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	<title>#ProyectoPibeLector &#187; identidad</title>
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	<description>Proyecto pibe es un espacio de literatura juvenil, educación y aprendizaje</description>
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		<title>El nombre del ciruja</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Apr 2015 17:41:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 50. El nombre del ciruja &#160; Dicen que en el instante previo a la muerte, las personas tenemos que ver nuestra vida entera desfilar ante nuestros ojos. A mí me pasa eso en este momento. Soy un niño pequeño, de pie ante las vías de... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/24/el-nombre-del-ciruja/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">50. El nombre del ciruja</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dicen que en el instante previo a la muerte, las personas tenemos que ver nuestra vida entera desfilar ante nuestros ojos. A mí me pasa eso en este momento.</p>
<p>Soy un niño pequeño, de pie ante las vías de la estación de Liniers. La marea de gente me atraviesa: van y vienen caras enojadas o preocupadas, hay ruido de pies, voces, bocinas, silbatos. Nadie me ve, porque no soy nadie. Mi pelo es lo único que se mueve en mi cuerpo; mis ojos están clavados en la nuca de ese hombre animalizado que también soy yo y que deambula vacilante en torno a las barreras, que están bajas. A él tampoco lo ve nadie: dejó de ser alguien hace mucho tiempo y las caras, brazos, pies, piernas de la marea de gente se escurren entre sus hendiduras acostumbradas a su no-presencia de ciruja mugriento y bestial, inofensivo y cubierto de silencio.</p>
<div id="attachment_609" class="wp-caption alignnone" style="width: 218px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/04/dibujito.jpg"><img class="size-full wp-image-609" alt="El nombre del ciruja" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/04/dibujito.jpg" width="208" height="320" /></a><p class="wp-caption-text">El nombre del ciruja</p></div>
<p>Sigo ahí: me veo hacia atrás. Estoy más joven, pero sucio y desnudo como antes, envuelto en una bolsa de consorcio negra que tiene agujeros por donde salen mis brazos (no sé quién hizo los agujeros, pero allí están). Mis pies sangran entre las costras de coágulos viejos, mi andar se detiene e impulsado por el hambre meto las manos en los contenedores de basura de la General Paz y me unto la boca con una pasta repugnante, fría y amarilla que quizás fue comida alguna vez. Hace frío.</p>
<p>Mis ojos están minados por la desesperación.</p>
<p>Yo, niño, doy gracias al Universo por tener que verme sin experimentar lo que sentía el hombre-bestia y tan exactamente recuerdo ahora que soy ése y estoy escuchando la campana que repica deambulando ante la barrera.</p>
<p>Me veo en la carnicería, metiendo carne cruda en el pozo que es mi boca; escucho las risotadas de los carniceros. No puedo pensar nada porque soy sólo sentir sin pensamiento, pero ahora que soy niño veo una chica que vomita en la vereda completando la escena. En la esquina, una mujer  disimula dudosas lágrimas y se oprime levemente el pecho.</p>
<p>Lástima que no puedo cerrar los ojos. Suerte que no tengo que sentirlo de nuevo.</p>
<p>Tan breve. Y a mí, que me pareció una eternidad.</p>
<p>Veo la primera vez del pegamento. Si pudiera moverme sonreiría, de pura autocompasión; el relámpago del sentir me atraviesa: soy de edad indefinida, estoy peludo, sucio, mal vestido; el mareo del alcohol me arrojó sobre la vereda y estoy ahí yaciendo, escupiendo espumarajos ácidos sobre dos baldosas ennegrecidas&#8230; y sucede: me caigo. Cierro los ojos sin párpados porque sí siento en los dos lugares ahora: experimento la angustia infinita&#8230; me caigo en picada en el pozo que rebalsa miel fría, me hundo, no hay bordes ni piso, la desesperación es tanta, qué hago, qué hago, ayúdenme, acá estoy&#8230;</p>
<p>No puedo hacer nada&#8230;</p>
<p>Unas voces que se oían lejanas me acercan una bolsita y escucho que alguien dice &#8220;olé&#8221; afuera o adentro y con fruición me aferro a ese plástico y me inundo y conozco el pico de ansiedad y caigo inconsciente sobre mi propia saliva.</p>
<p>No puedo hacer nada&#8230; es tan triste. Desde acá veo el cuadro completo de nuevo: mi cabeza golpea contra el piso, las voces que se ríen ensordecedoramente y me arrancan las zapatillas, el pantalón, el cinturón, me patean, me escupen, soy un perro muerto, soy un objeto repugnante sumergido en la basura&#8230; Recuerdo mi nombre ahora: me llamo Roberto.</p>
<p>Me es tedioso de ahí en más; eso de recordar me es tedioso. Pero falta poco.</p>
<p>El niño que soy ahora me ve niño, idéntico a mí mismo. Estoy en mi cama y la huelo y la experimento, mi pijama está remendado prolijamente, mi manito oprime un payasito de plástico caliente por mi calor y espero, espero, espero, pero llega el sueño antes de que llegue quien espero y sólo puedo murmurar su nombre justo en el instante en que me duermo: veo la luz, escucho el bocinazo. Es ahora. Digo &#8220;mami&#8221; con una voz casi sin voz y salto encandilado frente al tren.</p>
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<p>&nbsp;</p>
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		<title>La Revolución del Agua Humana</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Nov 2014 18:19:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 32. La Revolución del Agua Humana &#160; El niño se detuvo. Tomó aire, dirigió su mirada límpida hacia el cielo transparente. Desplegó el material sobre la Revolución del Agua Humana. Comenzó a indagar. Al cabo de unos minutos un... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/14/la-revolucion-del-agua-humana/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #3366ff"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">32. La Revolución del Agua Humana</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>El niño se detuvo. Tomó aire, dirigió su mirada límpida hacia el cielo transparente. Desplegó el material sobre la <em><strong>Revolución del Agua Humana</strong></em>. Comenzó a indagar.</p>
<p>Al cabo de unos minutos un señor se le acercó, amable, para preguntar si necesitaba ayuda. El niño contestó apresuradamente que sería un honor escuchar la palabra de uno de sus mayores. El señor, entonces, habló:</p>
<div id="attachment_425" class="wp-caption alignnone" style="width: 211px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/11/Salvador-Dalí-Yang-y-Yin-ampurdaneses.jpg"><img class="size-full wp-image-425" alt="Dalí &quot;Yang y Yin ampurdaneses&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/11/Salvador-Dalí-Yang-y-Yin-ampurdaneses.jpg" width="201" height="251" /></a><p class="wp-caption-text">Dalí &#8220;Yang y Yin ampurdaneses&#8221;</p></div>
