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	<title>#ProyectoPibeLector &#187; relatos</title>
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	<description>Proyecto pibe es un espacio de literatura juvenil, educación y aprendizaje</description>
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		<title>Consigna imposible</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Jul 2015 19:26:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 59. Consigna imposible (chat estilizado) _¿Alguien? _ Ya. ¿No estás en la escuela, a esta hora? _ Sí. Necesito ayuda con una cosa. _ Decime. _ Estoy en Literatura. La pregunta dice: &#8220;El final del cuento, ¿sorprende al lector?... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/07/10/consigna-imposible/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">59. Consigna imposible</h2>
<h2 style="text-align: center">(chat estilizado)</h2>
<p><span style="color: #000080">_¿Alguien?</span></p>
<p>_ Ya. ¿No estás en la escuela, a esta hora?</p>
<p><span style="color: #000080">_ Sí. Necesito ayuda con una cosa.</span></p>
<p>_ Decime.</p>
<p><span style="color: #000080">_ Estoy en Literatura. La pregunta dice: &#8220;El final del cuento, ¿sorprende al lector? ¿por qué?&#8221;</span></p>
<p>_ Y, fijate entonces. ¿Título?</p>
<p><span style="color: #000080">_ Es que estamos con Tati revisando la fotocopia por centésima vez y no encontramos dónde dice eso. ¿Cómo sabés que estoy en la escuela? ¿Quién sos?</span></p>
<p>_ ¿Qué es lo que no encuentran? ¿El título del cuento?</p>
<p><span style="color: #000080">_ Lo del lector. No está. Ni aparece.</span></p>
<div id="attachment_683" class="wp-caption alignnone" style="width: 430px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/07/Consigna-imposible.jpg"><img class="size-full wp-image-683" alt="imagen de la poetisa Safo" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/07/Consigna-imposible.jpg" width="420" height="451" /></a><p class="wp-caption-text">imagen de la poetisa Safo</p></div>
<p><span id="more-682"></span></p>
<p>_ Es que los lectores son difíciles de encontrar, más en estas épocas. Vos me encontraste a mí, pero de casualidad y porque estás linda en la foto.</p>
<p><span style="color: #000080">_ ¿Por qué? ¿Entonces te parece que no es por culpa de nosotras? ¿Le va a pasar a todos lo mismo?</span></p>
<p>_ ¿Por qué? ¿Es un examen? ¿No dijiste que estabas haciendo la fotocopia con una Tati?</p>
<p><span style="color: #000080">_ No sé qué es un examen según vos&#8230; A nosotras nos dieron una fotocopia y no dice la palabra<i> lector</i> en ninguna parte y la tenemos que responder antes de diez minutos porque ya nos vamos.</span></p>
<p>_ ¿Y a qué hora empezaron?</p>
<p><span style="color: #000080">_ A las ocho.</span></p>
<p>_ ¿Y cuántas preguntas eran?</p>
<p><span style="color: #000080">_ Esa sola.</span></p>
<p>_ O sea que desde hace una hora y veinte minutos ustedes dos están buscando al lector de una fotocopia y no lo encontraron. ¿Y el cuento, de qué se trata? ¿Es largo?</p>
<p><span style="color: #000080">_ ¿Qué cuento?</span></p>
<p>_ Me dijiste que la consigna era sobre el final del cuento&#8230; ¿qué cuento es?</p>
<p><span style="color: #000080">_ ¿Qué es una consigna?</span></p>
<p>_  ¡El cuento debe estar en la fotocopia! ¿Lo leyeron?</p>
<p><span style="color: #000080">_ No, nosotras no leemos fotocopias nunca, ¿cuántos años te pensás que tenemos? A mí me hace mal a la vista, y Tati dice que se aburre y me molesta. ¿Por qué preguntás tanto? Dale, ayudanos con esto, que casi toca el timbre. Hay gente que ya entregó y no queremos pasar vergüenza.</span></p>
<p>_ Bueno, está bien. Si pregunta sobre si el final sorprende, debe ser porque sorprende. Pongan: &#8220;No lo sorprende porque el <i><b>lector</b></i> como categoría ya no existe más, está en extinción&#8221;.</p>
<p><span style="color: #000080">_ Listo. Gracias. ¿Entonces la pregunta era con trampa? ¿Al final del cuento moría el lector?</span></p>
<p>_ Probablemente. Ustedes se salvaron gracias a mí, así que sigan respirando, vivitas y coleando, sin leer nada.</p>
<p><span style="color: #000080">_ ¿Coleando? ¿Por qué no te vas a insultar a tu hermana? Que mi foto no te confunda, nene. ¿Cómo entraste a mi messenger?  De-nun-cia-do. Atrevido&#8230;</span></p>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center">
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<p>&nbsp;</p>
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		<title>Anhedonia</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/19/anhedonia/</link>
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		<pubDate>Fri, 19 Jun 2015 20:05:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 58. Anhedonia En ese estado, lo sabemos todo. El tiempo no existe y no hay apuro alguno para realizar la elección. A causa de una razón que aquí no debe ser revelada, la única restricción que existe es parental: sólo podemos experimentar la vida guarecidos... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/19/anhedonia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #993366"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">58. Anhedonia</h2>
<p>En ese estado, lo sabemos todo. El tiempo no existe y no hay apuro alguno para realizar la elección. A causa de una razón que aquí no debe ser revelada, la única restricción que existe es parental: sólo podemos experimentar la vida guarecidos por las ramas de nuestros árboles genealógicos. Por ejemplo: se puede elegir ser hijo, hija, madre, tío, durante una vida. Y a la siguiente, cambiar: ser madre de quien era tu madre, hija de quien eras hijo, y así. Esta regla, que escrita puede parecer limitante, no lo es: las genealogías de espíritus son inconmensurables.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/choque-galaxias.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-674" alt="choque-galaxias" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/choque-galaxias.jpg" width="596" height="498" /></a></p>
<p><span id="more-673"></span></p>
<p>En ese estado, el objetivo está a la vista. Uno tras otro, con una espontaneidad divinamente calculada, nos manifestamos ante el Portal. Reflexionamos ante la meta y elegimos orientados según cada personal y único estadío. Por ejemplo: &#8220;Esta vez deseo nacer prematuramente, ocasionar el fallecimiento de mi madre y morir joven&#8221;, o &#8220;Esta vez deseo ser estéril y adinerado&#8221;, o &#8220;Esta vez deseo una vida larga, plagada de enfermedades dolorosas&#8221;, o &#8220;Esta vez deseo vivir ante una ventana que permita ver el mar&#8221;.</p>
<p>Son pocos los que se atreven a desear la ancianidad.</p>
<p>Son muchos los que desean circunstancias vanas.</p>
<p>Hay quienes no desean nada, pero son los menos. Cuando eso sucede, apenas cruzan el Portal hacen un chasquido prácticamente imperceptible y se desintegran para siempre. (Esos son los que ocasionarán la extinción de la humanidad, pero no pueden ni siquiera desear evitarlo).</p>
