<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>#ProyectoPibeLector &#187; literatura juvenil</title>
	<atom:link href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/tag/literatura-juvenil/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector</link>
	<description>Proyecto pibe es un espacio de literatura juvenil, educación y aprendizaje</description>
	<lastBuildDate>Fri, 10 Jul 2015 19:26:25 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Anhedonia</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/19/anhedonia/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/19/anhedonia/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 19 Jun 2015 20:05:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[anhedonia]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[deseo]]></category>
		<category><![CDATA[elección]]></category>
		<category><![CDATA[espíritus]]></category>
		<category><![CDATA[familias]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=673</guid>
		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 58. Anhedonia En ese estado, lo sabemos todo. El tiempo no existe y no hay apuro alguno para realizar la elección. A causa de una razón que aquí no debe ser revelada, la única restricción que existe es parental: sólo podemos experimentar la vida guarecidos... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/19/anhedonia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #993366"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">58. Anhedonia</h2>
<p>En ese estado, lo sabemos todo. El tiempo no existe y no hay apuro alguno para realizar la elección. A causa de una razón que aquí no debe ser revelada, la única restricción que existe es parental: sólo podemos experimentar la vida guarecidos por las ramas de nuestros árboles genealógicos. Por ejemplo: se puede elegir ser hijo, hija, madre, tío, durante una vida. Y a la siguiente, cambiar: ser madre de quien era tu madre, hija de quien eras hijo, y así. Esta regla, que escrita puede parecer limitante, no lo es: las genealogías de espíritus son inconmensurables.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/choque-galaxias.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-674" alt="choque-galaxias" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/choque-galaxias.jpg" width="596" height="498" /></a></p>
<p><span id="more-673"></span></p>
<p>En ese estado, el objetivo está a la vista. Uno tras otro, con una espontaneidad divinamente calculada, nos manifestamos ante el Portal. Reflexionamos ante la meta y elegimos orientados según cada personal y único estadío. Por ejemplo: &#8220;Esta vez deseo nacer prematuramente, ocasionar el fallecimiento de mi madre y morir joven&#8221;, o &#8220;Esta vez deseo ser estéril y adinerado&#8221;, o &#8220;Esta vez deseo una vida larga, plagada de enfermedades dolorosas&#8221;, o &#8220;Esta vez deseo vivir ante una ventana que permita ver el mar&#8221;.</p>
<p>Son pocos los que se atreven a desear la ancianidad.</p>
<p>Son muchos los que desean circunstancias vanas.</p>
<p>Hay quienes no desean nada, pero son los menos. Cuando eso sucede, apenas cruzan el Portal hacen un chasquido prácticamente imperceptible y se desintegran para siempre. (Esos son los que ocasionarán la extinción de la humanidad, pero no pueden ni siquiera desear evitarlo).</p>
<p style="text-align: center"><strong><em><span style="color: #993366">Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector"><span style="color: #993366">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </span></a>y leé en tu muro los relatos semanales.</span><br />
</em></strong></p>
<p style="text-align: center"><em>Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/19/anhedonia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Consejos peligrosos para víctimas de bullying</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/17/consejos-peligrosos-para-victimas-de-bullying/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/17/consejos-peligrosos-para-victimas-de-bullying/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 17 Apr 2015 16:44:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[acoso]]></category>
		<category><![CDATA[adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[alumnos]]></category>
		<category><![CDATA[amenazas]]></category>
		<category><![CDATA[bullying]]></category>
		<category><![CDATA[consejo de convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[escuelas]]></category>
		<category><![CDATA[familias]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[madres]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=599</guid>
		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 49. Consejos peligrosos para víctimas de bullying &#160; El chico sale de la escuela e inmediatamente cambia su lenguaje corporal: en la calle, bañado por los rayos del sol del mediodía, ha dejado de ser alumno. Camina pensativo, tranquilo. Al llegar a su casa, golpea con... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/17/consejos-peligrosos-para-victimas-de-bullying/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">49. Consejos peligrosos para víctimas de bullying</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><i>El chico sale de la escuela e inmediatamente cambia su lenguaje corporal: en la calle, bañado por los rayos del sol del mediodía, ha dejado de ser alumno. Camina pensativo, tranquilo. Al llegar a su casa, golpea con firmeza la puerta de la habitación de su hermano mayor. </i></p>
<p>_ ¿Qué?</p>
<p>_ Soy yo. Tengo un problema.</p>
<div id="attachment_600" class="wp-caption alignnone" style="width: 530px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/04/MUNCH-El-grito.jpg"><img class="size-full wp-image-600" alt="&quot;El grito&quot; Munch" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/04/MUNCH-El-grito.jpg" width="520" height="656" /></a><p class="wp-caption-text">&#8220;El grito&#8221; Munch</p></div>
<p><i>No es habitual que el chico hable con su hermano acerca de alguna cosa. Ni siquiera es común que hable con alguien. El mayor, sorprendido, hace girar la llave en la cerradura y lo deja pasar. La música es ensordecedora, pero el anfitrión no da signos de desear bajar el volumen ni de apagarla.</i></p>
<p>_ ¿Qué pasa?</p>
<p>_ Me están molestando mucho en la escuela.</p>
<p>_ ¿Quién? ¿Qué te hace? <span style="color: #0000ff"><i>Seguro que te lo merecés, si siempre fuiste un mocoso insoportable y malcriado. Mirá la facha que tenés, la ropa que usás, mirate la cara. </i></span></p>
<p><i>_ </i>No es uno solo. Me tiran cosas, me revisan la mochila, me cargan. Me molestan. Ya no lo soporto más y no sé qué hacer.</p>
<p>_ ¿Le dijiste a mami? <span style="color: #0000ff"><i>Pedazo de maricón, nenito de mamá, claro que le dijiste, para qué me gasto. </i></span></p>
<p><i>_ </i>Sí. Dos veces. Me estuvo acompañando y yendo a buscar, pero no puede ir todos los días y ya estoy grande para andar molestándola así. Me siento cada vez peor. No sé qué hacer.</p>
<p>_ Bueno, esto es lo que tenés que hacer: los agarrás bien a trompadas. Los machos se hacen a los golpes. Y si seguís dando vueltas y acompañado por tu mamita, va a ser peor. Nadie respeta a un nenito de mamá. Dejá que se arme bien y listo, aunque te ligues algunas piñas. No pretenderás que vaya yo a pegarle a unos nenes que deben tener tu edad&#8230;</p>
<p>_ No. Gracias.</p>
<p><i>El chico sale de la casa y se dirige hacia la de su padrino, que vive a unas cuadras. Toca el timbre y le contestan por el portero eléctrico.</i></p>
<p>- ¿Quién?</p>
<p>_ Soy yo.</p>
<p>_ Estoy ocupado ahora, ¿qué querés?</p>
<p>_ Tengo un problema en la escuela.</p>
<p><i>Silencio.</i></p>
<p>_ ¿Estás ahí?</p>
<p>_ Sí, pero estoy ocupado. ¿Qué dijiste que te pasa?</p>
<p>_ Tengo un problema en la escuela. Hay unos pibes que me molestan y no aguanto más.</p>
<p>_ <i><span style="color: #800080">Siempre pensé que eras un nabo</span>. </i>Y bueno, querido, eso le pasa a todo el mundo, es más viejo que la humanidad. Cuando iba yo a la escuela, molestábamos a algunos <span style="color: #800080">(<em>a los giles, a los cuatro ojos, a los mariquitas, a los gordos, a los negros, a los villeros, a los chetos</em>) </span>y nadie murió por eso. <span style="color: #800080"><i>Si nos habremos divertido con tu viejo. </i></span>Agarrate a trompadas, dales una buena paliza y vas a ver cómo te dejan de joder.</p>
<p>_ Gracias.</p>
<p><i>El chico se queda en silencio, mirando el portero eléctrico. Unos minutos después, vuelve a su casa. Mientras está comiendo, llega su mamá. </i></p>
<p>_ ¿Cómo te fue hoy? ¿Hablaste con la preceptora? <span style="color: #741b47"><i>Es todo culpa mía, por sobreprotegerlo. </i></span></p>
<p>_ Hablé ya con todos. Me dicen que lo van a resolver dialogando, que van a hacer esto y lo otro, pero no hacen nada. Además, me mienten.</p>
<p>_ ¿Por qué te mienten? <span style="color: #741b47"><i>Claro que te mienten. Algo debés estar haciendo vos para que te molesten, pobre hijo mío. Te malcrié, te di todos los gustos. </i></span></p>
<p>_ Porque me dicen una cosa y se les nota que están pensando lo contrario. El padrino me dijo que les pegue. Ya no doy más. Lo voy a hacer.</p>
<p>_ No, hijo. Dejá que los adultos lo arreglen. Mañana voy a ir a hablar de nuevo. Ahí voy a estar, en la puerta. <span style="color: #741b47"><i>Te amo tanto, pobre hijo mío. Qué no daría por vos. </i></span></p>
<h6 style="text-align: center">&#8230;</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p><i>Es un mediodía soleado el que aguarda que los alumnos se conviertan en chicos, detrás de las rejas del viejo edificio. A pesar de que encandila la luz, se puede ver que un muchachito se destaca en el grupo. Tiene los puños cerrados, la cara desfigurada por la impotencia, o por el odio. La pelea comienza inmediatamente, sobre la vereda. Se hace una rueda de gente que grita, filma, saca fotos y patea. Una mujer que aguardaba pacientemente bajo un árbol se transfigura. En su brutal metamorfosis, desgarra su cartera y empuña un arma. </i></p>
<p><i>El primer disparo hiere mortalmente a otra mujer, de aspecto insignificante, que con una fuerza sobrehumana intentaba rescatar a su hijo de una lluvia de patadas y golpes. </i></p>
<p><i>El segundo y último disparo hiere al hijo de esa misma mujer, en el pecho.</i></p>
<p><i>Horas más tarde, la mujer devenida en asesina declaró en la comisaría lo siguiente: </i></p>
