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	<title>#Vinos &#187; Precio</title>
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	<description>Todo lo que tenes que saber sobre el vino y el universo vitivinícola te lo cuenta Fabricio Portelli.</description>
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		<title>Después de la década ganada, ¿qué?</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/vinos/2014/06/17/despues-de-la-decada-ganada-que/</link>
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		<pubDate>Tue, 17 Jun 2014 13:47:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fabricio Portelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas]]></category>
		<category><![CDATA[Década ganada]]></category>
		<category><![CDATA[Fabricio Portelli]]></category>
		<category><![CDATA[Precio]]></category>
		<category><![CDATA[Vino]]></category>

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		<description><![CDATA[Nadie puede dudar que los últimos diez años han sido espectaculares para la vitivinicultura argentina, en todo sentido. El vino es la bebida nacional por ley, el Malbec se coronó, el Torrontés despegó, el vino se subió a la autopista de la calidad para no bajarse nunca más, explotar los mejores terruños ya está en... <a href="http://blogs.infobae.com/vinos/2014/06/17/despues-de-la-decada-ganada-que/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blogs.infobae.com/vinos/files/2012/10/VinoArgentino.jpg"><img class="size-medium wp-image-69 alignleft" alt="Vino argentino" src="http://blogs.infobae.com/vinos/files/2012/10/VinoArgentino-300x163.jpg" width="300" height="163" /></a>Nadie puede dudar que los últimos diez años han sido espectaculares para la vitivinicultura argentina, en todo sentido. El vino es la bebida nacional por ley, el Malbec se coronó, el Torrontés despegó, el vino se subió a la autopista de la calidad para no bajarse nunca más, explotar los mejores terruños ya está en la mira, los enólogos se lucen dentro y fuera de las bodegas, la oferta se consolida con propuestas para todos y todas, pero… por qué siguen los lamentos. De las bodegas porque las ventas no son suficientes y de los clientes porque los precios se disparan y los mensajes no son claros. ¿La industria desaprovechará esta oportunidad histórica ocasionada por este gran envión que produjo la década ganada? ¿Y los consumidores qué pueden esperar?<span id="more-360"></span></p>
<p>Sinceramente, no creo que haya un plan, más allá que sí hay un plan y se llama PEVI 2020, pero ese es un plan muy macro. Me refiero a que esta es una situación que todos los bodegueros soñaron con alcanzar alguna vez, pero que nadie se preguntó qué hacer luego. Algo muy familiar por estas tierras. Por un lado por la dificultad que presenta nuestro país a la hora de planificar, y por el otro por no haber imaginado tamaño suceso en tan corto plazo.</p>
<p>Porque pocos se imaginaban que en menos de diez años el consumidor global aceptaría al Malbec, o incluso a nuestro efusivo Torrontés. Que los amantes del vino local se volcaran con tanto interés al vino, saliendo a comer afuera y disfrutando las propuestas de los restaurantes con propuestas de vino muy nutridas, e incluso menús maridados de pasos, cada uno con un vino establecido. Ni hablar del auge de la sommellerie, las vinotecas y los eventos dedicados al vino. También el eno turismo. En fin, tantas cosas explotaron en esta última década que muchos lo soñaron pero pocos se prepararon. Entonces, ahora empezamos a demostrar ciertas falencias. Pero siempre la culpa no la tiene el chancho, sino quien le da de comer. Y es por eso que la industria debe hacerse cargo de este presente. En lugar de sentarse en un rincón a llorar por las ventas no logradas o las rentabilidades erosionadas. Porque quién si no traza las políticas comerciales y de comunicación, sino la industria misma. Seguramente hay excusas y muy válidas, como las que sufren las demás industrias por nuestra coyuntura. Pero el vino siempre exige vivir a largo plazo, y eso el bodeguero lo sabe. Porque desde que planta una estaca de vid hasta que puede servir un gran vino en la copa (a partir de dicha vid), pueden pasar fácilmente unos diez años.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/vinos/files/2012/10/CavaJumbo.jpg"><img class="size-medium wp-image-58 aligncenter" alt="Cava de vinos" src="http://blogs.infobae.com/vinos/files/2012/10/CavaJumbo-300x194.jpg" width="300" height="194" /></a></p>
