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	<title>#ProyectoPibeLector &#187; muerte</title>
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	<description>Proyecto pibe es un espacio de literatura juvenil, educación y aprendizaje</description>
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		<title>Anhedonia</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Jun 2015 20:05:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 58. Anhedonia En ese estado, lo sabemos todo. El tiempo no existe y no hay apuro alguno para realizar la elección. A causa de una razón que aquí no debe ser revelada, la única restricción que existe es parental: sólo podemos experimentar la vida guarecidos... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/19/anhedonia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #993366"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">58. Anhedonia</h2>
<p>En ese estado, lo sabemos todo. El tiempo no existe y no hay apuro alguno para realizar la elección. A causa de una razón que aquí no debe ser revelada, la única restricción que existe es parental: sólo podemos experimentar la vida guarecidos por las ramas de nuestros árboles genealógicos. Por ejemplo: se puede elegir ser hijo, hija, madre, tío, durante una vida. Y a la siguiente, cambiar: ser madre de quien era tu madre, hija de quien eras hijo, y así. Esta regla, que escrita puede parecer limitante, no lo es: las genealogías de espíritus son inconmensurables.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/choque-galaxias.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-674" alt="choque-galaxias" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/choque-galaxias.jpg" width="596" height="498" /></a></p>
<p><span id="more-673"></span></p>
<p>En ese estado, el objetivo está a la vista. Uno tras otro, con una espontaneidad divinamente calculada, nos manifestamos ante el Portal. Reflexionamos ante la meta y elegimos orientados según cada personal y único estadío. Por ejemplo: &#8220;Esta vez deseo nacer prematuramente, ocasionar el fallecimiento de mi madre y morir joven&#8221;, o &#8220;Esta vez deseo ser estéril y adinerado&#8221;, o &#8220;Esta vez deseo una vida larga, plagada de enfermedades dolorosas&#8221;, o &#8220;Esta vez deseo vivir ante una ventana que permita ver el mar&#8221;.</p>
<p>Son pocos los que se atreven a desear la ancianidad.</p>
<p>Son muchos los que desean circunstancias vanas.</p>
<p>Hay quienes no desean nada, pero son los menos. Cuando eso sucede, apenas cruzan el Portal hacen un chasquido prácticamente imperceptible y se desintegran para siempre. (Esos son los que ocasionarán la extinción de la humanidad, pero no pueden ni siquiera desear evitarlo).</p>
<p style="text-align: center"><strong><em><span style="color: #993366">Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector"><span style="color: #993366">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </span></a>y leé en tu muro los relatos semanales.</span><br />
</em></strong></p>
<p style="text-align: center"><em>Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Preferencias</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Jun 2015 17:20:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 56. Preferencias La puerta de su propia casa le pareció extraña. Al tocarla, recibió una pequeña descarga eléctrica. La habitación estaba en silencio. Por la persiana entraban delgados haces de sol. Pensó en Dios. Bajó la vista y ahí estaba, desarticulada como una muñeca vieja.... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/05/preferencias/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #ff9900"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">56. Preferencias</h2>
<p>La puerta de su propia casa le pareció extraña.</p>
<p>Al tocarla, recibió una pequeña descarga eléctrica.</p>
<p>La habitación estaba en silencio. Por la persiana entraban delgados haces de sol.</p>
<p>Pensó en Dios. Bajó la vista y ahí estaba, desarticulada como una muñeca vieja.</p>
<p>Le miró las medias, el ruedo de la pollera, las várices inesperadamente opacas.</p>
<p>Pensó en esculturas.</p>
