<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>#SoySolo &#187; amigos</title>
	<atom:link href="http://blogs.infobae.com/soy-solo/tag/amigos/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://blogs.infobae.com/soy-solo</link>
	<description>Martín París comparte anécdotas de un hombre que busca la mujer ideal. El humor y el sarcasmo son actores principales de cada historia</description>
	<lastBuildDate>Tue, 22 Oct 2013 12:27:57 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>La yunta</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/06/18/la-yunta/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/06/18/la-yunta/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 18 Jun 2013 15:25:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín París</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amigos]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[enamorados]]></category>
		<category><![CDATA[hombre]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[novia]]></category>
		<category><![CDATA[novio]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/soy-solo/?p=246</guid>
		<description><![CDATA[Cuando se ponen de novios muchos amigos desaparecen. Para algunos, este proceso se toma a la ligera, como algo común y silvestre que se da en la vida de todos los hombres en algún momento de su existencia. Sin embargo, quienes estamos solos sentimos esas pérdidas profundamente. Estas situaciones siempre me dejan pensando qué voy... <a href="http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/06/18/la-yunta/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando se ponen de novios muchos amigos desaparecen. Para algunos, este proceso se toma a la ligera, como algo común y silvestre que se da en la vida de todos los hombres en algún momento de su existencia. Sin embargo, quienes estamos solos sentimos esas pérdidas profundamente. Estas situaciones siempre me dejan pensando qué voy a hacer yo cuando formalice una relación con una chica. ¿Desapareceré para siempre sometiéndome a la exclusiva compañía de mi pareja? ¿O encontraré el equilibrio, accederé a los permisos necesarios, invertiré mi energía en conservar mi grupo de amigos? La verdad que no lo sé, pero, por lo pronto, de los amigos que se ponen en algo serio con alguien pude observar algunas cosas que me llamaron la atención.</p>
<p><span id="more-246"></span></p>
<p>Nunca falta el amigo que al ponerse de novio se ausenta durante un tiempo prolongado mudándose a una especie de <em>“lado oscuro”</em> que lo aísla de su antiguo grupo de pares. Pero para peor, nunca falta aquel que, luego de una prolongada ausencia, pretende volver como si nada hubiese pasado. No macho, todo bien, pero las cosas ya no son como antes. Como verás estamos todos más gordos, viejos y pelados. No te rías, vos también estás hecho percha, pero nadie te va a consolar. Tu lugar en la mesa fue ocupado por un potus y queremos que él se quede ahí (cuenta unos chistes de gallegos que te morís). Así que ahora no te vengas a hacer el copado. Sentate por ahí, hacé silencio y si te quedaste afuera de algún chiste, lo lamento (los códigos cambian, las personas también).</p>
<p>Aquel que siempre dijo que jamás iba a dejar a sus amigos, es el primero en irse. Eso es una fija. Pero lo bueno, es que tal cuestionable actitud nos otorga el incuestionable permiso de invocar su nombre ante cualquier chasco. Lo transforma en el absoluto culpable de cada una de nuestras desgracias y en el receptor de todas las maldiciones que salgan de nuestras bocas. Eso te pasa por pollerudo, por dejar tirados a los pibes que siempre te bancamos y estuvimos con vos en las buenas y en las malas. Que te hicimos la segunda cada vez que te querías comer un bicho canasto. Ahora que andás acompañando te hacés el capo, pero nosotros conocimos a todos eso bagartos a los que les juraste amor eterno. Así que si no querés que tus oscuros secretos salgan a la luz, desfilá en mute, careta.</p>
<p>Curiosamente también están esos amigos que siempre, absolutamente siempre, están presentes en todas las jodas a pesar de estar comprometidos. Todo bien, pero si no soportás a tu novia, decíselo y venite de caravana eterna con los muchachos, que esos ataques de arrepentimiento extremo que te agarran cuando estás bailando reggaetón rodeado de cuatro locas, no te los cree nadie. Pero eso de hacernos responsables de tus desapariciones porque le decís a tu filo que somos muy “exigentes” con tu régimen de visitas no va. ¡Hacete cargo de que te gusta más el carnaval carioca que la firma de la libreta, fiestero!</p>
<p>Y como siempre hay alguien que tiene mal gusto, nuca falta ese amigo que aparece con su novia en medio de un asado de machos o una noche de torneo de Play. Obviamente la piba no entiende ninguno de nuestros códigos ni por qué nos reímos de cosas que, para el común de la gente, no tienen ningún sentido o son preocupantemente estúpidas. Si la chica es sincera, nos va a odiar por el resto de su vida mientras finge una sonrisa cada vez que nos ve hacer esas morisquetas de nenes de jardín de infantes con problemas que tanta gracia nos causan, pero si realmente quiere mucho a su novio, o sea nuestro amigo, va a tratar de entender y adoptar alguna de nuestras costumbres para caernos en gracia, provocando exactamente el efecto contrario en el grupo.</p>
<p>Yo, cuando esté en pareja, voy a tratar de equilibrar mi tiempo con amigos y mi tiempo con mi novia. Porque me parece que uno debe aprender de las experiencias de los demás, y darse cuenta que siempre está bueno reservar un espacio privado para uno, tener una descarga con esos que te conocen de toda la vida, y también es copado generar un estado de reconquista permanente con tu chica, para extrañarse un poquito y no estar tan pegote. Eso como que mantiene el fuego encendido de los dos lados, me parece. Así que hoy, cuando los pibes me llamen para reventar la noche, seguro que les digo… perdón…</p>
<p><em>-¿Hola? ¡Ah, sí! ¿Qué hacés? Todo bien, ¿y vos? ¿Hoy? Sí, dale. ¿A qué hora? Buenísimo. Nos vemos. Beso.</em></p>