<p>Pero qué fue lo que se hizo mal. A mi criterio, se olvidaron de los consumidores. Sólo se pensó en la venta y en los ingresos que ello generaba, y por la inflación de los costos, todo se trasladó a los precios y a la cadena, sin la menor planificación. Nadie pensó en el impacto negativo de “abandonar” en el medio del camino al consumidor. Porque eso fue lo que pasó. Primero le hicieron creer que era exigente y por eso se multiplicaron las marcas y los varietales. Peor el consumidor apenas recordaba tres nombres, y recién hoy se puede decir que está enamorado del Malbec. Luego, como muchos vinos no se vendían, se retiraron de la góndola, y se redefinieron los portfolio. Pero ya fue tarde, porque en lugar de aumentar el consumo, aumentó la confusión. Los vinos de siempre escalaron y aparecieron nuevas líneas apalancadas por conceptos marketineros muy efímeros. Otro ejemplo de lo mal planificado fue haber empezado a hablar hace tiempo de terruños y tipicidades, cuando recién hoy empiezan a parecer vinos que realmente los pueden transmitir. O el aprendizaje del uso de las barricas, pasando de usar 200% roble nuevo a ponderar la barrica usada. Todo esto provocó una gran confusión en el consumidor, y lo que es pero, los precios escalaron más allá de lo debido.</p>
<p>Y si bien yo no soy economista y saben que no abono a la teoría del caro o barato (porque eso depende de lo que cada uno tenga en su bolsillo y pueda pagar), fácilmente puedo reconocer que los precios se han desubicado un poco. Estimo que fue por haber puesto el foco del valor del vino en lo que cuesta y no en lo que vale realmente. Esto, potenciado por los grandes vendedores de vinos que pujan como siempre por su rentabilidad. Conclusión: el vino se está alejando del consumidor.</p>
<p>Y hoy más que nunca esto es muy grave. Porque no imagino un escenario más propicio que el de la década ganada. Con vinos argentinos clavando 100 puntos en los medios referentes del mundo, con enólogos estrella y con estrellas devenidas en enólogos (como Pedro Aznar). Se que todavía se está a tiempo, porque el vino ha pegado muy fuerte. Pero será necesario actuar rápido para que la confusión no le gane a la pasión. Planificar a largo plazo sin temor a perder un año, porque si se hacen bien las cosas a la larga se termina ganando; y por goleada. Si yo fuera bodeguero destinaría mis vinos básicos a la venta en grandes superficies, y aquellos que elaboro con un poco más de pretensiones; digamos a partir de los reserva; los comercializaría solo a través de puntos de venta más cuidados. En los cuales los vendedores (sommeliers, camareros, vinotequeros, etc.) puedan transmitir la esencia del vino, y así no queden dudas y su precio esté totalmente justificado, más allá de si el cliente lo puede pagar o no. El vino vale mucho más de lo que cuesta, y sólo convenciendo a todos y a todas de ello habrá un gran futuro por delante. Para los que lo hacen, y para los que lo disfrutamos.</p>
<p style="text-align: center"> <a href="http://blogs.infobae.com/vinos/files/2012/10/vinoargentino.jpg"><img class="size-full wp-image-63 aligncenter" alt="Vino argentino bebida nacional" src="http://blogs.infobae.com/vinos/files/2012/10/vinoargentino.jpg" width="253" height="252" /></a></p>
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		<title>Precio justificado</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Oct 2012 13:46:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fabricio Portelli</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas]]></category>
		<category><![CDATA[Calidad]]></category>
		<category><![CDATA[El Conocedor]]></category>
		<category><![CDATA[Fabricio Portelli]]></category>
		<category><![CDATA[Precio]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Cómo justificar el precio de una etiqueta que supera la barrera de los cien pesos? Es simple: al igual que en una obra de arte, se debe adicionar el factor creativo o autoral que sin dudas se esconde detrás de cada botella de alta gama. Muchas veces la discusión sobre la relación calidad-precio de un... <a href="http://blogs.infobae.com/vinos/2012/10/23/precio-justificado/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left"><a href="http://blogs.infobae.com/vinos/files/2012/10/PrecioJustificado.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-116" src="http://blogs.infobae.com/vinos/files/2012/10/PrecioJustificado-300x256.jpg" alt="Precio justificado" width="300" height="256" /></a>¿Cómo justificar el precio de una etiqueta que supera la barrera de los cien pesos? Es simple: al igual que en una obra de arte, se debe adicionar el factor creativo o autoral que sin dudas se esconde detrás de cada botella de alta gama.<span id="more-115"></span></p>
<p style="text-align: left">Muchas veces la discusión sobre la relación calidad-precio de un vino es la que acapara toda la atención; como si el importe que se debe pagar por una botella fuera la variable más importante. Incluso, cuando uno juzga un vino –o en mi caso, califica–, la opinión suele ser relativizada en función del costo.<br />
A mí no me resulta difícil hablar de este vínculo porque lo hago desde un lugar privilegiado ya que no suelo comprar vino todos los días. Sin embargo, puedo dar una apreciación al respecto, aunque no la incluyo en la calificación, sino que la destaco aparte, porque no tengo la fórmula exacta para combinar a estas dos variables (calidad y precio) y traducirlas equitativamente en un juicio de valor. Pero lo más destacado no es esto, sino que considero que el precio de una botella no es lo más importante a tener en cuenta.<br />
