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	<title>#ProyectoPibeLector &#187; bullying</title>
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	<description>Proyecto pibe es un espacio de literatura juvenil, educación y aprendizaje</description>
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		<title>Consejos peligrosos para víctimas de bullying</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2015 16:44:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 49. Consejos peligrosos para víctimas de bullying &#160; El chico sale de la escuela e inmediatamente cambia su lenguaje corporal: en la calle, bañado por los rayos del sol del mediodía, ha dejado de ser alumno. Camina pensativo, tranquilo. Al llegar a su casa, golpea con... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/17/consejos-peligrosos-para-victimas-de-bullying/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">49. Consejos peligrosos para víctimas de bullying</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><i>El chico sale de la escuela e inmediatamente cambia su lenguaje corporal: en la calle, bañado por los rayos del sol del mediodía, ha dejado de ser alumno. Camina pensativo, tranquilo. Al llegar a su casa, golpea con firmeza la puerta de la habitación de su hermano mayor. </i></p>
<p>_ ¿Qué?</p>
<p>_ Soy yo. Tengo un problema.</p>
<div id="attachment_600" class="wp-caption alignnone" style="width: 530px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/04/MUNCH-El-grito.jpg"><img class="size-full wp-image-600" alt="&quot;El grito&quot; Munch" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/04/MUNCH-El-grito.jpg" width="520" height="656" /></a><p class="wp-caption-text">&#8220;El grito&#8221; Munch</p></div>
<p><i>No es habitual que el chico hable con su hermano acerca de alguna cosa. Ni siquiera es común que hable con alguien. El mayor, sorprendido, hace girar la llave en la cerradura y lo deja pasar. La música es ensordecedora, pero el anfitrión no da signos de desear bajar el volumen ni de apagarla.</i></p>
<p>_ ¿Qué pasa?</p>
<p>_ Me están molestando mucho en la escuela.</p>
<p>_ ¿Quién? ¿Qué te hace? <span style="color: #0000ff"><i>Seguro que te lo merecés, si siempre fuiste un mocoso insoportable y malcriado. Mirá la facha que tenés, la ropa que usás, mirate la cara. </i></span></p>
<p><i>_ </i>No es uno solo. Me tiran cosas, me revisan la mochila, me cargan. Me molestan. Ya no lo soporto más y no sé qué hacer.</p>
<p>_ ¿Le dijiste a mami? <span style="color: #0000ff"><i>Pedazo de maricón, nenito de mamá, claro que le dijiste, para qué me gasto. </i></span></p>
<p><i>_ </i>Sí. Dos veces. Me estuvo acompañando y yendo a buscar, pero no puede ir todos los días y ya estoy grande para andar molestándola así. Me siento cada vez peor. No sé qué hacer.</p>
<p>_ Bueno, esto es lo que tenés que hacer: los agarrás bien a trompadas. Los machos se hacen a los golpes. Y si seguís dando vueltas y acompañado por tu mamita, va a ser peor. Nadie respeta a un nenito de mamá. Dejá que se arme bien y listo, aunque te ligues algunas piñas. No pretenderás que vaya yo a pegarle a unos nenes que deben tener tu edad&#8230;</p>
<p>_ No. Gracias.</p>
<p><i>El chico sale de la casa y se dirige hacia la de su padrino, que vive a unas cuadras. Toca el timbre y le contestan por el portero eléctrico.</i></p>
<p>- ¿Quién?</p>
<p>_ Soy yo.</p>
<p>_ Estoy ocupado ahora, ¿qué querés?</p>
<p>_ Tengo un problema en la escuela.</p>
<p><i>Silencio.</i></p>
<p>_ ¿Estás ahí?</p>
<p>_ Sí, pero estoy ocupado. ¿Qué dijiste que te pasa?</p>
<p>_ Tengo un problema en la escuela. Hay unos pibes que me molestan y no aguanto más.</p>
<p>_ <i><span style="color: #800080">Siempre pensé que eras un nabo</span>. </i>Y bueno, querido, eso le pasa a todo el mundo, es más viejo que la humanidad. Cuando iba yo a la escuela, molestábamos a algunos <span style="color: #800080">(<em>a los giles, a los cuatro ojos, a los mariquitas, a los gordos, a los negros, a los villeros, a los chetos</em>) </span>y nadie murió por eso. <span style="color: #800080"><i>Si nos habremos divertido con tu viejo. </i></span>Agarrate a trompadas, dales una buena paliza y vas a ver cómo te dejan de joder.</p>
<p>_ Gracias.</p>
<p><i>El chico se queda en silencio, mirando el portero eléctrico. Unos minutos después, vuelve a su casa. Mientras está comiendo, llega su mamá. </i></p>
<p>_ ¿Cómo te fue hoy? ¿Hablaste con la preceptora? <span style="color: #741b47"><i>Es todo culpa mía, por sobreprotegerlo. </i></span></p>
<p>_ Hablé ya con todos. Me dicen que lo van a resolver dialogando, que van a hacer esto y lo otro, pero no hacen nada. Además, me mienten.</p>
<p>_ ¿Por qué te mienten? <span style="color: #741b47"><i>Claro que te mienten. Algo debés estar haciendo vos para que te molesten, pobre hijo mío. Te malcrié, te di todos los gustos. </i></span></p>
<p>_ Porque me dicen una cosa y se les nota que están pensando lo contrario. El padrino me dijo que les pegue. Ya no doy más. Lo voy a hacer.</p>
<p>_ No, hijo. Dejá que los adultos lo arreglen. Mañana voy a ir a hablar de nuevo. Ahí voy a estar, en la puerta. <span style="color: #741b47"><i>Te amo tanto, pobre hijo mío. Qué no daría por vos. </i></span></p>
<h6 style="text-align: center">&#8230;</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p><i>Es un mediodía soleado el que aguarda que los alumnos se conviertan en chicos, detrás de las rejas del viejo edificio. A pesar de que encandila la luz, se puede ver que un muchachito se destaca en el grupo. Tiene los puños cerrados, la cara desfigurada por la impotencia, o por el odio. La pelea comienza inmediatamente, sobre la vereda. Se hace una rueda de gente que grita, filma, saca fotos y patea. Una mujer que aguardaba pacientemente bajo un árbol se transfigura. En su brutal metamorfosis, desgarra su cartera y empuña un arma. </i></p>
<p><i>El primer disparo hiere mortalmente a otra mujer, de aspecto insignificante, que con una fuerza sobrehumana intentaba rescatar a su hijo de una lluvia de patadas y golpes. </i></p>
<p><i>El segundo y último disparo hiere al hijo de esa misma mujer, en el pecho.</i></p>
<p><i>Horas más tarde, la mujer devenida en asesina declaró en la comisaría lo siguiente: </i></p>
<p>_ No sé porqué lo hice (<i><span style="color: #ff0000">No sé porqué lo hice</span>). </i>Todos sabíamos que iba a haber piñas en la puerta porque circulaba desde temprano el rumor. Fui a proteger a mis hijos. <span style="color: #ff0000"> </span>A la señora le di sin querer <span style="color: #ff0000">(<em>pobre mujer, ni siquiera la vi y dio la vida por su hijo</em>). </span>Al pibe le tiré por pura lástima, porque me miró como suplicándome que lo matara, empapado con la sangre de su madre muerta. <span style="color: #ff0000"><i>(Al pibe, le tiré por lástima. Él quiso morir, me lo suplicó con los ojos). </i></span></p>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p style="text-align: center">
<h6 style="text-align: left">Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos, nuestra finalidad al utilizarlas es educativa y cultural.</h6>
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		<title>Una noche en la Once. Capítulo final.</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Apr 2015 19:56:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Entrega N° 48 Una noche en la 11 Para leer los capítulos anteriores, hacé click aquí: Capítulo 1, Capítulo 2, Capítulo 3, Capítulo 4, Capítulo 5. El Capítulo 6 es el FINAL. Capítulo 6. Era un espectáculo de lo más extraño. El vestíbulo ancho y... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/10/una-noche-en-la-once-capitulo-final/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2>Entrega N° 48</h2>
<h2 style="text-align: center">Una noche en la 11</h2>
<p>Para leer los capítulos anteriores, hacé click aquí: <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/06/una-noche-en-la-11-cap-1/">Capítulo 1</a>, <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/13/una-noche-en-la-once-cap-2/">Capítulo 2</a>, <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/20/una-noche-en-la-once-cap-3/">Capítulo 3</a>, <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/27/una-noche-en-la-once-cap-4/">Capítulo 4</a>, <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/03/una-noche-en-la-once-cap-5/">Capítulo 5</a>. El Capítulo 6 es el FINAL.</p>
<h2>Capítulo 6.</h2>
<p>Era un espectáculo de lo más extraño. El vestíbulo ancho y espacioso de la 11 se había llenado de gente que deambulaba, se saludaba, se abrazaba, se daba sonoros besos en ambas mejillas. Gente de los dos extremos: había muchos viejitos y muchos niñitos. Nada de adolescentes, casi. Nada de adultos. Algo tenían de raro, pero Larry no lograba darse cuenta qué era. Un no sé qué, qué sé yo&#8230; La sensación que le producía era inquietante.</p>