<p>Rozó con uno de sus dedos la mano de eso que había sido su abuela. Recordó un revolcón en la playa, la rodilla ensangrentada por el roce con la conchilla. &#8220;Te quedó una linda frutilla&#8221;, le había dicho ella, besando la herida.</p>
<div id="attachment_662" class="wp-caption alignnone" style="width: 251px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/Joaquín-Sorolla.1.jpg"><img class="size-full wp-image-662" alt="Pintura de Joaquín Sorolla" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/Joaquín-Sorolla.1.jpg" width="241" height="209" /></a><p class="wp-caption-text">Pintura de Joaquín Sorolla</p></div>
<p><span id="more-660"></span></p>
<p>La voz resonó claramente dentro de su cabeza y salió corriendo, sin saber hacia dónde ni para qué.</p>
<p>Pasó la tarde sentado en un banco de plaza, mirando sin ver.</p>
<p>Prefirió volver por la tarde.</p>
<p>La puerta de su casa le pareció amigable.</p>
<p>Al tocarla, recibió una pequeña descarga eléctrica.</p>
<p>En la habitación, inusualmente animada, lo esperaban sus tíos, sus primos. Gente desconocida sonreía desde la cocina. Un olor a tuco con laurel sacudía el alma. Desde el sillón, su hermanito lo llamó con la mirada.</p>
<p>_ Por fin llegaste, querido. Tu abuela se tuvo que ir de viaje. Te estuvimos buscando porque te quería saludar para despedirse&#8230;</p>
<p>Prefirió sentarse.</p>
<p>_ Tu hermanito tampoco la acompañó, porque estaba en la escuela. No importa. Manda besos y abrazos. Desde ahora los vamos a cuidar nosotros.</p>
<p>Se paró, caminó lentamente entre la gente y buscó su cuarto. Una vez allí, comenzó a llorar.</p>
<p>Pensó en confesar.</p>
<p>Prefirió no hacerlo.</p>
<p>Durante el resto de su vida, esperó junto a su hermano el retorno de su abuela viajera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><span style="color: #ff6600"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector"><span style="color: #ff6600">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </span></a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos, nuestra finalidad al utilizarlas es educativa y cultural.</em></p>
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		<title>Sueño de amor en verso</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/16/sueno-de-amor-en-verso/</link>
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		<pubDate>Fri, 16 Jan 2015 17:25:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Proyecto Pibe Lector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 41. Sueño de amor en verso Durante un sueño, su pareja muerta aparece joven. Es el primer hecho sorprendente. El soñador es anciano; consigue luego de una larga explicación que le permita pasar suavemente la palma de la mano por... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/16/sueno-de-amor-en-verso/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #000080"><strong>Proyecto Pibe Lector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">41. Sueño de amor en verso</h2>
<p>Durante un sueño, su pareja muerta aparece joven. Es el primer hecho sorprendente. El soñador es anciano; consigue luego de una larga explicación que le permita pasar suavemente la palma de la mano por su rostro. Ahí está el adivinado hoyuelo, cuando se ríe. La desaparecida piel tersa, el lunarcito en el pómulo.</p>
<div id="attachment_499" class="wp-caption alignnone" style="width: 522px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Monet-Lirios-de-agua-azules.jpg"><img class="size-full wp-image-499" alt="Claude Monet: &quot;Lirios de agua&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Monet-Lirios-de-agua-azules.jpg" width="512" height="512" /></a><p class="wp-caption-text">Claude Monet: &#8220;Lirios de agua&#8221;</p></div>
<p><span id="more-498"></span></p>
<p>El soñador se esmera en el paisaje, consciente de la maravilla del sueño. Caminan tomados de la cintura por la orilla de un fresco río, rodeados de noche. Centenares de parejas se han encontrado de la misma manera y otros soñadores que el soñador sueña se esfuerzan en la construcción de otros relatos. Cada uno de ellos narra la historia de un amor, más o menos verosímil. Algunos omiten palabras, olvidan conectores, cometen errores de coherencia. Otros pretenden reemplazar su torpeza con el poder de su presencia. El sueño deviene en pesadilla antológica y al soñador le desagrada: abandona la prosa y las voces enamoradas se mecen junto al río, que se vuelve mar al compás de los versos.</p>