<p>_ En el año 2036 un investigador de la UNLP, en Argentina, hizo un descubrimiento que le pareció fenomenal: logró sintetizar el líquido que denominó <em><strong>&#8220;Agua Humana&#8221;</strong></em>, el néctar esencial, el maná, la fuente de la juventud, anhelada, buscada e imaginada por alquimistas y artistas durante milenios. La fórmula aún era imperfecta, pero la subió a internet en su blog personal.</p>
<p>En 2042 un jovencito hizo pruebas en su cuerpo basándose en la fórmula del <strong><em>Agua Humana</em></strong>. Incorporó el <em><strong>Inhibidor del Apetito</strong></em> y la perfeccionó. Quiso pasar a la posteridad como un héroe anónimo: no sólo envió la fórmula renovada a cada gobernante, a cada laboratorio, a cada universidad, sino que usó las redes sociales con tal habilidad que los datos se viralizaron. La gente de esa época estaba obsesionada con su imagen: seducida por la promesa de la pérdida de grasa corporal, fabricó la fórmula y empezó la <strong><em>Revolución</em></strong>.</p>
<p>El<strong><em> Agua Humana</em> </strong>adelgazó a las personas, pero además las volvió sanas. Desaparecieron los problemas de los dientes, de los pulmones, de los riñones, del corazón&#8230; ya nadie se enfermó. Los organismos funcionaron como debían y la gente se volvió perfecta. Eso trajo consecuencias que el joven dadivoso jamás pudo imaginar, ya que fue asesinado por una horda enfurecida el mismo año en que la <strong><em>Revolución</em></strong> comenzó.</p>
<p>Ya no hubo necesidad de comer ni de beber. Hasta ese momento, la humanidad giraba en torno a la comida: a producirla, a consumirla. Ser comensal era un ritual social. Restaurantes, fábricas, supermercados, vida familiar, horarios, modos de crianza: todo cambió y se produjo un inmenso desconcierto.  A medida que la gente se desintoxicaba de milenios de consumir comida se volvía sagaz: nadie dudó acerca de la importancia de abandonar el paradigma obsoleto y las naciones, unidas, comenzaron a buscar nuevas formas para que la economía no estallara del todo.</p>
<p>El mundo cambió vertiginosamente: tampoco se necesitaban abogados, psicólogos, agricultores, ganaderos&#8230; Millares de máquinas, en meses, se transformaron en chatarra. Lo relativo a la estética era vestigio de una época olvidable. Fue demasiado. Hubo que reorganizar todo. La naturaleza se erguía, triunfante: dejaba de ser explotada. El ser humano asumía finalmente su rol como eslabón, como engranaje ínfimo perteneciente al Reino Animal. La gente no sólo no se dejaba engañar, sino que había perdido las ganas de engañar a otra gente. El <strong><em>Agua Humana</em></strong> rasgó el velo que mantenía la Humanidad en la oscuridad y la corrupción; fue un renacer después de una especie de Sodoma y Gomorra. La gente se volvió reflexiva y crítica, y dejó de preocuparse por el consumo. ¿Desplegaste alguna vez el Museo del s. XX?</p>
<p>El niño escuchaba atentamente. &#8220;Sí&#8221;, contestó.</p>
<p>_ ¿Y qué te pareció?</p>
<p>_ Me dio vergüenza ajena y compasión. Las personas vivían embrutecidas, pendientes de frivolidades. Trabajaban para comprar objetos innecesarios, sufrían por cosas carentes de sentido.</p>
<p>_ No sientas vergüenza. Es parte de nuestra historia. No olvides que estaban intoxicados por la alimentación. Gracias al <strong><em>Agua Humana</em></strong>&#8230;</p>
<p>_ Sí, es suficiente. Muchas gracias por su tiempo, señor. ¿Usted llegó a tener padres con coincidencia biológica?</p>
<p>_ No, soy muy joven. Ni siquiera mis bisabuelos hubieran vivido esa época. ¿Querés que te hable de la <strong><em>Revolución Igualitaria</em></strong>?</p>
<p>_ No hace falta, muchas gracias. Fue cuando se decidió que tener hijos biológicos restaba igualdad de oportunidades a la Humanidad y los niños se volvieron comunitarios. Luego quedamos solos.</p>
<p>_ Exactamente. La Historia de la Humanidad fue siempre un baño de sangre, pero somos afortunados ahora. Que tengas un buen día, niño.</p>
<p>El niño cerró los ojos y la información desapareció. Se borraron las ciudades, las personas que caminaban apresuradas, los carteles de neón. En el siglo del niño, la gente no necesitaba nada. Mientras contemplaba nuevamente la serenidad diáfana del cielo, se preguntó si el señor que le había hablado amablemente sobre el <strong><em>Agua Humana</em></strong> pertenecía a la realidad o a los materiales históricos que se le había ocurrido curiosear. No supo qué pensar. Se le ocurrió que quizás hubiera soñado todo, que existía la posibilidad de que en ese exacto momento estuviera planteándose acertijos dentro de un sueño. Se le ocurrió que el soñador podía ser el señor, y él mismo, tal vez, fuese el producto de un sueño ajeno, en la soledad de unas ruinas con forma de círculo. Tampoco supo explicar el porqué del sentimiento de nostalgia que lo invadió al pensar todo eso.</p>
<p>Movió sus manos y desplegó el <strong><em>Agua Humana</em></strong>. Se sintió reconfortado. Había olvidado el episodio y los laberintos oníricos cuando comenzó a beber.</p>
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<p>&nbsp;</p>
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		<title>Mentiras piadosas</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2014 18:23:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 30. Mentiras piadosas Cuando nació Catita, su familia no supo qué pensar. Decidieron esperar un tiempo, para asegurarse de que la criatura era realmente así&#8230; darle un changüí. Pero no pasó nada, la chica fue creciendo y cada vez... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/10/31/mentiras-piadosas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #888888"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">30. Mentiras piadosas</h2>
<p>Cuando nació Catita, su familia no supo qué pensar. Decidieron esperar un tiempo, para asegurarse de que la criatura era realmente así&#8230; darle un changüí. Pero no pasó nada, la chica fue creciendo y cada vez fue más evidente que no se parecía en nada a sus parientes.</p>
<p>_ Los niños son crueles- dijo el abuelo.</p>
<p>_ Debemos protegerla- dijo la mamá.</p>
<p>Decidieron esconder a Catita de la sociedad, para evitar daños. Elaboraron un catálogo entero de mentiras piadosas. En la casa no había espejos ni superficies que reflejaran.</p>
<div id="attachment_410" class="wp-caption alignnone" style="width: 377px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/10/Mentiras-piadosas.jpg"><img class="size-full wp-image-410" alt="Albert Anker &quot;Louise y su muñeca&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/10/Mentiras-piadosas.jpg" width="367" height="500" /></a><p class="wp-caption-text">Albert Anker &#8220;Louise y su muñeca&#8221;</p></div>
<p><span id="more-409"></span></p>
<p>&#8220;La gente que no tiene nariz, Catita, es hermosa&#8221;, le decían a diario. &#8220;Catita: las manos bellas no tienen cinco dedos necesariamente&#8221;, &#8220;La gente es linda cuando sus piernitas no son del mismo largo&#8221;&#8230; &#8220;Es agradable no tener ni un pelito en la cabeza&#8221;, &#8220;Nada como las sonrisas sin labios para ser bello&#8221;, &#8220;Ese hundimiento del pecho es una cosa digna de admirar&#8221;.</p>