Es cierto que en nuestro país, la economía tiene una gran incidencia en el hogar; es más, lamentablemente, en muchos casos es fundamental; pero también es verdad que la Argentina es el quinto productor mundial de vinos y que, gracias a ello y a la naturaleza, la oferta es muy amplia en todos los segmentos. Por consecuencia, cada uno de nosotros tiene la posibilidad de elegir entre varias alternativas en función de su bolsillo.<br />
Lo bueno del vino es que puede entregar placer por muy poco, simplemente porque lo más relevante no está dentro de la botella, sino que se encuentra en la sumatoria de elementos que pueden transformar ese descorche en algo único; más aún con un vino de todos los días, en el cual su costo es el principal motivo de compra. Por lo tanto, desde mi lugar puedo –y quizás hasta debo– hablar del precio para guiar al consumidor. Pero claro, esto es posible hasta cierto límite, digamos hasta los $100, porque si uno disgrega el precio final de un vino, como lo haría con cualquier producto o servicio, puede llegar a un número bien tangible. No hay fórmulas secretas, para lograrlo hay que separar proporcionalmente los costos de la mano de obra para manejar el viñedo a lo largo del año (muchas y calificadas); de la cosecha; de los profesionales y el personal de la bodega; del mantenimiento que exige la tecnología; de las barricas de roble francés y americano para la crianza; de los insumos (corchos, botellas, cápsulas, etiquetas, etcétera); de los departamentos comerciales, de marketing y administrativos… Lo que implica cientos y cientos de personas trabajando, muchas de las cuales son familias enteras. Hasta aquí, y con la ayuda de los registros, se puede entender por qué tal vino cuesta tanto, simplemente porque es muy demostrable cómo alcanzar los cien pesos incluyendo una utilidad lógica.<br />
Ahora bien, la gran pregunta es cómo justificar el precio de un vino que supera la barrera de los cien pesos. Y la respuesta es tan simple como contundente: es necesario adicionar el factor creativo o autoral que se esconde detrás de cada botella de alta gama. Si se justifica pagar millones por una obra de arte, cómo no se va a justificar desembolsar apenas unos miles por un gran vino. Alguno podrá decir que una obra de arte perdura en el tiempo, mientras que el vino no. Eso es cierto, pero, en todo caso, aquel que lo haya consumido tiene la posibilidad de inmortalizar para siempre ese momento.<br />
Pero volvamos al trabajo artístico detrás del vino, a ese factor intangible que sólo encuentra correspondencia en los que están dispuestos a pagarlo, porque un vino vale lo que otros estén dispuestos a pagar por él. En cada etiqueta ícono hay mucha creatividad puesta. Los esfuerzos para poder lograr el mejor vino de la casa son muy grandes y una manera de saber interpretarlo es abonar lo que el productor solicita. Lo mismo sucede con cualquier producto de consumo, o acaso a alguien se le ocurre objetar el precio de un Porsche o de un Mercedes Benz. La mayoría, lejos de poder comprarlos, opta simplemente por admirarlos, pero jamás criticarlos por resultar inalcanzables. ¿Por qué, entonces, criticamos el precio de los vinos? ¿Tal vez porque no podemos adquirirlos? Si es así, no me parece justo.<br />
No hay dudas de que el precio es uno de los elementos a analizar al emitir una opinión, pero no es el más importante. Distinta es la calidad, atributo que es más fácil de medir y transmitir; y, en todo caso, si se trata de un vino de inferior nivel cualitativo que quiere mostrarse en un segmento de precios más alto, sí es factible el llamado de atención. Pero si un vino cuesta $500 es porque el que lo hizo considera que hay clientes potenciales que lo valorarán y comprarán. Y quizás, invirtiendo esa cantidad de dinero, esa persona vive un momento inolvidable con sus afectos, algo que los mortales sabemos que no tiene precio.<br />
Por eso, más allá de que podamos o no comprar tal o cual botella, respeto el vino en su conjunto, incluido lo que hay que pagar por él. El hecho de que no lo pueda comprar no me habilita para castigarlo por su relación calidad-precio. En todo caso, me quedaré admirándolo –o soñándolo– como hago con un Porsche, pero sin dudar que su precio está justificado.</p>
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		<title>¿Influye el precio en la calidad de un vino?</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Oct 2012 17:32:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fabricio Portelli</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left"><a href="http://blogs.infobae.com/vinos/files/2012/10/calidadprecio.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-111" src="http://blogs.infobae.com/vinos/files/2012/10/calidadprecio-300x256.jpg" alt="¿Influye el precio en la calidad de un vino?" width="300" height="256" /></a>Muchas veces la discusión sobre la relación calidad-precio de una etiqueta es la que acapara toda la atención; como si el importe que se debe pagar por una botella fuera la variable más importante.<span id="more-110"></span></p>
