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	<title>#EntrePlazaYPlatea &#187; IPSOS</title>
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	<description>Juan Pablo Quiroga pone especial foco en los temas de agenda y tendencias en materia de opinión pública</description>
	<lastBuildDate>Fri, 23 Aug 2013 02:36:34 +0000</lastBuildDate>
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		<title>La esperanza: un producto escaso</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Mar 2013 19:25:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Quiroga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Afiche]]></category>
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		<category><![CDATA[Regimen del producto escaso]]></category>

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		<description><![CDATA[Después de este análisis, muchos me preguntaron –casi a título de desafío- cuándo sería el momento en que haría lo mismo con el partido de gobierno. Bueno, ese día llegó en este post. En mi opinión, la calidad y creatividad de muchas de las propagandas del gobierno nacional o de agencias para-oficiales, afines al gobierno,... <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/03/23/la-esperanza-un-producto-escaso/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Después de <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/02/24/la-gramatica-publicitaria-de-la-nueva-politica/">este análisis</a>, muchos me preguntaron –casi a título de desafío- cuándo sería el momento en que haría lo mismo con el partido de gobierno. Bueno, ese día llegó en este post.</p>
<p style="text-align: justify">En mi opinión, la calidad y creatividad de muchas de las propagandas del gobierno nacional o de agencias para-oficiales, afines al gobierno, es un hecho que no admite (casi) excepciones.</p>
<p style="text-align: justify">No obstante, la última pieza de vía pública firmada por “equipos de difusión” me parece que puede calificar como una de esas raras excepciones. En mi opinión hay una tensión muy grande en la imagen entre su prolijidad y riqueza estética y algunas significaciones derivadas.<span id="more-66"></span></p>
<p> <img class="aligncenter  wp-image-68" src="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/03/PRE-gobierno-papa.jpg_2033098437.jpg" alt="" width="432" height="364" /></p>
<p style="text-align: justify">En primer lugar, la imagen es realmente buena y tiene lo que algunos llaman “economía de discurso”: presenta con muy pocos recursos una gran riqueza de símbolos y significaciones. De hecho, no hace falta mostrar ni a la Presidenta ni al Papa para saber quienes son ellos. Sólo se privilegian las manos y algunos accesorios. El foco de atención no está ya en los personajes, los cuales han sido eliminados de la foto. El centro de atención está en otro lado.</p>
<p style="text-align: justify">Es este descentramiento de las figuras principales, aun cuando todos podemos identificar de quienes se trata, lo que posibilita que el centro de gravitación pase a otro lado. El gran protagonista no es ni la presidenta argentina, ni el Papa argentino, sino todos los argentinos, la argentinidad, condensada en el mate como símbolo.</p>
<p style="text-align: justify">Incluso, dada la espontaneidad y rapidez del momento, el balance que tiene la foto no puede dejar de sorprender: una mano por arriba, la otra por abajo, lo blanco primando por sobre los colores oscuros en el encuadre, etc.</p>
<p style="text-align: justify">Ahora bien, sostengo que el problema de esta argumentación visual es que para poder ilustrar la <strong>idea de compartir</strong>, que el mate condensa, primero tiene que marcar las divisiones, las tensiones u oposiciones entre ambas posiciones que comparten. La idea de compartir reconoce de manera implícita que las dos partes son, cuando menos, diferentes. De hecho, en los comentarios de la gente la nota sobre el tema que publicó en InfoBAE <a href="http://www.infobae.com/notas/701844-El-kirchnerismo-ahora-hace-afiches-papales.html">acá</a>, puede verse como muchos reconocen, implícita o hasta explícitamente esas oposiciones (sobre todo entre el negro/blanco y el conjunto de asociaciones -malo/bueno, etc.- que le son subsidiarias).</p>
<p style="text-align: justify">Estamos ante un afiche que en su esfuerzo por evidenciar el acto de compartir, pone en escena el germen mismo de una lectura destructiva de sí. Toda una serie de tensiones y juego de oposiciones: el blanco y el negro, un varón y una mujer, lo Sagrado y lo profano. Todo una serie de tensiones alrededor de la figura del mate.</p>