<div id="attachment_552" class="wp-caption alignnone" style="width: 1610px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg"><img class="size-full wp-image-552" alt="Una noche en la 11" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg" width="1600" height="1200" /></a><p class="wp-caption-text">Una noche en la 11</p></div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Todo parecido a un acto escolar, prácticamente, excepto por la hora. La claridad de la luna se filtraba por los vidrios del gran portón enrejado de verde y las puertas de madera del salón de actos, abiertas de par en par, parecían ocultar efectos especiales sofisticados, que no eran más que los agujeros en el techo que dejaban pasar haces de rayos de luna, bellísimos, tenues, delicados. Larry no entraba allí desde que era chiquito, porque el salón de actos había sido clausurado precisamente a causa de esos agujeros. Sabía que estaba lleno de palomas durante el día, que sus cacas habían ensuciado el piso y las butacas antiquísimas cubriéndolas de indignidad. Y lo sabía porque una vez se había metido de incógnito, junto a sus amigos el Chispazo y El Piercing, en el palco del salón, y habían estado espiando y tirándole papelitos masticados con lapiceras usadas como cervatanas a las palomas. Obviamente no le habían pegado a ninguna, pero la habían pasado bárbaro y habían zafado de la hora de Física. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El salón lucía absolutamente diferente ahora. Era como si la oscuridad lo hubiera remozado, como si las sombras lo favorecieran ocultando las rasgaduras de las butacas plegables originales, el piso de madera, los escalones que llevaban al escenario, el telón. Las colgaduras parecían nuevas, intactas, aterciopeladas, y daban ganas de pasar la mano suavecito sobre ellas. De las palomas, ni noticias. El piano lucía solemne y bello, a un costado. Los cuadros colgaban derechitos. Y un run run de comienzo de espectáculo, de acomodadores, de función, inundaba la escena.</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Toda esta gente está acá porque hizo algo malo?</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El Michi lo miró complacido. En el interior de Larry habían comenzado a encenderse los viejos mecanismos de inquietud, de curiosidad, de razonamiento ante lo incomprensible, ante lo nuevo y lo sorprendente. El Michi había estado al lado de Larry cuando su papá le revoleó la ropa, los cuadros, los libros, los maquillajes y la felicidad a Susana. Le había susurrado <i>&#8220;tranquilo, tranquilo, no es con vos, tranquilo, tranquilo&#8221;</i>, abajo de la cama, en donde Larry en esas épocas cabía y se había refugiado. Había estado junto al nene de los rulos rojos y la carita cubierta de lágrimas cuando la mamá juntó del piso lo que pudo, lo metió en una bolsa de consorcio, y se fue para siempre. Habían tardado años en decirle al chico que Susana se había ido a vivir a Paraguay. Y el chico, por su parte, había tardado años en vaciar su cabeza de cualquier recuerdo, de cualquier pensamiento, de cualquier ternura o caricia o sabor o perfume a madre. Para el padre había sido más fácil. Alcohol, drogarse hasta no dar más y llenarse de amigos, amigos, amigos de cualquier edad, irse, estar en la calle, no volver nunca a la casa, no pensar en nada. Y decían que Larry no se le parecía. Para el Michi, eran dos gotas de agua.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ No, no es así. Cuando empieces a ver, si estás preparado para hacerlo, vas a descubrir la diferencia entre unos y otros. La mayoría está aquí porque amó muchísimo en algún momento de su vida a esta escuela, porque fue su casa, porque se sintió protegido y estuvo a gusto acá. Casi todos esos viejitos que ves ahí fueron alumnos de la 11, y añoran la sensación de ser niñitos de nuevo, de pasar la manito por el pasamanos, de respirar el aire embotado del salón y la mirada dulce de las maestras.  Las viejitas de allá trabajaron de alguna cosa durante decenas de años en este edificio&#8230; limpiaron mocos, consolaron lágrimas inconsolables, enseñaron a usar plumas y lapiceras, limpiaron la escalera, barrieron, atendieron el kiosquito, plantaron los árboles que ves en el patio, pintaron una pared o algo. Y los chicos que ves, son casi todos permisos especiales. Mirá, mirá el parque, Larry, mirá bien a ver si podés ver&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry miró fijamente las sombras del Parque Saavedra, escudriñando con atención. Una horda de siluetas pequeñísimas se dirigía hacia la 11 desde el otro lado, donde estaba el Hospital de Niños. Había siluetas jugando en las hamacas, en los toboganes, sentadas en los bancos y en el pasto. Una sensación de serenidad desconocida invadió el pecho de Larry, que murmuró&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Están todos muertos.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ No, Larry. Están de permiso especial del director. Los deja venir a esta hora, desde el Hospital de Niños, para ver la función.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Algunos tienen una especie de luz&#8230; rodeándolos&#8230; Una luz que no ilumina pero que es como algo lindo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Hacés progresos rápido, amigo. Vení, vamos a sentarnos antes de que se llene, que ya va a empezar.Y vos sos invitado especial. Ya vas a ver.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Se sentaron en primera fila. Larry pasó entre butacas colmadas de señoras y señores de pelo blanco, todos amables y con expresión bondadosa. Los niños no actuaban como niños, estaban demasiado quietos, eran demasiado respetuosos. La mayoría tenía las manos cruzadas sobre sus piernitas y esperaban en silencio, con los ojos cerrados. Larry tuvo un escalofrío. Así, con los ojos cerrados, había esperado debajo de la cama que no fuera cierto, que papá no se hubiera enojado tanto con mamá, que no la hubiera echado de la casa (¿<i>a dónde se iba a ir</i>? ¿<i>a dónde se iba a ir</i>?). Tuvo un sobresalto. Los viejitos también tenían los ojos cerrados.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Y de qué es la obra? Yo nunca fui al teatro&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El telón se abrió con magnificencia; los engranajes de las cortinas corrieron silenciosos y sin fallas. Se hizo mayor la oscuridad que imperaba, y Larry se olvidó de los viejitos ciegos. En el escenario se veía una escenografía de salón de clases, con los banquitos chiquitos, las mesitas pequeñas, ventanales preciosos con cortinajes blancos y un escritorio que ostentaba un florerito sencillo, rebosante de fresias. El aroma de las flores le recordó a su mamá;  un nudo en la garganta le impidió decir nada. De un costado salió Yohana Ruiz Díaz del Vivar, haciendo malabares con unas naranjas.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Esa chica cometió un error inmundo. Ofrecía &#8220;protección&#8221; a cambio de las moneditas de los nenes de la primaria, en la puerta del kiosquito, y había montado una especie de mafia que fue muy difícil de desbaratar en la escuela. Es tan testaruda que todavía no entiende las consecuencias de lo que hizo, el dolor que ocasionó a centenares de nenes durante su estadía en la 11. El director le encargó este trabajo hasta que se haga cargo de sus actos, pero ella no lo sabe. Lleva mucho tiempo acá. Hasta parece disfrutarlo a pesar de que sabe que los nenes no la están viendo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">A Larry no le importaba nada lo de Yohana Ruiz Díaz del Vivar. Un nene pelirrojo, pequeñísimo, enfundado en un guardapolvo planchado y almidonado con amor, estaba sentado entre muchos otros nenes, ahí, en su banquito, e intentaba tomar una lapicera por primera vez con sus manos torpes. Y Laurita, la bellísima Laurita, estaba sentada a su lado.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">- ¡Mirá, Michi! Ése soy yo. Esa lapicera me la había comprado mi papá, y era de las que si las inclinabas para un lado se veía un auto rojo, y si las inclinabas para el otro, uno azul. Me acuerdo de esto. Ahora le señorita Beatriz se va a sentar al lado mío y me va a ayudar&#8230; Tenía un montonazo de paciencia esa seño, yo la quería tanto que le hice un dibujo cuando terminó el año para que pusiera en el arbolito de navidad&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La segunda escena representaba a alumnos de años más grandes, en el recreo. Estaban todos en el pasillo y el pelirrojito se había escapado de la mirada vigilante de la seño Dora, que lo cuidaba tanto, y se había escondido en el baño de los chicos de la secundaria. Larry sintió que las lágrimas se le escapaban y le apretó la mano a Michi.