemente discutidos. Se trata de cierta visión de lo político en donde el poder que se adquiere no sirve “stockeado”, almacenado. No se acumula, no se guarda, sino que se usa y se dilapida cuando se lo tiene. Todas las batallas, son la batalla para hacerlo.</p>
<p style="text-align: justify">En una palabra, no se acumula poder en el vacío porque no alcanza con la simple amenaza de su uso, sino que se lo adquiere para gastarlo de formas y en batallas que parecen desafiar toda lógica posible. Sin ir más lejos, las candidaturas testimoniales de 2009 fueron un ejemplo de eso: sin necesidad de tener que jugarlo todo, así se hizo. Al punto de exponer a su máxima figura a una derrota.</p>
<p style="text-align: justify">La oposición, en cambio, nos sorprende en las últimas semanas con un ejercicio de racionalidad extrema. Una suerte de aritmética electoral (pude revisarse los números en <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/06/09/un-pino-dos-pinos-tres-pinos-la-aritmetica-de-solanas/">este post</a>) que aspira a desafiar a toda ley de forma, sobre la base de proponer que el todo será igual a la suma de las partes integrantes de un acuerdo. La <strong>Oposición del Gran Acuerdo</strong> es el resultado de la suma de candidatos, intenciones por fuerza y de una postergada decisión sobre las candidaturas, la cual quedará en manos de los electores en la interna abierta.</p>
<p>Las alianzas opositoras son un instrumento de cálculo racional de la política. El problema es que mientras la oposición se une por vez primera y hace cuentas para conservar, todo kirchnerista sabe cómo –agonísticamente- apostar.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Un pino, dos pinos, tres pinos: la aritmética de Solanas</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Jun 2013 02:45:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Quiroga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[ARI]]></category>
		<category><![CDATA[Campaña Política]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Encuestas]]></category>
		<category><![CDATA[GEN]]></category>
		<category><![CDATA[IPSOS-Mora y Araujo]]></category>
		<category><![CDATA[Libres del Sur]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Mora y Araujo]]></category>
		<category><![CDATA[Oposición]]></category>
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		<category><![CDATA[UCR]]></category>

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		<description><![CDATA[En declaraciones a un matutino el actual Diputado por Proyecto Sur, Pino Solanas, manifestó que el acuerdo que propone junto al ARI, al GEN, a cierta facción del Socialismo, la UCR, el PODES y Libres del Sur, tendría un piso de 30% en las próximas elecciones. En principio, el dato no es incorrecto. De hecho,... <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/06/09/un-pino-dos-pinos-tres-pinos-la-aritmetica-de-solanas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En declaraciones a <a href="http://www.lanacion.com.ar/1589584-pino-solanas-tenemos-un-piso-de-30">un matutino</a> el actual Diputado por Proyecto Sur, Pino Solanas, manifestó que el acuerdo que propone junto al ARI, al GEN, a cierta facción del Socialismo, la UCR, el PODES y Libres del Sur, <strong>tendría un piso de 30%</strong> en las próximas elecciones.</p>
<p style="text-align: justify">En principio, el dato no es incorrecto. De hecho, en la Ciudad de Buenos Aires la pelea que enfrenta la oposición al Macrismo se concentra en convencer para sí al 56% de electores que declaran -según una reciente encuesta de IPSOS-Mora y Araujo- desaprobar la gestión del actual Jefe de Gobierno.<span id="more-94"></span></p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter  wp-image-95" src="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/06/Encuesta-ASPCA-Mayo-2013-1.jpg" alt="" width="576" height="432" /></p>
<p style="text-align: justify">Si nos prestamos al juego de los números y asumimos que (a) el 42% de los que mencionan aprobar la gestión no tendrían una mejor opción para cambiar su voto (algo que no es del todo cierto en una elección legislativa, donde muchos se sienten tentados a “castigar” a su propio candidato o suspenderle el voto en disconformidad, aun cuando lo volverían a votar en una elección ejecutiva); y (b) que el kirchnerismo obtendría un caudal del orden del 25% de aquel 56% de disconformes, en coincidencia, más o menos, con el piso histórico de la fuerza liderada por Filmus en la Ciudad; se desprende entonces que un acuerdo opositor amplio rondaría (dependiendo de la <em>amplitud</em> misma del carácter “amplio” del acuerdo) el 31% restante.</p>