<p style="text-align: justify">Incluso, existe una oposición más: entre la simpleza y el exceso. Las manos desnudas del Papa contrastan con el anillo de Cristina. Sobre todo, cuando la expectativa de estos días era el proceso mismo de investidura papal, en donde éste es “coronado” con el anillo del pescador en su nueva versión “jesuítica”.</p>
<p style="text-align: justify">¿Qué razones de peso hay detrás de una estrategia centrada en el compartir que nos obliga a reconocer la brecha que hay entre “nosotros” y “él”? En mi opinión, el afiche es un síntoma de un juego más profundo entre seguridad, temor, posesión y poder. Algo que el antropólogo francés, Levi-Strauss, denominó el <strong>régimen del producto escaso</strong> y que ejemplificó con una serie de casos que había tomado de la psicología infantil.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando los chicos son muy chicos tienen el deseo de posesión exclusiva de las cosas. Los chicos no tienen una lección más difícil que el hecho de aprender a compartir y a esperar su turno de jugar con ese objeto que desean. Sólo saben que otros chicos tienen ese juguete y ellos no. No obstante, existe un punto en el desarrollo de la psicología infantil en que los chicos entienden que si su placer va a estar limitado por el otro, que no pueden tener posesión exclusiva de las cosas todo el tiempo, por lo menos es necesario que ese otro posea lo mismo. Después de todo, si se le admite ese derecho a tener lo mismo, no querrá más. En palabras del autor: “<strong>la igualdad es el menor común denominador de todos esos deseos y de todos esos temores contradictorios</strong>”.</p>
<p style="text-align: justify">Compartir la esperanza, reconocerle al otro parte en la generación de esperanzas, es la búsqueda por ganar la seguridad de no perderlo todo. Sobre todo, cuando, según una encuesta de IPSOS-Mora y Araujo, el 48% considera que en algo Francisco representa la oposición al gobierno nacional.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/03/Presentación21.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-69" src="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/03/Presentación21.jpg" alt="" width="399" height="360" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Este reconocimiento del lugar del otro como otro, la pelea por la apropiación de la figura del Papa, no es sólo un tema latente al interior del peronismo, cuyo origen se encuentra en la Doctrina social de la Iglesia. Es además –y por sobre todo- un nuevo capítulo, en una serie de larga data, en la <strong>pelea por la administración de los bienes simbólicos</strong> entre el Estado y Iglesia. Entre el peronismo y catolicismo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Entre luteranos y católicos: la fe y las obras. El orgullo y las dudas</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Mar 2013 16:30:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Quiroga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Argentinidad]]></category>
		<category><![CDATA[Bergoglio]]></category>
		<category><![CDATA[Encuesta]]></category>
		<category><![CDATA[Espectacularización]]></category>
		<category><![CDATA[IPSOS]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Lutero]]></category>
		<category><![CDATA[Papa]]></category>

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		<description><![CDATA[En una reciente encuesta a nivel nacional, IPSOS consultó sobre cuál creía la gente que había sido el nivel de participación del ex Cardenal Bergoglio en la última dictadura, sobre todo en el marco de ciertas acusaciones cruzadas acerca de su presunto rol en mencionada época. El dato resultante es interesante: 57% cree que no... <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/03/19/entre-luteranos-y-catolicos-la-fe-y-las-obras-el-orgullo-y-las-dudas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En una reciente encuesta a nivel nacional, IPSOS consultó sobre cuál creía la gente que había sido el nivel de participación del ex Cardenal Bergoglio en la última dictadura, sobre todo en el marco de ciertas acusaciones cruzadas acerca de su presunto rol en mencionada época.</p>
<p style="text-align: justify">El dato resultante es interesante: 57% cree que no tuvo participación, contra un 8% que manifiesta que sí lo tuvo. El 35% restante, en cambio, sostiene no estar en condiciones de poder responder. Simplemente, no sabe, no contesta.<span id="more-51"></span></p>
