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	<title>#ProyectoPibeLector &#187; padres</title>
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	<description>Proyecto pibe es un espacio de literatura juvenil, educación y aprendizaje</description>
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		<title>El día que Corina se fue de la casa</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Feb 2015 15:14:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 47. El día que Corina se fue de la casa &#160; Corina. De niña pasó a adolescente, en una transición imperceptible. Padres separados cuando ella era un bebé. Almuerzos, cenas, cine, ropa, juguetes, tecnología. A los diez años ya estaba envuelta en el torbellino de... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/27/el-dia-que-corina-se-fue-de-la-casa/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center"></h2>
<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">47. El día que Corina se fue de la casa</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Corina. De niña pasó a adolescente, en una transición imperceptible.</p>
<p>Padres separados cuando ella era un bebé. Almuerzos, cenas, cine, ropa, juguetes, tecnología. A los diez años ya estaba envuelta en el torbellino de las dos familias que se odiaban. Recién a los doce halló las palabras adecuadas para expresar cómo se sentía. Escribió sobre su cama: &#8220;Rodeada de gente, en soledad&#8221;.</p>
<div id="attachment_540" class="wp-caption alignnone" style="width: 1623px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/El-día-que-Corina-se-fue-de-la-casa.jpg"><img class=" wp-image-540" alt="El día que Corina se fue de la casa" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/El-día-que-Corina-se-fue-de-la-casa.jpg" width="1613" height="2150" /></a><p class="wp-caption-text">El día que Corina se fue de la casa</p></div>
<p><span id="more-539"></span>Una mañana su madre entró en su habitación sin golpear la puerta. Venía con la mente cargada de problemas laborales, notas que escribir, trámites que hacer. La primera sensación fue de sorpresa: las paredes rosadas del cuarto de la nena habían desaparecido bajo una capa de pintura negra. Los peluches no estaban. Los almohadones de Kitty tampoco. La computadora estaba prendida y la mujer leyó, azorada, lo que estaba a la vista de todos. Su segunda sensación fue de culpa. La culpa llevó a la furia. Lamentablemente, Corina entró en ese momento en su habitación y la invasora descargó un discurso rabioso e impotente sobre ella.</p>
<p>Debajo de los atavíos que componían su avatar, Corina se sintió ofendida.</p>
<p>Cuando terminó de gritar, la mujer arrancó el cable de la computadora y finalizó su monólogo con: <i>&#8220;Y de internet, olvidate&#8221;</i>.  Se fue dando un portazo, con el celular de la chica en la mano. El monólogo de Corina comenzó en ese justo momento, y fue más o menos así:</p>
<p>Mientras ponía algo de ropa en una mochila: <i>&#8220;Ahora venís, ahora salís con que pinté la pieza sin permiso, con que arruiné los muebles que te salieron una fortuna. Con que te sacrificás por mí y por mis hermanos, con que la culpa de todo la tiene mi papá. Hace más de seis meses que  no entrás acá, por eso no te diste cuenta de los cambios. Hace años que no me hablás. Ser madre no es dejarme plata arriba de la mesa, te aviso. Nunca voy a tener hijos, nunca, nunca, nunca. Jamás me voy a casar. Con razón papá no te quiere, sos una egoísta insoportable&#8221;.</i></p>
<p>Mientras bajaba en el ascensor : <i>&#8220;Te vas a arrepentir cuando sea tarde. Ni te vas a dar cuenta de que me fui, seguramente, hasta la semana que viene.&#8221;</i></p>
<p>Mientras caminaba hacia la parada del colectivo: <i>&#8220;Deberían morirse todos. Yo también. Somos estorbos, el mundo debería ser de los animales, que son mejores que las personas. La gente es un asco. Dice una cosa y hace otra.&#8221;</i></p>
<p>Mientras tocaba el timbre de la casa de su papá : <i>&#8220;Ahora me voy a tener que aguantar un lindo discurso. Él no es mejor que mamá, pero no me queda otra&#8221;.</i></p>
<p>En la casa de su papá no había nadie. Avanzaba el mediodía cuando prosiguió hablando sola.</p>
<p>Mientras caminaba sin rumbo : <i>&#8220;Como siempre: nunca estuvo cuando lo necesité. ¿Y ahora qué puedo hacer? No pienso volver nunca, nunca&#8221;.</i></p>
<p>Corina caminó durante algunas horas. Las palabras dejaron paso a una sucesión de imágenes fantasmagóricas, planes para su futuro: por momentos se presentaban luminosas y se veía triunfando, recibiendo un Oscar, radiante en las tapas de los diarios. Por momentos, la foto era de su cadáver en una bolsa. Era casi de noche cuando sintió un poco de frío. Desconcertada ante la situación, sola en la calle por primera vez en su vida, tuvo miedo de sí misma. Entró en el baño de una estación de servicio, buscando un espejo. Había fantaseado durante horas como una niñita, se había puesto en peligro, estaba haciendo una estupidez. Mientras se miraba buscando serenidad, entró una chica cargando un bebé. Corina no acostumbraba observar el mundo real&#8230; Deslumbrada, se dio cuenta de que no había estado en su casa durante todo el día. Debía tener cientos de mensajes sin leer, cientos de llamadas perdidas, cientos de videos sin mirar. La otra chica, tranquilamente, desvistió a su nenito en el baño helado y lo dejó desnudo sobre la mesada de granito. Inmóvil, Corina pensó que nunca había visto un bebé de verdad tan de cerca. Lloraba como un gatito mientras lo bañaban bajo la canilla, cuidadosamente. La chica secó al nene bajo la máquina de secado de manos; el aire caliente le movía los pelitos para todos lados. El monólogo interrumpido de Corina finalizó, en ese momento:</p>
<p><i>&#8220;Debe haber leído mis mensajes, visto las fotos. Es mi culpa, estaba todo ahí abierto. Ella no sabía que eran de mi grupo, no conoce a la gente, se debe haber preocupado muchísimo y reaccionó así, como le salió. Pobre. Debe ser difícil ser madre. Merece una segunda oportunidad&#8221;.</i></p>
<p>Recordó el billete de cien pesos que tenía en el bolsillo y pensó en regalárselo a la chica del baño, que ahora terminaba de envolver al nene en unas ropitas gastadas y le sonreía amorosamente. Metió la mano en el bolsillo, pero al tocarlo, decidió que lo usaría para pagar el taxi que la llevara de vuelta a su casa, porque era tarde y al otro día había que madrugar.</p>
<p>Ya no pensó más. En su habitación, la computadora estaba encendida y todo estaba en su lugar. Sobre una gran lata de pintura blanca encontró su celular y un pincel nuevo. Se acostó en su cama, sintiéndose liviana. Soñó que la chica que había visto esa tarde le entregaba un Oscar. Su mamá aplaudía, sentada en primera fila.</p>
<p>Al otro día, lo primero que cubrió con pintura fue la cabecera de su cama. &#8220;<em>Artífice de mi destino</em>&#8220;, escribió con primor. Esperó durante meses que su madre viera la frase, y terminó olvidándola. Cuando la mujer finalmente leyó, hacía mucho tiempo ya que Corina se había ido de la casa, para no volver.</p>
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<p style="text-align: left">Imagen: morguefile free photos</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Solita por la calle</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Feb 2015 15:09:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 45. Solita por la calle &#160; La nena es la mimada de la casa. Primera nieta, primera hija. La alegría del hogar. La familia gira en torno a sus horarios, sus actividades, sus deseos, sus gustos. Como una flor delicada, ella crece saludable y sana,... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/13/solita-por-la-calle/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">45. Solita por la calle</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>La nena es la mimada de la casa. Primera nieta, primera hija. La alegría del hogar.</p>
<p>La familia gira en torno a sus horarios, sus actividades, sus deseos, sus gustos. Como una flor delicada, ella crece saludable y sana, inocente y a salvo.</p>
<p>A los doce años, la nena quiere ir a pileta libre. Argumenta larga y consistentemente. Dice que ya está grande para jugar en la colonia, que se aburre. A su mejor amiga la van a dejar ir.</p>
<div id="attachment_528" class="wp-caption alignnone" style="width: 610px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/Piranesi_carceri-XIV.jpg"><img class="size-full wp-image-528" alt="Piranesi. Carceri XIV" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/Piranesi_carceri-XIV.jpg" width="600" height="446" /></a><p class="wp-caption-text">Piranesi. Carceri XIV</p></div>
<p><span id="more-527"></span>Sus padres discuten el tema, se pelean, se reconcilian. Resuelven concederle el permiso, siempre y cuando tenga infinito cuidado y respete los siguientes consejos de su mamá:</p>
<p style="text-align: center"> <b>No hables con extraños, jamás.</b></p>
<div style="text-align: center">
<p><b>Cada dos horas, renová tu bloqueador solar. </b></p>
