<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>#SoySolo &#187; boliche</title>
	<atom:link href="http://blogs.infobae.com/soy-solo/tag/boliche/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://blogs.infobae.com/soy-solo</link>
	<description>Martín París comparte anécdotas de un hombre que busca la mujer ideal. El humor y el sarcasmo son actores principales de cada historia</description>
	<lastBuildDate>Tue, 22 Oct 2013 12:27:57 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Dos caras</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/07/16/dos-caras/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/07/16/dos-caras/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 16 Jul 2013 14:02:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín París</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amistad]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[boliche]]></category>
		<category><![CDATA[él]]></category>
		<category><![CDATA[ella]]></category>
		<category><![CDATA[hombre]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[novia]]></category>
		<category><![CDATA[novio]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/soy-solo/?p=274</guid>
		<description><![CDATA[Él quedó detonado después del asado con fernet que preparó para el cumple del negro. Ella invita a sus amigas al depto para comer una picadita. Él putea porque no le tocó el as que le faltaba para quedarse con toda la guita. Ella tiene bronca porque se le corrió la media nueva y ahora... <a href="http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/07/16/dos-caras/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Él quedó detonado después del asado con fernet que preparó para el cumple del negro. Ella invita a sus amigas al depto para comer una picadita. Él putea porque no le tocó el as que le faltaba para quedarse con toda la guita. Ella tiene bronca porque se le corrió la media nueva y ahora no le queda otra que pasar frío. Él se mete en el Face desde el celu a ver si pica alguna. Ella lo ve conectado y decide hablarle por primera vez. Él aprieta la pantalla con dedos doloridos de tanto chamuyo. Ella le dice que está aburrida y con una amiga. Él le pide al gordo que no lo deje tirado. Ella lo espera en el boliche en una hora. Él le dice a los pibes que <em>“la parte en veinticinco”</em>. Ella les dice a las chicas que es <em>“re copado”</em>. Él no lo puede creer. Ella está re contenta. Y esa noche se encuentran las dos caras de una misma moneda.</p>
<p><span id="more-274"></span></p>
<p>Él juega a los <em>“tequilazos”</em> en una previa furiosa para tomar coraje. Ella toma un vaso de espumante y ya está mareada. Él le promete a los muchachos que <em>“algo”</em> se lleva. Ella siempre se divierte cuando sale. Él canta a capella con los muchachos. Ella ensaya con sus amigas los pasos del nuevo tema de moda. Él le pide al gordo un desodorante porque la parrilla le dejó toda la ropa con olor a humo. Ella se maquilla frente al espejo la sombra para resaltar sus ojos claros. Él quiere arrancar ya, pero los pibes le dicen que llegue un toque más tarde para no quedar como un desesperado. Ella no encuentra taxi ni remís y no le queda otra que tomarse un bondi. Él está ansioso por llegar. Ella siente curiosidad por verlo en persona. Él para en la farmacia y compra forros. Ella para en el kiosko y compra chicles.</p>
<p>Él la ve por primera vez y se muere. Ella lo ve por primera vez y se confunde. Él le dice que es más linda personalmente que en la foto de perfil. Ella le dice que lo hacía más alto. Él le invita la entrada del boliche. Ella le dice que nunca había salido por ahí. Él la saca a bailar una cumbia. Ella le enseña a menear un reggaetón. Él va <em>pa’ delante y pa’ tras, pa’ delante y pa’ tras, pa’ delante y pa’ tras&#8230; para delante y para atrás</em>. Ella va <em>hasta abajo, hasta abajo, mami, hasta abajo</em>. Él la invita a la barra a tomar un trago. Ella le dice que prefiere agua. Él le avisa que la espera en los reservados. Ella se va al baño. Él ve al gordo comiéndose a la amiga. Ella le saca fotos para cargarla mañana. Él le pregunta por qué esa noche. Ella le contesta que tenía ganas de conocerlo. Él le dice que vive solo. Ella le dice que también. Él le mira la boca esperando ese silencio. Ella empieza a hablarle de su ex.</p>