<p>…seguro que les digo que hoy salgo con una mina!!!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/06/18/la-yunta/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Solteros en crisis</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/04/30/solteros-en-crisis/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/04/30/solteros-en-crisis/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 30 Apr 2013 13:15:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín París</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amigos]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[duelo]]></category>
		<category><![CDATA[hombre]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[novia]]></category>
		<category><![CDATA[novio]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<category><![CDATA[solteros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/soy-solo/?p=203</guid>
		<description><![CDATA[Llovía. Era un sábado a la noche de esos que sabés que no vas a salir. Cada uno de nosotros se había pedido el plato del delivery que más le gustaba. Por alguna razón, los seres humanos creemos que podemos superar la depresión con kilos de comida. Algo nos dice que mientras más comemos, más... <a href="http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/04/30/solteros-en-crisis/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Llovía. Era un sábado a la noche de esos que sabés que no vas a salir. Cada uno de nosotros se había pedido el plato del delivery que más le gustaba. Por alguna razón, los seres humanos creemos que podemos superar la depresión con kilos de comida. Algo nos dice que mientras más comemos, más rápido se nos va. Entonces, el gordo, con unos palitos de queso en la boca, dijo: <em>“¿Cómo puede ser? Si parecía que esta vez iba todo bien”</em>, y yo, en ese instante, me di cuenta que estaba cayendo en los tres estadios de la superación del fin de una relación. Tres períodos que todos en algún momento pasamos y que son parte de las mecánicas defensivas que uno emplea para tratar de curar rápido la herida que dejó una partida.</p>
<p><span id="more-203"></span></p>
<p>El primero es cuestionar y tratar de racionalizar lo sucedido, como si el amor fuese algo que uno puede diseccionar como un sapo. Nos ponemos medio gomas, encarnamos una especie de Sherlock Holmes del amor y empezamos a analizar aquellos momentos en donde creemos haber visto pistas de una ruptura inminente. Imaginamos cosas, en realidad. <em>“Claro, por eso no vino a mi cumpleaños…”</em>. ¡Pero claro que no va a ir! ¿Cómo pretendés que la mina se enfrente a una semana de haberte visto por primera vez en su vida a toda tu gente? ¡Tu vieja ya la estaría enseñándole a hacer el pastel de papa como a vos te gusta! Además, tener que verles las caras a tus amigos que la miran de arriba abajo para saber si está tan buena como se las vendiste&#8230; ¡Una tortura!</p>
<p>Después el gordo le entró a una porción de milanga a la napolitana y casi con lágrimas en los ojos (y la boca llena de carne y papas fritas) dijo la terrible frase: <em>“Algo debo haber hecho mal”</em>. Y yo, al toque, pensé en que uno no puede mantener el personaje durante mucho tiempo. Porque, bueno, convengamos que, al principio, todos mentimos un poquito, y si no mentimos edulcoramos la realidad. ¿Pero durante cuánto tiempo puedo seguir haciéndome el cordobés? Cuando salgamos de la oscuridad del boliche y el sol asesino nos dé de lleno en la trucha, ¿podré seguir disimulando que no soy rubio, no mido uno ochenta ni tengo ojos celestes? No, la verdad no ofende, macho. Tarde o temprano terminás sincerándote con vos mismo y dejás a la vista de todos cada una de tus miserias.</p>
<p>Por último, el gordo abrió su cuarto kilo de tramontana, deglutió un buen cucharón sopero del helado y, levantando los hombros, dijo:<em> “Ma’ sí, igual no estaba tan buena”</em>. Se miente, se miente en la cara, se miente tragando una bocha de helado frío que él desea que le congele el corazón. Porque vos sabés que si en ese mismo momento, si en ese instante en que él acaba de pronunciar esa sentencia que descarta todo sesgo de interés por ella le llega un mísero mensaje de la mina, aunque sea uno absolutamente vacío, o con un emoticón trucho de un tipito a punto de vomitar, el interés le vuelve de manera instantánea, y todo aquello que él dice que no le gustaba de ella desaparece por completo.</p>
<p>Entonces, no soporté más verlo así. Me paré arriba de la mesa y, bajo la atónita mirada de su ser tratando de superar a brazada limpia un duelo más, que difícilmente sea el último que le toque vivir en su vida, le dije: <em>“Escuchame una cosa: si a la mina no le pasó “eso”, no le pasó. No busques más excusas, no te mientas y aceptá la realidad. No hay nada de malo en vos. De nada te sirve mendigar cariño. Si a la mina no le sale, no le sale y punto. Además, pensá en cuántas veces te pasó que una mina que no te cerraba te tiró onda y vos la rechazaste. ¡Es lo mismo! Así que dejate de mariconadas y bancátela, que si te hubiera dicho “Te amo” cuando vos se lo dijiste, hoy estarías con ella a pesar de todo lo que decís que no entendiste, no funcionó o no te gusta. ¿Está claro?”</em>. El gordo me miró, dejó el helado a un costado y, con un aire reflexivo que pocas veces le vi, me dijo:<em> “Bajate de la mesa porque te parto la cara de una trompada”.</em></p>
<p>Yo le hice caso, limpié la mugre que había dejado con un trapito húmedo y seguimos la noche jugando a la play sin volver a hablar sobre el tema.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/04/30/solteros-en-crisis/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Amistades peligrosas</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/04/09/amistades-peligrosas/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/04/09/amistades-peligrosas/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 09 Apr 2013 13:32:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín París</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amigos]]></category>
		<category><![CDATA[amistad]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[confesión]]></category>
		<category><![CDATA[novia]]></category>
		<category><![CDATA[novio]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/soy-solo/?p=186</guid>