<p>_ No sé porqué lo hice (<i><span style="color: #ff0000">No sé porqué lo hice</span>). </i>Todos sabíamos que iba a haber piñas en la puerta porque circulaba desde temprano el rumor. Fui a proteger a mis hijos. <span style="color: #ff0000"> </span>A la señora le di sin querer <span style="color: #ff0000">(<em>pobre mujer, ni siquiera la vi y dio la vida por su hijo</em>). </span>Al pibe le tiré por pura lástima, porque me miró como suplicándome que lo matara, empapado con la sangre de su madre muerta. <span style="color: #ff0000"><i>(Al pibe, le tiré por lástima. Él quiso morir, me lo suplicó con los ojos). </i></span></p>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p style="text-align: center">
<h6 style="text-align: left">Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos, nuestra finalidad al utilizarlas es educativa y cultural.</h6>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/17/consejos-peligrosos-para-victimas-de-bullying/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una noche en la Once. Capítulo final.</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/10/una-noche-en-la-once-capitulo-final/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/10/una-noche-en-la-once-capitulo-final/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 10 Apr 2015 19:56:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[abuelos]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[alumnos]]></category>
		<category><![CDATA[bullying]]></category>
		<category><![CDATA[compañeros]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[epifanía]]></category>
		<category><![CDATA[escuela]]></category>
		<category><![CDATA[familias]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>
		<category><![CDATA[la 11]]></category>
		<category><![CDATA[la Once]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[una noche en la 11]]></category>
		<category><![CDATA[Una noche en la once]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>
		<category><![CDATA[violencia escolar]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=593</guid>
		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Entrega N° 48 Una noche en la 11 Para leer los capítulos anteriores, hacé click aquí: Capítulo 1, Capítulo 2, Capítulo 3, Capítulo 4, Capítulo 5. El Capítulo 6 es el FINAL. Capítulo 6. Era un espectáculo de lo más extraño. El vestíbulo ancho y... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/10/una-noche-en-la-once-capitulo-final/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2>Entrega N° 48</h2>
<h2 style="text-align: center">Una noche en la 11</h2>
<p>Para leer los capítulos anteriores, hacé click aquí: <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/06/una-noche-en-la-11-cap-1/">Capítulo 1</a>, <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/13/una-noche-en-la-once-cap-2/">Capítulo 2</a>, <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/20/una-noche-en-la-once-cap-3/">Capítulo 3</a>, <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/27/una-noche-en-la-once-cap-4/">Capítulo 4</a>, <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/03/una-noche-en-la-once-cap-5/">Capítulo 5</a>. El Capítulo 6 es el FINAL.</p>
<h2>Capítulo 6.</h2>
<p>Era un espectáculo de lo más extraño. El vestíbulo ancho y espacioso de la 11 se había llenado de gente que deambulaba, se saludaba, se abrazaba, se daba sonoros besos en ambas mejillas. Gente de los dos extremos: había muchos viejitos y muchos niñitos. Nada de adolescentes, casi. Nada de adultos. Algo tenían de raro, pero Larry no lograba darse cuenta qué era. Un no sé qué, qué sé yo&#8230; La sensación que le producía era inquietante.</p>
<div id="attachment_552" class="wp-caption alignnone" style="width: 1610px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg"><img class="size-full wp-image-552" alt="Una noche en la 11" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg" width="1600" height="1200" /></a><p class="wp-caption-text">Una noche en la 11</p></div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Todo parecido a un acto escolar, prácticamente, excepto por la hora. La claridad de la luna se filtraba por los vidrios del gran portón enrejado de verde y las puertas de madera del salón de actos, abiertas de par en par, parecían ocultar efectos especiales sofisticados, que no eran más que los agujeros en el techo que dejaban pasar haces de rayos de luna, bellísimos, tenues, delicados. Larry no entraba allí desde que era chiquito, porque el salón de actos había sido clausurado precisamente a causa de esos agujeros. Sabía que estaba lleno de palomas durante el día, que sus cacas habían ensuciado el piso y las butacas antiquísimas cubriéndolas de indignidad. Y lo sabía porque una vez se había metido de incógnito, junto a sus amigos el Chispazo y El Piercing, en el palco del salón, y habían estado espiando y tirándole papelitos masticados con lapiceras usadas como cervatanas a las palomas. Obviamente no le habían pegado a ninguna, pero la habían pasado bárbaro y habían zafado de la hora de Física. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El salón lucía absolutamente diferente ahora. Era como si la oscuridad lo hubiera remozado, como si las sombras lo favorecieran ocultando las rasgaduras de las butacas plegables originales, el piso de madera, los escalones que llevaban al escenario, el telón. Las colgaduras parecían nuevas, intactas, aterciopeladas, y daban ganas de pasar la mano suavecito sobre ellas. De las palomas, ni noticias. El piano lucía solemne y bello, a un costado. Los cuadros colgaban derechitos. Y un run run de comienzo de espectáculo, de acomodadores, de función, inundaba la escena.</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Toda esta gente está acá porque hizo algo malo?</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El Michi lo miró complacido. En el interior de Larry habían comenzado a encenderse los viejos mecanismos de inquietud, de curiosidad, de razonamiento ante lo incomprensible, ante lo nuevo y lo sorprendente. El Michi había estado al lado de Larry cuando su papá le revoleó la ropa, los cuadros, los libros, los maquillajes y la felicidad a Susana. Le había susurrado <i>&#8220;tranquilo, tranquilo, no es con vos, tranquilo, tranquilo&#8221;</i>, abajo de la cama, en donde Larry en esas épocas cabía y se había refugiado. Había estado junto al nene de los rulos rojos y la carita cubierta de lágrimas cuando la mamá juntó del piso lo que pudo, lo metió en una bolsa de consorcio, y se fue para siempre. Habían tardado años en decirle al chico que Susana se había ido a vivir a Paraguay. Y el chico, por su parte, había tardado años en vaciar su cabeza de cualquier recuerdo, de cualquier pensamiento, de cualquier ternura o caricia o sabor o perfume a madre. Para el padre había sido más fácil. Alcohol, drogarse hasta no dar más y llenarse de amigos, amigos, amigos de cualquier edad, irse, estar en la calle, no volver nunca a la casa, no pensar en nada. Y decían que Larry no se le parecía. Para el Michi, eran dos gotas de agua.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ No, no es así. Cuando empieces a ver, si estás preparado para hacerlo, vas a descubrir la diferencia entre unos y otros. La mayoría está aquí porque amó muchísimo en algún momento de su vida a esta escuela, porque fue su casa, porque se sintió protegido y estuvo a gusto acá. Casi todos esos viejitos que ves ahí fueron alumnos de la 11, y añoran la sensación de ser niñitos de nuevo, de pasar la manito por el pasamanos, de respirar el aire embotado del salón y la mirada dulce de las maestras.  Las viejitas de allá trabajaron de alguna cosa durante decenas de años en este edificio&#8230; limpiaron mocos, consolaron lágrimas inconsolables, enseñaron a usar plumas y lapiceras, limpiaron la escalera, barrieron, atendieron el kiosquito, plantaron los árboles que ves en el patio, pintaron una pared o algo. Y los chicos que ves, son casi todos permisos especiales. Mirá, mirá el parque, Larry, mirá bien a ver si podés ver&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry miró fijamente las sombras del Parque Saavedra, escudriñando con atención. Una horda de siluetas pequeñísimas se dirigía hacia la 11 desde el otro lado, donde estaba el Hospital de Niños. Había siluetas jugando en las hamacas, en los toboganes, sentadas en los bancos y en el pasto. Una sensación de serenidad desconocida invadió el pecho de Larry, que murmuró&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Están todos muertos.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ No, Larry. Están de permiso especial del director. Los deja venir a esta hora, desde el Hospital de Niños, para ver la función.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Algunos tienen una especie de luz&#8230; rodeándolos&#8230; Una luz que no ilumina pero que es como algo lindo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Hacés progresos rápido, amigo. Vení, vamos a sentarnos antes de que se llene, que ya va a empezar.Y vos sos invitado especial. Ya vas a ver.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Se sentaron en primera fila. Larry pasó entre butacas colmadas de señoras y señores de pelo blanco, todos amables y con expresión bondadosa. Los niños no actuaban como niños, estaban demasiado quietos, eran demasiado respetuosos. La mayoría tenía las manos cruzadas sobre sus piernitas y esperaban en silencio, con los ojos cerrados. Larry tuvo un escalofrío. Así, con los ojos cerrados, había esperado debajo de la cama que no fuera cierto, que papá no se hubiera enojado tanto con mamá, que no la hubiera echado de la casa (¿<i>a dónde se iba a ir</i>? ¿<i>a dónde se iba a ir</i>?). Tuvo un sobresalto. Los viejitos también tenían los ojos cerrados.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Y de qué es la obra? Yo nunca fui al teatro&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El telón se abrió con magnificencia; los engranajes de las cortinas corrieron silenciosos y sin fallas. Se hizo mayor la oscuridad que imperaba, y Larry se olvidó de los viejitos ciegos. En el escenario se veía una escenografía de salón de clases, con los banquitos chiquitos, las mesitas pequeñas, ventanales preciosos con cortinajes blancos y un escritorio que ostentaba un florerito sencillo, rebosante de fresias. El aroma de las flores le recordó a su mamá;  un nudo en la garganta le impidió decir nada. De un costado salió Yohana Ruiz Díaz del Vivar, haciendo malabares con unas naranjas.