<p style="text-align: justify">El análisis desagregado de los datos es aún más interesante. El 14% de los jóvenes cree que es probable que haya existido alguna vinculación y –lo que es más llamativo- así también lo consideran los segmentos de mayor poder adquisitivo del país (ABC1), donde el porcentaje trepa al 19% de los mismos. En contraste, casi el 60% de los sectores en situación de pobreza e indigencia sostiene que tal participación no existió, al igual que el 62% de adultos entre 45 y 59 años de edad.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-52" src="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/03/Presentación12-e1363706951964.jpg" alt="" width="679" height="482" /></p>
<p style="text-align: justify">Ahora bien, el grupo que manifiesta estar convencido de que participó (8%) guarda relación de proporción con la cantidad de gente que dice no estar orgullosa por su designación (9%). No obstante, no ocurre lo mismo con aquellos convencidos que tal colaboración no existió: al considerar qué tan orgullosos se sienten los entrevistados, el número asciende a 76%. En una palabra, muchos de los que no se sienten en condiciones de responder sobre la presunta vinculación de ex Cardenal con el último régimen militar, aun así se sienten orgullos por la designación. Principalmente mujeres (donde el porcentaje crece en un 28%) adultos entre 30 y 44 años (+21%), adultos mayores (+41%) y personas con nivel socioeconómico bajo (+20%).</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-53" src="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/03/Presentación13-e1363707118778.jpg" alt="" width="657" height="477" /></p>
<p style="text-align: justify">¿Qué hace, entonces, que el orgullo se imponga a las dudas? Dos factores convergentes. El primero es el peso en el imaginario del <strong>valor de la argentinidad</strong>, algo sobre lo que mucho se ha hablado en los últimos días. El segundo, en cambio, está relacionado con la <strong>espectacularización</strong>, en este caso, de lo religioso: la imagen que los medios nos devuelven, simplificada bajo la forma de espectáculo, de nosotros mismos festejando, conversando, criticando u opinando. Una imagen, comunitaria, Sagrada, de una Argentina que muchos condenaban el ostracismo de lo profano.</p>
<p style="text-align: justify">Las figuras consagradas, por fuerza del mérito, reactualizan en todos nosotros ese imaginario del esfuerzo, del sacrificio y la consagración que llegó en barco con nuestros abuelos. <strong>Nuestra historia es el relato –siempre coherente- de la excepción consagrada</strong> (en el exterior, siempre en el exterior).</p>
<p style="text-align: justify">Un porcentaje importante de ese 76%, porcentaje que aun duda, está dispuesto a sacrificar sus dudas por ser parte del espectáculo: de la puesta en acto de la argentinidad y sus mitos subsidiarios: el esfuerzo, el sacrifico y la consagración.</p>
<p style="text-align: justify">El orgullo declarado por el 76% de los encuestados es otro de los nombres de la identidad. Se siente orgullo porque muchos, y muchas, son <strong>interpelados en su argentinidad</strong> e <strong>invitados ser parte</strong>, a pertenecer, al relato vivo –en vivo- del espectáculo religioso: la vigilia en la catedral, el abrazo, los besos o los gritos al momento de conocerse la noticia, etc. El reconocimiento global a Francisco tiene, en nosotros, un correlato de pequeño pueblo. De historias mínimas: quien viajo en subte con él, quien desayunó cerca suyo, quien fue vecino, sólo por mencionar algunos. Un conocido por todos en la aldea local, hoy reconocido globalmente.</p>
<p style="text-align: justify">Lutero escribió, contra la santidad de las obras, que los preceptos y mandamientos que señalan modos de obrar en las Sagradas Escrituras sólo persiguen el objetivo de marcarnos un límite. De ponernos frente a nuestra propia impotencia. Nos equivocamos al hacer de ellas la razón misma de nuestro modo de obrar en el mundo. Sólo cuando nos humillamos ante este límite, cuando lo reconocemos y nos reconocemos impotentes, nos ponemos de cara a la promesa y la oferta divina: se nos invita a creer. En una palabra, no son necesarias buenas obras para la salvación. La obra, después de todo, es cosa muerta. Basta con la fe para que un cristiano sea libre, tanto de los preceptos como de las leyes.</p>