		<description><![CDATA[Yo creo en la amistad entre el hombre y la mujer. Porque para mí, amigas son todas aquellas mujeres que quiero pero de las cuales nunca me llegué a enamorar. Igual, tengo que admitir que a veces la diferencia se me hace un tanto difícil de ver. No es fácil categorizar a las personas que... <a href="http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/04/09/amistades-peligrosas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Yo creo en la amistad entre el hombre y la mujer. Porque para mí, amigas son todas aquellas mujeres que quiero pero de las cuales nunca me llegué a enamorar. Igual, tengo que admitir que a veces la diferencia se me hace un tanto difícil de ver. No es fácil categorizar a las personas que uno conoce en amigos, conocidos, colegas o familiares. Por eso, reconozco que alguna vez esos límites se me volvieron un tanto difusos.</p>
<p><span id="more-186"></span></p>
<p>Durante toda mi adolescencia estuve enamorado de una amiga. Enamorarse en esa etapa de tu vida tan especial es complicado, sobre todo porque sos como una especie de mutante que se va transformando en una cosa distinta todos los días. A los hombres nos salen pelos en lugares indecentes de un día para el otro, nos cambia el registro de voz de tenor a barítono en una semana y comenzamos una carrera contra la obesidad mórbida y la calvicie al alcanzar el pico de nuestra madurez, para luego darle paso a un declive físico inevitable e imparable hasta el cajón. Para las mujeres es todo mucho más fácil: le crecen carnes, se les ensanchan las caderas y sangran todo los meses. Una papa. Pero lo cierto es que nunca te esperás que ese amor platónico un día se vuelva realidad. Y eso, a mí, una vez me pasó.</p>
<p>Estábamos en su fiesta de egresados. Mientras todos esperábamos que aparezcan los protagonistas, yo estaba con unos amigos bailando arriba de un parlante, repitiendo unos pacitos que habíamos aprendido de los coordinadores de Bariloche que excitaban a las masas en un frenesí de ensayadísima sincronía y absoluta falta de gracia. De pronto, las luces del boliche iluminaron el escenario y ella apareció con unas alitas de mariposa. Yo sonreía de emoción, me encantaba verla tan feliz. Pero noté un brillo extraño en sus ojos. Pensé que era por el humo artificial, las luces estroboscópicas y el volumen ensordecedor de la música (la ebriedad estaba descontada), pero no, ese brillo era diferente: era el preámbulo de una confesión.</p>
<p>En un momento, mi amiga se bajó del escenario abriéndose paso entre la multitud y me abrazó con fuerza. Yo pensé que quería que la acompañe al baño a sostenerle el flequillo, pero no. Me miró a los ojos y me dijo: <em>“Tenemos que hablar”</em>. Al principio no entendí nada. <em>“¿Qué te pasa?”</em>, le pregunté y ella me llevó de la mano a un rincón del boliche y me dijo que estaba enamorada de mí, que hacía mucho tiempo que lo sentía, pero que finalmente se había dado cuenta que quería estar conmigo, que quería que dejásemos de ser amigos para intentar ser algo más. Yo me quedé helado. Era lo que toda mi vida había soñado (ok, no en un boliche ni frente a una niña algo ebria y vestida con alitas de mariposa hechas con papel celofán) y no supe cómo reaccionar. Así que le dije que se dedique a disfrutar de su fiesta, que cuando terminase todo volvíamos a hablar. Ella aceptó, me abrazó con fuerza otra vez y se zambulló tambaleante dentro la pista. Mientras volvía en el taxi, lo primero que hice fue convencerme que no tenía que ilusionarme, que sólo se trataba de una sinapsis errada de su cerebro sobreestimulado por la excitación de cerrar una etapa tan transcendental en su vida. Pero una amiga en común me preguntó<em> “¿Te lo dijo?”</em>, y ahí confirmé que no era un sueño, que todo era real. El último recuerdo que me queda de esa noche es que no pude dormir.</p>
<p>El día que te enamorás de una amiga, te das cuenta que ya no sabés bien qué hacer. Que todo lo que soñaste que harías con ella si la relación tuviese ese giro que siempre deseaste con ansias y hormonas es ultra difícil de llevarlo a la realidad. Porque cuando uno es amigo dice y hace cualquier cosa sin preocuparse por ventilar esos detalles escabrosos que pueden derrumbar la imagen idealizada que tratamos de vender a una chica en una primera cita. Con los amigos vale todo. Además, en mi rol de amigovio con derecho a ciertos roces, me conformaba. Le veía pasar todos los novios, es cierto, pero yo era el premio consuelo que siempre quedaba ahí, firme (sobre todo firme) haciéndole masajes (me tenía que morder los codos para no dejar mis manitos en offside) y abrazándola para consolarla cuando estaba mal (dije que a las chicas en esta etapa le crecen carnes, ¿no?).</p>
<p>Sin embargo, lo que siguió fue una etapa de desencuentros. O sea nos empezamos a ver más, pero no éramos ni una cosa ni la otra. Yo me contenía de avanzar cuando estábamos solos porque pensaba que tenía que respetar el tiempo que ella necesitase para darle inicio a esa otra etapa de nuestra relación. Pero, ahora que lo veo en retrospectiva, me parece que ella quería lo contrario. Al poco tiempo todo se volvió medio raro y yo le pedí al gordo que me averiguase qué estaba pasando, pero como sus dotes de investigador son realmente muy escasas, la confusión se volvió aún mayor. Y fue entonces que, cuando una serie de rumores medios heavy comenzaron a surcar el aire, me llegó un mensaje de ella diciéndome que teníamos que hablar (otra vez).</p>
<p>Nos encontramos en la puerta de mi casa. A mí me latía el pecho a full. Pensé que la quedaba ahí nomás. Todavía la miraba con ojos de enamorado, tratando de olvidarme mecánicamente de todo su prontuario para hacer borrón y cuenta nueva y empezar a escribir una historia juntos. Pero cuando ella llegó, no hizo otra cosa que repetirme mil veces la palabra <em>“Perdón”</em>. Me dijo que se había equivocado, que lo había pensado mucho y que se había dado cuenta que, en realidad, sentía por mí cosas que no sentía por nadie más, pero que no era <em>“eso”</em> que se necesita para querer estar con alguien para toda la vida.</p>
