<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>#ProyectoPibeLector &#187; adolescencia</title>
	<atom:link href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/tag/adolescencia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector</link>
	<description>Proyecto pibe es un espacio de literatura juvenil, educación y aprendizaje</description>
	<lastBuildDate>Fri, 10 Jul 2015 19:26:25 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>La sartén hirviendo</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/12/la-sarten-hirviendo/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/12/la-sarten-hirviendo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 12 Jun 2015 21:06:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[dibujos]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[incomprensión]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[personalidad]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[serenidad]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=667</guid>
		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 57. La sartén hirviendo Carla y Marcia comparten el salón de 3er año de la secundaria. Ellas creen que sólo las une esa obligatoriedad de estar horas diarias, unos meses al año, en ese lugar escrito y roto, ruidoso y sucio, pero no es así.... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/12/la-sarten-hirviendo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">57. La sartén hirviendo</h2>
<p style="text-align: left">Carla y Marcia comparten el salón de 3er año de la secundaria. Ellas creen que sólo las une esa obligatoriedad de estar horas diarias, unos meses al año, en ese lugar escrito y roto, ruidoso y sucio, pero no es así. Lo voy a demostrar:</p>
<div id="attachment_668" class="wp-caption alignnone" style="width: 543px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/dali_011.jpg"><img class="size-full wp-image-668" alt="Dalí" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/dali_011.jpg" width="533" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Vladimir Kush</p></div>
<p><span id="more-667"></span></p>
<p>A Carla le empezó a pasar el año pasado, hace relativamente poco (a ella le parece que fue desde siempre, porque es adolescente y la separa un abismo de su niñez). Una noche estaba cenando en su casa, con sus hermanos y su mamá, cuando sintió una mirada en la nuca. Estaba contando lo que había hecho al salir de la escuela: había comprado pan, había esperado el colectivo, había mandado un mensaje que nadie había contestado. Se dio vuelta al sentir el puntazo en la base del cráneo y se encontró con la mirada del abuelo, que venía desde el extremo más lejano del living, cargada de censura y de reproches. Se sintió desconcertada, buscó la mirada de su mamá&#8230; y la encontró similar. No encontró explicación para ninguno de esos ojos, para esa tensión que de pronto había invadido el lugar y la había dejado en silencio. Escondió su cara para que nadie se diese cuenta de su turbación y siguió comiendo, en silencio. Así fue como cerró la primera puerta.</p>
<p>A Marcia, más que pensar en puertas, le gusta la imagen de un puente. Uno solo, enorme, sólido y gris, antiguo, de los tiempos del Imperio Romano. Ella empezó a quitar piedras de ese puente cuando era muy niñita, tan chiquita, que apenas recordaría la primera si no la hubiera anotado en un cuaderno ajado e intrascendente que atesora en su cuarto. Allí puede leerse: <em>&#8220;Hoy mami me llevó al psiquiatra&#8221;</em>, garabateado con puño seguro bajo una fecha inverosímil, porque ese día ella tenía sólo cuatro años. Cuando Marcia lee esa anotación, baja la vista con un gesto idéntico a uno muy propio de&#8230; Carla. Recuerda imágenes: ella con ojos enormes y la cara blanca, los pelos despeinados a pesar de los esfuerzos de su madre, su extrañeza ante las conversaciones y juegos de las otras nenas del jardín,<i><b> no me hablan</b></i>, <i><b>no quieren jugar conmigo</b></i>, lo ininteligible de la situación a pesar de su claridad. La soledad. Marcia se recuerda siempre sola: sentada sobre una tabla allá lejos en el patio, sentada ante el escritorio de la directora, sentada en la sala de espera del psiquiatra, inmóvil en la cama mirando el techo e imaginando ser personaje de novela, de cuento o de película y soñando despierta con abandonar el cuerpo inútil para poder ir a buscar <b><i>algo que me hace falta y que no sé todavía qué es</i>. </b></p>
<p><b> </b>Como empezó de tan niña a quitar piedras de su puente, la Marcia que está en 3er año de la secundaria concibe el abismo, experimentó la angustia en forma de mar embravecido y negro como brea retorciéndose adentro de la mente y del cuerpo e invadiéndolo todo, manejó con la respiración en noches interminables de insomnio la sensación de soledad y enajenación, e imagina que su puente está quebrado.</p>
<p>Carla considera que ya cerró todas las puertas y que está a salvo, pero en el fondo sabe que es una mentira que se dice a sí misma y que las puertas son de papel de arroz. Que lo único que espera es un pequeño gesto, una migaja ínfima de afecto, para derrumbar todo ese arsenal inservible que montó desde el año pasado y entregarse plenamente a, supone, ser feliz. Ella querría que la mano que abriera la primera puerta fuese la de su mamá, la mano que se apoyaba en su frente para verificar si tenía fiebre, la mano áspera que acariciaba mientras le hacían las trenzas bien ajustadas, como siempre pedía, la mano que tantas veces le había sacado los piojos mientras esperaba en silencio con la cabeza agachada bajo el sol pleno del patio de atrás mirando hormigas entre el pasto y pensando en canciones o en figuritas. Pero se miente nuevamente (su personalidad se perfila así) y disfraza esa mano materna abriendo la puerta y la convierte en Valentino, ese chico hermoso que la había mirado desde lejos y le había preguntado a su amigo el Petiso quién era ella, quizás, tal vez&#8230; Seguro, <i><strong>cuando por fin conozca a Valentino él se va a enamorar de mí y me voy a ir de esta casa y ahí sí que van a darse cuenta de todo lo que me querían.</strong> </i>Se iba a ir, seguro. Iban a ver. La iban a pagar toda junta.</p>
<p>Carla no sabe muy bien qué quieren decir esas palabras que se le escapan de los labios cuando la fantasía con Valentino alcanza ese punto, pero en lugar de detenerse a analizar qué le han hecho, porqué se siente lastimada por su familia, porqué siente la necesidad de irse de su casa y de castigar a las personas que la quieren, sólo se siente agobiada y sube el volumen de la música en sus auriculares, se da vuelta en la cama y cierra fuertemente los ojos&#8230; o comienza a llorar en silencio. Mares ha llorado este año, Carla. Se queda dormida así y despierta con los ojos hinchados como ciruelas. <b><i>Agua fría, qué tonta, mirá si hoy aparece Valentino y me ve así. </i></b></p>
<p><b><i> </i></b>Marcia sí reflexiona sobre lo que siente. Sobre lo que dice en voz alta y en voz baja. Sobre lo que dijo en el pasado, sobre lo que ha leído, sobre la forma en la que la luz cae sobre determinado árbol en otoño o en verano. De tanto pensar se ha acostumbrado a no ser cuerpo y ser sólo pensamiento, a que no le duelan tanto los ojos avergonzados y huidizos de su madre, los cargados de reproche de su padre, los burlones ojos de sus hermanos, tan parecidos a los de ella y tan diferentes. La loca de la familia. La paciente psiquiátrica. La solitaria. La incomprendida. Marcia se sorprendería infinitamente si alguien le dijera que, en general, sus reflexiones de madrugada se parecen mucho a las de Carla. <strong><i>Ya me voy a poder ir, ya va a llegar el día que me vaya y me voy a ir de esta casa y ahí se van a dar cuenta de todo lo que me querían. </i></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><i> </i>Escribo este relato porque hace unos días una Marcia me dijo lo mismo que me había dicho una Carla, semanas atrás. Las dos, mientras yo hablaba, me han mirado intensamente, una con los ojos maquillados de celeste, la otra con los ojos sombreados de insomnio. Carla dejó uno de sus auriculares suelto para escucharme. Marcia soltó su carpeta de dibujos y escritos. Las dos dejaron por un momento su disfraz de indiferencia e impermeabilidad. Repito aquí esas palabras, escritas con cariño, para todas las Marcias y  Carlas que las lean:</p>
<p>Ser adolescente significa en parte aprender a dominar algo que llamaré, sin rigor científico, &#8220;personalidad&#8221;. Con los años podés convertirte en una persona serena o en una que ande gritando y llorando por ahí, una que resuelva todo a las piñas, o andá a saber, hay tantas formas de ser. Si terminás siendo la violenta o la insoportable, quiere decir que no lograste dominar tu personalidad y no agarraste el mango de la sartén. <b>Porque la personalidad</b> <b>es como una sartén</b>. A algunos les toca tibia, a otros fría, a otros cómoda, a otros risueña, a otros caliente, a otros hirviendo. La tuya (y la de Carla, y la de Marcia, diferentes e iguales de esta manera) es una sartén hirviendo. Vos ahora sos adolescente: tenés permiso para gritar y llorar, para no dormir, para pelearte con tu mamá, para confundirte hasta los extremos más insospechados en el laberinto de lo de afuera y de lo de adentro, para sentirte la más solitaria de las solitarias. Estás aprendiendo con la sartén: la querés agarrar, pero la manija quema, el mango es demasiado para tu mano y soltás porque te molesta o te duele. Ésa es una de tus tareas: estás en proceso de aprender a agarrar esa manija. Cuando lo logres, te vas a encontrar de pie ante tu juventud ya adulta, de pie ante el símbolo con que dibujaste la metáfora de tu angustia,  ya sea puerta, puente u otra cosa;  de pie ante el resto de tu vida viendo con ojos serenos la realidad para comprenderla, sea como sea. Y si no lo lográs&#8230; bueno, yo estoy absolutamente segura de que lo vas a lograr, así que no hace falta hablar más.</p>