<p>_ Ojo. Que nadie la vea y que no vea a nadie. Se va a dar cuenta al instante y ahí nos quiero ver. Ni pensar si se junta con otros chicos, hay que alejarla de las escuelas. Los niños son crueles.- repetía el abuelo en secreto.</p>
<p>_ Nosotros la amamos y ella nos ama.</p>
<p>_ Es cierto que le mentimos, pero es por su bien.</p>
<p>La farsa se terminó el día que la abuela se cayó por las escaleras y se rompió la prótesis de la cadera. Hubo que abrir el portón  para que la ambulancia ingresara, y con ella, la vida real. No hubo caso: no sólo los chicos eran crueles. Ante el llamado (y los movimientos inusuales), ante la apertura de la puerta siempre cerrada, la gente del barrio se acercó a espiar.</p>
<p>_ ¡Hay una nena encerrada en esa casa!- aseguró una vecina a quien quiso escucharla.</p>
<p>Diez días después del accidente, la asistente social tocó el timbre y comenzó el caminito que llevó a Catita hasta 4to grado de la primaria del barrio, a su primer guardapolvo y a ser incomprendida por el resto de su vida.</p>
<p>_ Acordate de que la verdadera belleza, es la interior_ le había dicho su mamá, abrazándola fuertemente a pesar de su falta de brazos.</p>
<p>La nena salió, conoció a su maestra, a sus compañeros, se miró en las vidrieras del camino, en el espejo del baño de la escuela, en las cucharas del comedor, en el papel del alfajor que le regaló su nueva compañera de banco y descubrió la verdad. Antes de que terminara la jornada, según su maestra, dijo que no quería regresar a la casa. Muchos años después, la mujer confesó que había mentido al asegurar que la chica había pedido eso. &#8220;Hablaba de una forma muy particular, como si recitara poesías. Usaba las palabras cargándolas con significados novedosos, hecho que producía en el oyente un extrañamiento.&#8221; La niña había usado el término &#8220;Monstruos&#8221;, con todas las letras, el día de su salida, de eso estaba segura.&#8221;Por piedad&#8221;, había iniciado el trámite en el juzgado inmediatamente, y se había llevado a Catita a vivir con ella. &#8220;Ustedes hubieran hecho lo mismo que yo&#8221;, confesaba públicamente. &#8220;Sé que mentí, pero fue una mentira piadosa: no podía ni pensar que una nena tan bonita viviera entre gente así&#8221;.</p>
<p>La maestra y el abuelo confirmaron con la presunta actitud de la niña que los chicos son crueles por naturaleza, tal como lo sospechaban acientíficamente. Se puso en marcha un mecanismo que no contempla la existencia de la piedad relacionada con la mentira. Lo cierto fue que a Catita, al principio, lo monstruoso le pareció la tergiversación del término <em>belleza</em>. A continuación, lo monstruoso fue, para ella, la incomunicación. Era como si fuese de otro planeta, pero no del todo. Para ella, &#8220;monstruos&#8221; significaba &#8220;mentirosos&#8221;. &#8220;Lindo&#8221;, significaba &#8220;asimétrico&#8221;. &#8220;Belleza&#8221;, significaba &#8220;deformidad&#8221;. Gracias a las &#8220;mentiras piadosas&#8221; de su familia, para ella las palabras significaban cosas diferentes, y eso le dificultó para siempre la comunicación con el resto de la humanidad. Gracias a la &#8220;mentira piadosa&#8221; de su maestra, la niña fue a vivir con una familia sustituta y su familia verdadera quedó desolada. No hubo manera de subsanar los errores de Catita en cuanto al significado de las palabras; la nena, desanimada, terminaba señalando con el dedo lo que necesitaba, o haciendo dibujos. Se cansó de pedir que la llevaran a su casa: le decían que sí, que pronto llovería, o cualquier cosa sin sentido porque no la entendían.</p>
<p>Con los años, Catita dejó de parecerle a la gente tan bonita. El mundo se desinteresó de esa chica extraña que hablaba en acertijos y garabatos y se quedó absolutamente sola. De vez en cuando, por piedad, alguien fingía interesarse en ella y le decía alguna mentira. Ella huía, y la gente interpretaba que lo hacía porque era cruel.</p>
<p>No tuvo hijos. &#8220;Por las dudas&#8221;, aclaraba. Los que conocían su historia pensaban que tenía miedo de que el niño heredara las malformaciones familiares y fuese un monstruo. Sólo ella, bien en el fondo, sabía la verdad. Nunca pudo expresarla con palabras.</p>
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		<title>Doble mensaje (destinado a Niña Virginal e Inocente)</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Sep 2014 19:02:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 25. Doble mensaje (destinado a Niña Virginal e Inocente) Fantasía en un acto &#160; Suena el timbre del recreo, en una escuela cualquiera. Repentinamente, el ambiente se carga del ruido ensordecedor de la niñez. Niña virginal e inocente sale... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/09/26/doble-mensaje-destinado-a-nina-virginal-e-inocente/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">25. Doble mensaje (destinado a Niña Virginal e Inocente)</h2>
<h2 style="text-align: center"><span style="color: #888888">Fantasía en un acto</span></h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><i>Suena el timbre del recreo, en una escuela cualquiera. Repentinamente, el ambiente se carga del ruido ensordecedor de la niñez. Niña virginal e inocente sale de un aula y se encuentra con Psicopedagoga, que estaba esperándola.   </i></p>
<p><i> </i><strong>Psicopedagoga</strong>_ Me dijo tu profesora de Construcción de la Ciudadanía que querías conversar conmigo…</p>
<p><i>Caminan juntas hacia un banco situado bajo un árbol. Es el patio de la escuela y es recreo: un conjunto de niños y niñas corre, grita, juega, durante el transcurso de la escena. </i></p>
<p><i> </i><strong>Niña virginal e inocente</strong>_ Quiero saber si es normal que me sienta confundida.</p>
<p><strong> Psicopedagoga</strong>_ ¿Confundida sobre…?</p>
<p><strong>Niña virginal e inocente</strong>_  No sé qué hacer para sentirme bien.</p>
<div id="attachment_361" class="wp-caption alignnone" style="width: 502px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/emoticons.jpg"><img class="size-full wp-image-361" alt="imagen tomada de internet" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/emoticons.jpg" width="492" height="354" /></a><p class="wp-caption-text">imagen tomada de internet</p></div>
<p><span id="more-360"></span><strong>Psicopedagoga</strong>_ (<i>Comienza a hablar automáticamente, como si recitara un discurso muchas veces repetido de memoria. Pronuncia las frases individualmente, como si leyera clichés en algún almanaque invisible) </i>Sos hermosa. Aprendé a conocer quién sos, por dentro y por fuera. Apreciate, hacete amiga de vos misma. No hace falta que te modifiques superficialmente para agradar a los demás. Si te ves fea, huraña, desolada, preguntate por qué, qué te pasa, sumergite en tus pensamientos, buceá un tiempo ahí adentro y apoyá tus pies, tomá envión y resurgí, radiante, plena de la satisfacción que da el conocimiento de uno mismo.</p>