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Esa chica cometió un error inmundo. Ofrecía &#8220;protección&#8221; a cambio de las moneditas de los nenes de la primaria, en la puerta del kiosquito, y había montado una especie de mafia que fue muy difícil de desbaratar en la escuela. Es tan testaruda que todavía no entiende las consecuencias de lo que hizo, el dolor que ocasionó a centenares de nenes durante su estadía en la 11. El director le encargó este trabajo hasta que se haga cargo de sus actos, pero ella no lo sabe. Lleva mucho tiempo acá. Hasta parece disfrutarlo a pesar de que sabe que los nenes no la están viendo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">A Larry no le importaba nada lo de Yohana Ruiz Díaz del Vivar. Un nene pelirrojo, pequeñísimo, enfundado en un guardapolvo planchado y almidonado con amor, estaba sentado entre muchos otros nenes, ahí, en su banquito, e intentaba tomar una lapicera por primera vez con sus manos torpes. Y Laurita, la bellísima Laurita, estaba sentada a su lado.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">- ¡Mirá, Michi! Ése soy yo. Esa lapicera me la había comprado mi papá, y era de las que si las inclinabas para un lado se veía un auto rojo, y si las inclinabas para el otro, uno azul. Me acuerdo de esto. Ahora le señorita Beatriz se va a sentar al lado mío y me va a ayudar&#8230; Tenía un montonazo de paciencia esa seño, yo la quería tanto que le hice un dibujo cuando terminó el año para que pusiera en el arbolito de navidad&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La segunda escena representaba a alumnos de años más grandes, en el recreo. Estaban todos en el pasillo y el pelirrojito se había escapado de la mirada vigilante de la seño Dora, que lo cuidaba tanto, y se había escondido en el baño de los chicos de la secundaria. Larry sintió que las lágrimas se le escapaban y le apretó la mano a Michi.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">- Fue horrible, es horrible. Ahora entro al baño y está Facundo Escalante fumando un porro. Y me agarra de los pelos, y del cuello, y me mete la cabeza en el mingitorio y me dice que si digo algo me va a matar&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El Michi oprimió la mano de Larry, fuerte, muy fuerte, como hacía siempre cuando su amigo sufría mucho. Larry lloraba como hacía años no había llorado, igual a ese día escondido bajo la cama de sus padres viendo volar cuadros y ropas de mujer y pensando a dónde, a dónde se va a ir.  La escena siguiente tardó un poco más en aparecer&#8230; el telón quedó corrido, respetando el dolor profundo del chico. Hasta Yohana pareció retirarse un poco hacia un costado, sin parar de revolear sus naranjas.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La escena siguiente era en el salón de 1ero. Larry quedó asombrado ante el cambio. El escenario, tan bello y de ventanas limpias y aroma de flores, ahora mostraba un salón descuartizado a escrituras, a patadas, a bancos desvencijados y pizarrones vejados por <i>liquid paper</i>. Ahí estaba él, como en las escenas anteriores, tallando una rajadura con una trincheta. Los ojitos bellos que había visto en los Larrys niños habían desparecido bajo un velo de indiferencia y cansancio. El guardapolvo había desaparecido y su ropa colgaba raída y sucia, descuidada, sobre su cuerpo desmesurado. Los rulos rojos eran una maraña que intentaba tapar la cara y lo lograba. Las seños no estaban. Había una profesora que iba cambiando de cara y se iba transformando en muchas profesoras anónimas que le decían que se sentara, que se callara, que prestara atención, que era un irrespetuoso, que era una porquería de persona, que era un sucio, un desagradecido, un mal amigo, que era feo, que era malo, que iba a terminar mal, que iba a terminar con un prontuario&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry se vio entrando en la pecera esa tarde, todo mojado y con dolor de espalda, después de destrozar el baño a patadas. Se vio sentado al fondo, vio entrar a la directora y escuchó lo que ella decía. Levantó la vista hacia la profesora y vio en su mirada la misma mirada que tenía la seño Beatriz, cuando se sentó al lado suyo para enseñarle a agarrar bien la lapicera. La lapicera que le había regalado su papá.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">El telón se corrió por fin. Todos los nenes, todos los viejitos, todas las paredes de la 11, las ventanas, las cortinas, las escaleras, todos estallaron en un aplauso al unísono. &#8220;¡Larry! ¡Larry!¡Larry!&#8221; vitoreaban. El chico, asombradísimo y emocionado hasta haber perdido absolutamente la voz, miró al Michi.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Es tu obra. Vos la escribiste, la dirigiste y la protagonizaste. Ahora quieren que subas y digas unas palabras.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Literalmente, Larry fue subido por centenares de brazos y llevado al escenario, que Yohana abandonó respetuosamente. Jamás había hablado en público y lo que había vivido recién era demasiado emocionante como para saber si aún le quedaba voz. Sin embargo subió, y desde arriba pudo ver a los niños de ojos cerrados, a los viejos; le pareció ver a Beatriz, a Dora, a Norma, a las preceptoras, a la de Física&#8230; a él mismo siendo niño sentadito en la primera fila al lado del Michi, con los rulos peinados y brillantes, con el guardapolvo planchado por su mamá. No dijo nada. Solamente cerró los ojos él también, inspiró hondo, lo más hondo que pudo, y se llenó los pulmones de la 11. Se sintió bien por primera vez en años: estaba en su casa, la 11 era su casa,  los aplausos eran para él  a pesar de que había hecho cosas malas&#8230; porque no era que las había hecho malas&#8230; era que le habían salido mal&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Pero eso va a cambiar.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry se sobresaltó. Su voz había sonado hueca y estridente en el salón de actos vacío. Sólo el Michi lo esperaba, de pie, apoyado en una de las paredes.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Vamos, Larry. Fue una noche intensa y hay muchas cosas sobre las que tenés que pensar.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Vamos a dónde?</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ En unos minutos, tu abuela va a venir a buscarte junto con la directora y la portera. Cuando tu abuela llegó a tu casa y no te vio pensó en llamar a la policía, a los hospitales, a los bomberos, a la NASA, qué sé yo qué escándalo iba a armar. Pero le susurré que llamara al Chispazo, bajito, y las abuelas y las madres siempre me escuchan. El Chispazo te vio escondido atrás de la puerta de la pecera y se hizo el que no veía nada&#8230; No te enojes con él&#8230; es un buen amigo, pero a veces confunde lo que realmente quiere decir la verdadera amistad. La cosa es que el Chispazo confesó que estabas acá encerrado y ahí vienen tu abuela, la directora y la portera a buscarte, locas de preocupación porque saben que acá no hay agua ni luz gracias a tu macana de la tarde y esperando que estés bien porque te quieren muchísimo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Y qué hago? ¿Qué les digo?</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry se encontró solo en el umbral de la 11. Pudo escuchar unas últimas palabras del Michi, pero ya no pudo verlo.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Yo estaba cuando te pasó lo de Facundo Escalante y te pido mil disculpas por no impedir lo que te pasó en el baño, cuando eras un chiquito indefenso. El director me acaba de levantar la pena: he cumplido. De vos depende, Larry, ser el hacedor de tu propio camino&#8230; Ya no voy a estar para cuidarte&#8230; acordate&#8230; De vos va a depender ahora todo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Una luz de linterna provenía de afuera, y el <i>clanc clinc</i> conocidísimo de la portera, que venía con todos los pelos parados y el maquillaje  corrido, le produjo una sensación de bienestar incomparable. &#8220;Te perdono&#8221;, murmuró. &#8220;Gracias por todo&#8221;.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¡Neeeeeeeeeeeegrooooo! ¡Acá está, señora, vivito y coleando, no se preocupe!</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Su abuela lloraba y lo palpaba y lo besaba y la directora lo abrazaba y la portera lo zamarreaba para ver si estaba bien.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Estoy bien. No se preocupen. Vamos a casa, abuela. Señora directora, mañana voy a venir a hablar con usted junto a mi padre y veremos cómo hago para pagar los daños que le hice a la escuela.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La directora Norma sonrió misteriosamente, abrazó a Larry y le dijo en el oído:&#8221;Shhh, no te preocupes. Sé que una noche en la 11 puede ser una experiencia pesada. Andá a descansar, que preocupaste a toda la gente que te quiere&#8221;. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry miró a la gente que lo quería, mientras entraba en el remís que lo llevaría a su casa. Miró a su abuela, miró a la portera, miró a la directora, y por último, miró a la 11, que lo observaba majestuosa y cálida, envuelta en un manto de sombras que ya empezaban a dejar entrever tonos cálidos y rosados del amanecer. Y se sintió muy feliz, porque allí estaría su escuela, esperándolo para recibirlo mañana, y después de mañana, y después de después de mañana, y después de después.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"><br />
</span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">                                                         <strong>  FIN</strong></span></p>
<p>Imagen: Adriana Lara.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"> <strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/10/una-noche-en-la-once-capitulo-final/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una noche en la Once. Cap. 2</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/13/una-noche-en-la-once-cap-2/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/13/una-noche-en-la-once-cap-2/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Mar 2015 17:09:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[comedor]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[escuelas]]></category>
		<category><![CDATA[familias]]></category>
		<category><![CDATA[la 11]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[pastillas]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Una noche en la once]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=566</guid>