<p>La verdad es que, en ese momento, yo sentí la ilusión de mi vida volverse pena. Porque es muy extraño, pero a veces que uno prefiere vivir una fantasía agradable que una realidad dolorosa. <em>“¿Al menos podemos seguir siendo amigos?”</em>, me preguntó, y a mí se me vinieron encima todos esos momentos que habíamos compartido cuando éramos chicos, esas alegrías que nos habían hecho sonreír al unísono, los códigos que habíamos inventado sólo para nosotros dos. Y supe que eso ya era parte de un pasado, un pasado hermoso, es verdad, pero un pasado que ya no volvería a ser presente nunca más, porque acababa de enterarme que aquello que mantenía viva mis esperanzas, simplemente no existía y aquello que existía… ya no me alcanzaba.</p>
<p><em>“No, no podemos seguir siendo amigos. Perdón”</em>, le contesté con sincero dolor y la abracé por última vez como siempre, la abracé por última vez como antes.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/04/09/amistades-peligrosas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Love job</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/03/26/love-job/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/03/26/love-job/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 26 Mar 2013 10:54:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín París</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amigos]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[boliche]]></category>
		<category><![CDATA[chicas]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[playa]]></category>
		<category><![CDATA[promotoras]]></category>
		<category><![CDATA[tarjetera]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/soy-solo/?p=176</guid>
		<description><![CDATA[Soy un pésimo chamuyador. Si, ya sé, esto suena a chamuyo. Pero posta. No sé cómo iniciar una charla con una chica desconocida. A ver, quiero ser claro. Puedo decirle una frase inicial, pero si la mina no me tira un mínimo centro hago agua al instante. Tengo amigos que no, todo lo contrario. Siempre... <a href="http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/03/26/love-job/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Soy un pésimo chamuyador. Si, ya sé, esto suena a chamuyo. Pero posta. No sé cómo iniciar una charla con una chica desconocida. A ver, quiero ser claro. Puedo decirle una frase inicial, pero si la mina no me tira un mínimo centro hago agua al instante. Tengo amigos que no, todo lo contrario. Siempre tienen temas de conversación con mujeres que no conocen y se la pasan hablando durante horas. ¿Cómo lo hacen? No lo sé. Pero además voy a confesar que tengo un problema peor: tengo tendencia a enamorarme de las chicas que son contratadas para agradarle a los hombres. O sea que me imagino formando una familia feliz con toda moza, empleada de negocio de ropa y promotora que me cruce en la vida. Es que mi viejo tiene razón: <em>“No hay nada más lindo que una mujer linda”</em>.</p>
<p><span id="more-176"></span></p>
<p>Lo que pasa es que yo creo que verdaderamente a mí me miran de manera especial. En serio. Ustedes pensarán que soy muy inocente (o algo mucho peor), pero para mí que les gusto posta (aunque cobren un sueldo mensual o propinas por eso). Una vez, me acuerdo que estábamos en la playa con los pibes y pasaron unas tarjeteras de boliche que estaban terribles. Pero a mí, hubo una que me partió la cabeza. Encima la veía todos los días en malla, paseando por ahí, entregando consumiciones, con una sonrisa hermosa y una piel dorada que la hacía parecer tallada en oro. La chica se acercó a nosotros seis que estábamos todos juntos apretujados debajo de una sola sombrilla, retándonos a feroces duelos de tejo por la única reposera que teníamos, y me preguntó a mí cuántas entradas queríamos. Yo le dije que éramos cinco (tengo un amigo medio agreta que sufre envejecimiento buenaondístico prematuro) y ella me entregó una tarjeta firmada con su nombre y corazoncitos. Dos corazoncitos.</p>
<p>Morí de amor. Soñé con ella (producto de mi enamoramiento y de una insolación con quemaduras de tercer grado) y le pedí a mis amigos que, previa pasada de cremita por la espalda en carne viva, por favor esa noche fuésemos a bailar al boliche de la tarjetera a la que hubiera sido capaz de regalarle un dos por uno para entrar en mi corazón. La cosa es que los convencí a todos y esa noche fuimos para allá (salvo el pendeviejo de mi amigo que se quedó en reposo luego de haber sido noqueado mano a mano por una aguaviva). Yo me empilché bien veraniego para mostrar mi tostado (estaba rojo como un tomate perita) y encaramos para la peatonal a romper la noche. Vimos tres imitadores de Sandro, nos lastramos media docena de alfajores cada uno y, después de tirarnos dolorosas pelotas de arena mojada a orillas del mar, llegamos a nuestro destino. Cuando nos pusimos a hacer la cola para entrar la vi: estaba peinada, maquillada, brillante como una perla. Y fue entonces que, sin perder más tiempo, la encaré.</p>
<p>Tenía todo un plan de seducción armado. Le entregué la tarjeta que me había dado en la playa esa tarde y la chica me miró sin entender. Yo empecé a venderle todas las cosas que ofrecía el boliche, su boliche. Le invertí los roles, me hice el tarjetero tratando de imitar su trabajo a la vista de todos los otros flacos (algunos excelentemente bronceados) que esperaban en la puerta ansiosos por entrar antes de las dos y media para no perderse el último happy hour de fernet. Ella sonrió y yo le sonreí y, luego de asegurarme que viera que en la tarjeta estaban escritos todos mis datos (número de celular, dirección de e-mail, usuario de redes sociales, el nombre de mi vieja), me entregué a una noche de locura y desenfreno (hasta que levanté temperatura y me tuvieron que llevar a cococha al monoambiente que con mis seis amigos habíamos alquilado para amortizar los gastos).</p>
<p>Cuando volví a mi casa después de las vacaciones, lo primero que hice fue abrir el Face y descubrí que su solicitud de amistad me estaba esperando. Lloré de emoción, obviamente la acepté y aguardé a verla online. Ella se conectó, esperé unos cinco minutos eternos rogando que no se vaya para hablarle sin parecer desesperado y le dije: <em>“¡Hola! ¿Cómo andás?”</em>. Ella escribió, escribió, escribió, escribió, escribió y, finalmente, me contestó: <em>“Todo bien. Viendo una peli con mi novio”</em>.</p>