<p style="text-align: justify">Incluso, en el set de oferta legislativa para la Ciudad, tanto Carrió  a Diputada como Solanas a Senador, se encuentran entre las primeras tres opciones en intención de voto. Algo que refuerza la posibilidad de acceder al 30% como intención de voto.</p>
<p style="text-align: justify">Visto de esta forma, se trata de un escenario mejor que aquel que enfrenta la oposición a nivel nacional, donde el margen de intención de voto a candidatos opositores es sustancialmente menor: solo un 45% de los encuestados señalan que votaría por un opositor. Y donde incluso cada fuerza en particular (sobre todo el GEN, el ARI, la UCR y el Socialismo) participa de diferentes intereses y con diversa presencia local y territorial en los municipios y las provincias, dificultando un acuerdo amplio y extensivo a varios distritos.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/06/Encuesta-ASPCA-Mayo-2013-2.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-96" src="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/06/Encuesta-ASPCA-Mayo-2013-2.jpg" alt="" width="576" height="432" /></a></p>
<p style="text-align: justify"> En la Ciudad, en cambio, <strong>los extremos están tan marcados y el poder de fuego de todas las fuerzas signatarias del acuerdo tan equiparado</strong> que constituye un buen territorio de ensayo de un pacto donde nadie tiene mucho que perder. Todo un ejemplo de la<strong> nueva política de no-suma cero</strong>, en los términos que lo formulara Manuel Mora y Araujo en su columna dominical en <a href="http://www.perfil.com/columnistas/El-juego-donde-todos-pierden-20130609-0009.html">Perfil</a>:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify">“Tan lejos de la lógica de la suma cero está la política argentina hoy [<em>ya no sucede que cuando a uno le va bien, a otros les va menos bien</em>] que si algunos dirigentes hallan cierta recompensa en la opinión pública, no es por sus logros en la gestión para la que fueron votados, sino por su capacidad –nada despreciable– de ser expertos en el empate, en no estar ni demasiado de un lado ni demasiado del opuesto. La sociedad parece estar demandando empates, no ganadores, no definiciones”</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify">Es en este sentido que puede decirse que <strong>la pelea de la oposición en la Ciudad de Buenos Aires, es no sólo una lucha por el mayor margen posible de aquel 56% de disconformes con la gestión oficial, sino –por sobre todo- una pelea por el empate en condiciones de polaridad Macrismo-Kirchnerismo y de relativa igualdad en el poder de fuego y territorialidad de los partidos firmantes</strong>.</p>
<p style="text-align: justify">No obstante, esta aritmética electoral del 30% es cierta sólo a condición de que exista un público cautivo: que todo aquel que pensaba votar por el candidato “x” (miembro de uno de los partidos que firmó el acuerdo), lo haga en la misma manera y medida en que tenía pensado hacerlo, una vez dado a conocer que mencionado pacto existe. Sobre esta premisa descansa toda posibilidad de que el piso del 30% de Solanas no sea sólo un ejercicio de aritmética electoral. Después de todo, su posibilidad de ocurrencia depende de que no se verifiquen pérdidas entre la intención de voto a los partidos signatarios del acuerdo por separado y a la fuerza resultante del mismo. De que no ocurra que un elector que iba a votar por “x” al enterarse del acuerdo prefiera no hacerlo por miedos varios (dudas sobre la sustentabilidad del mismo en el mediano y largo plazo, sobre la gobernabilidad futura o bien por el “fantasma de la Alianza”) o porque se siente traicionado en cierta renuncia programática que toda negociación y acuerdo implica.</p>
<p style="text-align: justify">En una palabra, <strong>el 30% será, en el mejor de los casos, un producto de la campaña, antes que un punto de partida</strong>. La inversión de esta relación, como da a entender la idea de “piso”, sólo puede llevar a un error estratégico derivado de subestimar, a la vez, tanto al electorado y sus motivaciones como a la complejidad del escenario electoral.</p>