<p>Finaliza la jornada. Cansancio. Chica que se dirige a su banco sin tener la más remota idea de que comparte un salón con varias personalidades que queman como sartenes, inmersa en su pena individual, en su proceso de comprender que no es superior ni mejor que nadie, sino diferente. Las voy a extrañar el año que viene, pienso.<em> <span style="color: #333333">Ya me van a extrañar todos cuando me haya ido y ahí sí se van a dar cuenta&#8230;</span> </em>Sonrío siempre en ese punto y pienso inevitablemente en la manija ardiente de mi querida, viejita y personal sartén.</p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p style="text-align: center"> <em>Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos, nuestra finalidad al utilizarlas es educativa y cultural.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/12/la-sarten-hirviendo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La lapicera mágica</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/05/08/la-lapicera-magica/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/05/08/la-lapicera-magica/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 08 May 2015 19:41:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[alumnos]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[escritura]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[lapicera]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=624</guid>
		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 52. La lapicera mágica Tengo unas lapiceras azules, negras, verdes y rojas, guardadas para casos especiales. No puedo revelar de dónde las saqué, quién me las dio. Fui elegida para su custodia. Las tengo, y debo ser juiciosa en la elección de quién o quiénes... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/05/08/la-lapicera-magica/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #0000ff"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">52. La lapicera mágica</h2>
<p>Tengo unas lapiceras azules, negras, verdes y rojas, guardadas para casos especiales. No puedo revelar de dónde las saqué, quién me las dio. Fui elegida para su custodia. Las tengo, y debo ser juiciosa en la elección de quién o quiénes las usarán, o cuándo, ya que su tinta no durará eternamente y se gastan con el uso. Son unas lapiceras muy especiales: son mágicas.</p>
<div id="attachment_627" class="wp-caption alignnone" style="width: 1210px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/05/max-ernst-My-friend-Pierrot-1.jpg"><img class="size-full wp-image-627" alt="Max Ernst &quot;Mi amigo Pierrot&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/05/max-ernst-My-friend-Pierrot-1.jpg" width="1200" height="1600" /></a><p class="wp-caption-text">Max Ernst &#8220;Mi amigo Pierrot&#8221;</p></div>
<p>Generalmente las presto cuando no queda otra alternativa. Y una sola vez, una solita, regalé una. Sucedió cuando la chica de nombre exótico no lograba poner en palabras lo que le pasaba. Hacía cincuenta minutos que estaba ante la página que le había dado (se había olvidado la mochila, la carpeta, el carnet del boleto secundario) y había escrito con bella caligrafía, con un pedacito de lápiz en el que había enrollado cuidadosamente un hilo:<span style="color: #808080"> <span style="color: #333333"><b><i>Me siento muy mal, estoy confundida, no sé qué me pasa, deben ser los cambios de la edad, mi corazón a veces late demasiado rápido, me peleo con todo el mundo, con la gente que más quiero, me va mal en la escuela, es imposible que les diga lo que me pasa a mis viejos, no sé qué me va a pasar.</i></b></span></span> Me pareció que tenía condiciones. Decidí que la azul era la apropiada y que la ocasión justificaba el gasto.Por supuesto que no pensé en regalársela, esa idea vino después. Abrí mi cartera enorme, pronuncié las palabritas que harían efectivo el hechizo, me acerqué a mi alumna y le di la lapicera:</p>
<p>_ Probá con ésta. Capaz que te es más fácil si apoyás mejor los dedos&#8230; ese lapicito es chiquitín para vos.</p>
<p>La lapicera azul revela secretos, desatornilla roscas, desata nudos. La negra purifica, limpia, desempolva. La verde transforma y refleja; encandila. La roja incendia todo y es la más peligrosa. Le di la azul porque las palabras se anudan, igual que los hilos. Todo se enmaraña: el agua, el aire, la luz, las palabras. Me dedico a trabajar con las letras, a pulirlas, a exprimirlas, a sufrirlas, a amarlas. Al final de la clase, la hoja que entregó mi alumna continuaba el texto anterior; simplemente, repetía las frases &#8220;<b><i><span style="color: #0000ff">me siento mal&#8221;<span style="color: #000000">,</span> &#8220;estoy confundida&#8221;<span style="color: #000000">,</span> &#8220;no sé que me va a pasar&#8221;<span style="color: #000000">,</span></span> </i></b>pero escritas con la tinta de la lapicera mágica, se convertían en otra cosa gracias al sortilegio. Se podía leer lo que en realidad decía:</p>
<p><span style="color: #0000ff"><i><b>&#8220;Soy una chica común, pero vengo de lejos. Siento que mis raíces se extienden hacia mi patria, se estiran , se retuercen en un afán loco y fantasioso de permanecer allá, donde están los perfumes y sabores de mi niñez. Llegan, lo logran. Eso me enorgullece. Mi cuerpo está rodeado de esas raíces hermosas y fuertes que me recuerdan constantemente quién soy aunque todo el tiempo lo olvido. </b></i></span></p>
<p><span style="color: #0000ff"> </span><span style="color: #0000ff"><i><b>Entrelazados en mis raíces, están mis papás y mis hermanos. Mis abuelos. Mis primos. Mis ancestros, vivos y muertos. Ellos me aman incondicionalmente, me acompañan, me comprenden, me protegen. Es por eso que mis raíces son tan luminosas: el amor de mis seres queridos es de un tono dorado y brillante, y algunas personas (las más audaces), logran ver ese brillo en mis ojos oscuros y dejan de creer que soy una chica común;  piensan que soy especial. También yo pienso, la mayor parte del tiempo, que soy especial. Sufro mucho cuando lo olvido. </b></i></span></p>
<p><span style="color: #0000ff"> </span><span style="color: #0000ff"><i><b>Tanto de día como de noche me gusta escaparme dentro de mí misma para estar sola. Escucho el latir de mi corazón y me preocupo. Siento correr la sangre por mis venas y tengo miedo. Escucho el silencio que invade mi mente cuando estoy a punto de comenzar a soñar,  miro mis manos y creo que son las de otra persona, entrelazo mis dedos con mis propios dedos y finjo que una de mis manos no es la mía sino la de otro, y me estremezco. Me rodeo de personas todo el tiempo que puedo para no asustarme, pero constantemente me doy cuenta de que me olvido de que estoy en la calle, en la escuela, en mi casa, y que solamente estaba conmigo misma, adentro mío. Me espanto porque pienso que eso es ser egoísta. </b></i></span></p>
<p><span style="color: #0000ff"> </span><span style="color: #0000ff"><i><b>Estoy en la escuela y no escucho nada. Tengo que hacer pruebas, exámenes, experimentos, buscar informaciones, investigar. No hago nada de eso, sólo miro para adentro y me quedo quieta, quieta, y sé que está muy mal y no tengo idea de porqué no hago nada hasta que me doy cuenta de que esto de quedarme quieta era lo que tenía que hacer en ese momento y sólo es cuestión de respirar, de dejar que el aire entre en mi cuerpo, que mis raíces me rodeen, que mis ancestros y el amor de mi familia me abrace, y sentirme bien, sentirme bien&#8230; Y adoptar así mi rol: ser hija de nuevo (nunca dejé de serlo, sólo crecí), ser alumna de nuevo (nunca dejé de serlo, sólo crecí), ser amiga de nuevo (nunca dejé de serlo, sólo crecí). </b></i></span></p>
<p><span style="color: #0000ff"> </span><span style="color: #0000ff"><i><b>Me miro al espejo y no me gusto, pero creo que cuando crezca me voy a gustar. Mi cuerpo es un desastre. Quizás sea alta. Quizás no. Quizás mi piel se vuelva bella. Quizás sea bueno ser mujer, quizás sea bueno no ser alta, ser un desastre o no tener la piel bella. Sólo tengo que recordar que debo cerrar fuertemente mis ojos para sentir mis raíces y el amor de mis papás, y eso borra la palabra quizás y la convierte en otra. Mis papás, que hace poco me compraban hebillas brillantes y figuritas, ahora no saben qué comprarme. Quizás no necesite que me compren algo. Esta noche, cuando esté tranquila frente a mi espejo, voy a cerrar los ojos fuerte para ver si la palabra quizás, en la frase anterior, está de más. O no.&#8221;</b></i></span></p>
<p>Decidí dejar esa lapicera azul en poder de la alumna de nombre exótico. La lapicera que desanuda, que clarifica, que alisa lo retorcido. No sé qué habrá hecho con ella, si la tiró, si quedó en algún bolso guardado, si la gastó usándola escribiendo enrevesadas palabras desenrevesadas. Como todos los utensilios mágicos, las lapiceras son sólo herramientas, partecitas que ayudan, que uno puede ver o no. Quizás yo te haya prestado alguna vez una, por un ratito. Sería cuestión de recordar, de buscar en los viejos cuadernos y fijarse si hay algunas palabras escritas por allí que se desanudaron solas con el tiempo&#8230; Quizás las encontremos. O no.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p><em>Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos, nuestra finalidad al utilizarlas es educativa y cultural.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/05/08/la-lapicera-magica/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una noche en la Once. Capítulo final.</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/10/una-noche-en-la-once-capitulo-final/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/10/una-noche-en-la-once-capitulo-final/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 10 Apr 2015 19:56:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[abuelos]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[alumnos]]></category>
		<category><![CDATA[bullying]]></category>
		<category><![CDATA[compañeros]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[epifanía]]></category>
		<category><![CDATA[escuela]]></category>
		<category><![CDATA[familias]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>
		<category><![CDATA[la 11]]></category>
		<category><![CDATA[la Once]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[una noche en la 11]]></category>
		<category><![CDATA[Una noche en la once]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>
		<category><![CDATA[violencia escolar]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=593</guid>
		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Entrega N° 48 Una noche en la 11 Para leer los capítulos anteriores, hacé click aquí: Capítulo 1, Capítulo 2, Capítulo 3, Capítulo 4, Capítulo 5. El Capítulo 6 es el FINAL. Capítulo 6. Era un espectáculo de lo más extraño. El vestíbulo ancho y... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/10/una-noche-en-la-once-capitulo-final/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2>Entrega N° 48</h2>