<p><b>No te separes de tus amiguitas.</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>No entres al vestuario ni a alguna zona del club sola. (¡No te separes de tus amiguitas!)</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>Si alguien te molesta, decile al guardavidas o a la señora que está en la entrada del club, que es conocida de tu abuela. .</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>Si el guardavidas te molesta, decile a la señora que está en la entrada del club, que es conocida de tu abuela.</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>No te acerques a la rejilla del fondo de la pileta porque te puede succionar y podés quedar atrapada ahí y morir ahogada.</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>No aceptes ninguna bebida ni comida de nadie. Si comprás en el club, fijate que su envase esté cerrado.</b></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: center"><b>Cualquier, pero cualquier cosa, me llamás y yo a los cinco minutos estoy ahí.</b></p>
</div>
<p>Una semana después, la nena dice que está grande y que quiere ir sola al club, que queda a siete cuadras de su casa. Su madre consulta con su padre y esta vez, a pesar del método insistente de la chica, no consigue el permiso. El mundo es peligroso y ella es muy chica para andar sola por la calle. Su mamá la acompaña hasta la puerta del club y su padre la va a buscar.</p>
<p style="text-align: center"> <b>No te movés de ahí hasta que llega tu papá.</b></p>
<p> La nena pasa un verano inolvidable. Aprende a tirarse a la pileta de cabeza, a nadar estilo mariposa, a jugar al truco gallo. Hace amistades nuevas y se divierte como nunca. Obedece punto por punto las instrucciones de su mamá e ignora el universo de miradas y comentarios que provoca al pasar por cierto sector con sus amigas enfundada en su traje de baño. Le gusta que su familia la cuide tanto, que la protejan. Se siente apreciada y segura, en esa soleada calle que le parece su vida. Una callecita sinuosa y con escalones, con un adulto que la ama observando cuidadosamente cada uno de sus pasos y cuidando que no se lastime, que nadie se le acerque con malas intenciones, que nada malo le pase.</p>
<p>Por las noches, luego de cenar, con el cabello mojado por la ducha y la mochila lista para la jornada siguiente en la pileta, navega en internet esperando el sueño, en la cama. Desde los seis años que lo hace, libremente. Jamás recibió consejos ni advertencias sobre los peligros de hacer eso. Ni sus padres ni ella misma se han dado cuenta de que esa <b><i>otra </i></b>calle está plagada de extraños que pueden hablarle. Una infinita y transitada maraña de calles en donde vaga sola desde que tiene memoria, a un simple click de cualquiera que quiera lastimarla, que tenga malas intenciones, que quiera que algo malo le pase.</p>
<p>La nena deambula solita por internet, noche tras noche. Esperemos que no le pase nada que haya que lamentar.</p>
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		<title>Búmeran</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/12/12/bumeran/</link>
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		<pubDate>Fri, 12 Dec 2014 21:07:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 36. Búmeran &#160; Piiiiiiiiiiiippp (portero eléctrico) _¿Quién? _ ¿Está mi abuelo? _ No, vuelve a eso de las doce, está en el Hospital. Pasá. La chica le da un beso discreto a la señora que ayuda en la casa.... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/12/12/bumeran/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #000080"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">36. Búmeran</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Piiiiiiiiiiiippp <em>(portero eléctrico)</em></p>
<p>_¿Quién?</p>
<p>_ ¿Está mi abuelo?</p>
<p>_ No, vuelve a eso de las doce, está en el Hospital. Pasá.</p>
<div id="attachment_466" class="wp-caption alignnone" style="width: 560px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/12/Ernest-Descals.jpg"><img class="size-full wp-image-466" alt="Ernest Descals" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/12/Ernest-Descals.jpg" width="550" height="443" /></a><p class="wp-caption-text">Ernest Descals</p></div>
<p><span id="more-465"></span>La chica le da un beso discreto a la señora que ayuda en la casa. Se mete en la biblioteca, diciendo algo parecido a “lo espero ahí porque necesito algo para”. Viene porque no tuvo ganas de ir a la escuela, para sentir el olor de los libros viejos y para hablar por teléfono gratis. Cuando escucha el ruido del lavarropas, claro indicio de que la señora está lejos, se abalanza sobre el teléfono, marca un número y entabla una larga conversación que incluye cosas como:</p>
<p>_ ¡Mi mamá me compró el pantalón azul!</p>
<p>_ ¡Te queda divino!</p>
<p>_ ¿Cómo sabés? ¿Me estás viendo?</p>
<p>_ ¡No! ¡Pero me imagino!</p>
<p>A las doce menos diez, la señora le dice a la chica que se debe ir. Dice algo sobre dar de comer a su hijo antes de marcharse a otro lugar para trabajar. El abuelo no ha llegado, quizás tuvo problemas con el turno del hospital. La chica decide cortar la comunicación y salir. Piensa que llegará su abuelo y quiere verlo, pero sin tener que verlo. El sentimiento contradictorio es demasiado complicado para analizarlo. Manotea su coartada al azar: un libro cubierto de polvo. Se arrepiente de inmediato: al sacarlo queda el hueco en el estante de madera, decolorado por la mugre de incontables años. No hay tiempo para arreglarlo.</p>
<p>_ ¡Decile que lo esperé y me tuve que ir, que mañana vengo!</p>
<p>El tomo encuadernado pesa mucho dentro de la mochila rosada y hace calor. Al pasar por la plaza, la chica decide soltar el lastre. Piensa que es igualito a un montón de volúmenes de la biblioteca de su abuelo y que a quién le va a importar, si son todos iguales y el hombre ya está más cerca de morirse que de leer libros. La ocurrencia de la muerte próxima de su abuelo la estremece por un segundo: imagina al señor alto, formidable y flaco en un cajón, vestido de vampiro. “Consumido en semanas, fulminante”. Sacude su cabeza, en un gesto que le es cotidiano cuando quiere deshacerse de pensamientos complicados o desagradables. Se dirige a un chico alto y bello que está sentado en un banco, leyendo al sol, saca graciosamente (según ella) el libro de la mochila y le dice, imitando a su personaje favorito de animé:</p>
<p>_ Para vos.</p>
<p>El muchacho estaba leyendo unas fotocopias del CBC y considera que la chica es demasiado rosa y de secundaria como para sentirse halagado por el gesto. El mamotreto huele a vejez y a enfermedad. De repente el sol que le había parecido agradable le resulta insano. Con aprensión, deja el libro sobre el banco y se aleja del lugar.</p>
<p>(El estudiante intentará sin éxito, durante toda su vida, recordar el título del libro que abandonó despiadadamente sobre un banco de una plaza.)</p>
<p>La señora que atendió el portero eléctrico al principio de este relato aparece en la plaza luego y se sienta para tomar un poco de aire antes de seguir caminando. Lo hace en el banco donde está el libro. Tiene que correrlo para apoyar su cartera y sin querer lo tira al piso. Lo mira arrepentida, tan lindo, tan sobadito. “Perdoname, fue sin querer”, dice en voz alta. Lo abraza fuertemente contra su pecho mientras piensa en el calor, en el nene que quedó solo toda la mañana. Sólo le daría de almorzar y volvería al trabajo en la jornada dura que le esperaba. “Ya vendrán tiempos mejores”, piensa porque sí, sin pensar. Repentinamente angustiada, susurra: “Tranquilo, seguro tu dueño te está viniendo a buscar”. Deja el libro sobre el banco y corre hacia su casa.</p>
<p>Una paloma se posa sobre el libro. Un chiquilín que espía desde el balcón de un edificio cercano mira la escena y experimenta unas ganas intensas de dibujarla. Cuando termina el dibujo lo exhibe al aire, para que la paloma lo vea. El libro luce diferente sin el pájaro; el sol de mediodía ya no está para hacerlo refulgente y no se ve especial. “Nos dejaron solos a los dos”, piensa el chico, antes de comenzar un nuevo dibujo.</p>
<p>El abuelo de la chica del principio de este relato camina despacio. El médico le dijo que aprovechara el tiempo para hacer lo que no había hecho, para acomodar bienes, para darse los gustos. “Mientras todavía se sienta bien”. Se pregunta qué podría hacer que no hubiera hecho ya, qué sentido tendría “acomodar sus bienes”. Por primera vez en decenas de años, ve los edificios mientras camina y los mira. Observa el contorno de los árboles, la silueta de la estatua central de la plaza cercana a su casa. Un banco luce invitador; extrañamente hay un libro sobre él. Se sienta complacido y lo toma entre sus manos. En la portada lee con ojos viejos la dedicatoria de ese amigo tan querido, escrita en los tiempos de la universidad, de los sueños y el vozarrón soberbio. Despacito, perturbado ante lo insólito del hallazgo, pasa sus dedos largos y arrugados por la suavidad blanca de las letras impresas. En la página 98 está la pluma de paloma que guardó un día remoto, cuando todavía miraba el mundo con ojos despejados y las chicas le decían que sus poemas eran hermosos. Entre las páginas 110 y 111 está la carta de su primera novia, la que lo abandonó después de que perdieron el embarazo. ¿Cómo hubiera sido ese hijo? “Ya vendrán tiempos mejores”, decía siempre la chica. Lee el papelito con ternura, inundado de autocompasión. En la página 238 está el sobre con los dólares. Hay varias fotos. “Acomodar los bienes”, resuena en el aire. Las biblioteca como caja fuerte. Piensa en los libros que no escribió, en los premios que no ganó, en el amigo que perdió. No hay tiempo para arreglarlo. El chiquilín que dibuja la escena desde el balcón vecino le hace un gesto con la manito, que se parece a un saludo. “Los libros te arrancan del sopor que uno mismo ha creado para poder transcurrir la vida”, dice en voz alta, devolviendo el saludo del niño. “Cuando me muera, ni siquiera permaneceré en una página que valga la pena”. Piensa en la muerte y siente ganas de experimentarla, pero sin tener que morirse. Sacude su cabeza, en un gesto que le es cotidiano cuando quiere deshacerse de pensamientos complicados o desagradables, y comienza a leer.</p>