<p style="text-align: justify">Muchos argentinos, sobre todo el 19% que aún sintiéndose orgulloso del nuevo Papa duda acerca de cuál fue su participación en la última dictadura cívico-militar, hoy parecen luteranos. Están dispuestos a supeditar el (presunto) obrar del pasado a la fe presente. Confían que la fe los libere de cualquier cosa que el obrar haya podido (o no) haber hecho en el pasado. Después de todo, en ese segmento, no es su común-unión con el mundo de la fe lo que está en juego, sino algo aun más grande y valioso: su participación en el <strong>Gran Relato (imaginario) de la argentinidad</strong> y su puesta en espectáculo.</p>
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		<title>Las “nuevas pobrezas”, la inflación  y la subversión de los juicios morales</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Mar 2013 21:01:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Quiroga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Inflación]]></category>
		<category><![CDATA[IPSOS]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Cosa]]></category>
		<category><![CDATA[Marvin Harris]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevas Probrezas]]></category>
		<category><![CDATA[Principios Morales]]></category>

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		<description><![CDATA[En repetidas oportunidades, con mayor o menor regularidad en el tiempo, se nos invita a discusiones sobre lo que muchos llaman “nuevas pobrezas”. Se trata de un concepto, de arquitectura argumental dudosa, que intenta postular a partir del uso en plural, la existencia de varios modos de vivir en condiciones de pobreza. Sus defensores argumentan... <a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/2013/03/13/las-nuevas-pobrezas-la-inflacion-y-la-subversion-de-los-juicios-morales/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">En repetidas oportunidades, con mayor o menor regularidad en el tiempo, se nos invita a discusiones sobre lo que muchos llaman “<strong>nuevas pobrezas</strong>”. Se trata de un concepto, de arquitectura argumental dudosa, que intenta postular a partir del uso en plural, la existencia de varios modos de vivir en condiciones de pobreza.</p>
<p style="text-align: justify">Sus defensores argumentan que su uso puede tener utilidad estratégica, sobre todo porque segmentar la pobreza en “grados” –sostienen- posibilita identificar problemas y necesidades aun más particularizadas. El problema deja de ser entonces “La Pobreza” y pasa a ser –casi con curiosidad etnográfica- los diferentes modos der “ser” pobre.<span id="more-44"></span></p>
<p style="text-align: justify">No obstante, muchos pasan por alto que esta defensa instrumental y estratégica del concepto en plural choca contra las banderas de muchas organizaciones sociales y políticas en su lucha por la restitución de derechos. Se trata de un postulado caro a sus convicciones porque amenaza un dato que  consideran objetivo: la existencia de la pobreza como absoluto, sin pertenencia en grados. Después de todo, lo escandaloso, la mancha que la pobreza supone a la condición humana,  no es su presunta existencia plural, sino su existencia misma.</p>
<p style="text-align: justify">Sostengo que  postular grados de pobreza, subvertir su condición de absoluto, aun cuando pueda implicar “beneficios estratégicos”, sólo puede traer consigo una  consecuente puesta en suspenso del los juicios éticos y morales. Parafraseando a un  conocido antropólogo norteamericano, Marvin Harris, si no somos capaces de establecer fehacientemente quién hizo qué cosa, cuándo y dónde, tampoco podemos brindar una descripción moral de nosotros mismos. El  carácter plural de la pobreza (la dimensión estratégica de un concepto), nos obliga a abrazar la suspensión total de los juicios morales porque relativiza su existencia como fenómeno absoluto.</p>
<p style="text-align: justify">Se trata de una tensión entre la  <strong>utilidad estratégica</strong> de un concepto y los <strong>principios morales</strong> que lo soportan. Tensión que implica un alto costo para quienes defienden las banderas de la justicia social, de la lucha por la redistribución del ingreso, la defensa de los derechos humanos y la erradicación de la pobreza. Todos ideales modernos arraigados, profundamente, en juicios morales.</p>