<div>
<p style="text-align: right"> <span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ </b><strong><span style="color: #003366">Tenés que ser hermosa.</span> <span style="color: #ff0000">Siempre</span>. Mirate al espejo,<span style="color: #008000"> modificate</span>, <span style="color: #ff0000">operate</span>, teñite, <span style="color: #ff0000">maquillate</span>, agujereate, <span style="color: #333399">depilate</span>, <span style="color: #333333">perfumate</span>, desodorizate, <span style="color: #333333">mutilate</span>, estirate. <span style="color: #800080">Jamás envejezcas: convertí tus doce años en diecisiete y quedate así para siempre.</span></strong></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicoedagoga</strong>_ Sos una persona: las personas somos complejas.  Por afuera tenemos canas, arrugas, estrías, celulitis, asimetrías, granos, lunares, pecas, manchas. Por adentro también: sentimos celos, envidia, culpa, vergüenza, desazón, angustia, miedo, furia. No podemos impedir esos sentimientos; sí podemos aprender a reconocerlos para atenuarlos, manejarlos, superarlos.</p>
<p style="text-align: right"> <span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_</b> <strong><span style="color: #0000ff">No engordes. <span style="color: #ff0000">Sé flaca, tersa, la piel sobre el hueso.</span> No comas. </span>Sonreí.<span style="color: #0000ff"> Tenés que agradar a los hombres. <span style="color: #003300">Sé heterosexual.</span> No seas virgen. <span style="color: #993300">Las tontas son vírgenes, es una vergüenza serlo.</span> Tené sexo. <span style="color: #ff0000">Vestite de forma sexy</span>. Arreglate, siempre. <span style="color: #333300">Disimulá</span></span></strong></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicopedagoga</strong>_ (<i>Repentinamente cambia el monótono discurso y se enciende, se apasiona, gesticula al hablar. Ese cambio sobresalta a Niña virginal e inocente, que se aleja un poco de Psicopedagoga) </i>Sos una señorita ya. Es natural que te sientas confundida: estás en pleno aprendizaje acerca de quién sos y cómo sos, y eso lleva tiempo. Comé bien: estás creciendo. Cuidá cada parte de cuerpo, por dentro y por fuera.</p>
<p style="text-align: right"> <span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ <span style="color: #800080">Tomá alcohol. </span> <span style="color: #ff0000">Las chicas que con poco se emborrachan no tienen cultura alcohólica y no son divertidas.</span> Sé divertida. <span style="color: #333399">Fumá; es moderno y cool.</span> <span style="color: #333300">Las audaces y atrevidas experimentan todo: participá en lo desconocido, arriesgate.</span><span style="color: #003366"> Mentile a tus viejos, a tus familiares, a tus profesores.</span></b></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicopedagoga</strong>_ Tu cuerpo está cambiando y preparándose para que en el futuro, si lo decidís y lo deseás, puedas ser madre. Hay mujeres que sienten ese deseo en forma tardía, hay mujeres que no lo desean nunca. Por eso es importante conocerse primero, antes de dar ese gran paso. Cuidate mucho: tener sexo involucra tu cuerpo, tu salud, tus emociones. Vos sos la dueña de todo eso: no te apures. No tiene nada de malo que sientas temor: es un gran paso el que vas a dar el día que decidas iniciar esa etapa, así que está bien que pienses cómo querés que sea, con quién, dónde, cuándo, con qué recaudos. Hablá con tus padres y con tu doctor o con tu doctora. Preguntá todo lo que necesites saber</p>
<p style="text-align: right">.<span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ ¿<span style="color: #ff0000">Ya te dijimos que no pienses? Da trabajo pensar… Sé emocional.</span></b></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicopedagoga</strong>_ Ser mujer no quiere decir que hay que obedecer mandatos: esos mensajes que nos meten en la cabeza vienen de afuera. Si vas a elegir llevar una vida en pareja, pueden llegar a acuerdos para organizarse con lo que significa llevar adelante una casa y sus tareas. Si vas a elegir tener hijos, entre los dos los pueden criar del mismo modo. Repartirse las responsabilidades hace que todo funcione mejor. Si vas a elegir estar sola, también es correcto.</p>
<p style="text-align: right"> <span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ <span style="color: #008000">No estudies: las chicas sabiondas son despreciables.</span> Exigí tecnología, participá en las redes sociales, exponete, sacate fotos provocativas haciendo trompita, pero hasta ahí: <span style="color: #008000">sé astuta haciendo eso</span>. Dejate llevar:<span style="color: #ff0000"> no te va a pasar nada malo.</span> Total… ¿en qué consiste la vida de una chica? <span style="color: #800080">En divertirse y conseguir un hombre con plata que la haga feliz…</span></b></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicopedagoga</strong>_ <i>(Deja de gesticular y vuelve a adoptar el tono monótono anterior. Niña virginal e inocente la observa asombrada ) </i>Estudiá, estudiá mucho. Elegí lo que quieras ser y hacer, ponete metas y trabajá para lograr alcanzarlas. No te desanimes ante los obstáculos: nada es muy fácil que digamos en esta vida. Leé, aprendé, sé curiosa, preguntá, investigá, divertite, tené amistades buenas y verdaderas, respetate y respetá a los demás. Recordá no hacer a los demás lo que no quieras que te hagan a vos&#8230;</p>
<p style="text-align: right"><span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ <span style="color: #ff0000">No pienses, da trabajo pensar…</span></b></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><i>Suena el timbre de finalización del recreo. Inmediatamente, los niños desaparecen del patio y las dos mujeres quedan solas en la escena, que por primera vez está en silencio.</i></p>
<p style="text-align: left"><i> </i><strong>Psicopedagoga</strong>_ ¿Te vas a quedar pensando en lo que te dije?</p>
</div>
<p><i>Niña virginal e inocente no contesta. Suspira, se pone de pie y sale corriendo hacia su salón de clases. Psicopedagoga queda sola en escena, mirando hacia el lugar por donde se fue la chica, preocupada. Luego se encoge de hombros y se va. El patio queda solitario y en silencio.</i></p>
<div>
<p align="center"><strong>TELÓN</strong></p>
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<p>&nbsp;</p>
</div>
]]></content:encoded>
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		<title>La Mola salió del Clóset</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Sep 2014 16:03:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[clóset]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 22. La Mola salió del Clóset Cuando la Mola pudo comprender la diferencia entre su cuerpo y lo que no lo era, la tragedia y la decadencia se habían desplomado sobre los Verdún. La tienda de antigüedades que los... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/09/05/la-mola-salio-del-closet/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #888888"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">22. La Mola salió del Clóset</h2>