<p style="text-align: justify">Por otro lado, ni el Macrismo ni el Kirchnerismo enfrentan una situación similar. Ambos logran “votos por confianza ciega” basados en sus gestiones, sus presupuestos ideológicos o programáticos o su posicionamiento en el conjunto de arco político. <strong>La <em>Oposición del Gran Acuerdo</em>, en cambio, apela a un acto de fe de su electorado: </strong>les pide que su suma de votos agregada sea igual a la de las partes implicadas, aun a costa de la renuncia de banderas o incluso de su candidato en el orden de las listas. ¿Por qué? Porque aun en un país en extremo personalista, como el nuestro, el acuerdo y el empate sería más importante que los particularismos, el orden de los candidatos o su fuerza de origen&#8230;</p>
<p style="text-align: justify">Lejos de configurar el punto de partida, el “piso”, el 30% podrá ser una meta en la medida en que los miembros del acuerdo y sus equipos estratégicos entiendan que <strong>deben convencer a esa fracción del electorado de la utilidad del sacrificio, en lugar de confiarse en su adhesión automática</strong>. De lo contrario, la declaración del piso del 30% perderá su poder estratégico en la identificación de un potencial público adherente, para ser tan sólo una ilusión fruto de cierto efecto distorsivo de las encuestas en la estrategia electoral.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El lugar del medio (I/II)</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/05/20/el-lugar-del-medio-iii/</link>
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		<pubDate>Mon, 20 May 2013 21:09:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Quiroga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En el último post argumentaba que la revolución no sería twitteada porque las redes sociales nos ofrecen a diario una plataforma a partir de las cual se puede adherir a causas, declarar buenas intenciones, sin realmente hacer nada sustantivo por ellas. Un juego de distancias entre el decir y el hacer a partir del cual... <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/05/20/el-lugar-del-medio-iii/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En el último <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/04/26/los-argentinos-y-la-distancia-ii-o-por-que-la-revolucion-no-sera-twitteada/"><em>post</em> </a>argumentaba que la revolución no sería <em>twitteada</em> porque las redes sociales nos ofrecen a diario una plataforma a partir de las cual se puede adherir a causas, declarar buenas intenciones, sin realmente hacer nada sustantivo por ellas. Un juego de distancias entre el decir y el hacer a partir del cual muchos pueden sentirse comprometidos con causas u opciones políticas por las que no estarían dispuestos a hacer algo en la “vida real”.</p>
<p style="text-align: justify">De hecho, encontré, casi por casualidad, una publicidad de UNICEF que condensa de forma extraordinaria este tema.<span id="more-89"></span></p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter  wp-image-90" src="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/05/UNICEF-FB-Likes.jpg" alt="" width="560" height="792" /></p>
<p style="text-align: justify">En el anuncio puede leerse en inglés: “<em>Síguenos en Facebook y vacunaremos a cero niños contra la polio&#8230; No tenemos nada en contra de los ‘Me gusta’ pero las vacunas cuestan dinero. Por favor, compra una vacuna en unicef.se. Solo te costará 4 euros pero salvará la vida de 12 niños</em>”. Un mensaje que el capítulo local de UNICEF podría difundir con sun simple: “<em>Con los “Me gusta” no se come, no se educa, ni se cura</em>”.</p>
<p style="text-align: justify">Sea como fuere, se trata de una imagen que condensa gran parte del drama de muchas organizaciones de la sociedad civil en busca de voluntarios y donación y –por qué no- de la oposición al Gobierno nacional de cara a las próximas elecciones. Sobre todo si consideramos que se trata en su mayoría de segmentos medios y altos frecuentemente proclives a manifestar de forma online (en comentarios, re-envíos o adhiriendo a causas) su disconformidad con la gestión kirchnerista.</p>