<h2 style="text-align: center">Una noche en la 11</h2>
<p>Para leer los capítulos anteriores, hacé click aquí: <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/06/una-noche-en-la-11-cap-1/">Capítulo 1</a>, <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/13/una-noche-en-la-once-cap-2/">Capítulo 2</a>, <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/20/una-noche-en-la-once-cap-3/">Capítulo 3</a>, <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/27/una-noche-en-la-once-cap-4/">Capítulo 4</a>, <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/03/una-noche-en-la-once-cap-5/">Capítulo 5</a>. El Capítulo 6 es el FINAL.</p>
<h2>Capítulo 6.</h2>
<p>Era un espectáculo de lo más extraño. El vestíbulo ancho y espacioso de la 11 se había llenado de gente que deambulaba, se saludaba, se abrazaba, se daba sonoros besos en ambas mejillas. Gente de los dos extremos: había muchos viejitos y muchos niñitos. Nada de adolescentes, casi. Nada de adultos. Algo tenían de raro, pero Larry no lograba darse cuenta qué era. Un no sé qué, qué sé yo&#8230; La sensación que le producía era inquietante.</p>
<div id="attachment_552" class="wp-caption alignnone" style="width: 1610px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg"><img class="size-full wp-image-552" alt="Una noche en la 11" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg" width="1600" height="1200" /></a><p class="wp-caption-text">Una noche en la 11</p></div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Todo parecido a un acto escolar, prácticamente, excepto por la hora. La claridad de la luna se filtraba por los vidrios del gran portón enrejado de verde y las puertas de madera del salón de actos, abiertas de par en par, parecían ocultar efectos especiales sofisticados, que no eran más que los agujeros en el techo que dejaban pasar haces de rayos de luna, bellísimos, tenues, delicados. Larry no entraba allí desde que era chiquito, porque el salón de actos había sido clausurado precisamente a causa de esos agujeros. Sabía que estaba lleno de palomas durante el día, que sus cacas habían ensuciado el piso y las butacas antiquísimas cubriéndolas de indignidad. Y lo sabía porque una vez se había metido de incógnito, junto a sus amigos el Chispazo y El Piercing, en el palco del salón, y habían estado espiando y tirándole papelitos masticados con lapiceras usadas como cervatanas a las palomas. Obviamente no le habían pegado a ninguna, pero la habían pasado bárbaro y habían zafado de la hora de Física. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El salón lucía absolutamente diferente ahora. Era como si la oscuridad lo hubiera remozado, como si las sombras lo favorecieran ocultando las rasgaduras de las butacas plegables originales, el piso de madera, los escalones que llevaban al escenario, el telón. Las colgaduras parecían nuevas, intactas, aterciopeladas, y daban ganas de pasar la mano suavecito sobre ellas. De las palomas, ni noticias. El piano lucía solemne y bello, a un costado. Los cuadros colgaban derechitos. Y un run run de comienzo de espectáculo, de acomodadores, de función, inundaba la escena.</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Toda esta gente está acá porque hizo algo malo?</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El Michi lo miró complacido. En el interior de Larry habían comenzado a encenderse los viejos mecanismos de inquietud, de curiosidad, de razonamiento ante lo incomprensible, ante lo nuevo y lo sorprendente. El Michi había estado al lado de Larry cuando su papá le revoleó la ropa, los cuadros, los libros, los maquillajes y la felicidad a Susana. Le había susurrado <i>&#8220;tranquilo, tranquilo, no es con vos, tranquilo, tranquilo&#8221;</i>, abajo de la cama, en donde Larry en esas épocas cabía y se había refugiado. Había estado junto al nene de los rulos rojos y la carita cubierta de lágrimas cuando la mamá juntó del piso lo que pudo, lo metió en una bolsa de consorcio, y se fue para siempre. Habían tardado años en decirle al chico que Susana se había ido a vivir a Paraguay. Y el chico, por su parte, había tardado años en vaciar su cabeza de cualquier recuerdo, de cualquier pensamiento, de cualquier ternura o caricia o sabor o perfume a madre. Para el padre había sido más fácil. Alcohol, drogarse hasta no dar más y llenarse de amigos, amigos, amigos de cualquier edad, irse, estar en la calle, no volver nunca a la casa, no pensar en nada. Y decían que Larry no se le parecía. Para el Michi, eran dos gotas de agua.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ No, no es así. Cuando empieces a ver, si estás preparado para hacerlo, vas a descubrir la diferencia entre unos y otros. La mayoría está aquí porque amó muchísimo en algún momento de su vida a esta escuela, porque fue su casa, porque se sintió protegido y estuvo a gusto acá. Casi todos esos viejitos que ves ahí fueron alumnos de la 11, y añoran la sensación de ser niñitos de nuevo, de pasar la manito por el pasamanos, de respirar el aire embotado del salón y la mirada dulce de las maestras.  Las viejitas de allá trabajaron de alguna cosa durante decenas de años en este edificio&#8230; limpiaron mocos, consolaron lágrimas inconsolables, enseñaron a usar plumas y lapiceras, limpiaron la escalera, barrieron, atendieron el kiosquito, plantaron los árboles que ves en el patio, pintaron una pared o algo. Y los chicos que ves, son casi todos permisos especiales. Mirá, mirá el parque, Larry, mirá bien a ver si podés ver&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry miró fijamente las sombras del Parque Saavedra, escudriñando con atención. Una horda de siluetas pequeñísimas se dirigía hacia la 11 desde el otro lado, donde estaba el Hospital de Niños. Había siluetas jugando en las hamacas, en los toboganes, sentadas en los bancos y en el pasto. Una sensación de serenidad desconocida invadió el pecho de Larry, que murmuró&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Están todos muertos.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ No, Larry. Están de permiso especial del director. Los deja venir a esta hora, desde el Hospital de Niños, para ver la función.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Algunos tienen una especie de luz&#8230; rodeándolos&#8230; Una luz que no ilumina pero que es como algo lindo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Hacés progresos rápido, amigo. Vení, vamos a sentarnos antes de que se llene, que ya va a empezar.Y vos sos invitado especial. Ya vas a ver.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Se sentaron en primera fila. Larry pasó entre butacas colmadas de señoras y señores de pelo blanco, todos amables y con expresión bondadosa. Los niños no actuaban como niños, estaban demasiado quietos, eran demasiado respetuosos. La mayoría tenía las manos cruzadas sobre sus piernitas y esperaban en silencio, con los ojos cerrados. Larry tuvo un escalofrío. Así, con los ojos cerrados, había esperado debajo de la cama que no fuera cierto, que papá no se hubiera enojado tanto con mamá, que no la hubiera echado de la casa (¿<i>a dónde se iba a ir</i>? ¿<i>a dónde se iba a ir</i>?). Tuvo un sobresalto. Los viejitos también tenían los ojos cerrados.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Y de qué es la obra? Yo nunca fui al teatro&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El telón se abrió con magnificencia; los engranajes de las cortinas corrieron silenciosos y sin fallas. Se hizo mayor la oscuridad que imperaba, y Larry se olvidó de los viejitos ciegos. En el escenario se veía una escenografía de salón de clases, con los banquitos chiquitos, las mesitas pequeñas, ventanales preciosos con cortinajes blancos y un escritorio que ostentaba un florerito sencillo, rebosante de fresias. El aroma de las flores le recordó a su mamá;  un nudo en la garganta le impidió decir nada. De un costado salió Yohana Ruiz Díaz del Vivar, haciendo malabares con unas naranjas.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Esa chica cometió un error inmundo. Ofrecía &#8220;protección&#8221; a cambio de las moneditas de los nenes de la primaria, en la puerta del kiosquito, y había montado una especie de mafia que fue muy difícil de desbaratar en la escuela. Es tan testaruda que todavía no entiende las consecuencias de lo que hizo, el dolor que ocasionó a centenares de nenes durante su estadía en la 11. El director le encargó este trabajo hasta que se haga cargo de sus actos, pero ella no lo sabe. Lleva mucho tiempo acá. Hasta parece disfrutarlo a pesar de que sabe que los nenes no la están viendo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">A Larry no le importaba nada lo de Yohana Ruiz Díaz del Vivar. Un nene pelirrojo, pequeñísimo, enfundado en un guardapolvo planchado y almidonado con amor, estaba sentado entre muchos otros nenes, ahí, en su banquito, e intentaba tomar una lapicera por primera vez con sus manos torpes. Y Laurita, la bellísima Laurita, estaba sentada a su lado.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">- ¡Mirá, Michi! Ése soy yo. Esa lapicera me la había comprado mi papá, y era de las que si las inclinabas para un lado se veía un auto rojo, y si las inclinabas para el otro, uno azul. Me acuerdo de esto. Ahora le señorita Beatriz se va a sentar al lado mío y me va a ayudar&#8230; Tenía un montonazo de paciencia esa seño, yo la quería tanto que le hice un dibujo cuando terminó el año para que pusiera en el arbolito de navidad&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La segunda escena representaba a alumnos de años más grandes, en el recreo. Estaban todos en el pasillo y el pelirrojito se había escapado de la mirada vigilante de la seño Dora, que lo cuidaba tanto, y se había escondido en el baño de los chicos de la secundaria. Larry sintió que las lágrimas se le escapaban y le apretó la mano a Michi.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">- Fue horrible, es horrible. Ahora entro al baño y está Facundo Escalante fumando un porro. Y me agarra de los pelos, y del cuello, y me mete la cabeza en el mingitorio y me dice que si digo algo me va a matar&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El Michi oprimió la mano de Larry, fuerte, muy fuerte, como hacía siempre cuando su amigo sufría mucho. Larry lloraba como hacía años no había llorado, igual a ese día escondido bajo la cama de sus padres viendo volar cuadros y ropas de mujer y pensando a dónde, a dónde se va a ir.  