<p style="text-align: center"><strong><em><span style="color: #993366">Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector"><span style="color: #993366">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </span></a>y leé en tu muro los relatos semanales.</span><br />
</em></strong></p>
<p style="text-align: center"><em>Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La sartén hirviendo</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/12/la-sarten-hirviendo/</link>
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		<pubDate>Fri, 12 Jun 2015 21:06:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 57. La sartén hirviendo Carla y Marcia comparten el salón de 3er año de la secundaria. Ellas creen que sólo las une esa obligatoriedad de estar horas diarias, unos meses al año, en ese lugar escrito y roto, ruidoso y sucio, pero no es así.... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/12/la-sarten-hirviendo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">57. La sartén hirviendo</h2>
<p style="text-align: left">Carla y Marcia comparten el salón de 3er año de la secundaria. Ellas creen que sólo las une esa obligatoriedad de estar horas diarias, unos meses al año, en ese lugar escrito y roto, ruidoso y sucio, pero no es así. Lo voy a demostrar:</p>
<div id="attachment_668" class="wp-caption alignnone" style="width: 543px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/dali_011.jpg"><img class="size-full wp-image-668" alt="Dalí" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/dali_011.jpg" width="533" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Vladimir Kush</p></div>
<p><span id="more-667"></span></p>
<p>A Carla le empezó a pasar el año pasado, hace relativamente poco (a ella le parece que fue desde siempre, porque es adolescente y la separa un abismo de su niñez). Una noche estaba cenando en su casa, con sus hermanos y su mamá, cuando sintió una mirada en la nuca. Estaba contando lo que había hecho al salir de la escuela: había comprado pan, había esperado el colectivo, había mandado un mensaje que nadie había contestado. Se dio vuelta al sentir el puntazo en la base del cráneo y se encontró con la mirada del abuelo, que venía desde el extremo más lejano del living, cargada de censura y de reproches. Se sintió desconcertada, buscó la mirada de su mamá&#8230; y la encontró similar. No encontró explicación para ninguno de esos ojos, para esa tensión que de pronto había invadido el lugar y la había dejado en silencio. Escondió su cara para que nadie se diese cuenta de su turbación y siguió comiendo, en silencio. Así fue como cerró la primera puerta.</p>
<p>A Marcia, más que pensar en puertas, le gusta la imagen de un puente. Uno solo, enorme, sólido y gris, antiguo, de los tiempos del Imperio Romano. Ella empezó a quitar piedras de ese puente cuando era muy niñita, tan chiquita, que apenas recordaría la primera si no la hubiera anotado en un cuaderno ajado e intrascendente que atesora en su cuarto. Allí puede leerse: <em>&#8220;Hoy mami me llevó al psiquiatra&#8221;</em>, garabateado con puño seguro bajo una fecha inverosímil, porque ese día ella tenía sólo cuatro años. Cuando Marcia lee esa anotación, baja la vista con un gesto idéntico a uno muy propio de&#8230; Carla. Recuerda imágenes: ella con ojos enormes y la cara blanca, los pelos despeinados a pesar de los esfuerzos de su madre, su extrañeza ante las conversaciones y juegos de las otras nenas del jardín,<i><b> no me hablan</b></i>, <i><b>no quieren jugar conmigo</b></i>, lo ininteligible de la situación a pesar de su claridad. La soledad. Marcia se recuerda siempre sola: sentada sobre una tabla allá lejos en el patio, sentada ante el escritorio de la directora, sentada en la sala de espera del psiquiatra, inmóvil en la cama mirando el techo e imaginando ser personaje de novela, de cuento o de película y soñando despierta con abandonar el cuerpo inútil para poder ir a buscar <b><i>algo que me hace falta y que no sé todavía qué es</i>. </b></p>
<p><b> </b>Como empezó de tan niña a quitar piedras de su puente, la Marcia que está en 3er año de la secundaria concibe el abismo, experimentó la angustia en forma de mar embravecido y negro como brea retorciéndose adentro de la mente y del cuerpo e invadiéndolo todo, manejó con la respiración en noches interminables de insomnio la sensación de soledad y enajenación, e imagina que su puente está quebrado.</p>
<p>Carla considera que ya cerró todas las puertas y que está a salvo, pero en el fondo sabe que es una mentira que se dice a sí misma y que las puertas son de papel de arroz. Que lo único que espera es un pequeño gesto, una migaja ínfima de afecto, para derrumbar todo ese arsenal inservible que montó desde el año pasado y entregarse plenamente a, supone, ser feliz. Ella querría que la mano que abriera la primera puerta fuese la de su mamá, la mano que se apoyaba en su frente para verificar si tenía fiebre, la mano áspera que acariciaba mientras le hacían las trenzas bien ajustadas, como siempre pedía, la mano que tantas veces le había sacado los piojos mientras esperaba en silencio con la cabeza agachada bajo el sol pleno del patio de atrás mirando hormigas entre el pasto y pensando en canciones o en figuritas. Pero se miente nuevamente (su personalidad se perfila así) y disfraza esa mano materna abriendo la puerta y la convierte en Valentino, ese chico hermoso que la había mirado desde lejos y le había preguntado a su amigo el Petiso quién era ella, quizás, tal vez&#8230; Seguro, <i><strong>cuando por fin conozca a Valentino él se va a enamorar de mí y me voy a ir de esta casa y ahí sí que van a darse cuenta de todo lo que me querían.</strong> </i>Se iba a ir, seguro. Iban a ver. La iban a pagar toda junta.</p>
<p>Carla no sabe muy bien qué quieren decir esas palabras que se le escapan de los labios cuando la fantasía con Valentino alcanza ese punto, pero en lugar de detenerse a analizar qué le han hecho, porqué se siente lastimada por su familia, porqué siente la necesidad de irse de su casa y de castigar a las personas que la quieren, sólo se siente agobiada y sube el volumen de la música en sus auriculares, se da vuelta en la cama y cierra fuertemente los ojos&#8230; o comienza a llorar en silencio. Mares ha llorado este año, Carla. Se queda dormida así y despierta con los ojos hinchados como ciruelas. <b><i>Agua fría, qué tonta, mirá si hoy aparece Valentino y me ve así. </i></b></p>