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">- Fue horrible, es horrible. Ahora entro al baño y está Facundo Escalante fumando un porro. Y me agarra de los pelos, y del cuello, y me mete la cabeza en el mingitorio y me dice que si digo algo me va a matar&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El Michi oprimió la mano de Larry, fuerte, muy fuerte, como hacía siempre cuando su amigo sufría mucho. Larry lloraba como hacía años no había llorado, igual a ese día escondido bajo la cama de sus padres viendo volar cuadros y ropas de mujer y pensando a dónde, a dónde se va a ir.  La escena siguiente tardó un poco más en aparecer&#8230; el telón quedó corrido, respetando el dolor profundo del chico. Hasta Yohana pareció retirarse un poco hacia un costado, sin parar de revolear sus naranjas.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La escena siguiente era en el salón de 1ero. Larry quedó asombrado ante el cambio. El escenario, tan bello y de ventanas limpias y aroma de flores, ahora mostraba un salón descuartizado a escrituras, a patadas, a bancos desvencijados y pizarrones vejados por <i>liquid paper</i>. Ahí estaba él, como en las escenas anteriores, tallando una rajadura con una trincheta. Los ojitos bellos que había visto en los Larrys niños habían desparecido bajo un velo de indiferencia y cansancio. El guardapolvo había desaparecido y su ropa colgaba raída y sucia, descuidada, sobre su cuerpo desmesurado. Los rulos rojos eran una maraña que intentaba tapar la cara y lo lograba. Las seños no estaban. Había una profesora que iba cambiando de cara y se iba transformando en muchas profesoras anónimas que le decían que se sentara, que se callara, que prestara atención, que era un irrespetuoso, que era una porquería de persona, que era un sucio, un desagradecido, un mal amigo, que era feo, que era malo, que iba a terminar mal, que iba a terminar con un prontuario&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry se vio entrando en la pecera esa tarde, todo mojado y con dolor de espalda, después de destrozar el baño a patadas. Se vio sentado al fondo, vio entrar a la directora y escuchó lo que ella decía. Levantó la vista hacia la profesora y vio en su mirada la misma mirada que tenía la seño Beatriz, cuando se sentó al lado suyo para enseñarle a agarrar bien la lapicera. La lapicera que le había regalado su papá.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El telón se corrió por fin. Todos los nenes, todos los viejitos, todas las paredes de la 11, las ventanas, las cortinas, las escaleras, todos estallaron en un aplauso al unísono. &#8220;¡Larry! ¡Larry!¡Larry!&#8221; vitoreaban. El chico, asombradísimo y emocionado hasta haber perdido absolutamente la voz, miró al Michi.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Es tu obra. Vos la escribiste, la dirigiste y la protagonizaste. Ahora quieren que subas y digas unas palabras.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Literalmente, Larry fue subido por centenares de brazos y llevado al escenario, que Yohana abandonó respetuosamente. Jamás había hablado en público y lo que había vivido recién era demasiado emocionante como para saber si aún le quedaba voz. Sin embargo subió, y desde arriba pudo ver a los niños de ojos cerrados, a los viejos; le pareció ver a Beatriz, a Dora, a Norma, a las preceptoras, a la de Física&#8230; a él mismo siendo niño sentadito en la primera fila al lado del Michi, con los rulos peinados y brillantes, con el guardapolvo planchado por su mamá. No dijo nada. Solamente cerró los ojos él también, inspiró hondo, lo más hondo que pudo, y se llenó los pulmones de la 11. Se sintió bien por primera vez en años: estaba en su casa, la 11 era su casa,  los aplausos eran para él  a pesar de que había hecho cosas malas&#8230; porque no era que las había hecho malas&#8230; era que le habían salido mal&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Pero eso va a cambiar.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry se sobresaltó. Su voz había sonado hueca y estridente en el salón de actos vacío. Sólo el Michi lo esperaba, de pie, apoyado en una de las paredes.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Vamos, Larry. Fue una noche intensa y hay muchas cosas sobre las que tenés que pensar.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Vamos a dónde?</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ En unos minutos, tu abuela va a venir a buscarte junto con la directora y la portera. Cuando tu abuela llegó a tu casa y no te vio pensó en llamar a la policía, a los hospitales, a los bomberos, a la NASA, qué sé yo qué escándalo iba a armar. Pero le susurré que llamara al Chispazo, bajito, y las abuelas y las madres siempre me escuchan. El Chispazo te vio escondido atrás de la puerta de la pecera y se hizo el que no veía nada&#8230; No te enojes con él&#8230; es un buen amigo, pero a veces confunde lo que realmente quiere decir la verdadera amistad. La cosa es que el Chispazo confesó que estabas acá encerrado y ahí vienen tu abuela, la directora y la portera a buscarte, locas de preocupación porque saben que acá no hay agua ni luz gracias a tu macana de la tarde y esperando que estés bien porque te quieren muchísimo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Y qué hago? ¿Qué les digo?</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry se encontró solo en el umbral de la 11. Pudo escuchar unas últimas palabras del Michi, pero ya no pudo verlo.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Yo estaba cuando te pasó lo de Facundo Escalante y te pido mil disculpas por no impedir lo que te pasó en el baño, cuando eras un chiquito indefenso. El director me acaba de levantar la pena: he cumplido. De vos depende, Larry, ser el hacedor de tu propio camino&#8230; Ya no voy a estar para cuidarte&#8230; acordate&#8230; De vos va a depender ahora todo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Una luz de linterna provenía de afuera, y el <i>clanc clinc</i> conocidísimo de la portera, que venía con todos los pelos parados y el maquillaje  corrido, le produjo una sensación de bienestar incomparable. &#8220;Te perdono&#8221;, murmuró. &#8220;Gracias por todo&#8221;.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¡Neeeeeeeeeeeegrooooo! ¡Acá está, señora, vivito y coleando, no se preocupe!</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Su abuela lloraba y lo palpaba y lo besaba y la directora lo abrazaba y la portera lo zamarreaba para ver si estaba bien.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Estoy bien. No se preocupen. Vamos a casa, abuela. Señora directora, mañana voy a venir a hablar con usted junto a mi padre y veremos cómo hago para pagar los daños que le hice a la escuela.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La directora Norma sonrió misteriosamente, abrazó a Larry y le dijo en el oído:&#8221;Shhh, no te preocupes. Sé que una noche en la 11 puede ser una experiencia pesada. Andá a descansar, que preocupaste a toda la gente que te quiere&#8221;. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry miró a la gente que lo quería, mientras entraba en el remís que lo llevaría a su casa. Miró a su abuela, miró a la portera, miró a la directora, y por último, miró a la 11, que lo observaba majestuosa y cálida, envuelta en un manto de sombras que ya empezaban a dejar entrever tonos cálidos y rosados del amanecer. Y se sintió muy feliz, porque allí estaría su escuela, esperándolo para recibirlo mañana, y después de mañana, y después de después de mañana, y después de después.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"><br />
</span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">                                                         <strong>  FIN</strong></span></p>
<p>Imagen: Adriana Lara.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
</div>
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		<title>Qué hacer en caso de Calificaciones</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Nov 2014 12:25:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 33. Qué hacer en caso de calificaciones Efraín es la persona que lleva más tiempo en la Isla del Alumno Autodidacta y la que mejor conoce su funcionamiento. Por esa razón es a quien se debe recurrir en caso... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/21/que-hacer-en-caso-de-calificaciones/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">33. Qué hacer en caso de calificaciones</h2>