La escena siguiente tardó un poco más en aparecer&#8230; el telón quedó corrido, respetando el dolor profundo del chico. Hasta Yohana pareció retirarse un poco hacia un costado, sin parar de revolear sus naranjas.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La escena siguiente era en el salón de 1ero. Larry quedó asombrado ante el cambio. El escenario, tan bello y de ventanas limpias y aroma de flores, ahora mostraba un salón descuartizado a escrituras, a patadas, a bancos desvencijados y pizarrones vejados por <i>liquid paper</i>. Ahí estaba él, como en las escenas anteriores, tallando una rajadura con una trincheta. Los ojitos bellos que había visto en los Larrys niños habían desparecido bajo un velo de indiferencia y cansancio. El guardapolvo había desaparecido y su ropa colgaba raída y sucia, descuidada, sobre su cuerpo desmesurado. Los rulos rojos eran una maraña que intentaba tapar la cara y lo lograba. Las seños no estaban. Había una profesora que iba cambiando de cara y se iba transformando en muchas profesoras anónimas que le decían que se sentara, que se callara, que prestara atención, que era un irrespetuoso, que era una porquería de persona, que era un sucio, un desagradecido, un mal amigo, que era feo, que era malo, que iba a terminar mal, que iba a terminar con un prontuario&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry se vio entrando en la pecera esa tarde, todo mojado y con dolor de espalda, después de destrozar el baño a patadas. Se vio sentado al fondo, vio entrar a la directora y escuchó lo que ella decía. Levantó la vista hacia la profesora y vio en su mirada la misma mirada que tenía la seño Beatriz, cuando se sentó al lado suyo para enseñarle a agarrar bien la lapicera. La lapicera que le había regalado su papá.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El telón se corrió por fin. Todos los nenes, todos los viejitos, todas las paredes de la 11, las ventanas, las cortinas, las escaleras, todos estallaron en un aplauso al unísono. &#8220;¡Larry! ¡Larry!¡Larry!&#8221; vitoreaban. El chico, asombradísimo y emocionado hasta haber perdido absolutamente la voz, miró al Michi.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Es tu obra. Vos la escribiste, la dirigiste y la protagonizaste. Ahora quieren que subas y digas unas palabras.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Literalmente, Larry fue subido por centenares de brazos y llevado al escenario, que Yohana abandonó respetuosamente. Jamás había hablado en público y lo que había vivido recién era demasiado emocionante como para saber si aún le quedaba voz. Sin embargo subió, y desde arriba pudo ver a los niños de ojos cerrados, a los viejos; le pareció ver a Beatriz, a Dora, a Norma, a las preceptoras, a la de Física&#8230; a él mismo siendo niño sentadito en la primera fila al lado del Michi, con los rulos peinados y brillantes, con el guardapolvo planchado por su mamá. No dijo nada. Solamente cerró los ojos él también, inspiró hondo, lo más hondo que pudo, y se llenó los pulmones de la 11. Se sintió bien por primera vez en años: estaba en su casa, la 11 era su casa,  los aplausos eran para él  a pesar de que había hecho cosas malas&#8230; porque no era que las había hecho malas&#8230; era que le habían salido mal&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Pero eso va a cambiar.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry se sobresaltó. Su voz había sonado hueca y estridente en el salón de actos vacío. Sólo el Michi lo esperaba, de pie, apoyado en una de las paredes.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Vamos, Larry. Fue una noche intensa y hay muchas cosas sobre las que tenés que pensar.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Vamos a dónde?</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ En unos minutos, tu abuela va a venir a buscarte junto con la directora y la portera. Cuando tu abuela llegó a tu casa y no te vio pensó en llamar a la policía, a los hospitales, a los bomberos, a la NASA, qué sé yo qué escándalo iba a armar. Pero le susurré que llamara al Chispazo, bajito, y las abuelas y las madres siempre me escuchan. El Chispazo te vio escondido atrás de la puerta de la pecera y se hizo el que no veía nada&#8230; No te enojes con él&#8230; es un buen amigo, pero a veces confunde lo que realmente quiere decir la verdadera amistad. La cosa es que el Chispazo confesó que estabas acá encerrado y ahí vienen tu abuela, la directora y la portera a buscarte, locas de preocupación porque saben que acá no hay agua ni luz gracias a tu macana de la tarde y esperando que estés bien porque te quieren muchísimo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Y qué hago? ¿Qué les digo?</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry se encontró solo en el umbral de la 11. Pudo escuchar unas últimas palabras del Michi, pero ya no pudo verlo.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Yo estaba cuando te pasó lo de Facundo Escalante y te pido mil disculpas por no impedir lo que te pasó en el baño, cuando eras un chiquito indefenso. El director me acaba de levantar la pena: he cumplido. De vos depende, Larry, ser el hacedor de tu propio camino&#8230; Ya no voy a estar para cuidarte&#8230; acordate&#8230; De vos va a depender ahora todo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Una luz de linterna provenía de afuera, y el <i>clanc clinc</i> conocidísimo de la portera, que venía con todos los pelos parados y el maquillaje  corrido, le produjo una sensación de bienestar incomparable. &#8220;Te perdono&#8221;, murmuró. &#8220;Gracias por todo&#8221;.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¡Neeeeeeeeeeeegrooooo! ¡Acá está, señora, vivito y coleando, no se preocupe!</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Su abuela lloraba y lo palpaba y lo besaba y la directora lo abrazaba y la portera lo zamarreaba para ver si estaba bien.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Estoy bien. No se preocupen. Vamos a casa, abuela. Señora directora, mañana voy a venir a hablar con usted junto a mi padre y veremos cómo hago para pagar los daños que le hice a la escuela.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La directora Norma sonrió misteriosamente, abrazó a Larry y le dijo en el oído:&#8221;Shhh, no te preocupes. Sé que una noche en la 11 puede ser una experiencia pesada. Andá a descansar, que preocupaste a toda la gente que te quiere&#8221;. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry miró a la gente que lo quería, mientras entraba en el remís que lo llevaría a su casa. Miró a su abuela, miró a la portera, miró a la directora, y por último, miró a la 11, que lo observaba majestuosa y cálida, envuelta en un manto de sombras que ya empezaban a dejar entrever tonos cálidos y rosados del amanecer. Y se sintió muy feliz, porque allí estaría su escuela, esperándolo para recibirlo mañana, y después de mañana, y después de después de mañana, y después de después.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"><br />
</span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">                                                         <strong>  FIN</strong></span></p>
<p>Imagen: Adriana Lara.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"> <strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/10/una-noche-en-la-once-capitulo-final/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una noche en la Once. Cap. 4</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/27/una-noche-en-la-once-cap-4/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/27/una-noche-en-la-once-cap-4/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 27 Mar 2015 17:58:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[accidente]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[escuela]]></category>
		<category><![CDATA[familias]]></category>
		<category><![CDATA[profesores]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[travesura]]></category>
		<category><![CDATA[una noche en la 11]]></category>
		<category><![CDATA[Una noche en la once]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=577</guid>
		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Entrega N° 48 Una noche en la 11 Para leer el Capítulo 1 hacé click aquí. Para leer el Capítulo 2 hacé click aquí.  Para leer el Capítulo 3 hacé click aquí.  Capítulo 4. Roberto resultó ser muy, pero muy, pero muy simpático. Todos los... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/27/una-noche-en-la-once-cap-4/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2>Entrega N° 48</h2>
<h2 style="text-align: center">Una noche en la 11</h2>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/06/una-noche-en-la-11-cap-1/">Para leer el Capítulo 1 hacé click aquí.</a></p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/13/una-noche-en-la-once-cap-2/">Para leer el Capítulo 2 hacé click aquí. </a></p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/20/una-noche-en-la-once-cap-3/">Para leer el Capítulo 3 hacé click aquí. </a></p>
<h2>Capítulo 4.</h2>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Roberto resultó ser muy, pero muy, pero muy simpático. Todos los pensamientos desoladores sobre la sanción, el acta, su abuela llegando a la casa vacía, la noche, la soledad, la sed y la espalda se desvanecieron en segundos gracias a la locuacidad del nuevo amigo, a su risa estridente que no hacía eco pero se desparramaba por los pasillos desiertos de la 11 como Pancha por su casa, a sus anécdotas. Porque Roberto parecía una fuente inagotable de relatos; sabía la historia de la escuela desde sus inicios, los secretos de miles de alumnos, de profesores, de maestros, de directivos. Historias picantes, escabrosas, guardadas por generaciones. Larry estaba fascinado, escuchando y escuchando.</span></p>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg"><img class="size-full wp-image-552" alt="Una noche en la 11" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg" width="1600" height="1200" /></a></p>
<dl class="wp-caption alignnone" id="attachment_552" style="width: 1610px">
<dd class="wp-caption-dd">Una noche en la 11</dd>