<p>Cuando la Mola pudo comprender la diferencia entre su cuerpo y lo que no lo era, la tragedia y la decadencia se habían desplomado sobre los Verdún. La tienda de antigüedades que los había colocado en el Club Social, en las fiestas de privilegio y en los mejores salones de Salinas, se cubrió de polvo, primero, y luego de la indignidad de la lata, el cacharro y la presunción de demencia. La abuela Verdún, viuda temprana, cuando la muerte se llevó a su única hija no pudo conservar el brillo de los bronces y abrió las bellas puertas ornamentadas a las excentricidades, primero, y luego (dicho francamente y sin eufemismos), a la baratija y a la basura. La colección de libros antiguos se fue mezclando con manuales del alumno bonaerense de sobados lomos, tocadiscos rotos desplazaron en los estantes a los cristales de Murano; había frascos con lombrices solitarias en formol, un feto con dos cabezas de dudosa autenticidad, vajilla descartable usada y mal lavada, muebles podridos, zapatos gastados y, finalmente, ropa vieja. Toneladas de prendas usadas, en valijas, en bolsas, en percheros abigarrados que formaban bloques impenetrables de telas harapientas y hediondas.</p>
<div id="attachment_331" class="wp-caption alignnone" style="width: 555px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/Arcimboldo-La-Tierra.jpg"><img class="size-full wp-image-331" alt="Arcimboldo: &quot;La Tierra&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/Arcimboldo-La-Tierra.jpg" width="545" height="800" /></a><p class="wp-caption-text">Arcimboldo: &#8220;La Tierra&#8221;</p></div>
<p><span id="more-330"></span>El olor pestilente de &#8220;El Clóset&#8221;, como rebautizara la abuela Verdún a la tienda, se hizo famoso. Para la Mola, que jamás salía de allí, era el único aire puro sobre la Tierra.</p>
<p>Cuando el lugar se convirtió en una sombra bizarra, la Mola tenía dos años. La abuela cerraba las persianas y permitía que la pequeña gateara sobre los fardos de la acumulación, entre bolitas de naftalina. La Mola se movía mientras la vieja mujer narraba la historia familiar de los Verdún, paso por paso, anécdotas del viaje desde Londres, las bodas, historias de dos hermanas, de la hija, del marido, todos muertos. El relato fragmentado se elevaba como mantra y rodeaba a la niñita, su única destinataria, la privilegiada, la heredera. La que escuchaba e imaginaba a sus ancestros, impregnándose de tal manera del espíritu de la senil ropavejera que, según los habitantes de Salinas, no hubo modo de que físicamente se convirtiera en otra cosa: una descomunal adolescente obesa, blandita, de cara redonda y colorada, melena flotante como copo de azúcar y manos rematadas en dedos como choricitos. Toda ella hedionda a naftalina, a usado y a viejo; toda ella a imagen, semejanza y tacto de &#8220;El Clóset&#8221;.</p>
<p>Los clientes invasores se sobresaltaban al doblar en algún recodo y toparse con la Mola, que leía encaramada sobre una pila de leños falsos. O cuando corrían el pesado cortinaje de un probador y la adivinaban arrebujada entre discos deformados por el tiempo, en el fondo de un bello espejo.</p>
<p>Como &#8220;El Clóset&#8221;, la Mola inspiraba repugnancia y fascinación. En Salinas, la Mola y su vivienda eran leyenda. La abuela la acariciaba y le susurraba que le traía suerte, que la clientela venía para ver a la bella heredera. Todos se preguntaban con un estremecimiento de regocijo morboso qué sucedería con la chica monstruosa cuando alguien tuviera el coraje de ponerle un punto final a la desagradable tienda.</p>
<p><span style="font-size: 13px">Durante el velatorio de la abuela Verdú, la Mola se quedó en &#8220;El Clóset&#8221;. Ni el qué dirán ni el peinado que le hizo la farmacéutica pudieron arrancarla de ahí: la chica cerró las persianas y se escondió sabiendo que la iba a encontrar Magoya si ella no quería que la encontraran. Fue una noche memorable. Lloró a mares, a gritos, la muerte de su abuela loca. Pensó en el mundo exterior, en la calle, imaginó la tienda vacía de cosas. Reconstruyó en su mente, cuidadosamente, el relato familiar contado millares de veces por su abuela y protagonizado por los muertos imaginados, vestidos con la ropa de los percheros de &#8220;El Clóset&#8221;. Se preguntó qué haría ella en un mundo ajeno que parecía estar esperando que saliera para despreciarla. Se preguntó quién era realmente ella. Recordó el sector de las prendas de los Verdún: la tribuna de los parientes fantasmales. </span></p>
<p>Se sorprendió al descubrir, después de toda una vida de deslizarse por la tienda, que no existían llaves ni cerraduras en las puertas. Bastó con encender la araña de caireles plásticos: ante ella estaba el perchero con el vestido de novia de la madre que no conoció, el de su abuela, el de la finada tía abuela Elvecia. Los treinta y siete tapados de piel pertenecientes a la bisabuela Verdú, exhalando olor a naftalina y anécdotas veleidosas, estremecidos de palpitación de rata y alimaña dormida. El gabán del abuelo, más allá. El perramus. Resonaron las palabras de la vieja loca: <em>&#8220;Saber que este vestido fue de tu madre te demuestra algo importante: vos sos hija. Mirá este abrigo: fue de tu bisabuela. Te hace bisnieta&#8221;.</em></p>
<p>La Mola se desnudó por completo, absolutamente sola por primera vez en su vida. Tenía dieciocho años ya. Sacudió su copo de pelo, descolgó el primer abrigo, se lo puso. Lentamente al principio y luego desesperada, histéricamente, hundió la nariz, el pelo, los dedos, las piernas, se refregó y restregó contra la piel amarillenta del tapado que de repente se volvió cálido, dorado, lujoso, amigable&#8230; un hogar.</p>
<p>Ése fue el punto de partida. El inicio del principio. La noche clave. La Mola, enfundada en pieles, se sintió lista para salir de la tienda, para respirar el aire de los subtes, de los trenes, de las calles. Lista para &#8220;el afuera&#8221;. Fue al &#8220;afuera&#8221; al que más le costó, probablemente, adaptarse a la salida de la Mola.</p>
<p><span style="font-size: 13px">La chica era un gigante peludo. Un oso con copete de azúcar, una nutria de pesadilla. En Salinas pusieron el grito en el cielo, pero no hubo nada que hacer: Manuela Verdú era mayor de edad y había leído a Freud, a Nietzche, a Lacan, a Sartre y vaya a saber a quién más. Apabullaba no sólo con su tamaño de gorila sino con sus argumentaciones. Aprobó todas las materias del secundario rindiendo libre y consiguió una beca en una universidad en el extranjero. Alquiló un subsuelo para su perchero de treinta y siete sacones y los respectivos fantasmas de la tribuna. Se paseó desnuda debajo de su cubierta de pieles durante inviernos y veranos por Salinas, por Buenos Aires, por Londres. Fue tan llamativa que logró que nadie la mirara, provocó tanto el qué dirán que nadie tuvo nada que decir.  </span></p>