<p><b><i> </i></b>Marcia sí reflexiona sobre lo que siente. Sobre lo que dice en voz alta y en voz baja. Sobre lo que dijo en el pasado, sobre lo que ha leído, sobre la forma en la que la luz cae sobre determinado árbol en otoño o en verano. De tanto pensar se ha acostumbrado a no ser cuerpo y ser sólo pensamiento, a que no le duelan tanto los ojos avergonzados y huidizos de su madre, los cargados de reproche de su padre, los burlones ojos de sus hermanos, tan parecidos a los de ella y tan diferentes. La loca de la familia. La paciente psiquiátrica. La solitaria. La incomprendida. Marcia se sorprendería infinitamente si alguien le dijera que, en general, sus reflexiones de madrugada se parecen mucho a las de Carla. <strong><i>Ya me voy a poder ir, ya va a llegar el día que me vaya y me voy a ir de esta casa y ahí se van a dar cuenta de todo lo que me querían. </i></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><i> </i>Escribo este relato porque hace unos días una Marcia me dijo lo mismo que me había dicho una Carla, semanas atrás. Las dos, mientras yo hablaba, me han mirado intensamente, una con los ojos maquillados de celeste, la otra con los ojos sombreados de insomnio. Carla dejó uno de sus auriculares suelto para escucharme. Marcia soltó su carpeta de dibujos y escritos. Las dos dejaron por un momento su disfraz de indiferencia e impermeabilidad. Repito aquí esas palabras, escritas con cariño, para todas las Marcias y  Carlas que las lean:</p>
<p>Ser adolescente significa en parte aprender a dominar algo que llamaré, sin rigor científico, &#8220;personalidad&#8221;. Con los años podés convertirte en una persona serena o en una que ande gritando y llorando por ahí, una que resuelva todo a las piñas, o andá a saber, hay tantas formas de ser. Si terminás siendo la violenta o la insoportable, quiere decir que no lograste dominar tu personalidad y no agarraste el mango de la sartén. <b>Porque la personalidad</b> <b>es como una sartén</b>. A algunos les toca tibia, a otros fría, a otros cómoda, a otros risueña, a otros caliente, a otros hirviendo. La tuya (y la de Carla, y la de Marcia, diferentes e iguales de esta manera) es una sartén hirviendo. Vos ahora sos adolescente: tenés permiso para gritar y llorar, para no dormir, para pelearte con tu mamá, para confundirte hasta los extremos más insospechados en el laberinto de lo de afuera y de lo de adentro, para sentirte la más solitaria de las solitarias. Estás aprendiendo con la sartén: la querés agarrar, pero la manija quema, el mango es demasiado para tu mano y soltás porque te molesta o te duele. Ésa es una de tus tareas: estás en proceso de aprender a agarrar esa manija. Cuando lo logres, te vas a encontrar de pie ante tu juventud ya adulta, de pie ante el símbolo con que dibujaste la metáfora de tu angustia,  ya sea puerta, puente u otra cosa;  de pie ante el resto de tu vida viendo con ojos serenos la realidad para comprenderla, sea como sea. Y si no lo lográs&#8230; bueno, yo estoy absolutamente segura de que lo vas a lograr, así que no hace falta hablar más.</p>
<p>Finaliza la jornada. Cansancio. Chica que se dirige a su banco sin tener la más remota idea de que comparte un salón con varias personalidades que queman como sartenes, inmersa en su pena individual, en su proceso de comprender que no es superior ni mejor que nadie, sino diferente. Las voy a extrañar el año que viene, pienso.<em> <span style="color: #333333">Ya me van a extrañar todos cuando me haya ido y ahí sí se van a dar cuenta&#8230;</span> </em>Sonrío siempre en ese punto y pienso inevitablemente en la manija ardiente de mi querida, viejita y personal sartén.</p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p style="text-align: center"> <em>Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos, nuestra finalidad al utilizarlas es educativa y cultural.</em></p>
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		<title>Preferencias</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Jun 2015 17:20:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 56. Preferencias La puerta de su propia casa le pareció extraña. Al tocarla, recibió una pequeña descarga eléctrica. La habitación estaba en silencio. Por la persiana entraban delgados haces de sol. Pensó en Dios. Bajó la vista y ahí estaba, desarticulada como una muñeca vieja.... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/06/05/preferencias/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #ff9900"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">56. Preferencias</h2>
<p>La puerta de su propia casa le pareció extraña.</p>
<p>Al tocarla, recibió una pequeña descarga eléctrica.</p>
<p>La habitación estaba en silencio. Por la persiana entraban delgados haces de sol.</p>
<p>Pensó en Dios. Bajó la vista y ahí estaba, desarticulada como una muñeca vieja.</p>
<p>Le miró las medias, el ruedo de la pollera, las várices inesperadamente opacas.</p>
<p>Pensó en esculturas.</p>
<p>Rozó con uno de sus dedos la mano de eso que había sido su abuela. Recordó un revolcón en la playa, la rodilla ensangrentada por el roce con la conchilla. &#8220;Te quedó una linda frutilla&#8221;, le había dicho ella, besando la herida.</p>
<div id="attachment_662" class="wp-caption alignnone" style="width: 251px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/Joaquín-Sorolla.1.jpg"><img class="size-full wp-image-662" alt="Pintura de Joaquín Sorolla" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/06/Joaquín-Sorolla.1.jpg" width="241" height="209" /></a><p class="wp-caption-text">Pintura de Joaquín Sorolla</p></div>
<p><span id="more-660"></span></p>
<p>La voz resonó claramente dentro de su cabeza y salió corriendo, sin saber hacia dónde ni para qué.</p>
<p>Pasó la tarde sentado en un banco de plaza, mirando sin ver.</p>
<p>Prefirió volver por la tarde.</p>
<p>La puerta de su casa le pareció amigable.</p>
<p>Al tocarla, recibió una pequeña descarga eléctrica.</p>
<p>En la habitación, inusualmente animada, lo esperaban sus tíos, sus primos. Gente desconocida sonreía desde la cocina. Un olor a tuco con laurel sacudía el alma. Desde el sillón, su hermanito lo llamó con la mirada.</p>
<p>_ Por fin llegaste, querido. Tu abuela se tuvo que ir de viaje. Te estuvimos buscando porque te quería saludar para despedirse&#8230;</p>
<p>Prefirió sentarse.</p>
<p>_ Tu hermanito tampoco la acompañó, porque estaba en la escuela. No importa. Manda besos y abrazos. Desde ahora los vamos a cuidar nosotros.</p>
<p>Se paró, caminó lentamente entre la gente y buscó su cuarto. Una vez allí, comenzó a llorar.</p>
<p>Pensó en confesar.</p>
<p>Prefirió no hacerlo.</p>
<p>Durante el resto de su vida, esperó junto a su hermano el retorno de su abuela viajera.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><em>Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos, nuestra finalidad al utilizarlas es educativa y cultural.</em></p>
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		<title>Sentido común</title>
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		<pubDate>Fri, 22 May 2015 20:52:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 54. Sentido común Circulamos tranquilos porque somos seres provistos de una gran imaginación.  Por ejemplo: el simple hecho de conducir un vehículo, si no pensáramos que los demás conductores acatarán las normas presentes en el código de tránsito, sería una experiencia imposible de concebir. Cualquier... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/05/22/sentido-comun/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">54. Sentido común</h2>