<p>¿Y yo qué sabía? Al menos lo intenté. Sí, es cierto que mis amigos se rieron a carcajadas cuando les conté que me había enamorado de la tarjetera de un boliche. Es que para mí no existen mujeres imposibles. Yo voy de frente con cualquiera, ninguna me intimida. Cada uno tiene sus armas, así que mejor tirar una oferta antes de quedarse con la duda (uno nunca sabe cuál es el precio que se va a terminar pagando en un remate de amor). Porque por más que ellas se muestren intocables, que te miren por encima del hombro, que te giren la cabeza cuando les querés hablar, hay algo que nos iguala: todos, absolutamente todos…</p>
<p>…lloramos por amor alguna vez en nuestras vidas.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/03/26/love-job/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Consejos para conquistar</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/01/29/consejos-para-conquistar/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/01/29/consejos-para-conquistar/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 29 Jan 2013 13:00:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín París</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amigos]]></category>
		<category><![CDATA[conquista]]></category>
		<category><![CDATA[consejos]]></category>
		<category><![CDATA[fiesta]]></category>
		<category><![CDATA[hombres]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[novia]]></category>
		<category><![CDATA[novio]]></category>
		<category><![CDATA[seducción]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/soy-solo/?p=128</guid>
		<description><![CDATA[Casi siempre, cuando me propongo conquistar una chica, termino empleando la táctica de seducción equivocada. A veces pienso que debería evaluar mis propias fortalezas personales, tener en claro cuáles son mis oportunidades de conquista, aceptar mis debilidades amatorias y estar atento a las amenazas que presenta mi próxima víctima (los buitres de mis amigos) para... <a href="http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/01/29/consejos-para-conquistar/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Casi siempre, cuando me propongo conquistar una chica, termino empleando la táctica de seducción equivocada. A veces pienso que debería evaluar mis propias fortalezas personales, tener en claro cuáles son mis oportunidades de conquista, aceptar mis debilidades amatorias y estar atento a las amenazas que presenta mi próxima víctima (los buitres de mis amigos) para elaborar una estrategia de conquista… y hacer absolutamente todo lo contrario a lo que creo que debo hacer. Por eso, termino empleando uno de los recursos más confusos y desgastantes en el que un hombre puede caer a la hora de levantarse una mina que no conoce: pedir consejos a los demás.</p>
<p><span id="more-128"></span></p>
<p>Una vez fui a una fiesta en la que un par de amigos y conocidos querían presentarme una chica. Ya, de por sí, es rara la situación de que te “presenten” a alguien (es como cuando, de chiquito, agarraba dos gatitos de la calle y los apretaba uno con otro pensando que así iban a tener hijitos). Como que te fuerzan a hacer algo que no es natural. Es como un ring de box, un escenario con público que te mira (o hace que no te mira pero te está fichando a full) a ver qué movimiento haces, qué le decís a esa otra persona que está ahí como esperando que la sorprendas. Es horrible que te presenten. Yo, para la próxima, me hago un Currículum Vitae Amatorio y, cuando me hagan el entre con una mina (que es la que a mis amigos les gustaría ver conmigo ignorando completamente las características que yo busco en una mujer) se lo doy y le digo: <em>“Leelo tranquila. Cualquier cosa me llamás la semana que viene para una segunda entrevista, ¿sí?”</em>.</p>
<p>Cuando llegué ella estaba ahí, sola, en la punta más alejada de la terraza, aferrada a un vaso de cerveza, seguramente expectante de encontrar en mí todas esas virtudes falsas que nuestros contactos en común le habían prometido que yo tenía. Y del otro lado estaba yo, con un vaso de Coca en la mano sin fernet (cero código el chabón) para mantener la sobriedad, deseando que el azar hiciera coincidir mi ser real con aquel personaje que le habían vendido que yo era, estudiándola de arriba abajo como una jirafa que esconde su cabeza entre las ramas de un árbol de la sabana africana esperando el momento oportuno para ¡zas!, tragarse de un bocado uno de esos chimpancé que andan colgándose por ahí (¿ah, no? ¿Las jirafas no hacen eso?).</p>
<p>La cosa es que lo primero que se me ocurrió fue hablar con la hermana. La piba, que la conocía desde que nació, más o menos, me dio un montón de info acerca de sus gustos e intereses. Sin embargo, me advirtió que había un peligro al acecho: <em>“Le gusta que la busquen mucho, así que, si te bancás el histeriqueo, es toda tuya”</em>. ¿Qué quería decir con eso? ¿Que iba a tener que intentar hablar con ella muchas veces hasta que finalmente me permitiera bucear por su vida privada? ¿Que su primera respuesta iba a ser <em>“no”</em> y que el <em>“sí”</em> vendría en cuenta gotas? ¿Que iba a rechazarme un número determinado de veces hasta que, luego de una cuota de desgaste e insistencia ya prefijada de antemano por ella pero desconocida para mí hasta entonces, accedería a mis solicitudes de contacto interpersonal?</p>
<p>Como no me terminó de convencer la familia directa, me acerqué con uno de sus amigos más cercanos. Después de prepararle un fernet bien picante (para entrar en confianza rápido y aflojarle un poco la lengua) lo encaré y le pregunté qué tipo de hombres le gustaban a su compinche. Resulta que el tipo parecería haberme estudiado de pies a cabeza, buscar todos mis antónimos y construir con ellos el supuesto hombre ideal que su cómplice deseaba que conquiste su corazón. O sea que yo representaba algo así como la papelera de reciclaje de todos sus gustos. No tenía la altura, ni el color de piel, ni los rasgos que buscaba en un hombre. Mucho menos coincidía el tipo de humor que practico, la filosofía de vida que profeso, ni las aspiraciones que me movilizan.</p>