<p>El niño que dibujó la escena de la plaza, al rato, se duerme. Repetirá en sus cuadros infinidad de veces la imagen del hombre lector, que recordará por siempre. A pesar de las adversidades que sufrirá durante su niñez, será un pintor trascendental.</p>
<p>Ya es muy tarde cuando el hombre se pone de pie y continúa el camino, para devolver el libro a su lugar en la biblioteca y para volver a su casa. Quizás al día siguiente su nieta vaya a verlo, piensa. Tiene ganas de verla y, al mismo tiempo, no tiene ganas.</p>
<p>La señora atraviesa la plaza, minutos después. Pasa ante el banco solitario sin recordar el libro que atesoró sobre su pecho ese mediodía, ciega de cansancio y ansiedad. Una vez en su casa, besa a su niñito dormido. Sobre su cama encuentra el dibujo: un señor leyendo en un banco de una plaza, un sol con una sonrisa y un pájaro. “Búmeran”, escribió el chico, detrás de la hoja. La mujer no lo lee; rendida de cansancio, duerme.</p>
<p>El dibujo cae al piso. Al otro día, la mujer lo levantará y lo guardará cuidadosamente entre las páginas de un libro que elegirá al azar entre los tomos de la biblioteca del lugar donde trabaja, para poder contemplarlo cuando sienta ganas de ver a su hijito y no pueda verlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><strong><em> </em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Qué hacer en caso de Calificaciones</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Nov 2014 12:25:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 33. Qué hacer en caso de calificaciones Efraín es la persona que lleva más tiempo en la Isla del Alumno Autodidacta y la que mejor conoce su funcionamiento. Por esa razón es a quien se debe recurrir en caso... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/21/que-hacer-en-caso-de-calificaciones/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">33. Qué hacer en caso de calificaciones</h2>
<p>Efraín es la persona que lleva más tiempo en <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/06/27/la-isla-del-alumno-autodidacta-parte-1/">la Isla del Alumno Autodidacta</a> y la que mejor conoce su funcionamiento. Por esa razón es a quien se debe recurrir en caso de dudas de cualquier especie.</p>
<p>Un tema especialmente peliagudo en la Isla es el de las calificaciones. &#8220;Para los docentes&#8221;, piensa Efraín, &#8220;porque son unos ineptos&#8221;. El Auxiliar siente una especial mezcla de repugnancia y desprecio por los profesores del Universo, que se guarda bien de mostrar. Efraín sabe guardar secretos, disimular emociones, manipular hechos. Se considera a sí mismo como un estratega invencible, un soberano en su reino. Finge una pizca de servilidad, escudado tras sus lentes enormes, y contesta solícito cuando se lo requiere.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/07/estafa-educativa/">Efraín</a> es el Auxiliar, con mayúsculas.</p>
<div id="attachment_438" class="wp-caption alignnone" style="width: 658px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/11/Dalí-a-los-seis-años-Dalí.jpg"><img class="size-full wp-image-438" alt="Dalí: &quot;Dalí a los seis años&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/11/Dalí-a-los-seis-años-Dalí.jpg" width="648" height="486" /></a><p class="wp-caption-text">Dalí: &#8220;Dalí a los seis años&#8221;</p></div>
<p>Existe una página especial en el campus virtual de la Isla que contiene las calificaciones personalizadas de los alumnos, y los docentes se desviven por mantenerla actualizada entregando sus planillas en tiempo y forma. No saben (nadie sabe) que jamás tuvo visitante alguno. Ni un cibernauta perdido, mísero. Tampoco saben que esa información es guardada y paladeada placenteramente por el administrador de los datos y recepcionador de planillas: nada más y nada menos, que Efraín.</p>
<p>En diciembre los docentes se agolpan, desesperados, frente a su pequeña oficina-depósito de escobillones y plumeros.</p>
<p>_ Efraín, dígame: ¿Un alumno que tuvo un aplazo en el primer trimestre, se lleva a diciembre la materia?</p>
<p>_ De ninguna manera. Puede tener un 1, otro 1 en el segundo trimestre y un 2 en el tercero y la nota final puede ser 7. Igualmente resultaría sospechoso un profesor que califique con aplazos; usted debería revisar su desempeño y andar con cuidado si quiere continuar aquí.</p>
<p>En voz baja, los alumnos cuentan que cuando era joven, Efraín se metió en una clase de Educación Física con una chancleta en la mano y le dejó el culo bordó a unos pibes que andaban molestando a uno de sus sobrinos, que estaba becado en la Isla. Murmuran: el profesor que estaba a cargo quiso parar los chancletazos justicieros y se ligó uno en la cara que lo dejó tuerto de por vida.</p>
<p>Anécdotas como ésa rodean al Auxiliar como un halo y lo hacen parecer más alto, espigado.</p>
<p>_ Efraín: ¿Los números  van promediados con centésimos en la nota final?</p>
<p>_ De ninguna manera. El educando puede tener un 4, un 3 y un 6 y tener un 7 como nota final. Queda a criterio del profesor, que, por supuesto, favorecerá al educando. No vaya a ser que no podamos festejar tranquilos las fiestas en la Isla por culpa de alguno de ustedes&#8230;</p>
<p>Durante el tercer año de su gestión, el director De Álzaga se enfermó. Gozó de una licencia extensa, y Efraín aprovechó con fuición su ausencia. La Isla se volvió su territorio por completo, fue invadiendo oficinas y salones y se desparramó, repatingó y dormitó en cada rincón. De Álzaga regresó, renovado, y no se dio cuenta de los cambios. La Isla había funcionado perfectamente durante su ausencia: Efraín se había encargado del papeleo, de la actividad virtual, de las preguntas frecuentes de los docentes. En su ceguera y nadando en su propio ego, De Álzaga se acomodó ante su escritorio y cerró la puerta, dejando a Efraín solitario, amo y señor de su pequeño imperio.</p>
<p>_ Efraín: ¿Cómo califico a un alumno que vino una sola vez a mis clases-guía de &#8220;Administración de la Economía Hogareña&#8221;?</p>
<p>_ Con una sola vez, alcanza y sobra. ¿Qué hizo el chico ese día?</p>
<p>_ Nada. Le pregunté cómo se llamaba y me contestó.</p>
<p>_ Bueno. Si dijo su nombre en forma vacilante y usando tono bajo, merece un 7. Si alzó la voz y la miró a los ojos, póngale un 10.</p>
<p>&#8220;Universitarios&#8221;, piensa Efraín mientras contesta con sorna. &#8220;Son los peores&#8221;.</p>
<p>_ Efraín: ¿Tengo que calificar a Pérez? Se pasó las 100 horas de mi curso anual de &#8220;Prevención de Adicciones&#8221; durmiendo como una morsa &#8230;</p>
<p>_ Más morsa será usted, señor. No descalifique al chico. Póngale un 10. Uno mientras duerme no se puede hacer adicto a nada.</p>
<p>La lógica del Auxiliar, formidable. Con el tiempo, hasta había encontrado su propio Efraín: un nuevo profesor, doctor en Ingeniería Civil, poseía una personalidad tímida y había aceptado limpiar el edificio a cambio de que intercediera ante los alumnos para que no lo insultaran ni golpearan. &#8220;Mucho doctorado y cero manejo de grupo&#8221;, le había lanzado el Auxiliar, junto con una escoba.</p>
<p>_ Efraín: ¿Califico a los que figuran en el listado, pero no vinieron nunca?</p>
<p>_ Por supuesto. ¿Usted quiere que nos manden al Continente por falta de matrícula? ¿Quiere que nos cierren la Institución? De ninguna manera. Un 7 a todo el mundo ahorra problemas y todos contentos.</p>
<p>_ Efraín: Tengo a este caso que no sabe leer ni escribir y yo enseño &#8220;Discurso persuasivo para tener éxito en las ventas&#8221;. ¿Qué hago? No sabe ni escribir su nombre&#8230;</p>
<p>_ En primer lugar: no le diga &#8220;caso&#8221; al alumno; no estigmatice. En segundo lugar, hombre&#8230; la escritura está sobrevaluada en este mundo loco&#8230; Apruébelo y listo. Se lo merece por ser valiente y desafiar al sistema capitalista.</p>
<p>Efraín es un hombre de muchos secretos. Se rumorea que posee estrategias que los docentes ignoran para manejar situaciones difíciles; dicen que se desliza durante la noche por la Isla y espía y vigila&#8230;</p>
<p>_ Efraín: Este grupo de alumnos se pasó el año entero jugando al Call of Duty en mi cara y mandándome a la mierda. Amenazaron con matarme, con torturar a mis hijos, con desfigurar a mi mujer&#8230;</p>
<p>_ ¿Y por qué usted no me avisó antes?</p>
<p>_ Yo escribí unos sesenta informes y los dirigí a De Álzaga&#8230;</p>
<p>_   Pero no, hombre, al director no, de ninguna manera. Me tiene que avisar&#8230; Usted déjemelos a mí. Apruebe a todos y listo. Va a ver cómo lo dejan en paz.</p>
<p>Los &#8220;viejos&#8221; le cuentan a los &#8220;nuevos&#8221; que Efraín avanza despacito entre las camas donde duermen su sueño los alumnos, durante la noche isleña. Pone sus manos de dedos largos sobre los cuellos de los que califica en secreto de &#8220;rebeldes&#8221;, &#8220;patoteros&#8221;, &#8220;cabecillas&#8221;&#8230;y aprieta, aprieta, hasta que los ojos que miraban el sueño plácido lo miran a él, desorbitados, enrojecidos. Su estrategia es sencilla: aseguran que suelta cuando las venas de su presa están gruesas y oscuras como tronco de árbol.</p>