<div id="attachment_644" class="wp-caption alignnone" style="width: 2510px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/05/homeboaboa-envsrcboawebsitesite_mediadali-les-elephants.jpg"><img class="size-full wp-image-644" alt="Los elefantes. Dalí" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/05/homeboaboa-envsrcboawebsitesite_mediadali-les-elephants.jpg" width="2500" height="2500" /></a><p class="wp-caption-text">Los elefantes. Dalí</p></div>
<p style="text-align: left">Circulamos tranquilos porque somos seres provistos de una gran imaginación.  Por ejemplo: el simple hecho de conducir un vehículo, si no pensáramos que los demás conductores acatarán las normas presentes en el código de tránsito, sería una experiencia imposible de concebir. Cualquier persona más o menos sensata podría anticipar preguntas de este tipo: ¿Y si voy por una calle y el conductor que viene por la mano contraria se duerme y me choca? ¿Y si no se duerme, pero justo viene fumando y el viento hace que vuele una brasa y ésta cae sobre su brazo (o su pierna, o su entrepierna) y el extraño se quema y a causa del dolor pega un volantazo y&#8230; me choca? ¿Y si viene tomando café y se le derrama encima? Eso, siempre y cuando se trate de un sujeto relativamente normal y no de un loco, por supuesto. ¿Y si el que viene manejando está escapando de algo, o de alguien, y eso hace que sus facultades mentales se alteren y se transforme en un desequilibrado y me choca? ¿Y si no es un desquiciado él, pero hay uno en el interior de su vehículo y se enoja, le discute, le pega o le hace daño y ocasiona un accidente justamente en el instante en que yo paso? ¿Y si no es alguien sino una mascota que lleva y se suelta y, atemorizada, lo muerde? Pero no, en general, somos unos insensatos y no nos preguntamos nada. Ni siquiera luchamos contra esa vocecita irracional que indica que el extraño que viene como bólido hacia nosotros no se desviará de su carril en ninguna circunstancia. ¡Cuánto mejor es andar despojado de sentido común, cuando todo indica que es un milagro que sigamos con vida después de cada paso que damos! Será mejor detener la lista de preguntas aquí y bajar del auto, convencidos ya de la urgente necesidad de conseguir por lo menos tres quilos y medio de irracionalidad antes de continuar con el viaje, ya que en este estado de sentido común desatado, hasta nosotros mismos podríamos causar un accidente y chocar.</p>
<p style="text-align: left"><span id="more-640"></span></p>
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<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center"><em>Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos, nuestra finalidad al utilizarlas es educativa y cultural.</em></p>
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		<title>#Ni Una menos. &#8220;Misoginia&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 15 May 2015 19:07:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Esta semana, #ProyectoPibeLector se suma a la convocatoria contra el femicidio: #NiUnaMenos 53. Misoginia El Diablo dedica su Tiempo sin Tiempo a tentar a Dios. Una manera de hacerlo es a través de la corrupción de la Humanidad. Consiguió que los pueblos olvidaran la identidad divina, que se confundieran y perdiesen el rumbo. Ensayó innumerables... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/05/15/ni-una-menos-misoginia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><span style="color: #000000">Esta semana, #ProyectoPibeLector se suma a la convocatoria contra el femicidio: #NiUnaMenos</span></strong></p>
<h2 style="text-align: center">53. Misoginia</h2>
<div>
<p>El Diablo dedica su Tiempo sin Tiempo a tentar a Dios. Una manera de hacerlo es a través de la corrupción de la Humanidad. Consiguió que los pueblos olvidaran la identidad divina, que se confundieran y perdiesen el rumbo. Ensayó innumerables métodos hasta descubrir el mejor nutriente, el que llevó a los hombres hasta el extremo de la abominación: las demoníacas palabras. Así logró convertir a muchos en verdaderos monstruos.</p>
<div id="attachment_636" class="wp-caption alignnone" style="width: 760px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/05/the-birth-of-venus-14851large.jpg"><img class="size-full wp-image-636" alt="Botticelli. &quot;El nacimiento de Venus&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/05/the-birth-of-venus-14851large.jpg" width="750" height="500" /></a><p class="wp-caption-text">Botticelli. &#8220;El nacimiento de Venus&#8221;</p></div>
<p><span id="more-635"></span></p>
</div>
<div>
<p>Se agacha para pronunciar, con placer, las frases sibilantes. Le brotan con facilidad de las fauces repugnantes que tiene por boca. Sus mejores escuchas se convierten en títeres. En muñecos violentos e imbéciles. Luego, les roba el alma.</p>
</div>
<div>
<p>Deja caer el Diablo turbios enunciados sobre el Mundo. A causa del Secreto, sus preferidos son los misóginos. Para crearlos afirma que las mujeres están hechas para acompañar al hombre, para que no esté solo. Dice que ellas son las que deben poner la mesa, cocinar, lavar, planchar, limpiar, gestar hijos y criarlos, cuidarlos, protegerlos. Servir. En la salud y en la enfermedad. Declara que tienen la absoluta culpa de todos los males de este mundo. Que son Eva y Pandora. Deberían verlo ahí, a plena luz del día o en las sombras, regocijándose y acariciando con su escandalosa prosa la superficie de la Tierra.</p>
</div>
<div>
<p>No se detiene, el hediondo. Está orgulloso de sus mentiras; es vanidoso. Grita que ellas no son ellas sino cosas, que tienen boquitas para ser besadas, que sus cuerpos existen para ser usados por todos. Que eso es porque tienen cuerpos, pero no los tienen. Porque su deber es comportarse, vestirse, actuar como se-ño-ri-tas. Afirma burlonamente que todos los hombres tienen derecho a verlas, a exhibirlas, a criticarlas. Que eso es porque son criaturas emocionales, débiles, inferiores. “Son damas”, susurra con desprecio. Sin derecho al pensamiento o al saber. “Su obligación es ser bellas y perfectas”. “Agradarnos”. Las carcajadas que pega cuando sus mentiras se meten en cada mujer y la contaminan estremecen el Cielo y provocan la lluvia. Provocan la neblina. Provocan las erupciones volcánicas. La muerte de los seres vivos. Cuando el corrompido es un hombre, esto es lo que sucede: la desolación de los ángeles, el odio, la vejez y las enfermedades. Los celos.</p>
</div>
<div>
<p>El Diablo se entretiene. Aún es infante, en el Tiempo sin Tiempo. Adora jugar al artista del Verbo, revolcarse sobre el Universo, ensuciarlo con graffitis, orín y excremento. Metérselo en la boca, manosearlo hasta romperlo.</p>
</div>
<div>