<p style="text-align: justify">La inflación es otro concepto que no escapa a este esquema de tensiones. Precisamente en estos días recibí un mail de Luis Costa, Director de la división de investigaciones de Asuntos Públicos de IPSOS, en donde comentaba que, en función de todos los datos relevados en el mundo por la empresa, Argentina era el país más preocupado por la inflación. En concreto, el <strong>47% de los argentinos mencionan la inflación como uno de los 3 principales problemas</strong>.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/03/Presentación11.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-46" src="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/03/Presentación11-e1363207569520.jpg" alt="" width="631" height="535" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Ahora bien, la inversión del dato también resultaba interesante: <strong>un 53% del país no lo considera entre los 3 principales</strong> <strong>temas</strong>. De hecho, al desagregar el dato, sólo el 9% lo menciona como el principal problema. Un dato que ilumina el desfasaje, la distancia, que separa la agenda de los medios  de ciertos segmentos de la opinión pública. Y no necesariamente lo más pudientes, sino todo lo contrario: <strong>la preocupación sobre la inflación, la atención que despierta, es inversa al impacto que genera</strong>. Se trata de una problemática mencionada mucho más por segmentos altos, del tipo ABC1, (45%) que por los sectores medios y bajos (36% y 35% respectivamente). A punto tal que uno podría sostener, sin riesgo a equivocarse, que <strong>la preocupación (mayoritaria) por la inflación es -lamentablemente- la preocupación por el ahorro de un sector de la sociedad, más que por la degradación del consumo de otros</strong>.</p>
<p style="text-align: justify"> Ahora bien, este peso relativo de la inflación en la agenda pública contrasta con la hiperinflación del uso que se hace de ella. De hecho, <strong>aun cuando la Argentina lidera el ranking de países que se preocupa por la inflación, es uno de los últimos en donde los encuestados declaran que cambiarían de trabajo por el sueldo (37%)</strong>… lo harían sí para mejorar sus condiciones de vida (46%).  </p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter  wp-image-47" src="http://blogs.infobae.com/opinion-publica/files/2013/03/Presentación2-e1363207721333.jpg" alt="" width="646" height="490" /></p>
<p style="text-align: justify">Este desfasaje entre <strong>calidad de vida</strong> (como principio moral) e <strong>inflación</strong> en el marco de la puja distributiva de cierto segmento (profesional, empleado en blanco, etc.) es realmente significativo.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que intento decir es que <strong>la incidencia real de la inflación en la agenda pública, contrasta con su valor utilitario como concepto a través del cual se dirimen muchas peleas</strong>: la del gobierno con algunos medios, la de los productores con los distribuidores y –sobre todo- la de los sindicatos con los empresarios y el gobierno. Incluso, la de la insatisfacción propia de muchos jóvenes profesionales entre 28 y 34 años que encuentran en ella –a falta de un indicador claro sobre qué les pasa en y con el mercado de trabajo- el nombre que nombra su angustia vocacional o el arma para negociar sus condiciones laborales. Poco queda tras él de un concepto socioeconómico. La <strong>inflación es hoy la arena de lucha pero no de clases, sino de cierto segmento del mercado de trabajo</strong>: joven, profesional, calificado, en blanco y –en la gran mayoría de casos-  empleado en PyMES o empresas de servicios.</p>
<p style="text-align: justify">Un debate en serio sobre la inflación, debería no sólo abarcar algo más que la posición relativa e individual de uno en el mercado de trabajo, sino también sustentarse sobre una serie de principios–garantías de acceso y defensa de niveles de consumo de los segmentos medios y bajos, como parte de una pelea por la restitución/consolidación de derechos, la mejora en la calidad de vida, la motivación profesional, etc.- que hoy por hoy se encuentran ausente en sustancia en el debate público. Vaciado de ellos, el debate se pierde al calor del alto rendimiento de la inflación en el marco de posiciones cada vez más particularizadas.</p>
<p style="text-align: justify">Muchos parecen descuidar el hecho de que tras el velo de lo que aparenta ser tan sólo la defensa individual de una posición particular en el mercado de trabajo, se esconde la muerte de todos los ideales (modernos) y principios morales. Paradójicamente, una renuncia grande, un precio muy caro.</p>
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