<p style="text-align: justify">Todo un desafío que puede resumirse en la siguiente serie de preguntas: ¿Cómo llevar a la acción a un segmento de la población que cómodamente “milita” en contra de la política en la comodidad de su living? ¿Cómo hacer que voten por ellos?</p>
<p style="text-align: justify">La primera parte de la pregunta es fácil. Después de todo, nuestro derecho al voto se basa en la paradoja por la cual la Ley nos obliga a votar. En este sentido, el voto obligatorio resuelve por la fuerza de la Ley el hecho de que los ciudadanos renuncien por unos minutos a la comodidad de su hogar y voten, con la excepción –claro- de los jóvenes entre 16 y 18 años que pueden optar si desean o no hacerlo.</p>
<p style="text-align: justify">La segunda parte de la pregunta, en cambio, sí genera dos problemas que la oposición se resiste a plantear de manera directa: (a) en primer lugar, el papel clave que los medios de comunicación juegan en la definición de sus candidatos, de sus temas y del territorio mismo en donde despliegan su estrategia (sobre todo cuando se han resignado ideologías, símbolos, agendas propias y la calle misma); y (b) la dificultad de todo el arco opositor de diferenciarse entre sí. De hecho, en su búsqueda por capitalizar el voto no-k (un 45% del caudal de votos según la última encuesta de IPSOS-Mora y Araujo que puede verse abajo) la oposición se repitió así misma, en sus temas y en sus formas al borde de la indistinción total. Renunció al poder de todo partido de producir diferencias no sólo con el partido de gobierno sino con todo el universo político. Toda la oposición nos parece los mismo.</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter  wp-image-91" src="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/05/IPSOS.jpg" alt="" width="672" height="504" /></p>
<p style="text-align: justify">El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) firmado por Macri, y discutido hoy por la Legislatura, debe leerse como síntoma del primer problema: de la <strong>necesidad de proteger el único lugar que la Oposición ha sabido como propio mientras el oficialismo ganaba la calle: &#8220;el lugar del medio&#8221;</strong>. <strong>Después de todo,</strong> <strong>se trata menos de una medida que busque la protección de un grupo mediático que la necesidad de salvar todo un sistema que en la actualidad funciona como la única fuente de legitimidad del arco opositor, </strong>en el marco de una crisis que arrastra a ambos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify"> </p>
<p style="text-align: right">(Continuará&#8230;)</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Los argentinos y la distancia (II): o por qué  la revolución no será twitteada</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Apr 2013 20:43:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Quiroga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Argentinidad]]></category>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>
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		<category><![CDATA[Woody Allen]]></category>

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		<description><![CDATA[En un post pasado hacía mención a esa relación de comodidad y fascinación que los argentinos -no todos, es cierto- tenemos con la distancia (el post está disponible acá). Me faltó entonces ilustrar un tema central: el papel que las redes sociales desempeñan en ese juego de distancias. Tiempo atrás, la única forma que teníamos... <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/04/26/los-argentinos-y-la-distancia-ii-o-por-que-la-revolucion-no-sera-twitteada/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En un post pasado hacía mención a esa relación de comodidad y fascinación que los argentinos -no todos, es cierto- tenemos con la distancia (el <em>post</em> está disponible <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/04/10/los-argentinos-y-la-comodidad-de-la-distancia/">acá</a>). Me faltó entonces ilustrar un tema central:<strong> el papel que las redes sociales desempeñan en ese juego de distancias.<span id="more-77"></span></strong></p>
<p style="text-align: justify">Tiempo atrás, la única forma que teníamos los mortales de reinventarnos a nosotros mismos era mudándonos de ciudad para empezar de nuevo o viajar. Ambos recursos nos permitían recrearnos una ficción en la que nos liberábamos de un pasado que nos definía a partir de inventarnos un relato nuevo sobre nosotros mismos.</p>