		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Entrega N° 48 Una noche en la 11 Para leer el Cap. 1 hacé click aquí. Capítulo 2. Fue tan, pero tan fácil, que le pareció mentira que no se le hubiera ocurrido antes. La escuela quedó absolutamente vacía en un santiamén; pudo escuchar desde... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/13/una-noche-en-la-once-cap-2/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2>Entrega N° 48</h2>
<h2 style="text-align: center">Una noche en la 11</h2>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/06/una-noche-en-la-11-cap-1/">Para leer el Cap. 1 hacé click aquí.</a></p>
<h2>Capítulo 2.</h2>
<p>Fue tan, pero tan fácil, que le pareció mentira que no se le hubiera ocurrido antes. La escuela quedó absolutamente vacía en un santiamén; pudo escuchar desde su escondite el ruido que hizo el bolsillo de la portera al ser atacado por el llavero gigante, el trac trac trac de la llave girando en la cerradura y por fin, por primera vez, se quedó solo en la 11. Estaba seguro de que nadie se había dado cuenta de que él no había salido, de que él no estaba en la parada del colectivo, de que él no pasaba delante del kiosco de la esquina de su casa, de que él no había llegado a ninguna parte&#8230;</p>
<div id="attachment_552" class="wp-caption alignnone" style="width: 1610px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg"><img class="size-full wp-image-552" alt="Una noche en la 11" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg" width="1600" height="1200" /></a><p class="wp-caption-text">Una noche en la 11</p></div>
<p><span id="more-566"></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">A esa altura de sus pensamientos, Larry se puso un poco triste. Sí se iban a dar cuenta de que no había vuelto a su casa, pero tarde, a eso de la medianoche, cuando su abuela volviera del turno del hospital. No había pensado en eso. Se iba a asustar mucho, seguramente, iba a pensar que lo habían secuestrado, que lo habían matado en un robo, que había tenido un accidente y estaba tirado en la cama de algún hospital cercano&#8230;, no, eso no, porque la abuela venía del hospital cercano y no lo había visto ahí&#8230;  Larry se encogió de hombros recordando repentinamente la sanción que le había impuesto la directora. &#8220;No me importa, mal no le va a venir preocuparse un poco por mí, que nunca me da bola&#8221;. Y dejó de pensar en su abuela.</span></p>
<div>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La escuela se extendía a sus pies, enorme y mansa, como una mascota desmesurada. Cuando salió de atrás de la puerta de la pecera escuchó el familiar chirrido del gozne oxidado y experimentó un escalofrío. No era lo mismo entre tanto silencio&#8230; ni siquiera la pecera parecía la misma, inundada de una nube gris de penumbra y atravesada de haces de partículas de tiza flotando como fantasmas&#8230; Pensó en eso, e inmediatamente decidió dejar de pensar estupideces y salió raudamente a inspeccionar la vacía escuela.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Primero se metió en la cocina. Las veces que la portera lo habría echado de ahí amenazándolo con un trapo en la mano&#8230; Ahora no había nadie para impedirle meter las manos entre las porciones de tarta de jamón y queso, entre los panes recién cortados para los sanguchitos de mañana, entre los alfajores guaymallén y las pizzas frías. Comió hasta que se aburrió, porque en esa época Larry nunca se llenaba con la comida. Y ahí fue cuando se llevó el primer disgusto, que comparado con los que le deparaba la larguísima noche no era nada de nada, pero que detonó en él el mismo sentimiento que lo había llevado a subirse sobre la mesadita y ponerse a patear la puerta del baño: terminó de comer, abrió la canilla para servirse un vaso de agua y&#8230; no salió nada. No había agua en la escuela. Ni una gota. Seco. Y se puso a patear la canilla como si ésa fuera la manera de que brotara.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry sintió una sed inmensa, una sed que le subía desde la punta de los pies hasta la garganta y la volvía seca, seca y más seca. No podía esperar un minuto más, necesitaba agua, moría, moriría tirado ahí mismo sobre las baldosas frías de la 11, deshidratado,  lo encontraría la portera cuando llegase al otro día, temprano, y se iba a arrepentir cuando lo viera ahí, todo muerto, de las veces que le había gritado que saliera de la cocina con el repasador en la mano&#8230; Le gustó tanto la imagen de su cuerpo tirado en el piso, chatito por la deshidratación, que se olvidó de la sed abrasadora y ya no le pareció tan terrible que no hubiera agua. Decidió inspeccionar el armario de preceptoría, que siempre le había parecido misterioso, y se dirigió hacia allí. </span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Tampoco había bebidas guardadas, solamente tizas, borradores viejos y toneladas de papeles. La espalda le dolía ahora en una forma intolerable, como si le estuvieran clavando una aguja gruesa y despiadada. Encontró una especie de cartuchera en el fondo del armario, la abrió y vio una tableta de pastillas empezada, una crema que decía &#8220;hidratante&#8221;, un lápiz de labios y una lapicera verde. Las pastillas parecían algún remedio. Meditó algunos segundos sobre el peligro de ingerir remedios sin saber su origen, sin que se los recetara un doctor, sin haber ido al médico&#8230; pero decidió que la cartuchera no tenía aspecto de peligrosa. La espalda le dolía demasiado;  si le seguía doliendo lo encontraría la portera tirado sobre el piso frío de la preceptoría, tieso y muerto del dolor, a la mañana siguiente&#8230; Disfrutó de la imagen que había aparecido nítidamente en su cabeza mientras tomaba la primera pastillita, qué chiquita, duele mucho&#8230; Decidió que serían dos.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Fue un error. Él no sabía lo larga que sería esa noche.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span></p>
<h2 style="text-align: center"> <em>Continuará…</em></h2>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center"><em><strong>Una noche en la 11 es un relato contado en 6 capítulos. Leé la próxima parte el viernes, cuando actualice #ProyectoPibeLector</strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Imagen: Adriana Lara.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p style="text-align: center">
</div>
<div style="text-align: center"></div>
<p style="text-align: center">
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/13/una-noche-en-la-once-cap-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una noche en la Once. Cap. 1.</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/06/una-noche-en-la-11-cap-1/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/06/una-noche-en-la-11-cap-1/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2015 18:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[alumnos]]></category>
		<category><![CDATA[durlock]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[escuelas]]></category>
		<category><![CDATA[la 11]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[nouvelle]]></category>
		<category><![CDATA[profesores]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=551</guid>
		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Entrega N° 48 Una noche en la 11 a Juan C. Araya,  mi lector incondicional  Capítulo 1 &#160; Había sido una tarde común y corriente en la 11 hasta que Larry había resuelto, en un impulso inexplicable hasta para él mismo, subirse sobre la mesadita... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/06/una-noche-en-la-11-cap-1/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: left">Entrega N° 48</h2>
<h2 style="text-align: center">Una noche en la 11</h2>
<div>
<p style="text-align: right"><span style="font-size: small"><i>a Juan C. Araya,  mi lector incondicional</i></span></p>
<p><strong><span style="font-size: small"><i> </i></span><span style="font-size: 1.17em;text-align: center">Capítulo 1</span></strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Había sido una tarde común y corriente en la 11 hasta que Larry había resuelto, en un impulso inexplicable hasta para él mismo, subirse sobre la mesadita del baño y patear la puerta hasta destrozarla; mesadita y Larry habían caído violentamente sobre el piso arrastrando el lavatorio y rompiendo las cañerías&#8230; En el momento en que empieza nuestra historia, tenemos a Larry intentando disimular su dolor en la espalda sentado en la silla más atrás de los atrases, adentro de la pecera, en plena hora de Literatura. Y acá tengo que detenerme y explicar a los lectores qué es la pecera, en primer lugar, y destacar que la ropa empapada del chico era imposible de ocultar por más pecera que se llamara el salón de clases.</span></p>
<div id="attachment_552" class="wp-caption alignnone" style="width: 1610px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg"><img class="size-full wp-image-552" alt="Una noche en la 11" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg" width="1600" height="1200" /></a><p class="wp-caption-text">Una noche en la 11</p></div>