</dl>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Por qué estabas golpeando ese caño hace un rato? Me asustaste&#8230;</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿El caño? Tengo que golpearlo sí o sí. Me hiciste acordar. Si paro determinado lapso de tiempo me pueden sancionar más y no estoy ni ahí&#8230;</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry lamentó haber preguntado. El chico se había parado como por un resorte, pálido y sombrío, y se había puesto a hacer <em>clanc clanc</em> otra vez con todas sus fuerzas. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Tuvo que gritar para continuar la conversación: </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿El qué? ¿Qué sanción con el caño? Y además no me acuerdo de haber visto ese caño de día&#8230;</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Roberto contestó sin dejar de golpear. Era una historia corta y simple: Una tarde, cuando él estaba en 8vo, en la época en que existía 8vo, durante uno de los recreos había arrancado el caño de gas que estaba en la escalera. Y lindo lío. Había empezado a salir gas, obviamente, la escuela se había llenado de gritos de alarma, un olor espantoso que subía y se metía y se te metía, gente corriendo desesperada hacia el parque de enfrente,  tironeos de mangas, chicos que se caían y se golpeaban, miedo, miedo, uy, qué hice. Fue cuando tuvo el accidente de la cadera el gordito Pereyra, que quedó usando bastón de por vida. Él no había pensado que iba a salir gas. Y no era ningún tonto, tenía un 8 en Matemáticas y en Inglés estaba casi aprobado ese año. Pero bueno, hubo que evacuar la escuela y había intoxicados que fueron llevados al Hospital de Niños. Él también estuvo ahí unos días. Pero no se pudo hacer nada. Así que ahora le tocaba golpear el caño todo el tiempo hasta que el director avisara. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Es directora. Se llama Norma.</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ No, ya sé, no ésa. El de verdad, el director. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry estaba en una edad en la que las preguntas estaban de más. Roberto usaba algunas palabras que no entendía, pero lo de romper un caño no le parecía nada escandaloso a un adolescente que esa misma tarde había arrancado un lavatorio de cuajo y roto una puerta a las patadas. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Y por qué nunca vi el caño?</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Roberto sonrió misteriosamente.</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Aunque no lo veamos, el caño está. Tonto, lo embutieron en la pared después de que me mandé ese mocazo. Era un peligro.</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Y no podés parar de hacer eso, que me estás haciendo gritar, me estás dejando sordo y me estoy aburriendo?</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Roberto meditó unos instantes. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Bueno, pero por vos nada más. Te voy a presentar al Michi. Te va a hacer un <em>tour,</em> seguramente, porque le encantan los de tu 2do. Él fue el que te salvó el año pasado cuando se cayó el ventilador de techo derechito sobre tu cabeza&#8230;</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry lo miró asombrado. El año anterior, durante la hora de Geografía, el ventilador de techo se había desprendido y había caído sobre su mesa haciendo tal ruido que los profesores de los otros salones habían corrido para ver qué pasaba. La de Geografía había tenido una crisis nerviosa; hubo que llamar la ambulancia y eso había estado muy bueno, ver a la vieja toda blanca y con las medibachas al aire, pataleando en el suelo. Acordarse de eso y tentarse de risa fue una sola cosa. Estuvo ahí riéndose hasta que le dolió la cara.</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ No puedo más, Roberto, pará de hacerme reír. No me salvó ningún Michi ese día, si el ventilador me pasó raspando, pero no me hice nada&#8230;</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry se detuvo en la mitad de la frase. Ya no tuvo ganas de reírse. Los <em>clanc clanc</em> habían cesado mientras él carcajeaba como un desenfrenado, al igual que Roberto y el caño. Pasó la mano por el borde de la escalera, de los dos lados. Nada, no había ni señales de agujero, de revoque, de caño, de Roberto. En eso estaba, meditabundo, cuando oyó un chistido que venía desde adentro de la pecera. Pero antes de que pudiera ni siquiera asustarse, apareció en la puerta (tijera en mano en lugar de picaporte, naturalmente), un chico altísimo, flaquísimo y blanquísimo que dijo sonriendo: &#8220;Hola, soy Michi, vos debés ser el amigo nuevo de Roberto. Él se tuvo que ir porque lo llamó el director, pero vení, dale, que yo soy buena compañía también. ¿Damos una vuelta por la escuela?&#8221;. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Y sí, dale, vamos&#8230;, murmuró Larry, mientras pensó: &#8220;no me queda otra&#8221;.</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span></p>
<h2 style="text-align: center"><em>Continuará…</em></h2>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center"> <em><strong>Una noche en la 11 es un relato contado en 6 capítulos. Leé la próxima parte el viernes, cuando actualice #ProyectoPibeLector</strong></em></p>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center">
<p>&nbsp;</p>
<p>Imagen: Adriana Lara.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p style="text-align: center">
</div>
<div style="text-align: center"></div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/27/una-noche-en-la-once-cap-4/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Tu primer amor?</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/20/tu-primer-amor/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/20/tu-primer-amor/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 20 Feb 2015 14:21:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[aburrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[enamoramiento]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[Libro de las Respuestas Imaginadas]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Narciso]]></category>
		<category><![CDATA[niñez]]></category>
		<category><![CDATA[paso de la niñez a la adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[siesta]]></category>
		<category><![CDATA[sol]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=533</guid>
		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. El siguiente relato pertenece al Libro de las Respuestas Imaginadas. Leé atentamente. Luego, imaginá cuál sería tu respuesta. Usá  #ProyectoPibeLector y compartí lo que se te ocurrió con fotos, videos, canciones, cuentos y todo lo que quieras.  46. ¿Tu primer amor? Fue durante una tarde de sábado y verano,... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/20/tu-primer-amor/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<p>El siguiente relato pertenece al <span style="text-decoration: underline">Libro de las Respuestas Imaginadas</span>.</p>
<p><i>Leé atentamente. Luego, imaginá cuál sería <b>tu</b> respuesta. Usá  #ProyectoPibeLector y compartí lo que se te ocurrió con fotos, videos, canciones, cuentos y todo lo que quieras. </i></p>
<h2 style="text-align: center">46. ¿Tu primer amor?</h2>
<p>Fue durante una tarde de sábado y verano, en la casa de mi abuela. A la hora la siesta, por más que hice caso y clavé los ojos en las cortinas de la ventana, incandescentes en su afán de ocultar el sol, el sueño no llegó nunca. El único que vino fue el aburrimiento. Había una puerta ruidosa que daba a un baño compartido por las otras piezas: no me quedó más remedio que romper un poco más el mosquitero de alambre y escapar por la ventana.</p>
<div id="attachment_534" class="wp-caption alignnone" style="width: 1290px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/William-Adolphe_Bouguereau_1825-1905_-_Love_on_the_Look_Out_1890.jpg"><img class="size-full wp-image-534" alt="Bouguereau &quot;Love on the look out&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/William-Adolphe_Bouguereau_1825-1905_-_Love_on_the_Look_Out_1890.jpg" width="1280" height="1957" /></a><p class="wp-caption-text">Bouguereau &#8220;Love on the look out&#8221;</p></div>
<p><span id="more-533"></span> Me acuerdo perfectamente: di un gran salto y quedé descalza sobre el pasto, rodeada de una nube de mosquitos, o de jejenes, vaya una a saber. El patio me pareció un campo minado de bichos colorados, hormigueros y cardos: extrañé la penumbra fresca de la habitación, sus amables baldosas. Busqué un palo lo suficientemente largo para poder pescar mi mochila, adonde estaban el repelente y las ojotas. Absorta en esa tarea, no vi al chico hasta que me habló:</p>
<p>_ ¿Por qué no entrás a buscarla y listo?</p>
<p>Supuse que estaba escondido entre las ramas de higuera. Justo cuando le iba a contestar, enganché la mochila. Experimenté una satisfacción tan grande que decidí continuar con la pesca: primero las flores de plástico del adorno en forma de vaso horrible con tapa, el almanaque de los benteveos, un paquete hecho de papel madera que estaba arriba del ropero. El vaso horrible con tapa.  A esa altura el chico ya había aparecido y me ayudaba;  apenas pasaban por el marco de la ventana las cosas se volvían opacas y caían haciendo nubecitas. Sucedió especialmente con el paquete: el pasto que lo rodeaba quedó marrón. Opiné que era por la tierra colorada, porque eso decía siempre mi abuela. Según el chico, pasaba porque éramos una familia de mugrientos.</p>
<p>Cuando ya no quedó nada posible de alcanzar con el palo, decidimos meter todo en el lavarropas. Tuve que ponerme las ojotas porque daba pequeñas descargas eléctricas&#8230; puntaditas, agujitas invisibles que me hacían cosquillas. Por suerte no pudimos encenderlo: años después supe qué había adentro del paquete. Y, por supuesto, me alegro de no haber lavado a máquina el vaso con tapa, que en realidad es la urna que aún guarda las cenizas de mi bisabuelo.</p>
<p>Batallar contra el tedio de una tarde de siesta es más fácil de a dos. Conversamos sobre las incomprensibles mañas de los adultos, sobre las picaduras de abejas. Nos reímos juntos. Metimos las cosas en una carretilla para pasearlas por el patio sin ensuciarnos, divertidísimos. El chico tuvo una idea original: nos ataríamos a la roldana del viejo aljibe y bajaríamos hasta que diera la cuerda. A esa altura no podíamos contener las carcajadas; era como si nos conociéramos de toda la vida, nuestros corazones latían al unísono. Nuestras frentes perladas por el esfuerzo se rozaron en el borde del pozo, en la siesta soleada, tierna cómplice. El campo que rodeaba la vieja casona se extendía hasta el horizonte, desierto.</p>