<p>&#8220;Shhhhhhhhhhhh&#8221;, les dice. &#8220;Ojito con joderme la vida&#8221;.</p>
<p>Eso basta.</p>
<p>Los &#8220;nuevos&#8221; se estremecen.</p>
<p>Jamás un alumno lo ha denunciado ni ha hecho un comentario, en voz alta o por escrito, sobre los terrores nocturnos asociados al Auxiliar.</p>
<p>Eso sí, una vez alguien descubrió el punto débil de Efraín, hecho que le costó el trabajo en la Isla.</p>
<p>Era una profesora nueva, que enseñaba-guiaba sobre &#8220;Control de la Natalidad&#8221;. Quiso saber qué hacer en caso de calificaciones porque un alumno se negaba a participar de sus clases por motivos religiosos. Le dijeron que le preguntara a Efraín, naturalmente. Tenía una vocecita aguda que se oyó por encima del ruido a adolescencia, cocoteros y mar:</p>
<p>_ Señor portero, ¿puedo hacerle una pregunta?</p>
<p>La Isla se detuvo. Fue como la caída de un rayo.</p>
<p>La despidieron al anochecer. Por la madrugada ya estaba en el Continente.</p>
<p>Su experiencia no fue en vano. Desde ese día, todos en la Isla aprendieron la importancia de no decir jamás delante de un auxiliar la palabra &#8220;portero&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La Revolución del Agua Humana</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Nov 2014 18:19:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 32. La Revolución del Agua Humana &#160; El niño se detuvo. Tomó aire, dirigió su mirada límpida hacia el cielo transparente. Desplegó el material sobre la Revolución del Agua Humana. Comenzó a indagar. Al cabo de unos minutos un... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/14/la-revolucion-del-agua-humana/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #3366ff"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">32. La Revolución del Agua Humana</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>El niño se detuvo. Tomó aire, dirigió su mirada límpida hacia el cielo transparente. Desplegó el material sobre la <em><strong>Revolución del Agua Humana</strong></em>. Comenzó a indagar.</p>
<p>Al cabo de unos minutos un señor se le acercó, amable, para preguntar si necesitaba ayuda. El niño contestó apresuradamente que sería un honor escuchar la palabra de uno de sus mayores. El señor, entonces, habló:</p>
<div id="attachment_425" class="wp-caption alignnone" style="width: 211px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/11/Salvador-Dalí-Yang-y-Yin-ampurdaneses.jpg"><img class="size-full wp-image-425" alt="Dalí &quot;Yang y Yin ampurdaneses&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/11/Salvador-Dalí-Yang-y-Yin-ampurdaneses.jpg" width="201" height="251" /></a><p class="wp-caption-text">Dalí &#8220;Yang y Yin ampurdaneses&#8221;</p></div>
<p>_ En el año 2036 un investigador de la UNLP, en Argentina, hizo un descubrimiento que le pareció fenomenal: logró sintetizar el líquido que denominó <em><strong>&#8220;Agua Humana&#8221;</strong></em>, el néctar esencial, el maná, la fuente de la juventud, anhelada, buscada e imaginada por alquimistas y artistas durante milenios. La fórmula aún era imperfecta, pero la subió a internet en su blog personal.</p>
<p>En 2042 un jovencito hizo pruebas en su cuerpo basándose en la fórmula del <strong><em>Agua Humana</em></strong>. Incorporó el <em><strong>Inhibidor del Apetito</strong></em> y la perfeccionó. Quiso pasar a la posteridad como un héroe anónimo: no sólo envió la fórmula renovada a cada gobernante, a cada laboratorio, a cada universidad, sino que usó las redes sociales con tal habilidad que los datos se viralizaron. La gente de esa época estaba obsesionada con su imagen: seducida por la promesa de la pérdida de grasa corporal, fabricó la fórmula y empezó la <strong><em>Revolución</em></strong>.</p>
<p>El<strong><em> Agua Humana</em> </strong>adelgazó a las personas, pero además las volvió sanas. Desaparecieron los problemas de los dientes, de los pulmones, de los riñones, del corazón&#8230; ya nadie se enfermó. Los organismos funcionaron como debían y la gente se volvió perfecta. Eso trajo consecuencias que el joven dadivoso jamás pudo imaginar, ya que fue asesinado por una horda enfurecida el mismo año en que la <strong><em>Revolución</em></strong> comenzó.</p>
<p>Ya no hubo necesidad de comer ni de beber. Hasta ese momento, la humanidad giraba en torno a la comida: a producirla, a consumirla. Ser comensal era un ritual social. Restaurantes, fábricas, supermercados, vida familiar, horarios, modos de crianza: todo cambió y se produjo un inmenso desconcierto.  A medida que la gente se desintoxicaba de milenios de consumir comida se volvía sagaz: nadie dudó acerca de la importancia de abandonar el paradigma obsoleto y las naciones, unidas, comenzaron a buscar nuevas formas para que la economía no estallara del todo.</p>
<p>El mundo cambió vertiginosamente: tampoco se necesitaban abogados, psicólogos, agricultores, ganaderos&#8230; Millares de máquinas, en meses, se transformaron en chatarra. Lo relativo a la estética era vestigio de una época olvidable. Fue demasiado. Hubo que reorganizar todo. La naturaleza se erguía, triunfante: dejaba de ser explotada. El ser humano asumía finalmente su rol como eslabón, como engranaje ínfimo perteneciente al Reino Animal. La gente no sólo no se dejaba engañar, sino que había perdido las ganas de engañar a otra gente. El <strong><em>Agua Humana</em></strong> rasgó el velo que mantenía la Humanidad en la oscuridad y la corrupción; fue un renacer después de una especie de Sodoma y Gomorra. La gente se volvió reflexiva y crítica, y dejó de preocuparse por el consumo. ¿Desplegaste alguna vez el Museo del s. XX?</p>
<p>El niño escuchaba atentamente. &#8220;Sí&#8221;, contestó.</p>
<p>_ ¿Y qué te pareció?</p>
<p>_ Me dio vergüenza ajena y compasión. Las personas vivían embrutecidas, pendientes de frivolidades. Trabajaban para comprar objetos innecesarios, sufrían por cosas carentes de sentido.</p>
<p>_ No sientas vergüenza. Es parte de nuestra historia. No olvides que estaban intoxicados por la alimentación. Gracias al <strong><em>Agua Humana</em></strong>&#8230;</p>
<p>_ Sí, es suficiente. Muchas gracias por su tiempo, señor. ¿Usted llegó a tener padres con coincidencia biológica?</p>
<p>_ No, soy muy joven. Ni siquiera mis bisabuelos hubieran vivido esa época. ¿Querés que te hable de la <strong><em>Revolución Igualitaria</em></strong>?</p>
<p>_ No hace falta, muchas gracias. Fue cuando se decidió que tener hijos biológicos restaba igualdad de oportunidades a la Humanidad y los niños se volvieron comunitarios. Luego quedamos solos.</p>
<p>_ Exactamente. La Historia de la Humanidad fue siempre un baño de sangre, pero somos afortunados ahora. Que tengas un buen día, niño.</p>
<p>El niño cerró los ojos y la información desapareció. Se borraron las ciudades, las personas que caminaban apresuradas, los carteles de neón. En el siglo del niño, la gente no necesitaba nada. Mientras contemplaba nuevamente la serenidad diáfana del cielo, se preguntó si el señor que le había hablado amablemente sobre el <strong><em>Agua Humana</em></strong> pertenecía a la realidad o a los materiales históricos que se le había ocurrido curiosear. No supo qué pensar. Se le ocurrió que quizás hubiera soñado todo, que existía la posibilidad de que en ese exacto momento estuviera planteándose acertijos dentro de un sueño. Se le ocurrió que el soñador podía ser el señor, y él mismo, tal vez, fuese el producto de un sueño ajeno, en la soledad de unas ruinas con forma de círculo. Tampoco supo explicar el porqué del sentimiento de nostalgia que lo invadió al pensar todo eso.</p>
<p>Movió sus manos y desplegó el <strong><em>Agua Humana</em></strong>. Se sintió reconfortado. Había olvidado el episodio y los laberintos oníricos cuando comenzó a beber.</p>
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<p>&nbsp;</p>
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		<title>Estafa educativa</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/07/estafa-educativa/</link>
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		<pubDate>Fri, 07 Nov 2014 21:11:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 31. Estafa educativa Fantasía en un acto En escena, una enorme entrada de edificio. Puertas cerradas, una puerta de ascensor. Un sillón. Una planta ornamental, de plástico.  Un hombre se acerca a la puerta con timidez. Su preocupación es grande... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/07/estafa-educativa/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">31. Estafa educativa</h2>
<p style="text-align: center"><em>Fantasía en un acto</em></p>
<p><i>En escena, una enorme entrada de edificio. Puertas cerradas, una puerta de ascensor. Un sillón. Una planta ornamental, de plástico. </i></p>
<p>Un hombre se acerca a la puerta con timidez. Su preocupación es grande y se le va hacia las piernas, hacia los brazos. Una vez dentro del edificio no sabe qué hacer. No hay nadie; ningún cartel. Al rato baja de un ascensor un señor de lentes descomunales, que se queda mirándolo unos minutos. Se acerca al desconocido, que experimenta un alivio tal que parece a punto de llorar.</p>
<p>_ ¿Usted es&#8230;?</p>
<p>_ Soy el padre de Juan Pérez. El director me espera.</p>
<p>El señor de lentes parece sorprendido. Hace un gesto al padre de Pérez para que tome asiento en el sillón y se sienta a su lado.</p>