<p style="text-align: justify">Hoy por hoy, en cambio, las redes sociales suponen un nuevo capítulo en ese juego de distancias entre lo que fuimos, hicimos, hacemos y aquello que decimos de nosotros mismos. Sobran ejemplos, en este sentido, en los muros de Facebook de familiares, amigos o conocidos, de gente que no se movilizarían por causas locales, posiciones políticas o grandes temas de la agenda global, pero sí dedican gran cantidad de tiempo en escribir comentarios encendidos y arengas que<strong> nunca llegan a la acción efectiva</strong>. ¿Catarsis? Quizás… pero lo cierto es que este uso de las redes sociales nos ponen frente a una segunda vida del pueblo (por lo menos de aquella parte de aquél con acceso a la red) donde no sólo no se cumple, sino que se invierte la máxima de Woody Allen que reza que:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify">“las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas”.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify">&#8230;todo lo contrario al mundo 2.0 donde lo que no se dice, no existe y el silencio es solo otro de los nombre de la muerte.</p>
<p style="text-align: justify">Las redes sociales exponen así a muchos a esta ilusión de que con sólo decir las cosas, las mismas ocurren. Una suerte de <strong>pensamiento mágico</strong>, de fantasía, donde todos se recrean por fuerza de la distancia que separa lo virtual de lo real, un alter ego que “hace” por el hecho de decir que hace: un click adhiriendo a una causa basta como acción solidaria, la militancia puede bien resolverse hablando de un tema o re-publicando algún comentario de un tercero y el compromiso social puede ser resuelto en 140 caracteres con fuerte tono de indignación. Ya no hace falta entrar en contacto con nadie, hablar con nadie, caminar los barrios o compartir sueños de esos que iluminan las expresiones de quienes lo comparten cara a cara mientras se pasan el mate de mano en mano. Por el contario, <strong>en la distancia de las redes sociales se nos da todo lo que necesitamos para reinventarnos esa personalidad comprometida que siempre quisimos y por la que nunca hicimos nada</strong>. Todo un juego de distancia y fascinación que <strong>abre el camino de la vía de las máscaras</strong>: un rito que toda sociedad humana sobre la tierra conoció, pero que tenía lugar en el marco de celebraciones excepcionales. El Carnaval, ejemplo clásico del uso de máscaras en la cultura occidental, sólo ocurría en el marco de la cuaresma. Las clases populares asistían a esa segunda vida del pueblo basada en el principio de la risa, como alguna vez la denominó Bajtín, sólo en ese marco de excepción. El “hacer” de la vida cotidiana se suspendía por un determinado tiempo y con él las distinciones jerárquicas, las cuales incluso se invertían por ese lapso, terminado el cual la cotidianidad renacía con el entierro del Carnaval.</p>
<p style="text-align: justify">Hoy, por el contrario, la vía de las máscaras es no ya un camino de excepción sino el diario discurrir de muchos por la vida, en donde el “hacer” se subsume al “decir”.</p>
<p style="text-align: justify">Levi-Strauss, al analizar el arte de las máscaras advertía que</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify">“una máscara no es ante todo lo que representa sino lo que transforma, es decir, lo que ha elegido no representar. Igual que un rito, una máscara niega tanto como afirma; no está hecha solamente de lo que dice, sino de lo que excluye (&#8230;) se explica más bien por un deseo consciente o inconsciente de afirmarse diferente”.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify">Si está nuevas máscaras que parecen ser las redes sociales en nuestro tiempo vienen a afirmar el “decir” por sobre el “hacer” que niegan, aun cuando lo declaren, <strong>sólo puede esperarse la renuncia a la transformación de la realidad por el placer y la comodidad de la distancia</strong>.</p>
