Hay edad para el amor?

#Psico+40

Las personas que hoy tienen más de 60 años pertenecen a una generación en la que la temática de la sexualidad era más bien una cosa oculta.

De eso no se hablaba…en muchas familias ni siquiera se mencionaban ciertas palabras: menstruación, embarazo, ni hablar de perder “ la virtud”.

Las chicas que quedaban embarazadas fuera de la ley eran mandadas a “esconder” a la provincia o a Europa , dependía de la clase social. Luego de unos meses “aparecían” transformados en sobrinos o como niños de la familia enviados a educarse a la ciudad.

La sexualidad es algo que existe desde que el ser humano nace hasta que muere y, a pesar de las modificaciones que va teniendo a lo largo del tiempo, la necesidad de estar con el otro es algo que puede darse placenteramente en cualquier momento de la vida. La sexualidad nos acompaña a lo largo de toda la vida.

El sexo es un aspecto importante en la vida de una persona, independientemente de la edad cronológica.

Es una necesidad no sólo biológica, sino emocional y afectiva.

Hace muchos años el Dr. Salvarezza se preguntaba:

¿Por qué al llegar a la vejez se debe dejar de sentir?

¿Por qué se cree que la Tercera Edad es una etapa asexuada?

¿Por qué insistimos en que la sexualidad es sólo para la juventud?

Preguntas que aún insisten…

En el siglo pasado a Freud se le ocurrió pensar que los bebés y los niños eran seres sexuados. La sexualidad, según Freud, es todo aquello que tiene que ver con el placer y sus fuentes.

Freud va a diferenciar entre sexualidad y genitalidad. La sexualidad es un concepto mas amplio, la genitalidad es más acotada se refiere a las relaciones coitales entre las personas.

Con Freud “salió al primer plano la vida sexual del niño en todo su alcance”, sin embargo estas ideas innovadoras hicieron que se sintiera tan solo “como Robinson en su isla solitaria”.

Una de las novedades más destacadas de la teoría de Freud es la afirmación de la existencia de pulsiones sexuales en la infancia siguiendo las fases de desarrollo.

Así como en su época Freud revolucionó el mundo científico y social pensando la sexualidad infantil, la cual hoy nos parece una obviedad, el desafío en el siglo XXI es poder pensar la sexualidad de los mayores…cuando uno no es tan mayor.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la sexualidad humana abarca tanto las relaciones sexuales (el coito) como el erotismo, la intimidad y el placer. La sexualidad es experimentada y expresada a través de pensamientos, acciones, deseos y fantasías.

Lo que las personas jóvenes y de mediana edad se preguntan es:

¿Existe el amor después de la juventud, después de la adultez, en la adultez mayor?

El Dr. Iacub en su libro Erótica y Vejez, prefiere usar el término erotismo, ya que lo considera un término mas abarcativo: Incluye el deseo sexual, el amor, el placer en un sentido amplio, Iacub piensa el erotismo como el procesamiento cultural del sexo.

Nosotros, las personas, estamos atravesadas por la cultura, nada en nosotros es animal sino cultural.

Hace muchos años el Dr. Flores Colombino hablaba de la vejez como la edad del erotismo: si lo pensás desde un lugar poco prejuicioso la vejez es un momento de libertad, de disfrute, un tiempo en que las obligaciones disminuyen y se puede pensar un poco más en el placer que en el deber.

¿Por que la sociedad piensa que los mayores no tienen deseos sexuales?

Porque todavía tenemos muchos prejuicios. El viejismo, todavía vigente, es cualquier prejuicio o discriminación en contra o a favor de una categoría de edad: prejuicios positivos y negativos.

Los prejuicios no sólo son de la sociedad en general sino de los propios adultos mayores y de los profesionales que los atienden.

Los profesionales de la salud no estamos exentos de estos prejuicios socioculturales: suponemos que sabemos o no queremos saber acerca de la sexualidad de nuestros padres y por eso no preguntamos.

Un estereotipo habitual, es la creencia de que la mayoría de los ancianos no tiene deseo sexual.

Incluso los médicos asumen a menudo que el sexo en esta etapa de la vida ya no es importante, entonces con los mayores de eso no se habla.

¿Por qué pensás que alguien se negaría a ejercer su sexualidad?

Las razones pueden ser muchas: la viudez una de ellas, la vergüenza frente a los propios ideales y mandatos, la culpa, los problemas de salud y también la incomodidad con el propio cuerpo.

Muchas mujeres que fueron educadas para “cumplir con un deber marital” y no disfrutaron de su sexualidad aprovechan la falta de compañero para liberarse de un “deber” que no fue placentero.

Los estudios sobre sexualidad en el envejecimiento dan por tierra con el mito de la vejez asexuada.

El interés sexual ( pensamientos, sueños, deseos, fantasías) y la actividad sexual ( medida por frecuencia de relaciones sexuales) se mantiene hasta altas edades en las personas sanas

Simone de Beauvoir decía que uno puede renunciar a mostrar su cuerpo frente al otro por temor al rechazo o porque uno mismo rechaza su cuerpo que ha cambiado. El rechazo está relacionado con lo estético: la belleza se asocia a la juventud y especialmente las mujeres no se consideran bellas o deseables.

 En su gran texto “La Vejez” decía: “Dado que en el abrazo amoroso el sujeto se hace existir como cuerpo fascinante, tiene cierta relación narcisista consigo mismo. Sus cualidades viriles o femeninas son afirmadas, reconocidas, se siente valorizado”

 A nadie le gusta ser invisible: ni a los 25 ni a los 85.

 Hay una creencia socialmente instalada de que los viejos no tienen deseos y no son seres atractivos.

 Es cierto que la yerba está cada día más cara … pero ¿ vos crees que las personas mayores se casan para no tomar mate solas?