<p><span id="more-551"></span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La 11 funciona en un edificio inmenso, centenario, diseñado expresamente para ser una escuela. Tiene altísimas paredes, escaleras de mármol, ventanas enormes bordeadas de granito, un patio extenso con zonas arboladas y pasto, un salón de actos que en sus épocas habrá sido envidiable, un ambiente fresco que te invade cuando la portera te abre la enorme puerta enrejada y un ajetreo incesante y sonoro de niñez y adolescencia latiendo, de maestras y profesoras trabajando a pleno, de lapiceras, y risas, y sanguchitos en movimiento. Fue una escuela primaria durante muchísimos años, hasta que se adaptó al cambio de la secundaria y se dividieron las dos instituciones en el mismo edificio. La pecera es testimonio de los malabares arquitectónicos de esa metamorfosis, el durlock simulando ser pared en aulas otrora inmensas y ahora reducidas, ruidosas hasta el tormento, la biblioteca llena de libros que sirven para la primaria y no para la secundaria, el patio vedado a los de la secundaria que quedaron relegados a los pasillos, el kiosquito que a veces está y a veces no, también vedado, y muchos etcéteras. Llamamos pecera al salón inventado al costado de la biblioteca porque sus paredes son de vidrio opaco y vaya a saber por qué razón, hay una franja de ese vidrio que no está pegada a la pequeña parecita que otrora fue pasamanos de escalera y que permite que, además de entrar ruidos constantemente dentro del salón, los alumnos sean observados por los que están afuera y se paran en la escalera a mirar, contribuyendo al efecto de sentir ser un carassius, un pez ángel, un pequeño bagre o un pececito exótico en el mejor de los casos&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">En el presente de este relato, Larry no parecía un pez ángel en absoluto y todos dentro del aula sabíamos que sobre su cabeza había un letrero invisible pero fosforescente titilando CULPABLE en letras rojas.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> Golpearon la puerta.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Tres de los alumnos que estaban deambulando se abalanzaron a abrirla con una tijera en mano (la puerta de la pecera no tiene picaporte y todos hemos desarrollado habilidades para abrirla con tijera). Era la directora.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Quién fue el que rompió todo el baño? ¿Quién fue? ¿Cómo pudieron hacer una cosa así? Fue en el baño de varones, los únicos cursos que estaban en el recreo eran ustedes y el otro primero y yo vengo de allá y&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La directora habla y de sus ojos sale cansancio, de sus manos emana tristeza, de sus piernas frustración e impotencia. Habla sentada; pocas veces la he visto hacer eso. Toda esa fuerza y energía que durante años contemplé en ella, ya no está. Mis ojos van hacia Larry, que desde allá, a mil kilómetros de distancia, simula escuchar. No está oyendo nada de lo que la directora dice. No está percibiendo su dolor, su preocupación, su enojo. Sólo está pensando en cómo pasar desapercibido, en cómo no responsabilizarse de lo que hizo, en cómo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Y no son buenos amigos si encubren a la persona que hizo semejante acto de vandalismo con nuestra escuela, semejante barbaridad. Ahora el baño, el que ustedes necesitan y usan todos los días junto a todos los varones de la escuela, está inutilizado. No son buenos amigos si lo encubren. Larry, estás mojado.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ &#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Te estoy hablando a vos, Larry. Estás mojado.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Yo? ¿Y qué? Yo no fui, no tuve nada que ver.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Vení a dirección. Profesora, me llevo a Larry. Disculpe. Puede proseguir con la clase.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Proseguir con la clase quiere decir que tres de las chicas saquen peines y espejitos y comiencen a maquillarse y peinarse los flequillos. Que cuatro varones sentados atrás prosigan un partido de truco con las barajas escondidas entre las piernas, bajo los bancos. Que una de las chicas apoye la cabeza sobre un brazo y se duerma. Que otra de las chicas me mire desafiante y declare &#8220;Hoy no pienso hacer nada, profe&#8221;. Que los tres que deambulaban por la pecera con la tijera en la mano se retiren hacia atrás, siempre más atrás, a conversar y especular sobre qué le van a hacer a Larry en dirección esta vez. Que cuatro o cinco caritas cansadas me miren preguntándose qué voy a hacer hoy para arreglármelas para que alguien me dé bolilla mientras hablo. Porque yo hablo. Y esta vez, hablo un rato largo sobre el porqué destrozar la querida escuela, de porqué no prestar atención en clase, del verdadero sentido de amistad, de pertenencia, de&#8230; y entra Larry. Así que se paran todos y se le abalazan reclamando el relato de qué pasó, qué le va a pasar, qué le hicieron en dirección&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Nada. Yo no fui.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Por suerte la curiosidad la satisface un chico de otro curso que estaba en dirección porque había tomado sin querer el celular de otro y presenció la escena. Cumpliendo su rol de testigo vociferó a través de la hendija de la pecera, parado en la escalera: &#8220;Le hizo un acta. Lo suspendieron. Tiene que venir con los padres mañana porque si no, no lo dejan entrar&#8221;.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry me mira mientras me aproximo a hablarle, pero se encoje de hombros. Se escucha la campana y me doy vuelta para vigilar mi cartera, que quedó sobre lo que en una época fue un escritorio y ahora es un mueble indefinido y enclenque. Mi cartera está ahí, intacta, pero cuando me vuelvo ya he quedado sola. Todos salieron corriendo hacia la calle, todos, pensé. Lo que no sabía, lo que nadie sabía, era que una persona se había escondido tras la puerta abierta. Así que nos fuimos, la portera cerró la escuela y ahí quedó, detrás de la puerta de la pecera&#8230; y sí, quién va a ser, ahí quedó Larry.</span></p>
<h2 style="text-align: center"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> <em>Continuará&#8230;</em></span></h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong><span style="text-decoration: underline">Una noche en la 11</span> es un relato contado en 6 capítulos. Leé la próxima parte el viernes, cuando actualice #ProyectoPibeLector</strong></em></p>
<p>Imagen: Adriana Lara.</p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/06/una-noche-en-la-11-cap-1/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El día que Corina se fue de la casa</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/27/el-dia-que-corina-se-fue-de-la-casa/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/27/el-dia-que-corina-se-fue-de-la-casa/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 27 Feb 2015 15:14:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia paso de niñez a adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[celular]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[divorcio]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[irse de la casa]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[madres]]></category>
		<category><![CDATA[padres]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[tecnología]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=539</guid>
		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 47. El día que Corina se fue de la casa &#160; Corina. De niña pasó a adolescente, en una transición imperceptible. Padres separados cuando ella era un bebé. Almuerzos, cenas, cine, ropa, juguetes, tecnología. A los diez años ya estaba envuelta en el torbellino de... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/27/el-dia-que-corina-se-fue-de-la-casa/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center"></h2>
<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">47. El día que Corina se fue de la casa</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Corina. De niña pasó a adolescente, en una transición imperceptible.</p>
<p>Padres separados cuando ella era un bebé. Almuerzos, cenas, cine, ropa, juguetes, tecnología. A los diez años ya estaba envuelta en el torbellino de las dos familias que se odiaban. Recién a los doce halló las palabras adecuadas para expresar cómo se sentía. Escribió sobre su cama: &#8220;Rodeada de gente, en soledad&#8221;.</p>
<div id="attachment_540" class="wp-caption alignnone" style="width: 1623px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/El-día-que-Corina-se-fue-de-la-casa.jpg"><img class=" wp-image-540" alt="El día que Corina se fue de la casa" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/El-día-que-Corina-se-fue-de-la-casa.jpg" width="1613" height="2150" /></a><p class="wp-caption-text">El día que Corina se fue de la casa</p></div>
<p><span id="more-539"></span>Una mañana su madre entró en su habitación sin golpear la puerta. Venía con la mente cargada de problemas laborales, notas que escribir, trámites que hacer. La primera sensación fue de sorpresa: las paredes rosadas del cuarto de la nena habían desaparecido bajo una capa de pintura negra. Los peluches no estaban. Los almohadones de Kitty tampoco. La computadora estaba prendida y la mujer leyó, azorada, lo que estaba a la vista de todos. Su segunda sensación fue de culpa. La culpa llevó a la furia. Lamentablemente, Corina entró en ese momento en su habitación y la invasora descargó un discurso rabioso e impotente sobre ella.</p>
<p>Debajo de los atavíos que componían su avatar, Corina se sintió ofendida.</p>
<p>Cuando terminó de gritar, la mujer arrancó el cable de la computadora y finalizó su monólogo con: <i>&#8220;Y de internet, olvidate&#8221;</i>.  Se fue dando un portazo, con el celular de la chica en la mano. El monólogo de Corina comenzó en ese justo momento, y fue más o menos así:</p>
<p>Mientras ponía algo de ropa en una mochila: <i>&#8220;Ahora venís, ahora salís con que pinté la pieza sin permiso, con que arruiné los muebles que te salieron una fortuna. Con que te sacrificás por mí y por mis hermanos, con que la culpa de todo la tiene mi papá. Hace más de seis meses que  no entrás acá, por eso no te diste cuenta de los cambios. Hace años que no me hablás. Ser madre no es dejarme plata arriba de la mesa, te aviso. Nunca voy a tener hijos, nunca, nunca, nunca. Jamás me voy a casar. Con razón papá no te quiere, sos una egoísta insoportable&#8221;.</i></p>
<p>Mientras bajaba en el ascensor : <i>&#8220;Te vas a arrepentir cuando sea tarde. Ni te vas a dar cuenta de que me fui, seguramente, hasta la semana que viene.&#8221;</i></p>
<p>Mientras caminaba hacia la parada del colectivo: <i>&#8220;Deberían morirse todos. Yo también. Somos estorbos, el mundo debería ser de los animales, que son mejores que las personas. La gente es un asco. Dice una cosa y hace otra.&#8221;</i></p>
<p>Mientras tocaba el timbre de la casa de su papá : <i>&#8220;Ahora me voy a tener que aguantar un lindo discurso. Él no es mejor que mamá, pero no me queda otra&#8221;.</i></p>
<p>En la casa de su papá no había nadie. Avanzaba el mediodía cuando prosiguió hablando sola.</p>
<p>Mientras caminaba sin rumbo : <i>&#8220;Como siempre: nunca estuvo cuando lo necesité. ¿Y ahora qué puedo hacer? No pienso volver nunca, nunca&#8221;.</i></p>