<p>Él le dice que esa historia ya fue. Ella le dice que lo que pasó fue muy fuerte. Él le aconseja que lo mejor es dar vuelta la página. Ella le cuenta que todavía se ven. Él le pregunta si es fiel. Ella le confiesa que nunca se portó mal. Él se muere de calor. Ella no soporta más el encierro. Él le alcanza su abrigo. Ella le agradece que sea tan caballero. Él le abre la puerta. Ella odia ver el sol a la salida. Él le cuenta que a esa hora se levanta todos los días para ir a laburar. Ella mira la hora y se ríe. Él la invita a desayunar. Ella le dice que es tarde. Él acepta y le para un taxi. Ella lo abraza fuerte. Él se va a dormir manija. Ella se acuesta feliz de haberlo conocido. Él le manda un mensaje al gordo que dice <em>“¿Qué onda?”</em>. Ella le pregunta a su amiga <em>“¿Cómo te fue?”</em>. Él se ríe cuando le llega <em>“Una histérica. ¿Y tu mina?”</em>. Ella sonríe al leer <em>“Un divino. ¿Y tu amigo?”</em>.</p>
<p>Él pensaba que ella…</p>
<p>…pero ella pensaba otra cosa.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/07/16/dos-caras/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Love job</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/03/26/love-job/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/03/26/love-job/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 26 Mar 2013 10:54:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín París</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amigos]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[boliche]]></category>
		<category><![CDATA[chicas]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[playa]]></category>
		<category><![CDATA[promotoras]]></category>
		<category><![CDATA[tarjetera]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/soy-solo/?p=176</guid>
		<description><![CDATA[Soy un pésimo chamuyador. Si, ya sé, esto suena a chamuyo. Pero posta. No sé cómo iniciar una charla con una chica desconocida. A ver, quiero ser claro. Puedo decirle una frase inicial, pero si la mina no me tira un mínimo centro hago agua al instante. Tengo amigos que no, todo lo contrario. Siempre... <a href="http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/03/26/love-job/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Soy un pésimo chamuyador. Si, ya sé, esto suena a chamuyo. Pero posta. No sé cómo iniciar una charla con una chica desconocida. A ver, quiero ser claro. Puedo decirle una frase inicial, pero si la mina no me tira un mínimo centro hago agua al instante. Tengo amigos que no, todo lo contrario. Siempre tienen temas de conversación con mujeres que no conocen y se la pasan hablando durante horas. ¿Cómo lo hacen? No lo sé. Pero además voy a confesar que tengo un problema peor: tengo tendencia a enamorarme de las chicas que son contratadas para agradarle a los hombres. O sea que me imagino formando una familia feliz con toda moza, empleada de negocio de ropa y promotora que me cruce en la vida. Es que mi viejo tiene razón: <em>“No hay nada más lindo que una mujer linda”</em>.</p>
<p><span id="more-176"></span></p>
<p>Lo que pasa es que yo creo que verdaderamente a mí me miran de manera especial. En serio. Ustedes pensarán que soy muy inocente (o algo mucho peor), pero para mí que les gusto posta (aunque cobren un sueldo mensual o propinas por eso). Una vez, me acuerdo que estábamos en la playa con los pibes y pasaron unas tarjeteras de boliche que estaban terribles. Pero a mí, hubo una que me partió la cabeza. Encima la veía todos los días en malla, paseando por ahí, entregando consumiciones, con una sonrisa hermosa y una piel dorada que la hacía parecer tallada en oro. La chica se acercó a nosotros seis que estábamos todos juntos apretujados debajo de una sola sombrilla, retándonos a feroces duelos de tejo por la única reposera que teníamos, y me preguntó a mí cuántas entradas queríamos. Yo le dije que éramos cinco (tengo un amigo medio agreta que sufre envejecimiento buenaondístico prematuro) y ella me entregó una tarjeta firmada con su nombre y corazoncitos. Dos corazoncitos.</p>