<p>La dispar edad ya no es desafío. La muerte tampoco. Las palabras son elegidas cuidadosamente, la entonación es suave e invita a buscar al amado desdibujado en la mirada. Juntos atraviesan un bello cementerio: el sueño se colma de murmullos, sonrisas, luciérnagas y viento delicado. Música de alas. El soñador logra plasmar en palabras el poema que guarda en su pecho dolorido y se siente absolutamente liberado y feliz. El momento es perfecto.</p>
<p>Una voz ajena interrumpe&#8230; Alguien ha dicho algo en otro lugar y ahora completa la frase:</p>
<p>_ &#8230; es por eso que los sueños no están hechos de palabras.</p>
<p>El soñador convertido en hombre pasa el resto de la noche intentando vanamente recordar su sueño, con la certeza de que encerrado en él ha dejado algo importante.</p>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center"><span style="color: #000080"><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector"><span style="color: #000080">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </span></a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></span></p>
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		<title>Tragedia pavota</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/10/17/tragedia-pavota/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/10/17/tragedia-pavota/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 17 Oct 2014 18:20:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 28. Tragedia pavota &#160; En Salinas se conocen todos, la gente se aburre fácilmente y suele perder repentinamente el interés por las cosas. Uno de los entretenimientos más comunes consiste en criticar a los demás. Otro, no menos popular,... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/10/17/tragedia-pavota/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #993300"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">28. Tragedia pavota</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>En Salinas se conocen todos, la gente se aburre fácilmente y suele perder repentinamente el interés por las cosas. Uno de los entretenimientos más comunes consiste en criticar a los demás. Otro, no menos popular, es hacer apuestas. La &#8220;tragedia pavota&#8221;, por ejemplo, es un caso que ilustra a la perfección esas características del pueblo. Aquí va la historia:</p>
<div id="attachment_395" class="wp-caption alignnone" style="width: 1120px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/10/Umberto-Boccioni-La-risata.jpg"><img class="size-full wp-image-395" alt="Umberto Boccioni &quot;La risata&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/10/Umberto-Boccioni-La-risata.jpg" width="1110" height="850" /></a><p class="wp-caption-text">Umberto Boccioni &#8220;La risata&#8221;</p></div>
<p><span id="more-394"></span></p>
<p>Se llama Lidia, pero desde chiquita le dicen &#8220;la hija de la Pavota&#8221;. Todos saben que ella pronuncia esa frase cuando se siente menoscabada, ofendida, enojada o humillada. A la gente le parecía tan gracioso, que  la pobre mujer la pasaba mal bastante seguido, hecho que atribuía a su mala suerte. Por ejemplo, si había llovido la noche anterior, el chofer del colectivo que tomaba diariamente se arrimaba los metros necesarios para que no puediese subir sin mojarse los inmaculados zapatos, hecho que la obligaba a molestarse y decir algo parecido a esto: &#8220;¡Qué se piensa, hombre! ¿Que soy la hija de la Pavota?&#8221;. Colectivero y pasajeros reían ante las esperadas palabras. Ni siquiera tenían la delicadeza de aguardar a que Lidia descendiera de la unidad para repartirse el dinero de las apuestas: además de previsible en sus frases, todos sabían que la mujer no se daba cuenta de nada. Era como si viviera en otra dimensión: los habitantes de Salinas podían tirarse al piso agarrándose la panza de tanto reír, en su cara, sin que ella diera señales de percibir la causa. Su distracción era tan legendaria como sus frases. Por supuesto, el relato lo hago en pasado porque después de que sucedieron los hechos que voy a narrar, a pesar de que seguramente continúa siendo distraída y diciendo la palabra &#8220;Pavota&#8221; de vez en cuando, Lidia ya no vive en Salinas.</p>