<p>Golpeado en mi autoestima con profunda severidad, tiré un manotazo de ahogado y me lo llevé al ex, que aún rondaba el aire como un buitre esperando que su presa malherida se entregara a su destino fatal de carroña, a un rincón de la celebración y entre pitos y maracas le pregunté qué había hecho para enamorarla. El flaco me dio una serie de consejos atroces sobre cómo se manejan las relaciones humanas modernas. Me dijo que a las mujeres había que tratarlas de tal manera, que los hombres debíamos ser de tal otra, que todo lo que importaba en esta vida era sarasa y no sé cuántas paparruchadas más que florecían exactamente en el opuesto punto cardinal de mi existencia.</p>
<p>Así que, como aquel boxeador noqueado que trata de aferrarse a las cuerdas con su último vestigio de fuerza antes de caer inexorablemente a una lona que lo condenará para siempre a un destino de soledad y dolor, me alejé desfallecido de ese cuadrilátero del desencuentro, de esa hermana que me exigía hacer cosas que no quiero, de ese amigo que pretendía que me convirtiese en alguien que no soy, y de un ex novio que me aconsejaba cambiar la esencia de lo que me hace sobrevivir en este mundo. Me fui del lugar, volví a mi casa y, abrumado de tantos golpes por debajo del cinturón, me derrumbé sobre la cama deseando que aquella noche terminase, que aquel deseo de conquista se fugase de mi mente, que mi alma regresase a este cuerpo fuera de combate sumido en la más profunda de las depresiones.</p>
<p>Y al día siguiente me contaron que, cuando me fui, la mina preguntó por mí.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/01/29/consejos-para-conquistar/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Estilos de seducción</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2012/12/11/estilos-de-seduccion/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2012/12/11/estilos-de-seduccion/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 11 Dec 2012 11:31:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín París</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amigos]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[anécdota]]></category>
		<category><![CDATA[chistes]]></category>
		<category><![CDATA[hombres]]></category>
		<category><![CDATA[minas]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[seducción]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/soy-solo/?p=65</guid>
		<description><![CDATA[Una noche nublada nos juntamos a cenar con mis amigos. El cielo estaba amenazante mal, pero nosotros teníamos ganas de hacer algo y recibimos uno de esos llamados milagrosos de Jesús. Como les decía, mi amigo Jesús (un flaco que me salvó de una borrachera descomunal en una de esas fiestas inolvidables que se olvidan... <a href="http://blogs.infobae.com/soy-solo/2012/12/11/estilos-de-seduccion/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Una noche nublada nos juntamos a cenar con mis amigos. El cielo estaba amenazante mal, pero nosotros teníamos ganas de hacer algo y recibimos uno de esos llamados milagrosos de Jesús. Como les decía, mi amigo Jesús (un flaco que me salvó de una borrachera descomunal en una de esas fiestas inolvidables que se olvidan completamente) nos llamó por teléfono y nos dijo que estaba en la casa de unas pibas que también tenían ganas de hacer algo pero que no sabían qué. Al toque, metimos una previa rabiosa y salimos volando para allá en un taxi que fue esquivando charcos de una garúa que, en pocos minutos, se transformó en el diluvio universal. Llegamos a la casa empapados pero con buena energía (alegres) y, al instante, nos dimos cuenta que la noche iba a morir entre esas cuatro paredes. Con mis amigos nos miramos y comprendimos que esa lluvia interminable era una sentencia: la noche dependía de nosotros.</p>
<p><span id="more-65"></span></p>
<p>Mi amigo el gordo es un tipo encantador. Es alto, musculoso, fachero pero, sobre todo, tiene un ángel especial que lo transforma en el alma de todas las fiestas. Es carismático y entrador, siempre tiene una frase en el bolsillo para caerte bien y sacarte charla. Yo no. Yo soy de digestión lenta, más para un rumiante de cuatro estómagos. Parco, distante, algo tímido, cuando llego a una fiesta saludo de lejos porque sé que no me da el piné para caerte bien de entrada. Posta, no me da el cuero para que la gente me quiera tener cerca apenas me conoce. Pero lo bueno es que con el gordo armamos un equipo, un tándem aceitadísimo. El encara y yo le hago la segunda. Él es el tiburón y yo soy el pescado ese que va abajo comiendo todo lo que se le sale de la boca. Ojo, no soy carroñero, tengo mi paladar, pero también reconozco que empezar a quererme a mí lleva tiempo, casi una reencarnación.</p>
<p>Así fue como con el gordo empezamos a contar nuestra rutina de anécdotas. Bah, en realidad, él las cuenta y yo lo sigo. Porque ya me sé de memoria cómo arrancan, qué personajes intervienen, cuál es el remate, las conozco como si me hubiesen pasado a mí. Lo que yo hago es acompañarlo con preguntas cuyas respuestas ya sé pero que a él le sirven para recordar cómo sigue el relato: <em>“¿Y qué te dijo la gorda?”</em>, <em>“¿Y el novio te vió?”</em>, <em>“¿Y cuando llegaste a tu casa destroyed qué pasó?”</em>. Ese es mi laburo, lo acepto. Soy el segundo, el asistidor, el que le tira los centros y disfruta viéndolo hacer goles, esperando pescar algún rebote del arquero desprevenido.</p>
<p>Lo copado es que mientras el gordo contaba sus anécdotas nos dimos cuenta que las minas estallaban de la risa. Y ahí decidimos subir la apuesta y pasamos a la sección más hardcore, a nuestro anecdotario gore, que incluye detalles escabrosos, escatológicos, bien guarangos. Las minas lloraban y nosotros estábamos cebadísimos (pasados de alegres). Y así fue como la noche se extinguió en historias bien heavy metal hasta que el sol apareció, los pajaritos comenzaron a cantar y nos dimos cuenta que ya era hora de partir (no entregaban).</p>