<p>Obsesionado con sus proyectos, encuentra consuelo. Mitiga la existencia de Dios. Es casi feliz con la abominación que causa: sabe que lo atormenta especialmente cada vez que una mujer es asesinada, vejada, torturada o humillada por una de sus creaturas, embrutecida por su nefasto discurso. Y la inmensa marea de desolación humana que sube hasta el Infinito, junto al clamor de los corazones profundamente rasgados de las madres que perdieron a sus hijas, de las abuelas que perdieron a sus nietas, de las hijas que perdieron a sus madres, lo enorgullece.</p>
</div>
<div>
<p>Dios lo contempla espantado, en silencio. Por momentos su compasión es tal que experimenta la tentación de revelar el Secreto.</p>
</div>
<div>
<p>“Dios es mujer”, desearía susurrar, cariñoso.</p>
</div>
<p>El Diablo le sonríe y chifla, obsceno y babeante, desde el extremo del Universo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La lapicera mágica</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/05/08/la-lapicera-magica/</link>
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		<pubDate>Fri, 08 May 2015 19:41:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 52. La lapicera mágica Tengo unas lapiceras azules, negras, verdes y rojas, guardadas para casos especiales. No puedo revelar de dónde las saqué, quién me las dio. Fui elegida para su custodia. Las tengo, y debo ser juiciosa en la elección de quién o quiénes... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/05/08/la-lapicera-magica/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #0000ff"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">52. La lapicera mágica</h2>
<p>Tengo unas lapiceras azules, negras, verdes y rojas, guardadas para casos especiales. No puedo revelar de dónde las saqué, quién me las dio. Fui elegida para su custodia. Las tengo, y debo ser juiciosa en la elección de quién o quiénes las usarán, o cuándo, ya que su tinta no durará eternamente y se gastan con el uso. Son unas lapiceras muy especiales: son mágicas.</p>
<div id="attachment_627" class="wp-caption alignnone" style="width: 1210px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/05/max-ernst-My-friend-Pierrot-1.jpg"><img class="size-full wp-image-627" alt="Max Ernst &quot;Mi amigo Pierrot&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/05/max-ernst-My-friend-Pierrot-1.jpg" width="1200" height="1600" /></a><p class="wp-caption-text">Max Ernst &#8220;Mi amigo Pierrot&#8221;</p></div>
<p>Generalmente las presto cuando no queda otra alternativa. Y una sola vez, una solita, regalé una. Sucedió cuando la chica de nombre exótico no lograba poner en palabras lo que le pasaba. Hacía cincuenta minutos que estaba ante la página que le había dado (se había olvidado la mochila, la carpeta, el carnet del boleto secundario) y había escrito con bella caligrafía, con un pedacito de lápiz en el que había enrollado cuidadosamente un hilo:<span style="color: #808080"> <span style="color: #333333"><b><i>Me siento muy mal, estoy confundida, no sé qué me pasa, deben ser los cambios de la edad, mi corazón a veces late demasiado rápido, me peleo con todo el mundo, con la gente que más quiero, me va mal en la escuela, es imposible que les diga lo que me pasa a mis viejos, no sé qué me va a pasar.</i></b></span></span> Me pareció que tenía condiciones. Decidí que la azul era la apropiada y que la ocasión justificaba el gasto.Por supuesto que no pensé en regalársela, esa idea vino después. Abrí mi cartera enorme, pronuncié las palabritas que harían efectivo el hechizo, me acerqué a mi alumna y le di la lapicera:</p>
<p>_ Probá con ésta. Capaz que te es más fácil si apoyás mejor los dedos&#8230; ese lapicito es chiquitín para vos.</p>
<p>La lapicera azul revela secretos, desatornilla roscas, desata nudos. La negra purifica, limpia, desempolva. La verde transforma y refleja; encandila. La roja incendia todo y es la más peligrosa. Le di la azul porque las palabras se anudan, igual que los hilos. Todo se enmaraña: el agua, el aire, la luz, las palabras. Me dedico a trabajar con las letras, a pulirlas, a exprimirlas, a sufrirlas, a amarlas. Al final de la clase, la hoja que entregó mi alumna continuaba el texto anterior; simplemente, repetía las frases &#8220;<b><i><span style="color: #0000ff">me siento mal&#8221;<span style="color: #000000">,</span> &#8220;estoy confundida&#8221;<span style="color: #000000">,</span> &#8220;no sé que me va a pasar&#8221;<span style="color: #000000">,</span></span> </i></b>pero escritas con la tinta de la lapicera mágica, se convertían en otra cosa gracias al sortilegio. Se podía leer lo que en realidad decía:</p>
<p><span style="color: #0000ff"><i><b>&#8220;Soy una chica común, pero vengo de lejos. Siento que mis raíces se extienden hacia mi patria, se estiran , se retuercen en un afán loco y fantasioso de permanecer allá, donde están los perfumes y sabores de mi niñez. Llegan, lo logran. Eso me enorgullece. Mi cuerpo está rodeado de esas raíces hermosas y fuertes que me recuerdan constantemente quién soy aunque todo el tiempo lo olvido. </b></i></span></p>
<p><span style="color: #0000ff"> </span><span style="color: #0000ff"><i><b>Entrelazados en mis raíces, están mis papás y mis hermanos. Mis abuelos. Mis primos. Mis ancestros, vivos y muertos. Ellos me aman incondicionalmente, me acompañan, me comprenden, me protegen. Es por eso que mis raíces son tan luminosas: el amor de mis seres queridos es de un tono dorado y brillante, y algunas personas (las más audaces), logran ver ese brillo en mis ojos oscuros y dejan de creer que soy una chica común;  piensan que soy especial. También yo pienso, la mayor parte del tiempo, que soy especial. Sufro mucho cuando lo olvido. </b></i></span></p>
<p><span style="color: #0000ff"> </span><span style="color: #0000ff"><i><b>Tanto de día como de noche me gusta escaparme dentro de mí misma para estar sola. Escucho el latir de mi corazón y me preocupo. Siento correr la sangre por mis venas y tengo miedo. Escucho el silencio que invade mi mente cuando estoy a punto de comenzar a soñar,  miro mis manos y creo que son las de otra persona, entrelazo mis dedos con mis propios dedos y finjo que una de mis manos no es la mía sino la de otro, y me estremezco. Me rodeo de personas todo el tiempo que puedo para no asustarme, pero constantemente me doy cuenta de que me olvido de que estoy en la calle, en la escuela, en mi casa, y que solamente estaba conmigo misma, adentro mío. Me espanto porque pienso que eso es ser egoísta. </b></i></span></p>
<p><span style="color: #0000ff"> </span><span style="color: #0000ff"><i><b>Estoy en la escuela y no escucho nada. Tengo que hacer pruebas, exámenes, experimentos, buscar informaciones, investigar. No hago nada de eso, sólo miro para adentro y me quedo quieta, quieta, y sé que está muy mal y no tengo idea de porqué no hago nada hasta que me doy cuenta de que esto de quedarme quieta era lo que tenía que hacer en ese momento y sólo es cuestión de respirar, de dejar que el aire entre en mi cuerpo, que mis raíces me rodeen, que mis ancestros y el amor de mi familia me abrace, y sentirme bien, sentirme bien&#8230; Y adoptar así mi rol: ser hija de nuevo (nunca dejé de serlo, sólo crecí), ser alumna de nuevo (nunca dejé de serlo, sólo crecí), ser amiga de nuevo (nunca dejé de serlo, sólo crecí). </b></i></span></p>