<p>Ingresaba puntualmente a las 8:30 a su trabajo. Saludaba a la recepcionista con un beso, a la señora que limpiaba con un gesto cortés, a su compañera con una sonrisa forzada y a Mario, que estaba en la oficina contigua, con una mirada cargada de pasión que le dejaba la cara congestionada por el esfuerzo durante unos veinte minutos. Enseguida se ponía a trabajar: sellaba papeles, controlaba que estuvieran firmados y procedía a escanearlos. En eso consistía su trabajo: sello, vistazo y escáner durante ocho horas seguidas.  Según Lidia, empleada administrativa. Según los demás: la hija de la Pavota, motivo de algarabía y dinero, desafío diario para los bromistas.</p>
<p>Algunos ejemplos: entraba uno. &#8220;Te traje un café&#8221;. Estaba hirviendo: Lidia, quemada. &#8220;¿Pero querido, qué te pensás, que nací ayer? ¡Esto está que pela chanchos!&#8221;. Algazara general; la frase sobrevolaba los dos pisos del edificio y las oficinas. &#8220;¿De verdad dijo &#8220;pela chanchos&#8221;? ¡No vale! ¡Siempre gana la recepcionista, que la conoce mejor!&#8221;, repicaba entre los cubículos. Hasta que se gastaban la gracia y el dinero, y había que provocar una nueva reacción.</p>
<p>Le desenchufaban el escáner. Tras 48 minutos de desesperación y de oprimir el botón de power setecientas veces, comenzaba a hablar sola: &#8220;¡Ya vas a ver, guacho podrido, ya vas a ver!&#8221;, &#8220;¿No querés andar, retobao? Retobate, pavote, que la que ríe último, ríe mejor!&#8221;. Nadie trabajaba, ninguno podía concentrarse; la ponían en el altavoz. El dinero en juego era cada vez una suma mayor. Finalmente se oía: &#8220;¡Pero si seré Pavota! ¡Está desenchufado este coso de mierda!&#8221;. No solía decir malas palabras: el pozo quedaba vacante. Las risas se escuchaban hasta la terraza, hasta la calle. Los vecinos, que esperaban el resultado en la vereda, se arrancaban los pelos de pura desesperación, entre risas histéricas: Salinas entero había perdido masivamente sus apuestas.</p>
<p>La semana anterior a la tragedia, un empleado nuevo, audaz, jovencito, pegó un post-it en el tapado de Lidia. Les guiñó un ojo a todos, compenetrado con su broma. Los empleados antiguos se horrorizaron con regocijo ante el atrevimiento del cadete. &#8220;Irrespetuoso&#8221;, &#8220;Maleducado&#8221;, encontraron eco por los pasillos y se desparramaron por la ventana. Esa tarde se hizo eterna hasta que finalmente, Lidia se marchó dejando tras de sí un cortejo de miradas burlonas, que habían esperado su paso para leer el cartel. Las risas se escucharon hasta en la iglesia: el sacerdote, líder respetadísimo en el pueblo, participaba en las inocentes apuestas. El policía de la cuadra me contó que quedó riéndose solo durante toda la noche y la mañana siguiente, al recordarlo. &#8220;Soy la Hija de la Pavota&#8221;, decía claramente el cartelito. Lidia no lo vio, no se enteró: el cadete juntó más dinero que nunca recaudando el botín. Así como lo pegó, despegó el post-it, impunemente. Lidia, como siempre, no escuchaba, no se daba cuenta. No sólo apostaban sobre qué diría, sino también sobre su estupidez.</p>
<p>El día que cambiaron las cosas, nadie pudo evitar lamentar no haber descubierto antes su otra peculiaridad. La broma esa mañana iba a ser espectacular: el jefe había modificado la cafetera para que hiciera un cortocircuito y Lidia se llevara un buen susto. Salió mal, como suele pasar con esas cosas: el corto se produjo antes de que Lidia llegara y comenzó un incendio. Todos estaban adentro, acechando, encerrados en la salita contigua a la cocina, reprimiendo grititos, aguardando el resultado de la broma. Hasta el cadete estaba: había salido una hora antes de su casa para no perderse los gritos que daría la mujer cuando el artefacto explotara entre sus manos. Su apuesta decía que Lidia exclamaría: &#8220;¡Si seré Pavota!&#8221;. La de Mario: &#8220;¿Pero este coso qué se piensa? ¿que soy la hija de la Pavota?&#8221;. Gente de pueblo, que creía divertirse sana e inocentemente. Gente pavota. Esa mañana, el que ganara las apuestas se haría dueño de una pequeña fortuna.</p>