<div id="attachment_188" class="wp-caption alignnone" style="width: 970px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/06/mapa.jpg"><img class="size-full wp-image-188" alt="Estafa educativa" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/06/mapa.jpg" width="960" height="760" /></a><p class="wp-caption-text">Estafa educativa</p></div>
<p>_ Así que el padre de Pérez&#8230;</p>
<p>_ Sí.</p>
<p>_ Egresó hace ya cuatro meses, Juan Pérez. Acá no está.</p>
<p>_ Ya sé. Está en el continente, en mi casa. Viajé personalmente porque quiero entender qué pasó con mi hijo antes de presentar mi denuncia formal.</p>
<p>El de lentes permanece imperturbable. El padre de Juan Pérez, algo desconcertado ante la falta de reacción ante sus palabras, prosigue:</p>
<p>_ Juancito llegó y no supimos qué hacer. Mi señora y yo estamos desesperados. No sabemos quién es ese jovencito, realmente. Imagínese que hasta le hicimos un ADN para ver si era nuestro hijo, de lo cambiado que nos lo devolvieron. Esta institución&#8230;</p>
<p>_<a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/06/27/la-isla-del-alumno-autodidacta-parte-1/"> La Isla del Alumno Autodidacta</a>.</p>
<p>_ Sí, ya sé, la Isla. Bueno, se suponía que el chico iba a poder ingresar a la universidad, que iba a tener intereses definidos, que iba a poder conseguir un trabajo estable y decente&#8230; El nene se niega a ponerse un traje para trabajar en mi empresa, se niega a salir de la casa, no quiere hacer nada que no sea estar en su habitación encerrado con su computadora y ni siquiera me mira a los ojos cuando le hablo&#8230;</p>
<p>_ Dijo que tiene una empresa&#8230;</p>
<p>_ Sí, soy empresario gastronómico.</p>
<p>_ ¿Y por qué mandó al chico a educarse a la Isla, entonces?</p>
<p>El padre de Juan Pérez parece desconcertado. El de lentes aprovecha su silencio y continúa:</p>
<p>_ Usted firmó un contrato con la Isla del Alumno Autodidacta para que se hiciera cargo de su hijo, ¿no es verdad? Bueno, aquí estuvo Juan Pérez viviendo durante los 16 años que duró su autoeducación formal, y jamás tuvimos ningún problema con él. Los problemas que usted enumera tienen que ver con la letra chica del contrato, que evidentemente no leyó.</p>
<p>_ ¿Letra chica? ¿Usted dice que el chico pasó acá 16 años y no sabe buscar trabajo en los clasificados del diario, las tablas de multiplicar, quién descubrió América y es MI CULPA por no leer una letrita en un contrato? ¿Ahora resulta que soy yo el estafador y no ustedes con su bendita Isla?</p>
<p>_ Exactamente. La Isla del Alumno Autodidacta se ocupa de la educación formal. Usted se comprometió a mantener un contacto virtual de &#8230; por lo menos tres veces semanales con su hijo para conversar con él sobre sus intereses, transmitirle valores, mostrarle afecto, interés y cariño. Si el chico resultó un huraño inseguro de sí mismo e inadaptado social es exclusivamente su culpa. Imagínese enseñarle el teorema de Tales a una persona así&#8230; imposible.</p>
<p>_ ¿Pero qué está diciendo?</p>
<p>_ Y lo que es peor: usted es un pésimo padre. Está descalificando a su hijo, hablando mal de él. Que no sepa las tablas de multiplicar no significa nada: él es un nativo digital y puede buscarlas en su celular en dos segundos si las necesita. Existen las calculadoras, ¿sabe? Cada jovencito tiene sus tiempos y aquí en la Isla la heterogeneidad de nuestros alumnos, sus intereses y particularidades, son lo más importante&#8230; Lo que pasa con el chico es SU CULPA. Nosotros no hacemos magia, sólo guiamos en la autoeducación&#8230;</p>
<p>_ Pero el chico no sabe ni hacer un huevo frito, y si le quiero enseñar me contesta cosas irreproducibles y se va a seguir durmiendo, que es lo único que parece gustarle hacer&#8230;</p>
<p>_ ¿Ve? Ya me voy acordando de Juancito&#8230; Usted va descubriendo lo que le gusta hacer. No se apresure, señor, ya van a ir conociéndose. ¿Hay necesidad de que el chico trabaje? Si a usted le va bien, se le ve en la ropa que lleva&#8230; ¿Demandar a la Isla? Pero hombre, relájese. No tiene por qué sentirse culpable, nadie nace sabiendo ser padre. La próxima vez que firme un contrato, lea la letra chica. La Isla podría demandarlo a usted si esto sale a la luz: nos dejó un chico durante 16 años, aquí, abandonado. ¿Qué es lo que ha hecho? ¿Ser un padre horrible es peor que no saber quién fue Colón? Hombre, pare un poquito con esta situación, reflexione, vaya a su casa&#8230; Hágase cargo: sea padre. Y si tiene otro hijo: no lo abandone en una Isla, edúquelo mejor. Podríamos demandarlo <i>nosotros</i>&#8230; por estafa educativa.</p>
<p>Confundido, el señor Pérez se pone de pie. Le da la mano al hombre  y se marcha apresuradamente. El de lentes se dirige hacia un cuartito que se ve al fondo y sale vestido con un mameluco, empuñando un escobillón enorme. Se pone a barrer. Se abre una puerta y aparece un hombre enorme, imponente, muy bien vestido.</p>
<p>_ ¿Con quién hablaba, Efraín?</p>
<p>_ Con un pobre hombre que andaba perdido, señor director&#8230; se fue rápido para no perder el avión de las seis.</p>
<p>_ Ah. Estaba esperando a un padre, pero ya no creo que venga. Una vez que iba a venir uno&#8230;</p>
<p>_Iba a ser un momento histórico, señor.</p>
<p>_ No sea impertinente, Efraín. Deje esto impecable, por favor. Hasta mañana.</p>
<p style="text-align: center"> Fin</p>
<p style="text-align: center"><span style="color: #888888"><i>Indicá “me gusta” en PROYECTO PIBE LECTOR<a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector?ref_type=bookmark"><span style="color: #888888"> haciendo click aquí </span></a>y recibí información y actualizaciones en forma personalizada</i></span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Mentiras piadosas</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2014 18:23:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 30. Mentiras piadosas Cuando nació Catita, su familia no supo qué pensar. Decidieron esperar un tiempo, para asegurarse de que la criatura era realmente así&#8230; darle un changüí. Pero no pasó nada, la chica fue creciendo y cada vez... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/10/31/mentiras-piadosas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #888888"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">30. Mentiras piadosas</h2>
<p>Cuando nació Catita, su familia no supo qué pensar. Decidieron esperar un tiempo, para asegurarse de que la criatura era realmente así&#8230; darle un changüí. Pero no pasó nada, la chica fue creciendo y cada vez fue más evidente que no se parecía en nada a sus parientes.</p>
<p>_ Los niños son crueles- dijo el abuelo.</p>
<p>_ Debemos protegerla- dijo la mamá.</p>
<p>Decidieron esconder a Catita de la sociedad, para evitar daños. Elaboraron un catálogo entero de mentiras piadosas. En la casa no había espejos ni superficies que reflejaran.</p>
<div id="attachment_410" class="wp-caption alignnone" style="width: 377px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/10/Mentiras-piadosas.jpg"><img class="size-full wp-image-410" alt="Albert Anker &quot;Louise y su muñeca&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/10/Mentiras-piadosas.jpg" width="367" height="500" /></a><p class="wp-caption-text">Albert Anker &#8220;Louise y su muñeca&#8221;</p></div>
<p><span id="more-409"></span></p>
<p>&#8220;La gente que no tiene nariz, Catita, es hermosa&#8221;, le decían a diario. &#8220;Catita: las manos bellas no tienen cinco dedos necesariamente&#8221;, &#8220;La gente es linda cuando sus piernitas no son del mismo largo&#8221;&#8230; &#8220;Es agradable no tener ni un pelito en la cabeza&#8221;, &#8220;Nada como las sonrisas sin labios para ser bello&#8221;, &#8220;Ese hundimiento del pecho es una cosa digna de admirar&#8221;.</p>
<p>_ Ojo. Que nadie la vea y que no vea a nadie. Se va a dar cuenta al instante y ahí nos quiero ver. Ni pensar si se junta con otros chicos, hay que alejarla de las escuelas. Los niños son crueles.- repetía el abuelo en secreto.</p>
<p>_ Nosotros la amamos y ella nos ama.</p>
<p>_ Es cierto que le mentimos, pero es por su bien.</p>
<p>La farsa se terminó el día que la abuela se cayó por las escaleras y se rompió la prótesis de la cadera. Hubo que abrir el portón  para que la ambulancia ingresara, y con ella, la vida real. No hubo caso: no sólo los chicos eran crueles. Ante el llamado (y los movimientos inusuales), ante la apertura de la puerta siempre cerrada, la gente del barrio se acercó a espiar.</p>
<p>_ ¡Hay una nena encerrada en esa casa!- aseguró una vecina a quien quiso escucharla.</p>
<p>Diez días después del accidente, la asistente social tocó el timbre y comenzó el caminito que llevó a Catita hasta 4to grado de la primaria del barrio, a su primer guardapolvo y a ser incomprendida por el resto de su vida.</p>
<p>_ Acordate de que la verdadera belleza, es la interior_ le había dicho su mamá, abrazándola fuertemente a pesar de su falta de brazos.</p>
<p>La nena salió, conoció a su maestra, a sus compañeros, se miró en las vidrieras del camino, en el espejo del baño de la escuela, en las cucharas del comedor, en el papel del alfajor que le regaló su nueva compañera de banco y descubrió la verdad. Antes de que terminara la jornada, según su maestra, dijo que no quería regresar a la casa. Muchos años después, la mujer confesó que había mentido al asegurar que la chica había pedido eso. &#8220;Hablaba de una forma muy particular, como si recitara poesías. Usaba las palabras cargándolas con significados novedosos, hecho que producía en el oyente un extrañamiento.&#8221; La niña había usado el término &#8220;Monstruos&#8221;, con todas las letras, el día de su salida, de eso estaba segura.&#8221;Por piedad&#8221;, había iniciado el trámite en el juzgado inmediatamente, y se había llevado a Catita a vivir con ella. &#8220;Ustedes hubieran hecho lo mismo que yo&#8221;, confesaba públicamente. &#8220;Sé que mentí, pero fue una mentira piadosa: no podía ni pensar que una nena tan bonita viviera entre gente así&#8221;.</p>