<p>Sorteamos el primer turno y me ganó. Minutos después, lo habíamos hecho. Cuando la soga se terminó, se oyó un ruido seco. Me asomé peligrosamente, buscando rastros. El patio se inundó de silencio. De tanto escudriñar la oscuridad, el aire se pobló de lucecitas. Ahí fue cuando el chico, sofocado por la risa contenida, apareció de golpe, se aferró a mi cuello y me arrastró hacia el abismo. Sujeté una rama del limonero erizado de espinas y lo miré de frente por primera vez, agitada y sorprendida. Desapareció, esta vez, definitivamente. Me sangraba la mano, pero me había salvado. Se escuchó la voz de mi abuela:</p>
<p>_ ¡Nena! ¡Te va a pasar como a Narciso! ¿Qué estás haciendo tan cerca del pozo?</p>
<p>Estaba enamorándome por primera vez, pero todavía no me había dado cuenta.</p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p style="text-align: center">
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/20/tu-primer-amor/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Solita por la calle</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/13/solita-por-la-calle/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/13/solita-por-la-calle/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Feb 2015 15:09:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[abandono]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[niñez]]></category>
		<category><![CDATA[padres]]></category>
		<category><![CDATA[peligros]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=527</guid>
		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 45. Solita por la calle &#160; La nena es la mimada de la casa. Primera nieta, primera hija. La alegría del hogar. La familia gira en torno a sus horarios, sus actividades, sus deseos, sus gustos. Como una flor delicada, ella crece saludable y sana,... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/13/solita-por-la-calle/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">45. Solita por la calle</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>La nena es la mimada de la casa. Primera nieta, primera hija. La alegría del hogar.</p>
<p>La familia gira en torno a sus horarios, sus actividades, sus deseos, sus gustos. Como una flor delicada, ella crece saludable y sana, inocente y a salvo.</p>
<p>A los doce años, la nena quiere ir a pileta libre. Argumenta larga y consistentemente. Dice que ya está grande para jugar en la colonia, que se aburre. A su mejor amiga la van a dejar ir.</p>
<div id="attachment_528" class="wp-caption alignnone" style="width: 610px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/Piranesi_carceri-XIV.jpg"><img class="size-full wp-image-528" alt="Piranesi. Carceri XIV" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/Piranesi_carceri-XIV.jpg" width="600" height="446" /></a><p class="wp-caption-text">Piranesi. Carceri XIV</p></div>
<p><span id="more-527"></span>Sus padres discuten el tema, se pelean, se reconcilian. Resuelven concederle el permiso, siempre y cuando tenga infinito cuidado y respete los siguientes consejos de su mamá:</p>
<p style="text-align: center"> <b>No hables con extraños, jamás.</b></p>
<div style="text-align: center">
<p><b>Cada dos horas, renová tu bloqueador solar. </b></p>
<p><b>No te separes de tus amiguitas.</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>No entres al vestuario ni a alguna zona del club sola. (¡No te separes de tus amiguitas!)</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>Si alguien te molesta, decile al guardavidas o a la señora que está en la entrada del club, que es conocida de tu abuela. .</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>Si el guardavidas te molesta, decile a la señora que está en la entrada del club, que es conocida de tu abuela.</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>No te acerques a la rejilla del fondo de la pileta porque te puede succionar y podés quedar atrapada ahí y morir ahogada.</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>No aceptes ninguna bebida ni comida de nadie. Si comprás en el club, fijate que su envase esté cerrado.</b></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: center"><b>Cualquier, pero cualquier cosa, me llamás y yo a los cinco minutos estoy ahí.</b></p>
</div>
<p>Una semana después, la nena dice que está grande y que quiere ir sola al club, que queda a siete cuadras de su casa. Su madre consulta con su padre y esta vez, a pesar del método insistente de la chica, no consigue el permiso. El mundo es peligroso y ella es muy chica para andar sola por la calle. Su mamá la acompaña hasta la puerta del club y su padre la va a buscar.</p>
<p style="text-align: center"> <b>No te movés de ahí hasta que llega tu papá.</b></p>
<p> La nena pasa un verano inolvidable. Aprende a tirarse a la pileta de cabeza, a nadar estilo mariposa, a jugar al truco gallo. Hace amistades nuevas y se divierte como nunca. Obedece punto por punto las instrucciones de su mamá e ignora el universo de miradas y comentarios que provoca al pasar por cierto sector con sus amigas enfundada en su traje de baño. Le gusta que su familia la cuide tanto, que la protejan. Se siente apreciada y segura, en esa soleada calle que le parece su vida. Una callecita sinuosa y con escalones, con un adulto que la ama observando cuidadosamente cada uno de sus pasos y cuidando que no se lastime, que nadie se le acerque con malas intenciones, que nada malo le pase.</p>
<p>Por las noches, luego de cenar, con el cabello mojado por la ducha y la mochila lista para la jornada siguiente en la pileta, navega en internet esperando el sueño, en la cama. Desde los seis años que lo hace, libremente. Jamás recibió consejos ni advertencias sobre los peligros de hacer eso. Ni sus padres ni ella misma se han dado cuenta de que esa <b><i>otra </i></b>calle está plagada de extraños que pueden hablarle. Una infinita y transitada maraña de calles en donde vaga sola desde que tiene memoria, a un simple click de cualquiera que quiera lastimarla, que tenga malas intenciones, que quiera que algo malo le pase.</p>
<p>La nena deambula solita por internet, noche tras noche. Esperemos que no le pase nada que haya que lamentar.</p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/13/solita-por-la-calle/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Amores de verano</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/06/amores-de-verano/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/06/amores-de-verano/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 06 Feb 2015 16:48:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[celular]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[enamoramiento]]></category>
		<category><![CDATA[facebook]]></category>
		<category><![CDATA[peligros]]></category>
		<category><![CDATA[privacidad]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[uso del celular]]></category>
		<category><![CDATA[verano]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=521</guid>
		<description><![CDATA[Proyecto Pibe Lector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 44. Amores de verano La conversación declinaba. Rendidos ante la serenidad de la playa a esa hora, se limitaron a caminar mirando cómo sus pies provocaban pequeñas catástrofes de espuma en la arena mojada. Ella le parecía bonita, un poco... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/06/amores-de-verano/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #800080"><strong><span style="color: #800000">Proyecto Pibe Lector es un blog de <span style="color: #993300">ficción</span></span><span style="color: #993300">.</span><span style="color: #ff6600"><span style="color: #993300">Cualquier</span> parecido con la realidad es</span> <span style="color: #ff9900">mera</span> <span style="color: #ffcc00">coincidencia.</span></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">44. Amores de verano</h2>
<p>La conversación declinaba. Rendidos ante la serenidad de la playa a esa hora, se limitaron a caminar mirando cómo sus pies provocaban pequeñas catástrofes de espuma en la arena mojada. Ella le parecía bonita, un poco patética en su afán de gustarle. Fruncía las cejas graciosamente cuando su maquinita emitía sonidos de delfín, vencedora estoica del impulso de sacarla de su bolsillo. Había algo metódico, prolijo, aplicado, en cada una de sus estrategias de conquista. Lo había mirado con intensidad hasta hacer surgir una semilla de relación futura. Con el transcurrir de las horas había bailado y sonreído; terminaba la noche y el proyecto de planta bullía dentro de una coqueta maceta colmada de barro fértil, atesorado cuidadosamente, sin duda alguna.</p>
<p>El hombre sintió sueño. Dentro de su cabeza, parte de su cerebro se apagaba. Imaginó su cama, su almohada. Recordó a su hijita.</p>
<div id="attachment_522" class="wp-caption alignnone" style="width: 439px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/el-hijo-del-hombre-1964-René-Magritte.jpg"><img class="size-full wp-image-522" alt="Magritte: &quot;El hijo del hombre&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/el-hijo-del-hombre-1964-René-Magritte.jpg" width="429" height="600" /></a><p class="wp-caption-text">Magritte: &#8220;El hijo del hombre&#8221;</p></div>
<p><span id="more-521"></span></p>
<p>_ ¿Volvemos?</p>
<p>Se le había escapado el bostezo. Durante el camino, la chica entró en el baño de una heladería. Se preguntó si esta vez permitiría que creciera lo que fuese, una enredadera, un pino, maleza, un sauce llorón. Puso su nombre en facebook y curioseó desganadamente, por pura rutina, buscando sin buscar.</p>
<p>Demasiado joven. Historia sin historia, expuesta impúdicamente para que cualquiera hurgara y escribiese inmundicias, mentiras o, simplemente, insertara la suya y la continuara a su modo.</p>
<p>_ ¿Me vas a acompañar? Casi amanece y me da un poco de miedo&#8230;</p>
<p>Lamentó la indiscreción. Ahora mirar sus ojos era ver la cara aniñada de mil fotos en bicicleta, en la pileta, en la escuela, en el campamento de una iglesia. Pocos años antes le gustaba Sailor Moon y sus pesadillas eran sobre Slender Man. Había tenido mononucleosis en noviembre. Muchos gatos y perros. Demasiados amigos. Demasiada frescura. Demasiada información. Intolerable ortografía. El vivo retrato de un papá sonriente y despreocupado. La náusea le recorrió la garganta y le trajo el sabor de copos de azúcar rosa, incómodos, empalagosos; sintió los dedos pringados de azúcar imaginaria. Recordó nuevamente a su hijita.</p>