<p><span style="color: #0000ff"> </span><span style="color: #0000ff"><i><b>Me miro al espejo y no me gusto, pero creo que cuando crezca me voy a gustar. Mi cuerpo es un desastre. Quizás sea alta. Quizás no. Quizás mi piel se vuelva bella. Quizás sea bueno ser mujer, quizás sea bueno no ser alta, ser un desastre o no tener la piel bella. Sólo tengo que recordar que debo cerrar fuertemente mis ojos para sentir mis raíces y el amor de mis papás, y eso borra la palabra quizás y la convierte en otra. Mis papás, que hace poco me compraban hebillas brillantes y figuritas, ahora no saben qué comprarme. Quizás no necesite que me compren algo. Esta noche, cuando esté tranquila frente a mi espejo, voy a cerrar los ojos fuerte para ver si la palabra quizás, en la frase anterior, está de más. O no.&#8221;</b></i></span></p>
<p>Decidí dejar esa lapicera azul en poder de la alumna de nombre exótico. La lapicera que desanuda, que clarifica, que alisa lo retorcido. No sé qué habrá hecho con ella, si la tiró, si quedó en algún bolso guardado, si la gastó usándola escribiendo enrevesadas palabras desenrevesadas. Como todos los utensilios mágicos, las lapiceras son sólo herramientas, partecitas que ayudan, que uno puede ver o no. Quizás yo te haya prestado alguna vez una, por un ratito. Sería cuestión de recordar, de buscar en los viejos cuadernos y fijarse si hay algunas palabras escritas por allí que se desanudaron solas con el tiempo&#8230; Quizás las encontremos. O no.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p><em>Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos, nuestra finalidad al utilizarlas es educativa y cultural.</em></p>
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		<title>La Pequenina</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/05/01/la-pequenina/</link>
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		<pubDate>Fri, 01 May 2015 15:02:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[alumnos]]></category>
		<category><![CDATA[biografías]]></category>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 51. La Pequenina para Rocío La Pequenina es esa clase de chica que entra en los lugares tarde, cuando todos están ya ahí, gritando &#8220;Buenas&#8230;&#8221; e interrumpiendo cualquier cosa que cada uno esté haciendo para dar un beso sonoro, un manotazo o un golpe en... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/05/01/la-pequenina/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">51. La Pequenina</h2>
<p style="text-align: right"><em>para Rocío</em></p>
<p>La Pequenina es esa clase de chica que entra en los lugares tarde, cuando todos están ya ahí, gritando &#8220;Buenas&#8230;&#8221; e interrumpiendo cualquier cosa que cada uno esté haciendo para dar un beso sonoro, un manotazo o un golpe en la cabeza porque &#8220;es mi manera de decir hola, che, así soy yo&#8221;.</p>
<div id="attachment_620" class="wp-caption alignnone" style="width: 192px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/05/La-Gioconda.jpg"><img class="size-full wp-image-620" alt="&quot;La Gioconda&quot; Leonardo da Vinci" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/05/La-Gioconda.jpg" width="182" height="276" /></a><p class="wp-caption-text">&#8220;La Gioconda&#8221; Leonardo da Vinci</p></div>
<p>La Pequenina no pasa desapercibida en ninguna parte, a su pesar o a su favor, y eso ella lo sabe perfectamente. Si hay un mínimo atisbo de problema, ahí se va a escuchar la voz de la Pequenina. Si hay golpes, mejor para ella, no sólo se va a escuchar su voz sino que se la va a ver venir con el puñito cerrado y la expresión de Tigresa Acuña, y agarrate Catalina. Porque la Pequenina es chiquitísima, bajita, redondita, pero pega que da calambre.</p>
<p>Siempre que hay problemas, ahí está ella. Y si no hay problemas, los inventa para no aburrirse. Es por eso que a los 13 años ya tiene actas de todos colores en la escuela, prontuario policial y un acervo de historias coloridas que contar que puede entretener al público más desaprensivo. Porque la Pequenina es una excelente contadora de historias. Una excelente intérprete cuando lee relatos de su autoría o ajenos. Una excelente oyente. Una excelente persona.</p>
<p>Me conmueven enormemente las chicas que son como la Pequenina. Me generan entusiasmo, emoción, compasión, ganas de inventarles biografías pasadas y futuras. Acá va la de la Pequenina, en su honor:</p>
<p>&#8220;A Rosarito Pímpalo le dicen la Pequenina desde que tiene memoria y la explicación es que nació pesando 4 kilos y medio y fue una criaturita voraz y gigantesca durante toda su primera infancia, hecho que provocó que su abuela le colocara el irónico apodo. Venía con un &#8220;Guarda que ahí viene&#8230; la Pequenina&#8221; que la marcó para siempre, por lo que sus ingresos a cualquier ambiente se caracterizaron por algún tipo de escándalo ( y por lo que su estatura quedó resignada a un metro cincuenta).</p>
<p>La abuela se murió, la mami se fue y quedó la pobrecita Pequenina al cuidado de seis hermanastros de variados parentescos con ella, todos menores de seis años, cuando tenía 11. Al padre de la Pequenina lo conozco, se llama Juan y le gusta tomar vino hasta descerebrarse. Trabaja de changarín y la Pequenina y sus hermanos comen en la escuela, se visten gracias a lo que les da la escuela y adquieren toda su cultura a través de sus experiencias en la escuela (la Pequenina se anota y anota a sus hermanitos, los levanta, los viste, los trae, los lleva, se las rebusca para que todos tengan lápices, hojas y zapatillas, pero trata de que nadie se dé cuenta tapando sus acciones con gritos y mamporros y haciéndose la que &#8220;la escuela no me importa nada&#8230;&#8221;).</p>
<p>Rosarito Pímpalo jamás falta a la escuela. Anda en musculosa en pleno invierno, con pantalones cortados por arriba de las rodillas todo el año, y jamás se enferma. Es famosa por su capacidad de devorar cuatro alfajores Guaymallén en tres minutos y medio y desafía a cualquiera a romper su récord. Se las arregla para estar a la moda, como sus compañeras: ella misma se perforó en varios lugares la cara y el ombligo para poner improvisados piercings y se hizo extensiones pegando pelo cortado con o sin permiso a sus compañeras, con La Gotita, en la punta de su cabellera. Rosarito siempre se está riendo, o gritando, o haciendo lío, o peleando, todo en gerundio: la única vez que la vi quieta fue cuando se le había incendiado la casita precaria, hecho que logré que me contara después de varios meses de sucedido y que tuvo que confesar ante la evidencia de que ninguno de sus hermanos (ni ella) tenían más pertenencias de ningún tipo para vestirse y asistir a la escuela.</p>