<p>Corina caminó durante algunas horas. Las palabras dejaron paso a una sucesión de imágenes fantasmagóricas, planes para su futuro: por momentos se presentaban luminosas y se veía triunfando, recibiendo un Oscar, radiante en las tapas de los diarios. Por momentos, la foto era de su cadáver en una bolsa. Era casi de noche cuando sintió un poco de frío. Desconcertada ante la situación, sola en la calle por primera vez en su vida, tuvo miedo de sí misma. Entró en el baño de una estación de servicio, buscando un espejo. Había fantaseado durante horas como una niñita, se había puesto en peligro, estaba haciendo una estupidez. Mientras se miraba buscando serenidad, entró una chica cargando un bebé. Corina no acostumbraba observar el mundo real&#8230; Deslumbrada, se dio cuenta de que no había estado en su casa durante todo el día. Debía tener cientos de mensajes sin leer, cientos de llamadas perdidas, cientos de videos sin mirar. La otra chica, tranquilamente, desvistió a su nenito en el baño helado y lo dejó desnudo sobre la mesada de granito. Inmóvil, Corina pensó que nunca había visto un bebé de verdad tan de cerca. Lloraba como un gatito mientras lo bañaban bajo la canilla, cuidadosamente. La chica secó al nene bajo la máquina de secado de manos; el aire caliente le movía los pelitos para todos lados. El monólogo interrumpido de Corina finalizó, en ese momento:</p>
<p><i>&#8220;Debe haber leído mis mensajes, visto las fotos. Es mi culpa, estaba todo ahí abierto. Ella no sabía que eran de mi grupo, no conoce a la gente, se debe haber preocupado muchísimo y reaccionó así, como le salió. Pobre. Debe ser difícil ser madre. Merece una segunda oportunidad&#8221;.</i></p>
<p>Recordó el billete de cien pesos que tenía en el bolsillo y pensó en regalárselo a la chica del baño, que ahora terminaba de envolver al nene en unas ropitas gastadas y le sonreía amorosamente. Metió la mano en el bolsillo, pero al tocarlo, decidió que lo usaría para pagar el taxi que la llevara de vuelta a su casa, porque era tarde y al otro día había que madrugar.</p>
<p>Ya no pensó más. En su habitación, la computadora estaba encendida y todo estaba en su lugar. Sobre una gran lata de pintura blanca encontró su celular y un pincel nuevo. Se acostó en su cama, sintiéndose liviana. Soñó que la chica que había visto esa tarde le entregaba un Oscar. Su mamá aplaudía, sentada en primera fila.</p>
<p>Al otro día, lo primero que cubrió con pintura fue la cabecera de su cama. &#8220;<em>Artífice de mi destino</em>&#8220;, escribió con primor. Esperó durante meses que su madre viera la frase, y terminó olvidándola. Cuando la mujer finalmente leyó, hacía mucho tiempo ya que Corina se había ido de la casa, para no volver.</p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p style="text-align: left">Imagen: morguefile free photos</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/27/el-dia-que-corina-se-fue-de-la-casa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Solita por la calle</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/13/solita-por-la-calle/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/13/solita-por-la-calle/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Feb 2015 15:09:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[abandono]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[niñez]]></category>
		<category><![CDATA[padres]]></category>
		<category><![CDATA[peligros]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=527</guid>
		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 45. Solita por la calle &#160; La nena es la mimada de la casa. Primera nieta, primera hija. La alegría del hogar. La familia gira en torno a sus horarios, sus actividades, sus deseos, sus gustos. Como una flor delicada, ella crece saludable y sana,... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/13/solita-por-la-calle/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">45. Solita por la calle</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>La nena es la mimada de la casa. Primera nieta, primera hija. La alegría del hogar.</p>
<p>La familia gira en torno a sus horarios, sus actividades, sus deseos, sus gustos. Como una flor delicada, ella crece saludable y sana, inocente y a salvo.</p>
<p>A los doce años, la nena quiere ir a pileta libre. Argumenta larga y consistentemente. Dice que ya está grande para jugar en la colonia, que se aburre. A su mejor amiga la van a dejar ir.</p>
<div id="attachment_528" class="wp-caption alignnone" style="width: 610px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/Piranesi_carceri-XIV.jpg"><img class="size-full wp-image-528" alt="Piranesi. Carceri XIV" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/Piranesi_carceri-XIV.jpg" width="600" height="446" /></a><p class="wp-caption-text">Piranesi. Carceri XIV</p></div>
<p><span id="more-527"></span>Sus padres discuten el tema, se pelean, se reconcilian. Resuelven concederle el permiso, siempre y cuando tenga infinito cuidado y respete los siguientes consejos de su mamá:</p>
<p style="text-align: center"> <b>No hables con extraños, jamás.</b></p>
<div style="text-align: center">
<p><b>Cada dos horas, renová tu bloqueador solar. </b></p>
<p><b>No te separes de tus amiguitas.</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>No entres al vestuario ni a alguna zona del club sola. (¡No te separes de tus amiguitas!)</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>Si alguien te molesta, decile al guardavidas o a la señora que está en la entrada del club, que es conocida de tu abuela. .</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>Si el guardavidas te molesta, decile a la señora que está en la entrada del club, que es conocida de tu abuela.</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>No te acerques a la rejilla del fondo de la pileta porque te puede succionar y podés quedar atrapada ahí y morir ahogada.</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>No aceptes ninguna bebida ni comida de nadie. Si comprás en el club, fijate que su envase esté cerrado.</b></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: center"><b>Cualquier, pero cualquier cosa, me llamás y yo a los cinco minutos estoy ahí.</b></p>
</div>
<p>Una semana después, la nena dice que está grande y que quiere ir sola al club, que queda a siete cuadras de su casa. Su madre consulta con su padre y esta vez, a pesar del método insistente de la chica, no consigue el permiso. El mundo es peligroso y ella es muy chica para andar sola por la calle. Su mamá la acompaña hasta la puerta del club y su padre la va a buscar.</p>
<p style="text-align: center"> <b>No te movés de ahí hasta que llega tu papá.</b></p>
<p> La nena pasa un verano inolvidable. Aprende a tirarse a la pileta de cabeza, a nadar estilo mariposa, a jugar al truco gallo. Hace amistades nuevas y se divierte como nunca. Obedece punto por punto las instrucciones de su mamá e ignora el universo de miradas y comentarios que provoca al pasar por cierto sector con sus amigas enfundada en su traje de baño. Le gusta que su familia la cuide tanto, que la protejan. Se siente apreciada y segura, en esa soleada calle que le parece su vida. Una callecita sinuosa y con escalones, con un adulto que la ama observando cuidadosamente cada uno de sus pasos y cuidando que no se lastime, que nadie se le acerque con malas intenciones, que nada malo le pase.</p>
<p>Por las noches, luego de cenar, con el cabello mojado por la ducha y la mochila lista para la jornada siguiente en la pileta, navega en internet esperando el sueño, en la cama. Desde los seis años que lo hace, libremente. Jamás recibió consejos ni advertencias sobre los peligros de hacer eso. Ni sus padres ni ella misma se han dado cuenta de que esa <b><i>otra </i></b>calle está plagada de extraños que pueden hablarle. Una infinita y transitada maraña de calles en donde vaga sola desde que tiene memoria, a un simple click de cualquiera que quiera lastimarla, que tenga malas intenciones, que quiera que algo malo le pase.</p>
<p>La nena deambula solita por internet, noche tras noche. Esperemos que no le pase nada que haya que lamentar.</p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/13/solita-por-la-calle/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Con olor a mandarinas</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/23/con-olor-a-mandarinas/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/23/con-olor-a-mandarinas/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 23 Jan 2015 14:15:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[barrio]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[drogas]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[onírico]]></category>
		<category><![CDATA[peligros]]></category>
		<category><![CDATA[pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[sueños]]></category>
		<category><![CDATA[villa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=502</guid>
		<description><![CDATA[Proyecto Pibe Lector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 42. Con olor a mandarinas Los pasillos del barrio son su privilegio: nadie osa entrar por ahí. Ni la gente &#8220;de afuera&#8221;&#8230; ni los médicos, remiseros, taxistas, deliverys, policías, bomberos. Los miran desde lejos, desde arriba de los puentes, desde... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/23/con-olor-a-mandarinas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>Proyecto Pibe Lector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">42. Con olor a mandarinas</h2>
<p>Los pasillos del barrio son su privilegio: nadie osa entrar por ahí. Ni la gente &#8220;de afuera&#8221;&#8230; ni los médicos, remiseros, taxistas, deliverys, policías, bomberos. Los miran desde lejos, desde arriba de los puentes, desde el confortable asiento de sus autos. Están protegidos por lo intrincado y por el miedo.</p>
<div id="attachment_503" class="wp-caption alignnone" style="width: 458px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Naturaleza-muerta-van-Gogh.jpg"><img class="size-full wp-image-503" alt="van Gogh: &quot;Naturaleza muerta&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Naturaleza-muerta-van-Gogh.jpg" width="448" height="370" /></a><p class="wp-caption-text">van Gogh: &#8220;Naturaleza muerta&#8221;</p></div>
<p><span id="more-502"></span></p>
<p>El Negro tiene trece años. Le faltan algunos dientes y es hermoso cuando sonríe. Usa el pelo cortado como Ronaldo y sueña con ser Ronaldo de noche y de día. Su cuerpo abundante no aparece en los sueños: ahí es ligero como plumita y tiene botines colorados. En la realidad, el asma y la obesidad aparecen de tanto en tanto como molestia, pero son un detalle. El Negro tiene planes simples: triunfar en el fútbol, tener mucha plata. Lo demás es circunstancia y mala suerte.</p>