<p><span style="font-size: 13px">Es pediatra en su pueblo ahora. Así como fue hija y nieta, ahora es madre, es amiga, es compañera. Sigue sin usar otra ropa que sus abrigos. Continúa sin peinarse ni teñir el copo esponjado que tiene como cabello. Si en algún momento aciago extraña a su abuela, le basta con pasar los dedos por la piel que lleva sobre el cuerpo. Si en algún momento se siente sola, recorre el perchero que llama &#8220;tribuna fantasmal&#8221;, o toma un libro de su biblioteca. No es fácil ser una Verdú, asegura. A sus íntimos les confiesa que a veces sueña con sus parientes, que le susurran palabras cariñosas. <em>&#8220;La soledad es no tener identidad, y no tener identidad es no tener herencia&#8221;</em>, decía la abuela. Cuando recuerda esas palabras, la Mola sonríe a solas, a la nada, con sonrisa de bebé, mientras sueña con vacunas gratuitas para los niños pobres, con puertas sin cerraduras y con heroínas gordas y peludas que luchan contra lombrices solitarias y las encierran en frascos.  </span></p>
<p><b> </b></p>
<p><b>                          </b></p>
<p><b>Comentarios:</b></p>
<p><b>Juan sin miedo: </b>Me manifiesto en contra del uso de pieles de animales, por ello estoy en contra de este cuento.</p>
<p><b>Blanquita<i> (inició sesión en yahoo)</i>: </b>Juan sin miedo, si se trata de un cuento, las pieles de los animales son imaginadas, entonces no hubo daño alguno.</p>
<p><b>Juan sin miedo: </b>¿Y qué te pensás, Blanquita? ¿Que los animales imaginados no sienten dolor? ¿Eh? ¿Sos obtusa, vos?</p>
<p><b>Vero: </b> Yo creo que Blanquita tiene razón, que si son inventados no sufren. Además, como es todo inventado (el abrigo y el animal), se puede imaginar que no sufre nadie porque, por ejemplo, se puede inventar que a un animal grandote se le viene el otoño y tiene que cambiar la piel y se la saca porque ya no le sirve y le sale otra. La que no le sirve la usan para hacer tapados, ¿ven? y así quedan todos contentos hasta el próximo otoño.</p>
<p><b>Blanquita: </b><i><b>(inició sesión en yahoo):</b> </i>¡Dale, me encanta tu propuesta! Pero que las pieles imaginadas sean sintéticas, y en colores. Y biodegradables.</p>
<p><b>Juan sin miedo:</b> Bueno. Si es biodegradable, no hay daño posible. Mil disculpas por decirte obtusa.</p>
<p><b>Blanquita:</b><strong> <i>(inició sesión en yahoo)</i></strong>: Aceptadas. Igual un poco de razón tenés, capaz. Muy lindo, el cuento de los bichitos que cambian la piel en otoño.</p>
<p><b>Vero:</b> ¡Totalmente! ¡Leer es lo más!</p>
<p>&nbsp;</p>
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<h3 style="text-align: center"><span style="color: #ff00ff">PROYECTO PIBE LECTOR TE INVITA A PARTICIPAR DE LA 12° MARATÓN DE LECTURA DE LA FUNDACIÓN LEER</span></h3>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/Sin-t%C3%ADtulo-1.jpg"><img class="aligncenter" alt="Sin título (1)" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/Sin-t%C3%ADtulo-1.jpg" width="135" height="68" /></a></p>
<h2 style="text-align: center"><span style="color: #ff00ff">ingresá en <a href="http://maraton.leer.org/"><span style="color: #ff00ff">http://maraton.leer.org/</span></a></span></h2>
<h3 style="text-align: center"><span style="color: #ff00ff">Sumate con tu institución desde donde estés</span></h3>
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		<title>Delicia de velorio</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Aug 2014 19:39:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia. 19. Delicia de velorio Quienes conocieron a Delicia sintieron algo inquietante al enterarse de la noticia de su muerte. Parecía mentira; era infinitamente vieja y la gente se había resignado. La hora llegó cuando la mujer se había convertido... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/08/15/delicia-de-velorio/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.</em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">19. Delicia de velorio</h2>
<p>Quienes conocieron a Delicia sintieron algo inquietante al enterarse de la noticia de su muerte. Parecía mentira; era infinitamente vieja y la gente se había resignado. La hora llegó cuando la mujer se había convertido en una arruga color beige clarito, de ojos como bolitas verde agua, brillantes, bajo pestañas ralas. Siempre impoluta, enfundada en su guardapolvo tieso, engalanado por los años de blancura. <i><b>La directora Delicia. Falleció. Lamentamos el deceso. ¿Se murió? Nuestras sinceras condolencias. </b>  </i></p>
<div id="attachment_290" class="wp-caption alignnone" style="width: 609px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/El-Aquelarre-Goya.jpg"><img class="size-full wp-image-290" alt="&quot;El Aquelarre&quot; detalle. Goya" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/El-Aquelarre-Goya.jpg" width="599" height="412" /></a><p class="wp-caption-text">&#8220;El Aquelarre&#8221; detalle. Goya</p></div>
<p><span id="more-289"></span>La gente fue llegando al velorio con cara de circunstancia. <i><b>No somos nada</b></i>. Delicia había sido maestra en la 79 cuando era la 14, en la primaria, y se contaban de ella leyendas que habían sentado las bases de un poderío indescriptible. Alumnos que se habían orinado encima sólo porque Delicia había pronunciado su nombre. Padres obsequiosos que se habían enamorado de sus ojos cuando eran oscuros y le habían regalado un visón, un viaje a Europa, un gato persa. <b><i>Un día estamos y al otro no</i>.</b>  Madres despechadas por la adoración que provocaba, celosas, rindiéndole pleitesía durante los actos del Día del Maestro, entregándole ramos de rosas con espinas.<b><i>La Delicia, la de la época del puntero, la pluma y el tintero.</i></b> <b><i>La vida, este valle de lágrimas. </i></b></p>
<p><span style="font-size: 13px">Murmullo de velatorio, entretejido de chismes, anécdotas, santiguaciones. </span><i style="font-size: 13px"><b>Que descanse en paz</b></i><span style="font-size: 13px">. Palabras de Delicia no pronunciadas por su boca muerta sino por el runrún de la sala, hojarasca sobrevolando el hedor de las calas podridas:</span></p>
<p><i>&#8220;El guardapolvo no se mancha&#8221;, </i><i>&#8220;Se debe ser y aparentar lo que se es&#8221; ,</i><i>&#8220;Maestra, con Mayúsculas&#8221;, </i><i>&#8220;Para ser Maestra, hay que tener vocación verdadera&#8221; </i><i>&#8220;Los educandos nos agradecerán en el futuro todo el rigor que les impongamos en el presente&#8221;, </i><i>&#8220;Es por su bien, no por el nuestro&#8221;&#8230; <b>Una enorme pérdida. Dios nos ayude a soportar tan grande ausencia.</b></i></p>
<p>Delicia fue secretaria, después de ser maestra. Luego, directora. Se murió en la escuela, con el guardapolvo puesto, detrás del escritorio a donde la habían relegado a causa de su pura vejez, mirando sin ver el transitar de docentes jóvenes, chiquillos impetuosos, auxiliares, padres, equipos de música, trajín de escuela, en fin, <i>&#8220;aire que respirar&#8221;</i>, en sus palabras. <i><b>No hay lágrimas suficientes. ¿Hijos no tuvo? Shhh, siempre señorita. Nunca se casó. </b></i></p>