<p>Efraín es la persona que lleva más tiempo en <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/06/27/la-isla-del-alumno-autodidacta-parte-1/">la Isla del Alumno Autodidacta</a> y la que mejor conoce su funcionamiento. Por esa razón es a quien se debe recurrir en caso de dudas de cualquier especie.</p>
<p>Un tema especialmente peliagudo en la Isla es el de las calificaciones. &#8220;Para los docentes&#8221;, piensa Efraín, &#8220;porque son unos ineptos&#8221;. El Auxiliar siente una especial mezcla de repugnancia y desprecio por los profesores del Universo, que se guarda bien de mostrar. Efraín sabe guardar secretos, disimular emociones, manipular hechos. Se considera a sí mismo como un estratega invencible, un soberano en su reino. Finge una pizca de servilidad, escudado tras sus lentes enormes, y contesta solícito cuando se lo requiere.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/07/estafa-educativa/">Efraín</a> es el Auxiliar, con mayúsculas.</p>
<div id="attachment_438" class="wp-caption alignnone" style="width: 658px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/11/Dalí-a-los-seis-años-Dalí.jpg"><img class="size-full wp-image-438" alt="Dalí: &quot;Dalí a los seis años&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/11/Dalí-a-los-seis-años-Dalí.jpg" width="648" height="486" /></a><p class="wp-caption-text">Dalí: &#8220;Dalí a los seis años&#8221;</p></div>
<p>Existe una página especial en el campus virtual de la Isla que contiene las calificaciones personalizadas de los alumnos, y los docentes se desviven por mantenerla actualizada entregando sus planillas en tiempo y forma. No saben (nadie sabe) que jamás tuvo visitante alguno. Ni un cibernauta perdido, mísero. Tampoco saben que esa información es guardada y paladeada placenteramente por el administrador de los datos y recepcionador de planillas: nada más y nada menos, que Efraín.</p>
<p>En diciembre los docentes se agolpan, desesperados, frente a su pequeña oficina-depósito de escobillones y plumeros.</p>
<p>_ Efraín, dígame: ¿Un alumno que tuvo un aplazo en el primer trimestre, se lleva a diciembre la materia?</p>
<p>_ De ninguna manera. Puede tener un 1, otro 1 en el segundo trimestre y un 2 en el tercero y la nota final puede ser 7. Igualmente resultaría sospechoso un profesor que califique con aplazos; usted debería revisar su desempeño y andar con cuidado si quiere continuar aquí.</p>
<p>En voz baja, los alumnos cuentan que cuando era joven, Efraín se metió en una clase de Educación Física con una chancleta en la mano y le dejó el culo bordó a unos pibes que andaban molestando a uno de sus sobrinos, que estaba becado en la Isla. Murmuran: el profesor que estaba a cargo quiso parar los chancletazos justicieros y se ligó uno en la cara que lo dejó tuerto de por vida.</p>
<p>Anécdotas como ésa rodean al Auxiliar como un halo y lo hacen parecer más alto, espigado.</p>
<p>_ Efraín: ¿Los números  van promediados con centésimos en la nota final?</p>
<p>_ De ninguna manera. El educando puede tener un 4, un 3 y un 6 y tener un 7 como nota final. Queda a criterio del profesor, que, por supuesto, favorecerá al educando. No vaya a ser que no podamos festejar tranquilos las fiestas en la Isla por culpa de alguno de ustedes&#8230;</p>
<p>Durante el tercer año de su gestión, el director De Álzaga se enfermó. Gozó de una licencia extensa, y Efraín aprovechó con fuición su ausencia. La Isla se volvió su territorio por completo, fue invadiendo oficinas y salones y se desparramó, repatingó y dormitó en cada rincón. De Álzaga regresó, renovado, y no se dio cuenta de los cambios. La Isla había funcionado perfectamente durante su ausencia: Efraín se había encargado del papeleo, de la actividad virtual, de las preguntas frecuentes de los docentes. En su ceguera y nadando en su propio ego, De Álzaga se acomodó ante su escritorio y cerró la puerta, dejando a Efraín solitario, amo y señor de su pequeño imperio.</p>
<p>_ Efraín: ¿Cómo califico a un alumno que vino una sola vez a mis clases-guía de &#8220;Administración de la Economía Hogareña&#8221;?</p>
<p>_ Con una sola vez, alcanza y sobra. ¿Qué hizo el chico ese día?</p>
<p>_ Nada. Le pregunté cómo se llamaba y me contestó.</p>
<p>_ Bueno. Si dijo su nombre en forma vacilante y usando tono bajo, merece un 7. Si alzó la voz y la miró a los ojos, póngale un 10.</p>
<p>&#8220;Universitarios&#8221;, piensa Efraín mientras contesta con sorna. &#8220;Son los peores&#8221;.</p>
<p>_ Efraín: ¿Tengo que calificar a Pérez? Se pasó las 100 horas de mi curso anual de &#8220;Prevención de Adicciones&#8221; durmiendo como una morsa &#8230;</p>
<p>_ Más morsa será usted, señor. No descalifique al chico. Póngale un 10. Uno mientras duerme no se puede hacer adicto a nada.</p>
<p>La lógica del Auxiliar, formidable. Con el tiempo, hasta había encontrado su propio Efraín: un nuevo profesor, doctor en Ingeniería Civil, poseía una personalidad tímida y había aceptado limpiar el edificio a cambio de que intercediera ante los alumnos para que no lo insultaran ni golpearan. &#8220;Mucho doctorado y cero manejo de grupo&#8221;, le había lanzado el Auxiliar, junto con una escoba.</p>
<p>_ Efraín: ¿Califico a los que figuran en el listado, pero no vinieron nunca?</p>
<p>_ Por supuesto. ¿Usted quiere que nos manden al Continente por falta de matrícula? ¿Quiere que nos cierren la Institución? De ninguna manera. Un 7 a todo el mundo ahorra problemas y todos contentos.</p>
<p>_ Efraín: Tengo a este caso que no sabe leer ni escribir y yo enseño &#8220;Discurso persuasivo para tener éxito en las ventas&#8221;. ¿Qué hago? No sabe ni escribir su nombre&#8230;</p>
<p>_ En primer lugar: no le diga &#8220;caso&#8221; al alumno; no estigmatice. En segundo lugar, hombre&#8230; la escritura está sobrevaluada en este mundo loco&#8230; Apruébelo y listo. Se lo merece por ser valiente y desafiar al sistema capitalista.</p>
<p>Efraín es un hombre de muchos secretos. Se rumorea que posee estrategias que los docentes ignoran para manejar situaciones difíciles; dicen que se desliza durante la noche por la Isla y espía y vigila&#8230;</p>
<p>_ Efraín: Este grupo de alumnos se pasó el año entero jugando al Call of Duty en mi cara y mandándome a la mierda. Amenazaron con matarme, con torturar a mis hijos, con desfigurar a mi mujer&#8230;</p>
<p>_ ¿Y por qué usted no me avisó antes?</p>
<p>_ Yo escribí unos sesenta informes y los dirigí a De Álzaga&#8230;</p>
<p>_   Pero no, hombre, al director no, de ninguna manera. Me tiene que avisar&#8230; Usted déjemelos a mí. Apruebe a todos y listo. Va a ver cómo lo dejan en paz.</p>
<p>Los &#8220;viejos&#8221; le cuentan a los &#8220;nuevos&#8221; que Efraín avanza despacito entre las camas donde duermen su sueño los alumnos, durante la noche isleña. Pone sus manos de dedos largos sobre los cuellos de los que califica en secreto de &#8220;rebeldes&#8221;, &#8220;patoteros&#8221;, &#8220;cabecillas&#8221;&#8230;y aprieta, aprieta, hasta que los ojos que miraban el sueño plácido lo miran a él, desorbitados, enrojecidos. Su estrategia es sencilla: aseguran que suelta cuando las venas de su presa están gruesas y oscuras como tronco de árbol.</p>
<p>&#8220;Shhhhhhhhhhhh&#8221;, les dice. &#8220;Ojito con joderme la vida&#8221;.</p>
<p>Eso basta.</p>
<p>Los &#8220;nuevos&#8221; se estremecen.</p>
<p>Jamás un alumno lo ha denunciado ni ha hecho un comentario, en voz alta o por escrito, sobre los terrores nocturnos asociados al Auxiliar.</p>
<p>Eso sí, una vez alguien descubrió el punto débil de Efraín, hecho que le costó el trabajo en la Isla.</p>
<p>Era una profesora nueva, que enseñaba-guiaba sobre &#8220;Control de la Natalidad&#8221;. Quiso saber qué hacer en caso de calificaciones porque un alumno se negaba a participar de sus clases por motivos religiosos. Le dijeron que le preguntara a Efraín, naturalmente. Tenía una vocecita aguda que se oyó por encima del ruido a adolescencia, cocoteros y mar:</p>
<p>_ Señor portero, ¿puedo hacerle una pregunta?</p>
<p>La Isla se detuvo. Fue como la caída de un rayo.</p>
<p>La despidieron al anochecer. Por la madrugada ya estaba en el Continente.</p>