<p>A metros de la entrada del pasillo que lo llevará a su puerta, en el primer recodo, está el primero. Hay que darle plata, diez pesos por lo menos. Los billetes no son problema: los chicos del barrio aprenden desde bebés, prácticamente, a conseguirlos. En el segundo recodo hay droga. Gritos, el llanto de mil hijos, risas, carcajadas, músicas, palabras sueltas, botellas de cerveza, ropa colgada, vajilla que se entrechoca, conversaciones amuchadas y olores de comidas completan el abigarrado lugar.</p>
<p>Una mañana cualquiera, camino a la escuela, el Negro escucha una voz desconocida que lo llama.</p>
<p>_ Che, Negro&#8230; vos, sí. Vení un toque.</p>
<p>Al Negro le dan miedo el sobretodo gris, los puños inmaculados, el peinado tirante. Tiene ganas de salir corriendo, pero el cuerpo se le engarabita, le tiembla, y no le obedece.</p>
<p>_ No soy un buchón.</p>
<p>El desconocido lo mira a la cara, buscando algo.</p>
<p>_ No me confundas, atrevido. Supe que te gusta jugar a la pelota. Venite este domingo temprano, ¿eh? Por cada gol pagamos cuatrocientos pesos en mano, para lo que quieras. Los botines te los quedás para la próxima.</p>
<p>El Negro continúa su camino esa mañana, radiante. En la escuela se porta inusitadamente bien, pero nadie se da cuenta. Al llegar a su casa, le es más fácil decir que no al recodo, a los pibes que conoce de toda la vida y le gritan que es un gato y le tiran patadas.</p>
<p>_ Tengo un partido importante este domingo: no puedo.</p>
<p>Se ríen, se burlan, lo olvidan. En su casa hay comida, pero el Negro sabe que para el domingo tiene que estar liviano y se va a dormir sin comer. Está en eso cuando llega uno de sus hermanitos y se acomoda en el mismo colchón, oliendo a mandarinas. Rebalsa de ternura, se le sale el amor, se desparrama junto al llanto y susurra:</p>
<p>- El hermano este domingo empieza su carrera y vas a ver, te va a sacar de acá, vas a ver&#8230;</p>
<p>Irrumpe Ronaldo en el sueño, y corre, corre, corre. El Negro se limpia la punta de los botines colorados con una servilleta de papel y sale a la cancha, ovacionado por la hinchada que grita &#8220;¡Negrooooo, negrooooo, negroooooo!&#8221;, saluda a la tribuna embanderada con su nombre y es feliz.</p>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center"> <span style="color: #993366"><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector"><span style="color: #993366">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </span></a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/23/con-olor-a-mandarinas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sin vuelta atrás</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/02/sin-vuelta-atras/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/02/sin-vuelta-atras/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 02 Jan 2015 17:35:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[armas]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[desamparo]]></category>
		<category><![CDATA[enamoramiento]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[inmigrantes]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[narcotráfico]]></category>
		<category><![CDATA[penal]]></category>
		<category><![CDATA[pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=479</guid>
		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 39. Sin vuelta atrás 4:00 a.m. Se realizó un allanamiento en el Barrio. Hubo un tiroteo que dejó como resultado cuatro heridos y dos muertos. Un argentino de sesenta años y tres jóvenes extranjeros quedaron detenidos. Serán acusados por... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/02/sin-vuelta-atras/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">39. Sin vuelta atrás</h2>
<p><strong><em>4:00 a.m.</em></strong></p>
<p>Se realizó un allanamiento en el Barrio. Hubo un tiroteo que dejó como resultado cuatro heridos y dos muertos. Un argentino de sesenta años y tres jóvenes extranjeros quedaron detenidos. Serán acusados por poseer armas de guerra y dedicarse al narcotráfico. Ninguno saldrá del penal hasta muchos años después de esta madrugada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_480" class="wp-caption alignnone" style="width: 1034px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Dalí-Los-relojes-blandos.jpg"><img class="size-full wp-image-480" alt="Dalí: &quot;Los relojes blandos&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Dalí-Los-relojes-blandos.jpg" width="1024" height="627" /></a><p class="wp-caption-text">Dalí: &#8220;Los relojes blandos&#8221;</p></div>
<p><span id="more-479"></span></p>
<p><strong><em>3:30 a.m.</em></strong></p>
<p>Separadas entre sí por decenas de kilómetros, dos mujeres insomnes piensan en él. La madre mueve los labios apenas: reza por el hijo que no volvió, por los que eligieron la mala vida y no volverán, por la tierra vieja. La adolescente también murmura, enamorada por primera vez.</p>
<p><strong><em>2:06 a.m.</em></strong></p>
<p>Golpeó al llegar, despacito, pero con firmeza. Hacía meses que no pisaba el lugar. Había huido con su madre del envilecimiento de los hermanos, sucios por la codicia. Recibió el abrazo rígido como una estatua. <i>&#8220;La vieja no sabe dónde estoy&#8221;</i>, susurró uno de los dos. Podría dormir algunas horas más: la escuela estaba a pocas cuadras. Recordó la frase sobre su madre al proseguir con el sueño, dolorido de hambre, pero ni siquiera en ese estado revelador pudo saber si había sido su boca la que la había pronunciado.</p>
<p><strong><em> </em><em>12:01 a.m.</em></strong></p>
<p>Llevaba poco tiempo dormido en el umbral de una casa cuando lo echaron. Se sintió aliviado, a pesar de la situación: otra vez se deslizaba sobre la cinta mecánica de la pesadilla. Aturdido, arrancado de su monstruosa interioridad, decidió darse por vencido y buscar refugio entre sus hermanos.</p>
<p><strong><em> 7:30 p.m.</em></strong></p>
<p>La acompañó hasta su casa usando las monedas que tenía para regresar a la suya. Se sentía bien, pero al darle el último beso, furtivo, y oír el rechinar de la reja, el sentimiento cambió. Atardecía sobre la ciudad inhóspita y estaba solo. No tenía crédito para avisarle a su mamá y se iba a preocupar. Tal vez. Levantó el cuello de su campera y caminó sin rumbo, resignado.</p>
<p><strong><em> 1: 05 p.m.</em></strong></p>
<p>Ella lo esperó a la salida, bajo el árbol raquítico de la esquina de la escuela, y lo invitó a comer. A pesar de la vergüenza, pudo más el goce de mirarla a los ojos. Ignoraron juntos las zapatillas rotas, el pantalón viejo, la campera incongruente con el clima. Vieron una paloma muerta, caminaron entre la multitud hostil, se dieron el primer beso. Conversaron durante horas.</p>
<p><strong><em> 7: 45 a.m.</em></strong></p>
<p>Llegó tarde. Ella lo observó anhelante mientras recibía la reprimenda, desde el primer banco del aula. Los desmesurados kilómetros y el rocío de la madrugada adherido a sus hombros se hacían incomprensibles cuando salía el sol. Estaba cansado de explicar. Se limitaba a bajar la vista, a permitir la inundación de tristeza.</p>
<p><strong><em> 4: 30 a.m.</em></strong></p>
<p>Era noche cerrada cuando se subió al tren, a pesar de que el verano estaba próximo. Lo esperaban dos tramos de viaje largo: dos retazos de sueño bamboleante hasta llegar a la escuela.</p>
<p><strong><em> 4: 00 a.m.</em></strong></p>
<p>Despertó antes de que sonara la alarma de su celular. Había soñado con ella y con ríos de colores que se deslizaban como una cinta mecánica. En un punto indeterminado, los colores se mezclaban como en un remolino y la sensación era desagradable. Se alegró de salir del sueño, se levantó de un salto. Su madre ya trajinaba en la cocina preparando el pan para vender. Le había guardado un trozo de ayer para que comiera algo en el camino. Una vez en la calle, masticó despacio, pensando en qué le depararía el nuevo día.</p>
<p style="text-align: center"><span style="color: #000000"> </span><i style="color: #000000">Indicá “me gusta” en PROYECTO PIBE LECTOR<a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector?ref_type=bookmark"><span style="color: #000000"> haciendo click aquí </span></a>y recibí información y actualizaciones en forma personalizada</i></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/02/sin-vuelta-atras/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Juegos de estrategia</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/12/05/juegos-de-estrategia/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/12/05/juegos-de-estrategia/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 05 Dec 2014 16:52:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[aburrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[alumnos]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[docentes]]></category>
		<category><![CDATA[escuelas]]></category>
		<category><![CDATA[gamer]]></category>
		<category><![CDATA[juegos]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[troll]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/?p=457</guid>
		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 35. Juegos de estrategia Mientras se van conectando los jugadores, ninguno deja de notar que esa partida va a ser espectacular. Apareció el padre de Ruiz, está parado como un Jefe en la puerta de la dirección. Nadie dijo quién era,... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/12/05/juegos-de-estrategia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">35. Juegos de estrategia</h2>
<div>
<p>Mientras se van conectando los jugadores, ninguno deja de notar que esa partida va a ser espectacular.</p>
</div>
<div>
<p>Apareció el padre de Ruiz, está parado como un <b>Jefe</b> en la puerta de la dirección.</p>
</div>
<div>
<p>Nadie dijo quién era, pero la cara lo delata: el pibe es igualito a su progenitor, son dos gotas de agua.</p>
</div>
<div>
<p>El juego tiene dimensiones simultáneas, a los que se puede acceder conociendo una clave secreta que sólo conocen los de rango <b>experto</b> o <b>diamond</b>. Cuando llegaste al nivel 6, que es el final, ya te movés en las dos dimensiones simultáneamente, por más papariola que hayas resultado jugando.</p>
<div id="attachment_458" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/12/troll.png"><img class="size-medium wp-image-458" alt="Un Troll. Imagen tomada de internet" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/12/troll-300x273.png" width="300" height="273" /></a><p class="wp-caption-text">Un Troll. Imagen tomada de internet</p></div>
</div>
<div>
<p>En la <b>Dimensión</b> <b>Superficial</b> de la escuela, no pasa nada que llame la atención: las auxiliares caminan llevando sus bandejas con tarta de jamón y queso hacia las aulas, los profesores entran, lapicera en mano, a firmar el libro de asistencia, salen, los alumnos que llegaron tarde corretean cuadernito de comunicaciones en mano, hacia sus salones.</p>