<p>Cuando Lidia bajó del colectivo, el edificio estaba en llamas y se escuchaban los gritos desaforados, unificados, aunados, de sus compañeros de trabajo quemándose. En ese momento sucedió lo imprevisto: abrió una boca muy grande, desmesurada, y desde lo más profundo de sus entrañas, como si fuera un vómito ancestral, se le desgarró una carcajada nítida, aguda, siniestra, tan espeluznante que provocó un pequeño silencio en el caos. Mientras morían, adentro de la oficina más de uno pensó que era una pena no haberla escuchado reír antes: hubiera sido más fácil hacerle cosquillas, por ejemplo, que molestarla. Cuando los bomberos llegaron, hubo poco que hacer. Tuvieron que superar el estremecimiento: era un cuadro dantesco&#8230; centenares de personas se agolpaban para mirar a Lidia, parada entre las llamas, presa de una risa diabólica que no cesó hasta mucho después de que todo quedó reducido a cenizas, a silencio, a ruina.</p>
<p>La tragedia pavota dio que hablar durante pocos días. La gente se preguntó que pasó con Lidia cuando el tema se agotó, aburrida por la rutina diaria. Meses después, de casualidad, se enteraron de su partida a Buenos Aires, de su trabajo allá, en otra oficina. Hubo quien pensó en averiguar, en inventar algún plan para que la mujer regresara y continuar con las bromas y las apuestas. Afortunadamente, el sacerdote del pueblo advirtió públicamente que la mujer quizás estuviese poseída por un demonio que se reía; en fin, maldita. &#8220;Ah&#8221;, dijeron  todos al enterarse. El mismo respetado líder señaló que había notado que uno de los monaguillos tenía el poder de predecir el tiempo, porque llevaba con inusitado acierto un paraguas en ocasiones de lluvia inesperada. Se podía apostar con eso. A los diez minutos de escuchada esa frase, se olvidaron de Lidia para siempre.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
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		<title>Reproches a un mal padre</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Aug 2014 15:31:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.  17. Reproches a un mal padre (fantasía en un acto)  Memento mori Habitación de clínica, sencilla, limpia. Por la ventana se ve un atardecer violáceo y bello que, a medida que transcurren los minutos, se transforma en noche.  Un... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/08/01/reproches-a-un-mal-padre/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #800080"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center"><span style="color: #000000"> 17. Reproches a un mal padre</span></h2>
<h2 style="text-align: center"><span style="font-size: 13px">(fantasía en un acto)</span></h2>
<p style="text-align: right"><strong><span style="color: #000000"><em> Memento mori</em></span></strong></p>
<p><i>Habitación de clínica, sencilla, limpia. Por la ventana se ve un atardecer violáceo y bello que, a medida que transcurren los minutos, se transforma en noche.  Un hombre de cincuenta años está en la única cama, arropado, con suero, inmóvil. Es el moribundo. Una mesita de luz con velador, jarra y vaso de agua completan la escena. En una silla, la esposa teje al crochet sin cesar, absorta en el tejido y sus pensamientos.  Tiene la quietud de la araña, sólo mueve imperceptiblemente sus dedos. El hijo del hombre que está por morir se pasea por el escenario, gesticula, acompaña  los movimientos de la luz del atardecer que se vuelve incandescente a medida que avanza la escena  y al final se apaga. Tiene poco más de treinta años, viste traje, camisa, corbata. Monologa: </i></p>