<p>Su experiencia no fue en vano. Desde ese día, todos en la Isla aprendieron la importancia de no decir jamás delante de un auxiliar la palabra &#8220;portero&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Qué hacer en caso de pibe permeable o impermeable</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Sep 2014 18:59:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 23. Qué hacer en caso de pibe permeable o impermeable Resultados aproximados para un primer estudio formal  &#160; 1. Adquisición de impermeabilidad   Obviamente, en caso de pibe impermeable, la culpa es de la madre (a esta altura todos sabemos... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/09/12/que-hacer-en-caso-de-pibe-permeable-o-impermeable/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #888888"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">23. Qué hacer en caso de pibe permeable o impermeable</h2>
<p style="text-align: center"><span style="color: #888888"><em>Resultados aproximados para un primer estudio formal </em></span></p>
<div>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>1. Adquisición de impermeabilidad </b></p>
</div>
<div>
<p><b> </b><span style="font-size: 13px">Obviamente, en caso de pibe impermeable, la culpa es de la madre (a esta altura todos sabemos que </span><i style="font-size: 13px"><b>la madre tiene la culpa de todo, siempre</b></i><span style="font-size: 13px">). El pequeñín ha de haber sido consentido en demasía durante sus  años de lactante (y posteriores), y habrá escuchado e incorporado el siguiente mensaje reiteradamente: &#8220;Hacé lo que quieras&#8221;, acompañado de variadas gamas de: &#8220;Total, para qué lo vas a hacer&#8221;, &#8220;Dejá, no hagas nada que yo lo hago por vos&#8221;, &#8220;Vos sabés más que yo, para qué te voy a decir algo&#8221;, etc. </span></p>
</div>
<div>
<p> <span style="font-size: 13px">Una vez que el niño ha ingresado en la etapa escolar, el mensaje reiterado será más sofisticado: &#8220;No le hagas caso a nadie porque no saben nada&#8221;, &#8220;Vos avisame si alguien te molesta que voy y lo mato&#8221;, &#8220;Si te dice algo rompele la cara a patadas&#8221;, pueden ser ejemplos estándar. Con sólo sumar múltiples aparatos y una conexión a internet, la impermeabilidad ya incipiente se perfeccionará así hasta el extremo característico de los niños nacidos en este siglo.</span></p>
<div id="attachment_342" class="wp-caption alignnone" style="width: 410px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/Giovanni-Bragolin-El-niño-que-llora.jpg"><img class="size-full wp-image-342" alt="Bruno Amadio &quot;El niño que llora&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/Giovanni-Bragolin-El-niño-que-llora.jpg" width="400" height="537" /></a><p class="wp-caption-text">Bruno Amadio &#8220;El niño que llora&#8221;</p></div>
<p><span id="more-341"></span><i>NOTA: la no adquisición de la impermeabilidad no hace que el niño sea naturalmente permeable. Esa cualidad también desvela a los estudiosos, que la analizan desde el inicio de la humanidad. Curiosamente, muchos atribuyen al desempeño de la madre de la criatura su aparición, cultivo y desarrollo, especialmente las autoras de corrientes feministas. </i></p>
<p>Las estadísticas brindadas por el doctorando José Garmín indican que no hay diferencia en la adquisición de impermeabilidad en niños que carecen de madre. Tampoco tienen problemas en adquirirla los niños poseedores de madres que no les prestan la suficiente atención como para articular palabras para dirigirse a ellos. En esos casos, la impermeabilidad brota del contexto, ya que el niño se juntará con pares (en fiestas familiares, en el potrero, en la cola del supermercado, en el jardín o, finalmente, en la escuela) y ellos le transmitirán su cualidad trabajosamente adquirida en un santiamén.</p>
<p>Una observación fundamental del licenciado Garmín es que la necesidad de pertenecer al grupo es muy alta cuando los niños llegan a la preadolescencia y a la adolescencia. Por esa razón, será altísima la cantidad de jovencitos impermeables en esa etapa, ya que es <b>vox populi</b> que el estado permeable expone a las criaturas a diversos castigos, burlas y expresiones de asombro tanto en adultos como en pares.</p>
<p>Una característica del s.XXI es que la impermeabilidad es lo naturalizado como socialmente correcto. Es una marca distintiva de la época, que seguramente acarreará extensos e intensos estudios y análisis por parte de los intelectuales del mañana (si es que los hay, ya que para ser intelectual es necesario ser permeable).</p>
<p><b>2. ¿Es atributo de género la impermeabilidad?</b></p>
<div>
<p>El licenciado Garmín ha hecho público un estudio reciente que demuestra que tanto las niñas como los niños adquieren la impermeabilidad en forma constante, abundante y eficaz durante toda su infancia.</p>
</div>
<div>
<p><b style="font-size: 13px">3. ¿Incide en la adquisición de la impermeabilidad la clase social?</b></p>
</div>
<div>
<p>No. Rotundamente. Todos los estudios indican que los niños nacen de la misma manera, con condiciones naturales para ser permeables. Si bien es cierto que los niños que nacen en la pobreza, al recibir muchas veces alimentación insuficiente, no quedan en igualdad de condiciones que los niños de clases más favorecidas, está comprobado que la gran mayoría puede adquirir con fluidez la impermeabilidad, sea rico o sea pobre, sin problemas. Por supuesto, adquirir la permeabilidad y comenzar a aprender demanda infinitamente más esfuerzo y trabajo constante, fuerza de voluntad, capacidad de autocrítica, perseverancia, valentía, curiosidad; todas estas cualidades extrañas en los tiempos que corren, independientemente a la clase social a la que uno pertenezca.</p>
</div>
<div>
<p><b> </b><b>4. Conclusión:¿Qué hacer?</b></p>
<p>En el caso de un niño/a, la impermeabilidad se puede romper o atenuar deteniendo el proceso de emisión de mensajes del tenor de los mencionados anteriormente. Si se le habla con afecto, se pasa tiempo con él, se lo rodea de materiales didácticos, música, libros, juegos de ingenio, películas, y se conversa y comparte con él variados momentos, la impermeabilidad se romperá definitivamente. Si el chico ya atravesó su adolescencia y desarrolló la impermeabilidad, ésta será irreversible en la mayoría de los casos.</p>
<p><strong>4. 1. ¿Vale la pena seguir leyendo este texto?</strong></p>
<p>Sí. Pero tenga en cuenta que mi opinión es parcial. Continúe. Sé que no es habitual para los lectores enfrentar textos extensos, por lo que pido disculpas.</p>
<p><b> </b><b style="font-size: 13px">5. Cómo reconocer un niño/niña/adolescente/ permeable</b></p>
</div>
<div>
<p>Los estudiosos coinciden en que no existen estereotipos externos que permitan reconocer a los jóvenes permeables, a pesar de los esfuerzos que la televisión, las películas infantiles y los dibujitos animados hacen para presentarlos. Muchos confunden permeabilidad con ser &#8220;nerd&#8221;. Hay que tener en cuenta que el estereotipo del &#8220;nerd&#8221; ha caducado y pertenece al s XX, por lo que los &#8220;nerds&#8221; aún con vida han dejado hace rato de ser niños/niñas/adolescentes.</p>
</div>
<div>
<p><b style="font-size: 13px">6. Características comunes que se pueden mencionar</b></p>
</div>
<div>
<p>Los chicos permeables suelen ser independientes y capaces de realizar solos la mayoría de las cosas. Su vestimenta se ajusta a la capacidad monetaria de la familia en que viven, ya que estos niños son capaces de comprender que sus padres no pueden comprarles determinadas ropas, o sí pueden.</p>
</div>
<div>
<p> <i style="font-size: 13px"><b>NOTA</b>: Se ha notado que hay niños de alto grado de impermeabilidad, provenientes de familias humildes, que visten de modo que, si se vendiera una de sus prendas, se podría resolver el problema del hambre de alguna zona castigada de África. Eso demuestra que los padres de los niños impermeables son capaces de gastar lo que no tienen en satisfacer los caprichos de sus hijos. Los niños impermeables llegan al punto de no reconocer el daño que ocasionan con sus exigencias a la economía familiar, precisamente, porque son impermeables. Y no les importa, también por eso. </i></p>
</div>
<div>
<p> <span style="font-size: 13px">Los chicos permeables se muestran algo indiferentes al entorno, pero respetuosos. Suelen contar con un rico vocabulario y poseen la cualidad de la empatía, rarísima en la actualidad. Esta cualidad les permite darse cuenta si alguien de su entorno se siente mal, o si pasa algo, por eso a veces realizan preguntas en vías de extinción como: &#8220;¿Está usted bien hoy?&#8221; o &#8220;¿Necesitás algo?&#8221;</span></p>
</div>
<div>
<p>Suelen poder dibujar, tocar instrumentos musicales, crear poesías. Les gustan las mascotas.</p>
</div>
<div>
<p>Tienen la capacidad increíble de poder carecer de celular, o de no prenderlo durante muchas horas seguidas. No parecen necesitar internet ni aparato tecnológico alguno durante espacios temporales inauditos.</p>