</div>
<div>
<p>En la <b>Dimensión Profunda</b>, en este momento, está sucediendo lo más interesante. ¡El padre de Ruiz! ¡Apareció el hombre, finalmente! ¿Vos viste lo parecido que es al pibe? ¿O el pibe a él? ¿Perolatti no había dicho que Ruiz era adoptado? El rumor recorre paredes y pisos, sube y baja por la escalera, se mete por las hendijas de las puertas, va y viene a la velocidad de la luz. Los jugadores entran en <b>modo expectante</b> y la tensión del momento hace que hasta la tarta de jamón y queso pase desapercibida.</p>
</div>
<div>
<p>Es necesario un <b>vigía</b>. Mary se pone en acción. Todavía no terminó de cerrarse la puerta, todavía el señor Ruiz no apoyó su trasero en el banco (que le parecerá muy incómodo y desagradablemente manchado), cuando en la <b>Dimensión Profunda </b>los jugadores pasan de <b>modo expectante </b>a diferentes estados, según sus personalidades y gustos, para prepararse para la eventual batalla. No por nada es un juego de estrategia: hay quienes adoptan la posición defensiva, pero todos despliegan su arsenal para elegir las armas adecuadas. ¡El padre de Ruiz! No es moco de pavo la situación: todos saben que Ruiz es un jugador <b>hardcore</b> .</p>
</div>
<div>
<p>Durante la primera hora de clase los chicos se preparan, tranquilos. Todo se desencadena cuando sucede el imprevisto: eso de las sorpresas es lo que hace el juego tan interesante. Suena el timbre y aparece silbando bajito, auriculares, capucha, visera &#8230; ¡Ruiz!, que llega tarde, como siempre.</p>
</div>
<div>
<p>_ Boludo, está tu viejo en dirección- le dice el Cebolla, su compañero de banco.</p>
</div>
<div>
<p>_ Ya sé.</p>
</div>
<div>
<p>_ Boludoooo, está tu viejo, te dije. ¿Qué te pasa que no entendés? ¡Se va a enterar!</p>
</div>
<div>
<p>_ Ya le dije.</p>
</div>
<div>
<p>Silencio.</p>
</div>
<div>
<p>Los jugadores no esperaban la movida de Ruiz, que evidentemente está más despierto de lo que parece con todas esas capas de tela puestas sobre la cabeza y quedan desconcertados. Ruiz instantáneamente evoluciona tres niveles y su <b>Karma Cósmico </b>se incrementa. Asesta el golpe:</p>
</div>
<div>
<p>_ Ahora los van a llamar a ustedes, por giles.</p>
</div>
<div>
<p>La <b>Dimensión Profunda</b> se mezcla con la <b>Superficial </b>y el Cebolla agarra del cogote a Ruiz, lo tira al suelo y empieza a romperle la cara a trompadas. Los demás jugadores retroceden, buscando <b>guaridas</b> que les permitan contemplar la batalla y filmarla con sus celulares. La pobre profesora de Química, que ya tiene un hueso de la muñeca que se le sale solo por andar separando contrincantes, sale corriendo hacia el pasillo utilizando su potente poder de la <b>súper-voz,</b> que<b> </b>ensordece a los luchadores y pone en alarma a los integrantes de los otros salones. Cinco profesores corren hacia el aula ahora, junto a la <b>vigía</b> Mary y a la preceptora Silvana, quien es finalmente la que logra levantar de la capucha a Ruiz y sacarlo de abajo de la lluvia de puñetazos que lo han convertido en una masa deformada parecida a Ruiz, pero en <b>modo inframundo</b>.</p>
</div>
<div>
<p>_ Después vamos a hablar con vos, Ruiz. Una atrás de la otra, no se puede creer lo mal que te estás portando este año. Vos, vos y el Otro Ruiz, a dirección.</p>
</div>
<div>
<p>Se oye claramente el trac-trac del desfile de armas. <i><b>Cetro de hielo</b></i>, <i><b>Nova 6</b></i>, <i><b>Carabina R 4</b></i>, <b><i>Arma Thunder</i></b>. Hay que elegir rápido qué llevar.</p>
</div>
<div>
<p>_ Ruiz, andá a lavarte la cara y venís también. Tu papá está con la directora.</p>
</div>
<div>
<p>_ Ya sé. Le conté todo.</p>
</div>
<div>
<p>Otra vez; a pesar de que ya la frase está usada, sigue siendo efectiva. Silvana queda con la boca abierta y los demás se agarran la cabeza. Perolatti pone cara de entendido y prepara su contraataque. Perolatti es un <b>troll</b>. Qué jugador resultó este Ruiz, qué jugador. Toda la <b>ira kármica</b> que rodeaba a la preceptora representada por una nube roja desaparece, se torna blanca y suave, con puntitos brillantes, y Ruiz recibe la tímida caricia en la cabeza y las palabras dulcificadas.</p>
</div>
<div>
<p>_ Bien, pibe. No esperaba otra cosa de vos. Ahora lavate la cara y vení con nosotros.</p>
</div>
<div>
<p> Las clases continúan, excepto en el aula donde estaba en vivo la partida, porque la profesora de Química después de la pelea vivida se pone en <b>modo hibernación </b>hasta que suena el timbre del recreo. En la <b>Dimensión Profunda</b> los <b>chasquis </b>encuentran modos creativos e innovadores y circula toda clase de información, absolutamente falsa, sobre lo que está sucediendo dentro de dirección. Los grupos de wasap están que arden, especialmente a causa de Perolatti, que tiene una facilidad para inventar historias que desconcierta a jugadores amigos y enemigos:</p>
</div>
<div>
<p>. Ruiz le contó al viejo que el Cebolla anda con la novia mientras está en el laburo.</p>
</div>
<div>
<p><span style="color: #0000ff">. ¿Con la novia de Ruiz grande, de Ruiz chico o del Otro Ruiz?</span></p>
</div>
<div>
<p>. El Cebolla anda con la que vendría a ser la madrastra de Ruiz, boludo, el grande.</p>
</div>
<div>
<p><span style="color: #0000ff">. ¿¡¡¡¡¿¿¿¿?????!!!</span></p>
</div>
<div>
<p>. Ruiz le dijo eso el viejo anoche, porque no se la banca a la minita.</p>
</div>
<div>
<p><span style="color: #993300">. ¿Qué minita?</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="color: #008000">. A la madrastra.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="color: #000080">. ¿Pero el Cebolla se está comiendo a una vieja? ¿No es que anda con la pibita esa de 2do que tiene los pelos teñidos de rosa?</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="color: #ff0000">. No, esa anda con Ruiz.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="color: #008000">. ¿CON QUÉ RUIZ?</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="color: #993366">. Con el chico, con el que se sienta al lado del Cebolla.</span></p>
</div>
<div>
<p>Los jugadores entran en <b>modo caos</b>. Perolatti va ganando, es indiscutible. El chico se siente en las nubes, escucha <i><b>“Perolatti win, flawless victory”</b></i> por todos lados, Suena el timbre, salen desesperados al recreo (la más desesperada en salir es la profesora de Química, pero nadie lo nota). Se agolpan en la puerta de la dirección y un <strong>nivel diamond</strong>, revestido con la<strong> coraza de hielo</strong> ganada después de más de un año de acumular puntaje y sacrificio, se anima a golpear esgrimiendo un pretexto que sabe de antemano inútil.</p>
</div>
<div>
<p> _ Pude ver apenitas, pero algo vi. Ruiz hijo está sentado con la capucha puesta.</p>
</div>
<div>
<p> Perolatti, que se siente imbatible, finge una gran agitación y declara:</p>
</div>
<div>
<p> _ Me escapé y espié desde afuera, por la ventana abierta. El Cebolla está llorando.</p>
</div>
<div>
<p> <strong><em>“El Cebolla está llorando en dirección”</em></strong>. Arde el wasap, el facebook, circulan instantáneamente fotos del Cebolla con lágrimas dibujadas con el paint, que le gusta a una que se hace la artista del photoshop y sigue usando esa antigüedad. Recién cuando termina la cuarta hora, cuando ya pasaron tantas cosas que todos se olvidaron de Ruiz, del padre, del Cebolla y del juego, se abre la puerta.</p>
</div>
<div>
<p>Con paso cansino, Ruiz hijo toma su mochila, le da un beso a la profesora de Matemáticas (que es su preferida y lo mira angustiada) y se va de la escuela junto a su padre. El Cebolla está lo más pancho, pero le agarra una especie de ataque cuando mira la pantalla de la netbook cargada de la información ilustrada que lo puso como protagonista en el juego de esa tarde.</p>
</div>
<div>
<p>_ ¡¡¡La recontra recontra calcadísima recontra hijos de mil!!!- grita, mientras reparte patadas y trompadas y vuelan carpetas, lapiceras y carcajadas. La profesora de Matemáticas, que no es como la de Química y sabe jugar muy bien, simula un pico de presión y la escuela entera vuelve a la <b>Dimensión Superficial. </b>Retorna la calma.</p>
</div>
<div>
<p> _ Mañana, si no venís con tu papá no entrás.</p>
</div>
<div>
<p> La voz de Silvana resuena por los pasillos de la escuela, restaurando el <b>orden cósmico</b>. Nadie sabe qué sería de la escuela sin Silvana.</p>
</div>
<div>
<p> ¿Cómo será el padre del Cebolla?, se preguntan los jugadores, mientras se alejan, ya en la calle, comentando la partida en pausa. Perolatti es el único que no habla, porque va hablando consigo mismo. Está inventando ya la historia que desparramará el día siguiente y, que espera, le hará ganar la partida a fin de año. Entre el arsenal de armas está el falso rumor, pero los tontos prefieren los fusiles y las ballestas, desconociendo un poder que está a la vista de todos.</p>
</div>
<div>
<p> _ Che, Perolatti, ¿vos sabés por qué se le sale el hueso de la muñeca a la profe de Química?</p>
</div>
<div>
<p> _ Sí, pero no le cuentes a nadie. Se le sale el hueso porque la operaron cuando era chiquita para sacarle una hermana siamesa que tenía pegada justo ahí y la hermana no sobrevivió a la operación. El brazo le quedó bastante bien, ni se nota, pero cada vez que ella lo mira dicen que puede ver la cara de su hermana muerta, le agarran ataques y se golpea ella misma contra las paredes. Masoquista, quién lo diría. Salió en los diarios. No hay que recordarle el episodio porque es muy triste.</p>
</div>
<div>
<p> _ Vos sí que sos raro, Perolatti.</p>
</div>
<div>
<p> No hay dudas. Muchos sospechan acerca de sus historias, pero todos lo escuchan, lo leen atentamente y se lo bancan: ni el Cebolla le pegaría a Perolatti. Los jugadores así hacen el juego más entretenido: el objetivo es sólo vencer el aburrimiento. Son valiosos, siempre encuentran una ventana abierta a lo desconocido; son los que saben abrir la puerta para ir a jugar.</p>
</div>
<div>
<p style="text-align: center"><span style="color: #888888"> <i>Indicá “me gusta” en PROYECTO PIBE LECTOR<a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector?ref_type=bookmark"><span style="color: #888888"> haciendo click aquí </span></a>y recibí información y actualizaciones en forma personalizada</i></span></p>
</div>
<p><strong><em> </em></strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/12/05/juegos-de-estrategia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 1.400 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-29 14:38:32 -->