<p style="text-align: justify">La ansiedad por decir, por contar, nos empuja de a poco a la inmovilidad. Algo que ya adelantaba, en cierta forma, Evgeny Morozov en su libro “The Net Delusion”, cuando alertaba que tras que la ilusión de “libertad” y “liberación” que ofrece Internet, se esconden los gérmenes mismos de la anti-política y la erosión de la democracia por la distorsión que genera la idea de equiparar la movilización y participación política con el acto de “twittear” a favor o en contra de un gobierno o una política cualquiera.</p>
<p style="text-align: justify">Es verdad, por otra parte, que cierto modo de hacer política contribuye y mucho a este cuadro de situación y no queda exenta de este juego de ilusiones y distancias, pero se le suma un tensión propia que pocos políticos sortean con cintura. El uso político de las redes sociales supone un movimiento pendular entre (a) la necesidad de distanciarse para recrear una imagen idealizada del político en cuestión (más o menos alejada de la realidad) y (b) la búsqueda obsesiva por reconstruir cierta cercanía con la gente. Dos polos siempre en tensión y de los que el tristemente célebre <em>tweet</em> del Intendente de La Plata es un claro ejemplo… algo sobre lo que volveremos en el próximo post.</p>
<p style="text-align: center"> # # #</p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="text-decoration: underline">Ex-post</span>:</strong> Justo al momento de terminar este post, el Jefe de Gobierno de la Ciudad daba explicaciones vía Twitter sobre la represión en el Borda. Un ejemplo, casi en vivo, de la distorción que el uso de la redes sociales puede producir, cuando explicaciones que deberían darse en persona son sustituidas por la cómoda distancia que brindan 140 caracteres.</p>
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		<title>Los argentinos y la comodidad de la distancia</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Apr 2013 20:53:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Quiroga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Dirigencia Política]]></category>
		<category><![CDATA[Distancia]]></category>
		<category><![CDATA[Donaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Innundaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Lula Da Silva]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión Pública]]></category>
		<category><![CDATA[Pepe Mujica]]></category>
		<category><![CDATA[Uruguay]]></category>
		<category><![CDATA[Walter Benjamin]]></category>

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		<description><![CDATA[Quise dejar pasar un tiempo prudencial entre los hechos de público conocimiento de la semana pasada y la escritura. No sólo por respeto a las víctimas y sus familiares, sino también porque además de haber sido inundados por el agua, creo que a su vez lo fuimos por cierta ansiedad de palabra. Los argentinos tenemos... <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/04/10/los-argentinos-y-la-comodidad-de-la-distancia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Quise dejar pasar un tiempo prudencial entre los hechos de público conocimiento de la semana pasada y la escritura. No sólo por respeto a las víctimas y sus familiares, sino también porque además de haber sido inundados por el agua, creo que a su vez lo fuimos por cierta ansiedad de palabra.</p>
<p style="text-align: justify">Los argentinos tenemos muchos problemas y –evidentemente- los vinculados a infraestructura, la continuidad en materia de obras públicas y el hecho de asumir responsabilidades y costos políticos por parte de cierta dirigencia que esté a la altura de las circunstancias, son algunos de ellos. Pero, no es menos cierto, que <strong>ante los problemas nos imponemos una cómoda distancia</strong>.<span id="more-72"></span></p>
<p style="text-align: justify"><strong>De hecho, si hay una actitud que resume la tragedia de la semana pasada es el acto de tomar distancia</strong>. Distancia de cierta dirigencia política para con sus responsabilidades, cristalizada en el hecho mismo de vacacionar kilómetros de distancia. Pero también distancia de buena parte de la opinión pública y de la opinión publicada para con la política. Todo ocurre como si de pronto descubriésemos que nos gobierna una suerte de casta que no mantiene vínculo alguno con nosotros. Nunca fueron electos por nadie. Aplaudidos por nadie. Reconocidos por nadie.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>Hay algo en la fantasía-mito de la producción y reproducción automática de la política por la política que nos tranquiliza.</strong> Nos libera de ella. Nos pone a una buena distancia de sus modos y formas.</p>