</div>
<p><b>Los chicos permeables pueden leer libros, especialmente, de literatura. </b>Esta increíble peculiaridad hace que sea fácil detectarlos, a pesar de que hagan esfuerzos por ocultarse por temor al escarnio público que acarrea no ser impermeable.  De la misma manera, estos niños pueden emitir juicios y fundamentarlos. Una persona alerta reconocerá de inmediato por la caligrafía (pueden escribir en cursiva), la cohesión, la coherencia y la corrección ortográfica un alumno permeable. El común de la gente creerá que el chico se ha copiado de alguien, o que alguien le ha realizado su texto, y lo felicitará ante la gala de impermeabilidad que ha hecho.</p>
<p><b>7. Conclusión: qué hacer en caso de chico/chica permeable</b></p>
<p>En general<b>, </b>no se necesita hacer nada. Así como la impermeabilidad es fácilmente reversible a edades tempranas, el estado contrario difícilmente se pueda cambiar. Un chico o una chica permeable sorteará más o menos hábilmente su escolaridad, elegirá una carrera acorde a su vocación y se desarrollará positivamente como persona. Lamentablemente, ser permeable no garantiza la felicidad, sólo la libertad. Así que si a usted le tocó ser permeable en el s XXI, o tener que lidiar con un chico así, sólo recurra a los libros, al deporte, a la naturaleza, al arte, al afecto y al amor. Con eso, será suficiente.</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
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<h3 style="text-align: center"><span style="color: #ff00ff">PROYECTO PIBE LECTOR TE INVITA A PARTICIPAR DE LA 12° MARATÓN DE LECTURA DE LA FUNDACIÓN LEER</span></h3>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/Sin-t%C3%ADtulo-1.jpg"><img class="aligncenter" alt="Sin título (1)" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/Sin-t%C3%ADtulo-1.jpg" width="135" height="68" /></a></p>
<h2 style="text-align: center"><span style="color: #ff00ff">ingresá en <a href="http://maraton.leer.org/"><span style="color: #ff00ff">http://maraton.leer.org/</span></a></span></h2>
<h3 style="text-align: center"><span style="color: #ff00ff">Sumate con tu institución desde donde estés</span></h3>
<p style="text-align: center">
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		<title>El Fierro, Latícher y la rata</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/07/25/el-fierro-laticher-y-la-rata/</link>
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		<pubDate>Fri, 25 Jul 2014 14:16:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia. &#160; 16. El Fierro, Latícher y la rata (chat estilizado) &#160; Estoy con mi primo, en Entre Ríos. Supe que baleaste una rata, contame. Holaaaaaaaaa!! Si ya sabés para qué te voy a contar. Qué hay allá. Contame que... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/07/25/el-fierro-laticher-y-la-rata/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center"><strong style="font-size: 13px"><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.</em></strong></h2>
<h2 style="text-align: center"></h2>
<p>&nbsp;</p>
<h2 style="text-align: center">16. El Fierro, Latícher y la rata</h2>
<h2 style="text-align: center">(chat estilizado)</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><b style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">Estoy con mi primo, en Entre Ríos. Supe que baleaste una rata, contame.</b></p>
<p><span style="color: #000000">Holaaaaaaaaa!! Si ya sabés para qué te voy a contar. Qué hay allá.</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif"><b>Contame que mi primo no me cree.</b></span></p>
<p><span style="color: #000000">Qué no te cree.</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">Lo del fierro.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Eso es lo de menos. Martínez me andaba molestando y ya le había dicho a todo el mundo que me iba a agarrar, con los pibes del barrio de él y todo. Así que fui y le dije a mi padrino qué hacía y me dio el fierro, pero no andaba.</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">¿Era de mentira?</span></p>
<div id="attachment_252" class="wp-caption alignnone" style="width: 1004px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/07/04-Van-Gogh-noche-estrellada-rodano.jpg"><img class="size-full wp-image-252" alt="&quot;Noche estrellada sobre el Ródano&quot; Vincent van Gogh" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/07/04-Van-Gogh-noche-estrellada-rodano.jpg" width="994" height="768" /></a><p class="wp-caption-text">&#8220;Noche estrellada sobre el Ródano&#8221; Vincent van Gogh</p></div>
<p><span id="more-239"></span></p>
<p><span style="color: #000000">No, era posta, pero no andaba por algo, igual me dijo que se lo tenía que devolver porque servía para otras cosas. Me lo dio y lo llevé en la mochila. La cosa es que todos sabían que me iba a pegar y nadie hacía nada, faltaba que vendieran entradas. ¿Qué primo es?</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">¿Y no mostraste el fierro antes? ¿No era para evitar la pelea? Mi primo Corven, de Entre Ríos, es. No hay mucho acá, un río; a la noche se ve el cielo estrellado en el agua. ¿Y qué tiene que ver Latícher?</span></p>
<p><span style="color: #000000">Bueno, la cosa es que salimos y se me pusieron atrás unos pibes y me hicieron caminar hasta abajo del puente, ahí cerca de la garita. Yo pensé que como no eran del barrio no sabían de la policía y zafaba así, pero ahí me hicieron una especie de círculo, apareció Martínez, se juntaron todos los del colegio con cara de sanguinarios para ver cómo me desfiguraba y yo saqué coraje de andá a saber dónde, porque me temblaban las patas y me acordé de Martín Fierro y pelé fierro ahí nomás.</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">Dice mi primo que con el sonido del chajá.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Y ahí entre las caras de los pibes y las pibas (porque había más mujeres, ahora que lo pienso, que pibes), veo a lo lejos a Latícher que me miraba con una cara más rara&#8230; como con odio, no sé, parecía una muerta y me olvidé de Martínez. ¿Qué es un chajá?</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">¿Y qué hacía Latícher ahí, si es más buena&#8230;?</span></p>
<p><span style="color: #000000"><em> </em>Estaba entre la multitud y me apuntaba con un revolvito negrito chiquito como ella, que parece un fideo y yo ahí como un perejil haciéndome el malo con el fierro de mi padrino que supuestamente no andaba y todos me miraban a mí y nadie a ella, que me iba a matar la asesina. ¿Cómo es un cielo estrellado en el agua?</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">Un chajá gritó cuando Fierro estaba por pelearse fiero con los policías en un zanjón para entregar cara su vida, facón en mano. Es un pájaro enorme. Y ahí conoce a Cruz.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><em> </em>La cosa es que yo me quedo inmovilizado y todos gritaban y nadie la miraba a Latícher y yo debo haber puesto los ojos como huevos duros y en dos segundos me acordé de todo lo que le había hecho a la pobre, que nunca me había hecho nada malo ni faltado el respeto y pensé que no la contaba porque me iba a morir ahí de una balita del revolvito. ¿Qué zanjón? ¿Qué decís?</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">Mi primo, que no sé qué dice de algo que leyó. El río queda como iluminado con los reflejos de las estrellas. ¿Vos qué le hiciste a Latícher? Si es más buena&#8230;</span></p>
<p><span style="color: #000000">Le dije que la iba a mandar a matar como mil veces, que sabía dónde vivía, que le iba a hacer algo al hijo&#8230; Cuando me llevé inglés le pinté todo el paredón con aerosol, le pateé el auto y le abollé una puerta. Y la hice llorar tres veces; ahora que lo pienso seguro que no estaba enferma cuando faltó como dos semanas el año pasado en diciembre y volvió más flaca&#8230; Tenía una cara&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">Pero si Latícher es más buena&#8230;</span></p>
<p><span style="color: #000000">Ahí entendí lo que ella sentía porque le había pasado conmigo como a mí con Martínez, éramos los dos una misma persona en la reacción&#8230; yo a Martínez nunca le hice nada, pero él me odia igual. Cortala, loco, ¿estás de parte de Latícher vos? ¿No te digo que estaba enfierrada apuntándome? ¿Qué hacés en Entre Ríos? ¿Es cerca? Desde acá también se ven estrellas a la noche en el cielo.</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">No te enojés. Mi primo dice que acá si le dicen esas cosas a los profesores los meten en un reformatorio. Y que en la historia que él leyó Latícher le hubiera apuntado a Martínez. ¿La rata qué tiene que ver?</span></p>