<p>En la esquina de la dirección que ella había balbuceado, la tomó por la cintura y le dio un beso en la frente. Se sorprendió ante el resultado: la cara decepcionada de la chica le recordó su propia cara, adolescente y no tanto, de pie ante centenares de superficies que la reflejaban, infinitamente solitaria, suplicando amor en el silencio de las veredas salpicadas de arena dorada.</p>
<p>Se sintió vagamente feliz; satisfecho.</p>
<p>En lugar de regresar a su casa, decidió esperar la salida del sol en el espigón. Arrojó el papelito que la chica le había dado con sus datos al mar; metió las manos en el agua con placer y el vaivén de las olas se lo llevó hacia adentro. Serían las nueve cuando se dio cuenta de que se había perdido el amanecer, sumergido en la hojarasca de recuerdos de amores veraniegos .</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><span style="color: #ff00ff"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector"><span style="color: #ff00ff">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </span></a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/06/amores-de-verano/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Con olor a mandarinas</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/23/con-olor-a-mandarinas/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/23/con-olor-a-mandarinas/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 23 Jan 2015 14:15:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[barrio]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[drogas]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[onírico]]></category>
		<category><![CDATA[peligros]]></category>
		<category><![CDATA[pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[sueños]]></category>
		<category><![CDATA[villa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=502</guid>
		<description><![CDATA[Proyecto Pibe Lector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 42. Con olor a mandarinas Los pasillos del barrio son su privilegio: nadie osa entrar por ahí. Ni la gente &#8220;de afuera&#8221;&#8230; ni los médicos, remiseros, taxistas, deliverys, policías, bomberos. Los miran desde lejos, desde arriba de los puentes, desde... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/23/con-olor-a-mandarinas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>Proyecto Pibe Lector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">42. Con olor a mandarinas</h2>
<p>Los pasillos del barrio son su privilegio: nadie osa entrar por ahí. Ni la gente &#8220;de afuera&#8221;&#8230; ni los médicos, remiseros, taxistas, deliverys, policías, bomberos. Los miran desde lejos, desde arriba de los puentes, desde el confortable asiento de sus autos. Están protegidos por lo intrincado y por el miedo.</p>
<div id="attachment_503" class="wp-caption alignnone" style="width: 458px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Naturaleza-muerta-van-Gogh.jpg"><img class="size-full wp-image-503" alt="van Gogh: &quot;Naturaleza muerta&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Naturaleza-muerta-van-Gogh.jpg" width="448" height="370" /></a><p class="wp-caption-text">van Gogh: &#8220;Naturaleza muerta&#8221;</p></div>
<p><span id="more-502"></span></p>
<p>El Negro tiene trece años. Le faltan algunos dientes y es hermoso cuando sonríe. Usa el pelo cortado como Ronaldo y sueña con ser Ronaldo de noche y de día. Su cuerpo abundante no aparece en los sueños: ahí es ligero como plumita y tiene botines colorados. En la realidad, el asma y la obesidad aparecen de tanto en tanto como molestia, pero son un detalle. El Negro tiene planes simples: triunfar en el fútbol, tener mucha plata. Lo demás es circunstancia y mala suerte.</p>
<p>A metros de la entrada del pasillo que lo llevará a su puerta, en el primer recodo, está el primero. Hay que darle plata, diez pesos por lo menos. Los billetes no son problema: los chicos del barrio aprenden desde bebés, prácticamente, a conseguirlos. En el segundo recodo hay droga. Gritos, el llanto de mil hijos, risas, carcajadas, músicas, palabras sueltas, botellas de cerveza, ropa colgada, vajilla que se entrechoca, conversaciones amuchadas y olores de comidas completan el abigarrado lugar.</p>
<p>Una mañana cualquiera, camino a la escuela, el Negro escucha una voz desconocida que lo llama.</p>
<p>_ Che, Negro&#8230; vos, sí. Vení un toque.</p>
<p>Al Negro le dan miedo el sobretodo gris, los puños inmaculados, el peinado tirante. Tiene ganas de salir corriendo, pero el cuerpo se le engarabita, le tiembla, y no le obedece.</p>
<p>_ No soy un buchón.</p>
<p>El desconocido lo mira a la cara, buscando algo.</p>
<p>_ No me confundas, atrevido. Supe que te gusta jugar a la pelota. Venite este domingo temprano, ¿eh? Por cada gol pagamos cuatrocientos pesos en mano, para lo que quieras. Los botines te los quedás para la próxima.</p>
<p>El Negro continúa su camino esa mañana, radiante. En la escuela se porta inusitadamente bien, pero nadie se da cuenta. Al llegar a su casa, le es más fácil decir que no al recodo, a los pibes que conoce de toda la vida y le gritan que es un gato y le tiran patadas.</p>
<p>_ Tengo un partido importante este domingo: no puedo.</p>
<p>Se ríen, se burlan, lo olvidan. En su casa hay comida, pero el Negro sabe que para el domingo tiene que estar liviano y se va a dormir sin comer. Está en eso cuando llega uno de sus hermanitos y se acomoda en el mismo colchón, oliendo a mandarinas. Rebalsa de ternura, se le sale el amor, se desparrama junto al llanto y susurra:</p>
<p>- El hermano este domingo empieza su carrera y vas a ver, te va a sacar de acá, vas a ver&#8230;</p>
<p>Irrumpe Ronaldo en el sueño, y corre, corre, corre. El Negro se limpia la punta de los botines colorados con una servilleta de papel y sale a la cancha, ovacionado por la hinchada que grita &#8220;¡Negrooooo, negrooooo, negroooooo!&#8221;, saluda a la tribuna embanderada con su nombre y es feliz.</p>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center"> <span style="color: #993366"><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector"><span style="color: #993366">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </span></a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/23/con-olor-a-mandarinas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sin vuelta atrás</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/02/sin-vuelta-atras/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/02/sin-vuelta-atras/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 02 Jan 2015 17:35:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[armas]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[desamparo]]></category>
		<category><![CDATA[enamoramiento]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[inmigrantes]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[narcotráfico]]></category>
		<category><![CDATA[penal]]></category>
		<category><![CDATA[pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=479</guid>
		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 39. Sin vuelta atrás 4:00 a.m. Se realizó un allanamiento en el Barrio. Hubo un tiroteo que dejó como resultado cuatro heridos y dos muertos. Un argentino de sesenta años y tres jóvenes extranjeros quedaron detenidos. Serán acusados por... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/02/sin-vuelta-atras/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">39. Sin vuelta atrás</h2>
<p><strong><em>4:00 a.m.</em></strong></p>
<p>Se realizó un allanamiento en el Barrio. Hubo un tiroteo que dejó como resultado cuatro heridos y dos muertos. Un argentino de sesenta años y tres jóvenes extranjeros quedaron detenidos. Serán acusados por poseer armas de guerra y dedicarse al narcotráfico. Ninguno saldrá del penal hasta muchos años después de esta madrugada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_480" class="wp-caption alignnone" style="width: 1034px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Dalí-Los-relojes-blandos.jpg"><img class="size-full wp-image-480" alt="Dalí: &quot;Los relojes blandos&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Dalí-Los-relojes-blandos.jpg" width="1024" height="627" /></a><p class="wp-caption-text">Dalí: &#8220;Los relojes blandos&#8221;</p></div>
<p><span id="more-479"></span></p>
<p><strong><em>3:30 a.m.</em></strong></p>
<p>Separadas entre sí por decenas de kilómetros, dos mujeres insomnes piensan en él. La madre mueve los labios apenas: reza por el hijo que no volvió, por los que eligieron la mala vida y no volverán, por la tierra vieja. La adolescente también murmura, enamorada por primera vez.</p>
<p><strong><em>2:06 a.m.</em></strong></p>
<p>Golpeó al llegar, despacito, pero con firmeza. Hacía meses que no pisaba el lugar. Había huido con su madre del envilecimiento de los hermanos, sucios por la codicia. Recibió el abrazo rígido como una estatua. <i>&#8220;La vieja no sabe dónde estoy&#8221;</i>, susurró uno de los dos. Podría dormir algunas horas más: la escuela estaba a pocas cuadras. Recordó la frase sobre su madre al proseguir con el sueño, dolorido de hambre, pero ni siquiera en ese estado revelador pudo saber si había sido su boca la que la había pronunciado.</p>
<p><strong><em> </em><em>12:01 a.m.</em></strong></p>
<p>Llevaba poco tiempo dormido en el umbral de una casa cuando lo echaron. Se sintió aliviado, a pesar de la situación: otra vez se deslizaba sobre la cinta mecánica de la pesadilla. Aturdido, arrancado de su monstruosa interioridad, decidió darse por vencido y buscar refugio entre sus hermanos.</p>
<p><strong><em> 7:30 p.m.</em></strong></p>
<p>La acompañó hasta su casa usando las monedas que tenía para regresar a la suya. Se sentía bien, pero al darle el último beso, furtivo, y oír el rechinar de la reja, el sentimiento cambió. Atardecía sobre la ciudad inhóspita y estaba solo. No tenía crédito para avisarle a su mamá y se iba a preocupar. Tal vez. Levantó el cuello de su campera y caminó sin rumbo, resignado.</p>
<p><strong><em> 1: 05 p.m.</em></strong></p>
<p>Ella lo esperó a la salida, bajo el árbol raquítico de la esquina de la escuela, y lo invitó a comer. A pesar de la vergüenza, pudo más el goce de mirarla a los ojos. Ignoraron juntos las zapatillas rotas, el pantalón viejo, la campera incongruente con el clima. Vieron una paloma muerta, caminaron entre la multitud hostil, se dieron el primer beso. Conversaron durante horas.</p>