<p>La maestra y el abuelo confirmaron con la presunta actitud de la niña que los chicos son crueles por naturaleza, tal como lo sospechaban acientíficamente. Se puso en marcha un mecanismo que no contempla la existencia de la piedad relacionada con la mentira. Lo cierto fue que a Catita, al principio, lo monstruoso le pareció la tergiversación del término <em>belleza</em>. A continuación, lo monstruoso fue, para ella, la incomunicación. Era como si fuese de otro planeta, pero no del todo. Para ella, &#8220;monstruos&#8221; significaba &#8220;mentirosos&#8221;. &#8220;Lindo&#8221;, significaba &#8220;asimétrico&#8221;. &#8220;Belleza&#8221;, significaba &#8220;deformidad&#8221;. Gracias a las &#8220;mentiras piadosas&#8221; de su familia, para ella las palabras significaban cosas diferentes, y eso le dificultó para siempre la comunicación con el resto de la humanidad. Gracias a la &#8220;mentira piadosa&#8221; de su maestra, la niña fue a vivir con una familia sustituta y su familia verdadera quedó desolada. No hubo manera de subsanar los errores de Catita en cuanto al significado de las palabras; la nena, desanimada, terminaba señalando con el dedo lo que necesitaba, o haciendo dibujos. Se cansó de pedir que la llevaran a su casa: le decían que sí, que pronto llovería, o cualquier cosa sin sentido porque no la entendían.</p>
<p>Con los años, Catita dejó de parecerle a la gente tan bonita. El mundo se desinteresó de esa chica extraña que hablaba en acertijos y garabatos y se quedó absolutamente sola. De vez en cuando, por piedad, alguien fingía interesarse en ella y le decía alguna mentira. Ella huía, y la gente interpretaba que lo hacía porque era cruel.</p>
<p>No tuvo hijos. &#8220;Por las dudas&#8221;, aclaraba. Los que conocían su historia pensaban que tenía miedo de que el niño heredara las malformaciones familiares y fuese un monstruo. Sólo ella, bien en el fondo, sabía la verdad. Nunca pudo expresarla con palabras.</p>
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		<title>Wasapeame la papariola</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/10/03/wasapeame-la-papariola/</link>
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		<pubDate>Fri, 03 Oct 2014 11:32:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 26. Wasapeame la papariola El siguiente texto es una adaptación de una conversación por chat. Se han reemplazado palabras y símbolos con el fin de volverla inteligible. Los nombres de sus protagonistas se mantendrán en reserva, porque son menores... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/10/03/wasapeame-la-papariola/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #339966"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">26. Wasapeame la papariola</h2>
<p><em>El siguiente texto es una adaptación de una conversación por chat. Se han reemplazado palabras y símbolos con el fin de volverla inteligible. Los nombres de sus protagonistas se mantendrán en reserva, porque son menores de edad. </em></p>
<p>_ Hola</p>
<p><em><strong>_¿Quién sos?</strong></em></p>
<p>_ ¿Vos, quién sos?</p>
<p><em><strong> _ Ése es mi número de teléfono, tenés mi celular, ¿quién sos? </strong></em></p>
<p>_ Y quién voy a ser, gatoooo.</p>
<p><em><strong>_ ¿Cómo supiste este número? ¿Cómo que &#8220;quién voy a ser&#8221;? Gato tu vieja, loco, ¿quién sos?</strong></em></p>
<p>_ Eeeeh, no agredas, gato. Quién voy a ser, pibe, soy el de la semana pasada, el que te sacó el celular. Tengo algunas preguntas.</p>
<div id="attachment_376" class="wp-caption alignnone" style="width: 234px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/10/WhatsApp.jpg"><img class="size-full wp-image-376" alt="WhatsApp. Imagen tomada de internet" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/10/WhatsApp.jpg" width="224" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">WhatsApp. Imagen tomada de internet</p></div>
<p><span id="more-375"></span></p>
<p><strong><em>_ ¡No me jodas! ¿Quién sos? Yo necesito ese celular de nuevo, mis viejos pasaron como un año ahorrando para comprármelo y todavía no les dije que me lo chorearon&#8230;</em></strong></p>
<p>_ Nene, cómo no le vas a avisar a tus viejos, sos un inconciente. un papariola&#8230; ¿no ves que tengo la agenda completa acá? Para agravar la cosa, pusiste &#8220;Mami&#8221;, &#8220;Papi&#8221;, &#8220;Tía Pochi&#8221; en los números&#8230; si sos un nenito de mamá, gatoooo, estás regaladísimo para el choreo. Tenés que ser más cuidadoso en estos tiempos que corren. Aparte, tenés una cara&#8230;</p>
<p><strong><em>_ ¿Cara de qué, tengo? ¡Encima que me choreás me tengo que comer que me vengas a descansar! Si sos el chorro, ¿para qué me mandás mensajes? No me molestes más.</em></strong></p>
<p>_ Es que tengo unas preguntas, no te calentés, disculpame. Tenés unas minas en unos grupos de wasap que tienen unas fotos que están para partirlas, pero llamo o hablo y no contesta ninguna. Y eso que se la pasan hablando, las cotorras, y dicen cada cosa que ando como loco todo el día y no puedo dormir.</p>
<p><em><strong>_ Ahhh, sí, no te van a dar bola. A mí tampoco, ellas se hacen las caretitas y se la pasan hablando entre ellas. No saben que me llegan las actualizaciones del grupo, yo me puse ahí escondido para&#8230;</strong></em></p>
<p>_ Gatooo, para aprender de minas, obvio. Si son más jodidas que entender el predicativo subjetivo obligatorio.</p>
<p><strong><em>_ Pará de decirme gato, chabón. ¿Y vos qué sabés del predicativo subjetivo obligatorio? ¿Me estás siguiendo?</em></strong></p>
<p>_ Nada que ver, lince, eso es lo que está explicando la mina de Lengua desde hace como un mes, y lo leo en el pizarrón. Pero yo no le doy cabida, ni idea de qué es eso, con qué se come ni para qué sirve, jajaja. ¿Las minas son de tu escuela?</p>
<p>_ Pero si yo estoy con el mismo tema en Lengua&#8230; ¿Estás en la escuela?</p>
<p><em><strong>_ Sí, ¿por?</strong></em></p>
<p>_ No sé, pensé que los chorros no iban a la escuela. ¿Y cómo hacés para usar el celular en clase? ¿Te dejan?</p>
<p><em><strong> _ Sí, no pasa nada. Acá el director dice que somos de la generación digital, o alguna gilada así, y nos deja usar la tecnología cuando se nos canta. Así que es una joda, los profesores están bla bla bla y nosotros en cualquiera, jajaja, así se hace más liviano el año. ¿A qué escuela vas?</strong></em></p>
<p>-¿Vos te pensás que soy tan pantufla para decirte a dónde voy y de dónde son las minas? Si sos un chorro, chabón, ¡das miedo!</p>
<p><strong><em>_ Cara de pantufla papariola, tenés, con perdón&#8230; Si no, no te hubiera arrebatado tan fácil. Venías con los auriculares puestos, reeeeeeeeee colgado en tu mundo&#8230;</em></strong></p>
<p>_ Es que una de las minas de ahí me tiene mal. No puedo parar de pensar en ella y no me da cabida&#8230; ¿Me devolverías mi celular? Me harías un favor grande, porque mis viejos no me pueden comprar otro y estoy usando el de un amigo que me hizo la segunda ahora&#8230;</p>
<p><em><strong>_ Sí, ya sé, el Torreja.</strong></em></p>
<p>_ ¿Y cómo sabés?</p>
<p><em><strong>_ No te digo, gatito, que tenés todo puesto con inocencia en la agenda&#8230;</strong></em></p>
<p>_ Vos la tenés clara, chabón, más que chorro deberías dedicarte a investigar, o cosas así. ¿Te falta mucho para terminar la escuela?</p>
<p><em><strong>_ Naaa, poco. Voy a entrar para Policía, viste, yo creo que tengo condiciones para detective o algo así. Además, podés usar fierro&#8230;</strong></em></p>
<p>_ ¿Y mi celular? ¿Cómo podemos hacer?</p>
<p><em><strong>_ Sos simpático, papariola. Mirá, vos me entregás una de estas minas, o dos, y yo te lo dejo a 500&#8230;</strong></em></p>
<p>_ ¿Vos estás loco?</p>
<p><em><strong> _ Aunque sea decime a qué escuela van, nene, si no les voy a hacer nada&#8230; </strong></em></p>
<p>_ No tengo 500.</p>
<p><em><strong>_ ¿Y tardaste media hora para decirme eso?</strong></em></p>
<p>_ Es que estaba alimentando al Pou del Torreja. A mí no me dejan usar el celular en clase. Si te ven con el coso, te lo sacan y se lo dan al director, y tus viejos tienen que venir a retirarlo. Y el Torreja me asesina si pasa, porque es de él.</p>
<p><strong><em>_ Sí, ya sé, acordate de que yo empecé esta conversación. Bueno, a ver, ¿a 200 alcanzás?</em></strong></p>
<p>_ Sí. En un par de días.</p>
<p>_<em><strong> Bueno. Pasá por el quiosco de la esquina de la General Paz, adonde te arrebaté, y preguntá si Manteca, que es mi nombre de fantasía,  te dejó un sobre. Dale la guita, y te devuelvo el celular adentro del paquete. Cortesía mía, porque me caés bien a pesar de ser medio papariola. </strong></em></p>
<p>_ Papariola, gato, lince, pará chabón, encima vos sos chorro y yo no te digo nada. Bueno, dale, quedamos así. Sonó el timbre así que me voy al recreo y en los pasillos no puedo sacar el celular porque me ven y me lo sacan, ya te dije. La profesora que tenía recién a veces se hace la que no nos ve y no dice nada, es re copada&#8230; odia a la directora o algo así y hace todo al revés de lo que le dicen, no sabés qué bueno que está, no enseña nada. Ella también está buena. Paso pasado mañana, quedamos así, listo.</p>