<p>En el taxi, con el gordo nos reíamos de las cosas que habíamos sido capaces de contar. Pero mis otros dos amigos, que no habían participado de nuestro show más que con aplausos, arengas o tirando un Fernando al suelo, nos miraban con ojos críticos. Fue ahí cuando nos alertaron que se nos había ido la mano, que difícilmente una chica se viese seducida por un par de tipos que contaban las chanchadas que nos habíamos animado a relatar. Tuvimos una discusión innecesariamente acalorada dentro del taxi (no mezclo más) y cuando llegamos al barrio (luego de que el taxista nos haya paseado de lo lindo aprovechando nuestro fuerte y ebrio cruce de opiniones) me puse a reflexionar sobre lo sucedido.</p>
<p>Me quedé pensando en que, quizás, uno seduce de acuerdo al tipo de mujer que le gusta, que está buscando. O sea que a mí me interesa seducir a las minas que se sientan seducidas por mi estilo de seducción. Algunos intentamos hacerlas reír con chistes malos, porque nos gustan las chicas que se ríen de pavadas como nosotros. Y otros son más callados, porque le gustan las minas que se sienten atraídas por los tipos más misteriosos. Las dos son válidas, les dije a mis amigos y nos abrazamos los cuatro (basta de previas) jurándonos amor eterno y pidiéndonos perdón (uno lloró). Entonces, regresé a casa contento porque me di cuenta que siempre habrá hombres y mujeres para todos los gustos.</p>
<p>Igual, si esta anécdota te la cuenta el gordo, te morís.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2012/12/11/estilos-de-seduccion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La máquina que fabrica novias</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2012/11/12/la-maquina-que-fabrica-novias/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2012/11/12/la-maquina-que-fabrica-novias/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Nov 2012 14:39:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín París</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amigos]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[fábrica]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[novia]]></category>
		<category><![CDATA[novio]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/soy-solo/?p=36</guid>
		<description><![CDATA[Aunque nadie lo sepa, en mi casa existe una habitación secreta. Pocos la notan, pero cuando encarás por el pasillo que conduce a mi habitación, hay una puerta en el techo que te lleva a una especie de ático (la “baticueva”, la llama mi viejo). De chico, siempre pensé que mis padres guardaban ahí cosas... <a href="http://blogs.infobae.com/soy-solo/2012/11/12/la-maquina-que-fabrica-novias/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Aunque nadie lo sepa, en mi casa existe una habitación secreta. Pocos la notan, pero cuando encarás por el pasillo que conduce a mi habitación, hay una puerta en el techo que te lleva a una especie de ático (la “baticueva”, la llama mi viejo). De chico, siempre pensé que mis padres guardaban ahí cosas que debían mantenerse en secreto: alguna documentación de la SIDE, pornografía, drogas, una momia, una momia drogada o hasta un quinto integrante de la familia vivo del cual se avergonzaban (creo que tengo que dejar de ver Los Simpsons). Pero no, resulta que mis papás son bastante aburridos y simplemente acumulan trastos viejos, zapatos de charol, figuritas de Italia 90, camperas de cuero que dejaron de usarse hace cuarenta años y una máquina Singer a la que le falta la aguja. Pero lo que nadie sabe es que yo, desde que descubrí ese extraño lugar, estoy llevando adelante el experimento más impresionante de los últimos tiempos: estoy construyendo una máquina que fabrica novias.</p>
<p><span id="more-36"></span></p>
<p>Todavía me encuentro en una primera etapa, es cierto, pero vengo bastante bien. Ya logré desconectar la correa de la Singer sin que me dé una patada el cable (y eso que es una máquina a pedal). Lo cierto es que mi proyecto es bastante ambicioso. La idea consiste en fabricar no una novia, sino diez, cien, mil novias para repartir entre la muchachada. Y el motivo de esto es que creo que lo mejor sería tener una novia que se adapte a cada una de nuestras necesidades.</p>
<p>Por ejemplo, lo primero que quiero es una novia adicta al sexo. ¿Se imaginan volver del laburo y encontrársela en la cama diciéndonos “Estuve toda la tarde esperándote…”? Me muero si mi novia me recibe así (incluso me moriría si mis padres me preguntasen cualquier cosa al llegar a casa antes de retarme porque dejé el calzoncillo colgando de la canilla después de bañarme). Ya me la imagino en deshabillé… no, eso es medio viejo… con portaligas y ropa interior de encaje… no, eso es medio incómodo de sacar… ya sé, en tanga y remerita de algodón… no, eso da poco producido… ya fue, con una bata y desnuda… sí, esa va, esa re va.</p>
<p>También quiero una novia guerrera, media guarra y con tatuajes y piercings. Una que tenga mucho rock and roll encima y me diga cosas sucias al oído cuando estemos haciendo la chanchada. La que te pide chirlos. Uf… esas te dejan del bonete.</p>
<p>Después quiero una novia para abrazar y presentarle a mis viejos. De esas muñequitas de porcelana que te dan ganas de tenerlas en la mesita de luz. Que el mero atisbo de sexualidad que pasa por tu cabeza te hace sentir culpable de ensuciar su pulcritud angelical. Una de esas quiero, la madre de mis hijos.</p>
<p>Quiero tener otra novia que se encargue de las cosas de la casa. Que tenga la comida lista cuando vuelvo del laburo y que mantenga todo limpio y ordenado. Que haga la cama y me elija la ropa antes de salir para estar siempre combinado y no agarrar la misma remera ya no agujereada, baleada casi. Si, ya sé, que de eso se encarga mi vieja… ¡pero tampoco voy a ser un nene de mamá toda mi vida!</p>
<p>Además, quiero una novia para divertirme y pasarla bien. Una que se ría de mis chistes malos, que sepa algunos cuentos de gallegos y que me festeje si se me escapa un eructo en la mesa. Una mina tira centros, que ya conoce tus anécdotas de memoria y que te organiza toda la salida sabiendo qué bondi hay que tomarse de ida y de vuelta.</p>