<p>Una mujer espía escondida por una corona. No sabe que el resto de las mujeres presentes conocen su secreto. (Todas saben e ignoran que las demás saben). <i><b>Nos ha abandonado en cuerpo, pero su espíritu permanecerá eterno.</b></i> Cada una cree que Delicia le hizo algo personal, que fue con ellas el asunto de la pregunta. Jamás sabrán que formaban parte de un cosmos construido por una tirana increíblemente perversa, porque no compartirán su dolor: es un secreto teñido de vergüenza. Delicia, despojadora de la inocencia virgen del deleite del primer día de clases. <i><b> Era de Dolores, pero acá no se ve ningún pariente. ¿Se habrán enterado? Era muy vieja.</b></i></p>
<p>Durante su reinado infinito, Delicia recibió con una sonrisa de dientes afilados a cada mujer de cara emocionada. Le dio un paseo por la escuela, le dio papeles que firmar, ofreció té, le hizo la prueba. Las que aguantaron, se quedaron. <i>&#8220;En esta escuela enseñan las maestras con vocación, la escoria que vaya a otra parte&#8221;. </i>Había perfeccionado su método: un pequeño niño, angelical, suave, se acercaba a la maestra que, radiante, acababa de apoyar su cartera en la silla ante el escritorio. La nueva se inclinaba, solícita, para escuchar al pequeño. Delicia observaba desde la puerta: a veces pasaban años sin oportunidad de ver la escena. El pequeño pronunciaba la pregunta. En la reacción de la interrogada, Delicia medía cuidadosamente cuánta vocación tenía, cuán duradera sería&#8230; Delicia, la alquimista de la esencia docente. La desfloradora. La que arruinó la vida de tantas. La que perturbó las ilusiones. La que causó dolor. <i><b>Le llegó, por fin, la muerte. A todos nos llegará. ¿La querría alguien? Los acompaño en el sentimiento.</b></i></p>
<p>En el mujeril velorio, la que espiaba finalmente tomó coraje. Fue fácil hacerlo: nadie había entrado a ver el cadáver que descansaba entre velones inmensos y solemnidad fétida. Cuando quedó frente a la muerta, se sintió más sola que antes. No sabía que representaba en ese momento a decenas de mujeres dañadas de la misma manera. Se oía perfectamente el murmullo de afuera. <i><b>Una partida anunciada, pero no por ello poco sentida.</b></i> Recitaban hazañas de la directora, su fortaleza, sus logros, su despotismo, su crueldad, su fiereza. <i><b>Lo siento tanto. Se han enlutado nuestras almas.</b></i> La mujer se acercó al cadáver, se agachó, pegó su boca a los oídos llenos de algodón y pronunció la pregunta que el pequeño enviado le había hecho hacía décadas. Ella era de las que había durado solamente un día: no había pasado la prueba. Delicia había recibido su renuncia con inocultable sorna. <i><b>Taquicardia. Sudoración. Mareo.</b></i> Repitió la frase ajena, la dijo una, dos, veinte veces. No sintió nada. Había esperado pacientemente la muerte de la vieja. <i><b>La muerte nos ha cubierto con su manto oscuro.</b></i> Había jurado que se vengaría y ahora estaba ante un cajón. No alcanzaban las palabras. En un rapto de desesperación, la mujer desabotonó el guardapolvo que enfundaba el cadáver y se lo quitó.</p>
<p>Antes de salir corriendo, con una fuerza sobrehumana, levantó la tapa que estaba apoyada contra una pared y cerró el ataúd. Dobló cuidadosamente el guardapolvo que ya no era mortaja, vació uno de los enormes floreros, lo introdujo en él y lo quemó. <i><b>Causa una tristeza profunda perder un ser querido.</b></i></p>
<p><span style="font-size: 13px">Si alguien hubiera podido ver el rostro de Delicia cuando se hizo el silencio, cuando las luces se extinguieron, se hubiera estremecido. Desnuda hasta del alma, amarillenta, blanda y cerosa, la sonrisa se le hizo mueca y así marchó hacia el otro mundo, para responder despojada su propia, personal e inevitable pregunta.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Chica Cutting</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/05/09/chica-cutting/</link>
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		<pubDate>Fri, 09 May 2014 20:26:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia. 6. Chica Cutting Se hace llamar Yanet. Se enoja cuando al pasar lista, al completar una ficha, al entregarle el documento, alguien dice en voz alta &#8220;María del Carmen&#8221;. Y los que la conocen, evitan padecer sus enojos.... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/05/09/chica-cutting/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><span style="color: #993366"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">6. Chica Cutting</h2>
<p>Se hace llamar Yanet. Se enoja cuando al pasar lista, al completar una ficha, al entregarle el documento, alguien dice en voz alta &#8220;María del Carmen&#8221;. Y los que la conocen, evitan padecer sus enojos.</p>
<p>Dice que tiene más de sesenta mil seguidores en twitter. Dice que tiene su propio canal en You Tube, con ochenta mil suscriptores. Que su último video (tres minutos de su cabello agitado por el viento, filmado desde la ventanilla del tren), fue reproducido miles de veces en pocas horas. Aclara que no utiliza el facebook, que sólo administra su fan page allí&#8230; y que atesora  decenas de miles de &#8220;me gusta&#8221;.</p>
<div id="attachment_84" class="wp-caption aligncenter" style="width: 682px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/05/Chica-Cutting.jpg"><img class=" wp-image-84 " alt="Ilustración: Aylén Giraudo" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/05/Chica-Cutting.jpg" width="672" height="476" /></a><p class="wp-caption-text">Ilustración: Aylén Giraudo</p></div>
<p><span id="more-83"></span></p>
<p>No dibuja bien. No canta, no baila, no actúa. No dice, ni hace, cosas interesantes. No escribe, prácticamente, porque se avergüenza de sus faltas de ortografía. Si alguien le pregunta por qué dice que la siguen tantos desconocidos, ella contesta que no sabe, que será porque no tienen algo mejor que hacer.</p>
<p>Yanet no parece interesada en nada y, generalmente, no emite palabra, excepto cuando le preguntan sobre ella misma. Puede pasar horas describiendo su pelo, sus uñas, los zapatos que consiguió o la infección que le provocó el piercing de su ombligo. A veces menciona un novio secreto, que al parecer tiene algún tipo de compromiso previo, con el que piensa formar una gran familia y viajar por el mundo &#8220;para disfrutar&#8221;. Si alguien le pregunta cuántos años tiene el famoso muchacho, ella sonríe con picardía y baja la vista. Exactamente el mismo gesto hace la madre de María del Carmen, cuando alguien se atreve a preocuparse por Yanet y le pregunta sobre lo que anda diciendo su hija. Sonríe, baja la vista y agrega: &#8220;Son cosas de chicas, nunca tuvo novio, no tenemos computadora y en mi casa ni siquiera hay internet&#8221;.</p>