<p><strong><em> _ ¿Y las minas?</em></strong></p>
<p>_ Metete en facebook y fijate &#8220;La Rubia renegada del  Oeste en éxtasis&#8221;. Con encontrar a ésa, ya tenés la pista de todas. Chau, suerte.</p>
<p><strong><em>_ Acordate de mis consejos, no ando avivando giles por la vida. Así no te vuelven a chorear. </em></strong></p>
<p>_ Sí, dale. Gracias por todo, chabón. Chau.</p>
<p>_ Chau.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><span style="color: #339966"><em>Indicá “me gusta” en PROYECTO PIBE LECTOR<a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector?ref_type=bookmark"><span style="color: #339966"> haciendo click aquí </span></a>y recibí información y actualizaciones en forma personalizada</em></span></p>
<p style="text-align: center"><span style="color: #339966"> </span></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Doble mensaje (destinado a Niña Virginal e Inocente)</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/09/26/doble-mensaje-destinado-a-nina-virginal-e-inocente/</link>
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		<pubDate>Fri, 26 Sep 2014 19:02:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 25. Doble mensaje (destinado a Niña Virginal e Inocente) Fantasía en un acto &#160; Suena el timbre del recreo, en una escuela cualquiera. Repentinamente, el ambiente se carga del ruido ensordecedor de la niñez. Niña virginal e inocente sale... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/09/26/doble-mensaje-destinado-a-nina-virginal-e-inocente/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">25. Doble mensaje (destinado a Niña Virginal e Inocente)</h2>
<h2 style="text-align: center"><span style="color: #888888">Fantasía en un acto</span></h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><i>Suena el timbre del recreo, en una escuela cualquiera. Repentinamente, el ambiente se carga del ruido ensordecedor de la niñez. Niña virginal e inocente sale de un aula y se encuentra con Psicopedagoga, que estaba esperándola.   </i></p>
<p><i> </i><strong>Psicopedagoga</strong>_ Me dijo tu profesora de Construcción de la Ciudadanía que querías conversar conmigo…</p>
<p><i>Caminan juntas hacia un banco situado bajo un árbol. Es el patio de la escuela y es recreo: un conjunto de niños y niñas corre, grita, juega, durante el transcurso de la escena. </i></p>
<p><i> </i><strong>Niña virginal e inocente</strong>_ Quiero saber si es normal que me sienta confundida.</p>
<p><strong> Psicopedagoga</strong>_ ¿Confundida sobre…?</p>
<p><strong>Niña virginal e inocente</strong>_  No sé qué hacer para sentirme bien.</p>
<div id="attachment_361" class="wp-caption alignnone" style="width: 502px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/emoticons.jpg"><img class="size-full wp-image-361" alt="imagen tomada de internet" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/emoticons.jpg" width="492" height="354" /></a><p class="wp-caption-text">imagen tomada de internet</p></div>
<p><span id="more-360"></span><strong>Psicopedagoga</strong>_ (<i>Comienza a hablar automáticamente, como si recitara un discurso muchas veces repetido de memoria. Pronuncia las frases individualmente, como si leyera clichés en algún almanaque invisible) </i>Sos hermosa. Aprendé a conocer quién sos, por dentro y por fuera. Apreciate, hacete amiga de vos misma. No hace falta que te modifiques superficialmente para agradar a los demás. Si te ves fea, huraña, desolada, preguntate por qué, qué te pasa, sumergite en tus pensamientos, buceá un tiempo ahí adentro y apoyá tus pies, tomá envión y resurgí, radiante, plena de la satisfacción que da el conocimiento de uno mismo.</p>
<div>
<p style="text-align: right"> <span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ </b><strong><span style="color: #003366">Tenés que ser hermosa.</span> <span style="color: #ff0000">Siempre</span>. Mirate al espejo,<span style="color: #008000"> modificate</span>, <span style="color: #ff0000">operate</span>, teñite, <span style="color: #ff0000">maquillate</span>, agujereate, <span style="color: #333399">depilate</span>, <span style="color: #333333">perfumate</span>, desodorizate, <span style="color: #333333">mutilate</span>, estirate. <span style="color: #800080">Jamás envejezcas: convertí tus doce años en diecisiete y quedate así para siempre.</span></strong></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicoedagoga</strong>_ Sos una persona: las personas somos complejas.  Por afuera tenemos canas, arrugas, estrías, celulitis, asimetrías, granos, lunares, pecas, manchas. Por adentro también: sentimos celos, envidia, culpa, vergüenza, desazón, angustia, miedo, furia. No podemos impedir esos sentimientos; sí podemos aprender a reconocerlos para atenuarlos, manejarlos, superarlos.</p>
<p style="text-align: right"> <span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_</b> <strong><span style="color: #0000ff">No engordes. <span style="color: #ff0000">Sé flaca, tersa, la piel sobre el hueso.</span> No comas. </span>Sonreí.<span style="color: #0000ff"> Tenés que agradar a los hombres. <span style="color: #003300">Sé heterosexual.</span> No seas virgen. <span style="color: #993300">Las tontas son vírgenes, es una vergüenza serlo.</span> Tené sexo. <span style="color: #ff0000">Vestite de forma sexy</span>. Arreglate, siempre. <span style="color: #333300">Disimulá</span></span></strong></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicopedagoga</strong>_ (<i>Repentinamente cambia el monótono discurso y se enciende, se apasiona, gesticula al hablar. Ese cambio sobresalta a Niña virginal e inocente, que se aleja un poco de Psicopedagoga) </i>Sos una señorita ya. Es natural que te sientas confundida: estás en pleno aprendizaje acerca de quién sos y cómo sos, y eso lleva tiempo. Comé bien: estás creciendo. Cuidá cada parte de cuerpo, por dentro y por fuera.</p>
<p style="text-align: right"> <span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ <span style="color: #800080">Tomá alcohol. </span> <span style="color: #ff0000">Las chicas que con poco se emborrachan no tienen cultura alcohólica y no son divertidas.</span> Sé divertida. <span style="color: #333399">Fumá; es moderno y cool.</span> <span style="color: #333300">Las audaces y atrevidas experimentan todo: participá en lo desconocido, arriesgate.</span><span style="color: #003366"> Mentile a tus viejos, a tus familiares, a tus profesores.</span></b></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicopedagoga</strong>_ Tu cuerpo está cambiando y preparándose para que en el futuro, si lo decidís y lo deseás, puedas ser madre. Hay mujeres que sienten ese deseo en forma tardía, hay mujeres que no lo desean nunca. Por eso es importante conocerse primero, antes de dar ese gran paso. Cuidate mucho: tener sexo involucra tu cuerpo, tu salud, tus emociones. Vos sos la dueña de todo eso: no te apures. No tiene nada de malo que sientas temor: es un gran paso el que vas a dar el día que decidas iniciar esa etapa, así que está bien que pienses cómo querés que sea, con quién, dónde, cuándo, con qué recaudos. Hablá con tus padres y con tu doctor o con tu doctora. Preguntá todo lo que necesites saber</p>
<p style="text-align: right">.<span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ ¿<span style="color: #ff0000">Ya te dijimos que no pienses? Da trabajo pensar… Sé emocional.</span></b></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicopedagoga</strong>_ Ser mujer no quiere decir que hay que obedecer mandatos: esos mensajes que nos meten en la cabeza vienen de afuera. Si vas a elegir llevar una vida en pareja, pueden llegar a acuerdos para organizarse con lo que significa llevar adelante una casa y sus tareas. Si vas a elegir tener hijos, entre los dos los pueden criar del mismo modo. Repartirse las responsabilidades hace que todo funcione mejor. Si vas a elegir estar sola, también es correcto.</p>
<p style="text-align: right"> <span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ <span style="color: #008000">No estudies: las chicas sabiondas son despreciables.</span> Exigí tecnología, participá en las redes sociales, exponete, sacate fotos provocativas haciendo trompita, pero hasta ahí: <span style="color: #008000">sé astuta haciendo eso</span>. Dejate llevar:<span style="color: #ff0000"> no te va a pasar nada malo.</span> Total… ¿en qué consiste la vida de una chica? <span style="color: #800080">En divertirse y conseguir un hombre con plata que la haga feliz…</span></b></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicopedagoga</strong>_ <i>(Deja de gesticular y vuelve a adoptar el tono monótono anterior. Niña virginal e inocente la observa asombrada ) </i>Estudiá, estudiá mucho. Elegí lo que quieras ser y hacer, ponete metas y trabajá para lograr alcanzarlas. No te desanimes ante los obstáculos: nada es muy fácil que digamos en esta vida. Leé, aprendé, sé curiosa, preguntá, investigá, divertite, tené amistades buenas y verdaderas, respetate y respetá a los demás. Recordá no hacer a los demás lo que no quieras que te hagan a vos&#8230;</p>
<p style="text-align: right"><span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ <span style="color: #ff0000">No pienses, da trabajo pensar…</span></b></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><i>Suena el timbre de finalización del recreo. Inmediatamente, los niños desaparecen del patio y las dos mujeres quedan solas en la escena, que por primera vez está en silencio.</i></p>