<p>A los 14 la Pequenina se hartó de ser mamá de sus hermanastros y enfermera de su papá&#8230; y se las tomó. Se fue a la costa, andá a saber en qué tren, y anduvo vagando por allá a lo Alfonsina Storni a punto del suicidio. Decidió que allá no era la Pequenina sino acá, que allá había demasiado espacio como para llenarlo con su barullo y sus risas y sus manotazos y se volvió. A los 17 la encontré espiando la entrada de la escuela y se justificó con un &#8220;Quería ver cómo estaban mis hermanos&#8230;&#8221;, enjugándose las lágrimas con una manga que ya ni era manga de lo gastada y mugrienta.</p>
<p>A los 18 se enamoró. El pibe le pegaba. Y ella se dejaba pegar, aún sabiendo que si le devolvía el tortazo al desgraciado lo podía derribar con por lo menos la nariz rota. Porque así ella concebía el amor: &#8220;como sacrificio&#8221;.</p>
<p>A los 19 perdió un embarazo.</p>
<p>A los 23 empezó a estudiar Derecho en la Universidad Nacional de La Plata. Se recibió con honores. Se casó con un prestigioso médico a los 28, tuvo tres hijos que pesaron 4 kilos cada uno, &#8220;todos por parto natural&#8221;.</p>
<p>A los 46 fue feliz.</p>
<p>En la actualidad lo sigue siendo.&#8221;</p>
<p>Las chicas que son como La Pequenina pueden ser lo que quieran. Así como mis dedos tipearon esta historia inventada para una chica inventada esta tarde de sol en la que añoro mis escuelas, ellas pueden ir moldeando con sus decisiones y su imaginación las historias que quieran, con finales felices o infelices. La cosa es que darse cuenta de que uno es artífice de su propia vida, a veces lleva toda la vida.</p>
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<p style="text-align: center"><em>Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos, nuestra finalidad al utilizarlas es educativa y cultural.</em></p>
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		<title>El nombre del ciruja</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Apr 2015 17:41:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 50. El nombre del ciruja &#160; Dicen que en el instante previo a la muerte, las personas tenemos que ver nuestra vida entera desfilar ante nuestros ojos. A mí me pasa eso en este momento. Soy un niño pequeño, de pie ante las vías de... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/24/el-nombre-del-ciruja/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">50. El nombre del ciruja</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dicen que en el instante previo a la muerte, las personas tenemos que ver nuestra vida entera desfilar ante nuestros ojos. A mí me pasa eso en este momento.</p>
<p>Soy un niño pequeño, de pie ante las vías de la estación de Liniers. La marea de gente me atraviesa: van y vienen caras enojadas o preocupadas, hay ruido de pies, voces, bocinas, silbatos. Nadie me ve, porque no soy nadie. Mi pelo es lo único que se mueve en mi cuerpo; mis ojos están clavados en la nuca de ese hombre animalizado que también soy yo y que deambula vacilante en torno a las barreras, que están bajas. A él tampoco lo ve nadie: dejó de ser alguien hace mucho tiempo y las caras, brazos, pies, piernas de la marea de gente se escurren entre sus hendiduras acostumbradas a su no-presencia de ciruja mugriento y bestial, inofensivo y cubierto de silencio.</p>
<div id="attachment_609" class="wp-caption alignnone" style="width: 218px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/04/dibujito.jpg"><img class="size-full wp-image-609" alt="El nombre del ciruja" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/04/dibujito.jpg" width="208" height="320" /></a><p class="wp-caption-text">El nombre del ciruja</p></div>
<p>Sigo ahí: me veo hacia atrás. Estoy más joven, pero sucio y desnudo como antes, envuelto en una bolsa de consorcio negra que tiene agujeros por donde salen mis brazos (no sé quién hizo los agujeros, pero allí están). Mis pies sangran entre las costras de coágulos viejos, mi andar se detiene e impulsado por el hambre meto las manos en los contenedores de basura de la General Paz y me unto la boca con una pasta repugnante, fría y amarilla que quizás fue comida alguna vez. Hace frío.</p>
<p>Mis ojos están minados por la desesperación.</p>
<p>Yo, niño, doy gracias al Universo por tener que verme sin experimentar lo que sentía el hombre-bestia y tan exactamente recuerdo ahora que soy ése y estoy escuchando la campana que repica deambulando ante la barrera.</p>
<p>Me veo en la carnicería, metiendo carne cruda en el pozo que es mi boca; escucho las risotadas de los carniceros. No puedo pensar nada porque soy sólo sentir sin pensamiento, pero ahora que soy niño veo una chica que vomita en la vereda completando la escena. En la esquina, una mujer  disimula dudosas lágrimas y se oprime levemente el pecho.</p>
<p>Lástima que no puedo cerrar los ojos. Suerte que no tengo que sentirlo de nuevo.</p>
<p>Tan breve. Y a mí, que me pareció una eternidad.</p>
<p>Veo la primera vez del pegamento. Si pudiera moverme sonreiría, de pura autocompasión; el relámpago del sentir me atraviesa: soy de edad indefinida, estoy peludo, sucio, mal vestido; el mareo del alcohol me arrojó sobre la vereda y estoy ahí yaciendo, escupiendo espumarajos ácidos sobre dos baldosas ennegrecidas&#8230; y sucede: me caigo. Cierro los ojos sin párpados porque sí siento en los dos lugares ahora: experimento la angustia infinita&#8230; me caigo en picada en el pozo que rebalsa miel fría, me hundo, no hay bordes ni piso, la desesperación es tanta, qué hago, qué hago, ayúdenme, acá estoy&#8230;</p>
<p>No puedo hacer nada&#8230;</p>
<p>Unas voces que se oían lejanas me acercan una bolsita y escucho que alguien dice &#8220;olé&#8221; afuera o adentro y con fruición me aferro a ese plástico y me inundo y conozco el pico de ansiedad y caigo inconsciente sobre mi propia saliva.</p>
<p>No puedo hacer nada&#8230; es tan triste. Desde acá veo el cuadro completo de nuevo: mi cabeza golpea contra el piso, las voces que se ríen ensordecedoramente y me arrancan las zapatillas, el pantalón, el cinturón, me patean, me escupen, soy un perro muerto, soy un objeto repugnante sumergido en la basura&#8230; Recuerdo mi nombre ahora: me llamo Roberto.</p>
<p>Me es tedioso de ahí en más; eso de recordar me es tedioso. Pero falta poco.</p>
<p>El niño que soy ahora me ve niño, idéntico a mí mismo. Estoy en mi cama y la huelo y la experimento, mi pijama está remendado prolijamente, mi manito oprime un payasito de plástico caliente por mi calor y espero, espero, espero, pero llega el sueño antes de que llegue quien espero y sólo puedo murmurar su nombre justo en el instante en que me duermo: veo la luz, escucho el bocinazo. Es ahora. Digo &#8220;mami&#8221; con una voz casi sin voz y salto encandilado frente al tren.</p>
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<p>&nbsp;</p>