<p>Morí de amor. Soñé con ella (producto de mi enamoramiento y de una insolación con quemaduras de tercer grado) y le pedí a mis amigos que, previa pasada de cremita por la espalda en carne viva, por favor esa noche fuésemos a bailar al boliche de la tarjetera a la que hubiera sido capaz de regalarle un dos por uno para entrar en mi corazón. La cosa es que los convencí a todos y esa noche fuimos para allá (salvo el pendeviejo de mi amigo que se quedó en reposo luego de haber sido noqueado mano a mano por una aguaviva). Yo me empilché bien veraniego para mostrar mi tostado (estaba rojo como un tomate perita) y encaramos para la peatonal a romper la noche. Vimos tres imitadores de Sandro, nos lastramos media docena de alfajores cada uno y, después de tirarnos dolorosas pelotas de arena mojada a orillas del mar, llegamos a nuestro destino. Cuando nos pusimos a hacer la cola para entrar la vi: estaba peinada, maquillada, brillante como una perla. Y fue entonces que, sin perder más tiempo, la encaré.</p>
<p>Tenía todo un plan de seducción armado. Le entregué la tarjeta que me había dado en la playa esa tarde y la chica me miró sin entender. Yo empecé a venderle todas las cosas que ofrecía el boliche, su boliche. Le invertí los roles, me hice el tarjetero tratando de imitar su trabajo a la vista de todos los otros flacos (algunos excelentemente bronceados) que esperaban en la puerta ansiosos por entrar antes de las dos y media para no perderse el último happy hour de fernet. Ella sonrió y yo le sonreí y, luego de asegurarme que viera que en la tarjeta estaban escritos todos mis datos (número de celular, dirección de e-mail, usuario de redes sociales, el nombre de mi vieja), me entregué a una noche de locura y desenfreno (hasta que levanté temperatura y me tuvieron que llevar a cococha al monoambiente que con mis seis amigos habíamos alquilado para amortizar los gastos).</p>
<p>Cuando volví a mi casa después de las vacaciones, lo primero que hice fue abrir el Face y descubrí que su solicitud de amistad me estaba esperando. Lloré de emoción, obviamente la acepté y aguardé a verla online. Ella se conectó, esperé unos cinco minutos eternos rogando que no se vaya para hablarle sin parecer desesperado y le dije: <em>“¡Hola! ¿Cómo andás?”</em>. Ella escribió, escribió, escribió, escribió, escribió y, finalmente, me contestó: <em>“Todo bien. Viendo una peli con mi novio”</em>.</p>
<p>¿Y yo qué sabía? Al menos lo intenté. Sí, es cierto que mis amigos se rieron a carcajadas cuando les conté que me había enamorado de la tarjetera de un boliche. Es que para mí no existen mujeres imposibles. Yo voy de frente con cualquiera, ninguna me intimida. Cada uno tiene sus armas, así que mejor tirar una oferta antes de quedarse con la duda (uno nunca sabe cuál es el precio que se va a terminar pagando en un remate de amor). Porque por más que ellas se muestren intocables, que te miren por encima del hombro, que te giren la cabeza cuando les querés hablar, hay algo que nos iguala: todos, absolutamente todos…</p>
<p>…lloramos por amor alguna vez en nuestras vidas.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/03/26/love-job/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Amores facturados</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/02/05/amores-facturados/</link>
		<comments>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/02/05/amores-facturados/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 05 Feb 2013 12:19:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín París</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[bailar]]></category>
		<category><![CDATA[boliche]]></category>
		<category><![CDATA[hombres]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[noche]]></category>
		<category><![CDATA[novia]]></category>
		<category><![CDATA[novio]]></category>
		<category><![CDATA[presencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.infobae.com/soy-solo/?p=133</guid>
		<description><![CDATA[No entiendo cómo un tipo puede levantarse una mina en un boliche. Yo la verdad que no tengo idea cómo comportarme en esos lugares. A la gente le grito en el oído por la música al mango, me da asco todo el mundo bailando chivado, me tropiezo a cada rato por la ropa y las... <a href="http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/02/05/amores-facturados/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>No entiendo cómo un tipo puede levantarse una mina en un boliche. Yo la verdad que no tengo idea cómo comportarme en esos lugares. A la gente le grito en el oído por la música al mango, me da asco todo el mundo bailando chivado, me tropiezo a cada rato por la ropa y las carteras que dejan en el piso, paso vergüenza con mi escueta y humilde humanidad al lado de enormes patovas, me angustia ver tipos que se duermen en un rincón o están quietos y en silencio con un trago en la mano durante toda la noche, me cruzo con flacos en musculosa, bermudas y ojotas, todo es muy raro.</p>