<p style="text-align: left"><i> </i><strong>Psicopedagoga</strong>_ ¿Te vas a quedar pensando en lo que te dije?</p>
</div>
<p><i>Niña virginal e inocente no contesta. Suspira, se pone de pie y sale corriendo hacia su salón de clases. Psicopedagoga queda sola en escena, mirando hacia el lugar por donde se fue la chica, preocupada. Luego se encoge de hombros y se va. El patio queda solitario y en silencio.</i></p>
<div>
<p align="center"><strong>TELÓN</strong></p>
<p align="center"><span style="color: #333333"><em>Indicá “me gusta” en PROYECTO PIBE LECTOR<a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector?ref_type=bookmark"><span style="color: #333333"> haciendo click aquí </span></a>y recibí información y actualizaciones en forma personalizada</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
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		<title>Esta Chica, la Renga del destornillador</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Sep 2014 18:32:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 24. Esta Chica, la Renga del destornillador A Esta Chica, con dieciséis años y varios capítulos de CSI como experiencia en criminalística, el plan le había parecido perfecto. Lo había soñado, pensado y repensado, imaginado, dibujado, ensayado ante un... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/09/19/esta-chica-la-renga-del-destornillador/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #888888"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">24. Esta Chica, la Renga del destornillador</h2>
<p style="text-align: left">A Esta Chica, con dieciséis años y varios capítulos de CSI como experiencia en criminalística, el plan le había parecido perfecto. Lo había soñado, pensado y repensado, imaginado, dibujado, ensayado ante un espejo y con una almohada. Le había buscado la quinta pata al gato, el pelo al huevo: era una genialidad. En la &#8220;Libreta-bitácora de planificación del asesinato&#8221; hallada entre sus objetos personales, en la primera página, se puede leer:</p>
<p style="text-align: left"> <i>. La vieja Casilda tiene más de noventa años, no tuvo hijos y vive sola en<span style="text-decoration: underline"> semejante casa</span>. </i></p>
<p><i>. Para qué va a necesitar una vieja <span style="text-decoration: underline">semejante casa</span>; en cualquier momento se muere y no tiene herederos. Sería un desperdicio. </i></p>
<p><i>.Esta vieja es de las que no se mueren nunca. No queda otra solución que<span style="text-decoration: underline"><b> apresurar las cosas</b></span> para poder ocuparle la casa. Nadie se va a dar cuenta porque hace años que casi ni sale y los vecinos que la conocían ya están muertos de viejos, como Dios manda.</i></p>
<div id="attachment_357" class="wp-caption alignnone" style="width: 545px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/La-Renga-del-destornillador.jpg"><img class="size-full wp-image-357" alt="&quot;La Renga del destornillador&quot; Proyecto Pibe Lector" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/La-Renga-del-destornillador.jpg" width="535" height="307" /></a><p class="wp-caption-text">&#8220;La Renga del destornillador&#8221; Proyecto Pibe Lector</p></div>
<p><i>  </i></p>
<p><span id="more-350"></span>A continuación, una ilustración indica el procedimiento para llevar a cabo el asesinato. Ésa era la parte del plan que más enorgullecía a Esta Chica, la ocurrencia que había elevado su concepción de sí misma hasta las nubes, lo que le había demostrado su propia y descollante inteligencia. Ayudaba a Casilda desde hacía siete meses, pero el arma asesina estaba oculta, esperando su momento, desde que había cumplido los doce años. Se le había ocurrido pegarse un destornillador a la pierna por miedo: era chiquita y se había quedado sola. Que alguien se atreviera, que alguien tuviera el atrevimiento. Esta Chica le había ensartado imaginariamente el destornillador en el cuerpo a cientos de personas durante cuatro años y se consideraba experta. Toda ella, un arma letal.</p>
<p>Además, la renguera falsa que le producía tener la herramienta adherida a la altura de la rodilla desde su niñez tenía sus ventajas.</p>
<p>Había conseguido así, sin más, trabajo en lo de Casilda. Todos los viejos le tenían lástima. Viajaba siempre sentada, en el tren o en el colectivo. Le regalaban cosas, la ayudaban. Una señora le llevaba comida caliente casi todas las noches, en invierno. Nadie sabía, nadie podía sospechar; ella era superior y si alguien se hiciera el vivo, ¡zas!, con un ademán preciso le hundiría el destornillador en el cuello y se sentaría tranquilamente para verlo desangrar. Si era un violador, ¡zas!, ahí se lo iba a clavar, ahí, para que recapacite y se acuerde. Ya iban a ver quién era ella, ninguna renga, ninguna inofensiva lisiadita.</p>
<p>A Casilda la pensaba asesinar ensartándole la herramienta en una arteria, para que no sufriera y se desangrara rápido. En el corazón le daba impresión. Había buscado en internet los sitios exactos y tenía todo planeado. ¿Qué podía salir mal? ¿Qué?</p>
<p>La cosa es que pasó lo que pasó porque la vida, cuando es perra, es perra.</p>
<p>Esta Chica viajó en el colectivo, como siempre, en el asiento reservado para personas con discapacidad. Al bajar, una chica amable la ayudó con los escalones y le dio un papel de color amarillo, al que ella no prestó atención porque era el gran día y confundió con una publicidad cualquiera. Para no ser descortés, lo guardó en el bolsillo de su campera. Llegó a la casa de Casilda, pensó por millonésima vez que por semejante casa valía la pena cargarse un muerto, abrió con su propia llave y, en el momento soñado, imaginado, calculado y perfecto, despegó de un tirón el destornillador, pegó un grito seco y se abalanzó sobre la vieja. Ésta (la vieja), levantó una mano férrea digna de los reflejos de un jugador de playstation, le sacó el destornillador en una milésima de segundo y se lo ensartó en la mano, dejándola clavada literalmente a la mesa de madera del comedor, sangrando como una descosida y gritando como una loca. Quién iba a pensarlo, ¿no?</p>
<p>Hoy le dan el alta a Esta Chica, la asesina fallida, la falsa renguita. Casilda sigue vivita  y coleando. A causa de la popularidad que ganó con el suceso (los periodistas la apodaron &#8220;la abuela ninja&#8221;), le aparecieron varios sobrinos nietos y amigos de toda la vida. A Esta Chica la bautizaron &#8220;La Renga del destornillador&#8221; y se hizo tan famosa como Casilda, pero a ella no le causó ninguna gracia. La &#8220;Libreta-bitácora de planificación de asesinato&#8221; fue publicada en la primera plana de los diarios más importantes del país, hecho que la consoló un poco. La comparaban con el Petiso Orejudo, decían que era una futura Yiya Murano. Pero nada de lo que leyó y escuchó en los medios tiene comparación con lo que va a leer en este preciso momento. A Esta Chica la espera un proceso judicial, porque está acusada de intento de homicidio agravado, y no sólo eso la espera: ahora se está poniendo la campera ayudada por una mujer policía, está metiendo la mano que le quedó sana en el bolsillo y topándose con el papel amarillo que le diera la muchacha en el colectivo aquella fatídica mañana de la ejecución del maltrecho plan. Sale el papel con la mano, Esta Chica lo despliega ante sus ojos y mientras lee siente que le flaquean las piernas, que se disuelve, que la bajan de un cachetazo del podio donde figura la gente lista e inteligente, que la vida se tiñe de color gris.</p>
<p>El papel amarillo dice esto:</p>
<p><i><b>&#8220;Esta Chica: </b></i></p>
<p><i><b>      ¿Te acordás de mí? Fuimos juntas a la primaria en Salta, y mi mamá me dio tu dirección cuando viajé a Buenos Aires, pero no te encontré fácil porque ya sabrás vos que tu casa está incendiada y tus papás se fueron andá a saber dónde. No sé cómo te la aguantaste tantos años, sos buena para rebuscártelas, por eso entiendo lo de que te hagas la renga y esas cosas. Te pregunto: ¿hacés eso para viajar gratís? ¿Es para que la gente te ayude? ¿Para que no te molesten y sean buenos con vos? Querida, no hace falta que finjas una cosa así. Además, todos en el colectivo y en el barrio saben que tenés un destornillador pegado con cinta a la pierna y que por eso andás como con pata de palo. Hasta la Casilda sabe, si hace chistes en el chino sobre eso y dice que un día la vas a querer matar. No te preocupes, sabemos que sos buena chica. No vamos a decir nada, nunca, si nos das mucha pena. La Casilda dice que cuando se muera te va a dejar de regalo su casa. Te la merecés, no seas tonta. Dejá de sentarte en el asiento de discapacitados con pollera que no sólo se ve el destornillador pegado en el espejo sino muchas otras cosas que para qué te voy a contar. </b></i></p>
<p><i><b>Llamame, te dejo mi teléfono anotado. Besos, nos estamos viendo.&#8221;</b></i></p>
<p>&#8220;Flor de boluda resulté, planeando asesinatos&#8221;, pensó Esta Chica. Eso fue lo último que pensó estando en libertad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><span style="color: #888888"><em>Indicá “me gusta” en PROYECTO PIBE LECTOR<a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector?ref_type=bookmark"><span style="color: #888888"> haciendo click aquí </span></a>y recibí información y actualizaciones en forma personalizada</em></span></p>
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