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		<title>Consejos peligrosos para víctimas de bullying</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/17/consejos-peligrosos-para-victimas-de-bullying/</link>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2015 16:44:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 49. Consejos peligrosos para víctimas de bullying &#160; El chico sale de la escuela e inmediatamente cambia su lenguaje corporal: en la calle, bañado por los rayos del sol del mediodía, ha dejado de ser alumno. Camina pensativo, tranquilo. Al llegar a su casa, golpea con... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/04/17/consejos-peligrosos-para-victimas-de-bullying/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">49. Consejos peligrosos para víctimas de bullying</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><i>El chico sale de la escuela e inmediatamente cambia su lenguaje corporal: en la calle, bañado por los rayos del sol del mediodía, ha dejado de ser alumno. Camina pensativo, tranquilo. Al llegar a su casa, golpea con firmeza la puerta de la habitación de su hermano mayor. </i></p>
<p>_ ¿Qué?</p>
<p>_ Soy yo. Tengo un problema.</p>
<div id="attachment_600" class="wp-caption alignnone" style="width: 530px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/04/MUNCH-El-grito.jpg"><img class="size-full wp-image-600" alt="&quot;El grito&quot; Munch" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/04/MUNCH-El-grito.jpg" width="520" height="656" /></a><p class="wp-caption-text">&#8220;El grito&#8221; Munch</p></div>
<p><i>No es habitual que el chico hable con su hermano acerca de alguna cosa. Ni siquiera es común que hable con alguien. El mayor, sorprendido, hace girar la llave en la cerradura y lo deja pasar. La música es ensordecedora, pero el anfitrión no da signos de desear bajar el volumen ni de apagarla.</i></p>
<p>_ ¿Qué pasa?</p>
<p>_ Me están molestando mucho en la escuela.</p>
<p>_ ¿Quién? ¿Qué te hace? <span style="color: #0000ff"><i>Seguro que te lo merecés, si siempre fuiste un mocoso insoportable y malcriado. Mirá la facha que tenés, la ropa que usás, mirate la cara. </i></span></p>
<p><i>_ </i>No es uno solo. Me tiran cosas, me revisan la mochila, me cargan. Me molestan. Ya no lo soporto más y no sé qué hacer.</p>
<p>_ ¿Le dijiste a mami? <span style="color: #0000ff"><i>Pedazo de maricón, nenito de mamá, claro que le dijiste, para qué me gasto. </i></span></p>
<p><i>_ </i>Sí. Dos veces. Me estuvo acompañando y yendo a buscar, pero no puede ir todos los días y ya estoy grande para andar molestándola así. Me siento cada vez peor. No sé qué hacer.</p>
<p>_ Bueno, esto es lo que tenés que hacer: los agarrás bien a trompadas. Los machos se hacen a los golpes. Y si seguís dando vueltas y acompañado por tu mamita, va a ser peor. Nadie respeta a un nenito de mamá. Dejá que se arme bien y listo, aunque te ligues algunas piñas. No pretenderás que vaya yo a pegarle a unos nenes que deben tener tu edad&#8230;</p>
<p>_ No. Gracias.</p>
<p><i>El chico sale de la casa y se dirige hacia la de su padrino, que vive a unas cuadras. Toca el timbre y le contestan por el portero eléctrico.</i></p>
<p>- ¿Quién?</p>
<p>_ Soy yo.</p>
<p>_ Estoy ocupado ahora, ¿qué querés?</p>
<p>_ Tengo un problema en la escuela.</p>
<p><i>Silencio.</i></p>
<p>_ ¿Estás ahí?</p>
<p>_ Sí, pero estoy ocupado. ¿Qué dijiste que te pasa?</p>
<p>_ Tengo un problema en la escuela. Hay unos pibes que me molestan y no aguanto más.</p>
<p>_ <i><span style="color: #800080">Siempre pensé que eras un nabo</span>. </i>Y bueno, querido, eso le pasa a todo el mundo, es más viejo que la humanidad. Cuando iba yo a la escuela, molestábamos a algunos <span style="color: #800080">(<em>a los giles, a los cuatro ojos, a los mariquitas, a los gordos, a los negros, a los villeros, a los chetos</em>) </span>y nadie murió por eso. <span style="color: #800080"><i>Si nos habremos divertido con tu viejo. </i></span>Agarrate a trompadas, dales una buena paliza y vas a ver cómo te dejan de joder.</p>
<p>_ Gracias.</p>
<p><i>El chico se queda en silencio, mirando el portero eléctrico. Unos minutos después, vuelve a su casa. Mientras está comiendo, llega su mamá. </i></p>
<p>_ ¿Cómo te fue hoy? ¿Hablaste con la preceptora? <span style="color: #741b47"><i>Es todo culpa mía, por sobreprotegerlo. </i></span></p>
<p>_ Hablé ya con todos. Me dicen que lo van a resolver dialogando, que van a hacer esto y lo otro, pero no hacen nada. Además, me mienten.</p>
<p>_ ¿Por qué te mienten? <span style="color: #741b47"><i>Claro que te mienten. Algo debés estar haciendo vos para que te molesten, pobre hijo mío. Te malcrié, te di todos los gustos. </i></span></p>
<p>_ Porque me dicen una cosa y se les nota que están pensando lo contrario. El padrino me dijo que les pegue. Ya no doy más. Lo voy a hacer.</p>
<p>_ No, hijo. Dejá que los adultos lo arreglen. Mañana voy a ir a hablar de nuevo. Ahí voy a estar, en la puerta. <span style="color: #741b47"><i>Te amo tanto, pobre hijo mío. Qué no daría por vos. </i></span></p>
<h6 style="text-align: center">&#8230;</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p><i>Es un mediodía soleado el que aguarda que los alumnos se conviertan en chicos, detrás de las rejas del viejo edificio. A pesar de que encandila la luz, se puede ver que un muchachito se destaca en el grupo. Tiene los puños cerrados, la cara desfigurada por la impotencia, o por el odio. La pelea comienza inmediatamente, sobre la vereda. Se hace una rueda de gente que grita, filma, saca fotos y patea. Una mujer que aguardaba pacientemente bajo un árbol se transfigura. En su brutal metamorfosis, desgarra su cartera y empuña un arma. </i></p>
<p><i>El primer disparo hiere mortalmente a otra mujer, de aspecto insignificante, que con una fuerza sobrehumana intentaba rescatar a su hijo de una lluvia de patadas y golpes. </i></p>
<p><i>El segundo y último disparo hiere al hijo de esa misma mujer, en el pecho.</i></p>
<p><i>Horas más tarde, la mujer devenida en asesina declaró en la comisaría lo siguiente: </i></p>
<p>_ No sé porqué lo hice (<i><span style="color: #ff0000">No sé porqué lo hice</span>). </i>Todos sabíamos que iba a haber piñas en la puerta porque circulaba desde temprano el rumor. Fui a proteger a mis hijos. <span style="color: #ff0000"> </span>A la señora le di sin querer <span style="color: #ff0000">(<em>pobre mujer, ni siquiera la vi y dio la vida por su hijo</em>). </span>Al pibe le tiré por pura lástima, porque me miró como suplicándome que lo matara, empapado con la sangre de su madre muerta. <span style="color: #ff0000"><i>(Al pibe, le tiré por lástima. Él quiso morir, me lo suplicó con los ojos). </i></span></p>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p style="text-align: center">
<h6 style="text-align: left">Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos, nuestra finalidad al utilizarlas es educativa y cultural.</h6>
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