<p>Y, por último, quiero una novia con proyectos. Una mujer con todas las letras. De esas que miran siempre para adelante, que tienen claro sus objetivos y que te hacen crecer y no transformarte en un gordo come chizitos que ve trastes de Tinelli. Esas minas garpan como loco.</p>
<p>Por suerte vengo bien, sólo me resta averiguar cómo hago para que las chicas salgan de la máquina más o menos a una edad de entre veinticinco y treinta con pechos duros y cola parada. ¿Les gusta? ¿Quieren una? Anótense en la lista, entonces (sólo espero que no me salgan todas lesbianas). Es que cuando hay crisis de minas lo importante es no darse por vencido y usar la imaginación. Lo bueno es que va a haber para todos los gustos porque, en realidad, lo que yo creo es que uno busca muchas mujeres en una sola mujer. Igual, por las dudas, ya les voy avisando que las novias vienen sin garantía. No es que sea egoísta, pero si no entiendo a una mujer nacida de un padre y una madre reales, mucho menos voy a entender a una que sale de una máquina.</p>
<p>Recibo pedidos…</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2012/11/12/la-maquina-que-fabrica-novias/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cuidate vos</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2012/11/05/cuidate-vos/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2012/11/05/cuidate-vos/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 05 Nov 2012 13:00:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín París</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amigos]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[cuidarse]]></category>
		<category><![CDATA[gordo]]></category>
		<category><![CDATA[minas]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>
		<category><![CDATA[sano]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/soy-solo/?p=28</guid>
		<description><![CDATA[Tengo dos amigos que llevan sus vidas por carriles absolutamente diferentes. Uno se la pasa cuidándose, al otro le importa poco o nada todo. Uno es de esos que está todo el día tomando agua como si necesitase purificar su cuerpo continuamente. Además, procura comer toda clase de frutas y verduras y va todos los... <a href="http://blogs.infobae.com/soy-solo/2012/11/05/cuidate-vos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo dos amigos que llevan sus vidas por carriles absolutamente diferentes. Uno se la pasa cuidándose, al otro le importa poco o nada todo. Uno es de esos que está todo el día tomando agua como si necesitase purificar su cuerpo continuamente. Además, procura comer toda clase de frutas y verduras y va todos los días al gimnasio o a correr. Todo sano, todo legal. Está claro que le tiene pánico a la muerte, al paso irremediable del tiempo, a volverse viejo. El gordo, no. El gordo sale todas las noches y va al laburo sin dormir. Come mal, siempre comida industrial. Tuvo toda su vida trabajos duros, con esfuerzo físico, peligrosos y con jornadas de más de doce horas. No hace nada de deportes, solo invierte su energía en levantarse minas. Nada más.</p>
<p><span id="more-28"></span></p>
<p>La verdad es que el sano está bastante bien y el gordo parece que se va a morir en cualquier momento. Pero la posta es que yo, en medio de estos dos extremos siempre trato de encontrar un punto de equilibrio que me dé lo mejor de cada uno. Yo trato de comer sano, pero una vez por semana, obligatoriamente, como bosta. Tomo gaseosa con kilos de azúcar, me lastro una hamburguesa tapona arterias o le entro a una provoleta con achuras sin asco. La vivo. Después voy al gim tres veces por semana, salgo a correr o juego al fútbol. Pero el sábado salgo. Voy a bailar porque me gusta y me emborracho alegremente, fumo un poco, no me privo de nada. Pero lo que noté con cierta incomodidad es que esta figura que intento moldear diariamente parece no estar sirviéndome para nada con las mujeres.</p>
<p>El otro día escuché a la novia de un amigo contar cuál era la imagen que lo había enamorado de él. El tipo estaba jugando al ping pong con el hermano y chivaba como loco. Tenía toda la espalda chorreándole sudor y olía horrible porque es de esos tipos con pelo hasta en los codos. Entonces, cuando terminó de jugar, tiró la paleta agotado y se puso las manos en la cintura (tipo “brazos en jarra” de futbolista divorciado que vuelve a las canchas en un solteros contra casados), caminó hasta la pelopincho y metió las patas. Una imagen patética para cualquiera, pero lo cierto es que fue en ese momento, en que mi amigo con forma de ocho sostenía su buzarda de birra, que su chica vislumbró a su futuro novio. Me dijo que, al ver esa imagen, ella “se había dado cuenta”. ¿Te diste cuenta de qué? ¿Qué fue lo que te erotizó de esa escena? ¿Que te viste a los cincuenta años compartiendo una grande de anchoas con él mientras ven el programa del hijo de Tinelli? ¿A quién viste? ¿A tu futuro ex marido?</p>
<p>Yo me quedé helado cuando me lo contó y me pregunté… ¿para qué me la paso haciendo trapecios en el gimnasio? ¿Quién mira mis trapecios? ¿Acaso soy yo o las minas están todas locas? Se la pasan hablando de tipos que “se parten solos” y después se enamoran de uno que no llega a verse las rodillas cuando está frente al mingitorio. Bien por mi amigo entonces, que se ahorró un montón de cuotas del gimnasio y que lastra todo lo que se le cruza por su camino sin pensar en las consecuencias.</p>
<p>Entonces, cuando los vi juntos, cuando vi que ella lo miraba enamorada sin importarle ninguna de aquellas cosas que nosotros usamos para gastarlo, llegué a una conclusión bastante tranquilizadora: cuando a una mina le gusta un tipo no hay con qué darle. Nada te garantiza el éxito. Pero cuando la intención es genuina no hay rollito, lunar o pelada que entorpezcan la concreción del deseo. Igual, no está de más cuidarse un poco para recuperar, en el futuro, todos aquellos años que perdimos en el gimnasio. Además, no sabés los trapecios divinos que estoy sacando.</p>
<p>Salú la barra…</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2012/11/05/cuidate-vos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 0.507 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-30 01:16:32 -->