<p><span id="more-133"></span></p>
<p>Yo no voy mucho a boliches. Ojo, no tengo nada contra ellos. Es más, cuando voy soy, seguramente, uno de los tipos que más bailan y hacen bailar. Me gusta eso de reunirse en un lugar para mover las cachas, pero no creo estar preparado para poder conquistar a nadie en ese ámbito. Siento que no soy capaz de manejar esos códigos, como que no me encuentro cómodo en esos lugares. Por eso siempre me pasa lo mismo, en vez de encarar a todas las chicas (tengo un amigo que se para en la puerta del baño de damas y se intenta chamuyar a todas las minas que salen y entran apuradas del toilette) yo me obsesiono con una, con esa que, para mí y solo para mí, es distinta a todas las demás. Con ella, que le da un sentido a todo ese cóctel sensorial lleno de luces, ruido y calor. Y, a veces, muy pocas veces, pasa que ella también se fija en mí.</p>
<p>Poco a poco fingí que la cadencia de la música, que el vaivén de mis caderas me conducía involuntariamente a su lado. Le pedí perdón por haberla golpeado con mis turgentes nalgas (esto de que me guste bailar me trajo algunas ventajas físicas) e intenté comenzar a hablar con ella. Sin embargo, por mis confesadas dificultades de socializar dentro de un boliche bailable, al instante supe que todo el asunto se trataba de una misión (casi) imposible. Así que opté por convertir mi error en uno de esos atrevimientos que rompen el hielo: a falta de una buena charla introductoria, la saqué a bailar.</p>
<p>La chica aceptó gustosamente. Yo no lo podía creer. Era una de las mujeres más lindas del boliche (no lo decía yo, sino todos mis amigos que no podían creer la muñeca de porcelana articulada que meneaba junto a mí). Todo iba extraordinariamente bien, así que, sin mediar palabra, le hice un gesto para que me esperase y ella me sonrió afirmando con la cabeza. Entonces, me acerqué a la barra y, previa pregunta al barman si me hacían algún tipo de descuento con la tarjeta del banco porque la noche me estaba saliendo un ojo de la cara, compré un shampú de los más caros y horribles para compartir con ella. Con eso la tenía que matar. Pero cuando me di vuelta vi a un flaco que se la estaba chamuyando.</p>
<p>Se ve que el tipo sí sabía cómo llegarle a una mina en medio de todo ese barullo. Cuando aparecí yo con ese regalo, la chica tomó una de mis copas y brindó conmigo dándole la espalda a su otro pretendiente. La tenía ahí. Pero el flaco reapareció a los cinco minutos con dos botellas de un champagne más caro y aún más horrible del que yo había podido comprar con mi caja de ahorro en pesos devaluados. Entonces, volví corriendo a la barra y me fumé todo el aguinaldo con una botella de un líquido vomitivo y caro como él solo. No sé que era, pero por el precio se trataba de jugo de oro o algo así. Prendieron una sirena en el lugar y una moza en rollers me llevó la botella en un balde de plata con dos copas de cristal a la mesa de esta piba que me miraba como si fuera el amor de su vida. Yo no lo podía creer. Me di cuenta que el fuego estaba listo, que era hora de tirar toda la carne al asador. Le serví una copa de esa porquería que me iba a dejar viviendo abajo de un puente, y, acercándome sugestivamente a su oreja para que me escuche bien, le grité al oído: <em>“¿Me pasás tu número?”</em>. Ella me miró, me volvió a sonreír con esos dientes brillantes como perlas y, afirmando con la cabeza, me dijo: <em>“Sí, tomá”</em>, y me entregó su tarjeta para contrataciones.</p>
<p>Y así fue como aprendí lo que era trabajar de “presencia” en un boliche.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.infobae.com/soy-solo/2013/02/05/amores-facturados/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 0.488 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-30 01:16:29 -->