<p><strong><em><span style="color: #000080"> </span></em></strong><span style="color: #000000">Decile a tu primo que el trastornado es él con el chajá, la cruz y el facón, que no sé a qué vienen porque no están en esta historia. La rata salió de abajo del contenedor de basura que corrí sin querer porque cuando vi a Latícher con la pistola me fui como para atrás y ahí me sale una rata grande que el chajá de Entre Ríos no existe al lado y me hace con los dientes como un ruidito horrible y yo, del sobresalto, no voy que le apunto con el fierro de mi padrino y pum, disparo.</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">Naaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa</span></p>
<p><span style="color: #000000">¿Para qué me pedís que te cuente si no me vas a creer? Latícher podría haberle apuntado tranquilamente a Martínez, la traidora, porque él le tajeó una rueda del auto el año pasado y ella sabe.</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">No, perdón, es que con mi primo nos estamos muriendo acá, no se puede creer. ¿Qué pasó después? ¿Quemaste la rata? Lo que me contaron es que la desparramaste&#8230;</span></p>
<p><span style="color: #000000">No. No pasó nada, eso que dijeron es mentira. Salieron todos corriendo cuando escucharon el estampido, no sabés la cara de Martínez. Yo del susto me caí y tiré el contenedor del todo. Cuando me levanté no había nadie, ni Latícher, ni la rata, ni los pibes, ni el loro, y corrí porque la garita con el policía estaba ahí nomás y no iba a quedar pegado. Estuvo bueno porque Martínez ni se me acerca ahora.</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">¿Y Latícher?</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong> </strong>No me creyó nadie lo del revólver. Ni yo lo hubiera creído. Me salvó la rata, porque me parece que me mataba, se lo vi en los ojos. Igual, por las dudas, la empecé a tratar con respeto.</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">Dice mi primo que sos un inadaptado, que vos empezaste con lo de Martín Fierro, que Entre Ríos queda cerca de Buenos Aires, que acá la gente es normal y los profesores no andan armados, que las ratas no hacen nada y que la historia es inverosímil.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Bueno, te dejo, inverosímil es él, que habla de cosas que no entiende nadie, se llama Corven y vive en un río con estrellas donde hay reformatorios. Saludos al chajá, nos vemos cuando vuelvas. Chau.</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial Black', sans-serif">Chau.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: large"><b>Comentarios:</b></span></p>
<p><i><b>Larva Moribunda:</b></i> Los pibes de verdad no hablan así, menos los que usan fierro, este chat es cualquiera.</p>
<p><i><b>Mireya: </b></i>La autora del relato aclaró que se trata de un “chat estilizado” al principio, estimado Larva Moribunda. Creo que quiso decir que está adaptado el estilo.</p>
<p><i><b>Larva Moribunda: </b></i>Igual es cualquiera.</p>
<p><i><b>Macanudo Chespirito (comentarista destacado):</b></i> No es cualquiera, yo estuve ahí y lo de la rata es cierto. No le pegó el balazo porque salió medio atontada, pero se escapó. Lo que no sé es lo de Latícher, porque dicen que estaba en la escuela a esa hora y nadie la vio.</p>
<p><i><b>María:</b></i> ¡Qué dulce el cuento, nene! ¡Morí de ternurita! No estiliza porque me pesé y la balanza dice que sigo igual que antes, pero igual es altamente recomendable.</p>
<p><i><b>Pony Little: </b></i>Tal cual. En el cielo, las estrellas.</p>
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<p>&nbsp;</p>
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		<title>Es bullying, no bowling, ¡bruto!</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/05/23/es-bullying-no-bowling-bruto/</link>
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		<pubDate>Fri, 23 May 2014 19:50:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia. 8. Es bullying, no bowling, ¡bruto! El de Filosofía es nuevo y no sabe, por eso hay que explicarle. Fue un cambio fenomenal: Nelson entró en la escuela y mejoró. Los más grandes nos dimos cuenta enseguida, y nos... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/05/23/es-bullying-no-bowling-bruto/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #808080"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">8. Es bullying, no bowling, ¡bruto!</h2>
<p>El de Filosofía es nuevo y no sabe, por eso hay que explicarle. Fue un cambio fenomenal: Nelson entró en la escuela y mejoró. Los más grandes nos dimos cuenta enseguida, y nos daba una bronca&#8230; tardamos como mil años en animarnos a hablar de eso y ahora, justo, cuando estábamos bien piola, se le ocurre al profe hacernos decir cosas y me meto en flor de quilombo.</p>
<div>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_120" class="wp-caption alignnone" style="width: 970px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/05/Bullying-imagen.jpg"><img class="size-full wp-image-120" alt="Ilustración: Aylén Giraudo" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/05/Bullying-imagen.jpg" width="960" height="678" /></a><p class="wp-caption-text">Ilustración: Aylén Giraudo</p></div>
<p><span id="more-111"></span></p>
<p>Resulta que desde que llegó Nelson a 4to no hay más piñas afuera. Se terminó el problema de las esquinas: entramos y salimos lo más bien, tranquilitos, sin que nadie nos esté esperando para rompernos la cabeza de un piedrazo. Ni el patrullero necesitamos. Nada. Los padres dejaron de tener que acompañarnos a Educación Física. No se puede creer, después de tantos años de pelea con los pibes de la 68, y gracias a él.</p>
<p>Ni timidez, ni derecho de piso: entró y el primer día revolucionó la vida. Despejó la calle de guachos que nos venían a robar con fierro y a pegar, limpió el baño del grupito que descansaba a los de 1ero, amenazó a las pibas que afanaban en la puerta del kiosquito y frenó las roscas del patio. Los profesores se dieron cuenta al toque: se armaba cualquier bardo y bastaba con que Nelson apareciera, con las manos en los bolsillos y esa mirada que te la regalo, y todos se quedaban mosca. Memorable fue lo del acto del 2 de abril, cuando uno se puso a escuchar música en pleno himno y Nelson cruzó las filas de maleducados, paró el CD y miró desde arriba, así como hace él. &#8220;Che, más respeto, que es la patria&#8221;, dijo. Y puso a Jairo cantando el himno y no jodió nadie más ni el 25 de mayo ni el 9 de julio, ni siquiera el día del maestro, que era descontrol por tradición.</p>
<p>Pero no se vayan a creer que Nelson es copado, nada que ver, si justo por eso yo empezaba quejándome de lo de Filosofía. Nosotros deberíamos ser como los filósofos, para qué estudiamos su vida  y eso si nos portamos al revés, de cobardes, de porquería que somos. Y lo digo por <b>todos</b>, no solamente los pibes: los profesores, la directora, la vice, las preceptoras, bien que nos estamos haciendo los distraídos con el tema de Nelson, por no decir una mala palabra. Como que le vendimos el alma al diablo; una vergüenza.</p>
</div>
<div>
<p>Claro que la escuela anda mejor, pero nos estamos aprovechando: nadie molesta, nadie pega, nadie le falta el respeto a los profesores, andamos hechos una sedita, sin miedo a los choreos ni a que nos digan cosas, mirando para otro lado y haciéndonos los que no nos damos cuenta de lo que hace Nelson. Porque si existe el bullying, Nelson podría encarnarlo. Es la fotocopia de la explicación entera, el tipo, una verdadera bestia que tortura, lastima, humilla, pega, coacciona, hostiga&#8230; &#8220;Pero la hace bien&#8221;, dijo mi viejo al principio, cuando le conté: &#8220;se la agarra con uno solo y de cayetano&#8221;. Con admiración, lo dijo. Y después me salen con que los adultos son un ejemplo, de qué, de qué, la calentura que me hizo agarrar ese día mi viejo.</p>
</div>
<div>
<p>Nelson se desquita con Cristian, el de 2do. La escuela entera sabe. Al parecer, son tantas las ventajas que tiene la situación que hemos decidido sacrificarlo, como si fuera daño colateral o algo así. A mí me importa un poco. Me di cuenta enseguida, los vi y era como en las películas de las cárceles, donde el preso grandote y peligroso se agarra uno chiquito para su uso personal. Pensé en decirle a la preceptora, pero me pareció que no era asunto mío y, después, pasaron muchos días y a nadie le molestaba, excepto a Cristian,obvio. O sea: trescientas personas tranquilas y en armonía contra una. Te la regalo, da lástima el pibe, pero no lo mirás y listo.</p>
</div>