<p style="text-align: left">A mí no me resulta difícil hablar sobre la relación calidad-precio de un vino porque lo hago desde un lugar privilegiado ya que no suelo comprar vino todos los días. Sin embargo, puedo dar una apreciación al respecto, aunque no la incluyo en la calificación, sino que la destaco aparte, porque no tengo la fórmula exacta para combinar estas dos variables (calidad y precio) y traducirlas equitativamente en un juicio de valor. Pero lo más destacado no es esto, sino que considero que el precio de una botella no es lo más importante a tener en cuenta.<br />
Es cierto que, en nuestro país, la economía tiene una gran incidencia en el hogar; es más, lamentablemente, en muchos casos es fundamental; pero también es verdad que la Argentina es el quinto productor mundial de vinos y que, gracias a ello y a la naturaleza, la oferta es muy amplia en todos los segmentos. Por consecuencia, cada uno de nosotros tiene la posibilidad de elegir entre varias alternativas en función de su bolsillo.<br />
Lo bueno del vino es que puede entregar placer por muy poco, simplemente porque lo más relevante no está dentro de la botella, sino que se encuentra en la sumatoria de elementos que pueden transformar ese descorche en algo único; más aún con un vino de todos los días, en el cual su costo es el principal motivo de compra. Por lo tanto, desde mi lugar puedo –y quizás hasta debo– hablar del precio para guiar al consumidor. Pero claro, esto es posible hasta cierto límite, digamos hasta los $100, porque si uno disgrega el precio final de un vino, como lo haría con cualquier producto o servicio, puede llegar a un número bien tangible.<br />
No hay fórmulas secretas, para lograrlo hay que separar proporcionalmente los costos de la mano de obra para manejar el viñedo a lo largo del año (mucha y calificada); de la cosecha; de los profesionales y el personal de la bodega; del mantenimiento que exige la tecnología; de las barricas de roble francés y americano para la crianza; de los insumos (corchos, botellas, cápsulas, etiquetas, material de embalaje, etcétera); de los departamentos comerciales, de marketing y administrativos… Lo que implica cientos y cientos de personas trabajando, muchas de las cuales son familias enteras. Hasta aquí, y con la ayuda de los registros, se puede entender por qué tal vino cuesta tanto, simplemente porque es muy demostrable cómo alcanzar los cien pesos incluyendo una utilidad lógica.<br />
Ahora bien, la gran pregunta es cómo justificar el precio de un vino que supera la barrera de los cien pesos. Y la respuesta es tan simple como contundente: es necesario adicionar el factor creativo o autoral que se esconde detrás de cada botella de alta gama. Si se justifica pagar millones por una obra de arte, cómo no se va a justificar desembolsar apenas unos miles por un gran vino. Alguno podrá decir que una obra de arte perdura en el tiempo, mientras que el vino no. Eso es cierto, pero, en todo caso, aquel que lo haya consumido tiene la posibilidad de inmortalizar para siempre ese momento.<br />
Pero volvamos al trabajo artístico detrás del vino, a ese factor intangible que sólo encuentra correspondencia en los que están dispuestos a pagarlo, porque un vino vale lo que otros estén dispuestos a pagar por él, además de la exclusividad que significan las partidas limitadas.<br />
En cada etiqueta ícono hay mucha creatividad puesta. Los esfuerzos para poder lograr el mejor vino de la casa son muy grandes y una manera de saber interpretarlo es desembolsar lo que el productor solicita. Lo mismo sucede con cualquier producto de consumo, o acaso a alguien se le ocurre objetar el precio de un Porsche o de un Mercedes Benz. La mayoría, lejos de poder comprarlos, opta simplemente por admirarlos, pero jamás criticarlos por resultar inalcanzables. ¿Por qué, entonces, criticamos el precio de los vinos? ¿Tal vez porque no podemos adquirirlos? Si es así, no me parece justo.<br />
Por lo tanto, no hay dudas de que el precio es uno de los elementos a analizar al emitir una opinión, pero no es el más importante. Distinta es la calidad, atributo que es más fácil de medir y transmitir; y, en todo caso, si se trata de un vino de inferior nivel cualitativo que quiere mostrarse en un segmento de precios más alto, sí es factible el llamado de atención. Pero si un vino cuesta $500 es porque el que lo hizo considera que hay clientes potenciales que lo valorarán y comprarán. Y quizás, con esa cantidad de dinero, esa persona vive un momento inolvidable con su familia o amigos, algo que los mortales bien sabemos que no tiene precio.<br />
Por eso, más allá de que podamos o no comprar tal o cual botella, respeto el vino en su conjunto, incluido lo que hay que pagar por él. El hecho de que no lo pueda comprar no me habilita para castigarlo por su relación calidad-precio. En todo caso, me quedaré admirándolo –o soñándolo– como hago con un Porsche, pero sin dudar que su precio está justificado.</p>
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