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	<title>#ProyectoPibeLector &#187; pobreza</title>
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	<description>Proyecto pibe es un espacio de literatura juvenil, educación y aprendizaje</description>
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		<title>Con olor a mandarinas</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Jan 2015 14:15:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Proyecto Pibe Lector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 42. Con olor a mandarinas Los pasillos del barrio son su privilegio: nadie osa entrar por ahí. Ni la gente &#8220;de afuera&#8221;&#8230; ni los médicos, remiseros, taxistas, deliverys, policías, bomberos. Los miran desde lejos, desde arriba de los puentes, desde... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/23/con-olor-a-mandarinas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>Proyecto Pibe Lector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">42. Con olor a mandarinas</h2>
<p>Los pasillos del barrio son su privilegio: nadie osa entrar por ahí. Ni la gente &#8220;de afuera&#8221;&#8230; ni los médicos, remiseros, taxistas, deliverys, policías, bomberos. Los miran desde lejos, desde arriba de los puentes, desde el confortable asiento de sus autos. Están protegidos por lo intrincado y por el miedo.</p>
<div id="attachment_503" class="wp-caption alignnone" style="width: 458px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Naturaleza-muerta-van-Gogh.jpg"><img class="size-full wp-image-503" alt="van Gogh: &quot;Naturaleza muerta&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Naturaleza-muerta-van-Gogh.jpg" width="448" height="370" /></a><p class="wp-caption-text">van Gogh: &#8220;Naturaleza muerta&#8221;</p></div>
<p><span id="more-502"></span></p>
<p>El Negro tiene trece años. Le faltan algunos dientes y es hermoso cuando sonríe. Usa el pelo cortado como Ronaldo y sueña con ser Ronaldo de noche y de día. Su cuerpo abundante no aparece en los sueños: ahí es ligero como plumita y tiene botines colorados. En la realidad, el asma y la obesidad aparecen de tanto en tanto como molestia, pero son un detalle. El Negro tiene planes simples: triunfar en el fútbol, tener mucha plata. Lo demás es circunstancia y mala suerte.</p>
<p>A metros de la entrada del pasillo que lo llevará a su puerta, en el primer recodo, está el primero. Hay que darle plata, diez pesos por lo menos. Los billetes no son problema: los chicos del barrio aprenden desde bebés, prácticamente, a conseguirlos. En el segundo recodo hay droga. Gritos, el llanto de mil hijos, risas, carcajadas, músicas, palabras sueltas, botellas de cerveza, ropa colgada, vajilla que se entrechoca, conversaciones amuchadas y olores de comidas completan el abigarrado lugar.</p>
<p>Una mañana cualquiera, camino a la escuela, el Negro escucha una voz desconocida que lo llama.</p>
<p>_ Che, Negro&#8230; vos, sí. Vení un toque.</p>
<p>Al Negro le dan miedo el sobretodo gris, los puños inmaculados, el peinado tirante. Tiene ganas de salir corriendo, pero el cuerpo se le engarabita, le tiembla, y no le obedece.</p>
<p>_ No soy un buchón.</p>
<p>El desconocido lo mira a la cara, buscando algo.</p>
<p>_ No me confundas, atrevido. Supe que te gusta jugar a la pelota. Venite este domingo temprano, ¿eh? Por cada gol pagamos cuatrocientos pesos en mano, para lo que quieras. Los botines te los quedás para la próxima.</p>
<p>El Negro continúa su camino esa mañana, radiante. En la escuela se porta inusitadamente bien, pero nadie se da cuenta. Al llegar a su casa, le es más fácil decir que no al recodo, a los pibes que conoce de toda la vida y le gritan que es un gato y le tiran patadas.</p>
<p>_ Tengo un partido importante este domingo: no puedo.</p>
<p>Se ríen, se burlan, lo olvidan. En su casa hay comida, pero el Negro sabe que para el domingo tiene que estar liviano y se va a dormir sin comer. Está en eso cuando llega uno de sus hermanitos y se acomoda en el mismo colchón, oliendo a mandarinas. Rebalsa de ternura, se le sale el amor, se desparrama junto al llanto y susurra:</p>
<p>- El hermano este domingo empieza su carrera y vas a ver, te va a sacar de acá, vas a ver&#8230;</p>
<p>Irrumpe Ronaldo en el sueño, y corre, corre, corre. El Negro se limpia la punta de los botines colorados con una servilleta de papel y sale a la cancha, ovacionado por la hinchada que grita &#8220;¡Negrooooo, negrooooo, negroooooo!&#8221;, saluda a la tribuna embanderada con su nombre y es feliz.</p>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center"> <span style="color: #993366"><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector"><span style="color: #993366">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </span></a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></span></p>