<div>
<p>Repito: sentí un poco de culpa al principio. Le hablé a mi viejo, ¿se acuerdan?, y hasta me hizo sentir envidia&#8230; &#8220;la hace bien&#8221;, me dijo. Y ahora viene el de Filosofía con lo de la moral, la ética y lo que es correcto y primero Carina larga que Nelson le hace cosas a Cristian y después Josué sale con que nadie ayuda a ese pobre chico y la remata Marina con que tendríamos que hacer algo porque somos los grandes y me termino escuchando a mí mismo decir que podríamos escribir una nota para la directora y acá estoy, bien gil, con la lapicera en la mano sin saber qué poner. Porque si subimos a la balanza, ¿no es preferible el bienestar de la comunidad por sobre el de Cristian, que es un individuo? ¿A quién le importa Cristian? ¿Por qué no se defiende solo, por qué no vienen los viejos o alguien a dar la cara? &#8220;Seño, Nelson me hace bowling&#8221;, le dijo a la preceptora en abril,  y nos reímos en su cara. &#8220;Es bullying, no bowling, ¡bruto!&#8221;, le grité. Y ahora, después de tanto tiempo, ¿por qué debería importarnos lo que le pasa si se la está bancando y podemos seguir así de piolas todos, como si nada?</p>
</div>
<div>
<p>El de Filosofía se la buscó, con las preguntitas, yo le voy a echar el fardo encima: ahora lo que le hace Nelson al pibito es <b>SU</b> problema, no el mío. Eso voy a escribir en la nota: que él se haga cargo. Nosotros somos menores y él es el adulto, se viene con lo de la ética y que haga algo, qué le pasa. Si la escuela vuelve a ser el bondi que era antes, el primero en pagar los platos rotos va a ser él, ya lo hablamos, se la tenemos jurada, ojito con las consecuencias que ahí sí no va a haber Filosofía que lo salve. Como si venir a la escuela fuera fácil, qué sabe, si viene un par de horas por semana. Ya se lo estoy escribiendo en el vidrio del auto: &#8220;¿Qué preferís? ¿Un Nelson solo o trescientos?&#8221; A ver si se sigue haciendo el vivo. Yo prefiero uno a ninguno, o no, no sé bien, duele pensar, mejor no meterse, ¿o no? ¿a quién le puedo preguntar? Y si tengo pesadillas con Cristian es porque debo ser bien maricón. Andá a saber. No se lo conté a nadie ni se lo pienso contar. Listo, me enojé, me voy a dormir ahora. &#8220;Sólo sé que no sé nada&#8221;, que se haga cargo él de lo que armó con sus preguntitas, ya mismo estoy rompiendo este papel y que siga todo igual, ustedes no leyeron nada, no me botoneen, yo voy a negar todo. Ojito si se meten conmigo, de última, será cosa de avisarle a Nelson para que me haga el aguante. ¿Entendieron? Ustedes, no saben nada. ¿Está claro? Nada. Porque averiguo dónde viven y voy y los rompo uno por uno. Na-da.</p>
<p style="text-align: center"><span style="color: #808080"><em>Indicá &#8220;me gusta&#8221; PROYECTO PIBE LECTOR <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector?ref=bookmarks"><span style="color: #808080">haciendo click aquí </span></a>y recibí información y actualizaciones en forma personalizada</em></span></p>
</div>
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		<title>Ese muchachito, solitario.</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Apr 2014 16:51:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia. 4. Ese muchachito, solitario. para Mili Miraba la vidriera distraído, haciendo girar la moneda ya tibia entre los dedos, cuando vio la caja al lado del anillo: unos simples lentes de contacto bastarían para cambiar la situación. Estaba llegando... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/04/25/ese-muchachito-solitario/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div>
<p style="text-align: center"><span style="color: #993366"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center"><span style="color: #000000">4. Ese muchachito, solitario.</span></h2>
<p style="text-align: right"><em>para Mili</em></p>
</div>
<p>Miraba la vidriera distraído, haciendo girar la moneda ya tibia entre los dedos, cuando vio la caja al lado del anillo: unos simples lentes de contacto bastarían para cambiar la situación. Estaba llegando al punto sin retorno: todos lo molestaban, los compañeros, los profesores, las preceptoras&#8230; Cuando era chico se lo había dicho a las señoritas, a la directora, a su mamá (la moneda le pareció aún más caliente cuando resonó &#8220;mamá&#8221;; cerró los ojos y disfrutó el reverberar de la sonora palabra un instante). Ahora era la secundaria, ya no había padres y si no hacía algo rápido, no habría remedio.</p>
<div id="attachment_63" class="wp-caption alignnone" style="width: 1239px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/04/1980001_10203128031257600_788200817539311208_o.jpg"><img class=" wp-image-63 " alt="Ilustración: Aylén Giraudo" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/04/1980001_10203128031257600_788200817539311208_o.jpg" width="1229" height="892" /></a><p class="wp-caption-text">Ilustración: Aylén Giraudo</p></div>
<p><span id="more-62"></span></p>
<p>Descartó con un gesto de hombros las no menos sonoras &#8220;paranoico&#8221; y &#8220;culpable&#8221; que ingresaron sin permiso en su cabeza, entró en el local y gastó los arduos ahorros de dos años completos en la pequeña cajita. La vendedora, una chica que hacía cosplay de un personaje que no reconoció, se mostró sorprendida ante su ignorancia absoluta respecto al ojo de Ciel.</p>
<p>_¿Seguro que son para vos?</p>
<p>Y como si cometiera una infame herejía, con cara de repugnancia (como la de sus compañeros, la de los profesores, la de las preceptoras&#8230; y la voz antigua de mamá saltando detrás &#8220;¡pero ves que sos vos!&#8221;), le explicó cómo ponérselos, cuidarlos, guardarlos.</p>
<p>_Vení y te cuento por lo menos quién es el personaje y de qué se trata la historia. Éste lo tenés que tapar con un parche.</p>
<p>_ Sí,sí. Va a estar bueno vivir esto_ pensó en voz alta, estremecido ante lo que iba a hacer.</p>
<p>A metros de la puerta de la escuela, al otro día y con los lentes puestos, la idea no le pareció tan buena. ¿Y si se reían de él? ¿Si lo señalaban, si se burlaban, si lo mandaban a dirección y lo obligaban a sacárselos? Se puso el pelo sobre la cara, cubriendo el ojo maravillosamente ornamentado, y se dirigió hacia el shopping. ¿Y si le pegaban? ¿Si lo encerraban otra vez en el baño y le metían la cabeza debajo del agua? ¿Y si llamaban a su casa? Caminaba absorto en sus pensamientos. Eran las siete y media de la mañana, pero parecía noche cerrada. &#8220;Nadie en la escuela sabe lo que significa el ojo, nadie me puede decir nada y si alguien me dice algo yo&#8230;&#8221;</p>
<p>Sintió el golpe del hombro en su hombro, pero venía ensimismado imaginando el ataque así que giró sobre su pie y la cara que mostró hizo juego con lo que le salió de las entrañas, una voz ronca, harta de las patadas, de las burlas, de los papeles pegados en la espalda, de los sobrenombres, del miedo, la humillación y la vergüenza:</p>
<p>_¿Qué?</p>
<p>Eran dos. Uno tenía la mano dentro del bolsillo. La moneda caída tintineaba en las baldosas, musicalizando el silencio. Un colectivo se iba, lucecitas rojas, lejano.</p>
<p>Lo miraban desconcertados. No dijeron nada.</p>
<p>Se dio vuelta y caminó, sin prisa, los dientes apretados. El viento agitó su sobretodo y se figuró protagonista de una filmación pasada en cámara lenta. Pasó corriendo un esponjoso gato blanco. Recién cuando llegó a la esquina el miedo le permitió darse vuelta y mirar: corrían los dos ya lejos, como si los persiguiera el mismísimo demonio. El reflejo del vidrio de la juguetería le devolvió la cordura y le regaló generoso una explicación razonable: &#8220;Me iban a robar&#8221;&#8230; &#8220;Con razón&#8230; ¿ése soy yo?&#8221;&#8230; &#8220;Ése soy yo&#8230; ahora&#8221;.</p>
<p>Detrás de su nueva imagen, el reloj del negocio marcaba serenamente las 7:38. Una empleada lo observaba fijamente, pero a él no le importó. No era tarde. Decidió no levantar su moneda y se sintió hermoso, delicado, elegante, enigmático y poderoso; se quitó el oscuro pelo que volaba hacia su cara y lo sintió suave. &#8220;Existe un antes y un después&#8221;, pensó. &#8220;Porque ahora, yo soy el del reflejo&#8221;.</p>
<p>Entró en la escuela nuevamente distraído, pensando en cuánto tiempo le llevaría ahorrar lo suficiente para comprar el anillo, sin percibir siquiera el rumor que su paso provocaba, acostumbrado para bien o para mal a la soledad, sin saber que ingresaba en  ese mismo instante en su personal e intrincado laberinto, en donde se perdería durante la interminable adolescencia en la  búsqueda incesante de encontrarse a sí mismo fingiendo ser otro.</p>
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