<p style="text-align: justify">Pero además hay otro punto, aún más incómodo de tratar y que (en rigor de verdad) no me resulta fácil: <strong>la comodidad distante de las donaciones</strong>. Es, sin lugar a dudas, meritorio y digno de reconocimiento la actitud que muchos han tomado de donar cosas, pero sería ciego no reconocer que el acto de donar es otro de los tantos nombres de la distancia. Ese Otro necesitado se nos hace tolerable y objeto de nuestra complacencia porque no nos demanda más que el gesto de desprendernos de algo. Una sola vez, sin tener que hacer seguimiento alguno, uno adquiere la tranquilidad de quien cumple un mandato. Los programas sociales, en cambio, nos demandan mensualmente aportes de los que sólo podemos desconfiar, aun cuando no sepamos cómo se distribuye la ayuda o cómo es la logística en ninguno de los dos casos. Incluso, la militancia puede pensarse como su anverso lógico. Después de todo, lo que la donación tiene de tranquilizador y escéptico, la militancia tiene de sucio: implica dar respuestas permanentes de qué hacen “esos”, quiénes son y en qué piensan, por eso irrita.</p>
<p style="text-align: justify">La distancia también nos permite mantener conversaciones de cierto nivel de cómoda erudición en los bares o los asados con amigos. Podemos hablar de lo bien que le va a Brasil y Chile, aun cuando no conozcamos la brecha de desigualdad que separa a los más ricos de los más pobres en esos países; nos permite admirar a Lula, incluso cuando hubiese ejercido sobre nosotros una gran presión fiscal para sus políticas de hambre cero de haber sido nuestro Presidente. Aun más: por sobre todas las cosas, nos permite aplaudir las declaraciones de un presidente de otro país, en voz baja -ese tono que caracteriza a la cobardía-, entre dos varones y hablando de una mujer con ese fluir del cuerpo propio de los rioplatenses que caracteriza las conversaciones entre “machos” de barrio. Sólo faltaba el tango de fondo y un oficial de justicia que diera por muerto al nacionalismo en manos de una pelea política interna contaminada con cuestiones de género.</p>
<p style="text-align: justify">Por último, la distancia también nos permite definir qué nos gusta sin tener que hacer demasiada introspección o conocernos mucho (algo que tomaría mucho tiempo). Nuestros jugadores de fútbol, artistas y referentes sociales son buenos o malos en función del éxito internacional que pudieran o no adquirir. <strong>Toda una meritocracia consagrada en la distancia.</strong></p>
<p style="text-align: justify">Pasamos gran parte de nuestras vidas en la comodidad de la distancia, pero aun cuando resulte cómodo escribir que monolíticamente esta es la actitud de “los argentinos”, cierto es que hay quienes, varones y mujeres, le ponen el hombro y el cuerpo en tiempo presente. En la incomodidad de la no-distancia. Es muy probable que no sean vistos a los ojos del Gran Público, ni lo serán en el futuro inmediato -por lo menos hasta que no sean reconocidos en el exterior- aun cuando hacen un gran esfuerzo por ponerle el cuerpo al barro de la historia.</p>
<p style="text-align: justify">Aún así, en algún punto, muy a pesar nuestro, la distancia como marca de nuestra cultura (sobre todo política) nos toca, aun cuando nos consideremos exentos de ella. Lo dice alguien que sólo en la comodidad de la distancia con los hechos de la semana pasada, ha logrado escribir estas breves líneas…</p>
<p style="text-align: justify">Romper este círculo para asumir la actitud presente de cambiar las cosas implicaría reconocer que la salida es política y que los esfuerzos deberían canalizarse en pos de la construcción común y no en la edificación de nuevas barreras que nos pongan a salvo, a prudencial distancia, de la inquietante mirada del otro.</p>
<p style="text-align: justify">Walter Benjamin escribió que no podemos prescindir de la idea de presente. Un presente no como transición entre un pasado determinado y un futuro inevitable, sino como un momento opuesto radicalmente a la distancia: un punto en el cual el tiempo se estanca y se detiene. Un aquí y ahora. Después de todo, es sólo en el presente cuando se escribe la historia.</p>
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