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		<title>Sin vuelta atrás</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jan 2015 17:35:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 39. Sin vuelta atrás 4:00 a.m. Se realizó un allanamiento en el Barrio. Hubo un tiroteo que dejó como resultado cuatro heridos y dos muertos. Un argentino de sesenta años y tres jóvenes extranjeros quedaron detenidos. Serán acusados por... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/01/02/sin-vuelta-atras/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">39. Sin vuelta atrás</h2>
<p><strong><em>4:00 a.m.</em></strong></p>
<p>Se realizó un allanamiento en el Barrio. Hubo un tiroteo que dejó como resultado cuatro heridos y dos muertos. Un argentino de sesenta años y tres jóvenes extranjeros quedaron detenidos. Serán acusados por poseer armas de guerra y dedicarse al narcotráfico. Ninguno saldrá del penal hasta muchos años después de esta madrugada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_480" class="wp-caption alignnone" style="width: 1034px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Dalí-Los-relojes-blandos.jpg"><img class="size-full wp-image-480" alt="Dalí: &quot;Los relojes blandos&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/01/Dalí-Los-relojes-blandos.jpg" width="1024" height="627" /></a><p class="wp-caption-text">Dalí: &#8220;Los relojes blandos&#8221;</p></div>
<p><span id="more-479"></span></p>
<p><strong><em>3:30 a.m.</em></strong></p>
<p>Separadas entre sí por decenas de kilómetros, dos mujeres insomnes piensan en él. La madre mueve los labios apenas: reza por el hijo que no volvió, por los que eligieron la mala vida y no volverán, por la tierra vieja. La adolescente también murmura, enamorada por primera vez.</p>
<p><strong><em>2:06 a.m.</em></strong></p>
<p>Golpeó al llegar, despacito, pero con firmeza. Hacía meses que no pisaba el lugar. Había huido con su madre del envilecimiento de los hermanos, sucios por la codicia. Recibió el abrazo rígido como una estatua. <i>&#8220;La vieja no sabe dónde estoy&#8221;</i>, susurró uno de los dos. Podría dormir algunas horas más: la escuela estaba a pocas cuadras. Recordó la frase sobre su madre al proseguir con el sueño, dolorido de hambre, pero ni siquiera en ese estado revelador pudo saber si había sido su boca la que la había pronunciado.</p>
<p><strong><em> </em><em>12:01 a.m.</em></strong></p>
<p>Llevaba poco tiempo dormido en el umbral de una casa cuando lo echaron. Se sintió aliviado, a pesar de la situación: otra vez se deslizaba sobre la cinta mecánica de la pesadilla. Aturdido, arrancado de su monstruosa interioridad, decidió darse por vencido y buscar refugio entre sus hermanos.</p>
<p><strong><em> 7:30 p.m.</em></strong></p>
<p>La acompañó hasta su casa usando las monedas que tenía para regresar a la suya. Se sentía bien, pero al darle el último beso, furtivo, y oír el rechinar de la reja, el sentimiento cambió. Atardecía sobre la ciudad inhóspita y estaba solo. No tenía crédito para avisarle a su mamá y se iba a preocupar. Tal vez. Levantó el cuello de su campera y caminó sin rumbo, resignado.</p>
<p><strong><em> 1: 05 p.m.</em></strong></p>
<p>Ella lo esperó a la salida, bajo el árbol raquítico de la esquina de la escuela, y lo invitó a comer. A pesar de la vergüenza, pudo más el goce de mirarla a los ojos. Ignoraron juntos las zapatillas rotas, el pantalón viejo, la campera incongruente con el clima. Vieron una paloma muerta, caminaron entre la multitud hostil, se dieron el primer beso. Conversaron durante horas.</p>
<p><strong><em> 7: 45 a.m.</em></strong></p>
<p>Llegó tarde. Ella lo observó anhelante mientras recibía la reprimenda, desde el primer banco del aula. Los desmesurados kilómetros y el rocío de la madrugada adherido a sus hombros se hacían incomprensibles cuando salía el sol. Estaba cansado de explicar. Se limitaba a bajar la vista, a permitir la inundación de tristeza.</p>
<p><strong><em> 4: 30 a.m.</em></strong></p>
<p>Era noche cerrada cuando se subió al tren, a pesar de que el verano estaba próximo. Lo esperaban dos tramos de viaje largo: dos retazos de sueño bamboleante hasta llegar a la escuela.</p>
<p><strong><em> 4: 00 a.m.</em></strong></p>
<p>Despertó antes de que sonara la alarma de su celular. Había soñado con ella y con ríos de colores que se deslizaban como una cinta mecánica. En un punto indeterminado, los colores se mezclaban como en un remolino y la sensación era desagradable. Se alegró de salir del sueño, se levantó de un salto. Su madre ya trajinaba en la cocina preparando el pan para vender. Le había guardado un trozo de ayer para que comiera algo en el camino. Una vez en la calle, masticó despacio, pensando en qué le depararía el nuevo día.</p>
<p style="text-align: center"><span style="color: #000000"> </span><i style="color: #000000">Indicá “me gusta” en PROYECTO PIBE LECTOR<a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector?ref_type=bookmark"><span style="color: #000000"> haciendo click aquí </span></a>y recibí información y actualizaciones en forma personalizada</i></p>
<p>&nbsp;</p>
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