<p>_Me preguntás, viejo, qué tengo para reprocharte. Considerás que tengo permitido hasta eso&#8230; te metés en una cama y con el último aliento que te queda, en lugar de declarar algo, de decir la frase que te haga inmortal en el recuerdo, cedés la palabra y el protagonismo. Voy a contestarte, entonces, diré lo que no debería jamás haberse dicho. Al articular lo que se piensa y siente, viejo, uno se convierte en autor y crea una historia. Qué tengo para reprocharte, para recriminarte en tus últimos momentos. Estás dispuesto a resignar el concentrarte en el ritmo de tu respiración para dejarte llevar por un marasmo emocional, pedís que sea yo el que desencadene los titanes primigenios.</p>
<div id="attachment_255" class="wp-caption alignnone" style="width: 267px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/Picasso-Los-miserables.jpeg"><img class="size-full wp-image-255" alt="&quot;Los miserables&quot; Picasso" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/Picasso-Los-miserables.jpeg" width="257" height="364" /></a><p class="wp-caption-text">&#8220;Los miserables&#8221; Picasso</p></div>
<p><span id="more-254"></span>Deberías arrepentirte de olvidar tu propia infancia. Si no hubieras sepultado cada minuto de inocencia, cada momento que pasaste absorto jugando con un muñequito o repasando  figuritas sobadas, sentado en algún rincón de la casa, olvidado en el suelo&#8230; te hubieses reconocido en mis manos cuando era niño. Tenía las manos chiquitas, tibias, suaves, sucias, con las uñas comidas&#8230; no lo sabés, no podés recordarlas porque nunca las tuviste entre las tuyas. No permitiste que las pasara por tu pelo, que entrelazara mis dedos entre tus dedos. Te mostraste ante mí como un hombre, imperfecto, titubeante, mentiroso, mezquino; pretendías que yo no era infante como si en eso residiera lo indigno. Recordá tu cuerpo niño en este momento, reconstruí la esencia con fragmentos tomados de tus sueños. La leche de la merienda, tu mamá haciendo tostadas, un regalo de cumpleaños, algo. Quizá si lográs verte niño, me veas. Fuiste un ciego, a pesar de que siempre estuve ahí. Ése podría ser mi primer reproche.</p>
<p>Consideraste que siempre fui adulto, no me protegiste. Me arrojaste una parva de objetos y actividades para consolarme de tu ausencia. Ninguno tenía tu voz, tu mirada, la temperatura de tu piel. No me señalaste el camino para descubrir los libros, dejaste a los demás la tarea de conocerme, inquietarme, estimular mi pensamiento. No me escuchaste, sólo me hiciste guiños y dijiste que confiabas en mí, que tenía un camino despejado y sin horizonte ante mis pies. Con eso, te pareció suficiente. Mi segundo reproche es decir que no alcanza con las frases hechas cuando uno es adolescente. ¿Cómo pudiste hacer eso? Te mostraste como un ser vacilante y turbio, justo cuando necesitaba apoyarme sobre tu firmeza. No existen los caminos; sin una mano paternal que guíe la vida se convierte en desconcierto. Un sendero colgante que se mueve a cada paso, me diste, al decir cosas vanas y desentenderte; yo, envuelto en el disfraz de la juventud timorata y bella, trastabillé, vacilé, me caí, me equivoqué. Me dejaste solo todo el tiempo, viejo, con el pretexto de que era libre de construir mi destino. Para ser libre, hay que ser conciente primero de qué es la libertad. Negando mi infancia y mi adolescencia, no me dejaste elección y me convertí en este adulto temeroso e incapaz, que ve con horror que en su futuro se recorta una silueta, como un molde, como una pieza de rompecabezas: tu silueta&#8230; A partir de este momento, mi vida consistirá en una batalla perdida para no convertirme en lo que vos fuiste, ya que con tu muerte, precipitás el desenlace de la historia, no dejás posibilidad de continuar narrando, me recordás que soy mortal. Ése es, viejo, mi último reproche.</p>
<p><i>Sale de la habitación, con la cara desfigurada por el dolor, mesándose el cabello. Al escuchar el sonido de la puerta al cerrarse, el hombre postrado en la cama abre sus ojos y mueve uno de sus brazos. Se escucha su voz, ronca, cavernosa, desgarrando el silencio:</i></p>
<p>_ ¿Me perdonás?</p>
<p><i>Se termina de ir la luz. La mujer deja de tejer, se pone de pie y enciende el velador.</i></p>
<p style="text-align: center"><i> </i><i>TELÓN</i></p>
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<p>&nbsp;</p>
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