<p><strong><em> 7: 45 a.m.</em></strong></p>
<p>Llegó tarde. Ella lo observó anhelante mientras recibía la reprimenda, desde el primer banco del aula. Los desmesurados kilómetros y el rocío de la madrugada adherido a sus hombros se hacían incomprensibles cuando salía el sol. Estaba cansado de explicar. Se limitaba a bajar la vista, a permitir la inundación de tristeza.</p>
<p><strong><em> 4: 30 a.m.</em></strong></p>
<p>Era noche cerrada cuando se subió al tren, a pesar de que el verano estaba próximo. Lo esperaban dos tramos de viaje largo: dos retazos de sueño bamboleante hasta llegar a la escuela.</p>
<p><strong><em> 4: 00 a.m.</em></strong></p>
<p>Despertó antes de que sonara la alarma de su celular. Había soñado con ella y con ríos de colores que se deslizaban como una cinta mecánica. En un punto indeterminado, los colores se mezclaban como en un remolino y la sensación era desagradable. Se alegró de salir del sueño, se levantó de un salto. Su madre ya trajinaba en la cocina preparando el pan para vender. Le había guardado un trozo de ayer para que comiera algo en el camino. Una vez en la calle, masticó despacio, pensando en qué le depararía el nuevo día.</p>
<p style="text-align: center"><span style="color: #000000"> </span><i style="color: #000000">Indicá “me gusta” en PROYECTO PIBE LECTOR<a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector?ref_type=bookmark"><span style="color: #000000"> haciendo click aquí </span></a>y recibí información y actualizaciones en forma personalizada</i></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/02/sin-vuelta-atras/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Trabajo Práctico</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/28/trabajo-practico/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/28/trabajo-practico/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 28 Nov 2014 16:52:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[alumnos]]></category>
		<category><![CDATA[cuento fantástico]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[docentes]]></category>
		<category><![CDATA[escuela secundaria]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=444</guid>
		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 34. Trabajo práctico Con cariño, para los últimos egresados de la 22 1. Escribir un relato fantástico en primera persona. Mínimo de extensión: 1 carilla Estimada profesora: Ahora que usted salió con eso de que se piensa quedar en... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/28/trabajo-practico/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #888888"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">34. Trabajo práctico</h2>
<p style="text-align: right"><span style="color: #888888"><em>Con cariño, para los últimos egresados de la 22</em></span></p>
<h2 style="text-align: left"><b style="text-align: left;font-size: 13px">1. Escribir un relato fantástico en primera persona. Mínimo de extensión: 1 carilla</b></h2>
<p>Estimada profesora:</p>
<p>Ahora que usted salió con eso de que se piensa quedar en la escuela, no nos quedó otra que contarle la verdad. Lo decidimos entre todas, reunidas en asamblea, así que si viene alguna con que nada que ver, ni ahí o que es un invento, no le dé cabida porque siempre va a haber una renegada y va a ser para confusiones. <i><b>Quien avisa no traiciona</b></i>, ¿se acuerda? Me encantó el refrán cuando nos lo enseñó.</p>
<div id="attachment_445" class="wp-caption alignnone" style="width: 475px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/11/vuelo-de-pc3a1jaros-de-joan-mirc3b3.jpg"><img class="size-full wp-image-445" alt="Miró: &quot;Vuelo de pájaros&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/11/vuelo-de-pc3a1jaros-de-joan-mirc3b3.jpg" width="465" height="600" /></a><p class="wp-caption-text">Miró: &#8220;Vuelo de pájaros&#8221;</p></div>
<p>Se habrá dado cuenta desde principio de año, porque sabemos que tonta no es aunque parezca a veces que se hace la tolola, que a veces no estamos. Puede ser cualquiera de nosotras, cinco minutos, diez, a veces más. El récord lo tuvo Sancholuz, que se fue como veinte minutos cuando le habló el moho de la pared de durlock, pero fue una excepción. En general es poquito tiempo y eso no molesta a nadie.</p>
<p>Me explico mejor: todas en la escuela sabemos qué hacer cuando pasa. Llevamos acá adentro muchos años y estamos curadas de espanto, por decirlo de alguna manera. Para nosotras es normal y vamos a comprender que le lleve un tiempo entenderlo, que no quiera participar con nuestro método y se quiera ir. Sería una pena, porque es tan simpática. Debe saber que nos llevó años perfeccionar la cosa y que cualquier sugerencia que se le ocurra para cambiar algo, por más ínfima que le parezca, ya se nos ocurrió y salió mal. Le aseguro que lo hacemos de la única manera, así como no encontramos otra que contárselo mediante esta carta, en este momento.</p>
<p>Lo que sucede es que hay en la escuela un yo que te narra. Te cuenta una historia, ordenada cronológicamente, para escuchar. El autor no quiere que la escribamos: nos dimos cuenta enseguida cuando algunas empezamos a armar una especie de diario o crónica y se armó una que para qué le voy a contar. Lo que hay que hacer es sentarse tranquilamente sobre lo que haya a mano, quedarse quieta y concentrarse en la voz, porque no es fácil, a veces por el volumen y otras por  culpa del canal elegido, que obedece a una lógica que desistimos comprender. Es así, qué le vamos a hacer.</p>
<p>Ya sé, ya sé, esta parte se volvió confusa. Vamos despacio. Una puede ir caminando por el pasillo y ahí empieza, saliendo de la rejilla de ventilación. ¿Nunca nos vio sentadas, sin hacer nada, en lugares insólitos? A mí este año me tocó con un pájaro: se posó en el mástil del patio y tuve que soportar la historia bajo el solazo del mediodía, ¿se acuerda, profesora, que me retó cuando me vio? Qué más podía hacer, con el bicharraco mirándome fijo y el cuento que se hacía largo. Ni le digo si empieza  del inodoro, o sale del cañito que sostiene la cortina de la ventana de la cocina, con el olor a guiso que hay ahí y en el otro lado. No queda otra: si empieza hay que sentarse y escuchar.</p>
<p>Usted se preguntará quién, qué, cómo puede ser posible. No se preocupe: si se queda con nosotras (como ya dijo ayer, delante de todo el mundo), va a tener que ser oyente también. La voz nunca es la misma, ni siquiera es una voz (¿qué voz podría tener un moho parlante, no es cierto?), pero te cuenta. A veces la historia está linda, es entretenida y te da fiaca cuando termina y tenés que volver. A veces da miedo, a veces es subidita de tono y volvés toda colorada de vergüenza. Hicimos la prueba de contarnos, para saber si era una sola historia congruente, coherente y verdadera. Se imaginará que se enojó: no hubo caso, pero bastó ese momento de indiscreción para que supiéramos que no concordaba, o, por lo menos, que si se suponía que iba todo junto era un producto experimental y vanguardista. Lo seguro es que respeta un orden cronológico: en estos momentos está en la etapa de la salida de la adolescencia del personaje protagonista.</p>
<p>Usted es joven: mire si se queda y tiene la suerte de llegar a la parte de la vejez. Pensar que ya no voy a estar me hace un nudo en la garganta, qué raros son los sentimientos cuando son encontrados, ¿vio?</p>
<p>Me voy despidiendo: ahora ya sabe el porqué de las chicas sentadas por ahí en horas incorrectas, ahora puede entender las miraditas, los rumores, los guiños. No puede decir que no le avisamos: cuando el relato comience, sólo tiene que quedarse quieta, sentarse y escuchar con atención. Después de leer esto será una decisión tomada con conciencia, ¿no es cierto? Eso es lo que decían las chicas ayer, que usted tenía que saber para poder elegir bien y que no hubiera reproches si salía algo mal con el relato y había represalias por parte del autor.</p>
<p><i>El trabajo práctico terminaba allí: 1 carilla exacta. Podría haberle dado más forma al final, hacerlo más interesante con la explicación de las consecuencias de la violación de las reglas, pensó mientras buscaba la lapicera. Obedecía la consigna, estaba bastante bien para una alumna del último año. &#8220;Experimental y vanguardista&#8221;, &#8220;el autor&#8221;&#8230; la chica prometía. Escribió al pie, con su apretada caligrafía manuscrita:<b> &#8221;¡Excelente relato! ¡Te felicito, continúa siendo aplicada y perseverante y llegarás a ser una extraordinaria escritora!&#8221;</b>. Releyó sus palabras y recordó el par de aros de plástico que guardaba sin saber para qué; levantó la vista buscando el nombre de la alumna para personalizar el elogio y amortiguar el mal efecto. No había. Recordó que Sancholuz había desaparecido efectivamente unos veinte minutos de una de sus clases, hacia el mes de junio. Recordó haber sido observada por un pájaro durante un mediodía enceguecedor y pensó que la letra del trabajo práctico era admirablemente similar a la suya. Hasta parecía que el texto y la devolución que acababa de escribir al pie de la página habían sido garabateados con la misma lapicera&#8230; Observó detenidamente la inclinación de las &#8220;l&#8221;, los palitos sobre las &#8220;t&#8221;. No había dudas. Qué miedo. Mocosas insolentes, extrañas. Bromas de mal gusto, a ella. Tolola. Sintió que se le ponía la piel de gallina, guardó los trabajos prácticos en un folio y se prometió terminar de corregir por la mañana. Cinco minutos, diez, veinte, en la hora de Literatura, qué se pensaban. No tuvo más remedio que tomar una pastilla celeste y una rosa: el corazón se le salía por la garganta. Se durmió finalmente mientras unas ganas repentinas de no volver a pisar una escuela en su vida la invadían malsanamente, como era usual que le pasara a esa altura del año. Atrevidas, las mocosas. Ya iban a ver. Tuvo pesadillas.</i></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"> <i>Indicá “me gusta” en PROYECTO PIBE LECTOR<a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector?ref_type=bookmark"> haciendo click aquí </a>y recibí información y actualizaciones en forma personalizada</i></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/28/trabajo-practico/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 1.389 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-29 14:39:43 -->