<p>(Cuando llega a su habitación, después de un día adormilado, se encierra en el baño, que es su lugar preferido del mundo. Deshace el elaborado peinado despeinado, cubre los mechones de color con papel crepé, se quita la ropa que de puro ajustada le ha dejado las huellas de las costuras impresas y se para frente al espejo. Examina allí las heridas recientes y las compara con las viejas:  muslos y brazos están cubiertos de pequeñas cicatrices paralelas, dolorosos rasponcitos que Yanet le hace a María del Carmen y luego cubre hábilmente con pañuelos, calzas y brazaletes durante el día, pero que, al llegar la noche, le gusta observar).</p>
<p>Al final del día, despojada, delgada y mortecina, la chica de indefinido nombre se mete en su cama para dormir. A la luz del celular, que está subiendo su nuevo video, le es fácil imaginar un ángel inmenso, color violeta, que la abraza fuertemente y la cobija con sus alas.Y así, entre la tibieza de las plumas invisibles, ya casi dormida, con el pulgar en la boquita como cuando era bebé, se abandona hasta ser presa del horrible sueño recurrente, en donde María del Carmen batalla valerosa contra Yanet y vence sólo algunas veces, esperando que llegue el amanecer victorioso que la transforme definitivamente en una mujer indemne y con un solo nombre.</p>
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		<title>Ese muchachito, solitario.</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Apr 2014 16:51:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia. 4. Ese muchachito, solitario. para Mili Miraba la vidriera distraído, haciendo girar la moneda ya tibia entre los dedos, cuando vio la caja al lado del anillo: unos simples lentes de contacto bastarían para cambiar la situación. Estaba llegando... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/04/25/ese-muchachito-solitario/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div>
<p style="text-align: center"><span style="color: #993366"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center"><span style="color: #000000">4. Ese muchachito, solitario.</span></h2>
<p style="text-align: right"><em>para Mili</em></p>
</div>
<p>Miraba la vidriera distraído, haciendo girar la moneda ya tibia entre los dedos, cuando vio la caja al lado del anillo: unos simples lentes de contacto bastarían para cambiar la situación. Estaba llegando al punto sin retorno: todos lo molestaban, los compañeros, los profesores, las preceptoras&#8230; Cuando era chico se lo había dicho a las señoritas, a la directora, a su mamá (la moneda le pareció aún más caliente cuando resonó &#8220;mamá&#8221;; cerró los ojos y disfrutó el reverberar de la sonora palabra un instante). Ahora era la secundaria, ya no había padres y si no hacía algo rápido, no habría remedio.</p>
<div id="attachment_63" class="wp-caption alignnone" style="width: 1239px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/04/1980001_10203128031257600_788200817539311208_o.jpg"><img class=" wp-image-63 " alt="Ilustración: Aylén Giraudo" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/04/1980001_10203128031257600_788200817539311208_o.jpg" width="1229" height="892" /></a><p class="wp-caption-text">Ilustración: Aylén Giraudo</p></div>
<p><span id="more-62"></span></p>
<p>Descartó con un gesto de hombros las no menos sonoras &#8220;paranoico&#8221; y &#8220;culpable&#8221; que ingresaron sin permiso en su cabeza, entró en el local y gastó los arduos ahorros de dos años completos en la pequeña cajita. La vendedora, una chica que hacía cosplay de un personaje que no reconoció, se mostró sorprendida ante su ignorancia absoluta respecto al ojo de Ciel.</p>
<p>_¿Seguro que son para vos?</p>
<p>Y como si cometiera una infame herejía, con cara de repugnancia (como la de sus compañeros, la de los profesores, la de las preceptoras&#8230; y la voz antigua de mamá saltando detrás &#8220;¡pero ves que sos vos!&#8221;), le explicó cómo ponérselos, cuidarlos, guardarlos.</p>
<p>_Vení y te cuento por lo menos quién es el personaje y de qué se trata la historia. Éste lo tenés que tapar con un parche.</p>
<p>_ Sí,sí. Va a estar bueno vivir esto_ pensó en voz alta, estremecido ante lo que iba a hacer.</p>
<p>A metros de la puerta de la escuela, al otro día y con los lentes puestos, la idea no le pareció tan buena. ¿Y si se reían de él? ¿Si lo señalaban, si se burlaban, si lo mandaban a dirección y lo obligaban a sacárselos? Se puso el pelo sobre la cara, cubriendo el ojo maravillosamente ornamentado, y se dirigió hacia el shopping. ¿Y si le pegaban? ¿Si lo encerraban otra vez en el baño y le metían la cabeza debajo del agua? ¿Y si llamaban a su casa? Caminaba absorto en sus pensamientos. Eran las siete y media de la mañana, pero parecía noche cerrada. &#8220;Nadie en la escuela sabe lo que significa el ojo, nadie me puede decir nada y si alguien me dice algo yo&#8230;&#8221;</p>
<p>Sintió el golpe del hombro en su hombro, pero venía ensimismado imaginando el ataque así que giró sobre su pie y la cara que mostró hizo juego con lo que le salió de las entrañas, una voz ronca, harta de las patadas, de las burlas, de los papeles pegados en la espalda, de los sobrenombres, del miedo, la humillación y la vergüenza:</p>
<p>_¿Qué?</p>
<p>Eran dos. Uno tenía la mano dentro del bolsillo. La moneda caída tintineaba en las baldosas, musicalizando el silencio. Un colectivo se iba, lucecitas rojas, lejano.</p>
<p>Lo miraban desconcertados. No dijeron nada.</p>
<p>Se dio vuelta y caminó, sin prisa, los dientes apretados. El viento agitó su sobretodo y se figuró protagonista de una filmación pasada en cámara lenta. Pasó corriendo un esponjoso gato blanco. Recién cuando llegó a la esquina el miedo le permitió darse vuelta y mirar: corrían los dos ya lejos, como si los persiguiera el mismísimo demonio. El reflejo del vidrio de la juguetería le devolvió la cordura y le regaló generoso una explicación razonable: &#8220;Me iban a robar&#8221;&#8230; &#8220;Con razón&#8230; ¿ése soy yo?&#8221;&#8230; &#8220;Ése soy yo&#8230; ahora&#8221;.</p>
<p>Detrás de su nueva imagen, el reloj del negocio marcaba serenamente las 7:38. Una empleada lo observaba fijamente, pero a él no le importó. No era tarde. Decidió no levantar su moneda y se sintió hermoso, delicado, elegante, enigmático y poderoso; se quitó el oscuro pelo que volaba hacia su cara y lo sintió suave. &#8220;Existe un antes y un después&#8221;, pensó. &#8220;Porque ahora, yo soy el del reflejo&#8221;.</p>
<p>Entró en la escuela nuevamente distraído, pensando en cuánto tiempo le llevaría ahorrar lo suficiente para comprar el anillo, sin percibir siquiera el rumor que su paso provocaba, acostumbrado para bien o para mal a la soledad, sin saber que ingresaba en  ese mismo instante en su personal e intrincado laberinto, en donde se perdería durante la interminable adolescencia en la  búsqueda incesante de encontrarse a sí mismo fingiendo ser otro.</p>
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<p><span style="color: #993366"> </span></p>
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